Mi planteamiento publicado en la sección editorial del periódico impreso El Diario, el domingo 5 de abril de 2026 y replicada en la versión digital https://www.eldiario.ec/opinion/y-de-lo-rural-que/
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Cuando hablamos del desarrollo de Manabí, es común escuchar que “el país avanza” o que “los servicios mejoran”; sin embargo, esa percepción generalista suele construirse desde la comodidad urbana, la generalidad y el romanticismo.
Es
indispensable tener claro que en el sector rural no solo vivimos agricultores
tradicionales, también jubilados y migrantes, estudiantes que intentan
continuar sus estudios, docentes, técnicos, microempresarios, profesionales de
todo tipo y mujeres que desarrollan economías mixtas; pero el trato es como si
fuésemos “ciudadanos de segunda categoría” en términos de acceso real a servicios,
derechos y oportunidades.
Entonces se
construyen procesos de desarrollo pensados desde de la ciudad, pero apenas
cruzamos hacia las parroquias rurales, la realidad cambia drásticamente. Según
el Censo 2022 del INEC, en Manabí el acceso a servicios básicos revela una
brecha clara considerando que la electricidad por red pública llega al 96,2 %
de las viviendas, el agua por red pública apenas alcanza el 61,1 % a nivel
provincial y cae a 29,2 % en la zona rural. El alcantarillado se sitúa en 43,6
% y la recolección de basura en 80,7 %, pero no de manera uniforme.
Estas
cifras contrastan fuertemente con las ciudades, donde los mismos servicios
operan con mayor cobertura y continuidad, con una calidad aun cuestionable;
pero no se trata solo de números fríos, pues lo que en la urbe se considera
“normal” en el campo se convierte en un esfuerzo diario que nos consume tiempo,
recursos y oportunidades.
En el campo
manabita, los servicios públicos tanto municipales como del gobierno central
suelen llegar con menor alcance, menor frecuencia y bajísima calidad. El agua para
consumo humano muchas veces depende de pozos o sistemas precarios, las vías
rurales se deterioran rápidamente, la atención de salud es limitada y distante
igual que el acceso a la justicia, los trámites administrativos exigen
desplazamientos largos y costosos. Y una limitante grave: escasa e irrelevante
comunicación social pública y privada.
La brecha
no es casual: refleja una mirada centralista que replica modelos urbanos sin
adaptarlos a la dispersión territorial y poblacional, a las necesidades
específicas de cada sector rural; por tanto, necesitamos romper la inercia de
creer que “lo que funciona en la ciudad obligadamente se replica en el campo”.
¿Y de lo
rural qué…? Preguntemos y exijamos respuestas claras para que no nos dejen
atrás a quienes sostenemos, de una u otra manera, gran parte de la economía
provincial con nuestro trabajo diario. En el Manabí rural merecemos ser tratados
como ciudadanos, no como simples habitantes marginales.
Comentario coyuntural - enero de 2023
Estadísticas sociales Vs. Métricas digitales
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| Quizás una persona en la ruralidad no es suficiente para las métricas digitales |
El uso de las estadísticas para todo tipo de planificación y gestión de proyectos es fundamental, pero en la actualidad han tomado otro giro debido a la irrupción de las métricas en el mundo digital. Seguir leyendo...
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