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1 de febrero de 2026

Esmeraldas: un "luto colectivo" sin un plan

Ismael Bernal Espinoza: ¿Cómo se enteraron de un poco de la situación de Esmeraldas? Este tiempo he hecho el ejercicio de fijar las fuentes locales ya que gran parte de la información local de Esmeraldas no sale, romper el cerco mediático y el silencio estatal es muy duro porque uno se rompe también. (@IsmaelBernalE)


La cobertura de los medios locales de Esmeraldas sobre el incendio en la Refinería del 30 de enero de 2026 se caracterizó por un enfoque inmediato y alarmista en las primeras horas, destacando la densa columna de humo negro visible desde distintos sectores de la ciudad, reportes de posibles explosiones previas y la rápida movilización de bomberos de múltiples cantones (incluyendo Esmeraldas, Quinindé y Atacames), junto con evacuaciones preventivas en barrios cercanos como 15 de Marzo y escuelas.

Publicaciones en Facebook, Instagram y radios locales o cuentas en redes sociales enfatizaron la "alarma entre la ciudadanía", el "incendio de gran magnitud" en una piscina de residuos (slop) en área externa, y la percepción de riesgo ambiental y de salud por el humo persistente, con menciones a hollín cayendo en calles y preocupaciones por contaminación.

Posteriormente, al alinearse con comunicados oficiales de Petroecuador, muchos ajustaron el tono para confirmar que el fuego fue controlado tras seis horas sin heridos ni interrupciones en operaciones, aunque persistieron críticas implícitas en comentarios ciudadanos y publicaciones sobre la recurrencia de incidentes (recordando el de mayo 2025) y la minimización por parte de autoridades nacionales, reflejando una mezcla de denuncia comunitaria y reporte factual con énfasis en la vulnerabilidad local ante la infraestructura estratégica.

En declaraciones para "La Contra" Ismael Bernal describe la situación en Esmeraldas como un "luto colectivo" debido a un año extremadamente complicado marcado por eventos como el derrame de petróleo (que dejó a la población sin agua ni comida por más de un mes, agravado por enfrentamientos armados nocturnos), un terremoto, el incendio en la refinería y la violencia generalizada. (Acceso al vídeo AQUÍ)

También critica la negligencia y respuesta precaria del Gobierno, que no solo afecta la integridad física y mental de la población, sino que también impone un "régimen del silencio" en una comunidad históricamente sociable y afectuosa, ahora dominada por el temor.

Bernal destaca cómo la vida urbana termina temprano (a las 3 - 4 de la tarde), con gente apresurándose a resguardarse en casa, y lamenta la pérdida de tradiciones decembrinas como pintar casas o colocar luces. Extiende el problema a nivel nacional por la desigualdad, citando estadísticas alarmantes: 77% con empleo inadecuado, 60% en pobreza multidimensional y 30% en extrema pobreza, con escasos mecanismos para coexistir con la violencia criminal y breves periodos de alivio.

En un hilo de X publicado por la periodista Gabriela Ruiz (@GabyRuizMx), denuncia la precaria situación de la Refinería de Esmeraldas en Ecuador, describiéndola como una "bomba de tiempo" debido a su infraestructura obsoleta de 1977, falta de mantenimiento e inversión estatal, operando solo al 41,5% de capacidad en 2025.

Resalta cómo la provincia afrodescendiente, empobrecida y segregada soporta el mayor impacto de desastres recurrentes, como el incendio de mayo de 2025, un sismo en abril, un derrame en marzo que dejó a más de 113 mil personas sin agua ni medios de vida, y el reciente incendio de enero de 2026, todo ello agravado por el cierre de nueve meses del Hospital Básico del IESS y la ausencia de políticas sociales, reemplazadas por militarización en una "zona de guerra" con estados de excepción, motines carcelarios y desapariciones forzadas, incluyendo niños.

Ruiz cuestiona el plan gubernamental para Esmeraldas, enfatizando que no debe ser tratada como zona de sacrificio ni de conflicto armado, sino que requiere atención ambiental, sanitaria y social urgente. Finaliza su exposición con: ¿Cuál es el plan para Esmeraldas?

En un informe anterior de este blog se realizó una proyección a partir del derrame de marzo de 2025 bajo el titular: "Posible escenario apocalíptico en Esmeraldas" en el que se afirma las limitaciones institucionales para afrontar la crisis tanto por el derrame de petróleo como por lo que evidentemente es una falla en el manejo informativo institucional. (Leer el informe AQUÍ)

Los hechos

El incendio en la piscina de residuos de hidrocarburos (slop) en la Refinería de Esmeraldas, ocurrido el 30 de enero de 2026 alrededor de las 11:00 horas, fue controlado tras aproximadamente seis horas sin heridos ni interrupciones en las operaciones; pero emergen reportes locales sobre impactos ambientales extendidos y críticas a la respuesta gubernamental.

La Refinería de Esmeraldas, con capacidad de 110.000 barriles diarios, ha sufrido incidentes recurrentes, incluyendo un incendio en mayo de 2025 que paralizó operaciones por meses; este evento adverso surge en momentos en que enfrenta pobreza, violencia por narcotráfico y estados de emergencia, agravando la vulnerabilidad a eventos como este.

El fuego inició posiblemente con una explosión, generando humo visible en la ciudad y según Petroecuador desplegó 172 técnicos y bomberos de múltiples cantones, controlando el incendio sin afectaciones mayores; además, se cumplieron evacuaciones preventivas que cubrieron un radio de 800 metros, incluyendo barrios y escuelas.

Hasta el 31 de enero, no hay informes de nuevas emergencias directas, pero persisten preocupaciones por contaminación residual que, con el paso de las horas se fueron confirmado; como parte de las consecuencias Ismael Bernal Espinoza reportó humo persistente por horas y riesgos de lluvias ácidas el 30 de enero.

Un exhorto sin impactos

La Defensoría del Pueblo de Ecuador emitió un exhorto el 31 de enero de 2026 en favor de los derechos de las personas y de la naturaleza ante el incendio ocurrido en la Refinería de Esmeraldas el día anterior, destacando la urgencia de proteger a las comunidades afectadas y el entorno ambiental.

En el documento, la institución insta a las autoridades competentes, incluyendo Petroecuador y los ministerios de Ambiente y Salud, a realizar investigaciones exhaustivas sobre las causas del siniestro, evaluar impactos en la salud respiratoria de la población debido al humo tóxico y posibles contaminaciones en ríos y suelos, y garantizar transparencia en la información proporcionada a la ciudadanía.

También menciona que fue impedida la entrada del Defensor del Pueblo a la refinería para verificaciones directas, exigiendo acceso libre para monitoreo independiente y medidas reparadoras, en línea con exhortos previos por derrames de petróleo en la provincia, que subrayan la vulnerabilidad ambiental y social de Esmeraldas. (Leer el comunicado directo AQUÍ)

Consecuencias al 31 de enero

El humo causó irritación respiratoria inmediata en sectores como Tachina y Pianguapí; reportes locales indican contaminación en agua de lluvia con olor y color a hidrocarburos en cantones como San Lorenzo y Rioverde, afectando tanques de almacenamiento debido a la falta de agua potable.

No hay impactos reportados en fuentes de agua principales ni en la productividad, pero persisten preocupaciones por efectos a largo plazo; a su vez el Ministerio de Salud Pública distribuyó mascarillas básicas, criticadas como insuficientes (valor de 15 centavos), ignorando necesidades de protección N95 ante contaminantes químicos.

De otro lado se produjo un apagón de seis horas que afectó sectores como Santa Martha el 30 de enero, complicando la respuesta de las entidades de socorro.

La actuación de los militares en la zona de Esmeraldas durante el incendio del 30 de enero de 2026 se centró en el apoyo al control de la emergencia y la seguridad perimetral, integrándose al Bloque de Seguridad junto con bomberos y Policía Nacional para extinguir el fuego en la piscina de residuos de hidrocarburos.

Las Fuerzas Armadas aseguraron el perímetro de instalaciones cercanas, como el centro de rehabilitación social ubicado a dos kilómetros de la refinería, facilitaron evacuaciones preventivas en barrios como 15 de Marzo y escuelas adyacentes, y colaboraron en la logística para evitar riesgos mayores en una provincia bajo estado de excepción por violencia relacionada con narcotráfico.

Se estima que económicamente la refinería opera normalmente, pero incidentes recurrentes (dos derrames y dos incendios en un año) generan riesgos para la cadena de suministro; sin embargo, Petroecuador y la Ministra Inés Manzano afirmaron control y ausencia de riesgos mayores el 30 de enero, las denuncias públicas hacen hincapié en la minimización oficial y mediático del hecho, la contaminación de aire y río, así como la falta de dignidad en la respuesta y la falta la ausencia de explicaciones sobre implicaciones de la refinería en la provincia y las reparaciones.

Esmeraldas sufre violencia diaria, inestabilidad eléctrica y exposición industrial, con percepción de abandono estatal; la violencia persistente, como asesinatos reportados el 31 de enero en el centro de Esmeraldas, resalta la inseguridad bajo estado de excepción, por lo que el incendio agrava esto, con reportes de contaminación extendida al 31 de enero, destacando negligencia en sectores estratégicos y respuestas inadecuadas a comunidades a la comunidad en general.

En un hilo de X publicado por la periodista Gabriela Ruiz (@GabyRuizMx), denuncia la precaria situación de la Refinería de Esmeraldas en Ecuador, describiéndola como una "bomba de tiempo" debido a su infraestructura obsoleta de 1977, falta de mantenimiento e inversión estatal, operando solo al 41,5% de capacidad en 2025.

Resalta cómo la provincia afrodescendiente, empobrecida y segregada soporta el mayor impacto de desastres recurrentes, como el incendio de mayo de 2025, un sismo en abril, un derrame en marzo que dejó a más de 113 mil personas sin agua ni medios de vida, y el reciente incendio de enero de 2026, todo ello agravado por el cierre de nueve meses del Hospital Básico del IESS y la ausencia de políticas sociales, reemplazadas por militarización en una "zona de guerra" con estados de excepción, motines carcelarios y desapariciones forzadas, incluyendo niños.

Ruiz cuestiona el plan gubernamental para Esmeraldas, enfatizando que no debe ser tratada como zona de sacrificio ni de conflicto armado, sino que requiere atención ambiental, sanitaria y social urgente.

Otras evidencias de problemas


 

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Datos sobre el autor:

8 de febrero de 2019

El otro lado de Galápagos


Manuel Valencia y Raúl Zavala
Las islas encantadas siempre tendrán un misterio latente por más estudios e investigaciones que se hayan hecho; lo he vivido por segunda ocasión.

En la edición 366 de la revista "La Verdad" fue publicada mi crónica sobre una cobertura periodística de una operación logística hacia Galápagos. El texto busca reflejar que existe otra realidad en esta provincia de Ecuador; a continuación el texto íntegro y al final un vídeo que muestra el decolaje en una de estas islas:

No todo en Galápagos es turismo. Para muchos de quienes vivimos en el continente esta provincia de Ecuador, su estilo de vida es un mundo desconocido. Las islas localizadas a casi 1.230 kilómetros tienen otra lógica para la supervivencia humana.

Como para tener una idea: si fuésemos en auto tendríamos que manejar casi 16 horas seguidas a una velocidad promedio de 80 Km/h.

En términos generales la economía de las islas encantadas depende del turismo y este, a su vez, es un recurso estratégico que tiene al abastecimiento logístico y al sistema de salud pública como una de sus trascendentales debilidades.

Cómo para entender ese escenario es posible plantear algunos escenarios: ¿Cuántos candidatos a la presidencia de la República han tenido a Galápagos como parte de su agenda de recorridos? ¿Con qué frecuencia los informativos difunden noticias políticas sobre esta región? Estimado lector ¿Qué conoce Usted del sistema de administración pública de la región insular?

Este artículo lo escribo luego que en la segunda semana de diciembre del 2018, en una comisión de cobertura asignada por Oromar Televisión, participé en una fase de la operación logística que implementaron la Armada y la Fuerza Aérea del Ecuador; específicamente, junto a mi compañero camarógrafo Manuel Valencia viajamos en un avión militar con la cabina de carga llena de alimentos.

La noticia del 10 de diciembre de 2018 fue: “Ante el daño ocasionado en el buque mercante “Manantial”, encargado del abastecimiento a la población de las Islas Galápagos, las Fuerzas Armadas (FF.AA.) –a través de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) y la Armada Nacional– activó un puente aéreo y marítimo que permite mantener la continuidad en el abastecimiento a la región insular.”

Llevar alimentos a Baltra o San Cristóbal, las islas con mayor población, no es un procedimiento común tal cual se lo hace en las otras provincias y que quizás es parte de un sistema casi invisible.

Pero los controles fitosanitarios continentales son férreos (al menos eso parecen) que lo hacen funcionarios gubernamentales, la inspección anti drogas tiene las mismas características, además de los otros procesos administrativos que deben cumplirse y sin los cuales la carga no desembarcaría.

En esta ocasión fue el avión Casa C-295M de la FAE y su tripulación los que tuvieron la misión de completar dos vuelos trasladando al menos 10 toneladas de alimentos, de esos que vemos comúnmente en las carreteras acomodados en camiones con la diferencia que subirlos a una aeronave requiere de la aplicación de normas internacionalmente obligadas; no cualquiera puede estibar carga en estos casos.

Pues justamente eso fue lo que pude evidenciar al estar inmerso en este puente aéreo, pero además de las circunstancias que implica llegar a los aeropuertos en los que se debió dejar la carga.

Mina para extracción de material pétreo a un 
costado de la pista aérea en San Cristóbal.
El viaje no fue con la comodidad turística pero fue la mejor manera de entender ciertos esfuerzos que no siempre constan en las crónicas de viajes. Aquella jornada empezó a las 08h00 y terminó casi 12 horas después, salvando los tiempos por cambios de uso horario en que se tuvo que almorzar en el traslado entre Baltra y San Cristóbal. Casi el 80 % fue estar en el aire de la ruta Guayaquil – Baltra – San Cristóbal – Guayaquil.

Al aterrizar ya estaban en las correspondientes plataformas, alejadas de la terminal de pasajeros, el equipo de apoyo conformado por militares esperaba para el desembarque de la carga, pero eso sí: con la mirada atenta de funcionarios civiles que no perdían detalle de lo que se hacía en el lugar. Las restricciones llegaron al nivel de ser imposible hasta pedir un baño o ir a comprar una botella de agua.

Y claro, tampoco hacer vídeos para uso periodístico de aquello que no fuera exclusivamente del trabajo de poner los alimentos en los carretones.

Desde otra perspectiva y tomando lo que aseguré en otra crónica de un viaje aéreo es que las ventanillas de un avión debería ser como las de los autor, que permitan bajar el vidrio para observar con mayor plenitud el paisaje de la Tierra; pero al realizar mis apuntes para narrar este viaje pude percatarme de aquello que no siempre aparece en las fotos. ¿Qué hay en los filos de las pistas de aterrizaje en esos aeropuertos de este trascendental destino turístico patrimonial del Ecuador y América?

Entonces, así al final de la misión periodística, fue  posible descubrir que existe el otro lado de Galápagos y que aún falta estudiarlo.