30 de marzo de 2026

Lo ilegal y lo ilegitimo en el mensaje de Ángela Plúa

El escenario político de la Municipalidad de Jipijapa entró en otra fase de alteración con un nuevo intento ciudadano para demostrar uno de los incumplimientos legales de la alcaldesa; el Concejo tomó la decisión de cesar en funciones; Ángela Plúa reaccionó con un discurso. La siguiente perspectiva del mensaje enviado a los ciudadanos la planteo como un ejercicio de comunicación política y un aporte al escenario de la gestión pública local, también como votante y residente en este cantón.

Captura de pantalla del vídeo difundido por Ángela Plúa

Tras la destitución aprobada de forma unánime por el Concejo Cantonal de Jipijapa el 24 de marzo de 2026 (cinco votos a favor, bajo el artículo 333 literal c del COOTAD), la alcaldesa Ángela Plúa difundió un mensaje directo a la ciudadanía y publicado en la página oficial de la Municipalidad, en el que expone su punto vista en una combinación de un tono sereno con una fuerte narrativa de victimización.

Nota: la transcripción del discurso se encuentra al final de este análisis y el vídeo AQUÍ

La funcionaria califica la decisión como "acto ilegítimo sostenido en procedimientos ilegales" y "persecución política", sin detallar los vicios concretos de procedimiento. Afirma: "sigo siendo su alcaldesa" y que la administración continúa; además, desvía la atención de la causal específica (irregularidades en el nombramiento de la Secretaria del Concejo) hacia sus logros en agua potable y ruralidad, presentando la remoción como un castigo por "cambiar las prácticas de siempre, sin informar sustentos de sus aseveraciones.

Es cierto que la destitución no es definitiva porque el Tribunal Contencioso Electoral (TCE) tiene la última palabra; sin embargo, decir "sigo siendo su alcaldesa" y "la administración continúa" como si nada hubiese cambiado genera confusión legal y administrativa, sobre todo que no acepta la decisión de los concejales que tienen su autoridad legal emanada de las urnas.

Más que una explicación a sus mandantes, el mensaje de Ángela Plúa es una operación de victimización política al transformar un procedimiento administrativo de remoción en lo que ella considera una persecución personal en su contra bajo el argumento que se atrevió a cambiar las prácticas de siempre sin especificarlas y sin entrar a rebatir la causal específica que motivó la decisión unánime del Concejo.

Ante las aseveraciones: "No es una remoción, es una persecución política con vicios legales" - "motivaciones políticas y no jurídicas" hace una interpretación subjetiva, pues la causal invocada es objetiva según el COOTAD: artículo 333 literal c): incumplimiento legal y comprobado de disposiciones legales y de resoluciones del Concejo Municipal, sin causa justificada.

La denunciante (Ana Azucena Mendoza Álvarez) presentó documentación por tanto llamarlo "persecución política" es válido como opinión personal, pero reduce un procedimiento administrativo-jurídico a mera motivación subjetiva sin desmontar jurídicamente los argumentos de la ciudadana. Es una táctica común para polarizar, pero debilita el argumento al no presentar a los ciudadanos pruebas específicas de los "vicios legales".

Afirma: "Me quieren remover por hacer cambios, por mejorar el sistema de agua potable, por trabajar por la ruralidad…" es un desvío del tema, lo que se conoce como red herring, táctica de distracción utilizada para desviar la atención del asunto principal hacia un tema irrelevante para el problema de fondo.

La causal específica del proceso actual es el nombramiento irregular de la Secretaria del Consejo, no la gestión general del agua, ruralidad o desarrollo; atribuir la destitución exclusivamente a su "buen trabajo" y a que "se acabaron las prácticas de siempre" ignora la denuncia concreta y la votación unánime del Concejo.

Este argumento emocional podría ser efectivo para sus bases pero no para la audiencia en general, considerando que no responde a la acusación jurídica que motivó la remoción.

Argumenta: "Hoy no se está juzgando una falta, se está intentando romper la voluntad del pueblo de Jipijapa", lo que puede considerarse una incongruencia democrática. La Alcaldesa fue elegida por voto popular, pero los concejales también lo fueron y el COOTAD prevé mecanismos de control y remoción precisamente para casos de incumplimiento; además, asegurar que es un ataque directo a la "voluntad del pueblo" es ignorar que el Concejo representa también a distintos sectores de la ciudadanía.

Es un encuadre clásico de "ellos contra el pueblo", una técnica de comunicación y psicología que consiste en presentar la información de una manera específica para influir en cómo se interpreta, destacando ciertos aspectos y omitiendo otros para persuadir.

En su discurso dice frases como "...este acto ilegítimo sostenido en procedimientos ilegales" - "No es una remoción, es una persecución política con vicios legales" - "un acto ilegítimo". Las dos palabras (ilegal e ilegitimo) son dos conceptos diferentes en el derecho administrativo ecuatoriano (y en general en el derecho público), aunque a menudo se usan de forma intercambiable en el lenguaje político o periodístico, Ángela Plúa los emplea juntos, lo que genera una redundancia retórica pero también una ambigüedad estratégica.

En derecho contencioso-electoral lo decisivo será probar los vicios de procedimiento o falta de garantías en el proceso; la ilegitimidad por motivación política es más difícil de demostrar y suele considerarse un argumento emocional más que jurídico.

En cuanto a la frase "Esta decisión no es definitiva, sigo siendo su alcaldesa" y "la administración continúa y Jipijapa no se detiene", es parcialmente incongruente con la realidad jurídica porque es cierto que la destitución no es definitiva, pero no hace mención a los cargos que se le imputan; sin embargo, una vez aprobada la remoción por el Concejo, la alcaldesa queda suspendida de facto en el ejercicio inmediato del cargo hasta que el TCE resuelva.

En un proceso similar, el de octubre 2025, cuando se salvó la destitución por un voto, sí seguía siendo Alcaldesa, aquí el resultado fue distinto.

Autoridad Vs. victimización

En este caso, el escenario elegido resulta especialmente revelador ya que transmite el mensaje sentada en lo que parece una oficina, en una silla negra ejecutiva de respaldo alto, flanqueada por la bandera tanto de Jipijapa como de Manabí y la del Ecuador con su escudo visible justamente tras ella. Sobre el escritorio, tres elementos destacan con clara intención simbólica:

  • Una campana dorada de autoridad (usada tradicionalmente para abrir y cerrar sesiones), colocada a su derecha.
  • A su izquierda lo que parece ser una agenda.
  • Un pequeño micrófono inalámbrico en el centro.

Se presenta con ropa blanca y la iluminación es frontal y favorecedora, el encuadre es un plano medio-cercano y postura erguida, usa las manos para gesticular en función de sus palabras. El fondo es pulcro y minimalista.

El contraste es poderoso: mientras verbalmente se presenta como víctima de una persecución política y de procedimientos ilegales, visualmente se muestra como la autoridad legítima que todavía ocupa el sillón del poder. El despacho, las banderas y la campana transmiten continuidad institucional; la agenda más parece un objeto para equilibrar la toma. Es una contradicción deliberada pues la víctima habla desde el trono.

Esta dualidad de victimización en el discurso y proyección de autoridad, es una técnica clásica de comunicación política que busca generar empatía emocional sin perder el aura de poder.

Refuerza esta lectura el hecho de que la página oficial en Facebook de la Municipalidad no haya publicado ni la convocatoria, ni la transmisión, ni un comunicado neutral sobre la sesión del Concejo, pero sí difundiera a las pocas horas el video personal de la Alcaldesa, sin mencionar las anomalías coyunturales como la imposibilidad de que los concejales sesionen en la sala destinada para el efecto y la ausencia del Secretario del Concejo.

El discurso es más de campaña y resistencia política que de defensa jurídica detallada con explicaciones a los ciudadanos, tampoco desmonta la causal invocada, exagera la ilegalidad del procedimiento sin pruebas concretas y genera ambigüedad sobre su estatus actual, de lo que se puede deducirse que el mensaje de Ángela Plúa es efectivo para mantener a su base movilizada, pero políticamente débil y emocionalmente alto. 

Transcripción del mensaje de Ángela Plúa

Hoy me dirijo a ustedes, queridos jipijapenses, con claridad, serenidad y firmeza.

Un grupo de concejales sin autoridad de concejo e ilegalmente convocado pretenden destituirme, pero quiero que lo tengan absolutamente claro: esta decisión no es definitiva, sigo siendo su alcaldesa.

Quiero pedirles tranquilidad, sigamos confiando en el trabajo que venimos haciendo juntos porque la administración continúa y Jipijapa no se detiene.

La ley es clara. Este proceso no termina aquí. La última palabra la tiene el Tribunal Contencioso Electoral y será ahí donde este acto ilegítimo tendrá que sostenerse o caer, porque lo que estamos viviendo hoy es un acto ilegítimo sostenido en procedimientos ilegales y motivaciones políticas y no jurídicas.

No es una remoción, es una persecución política con vicios legales.

Y quiero hablarles con total sinceridad, me quieren remover por hacer cambios, por mejorar la problemática de siempre que ha presentado Jipijapa: el sistema de agua potable, por trabajar por nuestros hermanos de la ruralidad, por impulsar el desarrollo y por ordenar la administración municipal.

Porque se acabaron las prácticas de siempre y eso incomoda porque aquí no hay intereses.

Existen gente que quiere que Jipijapa no avance, pero quiero que ustedes lo sepan con total firmeza que nada va a detener la transformación de Jipijapa, ni este acto ilegítimo, ni los procedimientos ilegales, ni las presiones políticas, porque este proyecto no es mío, es de ustedes jipijapenses, de todo un pueblo que clama a avanzar.

Hoy no se está juzgando una falta, se está intentando romper la voluntad del pueblo de Jipijapa. Vamos a defendernos en derecho, pero también con la verdad, porque esto no es una remoción, es una decisión política que tendrá que responderle a la ciudadanía.

Mi compromiso es más fuerte que nunca.

Vamos a seguir trabajando, vamos a seguir defendiendo a Jipijapa con responsabilidad, con transparencia, honestidad y con la frente en alto.

Muy buenas noches, mi querido Jipijapa… que Dios los bendiga. 

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18 de marzo de 2026

Históricos costos de la violencia organizada

La humanidad tiene una historia marcada por una sucesión de grandes confrontaciones que, más allá de sus formas particulares, comparten un denominador común: la disputa violenta por el poder, los recursos, el territorio, la identidad o las ideas. Hoy Ecuador, como república, está inmerso en una de esas confrontaciones y sin que aún tenga claridad de las implicaciones socio - económicas. 

Entender la guerra, como una parte trascendental de la humanidad, es altamente complejo y requiere aceptar que la paz mundial es una aspiración que contradice el propio origen y desaparición de las distintas culturas con enormes costos humanos. Este post recoge algunas de esas grandes confrontaciones en el marco bélico, económico e ideológico; únicamente a partir de ese esquema es que me será posible vislumbrar en algo el camino de la muerte, la destrucción y los daños en que podría desencadenar el despliegue militar y policial que ha emprendido el Presidente de Ecuador Daniel Noboa.

Los episodios sistematizados en esta entrada revelan una capacidad destructiva que ha evolucionado en escala y complejidad; desde las conquistas imperiales de la antigüedad como las campañas de Alejandro Magno o la unificación china bajo Qin, hasta las invasiones mongolas que diezmaron decenas de millones de vidas en el siglo XIII, pasando por las guerras coloniales europeas, las dos guerras mundiales del siglo XX (con un saldo combinado estimado entre 70 y 110 millones de muertos) y los regímenes totalitarios que, mediante represión política, hambrunas inducidas y purgas ideológicas, causaron entre 100 y 200 millones de víctimas adicionales.

En el siglo XXI, las confrontaciones han mutado hacia formas híbridas: bélicas, económicas e ideológicas, en las que el control de rutas comerciales, recursos estratégicos, mercados ilícitos y narrativas globales se entretejen con conflictos armados convencionales y proxy (guerra por delegación*), generando un costo humano acumulado que sigue creciendo. 

El siguiente cuadro busca comparar algunos de los episodios más significativos de esa larga cadena de violencia organizada**, no con afán exhaustivo, sino como recordatorio de los patrones recurrentes que han definido y siguen definiendo la interacción entre sociedades y poderes a lo largo del tiempo.

Evento

Período

Tipo de Movilización

Impacto Humano (Estimado)

Consecuencias Principales

Conquistas de Alejandro Magno

 334-323 a.C.

Bélica / Conquista

Decenas de miles de muertos; desplazamientos y esclavitud.

Imperio helenístico; difusión cultural; inestabilidad política.

Unificación de China (Qin)

 260-221 a.C.

Bélica / Conquista

Millones de muertos; ~1M en Gran Muralla.

Primera dinastía imperial; centralización; alto costo humano.

Conquistas romanas

 Siglos III a.C. - I d.C.

Bélica / Conquista

~1M en Galia; 150 - 200K en Cartago; esclavitud masiva.

Imperio Romano; infraestructura; genocidios y represión.

Invasiones hunas

 Siglos IV-V d.C.

 Bélica / Migración

Cientos de miles de muertos; desplazamientos masivos.

Colapso del Imperio Romano Occidental; inicio Edad Media.

Conquistas islámicas

 Siglos VII-VIII

 Bélica / Conquista

Cientos de miles de muertos; conversiones y esclavitud.

Imperio islámico; difusión del islam; avances científicos.

Invasiones mongolas (Genghis Khan y sucesores)

 Siglos XIII-XIV

Bélica / Conquista

40 - 60M de muertos (~10-15% población mundial).

Pax Mongolica; comercio en Ruta de la Seda; devastación inicial.

Comercio transatlántico de esclavos

 Siglos XV-XIX

Comercial / Explotación

12 - 15M desplazados; 1.5-2M muertos en travesías.

 Enriquecimiento europeo; genocidio cultural africano.

Conquista de América

 Siglos XV-XVII

Bélica / Conquista / Comercial

50 - 100M indígenas muertos (~80-90% población nativa).

Colonización europea; transformación demográfica; extracción de recursos.

Guerras napoleónicas

 1803-1815

 Bélica

3 - 6M de muertos (soldados y civiles).

 Reconfiguración de Europa; auge del nacionalismo.

Primera Guerra Mundial

 1914-1918

 Bélica

16 - 20M de muertos; genocidio armenio (1-1.5M).

 Colapso de imperios; Tratado de Versalles; semillas WWII.

Holodomor

 1932-1933

Política / Económica

3.5-7M de muertos; cientos de miles desplazados.

 Control soviético; trauma ucraniano; tensiones con Rusia.

Segunda Guerra Mundial

 1939-1945

 Bélica

70 - 85M de muertos; Holocausto (6M).

 Guerra Fría; ONU; descolonización.

Guerra Fría (conflictos proxy)

 1945-1991

Bélica / Ideológica

Corea: 2 - 3M; Vietnam: 1 - 3M; otros millones en África.

 Descolonización; avances tecnológicos; devastación en Tercer Mundo.

Conflicto Rusia-Ucrania

 2014-2025 (en curso)

Bélica

~200.000 - 500.000 bajas (muertos y heridos); ~16M desplazados.

Crisis humanitaria; tensiones geopolíticas; fortalecimiento OTAN.

Guerra global contra el narcotráfico

2000-2025 (en curso)

Bélica / Política / Económica

~484.360 - 657,820 muertos (fuerzas del orden: ~37.000-53.000; sistemas de justicia: ~3.200-5.400; narcotraficantes: ~444.160 - 599,420); millones de civiles afectados.

Crisis de opioides; desestabilización global; erosión del estado de derecho; costos económicos (~$3.73T anuales en EE.UU.).

Guerra EE.UU./Israel vs. Irán (Operación Furia Épica)

2026 – (en curso)

Bélica / Ideológica / Económica / Híbrida (aérea + naval + ciber + bloqueo energético)

~2.000–4.000 muertos (mayoría civiles iraníes); 3.2 millones desplazados internos; heridos en miles. Potencial escalada a decenas de miles si se prolonga o toca nuclear.

Crisis energética mundial (Brent >110 USD, bloqueo parcial Estrecho de Ormuz); costos acumulados 117–227 mil millones USD en solo 15 días; repunte nacionalista en Irán + posible transición política; realineamiento BRICS vs. Occidente; inflación global +0,4–0,8 %; riesgo de recesión asiática/europea; erosión adicional del derecho internacional. 

Créditos: Dirección creativa: Raúl Zavala Mosquera (@Zavala_Ra) / Asistencia generativa: Grok 

Advertencia 1. Datos imprecisos: Las cifras de muertes varían según la fuente (gobiernos, ONGs, UNODC) y muchos países no reportan datos completos.

Advertencia 2. Se incluye al narcotráfico porque las cifras son comparables a conflictos bélicos como las Guerras Napoleónicas o la Primera Guerra Mundial en términos de escala relativa.

Advertencia 3: Las cifras de muertos y desplazados son preliminares y provienen de fuentes abiertas (ISW, ONU, reportes iraníes/opositores). Si la guerra se alarga 30–60 días o se daña completamente la isla Kharg, el impacto humano y económico podría saltar varias filas hacia arriba en la tabla.

Aclaración. El narcotráfico combina movilizaciones bélicas (enfrentamientos armados), políticas (corrupción, políticas antidrogas) y económicas (lucro ilícito, impacto en economías nacionales).

(*) Conflicto proxy o guerra por delegación: es un enfrentamiento armado en el que las potencias hegemónicas evitan el combate directo y, en su lugar, financian, arman o entrenan a terceros (grupos armados, milicias o gobiernos aliados) para luchar por sus intereses estratégicos, buscando minimizar bajas propias y el riesgo de una escalada nuclear. 

(**) Violencia organizada: se entiende aquí como la violencia sistemática y planificada ejercida por actores colectivos estructurados (estatales o no estatales) con jerarquía, continuidad y objetivos estratégicos de poder, control económico o territorial, mediante el uso o la amenaza de fuerza para imponer su dominio o proteger sus intereses, definición que abarca tanto:

La violencia de grupos estatales o ejércitos organizados en guerras convencionales, conquistas o represión política (ej. conquistas mongolas, guerras mundiales, purgas estalinistas o maoístas).

La violencia de grupos no estatales estructurados en contextos modernos, como el narcotráfico y el crimen organizado transnacional (cárteles, mafias, redes de trata o extorsión), donde la violencia sirve para defender rutas, eliminar competencia, intimidar autoridades o controlar poblaciones. 

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7 de marzo de 2026

Ecuador: dos fotos que deben ir juntas

El viernes 6 de marzo de 2026, dos fotografías se hicieron virales: la que publicó la revista TIME en uno de sus análisis sobre la política de Donald Trump, que muestra las gorras al estilo MAGA estadounidense pero con otros nombres entre ellos Ecuador y, la segunda, en la que aparecen militares junto a un vehículo blindado sobre una de las plazas centro histórico de Quito. Luego de leer el artículo en la publicación mis conclusiones se cruzaron con la imagen de la ciudad y saltó la famosa frase "dos fotos que deben ir juntas..." 

La portada de la revista TIME del 23 de marzo de 2026 en lo que parece se publicará próximamente están ocho gorras estilo MAGA, pero en vez de "Make America Great Again", dicen se leen los nombre de igual número de países incluida la de "Make Ecuador Great Again", junto a Irán, Venezuela, Siria, Yemen, Somalia, Nigeria, Irak. Esta imagen forma parte del artículo principal titulado "Trump’s War, una critica a la política del Presidente estadounidense en su segundo mandato que no se queda en "hacer grande a América", sino que exporta esa lógica intervencionista a naciones en crisis; Ecuador aparece ahí no por casualidad: en estos días se anunciaron operaciones militares conjuntas con EE.UU. contra el “narcoterrorismo”, con el Comando Sur involucrado directamente en suelo ecuatoriano y que puedo interpretarlo como vamos a hacerlos grandes... a nuestra manera. (Artículo de TIME)

El mismo día, Plaza de San Francisco, en el centro histórico de Quito, se realizaba un evento organizado por la Prefectura de Pichincha bajo el esquema de feria productiva, solidaria y de asistencia médica, aparecen entonces un contingente militar para ubicarse sobre este espacio público incluido un vehículo blindado, allí se los soldados uniformados con máscaras, equipo táctico completo, aunque no se observa si portan armamento de guerra; el asunto es que no en la frontera norte, no en Guayaquil o Esmeraldas, se estacionan en el corazón simbólico de la capital, a donde llegan los ciudadanos y pasean turistas. Quizás como parte del estado de excepción que renovó el Presidente Daniel Noboa el 1 de marzo por 30 días más en nueve provincias (incluyendo Pichincha) y tres cantones, por "grave conmoción interna.

Mirando ciertos detalles de esa foto y otras que han circulado no me parece que sea una operación contra contra los narcos; más es como de un trabajo disuasivo, preventivo; seguramente parte de un mensaje claro del Gobierno: si hay descontento, protesta o cualquier cosa que “joda” el orden, la respuesta será el doble de fuerte, justamente a propósito de las críticas y anuncios de marchas ciudadanas como protestas a ciertas decisiones políticas inconsultas y opacas.

Estos panoramas tiene como coyuntura el anuncio de una "nueva fase" de operaciones militares y policiales conjuntas con aliados regionales, especialmente con Estados Unidos que implica un despliegue de fuerzas especiales del Comando Sur y reuniones directas en Quito con altos mandos mandos, como parte del alineamiento fuerte de Noboa con la administración Trump plasmado en acuerdos comerciales inminentes, la cumbre "Escudo de las Américas" y los trabajos contra grupos de narcotraficantes. 

Para muchos y me incluyo esa imagen no es neutral, es un recordatorio visual de que, en este momento, Carondelet prioriza la fuerza visible sobre el diálogo o la desmilitarización; además que conecta directamente con la portada de TIME, pues Ecuador está en el radar de intervenciones "para hacer grande" o seguro al país a su manera pero con un costo sobre las libertades cotidianas.

Sostengo, entonces, que la gorra roja como una promesa política de "grandeza" alineada a la seguridad, orden y prosperidad por la vía de la mano dura junto a los aliados regionales, se extrapola a la tanqueta sobre uno de los símbolos patrimoniales muestra el precio de la paz prometida: militarización visible, control social, sensación de estado de sitio incluso en zonas turísticas pacíficas, aunque existan ciertos hechos catalogados como delincuencia común, además de un aviso: estamos sobre la ley; en definitiva, otro recordatorio para los ciudadanos tengamos presente que la "grandeza" anunciada llega con uniformes y fusiles, pero menos espacio para la crítica y los pedido de transparencia.

Otras de las interpretaciones ciudadanas, validas por cierto, muestra la aceptación y emociones de esta alineación hacia Estados Unidos, sin hacer mención al contexto de la crítica de TIME; pienso entonces en la frase "Make Ecuador Great Again" y se escabulle otra duda: ¿A qué grandeza se refiere bajo los estándares estadounidenses?

Me respondo: históricamente Ecuador no ha sido una "potencia" en el sentido clásico de imperios expansivos, riqueza desbordante ni de dominio militar regional o global como lo fueron España, Inglaterra, incluso Perú en su época incaica; nunca ha tenido un "siglo de oro" como una nación dominante; considero que nuestra historia es más de resiliencia, diversidad y momentos de orgullo nacional que de "grandeza" imperial o económica sostenida. 

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1 de marzo de 2026

El engaño presidencial sobre la seguridad

Lo dije públicamente: el Presidente Daniel Noboa nos está engañando a los ecuatorianos con el tema seguridad y este ensayo es para sustentar mi afirmación; también para explicar las razones por las que prendí está alerta: Damas y caballeros tengan presente que reducir la inseguridad no es exactamente lo mismo que combatir la criminalidad. 

Y fui más allá: en los medios de comunicación se comete un error de segmentación en las notas de crónica roja: se coloca la palabra Seguridad cuando la información se trata de una muerte violenta, cuando la sección debería ser "Criminalidad". Lo mismo pasa con delincuencia y narcotráfico.

El hecho que ahora viva en Puerto Cayo, Manabí, no significa que estoy alejado del mundo político, de percatarme de los escenarios que de una u otra forma terminan permeando hasta las zonas rurales, lugares en que la ausencia de Estado se siente cada día más y, me atrevo a decir, que en muchos casos. con el apoyo de los gobiernos locales.

Viene al caso afirmar que he dedicado parte de mis blogs a desentrañar las complejidades de la seguridad en Ecuador, un tema que trasciende la mera represión del crimen y se entrelaza con políticas gubernamentales, narcotráfico y la erosión de la democracia. Entiendo también que mi afirmación no puede quedarse en un simple comentario línea, que me es necesario, en lo posible mostrar el paisaje completo.

Así mismo he criticado cómo la seguridad se ha convertido en un instrumento político para legitimar centralismo y suspensiones de derechos, ignorando la equidad rural y la participación ciudadana. Hoy, en este ensayo, abordo lo que considero el gran engaño presidencial: la confusión deliberada o inadvertida entre "seguridad" y "criminalidad", que ha llevado a un populismo punitivo estéril, perpetuando vulnerabilidades en lugar de resolverlas. Este engaño no es nuevo, pero bajo el gobierno de Daniel Noboa, se ha exacerbado, como evidencian sus declaraciones recientes y planes como el "Ataque Total".

Desde mi perspectiva, influida por años de observación en una zona periférica como Manabí y como parte de mi experiencia laboral, la seguridad no es un concepto técnico neutral, sino una política pública moldeada por cálculos electorales y presiones de poder.

He argumentado las decisiones sobre lo qué es una amenaza, qué recursos asignar y qué libertades restringir, lo que responde a escenarios políticos, no a meras estadísticas; sin embargo, el gran engaño radica en reducir la inseguridad a la ausencia de delitos visibles, equiparándola con la criminalidad. Esta sinonimia errónea, como la describe Franz Toledo en su análisis sobre Seguridad Multidominio, ignora que la criminalidad es un fenómeno reactivo y episódico, medible por tasas de homicidios o extorsiones, mientras que la seguridad es una condición sistémica y proactiva, enfocada en la preservación de la libertad y la capacidad de readaptación en un entorno de conflicto.

Como una fotografía de síntesis de este escenario:

Dimensión de análisis

Criminalidad

Seguridad (Visión Multidominio)

Naturaleza

Fenómeno fáctico y reactivo.

Condición sistémica y proactiva.

Objetivo

Castigo y reducción del delito.

Preservación de la libertad y resiliencia.

Gestión

Política criminal y penal.

Gestión integral de riesgos y dominios.

Temporalidad

Basada en el evento (pasado).

Basada en la previsión (futuro).

Alcance

Actos delictivos específicos.

Bienestar humano y estabilidad estructural.

Fuente: Franz Toledo – multidominio360.com

Debo, así mismo destacar cómo esta confusión genera planes estatales errados, priorizando síntomas sobre patologías. Toledo lo resume: la criminalidad mira al pasado (el delito cometido), pero la seguridad debe prever el futuro mediante prevención y predicción, a lo que yo sumo comunicación política honesta más que propaganda oficial y acciones para reducir la impunidad.

En Ecuador, hemos visto un salto exponencial en el crimen organizado pasando del puesto 11 al Top 5 en el Índice Global de Crimen Organizado entre 2023 y 2025, pero no por falta de represión, sino por ignorar causas raíz como la corrupción y la infiltración institucional.

Mis críticas a gobiernos anteriores, a los de Correa, Moreno y Lasso, están centrados en esta miopía: tramitotología abundante, falta de transparencia policial y militar, operativos reactivos que ofrecen alivio temporal e imágenes para los medios, pero perpetúan un ciclo de violencia al no fortalecer la cohesión social ni la equidad territorial.

El populismo punitivo es el pilar de este engaño y Noboa lo encarna con maestría. En mi blog, he mostrado cómo reformas como al COOTAD satanizan gastos locales en cultura o desarrollo rural como "derroche", obligando a los GAD a destinar el 70% a inversión, lo que centraliza decisiones y perpetúa inequidades. Por otro lado, su entrevista del 20 de febrero de 2026 en Radio City, celebra las capturas masivas (140.000) y reducciones puntuales en muertes violentas, pero admite que reformas judiciales profundas son "imposibles" por falta de recursos.

En sus declaraciones y en el contexto más amplio de sus declaraciones, Noboa reitera la necesidad de esa "reforma profunda", pero la califica como inviable en el corto plazo por falta de recursos y autoridad real, mientras critica duramente a quienes defienden la independencia judicial sin "conocer la realidad" del sistema infiltrado por "grupos que tienen tentáculos en la política, en los gobiernos locales y en la función judicial".

Al mismo tiempo, enfatiza que su gobierno "persigue criminales" (no personas o políticos), destaca capturas masivas (85% de cabecillas de bandas, decenas de miles de detenidos) y celebra reducciones puntuales en muertes violentas (como el 26% en Guayaquil tras ciertas capturas). Este enfoque fusiona explícitamente la "seguridad" con la lucha contra la "criminalidad organizada", incluyendo narcotráfico, minería ilegal y corrupción con "fachada política", sin diferenciar claramente entre amenazas al Estado que justificarían medidas de defensa y delitos comunes o procesales que requieren un sistema judicial independiente y robusto.

Esto envía un mensaje implícito de impunidad: ladrones, criminales, corruptos y narcos saben que, aunque caigan presos, el sistema no garantiza consecuencias graves, pues las tasas de impunidad superiores al 90% así lo sustentan.

Verificaciones independientes, como las de Lupa y Ecuador Chequea, sustentan esta crítica. Lupa desmonta la afirmación de Noboa sobre una reducción del 26% en muertes violentas en Guayaquil ligada a la captura del alcalde Aquiles Álvarez, calificándola como inverificable por falta de datos parciales de febrero 2026.

Ecuador Chequea va más allá, revelando que cuatro de cinco afirmaciones clave son inverificables, incluyendo el 85% de cabecillas capturados, debido a la opacidad gubernamental.

En mi blog, he insistido en que esta falta de transparencia erosiona la confianza ciudadana, basándome en la caída al 17% según Latinobarómetro en 2025, convirtiendo la seguridad en un espectáculo electoral y alimento diario para las fuerzas mediáticas gobiernistas, mientras que otros medios lo replican sin mayores detalles o contrastes.

La tenue luz es el conjunto de pocos espacios de creadores de contenidos políticos y periodistas que no se tragan el cuento, también de otros ciudadanos mucho más críticos que exponen sus cuestionamientos en redes sociales.

Ahora, desde una perspectiva personal, viviendo en Manabí donde el narcotráfico financia negocios legales, extorsiones y salva actividades productivas, veo cómo este engaño amplifica riesgos y se convierte en un sistema de mini-gobernanza territorial. La ignorancia conceptual se ha vuelto una amenaza mayor que los Grupos Delictivos Organizados (GDO), facilitando su penetración en instituciones. Toledo lo llama "planificación errónea en un 300%": al enfocarse en represión física, se ignora el dominio cognitivo (corrupción como centro de gravedad) y cibernético (cibercrimen como punto de anclaje).

En mis entradas, critico cómo la militarización, desde el "conflicto armado interno" de 2024, ha generado alertas sobre al menos 237 posibles ejecuciones extrajudiciales en el 2025, normalizando un "orden crimilegal" que debilita la democracia y aún más cuando la Fiscalía avanza lento o casi nada, cuando la fiscalización política es una fantasma legislativo y el Ministro del Interior actúa como juez, fiscal y carcelero.

El plan "Ataque Total" de Noboa, lanzado en enero 2026, ejemplifica este engaño bélico; con gastos que van de entre USD 180 y 280 millones en tecnología y despliegues masivos, se presenta como ofensiva decisiva contra el crimen, pero me recuerda la Operación Urano en Stalingrado: una maniobra militar real de guerra donde la justicia ordinaria no jugó su rol y estuvo subordinada a la victoria táctica; en Ecuador, esto significa priorizar capturas y controles territoriales sobre reformas judiciales, permitiendo que GDO se adapten con extorsiones y secuestros. Mis perspectivas en el blog enfatizan que, sin corresponsabilidad entre niveles de gobierno, estos planes centralistas perpetúan las distorsiones del desarrollo rural, donde la violencia de todo tipo se reproduce por falta de inversión social.

Recuerdo entonces la advertencia que hice sobre sobre lanzarse a una "guerra" sin la debida preparación ni operativa ni logística, peor con suficientes recursos financieros y considerando que los militares debían frenar al poder político de las mafias, teniendo a un Ministro de Defensa con muy poca o casi nada preparación en estos menesteres, igual el Ministro del Interior.

La narrativa oficial en el periodismo

El rol del periodismo en este engaño es cómplice por omisión. En mi blog, he señalado cómo medios amplifican el "shock" de operativos, repitiendo discursos oficiales sin profundizar en orígenes. Las verificaciones de Lupa y Ecuador Chequea, aunque rigurosas, no logran impacto masivo: se limitan a "es falso" o "inverificable", sin explorar cómo esta opacidad fomenta populismo punitivo. Toledo advierte que, en el dominio cognitivo, la narcocultura gana terreno al normalizar la ilegalidad, y el periodismo fallido erosiona la capacidad de reacción social.

Pero existe otra escena en que también el Presidente jala al periodismo a su terreno: la declarasionitis, pues la gran mayoría de medios y cuentas disfrazadas de periodismo, replican las frases, criticas o aseveraciones de Daniel Noboa sin un mínimo de contraste o verificación, automáticamente el Mandatario se vuelve tendencia, "su verdad" se difunde y se posiciona. Cuando llegan los análisis cuestionadores ya es tarde, los algoritmos se convirtieron en su aliado incondicional y sigue gobernando más como un automandante que como un mandatario.

A manera de autocrítica debo asumir mi responsabilidad de mismo error mientras ejercía mi profesión de periodista, pues a pesar de los esfuerzos por no caer en la narrativa gubernamental usando la terminología oficial, no pude evitar el manejo inadecuado de la información policial, judicial, militar, criminal, delincuencial y narco encajonando todo en una sola sección llamada "seguridad"; lo que también intenté sin éxito es que las noticias de corrupción política pasasen a la sección de crónica roja. Me deje arrastrar por la anomalía periodística de la declarasionitis.

Pero me es bueno recordar que quien dio más orientaciones en estos asuntos de las políticas de seguridad fue Walter Barrera, sobre todo cuando tuve la oportunidad de entrevistarlo por casi 40 minutos y en la que explicó las inconsistencias constitucionales, legales y doctrinarios al incorporar a Fuerzas Armadas en asuntos meramente policiales.

Barrera, abogado y exoficial de la FAE, mostró profunda preocupación por la inseguridad ciudadana en Ecuador, argumentando que las medidas actuales no garantizan protección real a la población; como experto en derecho militar, critica duramente el involucramiento de las Fuerzas Armadas en funciones policiales sin un marco legal claro, lo que considera una falla estructural que genera más riesgos constitucionales que soluciones efectivas, y cuestiona la efectividad y legalidad de las políticas de seguridad implementadas.

Refuerza su análisis detallando inconsistencias en las estrategias gubernamentales, en el que incluye referencias a cooperación internacional o uso de militares en seguridad interna, y enfatiza la necesidad de respetar la delimitación constitucional de roles entre instituciones; concluye que, sin reformas profundas y coherentes con el ordenamiento jurídico, la sensación de inseguridad persistirá y las acciones actuales podrían, incluso, agravar el problema en lugar de resolverlo.

Lo anecdótico de esta entrevista es que fue realizada en agosto del 2022 cuando gobernaba Guillermo Lasso y al escucharlo pareciera que se refiere a las decisiones de Daniel Noboa.

De vuelta al engaño

Entonces, creo que este engaño presidencial consolida un modelo donde la seguridad se mide por detenciones, no por justicia efectiva. En mi blog al comentar sobre la deuda estatal y opacidad en compras reservadas (USD 403 millones en 2024), argumento que la falta de rendición de cuentas alimenta la corrupción, diluyendo responsabilidades como en el caso de José Julio Neira con 12 cargos acumulados. Noboa, al criticar la independencia judicial como algo "fácil de decir" desde fuera, envía un mensaje ambiguo que envalentona a narcos, sabiendo que el sistema está infiltrado por "tentáculos" criminales y que no hay manera de resolverlo.

En lo poco que se conoce sobre la política en "Ataque Total", es evidente que se ignora la necesidad de un enfoque multidominio que Toledo propone: integrar los dominios físico (infraestructura crítica), cognitivo (transparencia radical) y cibernético (ciberinteligencia). En mi blog lodijeron está publicado el análisis sobre la necesidad de fortalecer el control social y equidad, similar a modelos como el de Estonia con X-Road para romper silos burocráticos y reducir corrupción.

Ecuador podría aprender de Singapur la "Defensa Total" o de Finlandia la alfabetización mediática, pero el centralismo de Carondelet lo impide.

En este punto, me es necesario entrar en ciertas conceptualizaciones y aunque no soy un experto políticas públicas, basándome en el análisis de la situación actual del país, en los datos y perspectivas disponibles de fuentes académicas, periodísticas y expertas, no solo es posible, sino altamente probable que la dicotomía o más bien la confusión entre "criminalidad" y "seguridad", combinada con el "espectáculo" de operativos reactivos post eventos, actúe como caldo de cultivo para un populismo punitivo que prioriza la apariencia de acción inmediata sin ofrecer soluciones estructurales sostenibles.

Este fenómeno se observa claramente en el contexto ecuatoriano bajo el gobierno de Daniel Noboa, en el que las políticas de "mano dura" generan una falsa sensación de control, pero perpetúan la inestabilidad al no abordar causas profundas como la corrupción, la pobreza y la infiltración del crimen organizado. A continuación, detallo las razones clave, sustentadas en tres escenas necesariamente articuladas:

La confusión terminológica como base para la securitización y el populismo: al equiparar "seguridad" con la represión de la "criminalidad", el discurso oficial transforma problemas delictivos en amenazas nacionales, justificando medidas extraordinarias como estados de excepción y militarización. Esto facilita un populismo penal que explota el miedo público para ganar apoyo, prometiendo soluciones rápidas sin evidencia de eficacia a largo plazo. Por ejemplo, expertos señalan que esta estrategia genera una "falsa sensación de seguridad" mediante arrestos masivos (casi 80.000 desde 2022), pero ignora reformas integrales en el sistema judicial, social y penitenciario, lo que resulta en un ciclo de violencia recurrente.

Esta dicotomía simplificada permite que el gobierno presente la criminalidad como el único enemigo, obviando factores como la corrupción y la debilidad institucional, lo que alimenta políticas populistas sin profundidad.

El "espectáculo" de operativos post eventos como herramienta mediática: los operativos reactivos como la declaración de "conflicto armado interno" tras la fuga de líderes como 'Fito' en enero de 2024, o las redadas masivas en prisiones y calles, se convierten en espectáculos mediáticos que amplifican la percepción de que "algo se está haciendo". Medios digitales y tradicionales (independientes y oficialistas), al cubrir estos eventos con énfasis en la violencia carcelaria y masacres, refuerzan el populismo punitivo al priorizar narrativas sensacionalistas sobre análisis críticos. Esto crea una ilusión de progreso temporal, pero la violencia rebota al adaptarse las bandas, diversificando actividades como extorsiones y secuestros.

Críticos argumentan que estos "espectáculos" destruyen instituciones, silencian disenso y socavan el Estado de derecho, convirtiendo a jueces en meros ejecutores de políticas represivas sin resolver una impunidad superior al 90%.

La comunicación institucional como un placebo: la información oficial actúa como un mecanismo paliativo que simula avances en seguridad sin sustancia real, administrando dosis de positivismo tóxico para calmar la ansiedad colectiva mientras evade datos claros, precisos y transparentes; ruedas de prensa o entrevistas anecdóticas para sustentar la “mano dura” o boletines publicados en redes sociales de tres tristes párrafos en lo que se anuncian reuniones omitiendo detalles básicos de interés ciudadano y de honestidad política. Esta estrategia, que prioriza mensajes tranquilizadores, con frases de marketing electoral y cifras selectivas a través de canales gubernamentales y aliados mediáticos, busca generar la percepción de "mejora" que suplanta la realidad de una inestabilidad crónica y los graves problemas que orbitan en el ambiente.

La narrativa institucional de Carondelet, replicada en provincias y cantones, silencia disidencias al etiquetar a las críticas como "desestabilizadoras" o de la malintencionada oposición, erosiona el debate público y socava el Estado de derecho al convertir la información en una herramienta de control social en lugar de transparencia.

Consecuencias que están en el ambiente

Populismo sin soluciones reales: este enfoque, inspirado en modelos como el de Nayib Bukele en El Salvador o del primer ministro húngaro Viktor Orbán, han moldeado la agenda política en Ecuador, donde el crimen organizado influyó en elecciones y políticas; aunque reduce violencia a corto plazo, genera efectos contraproducentes como abusos a derechos humanos, polarización social y erosión de la legitimidad estatal. Análisis indican que el ilusorio noboísmo brinda un "sentido precario de seguridad" en ciudades como Guayaquil o Durán, pero no desmantela redes criminales infiltradas en el Estado, menos en el gobierno central, exacerbando desigualdades y facilitando articulaciones entre instituciones, narcotráfico y violencia.

Por lo tanto, Noboa mide la 'seguridad' por detenciones y no por justicia efectiva, lo que refleja la piedra angular del problema estructural del Ecuador de hoy. Y cuando el periodismo en lugar de cuestionar esta métrica superficial, le sigue la corriente amplificando narrativas de "capturas récord", "golpes a cabecillas" o "reducción temporal de homicidios" o “golpe al narcotráfico” sin profundizar en la impunidad crónica, el ciclo se refuerza de manera peligrosa.

Además, decretos como el 371 de agosto de 2024 al que se le critica por ser respuestas populistas aisladas, sin un enfoque integral que incluya prevención social o cooperación regional, lo que perpetúa la crisis en lugar de resolverlas; en ese Decreto en específico, Noboa ordena la modernización de los manuales operativos que regulan el uso legítimo de la fuerza por parte de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, que más pareciera una medida bélica confrontacional que un esfuerzo por recuperar la tranquilidad social.

Y cuando los medios priorizan el "qué se capturó hoy" sobre el "por qué no se condena y el sistema sigue igual", se consolida esa métrica equivocada de seguridad: cantidad de detenciones como sinónimo de seguridad, en lugar de revisar la tasa de resolución de casos, recuperación de territorios, reducción de corrupción judicial o fortalecimiento de la cohesión social, lo que perpetúa vulnerabilidades:

  • para la población: falsa sensación de control que oculta riesgos persistentes (extorsiones, reclutamiento, normalización de violencia).
  • para el Estado: erosión de legitimidad cuando la "mano dura" no entrega justicia real, y el crimen organizado sigue operando con impunidad.
  • para la democracia: normalización de excepciones permanentes (estados de excepción, rol ampliado de FF.AA.) sin debate profundo sobre costos al Estado de derecho.

Y cuando estuve para terminar este ensayo, nuevamente el Presidente ofrece declaraciones en radio Centro Quito para "vitaminizar" el engaño discursivo, pues vincula directamente la "tasa de seguridad" a las importaciones colombianas con una reducción del 33,3% en muertes violentas en las provincias fronterizas de Carchi, Esmeraldas y Sucumbíos.

La relación planteada por el Mandatario es lógicamente plausible en un nivel superficial, pero no robusta en vista de que carece de evidencia causal, ignora efectos contraproducentes (aumento de contrabando) y parece un argumento populista para defender una medida económica controvertida y esto fortalece el "engaño". 

Noboa confunde seguridad (resiliencia sistémica) con criminalidad (reducción puntual de violencia), usando cifras inverificables para legitimar políticas reactivas. Como parte de su trabajo lupa.com.ec calificó la aseveración como parcialmente cierto; hasta este 27 de febrero ecuadorchequea.com no difundió datos al respecto.

Dos apuntes adicionales sobre las declaraciones presidenciales respecto a la baja de crímenes tanto en la frontera norte como en Guayaquil:

Andrés Vergara @AndresVergara: Primera vez que veo que alguien conecta aranceles con muertes violentas. Siguiendo esa impecable lógica de causalidad, también podríamos afirmar que la baja importación de osos polares está reduciendo la violencia. Claramente hemos ignorado ese factor demasiado tiempo.

Fernando Lippke @FernandoLippke: Parece que no había que sacar militares ni policías a la calle, sólo firmar decretos y perseguir opositores. 

Un epílogo en desarrollo…

Desde Manabí, veo cómo el gran engaño afecta al centro y a las periferias: el narcotráfico financia gran parte de la violencia territorial y la delincuencia ataca sin piedad, pero son las urbes de gran fuerza electoral las que reciben más atención para aparentar que existen acciones de freno a esta tragedia humana. El ejemplo práctico es el comentario en que cuestiono los anuncios de la Gobernación bajo el titular “Seguridad en Manabí ¿Seguridad en Manabí?”.

En las ciudades intermedias y zonas rurales con baja incidencia electoral, con limitaciones mediáticas y más preocupaciones por sobrevivir en el día a día, la seguridad es el necesario e indispensable silencio ciudadano. Este panorama es otro de los músculos que tiene el engaño presidencial.

Por lo pronto, existe la alta probabilidad de que seguiremos en un absurdo "juego infinito" de adaptación criminal y delincuencial, condenados al Autoritarismo del siglo XXI que, de seguro, ahora busca generar votos para la toma de los gobiernos locales.

¿Por cuánto tiempo es sostenible este engaño presidencial?

Advertencia editorial: Este análisis se redactó bajo el criterio editorial de Raúl A. Zavala - (razmo@gmail.com), consecuentemente puede contener sesgos o imprecisiones políticas, por lo que se invita al amable lector a revisar los datos con una mirada crítica, realizar los comentarios y observaciones necesarias que puedan servir para mejorar o ampliar el contenido.

Fuentes y referencias:

zonacero.com - ecomercio.com - radiopichincha.com - swissinfo.ch - radiosucesosec - teleamazonas.com - comunicacion.gob.ec - crisisgroup.org - gijn.org - bbc.com - insightcrime.org - gaceta.unam.mx - agendaestadodederecho.com - amnesty.org - theconversation.com - prometeojournal.com.ar - nytimes.com - lahora.com.ec - eldiario.ec - greenwichtime.com 

Ministerio del Interior / Policía Nacional: cifras de homicidios, capturas (140.000), impunidad (>90%), reducciones puntuales (2024-2026).  

Índice Global de Crimen Organizado (2023-2025): ascenso de Ecuador del puesto 11 al 4.  

Latinobarómetro 2025: confianza en instituciones (17%).  

multidominio360.com (conceptos de Seguridad Multidominio, centro de gravedad en corrupción, dominios físico/cognitivo/cibernético, SGS-MDO)

Análisis de sensibilidad al conflicto en Ecuador - rescue.org

Ecuador y el dilema en la lucha contra el crimen organizado - dplf.org

La crisis de Ecuador, mucho más que seguridad - cidob.org

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