18 de junio de 2026

Justicia urbana Vs. Justicia rural (IV)

Publicado originalmente en El Diario -Manabí
Edición impresa del 15 de junio de 2026

En el campo cuando te roban la cosecha, el ganado o las herramientas de trabajo, el delito no ocurre en una calle iluminada con cámaras, sucede en una parcela oscura, en un camino de tierra o en un caserío sin señal. Ahí empieza la diferencia entre la “justicia urbana” y la “justicia rural”.

Denunciar ya es un calvario: hay que viajar hasta la cabecera cantonal, muchas veces perdiendo un día entero de trabajo; luego vienen los trámites interminables, las citas que se postergan, los fiscales que no llegan al lugar de los hechos y las investigaciones que avanzan con lentitud desesperante. 

Mientras en la ciudad una denuncia se puede hacer en línea o en una unidad judicial cercana, en lo rural el proceso se vuelve caro, cansado y muchas veces inútil. Esta brecha genera una sensación profunda de desprotección. El agricultor, el pescador, el activista o el jubilado sabe que, así denuncie, es probable que nunca recupere lo robado, ni reciba protección ni vea sancionado al responsable. Esa impunidad alimenta a más delitos, a más amenazas y al desánimo.

No se trata solo de más policías. Se necesita justicia cercana con unidades judiciales móviles, fiscales que realmente investiguen en territorio, simplificación de trámites y un sistema que entienda la realidad del campo; porque hoy existe una doble justicia: una relativamente accesible para la ciudad y otra lejana, lenta y casi inalcanzable para quienes vivimos en la ruralidad.

¿Y de lo rural qué? No podemos seguir aceptando que la distancia geográfica también sea una distancia a los derechos, urge entonces que el Consejo de la Judicatura cierren esta brecha, porque el acceso a la justicia no puede ser un privilegio urbano.

Revisar en la edición digital eldiario.ec

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15 de junio de 2026

Más cemento sobre la playa de Puerto Cayo

La degradación y la depredación de la playa en Puerto Cayo - Jipijapa son permanentes sin que existan contrapesos que puedan frenar estos procesos y en el día a día es visible que va perdiendo su encanto, sobre todo aquella parte que es paralela al Malecón, esa que es parte de mi barrio, de mi entorno. Esta vez soy testigo de la construcción de una obra física, de esas ideas aspiracionales sin respaldo de poner más cemento sobre la arena.

Foto tomada el 12 de mayo de 2026 por Raúl Zavala

La obra empezó en la primera semana de mayo de 2026 y se suma a otras "facilidades" turísticas que están fuera de uso: Cayo Team y las duchas públicas, como parte del Malecón que también presenta problemas tanto administrativos como operativos que la Municipalidad de Jipijapa aún no ha logrado resolverlos.

Se trata de la "Construcción de un corredor gastronómico y adecuación exterior en el Malecón de la parroquia Puerto Cayo, cantón Jipijapa."

Los detalles básicos ya los he publicado en mi otro blog, más como una antesala básica para poco a poco ir "desgranando" lo que es y será esta infraestructura; por ello tomé la decisión de dar el segundo paso fundamental desde la perspectiva que cuestiona el para qué. 

En este punto es necesario dejar claro que en Manabí y Ecuador hay más experiencias orgánicas o rutas que corredores formales construidos por distintos niveles de gobierno, pero de los segundos pocos tienen evaluaciones públicas detalladas de "éxito" o "fracaso". También es importante recordar que el éxito suele medirse por ocupación sostenida, generación de empleo local, atracción de turistas y mantenimiento en el tiempo.

Entonces, después de la primera nota sobre el inicio de las obras, es importante revisar con detenimiento los objetivos oficiales del proyecto, tal como aparecen en los Términos de Referencia con los cuales se procedió a la contratación del Consorcio Parreño y Asociados; porque es ahí donde se define qué se quiere lograr realmente.

A continuación presento una evaluación crítica de los objetivos y algunas dudas, solo algunas de las dudas que me originan:

Objetivos

Crítica

Principales dudas

General: Construir un corredor gastronómico y realizar la adecuación exterior del Malecón de Puerto Cayo, con el fin de fortalecer la actividad turística, dinamizar la economía local y mejorar la calidad de los espacios públicos, garantizando condiciones adecuadas de infraestructura, seguridad, ordenamiento urbano y puesta en valor del entorno costero.

Demasiado amplio y aspiracional. Mezcla responsabilidades de la Prefectura (construcción) con las de la Municipalidad (operación y mantenimiento).

¿Cómo se medirá el cumplimiento de este objetivo y en que tiempo lo enunciado?

 ¿Quién asume la responsabilidad de los resultados a mediano y largo plazo?

Específicos

 

 

1. Dotar de infraestructura física adecuada al Malecón mediante la construcción de un corredor gastronómico funcional, seguro y accesible, que cumpla con criterios técnicos, normativos y de ordenamiento territorial.

Bien orientado a la construcción, pero muy genérico. No especifica estándares costeros ni riesgos climáticos.

¿Cuenta con la autorización de ocupación de zona de playa? 

¿Se cumplen las normas de construcción en zona costera? 

¿Cómo está registrado en el PUGS?

2. Promover el desarrollo económico local a través de la creación de espacios ordenados para la actividad gastronómica, priorizando la participación de emprendedores y moradores de la parroquia Puerto Cayo.

Uno de los objetivos más débiles. No menciona los negocios existentes y la palabra “priorizando” queda muy vaga.

¿Qué pasará con las cabañas gastronómicas actuales? 

 ¿Cómo se garantizará realmente la prioridad a los moradores locales?

¿Cuántos espacios se crearán? 

¿Cuántos emprendedores y ciudadanos locales serán beneficiados? 

3. Mejorar la imagen urbana y la calidad del espacio público del Malecón mediante la adecuación exterior, incorporando mobiliario urbano, paisajismo, iluminación y señalética turística.

Enfocado principalmente en la estética. Débil en durabilidad y mantenimiento futuro.

¿Cuál es la línea base para determinar que hubo mejoras?

¿Existe un plan de mantenimiento a 5 años? 

¿Quién financiará la reparación y limpieza una vez entregada la obra? 

¿Consta en el presupuesto del 2026?

4. Fortalecer la actividad turística sostenible del cantón Jipijapa, generando un entorno atractivo que potencie la identidad cultural, gastronómica y costera de Puerto Cayo.

Muy declarativo. La palabra “sostenible” se menciona sin desarrollarla ni medirla.

¿Cómo se garantizará la sostenibilidad?

¿Qué significa “sostenible” en números y acciones concretas?

¿Cuánto se fortalecerá el turismo? 

¿Qué medidas se tomarán para mejorar la imagen de la playa?

Una de las principales anomalías que presenta el proyecto es que sus objetivos no son medibles. Un buen objetivo debe responder no solo al qué’ y al para qué, sino también al cuánto; en este caso, la mayoría de los objetivos carecen de metas cuantitativas claras (números, porcentajes, plazos), lo que dificultará evaluar si el proyecto realmente cumplió sus propósitos e ir haciendo mediciones para tomar correctivos.

Ahora bien, tomando como referencia un boletín publicado en la página oficial de la municipalidad, en el que se asegura que del costo total el gobierno provincial aporta el 70% y el local 30%; además que: "Este convenio permitirá la ejecución del proyecto de construcción del corredor gastronómico y la adecuación exterior del malecón de la parroquia Puerto Cayo, una obra que fortalecerá la oferta turística del balneario, brindando espacios adecuados para recibir a los visitantes y promover la riqueza gastronómica local." 

Se entiende, por lo tanto, que deben existir otros planes conducentes a cumplir las aspiraciones de la obra civil, pero aún no ha sido factible localizar documentos que respalden estas aseveraciones. De otro lado se asegura que incluye adecuación del Malecón, lo cual es positivo, pero falta ver si hay un plan urbano integral de seguridad vial, manejo de residuos sólidos, de gestión de riesgos, estacionamiento, accesibilidad y que no afecte negativamente ni a los negocios ya existentes en la playa, ni a los residentes que están frente a la edificación.

Se habla, así mismo, de un "modelo sostenible" que conecta identidad - pesca - turismo - gastronomía, materiales resistentes al ambiente marino y respeto a la naturaleza; sin embargo, no se publican estudios detallados de demanda proyectada, flujo de turistas esperado, costos anuales de operación y mantenimiento, ni un fondo de reserva para deterioro por salinidad y clima costero.

Al profundizar un poco más me es posible afirmar que una de las grandes patologías en los criterios institucionales del desarrollo moderno es que construimos mucho, pero no siempre construimos inteligente, lo cual marca la diferencia entre monumento e infraestructura. Y en la siguiente matriz expongo argumentos basados, justamente, en lo objetivos declarados:

Aspecto

Situación actual

Problema real

Consecuencia probable

Objetivo General

Incluye "fortalecer la actividad turística, dinamizar la economía local y mejorar la calidad de los espacios públicos"

La Prefectura solo construye (ejecuta la obra). La operación, mantenimiento, gestión de locales, limpieza, seguridad y promoción turística corresponden al GAD Municipal de Jipijapa.

La Prefectura no puede ser responsable de resultados que no controla. Difícil de evaluar y rendir cuentas.

Objetivo Específico 2 (desarrollo económico)

"Promover el desarrollo económico local... priorizando participación de emprendedores locales"

Depende de quién administre los locales, cobros de canon, formalización, capacitación, etc. (competencia municipal).

Alto riesgo de fracaso si el Municipio no asume con responsabilidad la fase post-construcción.

Objetivo Específico 3 (espacio público)

Mejorar imagen y calidad mediante mobiliario, iluminación, etc.

La construcción sí es de la Prefectura, pero el mantenimiento a mediano plazo es municipal.

Obras que se deterioran rápidamente (problema clásico en malecones).

Objetivo Específico 4 (turismo sostenible)

"Fortalecer la actividad turística sostenible..."

Requiere marketing turístico, eventos, manejo de residuos, control de capacidad de carga, seguridad, etc. (competencia municipal + otros organismos).

Objetivo inalcanzable por la Prefectura sola. 

Nota: en esta matriz se omite el objetivo específico 1 porque trata de la construcción y eso merece otro análisis técnico – legal; sin embargo, es pertinente dejar señalado lo expuesto en el numeral 19.2 tercer inciso de los términos de referencia:

OBLIGACIONES DE LA CONTRATANTE: Proporcionar al contratista los documentos, permisos y autorizaciones que se necesiten para la ejecución correcta y legal de la obra, y realizar las gestiones que le corresponda efectuar al contratante, ante los distintos organismos públicos, en un plazo de 10 días contados a partir de la petición escrita formulada por el contratista. (Pag 225)

Con lo expuesto, amplio mi crítica hacia que una obra de ingeniería civil sin planificación de uso es un concepto que se ajusta a la popular expresión "tiene un bonito de lejos"; dicho en otras palabras, resultaría una infraestructura que se diseña y construye priorizando la forma, la escala, la imagen o el impacto visual o político, pero sin un análisis serio (o ignorándolo) del uso real, la sostenibilidad y la integración con la vida humana que se supone debe servir. Por consiguiente, se resuelve muy bien el "cómo construirlo", pero se falla estrepitosamente en el "para qué, para quién y cómo se mantendrá viva".

Para cerrar este capítulo, comparto un reporte sobre lo que pasaría con la entrada al Malecón con la pérdida del paisaje incluyendo al islote Pedernales, ícono de Puerto Cayo; además que da la impresión que sería una especie de tugurización visual al juntarse la plazoleta con la fachada de la obra civil.

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13 de junio de 2026

Cuando la ley se tuerce contra la playa

Diálogo platónico del siglo XXI sobre la depredación costera en Ecuador.

Escena. Atardecer en la playa de Puerto Cayo, sur de Manabí. La arena está salpicada de plásticos, restos de hormigón y rastros de una fiesta. Sócrates, un filósofo anciano de cabello blanco que pasa una temporada en este lugar, camina descalzo junto a Raúl, joven ingeniero civil que trabaja en un proyecto turístico; avanzan lentamente mientras las olas lamen lo que queda de la orilla, conversan.

El fondo de la fotografía es real, los personajes son una edición con AI. 

Raúl: Maestro, cada vez que vengo aquí me duele. Cuando era niño esta playa era ancha, dorada, y las olas llegaban limpias. Ahora parece que el mar se la está comiendo. ¿Por qué permitimos que ocurra?

Sócrates: Dime, Raúl, ¿qué es una playa para ti? ¿Solo arena y agua, o algo más?

Raúl: Es un lugar de belleza. Un recurso. Genera empleo, turismo, divisas…

Sócrates: Entonces la belleza es aquello que produce dinero. ¿Es esa su única medida?

Raúl: No solo eso. Pero el país necesita desarrollo. La gente quiere hoteles, restaurantes, Wi-Fi en la arena. ¿Cómo vamos a progresar si dejamos todo intacto?

Sócrates: Progresar… Interesante palabra. Supongamos que construimos un gran resort aquí, con cien habitaciones y piscina infinita. ¿Qué ganamos y qué perdemos exactamente? Responde con calma.

Raúl: Ganamos empleo directo e indirecto. Impuestos. Imagen del país. Lo que perdemos… bueno, algo de vegetación costera y quizás unas tortugas que anidaban.

Sócrates: ¿Y la arena misma? Mira cómo retrocede la línea de costa. Los ingenieros saben que las dunas y los manglares actúan como escudo. Cuando los quitamos para hacer bungalows y malecones, ¿no estamos vendiendo la armadura del pueblo a cambio de una temporada de ganancias?

Raúl: Es el precio del progreso, Sócrates. En todo el mundo pasa.

Sócrates: ¿En todo el mundo? Entonces no es progreso, es imitación ciega. Dime: si un hombre come su propia semilla de maíz porque tiene hambre hoy, ¿ha progresado o ha hipotecado su cosecha futura?

Raúl: (sonríe con amargura) Hablas como los ambientalistas radicales.

Sócrates: No defiendo banderas. Solo pregunto. ¿Quién es más sabio: ¿el que vende la playa por diez años de bonanza o el que la conserva para que sus nietos puedan seguir pescando, viviendo en tranquilidad y recibiendo turistas dentro de cincuenta años? ¿Qué es más justo?

Raúl: La justicia… siempre la justicia contigo. Pero la gente pobre de aquí necesita comer hoy, no dentro de cincuenta años.

Sócrates: Cierto, pero pregunto: ¿es justo que unos pocos inversionistas locales y extranjeros obtengan los grandes beneficios mientras las comunidades pesqueras ven cómo sus caletas se llenan de sedimentos y sus redes recogen más basura que peces? ¿Es eso desarrollo o mera depredación disfrazada de inversión?

Raúl: Hay corrupción, lo admito. Permisos ilegales, funcionarios que firman por debajo de la mesa, rellenos sin estudios…

Sócrates: Ahí tocaste la llaga. Cuando la ley se vende, ya no hay civilización, solo queda barbarie. Y en la barbarie el más fuerte devora al más débil hasta que no queda nada que devorar… Las playas de Ecuador están siendo devoradas así: poco a poco, permiso a permiso, coima a coima.

Raúl: ¿Y qué propones? ¿Paralizar todo? El país necesita crecer.

Sócrates: No propongo paralizar, sino ordenar con inteligencia. Construir donde se puede construir sin dañar. Restaurar manglares, respetar las dunas, limitar la altura de edificios cerca del mar, no construir sobre la arena; eso no es romanticismo ecológico, es simple aritmética de supervivencia. Hasta un niño lo entiende: si matas la fuente, matas el presente y el futuro.

Raúl: Muchos dirán que eres idealista.

Sócrates: (ríe suavemente) Idealista es quien cree que se puede seguir destruyendo indefinidamente sin consecuencias. Realista es quien ve que el mar ya está cobrando la factura: erosión, salinización de pozos, pérdida de biodiversidad, aguajes que ahora entran más tierra adentro. La naturaleza no negocia ni acepta coimas.

Raúl: Entonces, ¿Qué debo hacer yo, que trabajo en esto?

Sócrates: Lo que hizo cualquier hombre justo en cualquier época: negarte a participar en lo que sabes que es daño innecesario. Propón diseños que respeten la línea de costa. Habla con tus colegas. Exige estudios de impacto reales, no los de papel. Y si te presionan, recuerda que la posteridad también tiene derechos. Las playas no pertenecen a esta generación; somos solo sus custodios temporales. (Las olas siguen trayendo más basura plástica.)

Raúl: A veces siento que luchamos contra la corriente.

Sócrates: Toda ola fuerte encuentra resistencia. Pero si suficientes hombres buenos se plantan como rocas, la corriente cambia. La pregunta, amigo mío, no es si las playas de Ecuador van a desaparecer. Es si nosotros permitiremos que desaparezcan por cobardía o por avaricia.

Raúl: (mirando el mar) Mañana tengo una reunión para revisar el nuevo proyecto…

Sócrates: Entonces ve con los ojos abiertos. Y recuerda: es insuficiente no ser depredador, hay que ser guardián.

(Se quedan en silencio. El viento del Pacífico sopla, llevando sus palabras continente adentro, como semillas que quizás, algún día, germinen en las ciudades, en los escritorios y en las conciencias de quienes pisan tierra firme.)

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Advertencia editorial. Este dialogo es producto de mi imaginación pero basado en hechos reales; fue elaborado con apoyo generativo y editado bajo mis perspectivas expuestas en la X. 

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10 de junio de 2026

¿Quién defenderá a Monika Silva?

Me quedé estupefacto... me fue imposible aceptarlo al punto de que cuando leí la noticia reaccioné en voz alta: Que jijuelamadre, me parece increíble... Terrible. Pasadas las horas, revisando los entretelones mediáticos me pregunté ¿Y ahora quién defenderá a Monika Silva? y este post es en su memoria por las lecciones que me dejó.

Monika Silva junto al periodista asesinado Robinson Del Pezo  

Lo ocurrido me enteré por un post de Bitácora Ambiental @BitacoraEc: La iguana está de luto. Nuestra amiga y confidente Monika Silva @mejoresdiasEC fue encontrada muerta hoy en su casa en medio de circunstancias que esperamos se esclarezcan.

Fue la noche del 8 de junio de 2026 que se descubrió sin vida a la dirigente barrial polaco-ecuatoriana Monika Silva Koniuszek, el cuerpo estuvo en su domicilio en el sector El Tigrillo, Montañita (parroquia Manglaralto, provincia de Santa Elena); el suceso generó conmoción, indignación y una ola de preguntas que trascienden el caso individual y se amplio el panorama de mi pregunta inicial ¿Quién defenderá a quienes se atreven a denunciar la corrupción, el tráfico de tierras y los abusos de poder en Ecuador?

Por ahora hay dos versiones sobre el caso de Silva, la que trata de imponer el Gobierno del Ecuador a través del ministro del Interior John Reinberg de que fue un suicidio y la de un crimen cometido por quienes fueron involucrados por ella como sospechosos de corrupción.

Monika Silva ya no puede defenderse por sí misma ante la narrativa oficial. Su voz, que levantó contra la corrupción en defensa de las obras públicas y oscuras negociaciones de funcionarios, ahora depende de otros, porque su muerte deja expuesta la vulnerabilidad de quienes eligen el arriesgado y peligroso camino de la denuncia, sobre todo cuando se trata de personas ligadas al poder político y allí nace la primera sospecha.

Durante una entrevista radial, el funcionario adelantó la hipótesis preliminar se basa en evidencias encontradas dentro de la vivienda y en la versión entregada por la pareja de la activista sobre que Silva atravesaba un cuadro depresivo y que horas antes recibió un mensaje que tenía características de despedida.

Ante esta versión, la abogada Marcela Estrella Bucheli (@marsshmelow) fue drástica en su respuesta al asegurar que "Me perdonan pero hay que ser muy hijo de puta para convertir la muerte de una activista anticorrupción en un ejercicio de especulación pública." y amplió sus argumentos:

Cuando una voz incómoda para el poder aparece sin vida, la obligación del Estado no es burlarse, minimizar ni ensayar hipótesis ante los micrófonos, sino investigar con rigor, prudencia y respeto. Mónika Silva no era un meme ni una estadística. Era una mujer que denunció corrupción y que había advertido amenazas. La empatía institucional también es una forma de justicia. Y la conciencia de un país no debería tolerar que se trate con ligereza la muerte de quienes se atrevieron a incomodar al poder.

Diego Cazar Baquero (@dieguitocazar) respalda la intención especulativa gubernamental: "Un ministro -funcionario político de Gobierno- orienta conclusiones sobre la muerte de Mónika Silva. Adelanta la posibilidad de un suicidio, algo que ella se esforzó por negar, justo para evitar que un posible asesinato suyo quede impune. Curioso, por decir lo menos."

El caso trascendió las fronteras, al punto que de que la Delegación de la Unión Europea (UE) en Ecuador pidió una investigación "rápida" e "independiente" para esclarecer la muerte de la activista y exhortó a "las autoridades competentes a llevar a cabo una investigación rápida, exhaustiva, independiente y transparente para esclarecer las circunstancias y garantizar la rendición de cuentas", mientras que el defensor de Derechos Humanos en Ecuador Fernando Bastias Robayo (@NandoBastias) dijo que "Más de 60 organizaciones del Ecuador y más de 100 activistas nacionales exigen investigación pronta por la muerte de Monika Silva.

Ante la presión social la Fiscalía abrió una investigación previa por la muerte de la activista e informó que ya se iniciaron las diligencias del caso; de su parte la abogada Lolo Miño sostuvo la necesidad de que la investigación por la misteriosa muerte de Silva se enfoque en su rol de denunciante, como móvil principal, porque así lo exigen los estándares internacionales de DDHH, que son vinculantes para el Ecuador.

Entonces la pregunta del titular no es retórica, es un desafío directo a la sociedad ecuatoriana, pero en medio de las dudas sobre la imparcialidad de la fiscalía y las especulaciones gubernamentales, existe la aspiración ciudadana de de que las autoridades tienen la obligación de investigar con transparencia, sin presiones políticas ni locales. Cualquier intento de cerrar el caso apresuradamente profundizará la desconfianza.

Pero este nuevo episodio no está suelto, pues de alguna manera está ligado al asesinato de Robinson Del Pezo Cañarte, comunicador que denunciaba presuntos hechos de corrupción en Santa Elena, como otro reflejo de lo incómodos que pueden resultar los ciudadanos que a través de la palabra evidencian estos casos, pues tanto Del Pezo en su momento, como otros de sus colegas, están siendo amenazados. (Leer más AQUÍ)

Los que la criticaban o enfrentaban también están bajo escrutinio, pues si su muerte fue un crimen, los beneficiarios de su silencio deben ser los primeros en ser investigados. Y es allí cuando la advertencia de Mónica Luzarraga (@MLuzarragaEc) se convierte en una alarma:

Recuerdo cuando acabaron con Kelvin Jarama. Más de 300 mil seguidores. Miles de mensajes de condolencia. Redes sociales inundadas de tristeza e indignación. Pero el día de su funeral estaban los de siempre... su familia, sus amigos, quienes realmente cargaban con el dolor de perderlo. Una vida más convertida en cifra.

En pocos días comenzará el Mundial y como ocurre con todo, nuevas noticias desplazarán a las anteriores. El caso de Monik correrá el riesgo de quedar atrapado en ese mismo ciclo de olvido que consume cada tragedia. Y así seguimos.

Cada muerte nos conmueve unas horas. Cada injusticia nos indigna unos días. Después volvemos a la rutina de siempre superados por los escándalos, mientras la violencia crece, mientras el miedo avanza y mientras nuestra capacidad de asombro se desvanece.

Me preguntan con frecuencia qué le pasa al país. Por qué la gente no sale a las calles. Por qué no se indigna. Por qué no enfrenta lo que muchos reconocen como una peligrosa deriva autoritaria. Quizás la respuesta es más simple y más dolorosa de lo que creemos.

Nos acostumbramos. Nos acostumbramos a los muertos. A las amenazas. A las denuncias. A los abusos. A ver el sufrimiento ajeno como algo lejano mientras no golpee nuestra propia puerta. Unos por convicción. Otros por miedo. Otros porque creen que todavía tienen margen para permanecer en silencio. Hasta que un día los siguientes somos nosotros.

Y entonces descubrimos que detrás de cada cifra había una vida, una familia, unos hijos, unos padres y unos sueños interrumpidos. Pero para entonces suele ser demasiado tarde. Porque los funerales siempre terminan igual…con los de siempre. Los únicos que realmente pierden.

Lectura recomendada para conocer las gestiones de Monika Silva en contra de la corrupción institucional que afecta al lugar en que ella vivió y seguirá viviendo:

"El patrón de acción denunciado por los activistas ciudadanos de Santa Elena es el siguiente. De entrada, se rastrean predios de propiedad comunitaria, de algún gobierno autónomo descentralizado (GAD) o del Estado (a través de Inmobiliar)."

"Un actor político local mociona que su GAD requiere recursos para obras y somete a consideración del consejo cantonal la puesta en venta de un predio para obtener liquidez. Las justificaciones más comunes: que en esos predios se ejecutarán programas de vivienda social, desarrollo agroturístico o encadenamientos de la economía popular."

"No hay subasta pública y se legisla ex profeso para que la autoridad pueda hacer ventas directas. El metro cuadrado se oferta, sin embargo, en valores irrisorios, incluso por debajo de los montos que constan en los diversos catastros de los GAD de la provincia." (Seguir leyendo en planv.com.ec)

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