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28 de diciembre de 2025

Adiós a la democracia, ahora manda el caudillismo millennial

Profesionalmente crecí viendo y siendo testigo del populismo como una expresión pura de captar las masas electorales y el apoyo popular; en ese antiguo mundo una de las frases más comunes fue: la verdadera encuesta está en las calles. ese mundo político no se estancó, los aspirantes al poder político se digitalizaron y hoy enfrento un nuevo escenario: el caudillismo millennial, porque las dictaduras tradicionales prácticamente están muertas. 

Foto: xataka.com

La estabilidad democrática tradicional también ha sido aplastada. Las votaciones son un mero trámite burocrático para llegar al poder político. Al final del primer cuarto del Siglo XXI son los algoritmos los que dictan las decisiones políticas y los neo-populistas saben usarlos a su favor.

Son hechos que me han tocado aprenderlos en el camino, un camino que no me despejado dudas sino que me ha mostrado anomalías en la gestión pública. El debate político ahora es on line y parte de una tendencia en redes sociales, muchas veces inducida por cibertropas; las tarimas ahora se usan como parte del método de marketing digital para las fotos y vídeo virales. 

Veo que se acabó la responsabilidad ante los ciudadanos, a los funcionarios les basta hacer un "live" para contar su versión aunque nunca presentan justificativos legales; la rendición de cuentas a mutado a las explicaciones narcisistas y de victimismo en eventos digitales.

Entonces, ¿Qué película estoy viendo?

El caudillismo millennial, un mutante que aplasta a la democracia y también a las dictaduras. Trata de como evolucionó el caudillismo tradicional, adaptándose a la era digital y se caracterizada por la presencia de funcionarios que combinan o construyen, principalmente, su carisma personal con herramientas tecnológicas para consolidar su poder personal.

A diferencia de sus antecesores del siglo XIX, que dependían de alianzas militares y clientelismo local, esta variante surge en contextos democráticos frágiles, donde el politiquero utiliza plataformas en línea para construir una imagen de proximidad y eficiencia, a menudo a expensas de instituciones formales.

Pienso entonces que este fenómeno no es una mera autoridad innovadora, sino un mecanismo que erosiona la democracia al priorizar el culto a la personalidad sobre el Estado de derecho.

Una de las características principales del caudillismo millennial es su dependencia de las redes sociales como arma principal de propaganda; estos ciudadanos no solo comunican directamente con sus seguidores, sino que moldean narrativas a través de memes, videos virales y algoritmos, creando una ilusión de diálogo horizontal. Esta estrategia permite bypassar medios tradicionales, que a menudo son tildados de "enemigos" para deslegitimarlos, fomentando una polarización que fortalece el vínculo emocional con la base de apoyo.

Otra faceta clave es el populismo digital (por llamarlo así), que promete soluciones rápidas a problemas complejos como la inseguridad o la desigualdad, utilizando datos selectivos y retórica simplista. Críticamente, esto oculta una agenda autoritaria: el dueño del poder político se presenta como salvador infalible, justificando medidas excepcionales que suspenden derechos constitucionales bajo el pretexto de emergencias nacionales. Así, el caudillismo millennial transforma la política en un espectáculo mediático, donde la efectividad aparente prima sobre la transparencia y la responsabilidad constitucional.

Pero va más allá, porque en términos de gobernanza, se caracteriza por la concentración de poder en el Ejecutivo, con reformas que debilitan contrapesos como el judicial o el legislativo y hasta el electoral.

Estos "influencers" invocan "estados de excepción" prolongados, argumentando que la burocracia tradicional es ineficaz, lo que lleva a una necropolítica sutil: decisiones soberanas sobre quién es protegido y quién es marginado, reduciendo a opositores o minorías a posiciones precarias.

El uso de celebridades digitales es otra marca distintiva, ampliando el alcance más allá de votantes tradicionales hacia audiencias jóvenes y globales; críticamente, esto no democratiza el poder, sino que lo mercantiliza: el servidor público se convierte en una "marca" que vende seguridad y prosperidad, mientras suprime disidencias mediante ciberacoso o censura algorítmica.

Para identificar el caudillismo millennial, se consideran estos indicadores clave: 

Un alto índice de aprobación basado en encuestas digitales manipulables, donde el apoyo se mide por interacciones en redes más que por métricas institucionales; la prórroga indefinida de medidas de emergencia que suspenden libertades civiles; y un discurso que divide la sociedad en "pueblo leal" versus "élites corruptas", ignorando complejidades socioeconómicas.

Otros indicadores incluyen el control narrativo a través de campañas virales que desacreditan críticas, como informes de derechos humanos o de organizaciones ciudadanas; una inversión, oscura y desproporcionada en marketing digital sobre políticas públicas; y la erosión de independencia judicial mediante purgas o reformas exprés.

En última instancia, el caudillismo millennial no es un avance progresivo, sino una regresión disfrazada: promete eficiencia en un mundo acelerado, pero su objetivo es perpetuarse en el cargo al centralizar el poder de su imagen digitalmente omnipresente.

En definitiva, al final de mis días doy el último adiós a la democracia y miro el desfile victorioso del caudillismo digital.

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Datos sobre el autor:

5 de marzo de 2023

Entretelones de la "voluntad popular"

Los funcionarios no se mandan solos

El uso de la expresión "voluntad popular" es muy común en los ámbitos políticos y de la comunicación social, sin embargo un día descubrí que yo desconocía su significado y ocurrió cuando escuché un debate legislativo sobre supuestos delitos cometidos por el Presidente de Ecuador.

En definitiva me saltó la duda sobre su significado y argumentos de sustento, sea de datos y de relatos, o que sea una frase de uso común; Al rebuscar en mi memoria en ninguna de las clases o conferencias sobre política, leyes, periodismo, filosofía, marketing, historia, sociología y afines se habló de analizar o cuestionar la expresión "voluntad popular". Tal vez se vulgarizó y se convirtió en una frase hecha.


Entonces me puse a buscar, leer y reflexionar, me sorprendo cuando encuentro relatos sobre el uso de la expresión "voluntad popular" y descubro que es un mundo de ficción con final impredecible. Que se usa también como parte del discursos en las jugadas políticas y la propaganda. 

Mi primera lectura fue el detonante en mis pensamientos. "Nadie sabe donde está, quién es o quiénes son, pero es el recurso al que corren despavoridos los políticos, analíticos u opinólogos del siglo XXI." Es un párrafo del comentario Sobre el pueblo y la voluntad popular, de Junior Aguirre Gargona.

"Las grandes manifestaciones llevadas a cabo por lo general en lugares que refuercen la identidad del grupo son la evidencia palpable de que es la “voluntad popular” la que gime al unísono por las reformas, los cambios o la nulidad de un proyecto o bien de una ley que pretenda adoptar una nueva norma. No importa si esta es dictada desde un órgano con respaldo jurídico o internacional, si la marcha cuenta con ‘el pueblo’, eso quiere decir que es ‘la voluntad popular’ la que debe ser acatada sin importar las consecuencias negativas que esto traiga." asegura el columnista.

Y su texto termina con una aseveración lapidaria: "... no siempre quien dice representar al pueblo y conocer la voluntad popular tiene una idea de lo que habla… pero sí de lo que quiere." (Leer el artículo completo AQUÍ)

Pero no podía quedarme con un único argumento y en otro articulo leí: "Voluntad quiere decir la capacidad de desear, voluntad es simplemente querer algo. Popular, el genitivo “del pueblo”, señala de quién es la voluntad, enunciando que se trata de ese ente abstracto llamado pueblo." 

Es parte del análisis que hace Daniel Mercado y en el que se pregunta "¿Qué es la voluntad popular? Por una parte, se supone –en la democracia que conocemos— que ella se expresa aritméticamente por la mayoría en votos de una determinada opción a elegir. ¿Debemos asumir que la voluntad de los más es siempre la voluntad del pueblo?"

El artículo se titula ¿Qué es la voluntad popular? y en el desarrollo se responde con otra pregunta: "... porque aunque pudiéramos ponernos de acuerdo en quién o qué es el pueblo y lleguemos a convenir en qué es lo que ese pueblo quiere, queda una cuestión más importante ¿Es la voluntad popular una buena voluntad?" (Leer el artículo completo AQUÍ)

Otro aporte. "Pero el concepto de voluntad popular tiene una concepción mucho más amplia: incluye el conjunto de exigencias y de necesidades que afloran dentro de una sociedad y que no pueden interpretarse por completo sólo a la luz del voto político. Las sociedades occidentales, a pesar de la adopción de mecanismos de participación inspirados en el principio de la democracia, siguen registrando la existencia de una ruptura consistente entre la sociedad y el Estado. La lectura correcta de la voluntad popular es hoy más difícil, debido al acentuado pluralismo ideológico y cultural y a los fenómenos ligados a la complejidad social." (Leer completo en mercaba.org)

Hugo Rubén Calvó va hasta la parte comunicacional: "De cómo las palabras Voluntad y Popular se fueron gastando, enfermando (...) que en vez de elevarse como flechas de comunicación, caen como pesadas piedras..." 

Asegura además que "la voluntad popular está depositada en sus representantes, el tema es que ¿Quiénes son realmente nuestros representantes? Todavía hoy se discute si los escaños son del legislador, del partido del que es el dirigente o del gobierno local. Aunque para la lógica política es clara, la voluntad popular será lo que deba ser o no será nada."

Y finaliza su planteamiento citando a Julio Cortazar: "Palabras como patria, libertad y civilización saltan como conejos en todos sus discursos, en todos sus artículos periodísticos. Pero para ellos la patria es una plaza fuerte destinada por definición a menospreciar y a amenazar a cualquier otra patria que no esté dispuesta a marchar de su lado. Para ellos la libertad es su libertad, la de una minoría entronizada y todopoderosa, sostenida ciegamente por masas altamente masificadas. Para ellos la civilización es el estancamiento en un conformismo permanente, en una obediencia incondicional". (Leer el artículo completo AQUÍ)

Entre una y otra lectura me sorprendí y lo tomé como otra lección al conocer que "voluntad popular" fue la orientación para legislar durante la época medieval y que con el tiempo se fue alejando de los conceptos jurídicos. "¿Podía la costumbre definida como la voluntad tácita del pueblo abrogar una ley?"

Esta pregunta se la hace Paola Miceli en su ensayo "La costumbre en perspectiva histórica: desde el consensu populi a la voluntad popular; en expone que "Hoy nos interesa centrarnos en uno de los tópicos más frecuentes a la hora de abordar la cuestión del derecho consuetudinario en la Edad Media: el de la costumbre como derecho popular. Es moneda corriente entre los medievalistas considerar a la costumbre la expresión o la voz del pueblo."

En su análisis histórico - jurídico explica lo que es el “Derecho popular” del romanticismo nacionalista y en que también se incluye aspectos relacionados con el paradigma antropológico y la “cultura popular”, además leí que "Uno de los elementos intrínsecos a la definición medieval de la costumbre, la voluntas populi, ha servido de argumento sostén para aquellas miradas que ven en el derecho consuetudinario el reservorio auténtico de una memoria popular.

Este ensayo me resulto ilustrativo pero también complejo leer, sobre todo porque mis conocimientos en asuntos jurídicos son bastantes básicos y me toco poco a poco ir buscando definiciones para tener un panorama medianamente claro. (Descargar en PDF el ensayo de Paola Miceli AQUÍ)

Al menos pude tener una conclusión de ese esfuerzo: se que para usar la expresión voluntad popular se requiere de muchos argumentos legales, numéricos, históricos, políticos y sociológicos. 

Otro asunto que llamó mi atención fue la relación entre la expresión motivo de esta entrada y su relación la soberanía popular como poder constituyente, un ensayo de José M. Pérez Corti titulado: Ensayo sobre la voluntad popular y el derecho electoral. 

Y con ese documento di otro salto a otro escenario. "Particularmente entendemos que la voluntad popular es la heredera natural de la noción de soberanía popular, aunque ya desprendida de su carga dialéctica diferenciadora de la monarquía, y asumida en la actualidad como el numen* en el que necesariamente se sustentan la democracia y la república."

Pues sí, otro texto que me costó bastante esfuerzo entenderlo e ir descifrando los distintos párrafos, buscando explicaciones externas y contraponiendo lo que conocía en el ámbito electoral y lo que explica el ensayo. Entendí que en definitiva que no es lo mismo pueblo que votantes porque en algún momento los tratadistas necesitaron transformar en relato cultural en dato numérico y en un proceso para dilucidar la representación popular en el contexto de las atribuciones de quien aspira ser representante del pueblo.

También me quedó claro como para argumentar mis críticas cuando mencionó que los funcionarios no se mandan solos: Consecuencia de lo expuesto es que en el marco de un régimen representativo, el pueblo sólo delega el ejercicio de una parte de su soberanía popular. Con mayor precisión es aquella porción de soberanía que desde una perspectiva política hace viable el régimen democrático; la que desde el punto de vista jurídico es transmitida mediante un acto objetivo y complejo como lo es el proceso electoral; y finalmente aquella que desde un enfoque sociológico es delegada por la existencia de una adhesión social o sintonía común entre electores y elegidos. (Leer el ensayo completo en studocu.com)

Pero al llegar a este punto se que debo dar otro salto fundamental: las tendencias en redes sociales virtuales no son el reflejo de la voluntad popular; esta afirmación la hago con base en mis artículos: 

1. El libre pensamiento frente a la neo-inquisición - Lo que esta ocurriendo en las redes sociales es un panorama diverso y altamente complejo, pero que empieza a negar violentamente y hasta el punto de la denigración, en algunas instancias, los cuestionamientos a lo que se considera la base inamovible de una nueva sociedad perfecta y desconociendo algunas de las características implícitas del ser humano. (Leer AQUÍ

2. Estadísticas sociales Vs. Métricas digitales - En esta línea he mantenido la tesis de que en la actualidad una población rural no existe en el radar institucional si es que no tiene al menos un medio de comunicación social que genere tendencias y pueda ser captado por quienes generan las estadísticas mediáticas; en síntesis: los problemas sociales son invisibles en una población sin voz, por tanto para los funcionarios no es rentable políticamente solucionarlos. (Leer AQUÍ)

3.- "Team 40" aprovechó las debilidades de los periodistas - Una empresa clandestina israelí y que habría sido creada por ex miembros del Mossad, tenía operaciones de manipulación electoral en redes sociales para influir en decenas de elecciones en el mundo, sobre todo en África, pero también en otros casos en México y España, según el grupo de periodistas de investigación. (Leer AQUÍ)


A manera de recomendación

Así podría ir sumando argumento tras argumento como entretelones de la voluntad popular y podría ir generando criterios cuan péndulo; por tanto, bajo las actuales circunstancias lo mejor es desconfiar de quienes, bajo cualquier pretexto, usen esa expresión. Por ejemplo no titularía una nota así "La voluntad popular se expresó en las urnas".

Y esa recomendación se complementaría con tener precaución cuando los alcaldes aseguren en defensa de las obras públicas inconsultas, que ellos están en el cargo por mandato popular. Pero también cuando cualquier persona imponga su criterio esgrimiendo que es lo que el pueblo quiere.

Finalmente. La mayoría electoral no es el pueblo y el pueblo no son las masas que lanzan consignas en las redes sociales y en las plazas públicas.

(*) Expresión latina (númen –inis n.) que significa voluntad, mandato, providencia o inspiración divina. Se trata de un término de origen latino relacionado generalmente a una deidad o divinidad, en el sentido de fuerza, poder y voluntad. También solía utilizarse para referenciar a la deidad que inspira al poeta sus composiciones, con significado similar al que se le otorga a las musas inspiradoras. En ocasiones el Emperador fue denominado numen, puesto que en él residía el sumo poder. En sociología se utiliza para expresar la idea de un poder mágico de un objeto, particularmente referido a ideas dentro de la tradición occidental. En cualquiera de dichas acepciones, o en todas ellos, es que lo relacionamos con la democracia y con la república. (Tomado de Ensayo sobre la voluntad popular y el derecho electoral citado oportunamente.)

28 de enero de 2021

Intrincada desconexión legislativa en Ecuador

Comentario publicado originalmente en La Verdad, 
edición correspondiente a noviembre de 2020.
Autor: Raúl Zavala Mosquera

Cientos de personas quieren ser asambleístas, como si ese trabajo fuese únicamente llegar y sentarse en una curul, sin darse cuenta que existe un eslabón roto en la representación ciudadana. Mi expresión se sustenta en la baja credibilidad que tiene la ciudadanía en la Función Legislativa.

Evaluar las causas de este descrédito sería una tarea extensa, pero viene al caso enlistar algunas: corrupción, ausencia de transparencia, baja calidad del trabajo y síntomas de ineficiencia; al igual que en todo grupo humano existen excepciones, pocas pero existen, y se ven opacadas por una mayoría.

El gran malestar es que muchos ciudadanos no nos sentimos representados en la Asamblea. Tal vez no sea necesario o no hace falta o no queremos. Quizás ya no nos importa.

Pero es conveniente recordar que los distritos electorales en Ecuador fueron creados para “acercar” a los funcionarios electos con la ciudadanía, pero en estos años no es posible evidenciar que tenga resultados positivos.

Entonces ¿Cuáles pueden ser las consecuencias para la democracia de este “divorcio” entre asambleístas y ciudadanos?

Nuestro sistema republicano está en riesgo. Y con este escenario nos vamos a las elecciones legislativas con muchos candidatos que no reúnen requisitos para ejercer las funciones de legislar y fiscalizar, que son parte de la crítica situación del multipartidismo y apartidismo que, de alguna manera, repercute sobre la conducta del electorado.

El adecuado y eficiente funcionamiento del Estado no es posible sin la existencia de una legislatura que sea capaz de entender y poner en agenda las demandas ciudadanas para evaluarlas y generar un marco jurídico alejado de los privilegios y los claros intereses del crimen organizado así como del narco.

Sin miedo a equivocarme aseguro que la desconexión entre las llamadas organizaciones políticas y el electorado es un círculo vicioso, en el cual los desencantados electores otorgamos nuestro voto al mejor postor y que buena parte de la población parece no entrar en conflicto alguno frente a lo que será el nuevo periodo legislativo.

Lo explicado me lleva a preguntarme: ¿Cómo caracterizar la relación entre asambleístas y los ciudadanos? Ya habrá especio para desarrollar la respuesta cuando tengamos los resultados de la conformación de la Asamblea en mayo del 2021.

Anotemos otro motivo para la desconexión legislativa: nadie evalúa los resultados de los trabajos, poco conocemos sobre sus aportes en las distintas comisiones, no se cuenta la foto con un incipiente texto en redes sociales. Las explicaciones de los asambleístas en medios de comunicación son una oda a su perfección y la crítica a los otros; esta última es un llamado de atención a quienes hacemos periodismo para que cambiemos las preguntas.

Puedo en este punto establecer otra de las anomalías electorales que provocan daños legislativos: inexistencia de una evaluación de aptitudes, actitudes y psiquiátricas para desempeñar el cargo de asambleísta. Lo que dicta la norma es que deben cumplirse ciertos requisitos de índole tramitológico y partidista; en otras palabras, los mismos asambleístas se hicieron una ley para que esté ausente la prevalencia de la calidad de conocimientos.

Por otro lado está nuestra incapacidad ciudadana para hacer control social a los asambleístas porque tampoco sus mecanismos de transparencia son herramientas útiles para verificar la calidad en el cumplimiento de sus funciones. Ejemplos: pedir información no es fiscalización, no justifican sus errores de fondo y forma en los proyectos de ley que presentan individualmente.

La gran ola de anomalías en la administración pública tanto en el Gobierno central como en las prefecturas, municipalidades y juntas parroquiales, está a la vista con la aprobación de 34 informes que contienen indicios de Responsabilidad Penal por infracciones legales encontradas, en al menos 287 acciones de control ejecutadas en el marco de la emergencia sanitaria; otros procesos se cumplen en el sector de la seguridad y de las compras públicas.

El caso emblemático en el 2020 es el de la “repartición de hospitales” que aún está en el limbo jurídico, pero que tuvo su clímax con la sentencia a Daniel Mendoza por liderar una banda de delincuentes que se apropiaron de los recursos para la construcción del hospital para Pedernales.

Para salir al paso de esta incredulidad ciudadana, en la Asamblea se crea un Comité de Ética encargado de investigar las denuncias contra los legisladores. Otro tema que implicaría profundos análisis pero por ahora ¿Qué hubiese pasado si los asambleístas cumplían eficientemente su labor de fiscalizar? Con estos antecedentes 38 de ellos buscan la reelección.

La fiscalización será el desafío más difícil que tendrán quienes conformen la próxima Asamblea si es que no caen las redes de la corrupción administrativa y política. También tendrán en sus manos la urgente necesidad de reformar leyes que se volvieron un problema social, tal vez no mucho el “hacer” nuevas; incluye evaluar el cumplimiento de otros cuerpos legales.

Los recientes escenarios sociales obligarán a que dichos funcionarios encuentren el justo equilibrio en la fragmentación de las identidades, pero también enfrentar las alteraciones y crisis en la comunicación política, además de vigilar el espacio público virtual desde donde se promociona a ministros con el disfraz de información institucional y a emitir información pública sin sustento.

Los candidatos o buenos o malos ya están inscritos y 137 serán electos como asambleístas principales y con sus alternos. Entonces desde ese momento debería empezar la gestión ciudadana para controlarlos, para no dejar que su ego se eleve al punto de sentirse semidioses intocables.

Debemos ser nosotros, los votantes, quienes estamos en la obligación de contrarrestar la desconexión legislativa pero no para sentirnos representados, sino para evitar que los funcionarios corrompan más a la institucionalidad e impedir que la República del Ecuador siga en manos del crimen organizado y el narco.



 

 

 

 

23 de agosto de 2018

SOS ante el acoso electoral


Entramos en época electoral, desde ya se respira otro ambiente en las calles, no es de fiesta ni de velorio, es tiempo para buscar candidatos y armar equipos de campaña. Buen momento para gritar: ¡Yo soy el elegido!

¿Qué nos espera en Ecuador hasta el 24 de marzo de 2019? Según algunos expertos no se puede conocer el futuro, otros aseguran que sí. Me quedo con los segundos en vista de las experiencias de las últimas 10 “fiestas democráticas” de las que hemos sido víctimas y victimarios, o –si lo prefieren- votantes.

Cuenta la historia que en campaña electoral no existe ni espacio público ni privado, que no esté impregnado con promesas de llevarnos al paraíso, con planes y proyectos de vida eterna, con ofrecimientos para satisfacción de cada necesidad humana. ¿Lo bueno? Que cada quien decide creer o no en esas palabras de candidato.

¿Lo malo? Que los cientos de “comunicadores”, periodistas y trovadores empezaremos una carrera desenfrenada para construir y difundir mensajes a diestra y siniestra, para llenar todo espacio humano, virtual y terrenal con frases, vídeos y fotos de los candidatos en sus más diversas posturas y muestras de amor, preocupación, mirada visionaria y escándalos.

Nada como los números para mostrar la magnitud de lo que enfrentaremos en los siguientes seis meses: en cada una de las 24 provincias se elegirán alcaldes, prefectos con viceprefectos, concejales urbanos y rurales, vocales de juntas parroquiales, en total serán 5.663 dignidades premiadas por las autoridades electorales; si ponemos un promedio de 10 organizaciones políticas las que participarán es posible indicar que al menos unas 60.000 personas entrarán en la encarnizada batalla comunicacional.

Pero eso no es todo… ¡Por primera vez! (dígalo con voz fuerte), sí, por primera vez los electores enfrentaremos a una lista para votar por quienes aspiran a convertirse en consejeros del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social. (Caso de estudio especial y espacial).

¿Se imaginan ustedes que todo ese ejército de candidatos pongan al menos 10 mensajes diarios durante esos 180 días? Pues alcanza la moderada cantidad de 108’000.000 de sustentos electorales, que multiplicado por las famosas cadenas en chats… prepárense para el colapso de sus teléfonos celulares, con o sin permiso y para que sus seis sentidos únicamente perciban: “¡¡Vota por mí!!”.

La ley dice que es calendario electoral, pero por lo aquí explicado y la experiencia se nos devela que seremos víctimas desprotegidas del virulento ataque tanto de los expertos CM’s como de los genios de la propaganda, que se traducirá en un inmisericorde acoso electoral… lamento decirlo pero nadie escuchará el único mensaje trascendental: Save Our Souls.

11 de febrero de 2018

Otra realidad de la tenue línea roja electoral en Ecuador

Con los resultados oficiales proclamados, termina la fase de consulta popular y referéndum en Ecuador, se ingresa a la de implementación, a pesar que las cifras parciales consolidadas en los "votos válidos", dejan por fuera al resto de opiniones. ¿Qué nos muestran los datos generales consolidados? ¿Es decisión del "pueblo"?

A esas dos preguntas le sumo una más: ¿Hubo realmente una victoria del Gobierno? y respondo: al parecer no, según los cálculos que hice con base en los reportes oficiales del Consejo Nacional Electoral.

Pero a continuación se encuentran gráficos que resultan de los cálculos con matemáticas electorales,en un primer cuadro se encuentran consolidados los resultados que individualmente difundió el organismo electoral:


Para la toma de decisiones en cuanto a la aplicación legal de los resultados únicamente se consideran los votos por el Sí y por el No, dejando por fuera a los nulos y blancos; en este primer análisis me llamó la atención la anomalía que el ausentismo no es igual en las 7 preguntas ¿Por qué?

En el siguiente cuadro se muestran los porcentajes diferenciados y que por metodología sumé los votos que no fueron directamente para el Sí, además del ausentismo. El 100 % del universo se consideran las 13'026.598 personas registradas por la autoridad como "electores".

Lo interesante resulta al mirar a los dos lados de la tenue línea roja del 50 %, sin considerar los aspectos legales porque son construcciones políticas para distorsionar la realidad numérica de los votos, por tanto el escenario se muestra distinto a la "oficial", motivo de grandes titulares públicos y privados.


¿Qué hubiese pasado si los votos blancos se asignan al de mayor porcentaje? ¿Qué hubiese pasado en Ecuador político si es que el ausentismo y el No fueren tomados como opinión válida? Por ahora pasemos a revisar pregunta a pregunta y lo que nos muestran los datos generales motivo de este análisis, además para entender el contexto transcribiré las preguntas planteadas por el Ejecutivo.

Aclaración: asumo que quienes dejaron su voto en blanco o lo anularon, opinan que no están apoyando directamente al Sí; además aun hace falta saber las razones del ausentismo.

Pregunta 1 del referéndum: ¿Está usted de acuerdo con que se enmiende la Constitución de la República del Ecuador, para que sancione a toda persona condenada por actos de corrupción con su inhabilidad para participar en la vida política del país, y con la pérdida de sus bienes?

En términos generales esta fue una pregunta ganadora, el 27 % no voto por el Sí y el 19 % no se presentó a votar. El origen de los datos puede ver AQUI (PDF)
Pregunta 2 del referéndum: Para garantizar el principio de alternabilidad, ¿está usted de acuerdo con enmendar la Constitución de la República del Ecuador para que todas las autoridades de elección popular puedan ser reelectas por una sola vez para el mismo cargo, recuperando el mandato de la Constitución de Montecristi y dejando sin efecto la reelección indefinida aprobada mediante enmienda por la Asamblea Nacional el 3 de diciembre de 2015?

Si se sigue la lógica anterior esta es pregunta perdedora, pues no votaron por el Sí el 34 % y no votó el 19 %. El origen de los datos puede ver AQUÍ (PDF)
Pregunta 3 del referéndum: ¿Está usted de acuerdo con enmendar la Constitución de la República del Ecuador para reestructurar al Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, así como dar por terminado el periodo constitucional de sus actuales miembros, y que el Consejo que asuma transitoriamente sus funciones tenga potestad de evaluar el desempeño de las autoridades cuya designación le corresponde, pudiendo, de ser el caso, anticipar la terminación de sus periodos?

La segunda pregunta perdedora. El 35 % de votantes no apoyaron directamente al Sí más el ausentismo del 19%. El origen de los datos puede ver AQUÍ (PDF)
Pregunta 4 del referéndum: ¿Está usted de acuerdo con enmendar la Constitución de la República del Ecuador para que nunca prescriban los delitos sexuales en contra de niñas, niños y adolescentes?

Segunda pregunta ganadora, tiene en contra un 27 % con el ausentismo del 19 %.
El origen de los datos puede ver AQUÍ (PDF)
Pregunta 5 del referéndum: ¿Está usted de acuerdo con enmendar la Constitución de la República del Ecuador para que se prohíba sin excepción la minería metálica en todas sus etapas, en áreas protegidas, zonas intangibles y centros urbanos?

Cuando se suman los porcentajes que no son Sí resulta 6'548.442 votos, contra los 6'486.181, puede leerse como otra pregunta que pierde el Sí, considerando que porcentualmente es un 50 y 50.
El origen de los datos puede ver AQUÍ (PDF)
Pregunta 1 de la consulta popular (6): - ¿Está usted de acuerdo con que se derogue la Ley orgánica para evitar la especulación sobre el valor de las tierras y fijación de tributos, conocida como “Ley de Plusvalía”?
Cuarta pregunta perdedora considerando que del universo de votantes el Sí obtuvo el 46%.
El origen de los datos puede ver AQUÍ (PDF)
Pregunta 2 de la consulta popular (7): ¿Está usted de acuerdo en incrementar la zona intangible en al menos 50.000 hectáreas y reducir el área de explotación petrolera autorizada por la Asamblea Nacional en el Parque Nacional Yasuní de 1.030 hectáreas a 300 hectáreas?
Es posible asegurar que 32 % más el 19 % hacen contrapeso al 49 %, con lo cual tampoco es una pregunta ganadora. El origen de los datos puede ver AQUÍ (PDF)
De cada una de las lecturas realizadas a los números electorales, es posible deducir - además de lo mencionado a inicio- que existe la necesidad de rehacer el sistema electoral desde los conceptos de votos para que tenga una adecuada interpretación en el contexto real democrático como base de un sistema republicano. 

De una u otra forma la votación obligada y con interpretaciones legales obsoletas, es una herramienta para la administración pública, pues deja sentada en las masas de personas la idea que las decisiones que toman los funcionarios están en el marco de lo que el "pueblo quiere".

28 de septiembre de 2017

Andrés Peña Tauber: ¿Por qué debo morir por mi patria? ¿Ella moriría por mi?

Fuente: Revista ReCrea
Vivo en un mundo en el que la sociedad se divide en dos clases de personas: las que aceptan ciegamente los mitos y los que empiezan a cuestionar las verdades; por eso tome la decisión de transcribir un discurso que pone en tela de duda una de las actividades consideradas sagradas en las prácticas cívicas, casi religiosas: juramento de la bandera.

Hay una pregunta que es capaz de destruir imperios

Tiene el poder de desterrar las creencias más profundamente escondidas en nuestra alma. Puede botas las edificaciones más laboriosamente construidas por nuestra razón. Y a ratos acuchilla aquello que pensamos era impenetrable.

La pregunta de la que hablo es muy simple. Todos ya hemos hecho y escuchado unas cinco veces sólo en este día. Es una frase que empezamos a pronunciar, ante la frustración interminable de nuestras figuras adultas, alrededor de los 3 años de edad.

"¿Por qué?"

Dos palabras que cambian todo. Solo porque alguien dijo ¿por qué?, y alguien más preguntó ¿cómo? es que vivimos lo que estamos viviendo.

Si el ser humano no se hubiera preguntado, "¿por qué estamos corriendo por todas partes recogiendo comida del piso cuando podemos solo plantar esta semilla y vivir sentados?"nunca habría existido ninguna ciudad humana.

Si es que, luego, el hombre no hubiese preguntado, "¿cómo así hay cinco personas que nunca han levantado un dedo en sus vidas, mientras el resto de nosotros nos quebrantamos recogiendo la comida para el rey?" no existiría la república.

Si Nicolás Copérnico, Johannes Kepler, y Galileo Galilei no hubieran dicho todos, casi al mismo tiempo, "¿están seguros que la tierra está está en el centro del universo?" no entenderíamos de dónde ni cómo llegamos a este planeta-- ¿primero, qué es un planeta?

Si los grandes y exaltos criollos no hubieran cuestionado la hegemonía de España en nuestra tierra, pues, estaríamos jurando a otra bandera.

Hoy tenemos una oportunidad, una más de tantas en nuestras vidas, de ponerle pausa al momento y preguntar otra vez "¿por qué?"

¿Por qué debo mi lealtad a este país? ¿Qué ha hecho por mi?

¿Por qué debo morir por mi patria? ¿Ella moriría por mi?

¿Por qué, Ecuador, estaría encima de todo el resto del mundo? La verdad es que, no nos encontramos en ningún pedestal en términos de desarrollo científico, de progreso social, de producción cultural. Hay muchos otros países que nos ganan en casi todo eso.

Pero claro, esos países también tiene sus problemas. La pobreza de muchas partes de África--nos apena.La tiranía norcoreana nos asusta con sus amenazas de bombas nucleares, y la tiranía norteamericana nos escandaliza con sus respuestas. El consumismo global pone en alerta al futuro de toda nuestra especie.

Mi punto no es ser pesimista. Mi punto no es que el ser humano sea repugnante ni un cáncer, ni nada por el estilo. Mi punto es que los problemas de hoy no son nacionales. No son siquiera regionales. Son de influencia global. Hemos legado a un punto en nuestro desarrollo intelectual como especie que nos damos cuenta de que todos estamos hechos de los mismo. Y todos nos merecemos lo mismo.

El cambio climático nos afecta a todos, la bombas nucleares pueden llegar a cualquier parte del del mundo, el hecho de que un niños tenga poca más comida de la que nesecita su organismo para sobrevivir es un golpe en el estómago en todo ser humano que habita este planeta.

Estos problemas no se solucionan si no nos olvidamos de nuestras ciegas lealtades. No tenemos que rechazar al otro simplemente porque la señora suerte lo quiso nacer en otro país. Ni deberíamos apoyar al que nos manda sin cuestionar por qué ni de que forma nos manda.

En estos momentos, en que cierto ministerio nos obliga a jurar lealtad incuestionable, eterna, y obligatoria a una bandera, por vida, hasta la muerte, y en todo lugar que nos encontremos, que deberíamos extender nuestros simple oh patria, a un salve oh mujer, salve oh hombre, salve oh niño y niña, salve oh mundo, salve oh ser humano que habita el planeta Tierra.

Cuando yo te juro, bandera, no es a ti. No es a Galápagos, ni a la selección, ni al hornado con llapingachos... ni a la Fiora Vanti, aunque todos son muy importantes para mi. Yo juro a mi lealtad a la raza humana, a la que nos une a través de fronteras, a través de muros, a través de prejuicios y barreras del idioma. Juro hasta la muerte defenderé no a mi país, pero el derecho de cada uno de nosotros a vivir felizmente, que cada hombre, mujer, niño y anciano del mundo sea tomado en cuenta, y que ninguno, por defecto de pertenencia a otra patria, sea olvidado o abandonado en el alta mar.

Bandera, si al serte fiel, no nos obligas a anteponerte sin condición, sí, juro. Si no consideras como traición el recordar que todo ser humano, donde sea que esté, se merece lo mismo que yo, sí juro. Bandera, quiero que reconozcas que mi única patria verdadera es la del hombre. El Ecuador, una provincia más.

Solo juraré bajo esos términos. Y compañeros, los invito a hacer lo mismo.

Muchas Gracias.
Andrés Peña Tauber
Martes, 29 de septiembre del 2017

Así nació este post:

Reacciones a este discurso:



Luego de enterarme del origen y el autor:


4 de mayo de 2015

El Portoviejo electoral: un año después

Desde hace algunos años he publicado sobre la situación electoral en el cantón Portoviejo, provincia de Manabí, tanto como planteamiento de un escenario para julio de 2011: El peso electoral en Portoviejo, o en enero del 2014: ¿Cuántos votos deciden el futuro de Portoviejo? y en esta ocasión es una visión luego de transcurrido un año que los procesos electorales decidieron por la actual administración municipal.

Previa a las elecciones, así mismo, publiqué dos post sobre los candidatos que se postularon para alcanzar la Alcaldía uno bajo el título: Frases electorales para conseguir votos en Portoviejo, y el otro: ¿A quién contrataría para alcalde de Portoviejo?

Para este análisis se usaron las bases de las matemáticas electorales tomando como fuente los datos que entregó el CNE en su página oficial, en el link referente a Portoviejo y exclusivamente en lo referente a “Alcaldes municipales”.

En términos generales se presentaron 9 candidatos y el padrón registró un total de 223.249 electores tanto urbanos y rurales; los resultados de las votaciones fueron:



Al leer matemáticamente sin registrar decimales, del cuadro es posible deducir que:

1.- Los votos válidos que fueron considerados para elegir Alcalde corresponde al 72% del total de electores que constaron en el padrón.

2.- Los 28.446 votos registrados como blancos y nulos no aportaron para la elección de Alcalde; representan el 13% del total del padrón.

3.- El ausentismo representa el 15% del total del padrón electoral.

Ahora bien, la distribución de los 161.290 votos válidos para la elección del Alcalde de Portoviejo, fue de la siguiente manera:

Nombre del candidato
Votos
Porcentaje
IGNACIO 
NAVIA
1.261
0,78
VERÓNICA MENDOZA
20.923
12,97
MERY 
ZAMORA
8.945
5,55
VENANCIO
LARREA
7.229
4,48
CELESTE VILLARROEL
645
0,4
LUIS 
CANO
2.086
1,29
AGUSTÍN CASANOVA
65.051
40,33
FÉLIX ALCÍVAR
53.367
33,09
WALTER CEVALLOS
1.783
1,11

De acuerdo con estas cifras, el Consejo Nacional Electoral proclamó al candidato Agustín Casanova como Alcalde electo del cantón Portoviejo para el período 2014 – 2019; sin embargo, estas mismas cifras con otras lecturas matemáticas nos indican lo siguiente:

1.- El candidato ganador obtuvo 65.051 votos que le representan 40,33% de los votos válidos que al mismo tiempo son el 29.14% de padrón y el 34% del total de votos depositados en las urnas (votos válidos, blancos y nulos).

2.- Fueron 124.685 electores que no votaron por el candidato ganador, que representan el 65,71% del total de votos válidos más los nulos y los blancos; a su vez son el 55,85% del total del padrón.

Gráficamente así se puede apreciar la votación comparativa entre el ganador y el resto de segmentos de electores que asistieron a las urnas el 23 de febrero del 2014:


En conclusión es posible determinar que las matemáticas electorales nos permiten dar otro tipo de lecturas a lo que legalmente está establecido como que la mayoría del 50% + 1 y que es suficiente para ser electo; además que existe un segmento de votantes a los que no se les considera su opinión como son los blancos y nulos.

Un análisis que está pendiente es de los pesos específicos de votos comparados entre las parroquias rurales y urbanas.

26 de febrero de 2012

Hipótesis no comprobadas sobre el caso El Universo

Las últimas semanas es el tema del día en cualquier conversación, a cualquier nivel, pues ni los medios de comunicación públicos, gubernamentales y privados, incluyendo las redes sociales, ha dejado de informar y comentar sobre la confirmación de la sentencia a El Universo en el juicio seguido por Rafael Correa.

Es inevitable escribir un artículo en que refleje mi posición sobre este tema, que se sume a los ya miles y miles que existen y se han publicado, tanto a favor como en contra, también hay los de incredulidad; este post lo escribo cuando se conoce que es probable que el Presidente Correa decida ‘perdonar’ a El Universo.

En realidad para saber si es que los jueces que fallaron y que son acusados de pertenecer a una corte_correista, habría que leer todo el proceso, igual para darles la razón si es que efectivamente fueran independientes. Pero no voy a juzgar a los jueces.

Tampoco creo que sea importante lo que Emilio Palacio escribió en la columna y que ‘obligó’ a Rafael Correa iniciar, en su calidad de ciudadano ecuatoriano, una demanda contra él y el medio que lo publicó. Además, que importa que los jueces hayan puesto en vigencia una expresión meramente jurídica de la que muchos nos hemos burlado y tal vez otros ni la entiendan como es la de ‘autor coadyuvante’, ni la velocidad o lentitud del juez Paredes en redactar la sentencia.

Y en este juicio, uno a uno han saltado los argumentos para que la sociedad en general tenga nuevos temas de comentario y poco a poco se olvide del origen del problema; por ejemplo: a quien, como un simple ciudadano, no le habría gustado ganar un juicio a cuatro personas y en ‘combo’ por 40 millones de dólares, en un proceso que duró  desde el 22 de marzo del 2011 al 16 de febrero de 2012, en que se ratifica la sentencia, pero no se la ejecuta.

Comentan y hasta sostienen que 40 millones de dólares es bastante dinero y que no tiene parangón en la vida jurídica en estos casos. Eso no lo puedo justipreciar yo. No soy abogado y nunca he tenido esa cantidad de dinero y creo que como simple ciudadano que no puedo pagar un buen abogado, no lo tendría nunca.

Algo conozco de las interioridades de algunos medios de comunicación. Tal vez muy poco de El Universo, a lo sumo su capacidad de distribución, la calidad de su información (por ahora no la valoro en buena o mala); sobre Emilio Palacio, solo lo que escribía mucho antes que Rafael Correa sea Presidente; por lo que desde mi punto de vista, El Universo es un medio de comunicación social que logró su espacio entre miles de lectores y que perdió a otros también. Mi relación con El Universo ha sido de lector.

Mi interés por el juicio es que luego de haberlo seguido, mirando y leyendo los medios privados, públicos y gubernamentales, con tranquilidad pude plantearme una hipótesis: la sentencia a Emilio Palacio, El Universo y sus directivos, interpuesto por Rafael Correa, es una venganza personal en que para consumarla se pudo haber usado el poder político que la anterior y actual Constitución entrega a quien ejerce las funciones de Presidente de la República del Ecuador.

En qué trato de sustentar esta hipótesis. Si es que no me falla la memoria, fue Emilio Palacio una de las primeras personas que desafío o cuestionó en público a Rafael Correa. Este hecho está registrado en algunas web’s y he logrado conseguir una transcripción: Rafael Correa expulsa a periodista de conferencia.

Tengo la impresión que fue en ese momento que la espina quedó clavada. Puedo reconocer la virtud de quienes están en el poder central y la capacidad de planificar por escenarios, para ello, tal vez dispongan de una muy buena información, así como la fuerza comunicacional para obtener datos estadísticos públicos y privados. Tal vez un primer intento de venganza o tal vez un globo de ensayo ocurrió cuando Emilio Palacio también fue ‘perdonado’ por el caso del artículo Camilo El matón.

Y se tuvo la paciencia para estudiar bien el caso y esperar el momento oportuno, o tal vez para ir acomodando el escenario para que la venganza se ejecute con certeza y efectividad. Lo que al parecer sí ocurrió, tal vez logre un día sustento o indicios para este tema.

No, creo que le falta más peso a mis argumentos, con lo cual la comprobación de mi hipótesis queda pendiente, pues no soportaría, por ahora, someterla a la falsación.

Ahora viene la parte del ciudadano que interpuso una demanda y que actuó en función de su actividad laboral en su calidad de funcionario público, con el cargo de Presidente de la República. Al parecer usó bienes y recursos del Estado para difundir su verdad del juicio, claro que este caso definitivamente fue archivado por el actual Fiscal General, también exfuncionario del régimen.

Por demás evidente fue el día en que los nuevos jueces rechazaron el recurso de casación interpuesto por la defensa, que estuvo en la audiencia tal vez medio gabinete presidencial acompañando al Mandatario ecuatoriano. Desde lo que pude mirar en la televisión de la transmisión de canales privados, gubernamentales y públicos, el poder político del Ecuador estuvo frente (literal) a los jueces que debían decidir sobre una causa particular.

Entonces si es que no fue la venganza la que motivo a Rafael Correa a demandar a Emilio Palacio y El Universo, pudo –otra hipótesis– haber sido para demostrar que los medios de comunicación que no son afines a las líneas editoriales del gobierno nacional podría sufrir este tipo de demandas, pues no es desconocido que el diario tiene una larga trayectoria y que de alguna manera ha logrado posicionarse en el mercado de la influencia pública, que tal vez sea un espacio que el Gobierno lo quiera.

Creo que no tengo sustento para esta otra hipótesis: Rafael Correa intenta amedrentar a los medios de comunicación no alineados a sus intereses de orden ideológico, de tal manera que abandonen el periodismo para entrar en una fase de relaciones públicas y parte de la propaganda electoral, para que le permita llegar a una nueva reelección.

Por ejemplo, ¿cómo logro demostrar que los periodistas estamos atemorizados cuando se trata de investigar un desliz gubernamental que afecte la imagen del Presidente y su sistema de gobierno? ¿Cómo logro demostrar que muchos medios de comunicación temen difundir información para no perder las canonjías de la publicidad gubernamental?

Por cierto y las otras funciones del Estado Ecuatoriano: la Asamblea Nacional por coincidencia recién terminó su vacancia legislativa y se supone que deberá aprobar la que sería la Ley de Comunicación, no ha se ha pronunciado, me refiero al cuerpo colegiado y no a quien hace de represente; la Función de Transparencia y Control Social creo que no se ha pronunciado y está concentrada en sus concursos; la Función Electoral ya presento un nuevo escenario con base en las, también polémicas, reformas al Código de la Democracia, con lo cual ya tenemos las nuevas fechas para regresar a las urnas, votar y tal vez esperar que ocurra lo mismo a lo que se le ha llamado la fiesta democrática; la Función Judicial creo que ya no existe, pues ahora actúa el Consejo Transitorio de la Judicatura.

Tal vez encuentre nuevos argumentos para sustentar mis hipótesis leyendo, viendo y escuchando exclusivamente las argumentaciones que presenten los productos de relaciones públicas gubernamentales.