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8 de octubre de 2010

¿Se acabaron los reinados de belleza en Manabí?


Desde siempre que conocí Manabí una de las tradiciones contemporáneas más importantes de esta provincia han sido las elecciones de Reinas de Belleza; una actividad que se convirtió en una verdadera institución tan importante como la alcaldía, la prefectura u otra institución gubernamental. En la mayoría de ceremonias castrenses u oficiales la presencia de las reinas ha sido infaltable y agradable.

El mayor de los galardones que un grupo de mujeres sueñan y trabajan para ello es el de alcanzar la corona de Reina de Manabí, con un adicional importante: que la provincia es reconocida y aceptada como la región de las mujeres más bellas y atractivas.

Me sorprende leer una nota periodística en La Hora Manabita que informa que solo 9 candidatas concursan por el reinado de Manabí de 22. 

A mi opinión personal esta falta de candidatas podría ser muestra que esta actividad cultural está empezando a desvanecerse, a perder importancia, a dejar de tener respaldo social. 

Muy a pesar que para muchas personas piensan o consideran que este tipo de eventos puedan ser “anacrónicos” o que realmente la belleza de una mujer no está en su exterior u otros argumentos contrarios muy válidos, opino que para el caso de la sociedad manabita es una forma de confirmación de su identidad y de su autoestima. Ojala algún día pueda encontrar un estudio o al menos un ensayo sobre la relación Reina de Manabí y desarrollo.

También es lamentable que estos reinados se hayan convertido en eventos generadores de discusiones internas entre candidatas, familiares, organizadores y autoridades, con tanta conflictividad que en muchos casos se ha visto la necesidad de simplemente designar a una señorita para que sea la reina; la elección perdió su importancia y trascendencia.

Escribo este post porque considero necesario reflexionar sobre la situación de los reinados en Manabí, porque creo que estos eventos deben rescatarse para que tengan el valor cultural y social que tuvieron en antaño, como una fuerza generadora de espacios de concertación en una sociedad cada vez violenta.

Pienso que es indiscutible que la belleza manabita, representada en cualquiera de sus reinados, podría ayudarnos ser mejores en nuestra relaciones de buena vecindad e integración provincial y nacional. Ojala.