Luego que madre superó la crisis de salud, dejó el hospital y regresó a casa, la rutina debió adaptarse a una nueva normalidad, sobre todo en la convalecencia que le obligaba a permanecer más tiempo en cama y claro, además de un apoyo externo, debí asumir otras funciones domiciliarias. Obviamente mi trabajo principal en esta etapa es la de enfermero táctico y la segunda es que me asumí las responsabilidades de "esperancito".
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| Foto referencial hasta que pueda tener mi propio chaleco táctico de esperancito |
¿Quiénes somos los esperancito? Un mítico personaje que, durante el gran encierro por la COVID-19 en Ecuador, allá en el 2020, cuando entramos en cuarentena obligatoria, toque de queda y restricciones severas, surgió como la variante femenina de "esperancita" la asistente de tareas domiciliarias, como un calificativo humorístico y algo irónico que se popularizó en redes sociales.
En términos generales el confinamiento obligó a las familias a convivir 24/7 sin ayuda externa, lo que visibilizó y a veces tensionó la división del trabajo en el hogar.
Yo fui uno de ellos. Debido a mi trabajo periodístico debía estar fuera del departamento en el que vivíamos en Portoviejo y madre tomó la decisión de afrontar la cuarentena en la casa de Puerto Cayo, mientras que yo, después de algunas décadas, me hice cargo de lavar, trapear cocinar, limpiar... Etc. en el domicilio urbano.
El meme en cuestión nació de un audio viral donde una voz masculina, en tono burlón y condescendiente, decía frases como “¡Qué linda te ves trapeando, Esperancita!” o “Así te quería ver, limpiando, Esperancito… te faltó un poquito acá, maldita criada”. Las parejas o las propias esposas grababan a los hombres haciendo labores domésticas y les ponían el audio para reírse. A veces era cariñoso, otras veces tenía un dejo sarcástico que resaltaba el contraste con roles de género previos.
Con el tiempo, "esperancito" quedó como un chiste ecuatoriano que aún se usa de forma ligera para referirse a nosotros los hombres que ayudamos o que "nos lucimos" en las tareas del hogar.
Así que ahora he retomado esa pequeña historia de Ecuador y volver sobre mis pasos, claro a otra edad, con más cargas físicas y emocionales por el estado de salud de madre; y, claro, la debida atención que debo darle a nuestra mascota Gala, sin olvidar que soy un comunicador que debo mantener al tanto a la familia de lo que ocurre con Gaya, mi madre.
Este post lo publiqué en X cuando me di el tiempo para contar parte de este nuevo capítulo de mi vida:
Luego de cumplir con éxito mis tareas de enfermero táctico, me permito informar a mi amable audiencia que paso a desempeñarme como Esperancito, así que e iniciado lavando la ropa de madre, la que ocupó mientras estaba hospitalizada.
— Raul Zavala (@Zavala_Ra) April 24, 2026
Cuando hay método todo es más práctico. pic.twitter.com/QDMbWTKbcb
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Datos sobre el editor de la nota:
Canal de vídeos: https://www.youtube.com/@RaulZavala

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