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31 de diciembre de 2024

Escribiré mi testamento

He logrado llegar al último día del 2024, sano y a salvo, con algunas heridas, recordando alegrías, pensando en los momentos de placer físico. En lo práctico no es más que otro salto de fecha, de los comunes y normales, pero aún así ha sido parte de mi historia tomarlo como otro hito de mi existencia. Así que preparo mi testamento y bosquejo mi 2025.


Desde ahora empiezo a escribir mi testamento, pero antes debo poner en orden mi contabilidad existencial; en otras palabras, esta historia aún es de final impredecible. Lo vivido en este año tiene rastros desde el momento que tengo memoria y debo finiquitar lo que llevaré al próximo, lo que dejaré guardado en alguna caja de cartón, en alguna botella de vidrio para usarla de pisapapeles. 

Durante mis meditaciones descubro que no me será fácil armar ese documento sentimental, pues mucho de lo empezó como un "Debe" se ha convertido en un "Haber" y tengo créditos sentimentales, también algunos débitos. Mis registros no están actualizados.

En el primer borrador de mi testamento también tengo los apuntes de lo que he recibido como intangibles donaciones humanas, aquellas que me las he ganado y las que he tomado para entender que mis pasos deben ser más cuidadosos. Vivir bien depende de saber sobrevivir.

Otro de los párrafos de lo que será mi herencia para llevarme en esta transición constan los indispensables números, esos que me muestran mis escenarios financieros. ¿Acaso el dinero no es uno de los pilares de la incierta seguridad?

Claro, como otra de las costumbres históricas, mientras bosquejo mis pensamientos tengo a la mano mi café, el activo familiar heredado que lo he mantenido como el soporte ante las tormentas y las horas de sosiego. Aún mi salud me permite seguir con esta vieja tradición.

Ahora entro en la fase de apilar aquellas cosas materiales y sensibles que deben ser destruidas, las que deben pasar a convertirse en materiales desechables que, luego de ser inventariadas, serán enterradas en una cúpula de acero y concreto. No quiero, no necesito, esas "cosas" en la época que inicio.

Pero también necesito refrescar los tonos de esas voces que me fueron aliento, alimento, soporte... en la construcción de mi temperamento. Y para aquellas que ya no son parte de este mundo, les escribiré una carta para que en el más allá sepan que no los he olvidado. Una muestra de mi imperecedero agradecimiento. Mi biografía son también mis muertos.

Imposible dejar por fuera de mi legado a quien se ha convertido en la mascota guía de un nuevo estilo de pensamiento, de una amorosa disciplina que supera los planos terrenales. En este capítulo entra también otro de los seres que me llevó por misteriosas atmósferas: Bigotes.

Por ahora no hace falta un párrafo suficiente con una foto. 


Aunque ya tengo las líneas argumentales, he puesto en documento otro fundamental activo: escribir la aproximación de la biografía de madre. En el día a día me cuenta sus anécdotas familiares, laborales, viajeras. Sus experiencias durante el Fenómeno de El Niño del 98, su nueva vida sin la presencia de mi padre, su llegada a la costa desde los la serranía, el terremoto del 2016, la GRAN cuarentena, los apagones. Sus años de experiencia son también capítulos de mi existencia.

Sus vivencias las titularé "Crónicas de sobremesa". 

Así voy armando mi primer testamento, en una era de tranquila incertidumbre, de un nuevo plan de vida armado a la vejez como si fuese (quizás) lo último que pudiese hacer mientras puedo sentir las arenas de una playa que se extingue para dar paso a un mundo de piedras que rugen ante el impacto de las olas.

Datos sobre el autor de la nota:

Cuenta Twitter: @Zavala_Ra
Blog de Comentarios cortos: https://raulzavala.wordpress.com/
Blog de generalidades: https://lodijeron.wordpress.com/

Canal de vídeos: https://www.youtube.com/@RaulZavala 

28 de julio de 2024

Sigo sumando años y experiencias

Rompí la barrera de los 60 y voy rumbo a los 70, fue una transición bastante compleja con muchas novedades, con ideas y acciones, con exigencias que removieron mis sentimientos, mis perspectivas fueron mutando hasta que logré entender porque debí desatar algunos lastres. Así que ahora con mi nuevo cumpleaños cumplí el ritual del helado.

Luego fui a cortarme el cabello y por una buena afeitada. 

El asunto es que hace más de una década publiqué uno de esos textos motivacionales que parecen simples a primera vista, pero con el pasar de los años me di cuenta que se construye a cada paso: La vida es un helado (leer AQUÍ).

En los últimos meses sume otra razón: "Si a pesar de los esfuerzos físicos, mentales y financieros las cosas no salieron bien o como lo esperabas, compra un helado y disfrútalo en soledad." Una frase que nació ante ciertas adversidades, un día que paradójicamente estuvo soleado. (Tuit)

A esta edad también existe otra realidad y en la que también he debido trabajarla como una herramienta de supervivencia: la frialdad en la toma de decisiones, porque es bien claro que el desmedido apasionamiento provoca fallos en los planes previstos para alcanzar la tranquilidad; una habilidad que la aprendí hace mucho tiempo cuando aún empezaba a forjar mi carácter y a la que asunté con relativa lentitud.

Esa frialdad fortalecida también me ha servido para deshacerme de esos lastres que en algún momento me fueron útiles pero que al llegar a esta edad ya perdieron sus cualidades, muchos de ellos atados con emociones y sentimentalismos, con cuerdas tejidas a punta de hilos sueltos recogidos unos con previsión y otros al azar. Claro, aún conservo otros, en algunos casos he debido repararlos y en otros definitivamente cambiarlos. ¿Por qué? Porque los lastres también son necesarios para conservar el equilibrio.

Ahora debo ponerme a pensar en mi presente, en la funcionalidad de mi profesión desde otra perspectiva, otras perspectivas; hurgar entre los conocimientos adquiridos, algunos olvidados, y atraerlos a mis prácticas diarias, sin perder la personalidad, la capacidad de sostener el rumbo muy a pesar de los fuertes vientos y las incontenibles mareas, por la borrosa mirada provocada o por las lágrimas o por el sudor o porque ocasionalmente he perdido mis lentes.

No, no me preocupa lo que venga en los próximos 10 años, me ocupa estar preparado para las inevitables tribulaciones, para los esperados placeres y los inmensurables momentos que me provocan tanto la pereza como el aburrimiento. Y así quiero seguir caminando... navegando o volando dirían otros.

Como parte de esa preparación he regresado a mi adolescencia, a esos momentos en que Juan Salvador Gaviota y Tribulaciones de un chino en China fueron los libros que me marcaron; el primero comprado y el segundo un obsequio de mi viejo. También las palabras de mi madre: no contar los pollos hasta que revienten los huevos, en alusión que evite acciones usando podría, debería, intentaría, trabajaría... , es como abrir la puerta al pragmatismo.

Aquí debo incluir un refrán popular que el mecánico de cabecera lo usa a menudo: lloviendo es que yo me mojo; digamos que es una versión local de la frase bíblica "ver para creer".

En toda esta reflexión de mi transición existe una ausencia que me provoca desvelo: la inspiración y constancia para seguir escribiendo historias que satisfaga mi hambre literaria, los momentos de escribir mis críticas y observaciones, de alimentar mis blogs... únicamente Twitter @Zavala_Ra me mantiene activo.

Y ahora sí la otra parte, la de seguir concretando el designio previsto para este año y en espera de revalidarlo en el próximo: 

Entonces un día, aparece una frase en mi libreta de apuntes llamada Twitter. La leo como muchas otras, la marco y sigo revisando las ocurrencias de aquella burbuja que me significa un constante monólogo social. Llega otro día, otra madrugada, mi mente vaga nuevamente por toda la lista de pendientes que tengo y ante mis ojos aparece aquella anónima expresión plasmada en un letrero callejero. La tomo. La hago mía.

Se trata de la entrada sobre mi nueva política de vida: quizá no pueda cambiar el mundo pero sí el pedacito que me toca. La puede leer completa AQUÍ.

Me es indispensable incrustar en este espacio otro de los direccionamientos para mi coexistir:

Como epílogo de esta breve crónica de lo que he sumando con los años y las experiencias, repito una de mis frases: soy como esos carros viejos que todo los traquetea pero que siguen caminando. Espero seguir así hasta que pueda contar lo que ha pasado en el siguiente lustro con este andar.

Debo algunos agradecimientos... que sea mi tarea para una próxima entrada antes que termine este mes.

Datos sobre el autor de la nota:
Cuenta Twitter: @Zavala_Ra
Blog de Comentarios cortos: https://raulzavala.wordpress.com/
Blog de generalidades: https://lodijeron.wordpress.com/

Canal de vídeos: https://www.youtube.com/@RaulZavala

4 de octubre de 2020

Abandonar mi pasado es olvidar mi experiencia

Las crisis nos ponen a prueba. Algunas veces las he pasado mal en lo físico y anímico y que ahora las comparo con lo ocurrido en lo personal con la cuarentena de este 2020, que de alguna manera me llevó a mi pasado.

También están están los aprendizajes sobre dos situaciones adversas que no están en el campo de lo personal como fueron la cuarentena y el terremoto, de este último es poco lo que a título personal he podido relatar; otro de los pendientes que tengo.

Y ahora sí, al tema central. En enero del 2015, en otro de mis blogs publiqué una entrada sobre dos situaciones adversas que dejaron marcas de experiencia, fueron lecciones que las aprendí sobre la marcha y solamente pude racionalizarlas a partir de escribirlas. En las siguientes líneas se encuentran "Las lecciones que me dejaron la basura y las muletas para afrontar crisis".

Hace más de 50 días este post nació con el título de “Lo que aprendí de la basura y el bastón” pero el tiempo y una radiografía lo cambió por completo al que ahora tiene.

Empezaba así: “Las crisis personales dejan huellas, unas veces son cicatrices y otras son lecciones de vida. No tengo marcas en la piel tuve que recoger basura y caminar públicamente con bastón.”

Ahora tengo una gran cicatriz y luego de pasar por una etapa de recuperación empecé a usar muletas con una sola consigna: no asentar el pie izquierdo hasta que el doctor lo diga; ello implica que al menos unos dos meses estaré movilizándome con apoyo extra.

Ese apoyo extra desapareció y ahora mi caminar es lento, intentando no mostrar una cojera que no sé cuánto tiempo durará pero que estoy decidido a que desaparezca. Ya veré que es lo que pasa y lo escribiré.

Pero este post no fue creado para contar una historia médica, sino para relatar lo que las experiencias de dos acontecimientos trascendentales que me dejaron lecciones que bien vale la pena compartirlas; tal vez sirva para que alguien más tome decisiones en su trajinar.

La basura, aquella gran cantidad de “cosas” que se desechan por ser inservibles o no tienen alguna utilidad, me llevó a entender un mundo del que se vive y se puede vivir. Una cuasi crisis económica me llevó a buscar algunas alternativas para recibir ingresos extras, pero solo una funcionó: recoger de las calles materiales reciclables y cambiarlos por dinero.

Cuando supe la cantidad de dinero que podía obtener por saber qué basura es la que más se paga, entendí que era necesario trabajar duro para lograr, conseguirla, separarla y venderla al precio oficial para equilibrar mi presupuesto personal.

Pero además debí romper el tabú mental y social: vivir de la basura es solo para mendigos.

Tiempo después tuve que afrontar las consecuencias de un accidente deportivo que me llevo a usar muletas por algún tiempo; se fracturó uno de los huesos de la canilla y nunca lo supe hasta un mes después.

Durante cuatro meses enfrenté las limitaciones de quien no puede caminar normalmente, de quien sabe que volver a poner un pie delante del otro será un largo trabajo que solo tiene un 50 y 50 de probabilidades que todo regrese a la normalidad. En ese camino volví a descubrir la importancia de la disciplina y el entrenamiento.

Durante casi 60 días estuve dependiendo totalmente de ayudas externas para comer e ir al baño, un tiempo que solo podía ocuparlo en estar allí en la cama esperando que el tiempo pase para que las heridas cicatricen y resultados de la operación sean visibles; nunca había tenido tanto tiempo para meditar en el presente, pasado y futuro de un todo y sus detalles.

Cuando al fin quedó libre mi pie y pude abandonar las muletas, todo mi pensamiento, todo mi pensamiento, se concentró en el presente; para caminar debía abandonar los pesos del pasado y del futuro, pero además superar la crisis emocional de saberse limitado en lo físico luego que toda una vida fui un vagabundo.

Enfrentar el diario vivir teniendo a un bastón o las muletas como apoyos fundamentales requiere de gran fortaleza mental que se logra con meditación y sin lamentos lastimeros autocompasivos.

En definitiva, las limitaciones económicas y físicas provocaron en mí una mutación hacia un pensamiento más práctico y más reflexivo; aprendí que es necesario detectar a tiempo los paradigmas dignos de romperse a través del entrenamiento y el conocimiento. No dejarme llevar por los impulsos ni por las ideas sin sustento frente a una crisis ni en tiempos de relativa calma.

El siguiente reto es seguir usando estas lecciones de vida por el resto de mi existencia. (RZM-15-01.2020)





21 de mayo de 2020

Cuarentena: problemas familiares, identificación y soluciones

Los problemas desencadenados por la cuarentena ocasionó una serie de crisis en los hogares, originados por los niveles de estrés y la situación económica, además de otras situaciones que permanecen en estudio. Un tema que no puede ni debe quedar al margen de los análisis en el desconfinamiento y que bien pueden servir de lecciones para los próximos años.

En este escenario y como parte de la propuesta periodística de radio San Gregorio, en uno de los programas que pusimos al aire con el título "Descripción de problemas familiares en cuarentena" pudimos conversar con la orientadora familiar Cecilia Chávez Bowen para conocer esos detalles y que los radioescuchas puedan acceder a las probables soluciones.

Para entrar en contexto, una nota periodística asegura que "El informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) advirtió que la pandemia interrumpió gravemente el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva. Además obstaculizó la capacidad de las autoridades para responder a la violencia de género."

Cecilia ante esta realidad realizó explicaciones sobre los consejos que ofrece cuando estas situaciones se presenten y del cómo reaccionar ante estas situaciones tanto de la violentada(o) y el violentador(a), en el marco de las propias soluciones.

De acuerdo con los datos que dispone Cecilia, un grupo de personas están pasando por estados de ansiedad debido a la incertidumbre, además por la presencia del miedo y a la que considera como normal frente al escenario devenido por la crisis sanitaria y la cuarentena, generado también por la falta de dinero o por que ven que sus ahorros van acabándose.

Cometa que el confinamiento obligó a la separación familiar, que conoce de amigos y familiares que tienen enfermedades graves, lo que aumenta el estado de ansiedad, pero también por los cambios que podrían darse desde todos los ámbitos de las actividades humanas, que incluye la educación; en este punto, la especialista expone como ejemplo lo que ocurre en la región costa y especialmente en Guayaquil, lugar en que ella reside.

La conversación fue el 14 de abril de 2020, cuando aún no se conocía una probable fecha para empezar el desconfinamiento, mientras las noticias ahondaban en los datos de contagios y fallecimientos, pero que ya el Gobierno empezaba la generación de proyectos para que los estudiantes puedan acceder a clases virtuales. En esta línea también comentó sobre los problemas que enfrentan las familias y de como, en algunos casos, han podido solucionarlos, pero en otros las situaciones se volvieron más complejas.

Además, Cecilia realiza recomendaciones en la línea de la articulación familiar para generar planes bajo el criterio de ¿Qué vamos hacer después?

Pero sobre todo, aconseja las actitudes que deben tomar las parejas cuando las situaciones podrían parecer insostenibles y las peleas se hacen presente, partiendo de que en momentos de alteración es imposible mantener una conversación de solución.

El programa completo con más detalles se lo puede escuchar a continuación y en el que también se encuentran los análisis de los posibles escenarios ante la educación virtual en conjunto con las responsabilidades compartidas con cada uno de los miembros de la familia.



En complemento, Isabel Rovira Salvador establece que debido a esta estrecha e íntima relación, la conducta de cualquiera de los miembros puede afectar a la dinámica de la familia. Como es natural, las disputas y conflictos familiares forman parte de estas dinámicas.

Para saber identificar esas causas y lograr sobrepasarlas no basta con leer o acceder a información sin sustento, pues según se exponen en distintos portales de psicología, es aconsejable recurrir a la asesoría o consejería personalizada, por lo que Cecilia en concordancia con los actuales tiempos, puso a consideración sus servicios de manera virtual:

Una cordial invitación para que escuche el resto de programas de "La radio en tiempo de crisis" con la dirección de Renán Álava y los panelistas Raúl Zavala, Pablo y Hernán Kusnier:




8 de febrero de 2019

El otro lado de Galápagos


Manuel Valencia y Raúl Zavala
Las islas encantadas siempre tendrán un misterio latente por más estudios e investigaciones que se hayan hecho; lo he vivido por segunda ocasión.

En la edición 366 de la revista "La Verdad" fue publicada mi crónica sobre una cobertura periodística de una operación logística hacia Galápagos. El texto busca reflejar que existe otra realidad en esta provincia de Ecuador; a continuación el texto íntegro y al final un vídeo que muestra el decolaje en una de estas islas:

No todo en Galápagos es turismo. Para muchos de quienes vivimos en el continente esta provincia de Ecuador, su estilo de vida es un mundo desconocido. Las islas localizadas a casi 1.230 kilómetros tienen otra lógica para la supervivencia humana.

Como para tener una idea: si fuésemos en auto tendríamos que manejar casi 16 horas seguidas a una velocidad promedio de 80 Km/h.

En términos generales la economía de las islas encantadas depende del turismo y este, a su vez, es un recurso estratégico que tiene al abastecimiento logístico y al sistema de salud pública como una de sus trascendentales debilidades.

Cómo para entender ese escenario es posible plantear algunos escenarios: ¿Cuántos candidatos a la presidencia de la República han tenido a Galápagos como parte de su agenda de recorridos? ¿Con qué frecuencia los informativos difunden noticias políticas sobre esta región? Estimado lector ¿Qué conoce Usted del sistema de administración pública de la región insular?

Este artículo lo escribo luego que en la segunda semana de diciembre del 2018, en una comisión de cobertura asignada por Oromar Televisión, participé en una fase de la operación logística que implementaron la Armada y la Fuerza Aérea del Ecuador; específicamente, junto a mi compañero camarógrafo Manuel Valencia viajamos en un avión militar con la cabina de carga llena de alimentos.

La noticia del 10 de diciembre de 2018 fue: “Ante el daño ocasionado en el buque mercante “Manantial”, encargado del abastecimiento a la población de las Islas Galápagos, las Fuerzas Armadas (FF.AA.) –a través de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) y la Armada Nacional– activó un puente aéreo y marítimo que permite mantener la continuidad en el abastecimiento a la región insular.”

Llevar alimentos a Baltra o San Cristóbal, las islas con mayor población, no es un procedimiento común tal cual se lo hace en las otras provincias y que quizás es parte de un sistema casi invisible.

Pero los controles fitosanitarios continentales son férreos (al menos eso parecen) que lo hacen funcionarios gubernamentales, la inspección anti drogas tiene las mismas características, además de los otros procesos administrativos que deben cumplirse y sin los cuales la carga no desembarcaría.

En esta ocasión fue el avión Casa C-295M de la FAE y su tripulación los que tuvieron la misión de completar dos vuelos trasladando al menos 10 toneladas de alimentos, de esos que vemos comúnmente en las carreteras acomodados en camiones con la diferencia que subirlos a una aeronave requiere de la aplicación de normas internacionalmente obligadas; no cualquiera puede estibar carga en estos casos.

Pues justamente eso fue lo que pude evidenciar al estar inmerso en este puente aéreo, pero además de las circunstancias que implica llegar a los aeropuertos en los que se debió dejar la carga.

Mina para extracción de material pétreo a un 
costado de la pista aérea en San Cristóbal.
El viaje no fue con la comodidad turística pero fue la mejor manera de entender ciertos esfuerzos que no siempre constan en las crónicas de viajes. Aquella jornada empezó a las 08h00 y terminó casi 12 horas después, salvando los tiempos por cambios de uso horario en que se tuvo que almorzar en el traslado entre Baltra y San Cristóbal. Casi el 80 % fue estar en el aire de la ruta Guayaquil – Baltra – San Cristóbal – Guayaquil.

Al aterrizar ya estaban en las correspondientes plataformas, alejadas de la terminal de pasajeros, el equipo de apoyo conformado por militares esperaba para el desembarque de la carga, pero eso sí: con la mirada atenta de funcionarios civiles que no perdían detalle de lo que se hacía en el lugar. Las restricciones llegaron al nivel de ser imposible hasta pedir un baño o ir a comprar una botella de agua.

Y claro, tampoco hacer vídeos para uso periodístico de aquello que no fuera exclusivamente del trabajo de poner los alimentos en los carretones.

Desde otra perspectiva y tomando lo que aseguré en otra crónica de un viaje aéreo es que las ventanillas de un avión debería ser como las de los autor, que permitan bajar el vidrio para observar con mayor plenitud el paisaje de la Tierra; pero al realizar mis apuntes para narrar este viaje pude percatarme de aquello que no siempre aparece en las fotos. ¿Qué hay en los filos de las pistas de aterrizaje en esos aeropuertos de este trascendental destino turístico patrimonial del Ecuador y América?

Entonces, así al final de la misión periodística, fue  posible descubrir que existe el otro lado de Galápagos y que aún falta estudiarlo.



25 de junio de 2018

Eva Moreno: clases en las que es imposible dar clase

En lo que conozco sobre temas educativos nunca había escuchado la expresión "instituto-gueto" en referencia a una parte del sistema escolar: fue Eva Moreno que me condujo hasta ese mundo en Madrid - España. Leí con atención su explicación y supe que en Ecuador bien puede estar ocurriendo lo mismo en el "invisible" escenario de las reformas a la educación pública.

El aporte de Eva fue a través de su cuenta en Twitter @evamamoba, y ante tan preocupantes revelaciones, decidí convertir el hilo de tuits en un post que a continuación transcribo con las correspondientes ediciones de forma.

Trabajo en un instituto-gueto de esos que la administración mantiene abiertos para poder aparcar a los marginados de Madrid. Es público, claro. Para que los concertados funcionen bien hay que tener sitios así. Es la lógica de este sistema educativo.

Mis alumnos son:

- Hijos de familias que los escolarizan para cobrar el REMI
- Hijos de inmigrantes ilegales
- Recién llegados de países pobres con sistemas educativos    muy precarios
- Hijos de parados de larga duración
- Expulsados de la concertada. Etc.

Los problemas que presentan son:

- No tienen dinero para comprar libros, por lo que ninguno los compra. El instituto presta los que puede con los fondos que tiene, pero no alcanza ni para la mitad.
- Muchos no traen ni boli a clase, ni cuaderno ni nada.
- Faltan muchísimo, los padres suelen justificar las faltas.
- La gran mayoría no ve a sus padres en todo el día, por lo que pasan la tarde solos con los móviles o en la calle.
- Por cierto, suelen tener móviles caros, lo cual se contradice con que no tengan libros, pero es que los padres suelen compensar carencias comprándoles caprichos.
- Muchos pertenecen a familias desestructuradas, en las que ningún adulto se ocupa verdaderamente de ellos.
- Muchos tienen padres analfabetos o sin estudios que no pueden ayudarlos con los deberes.
- A menudo conviven con problemas de alcoholismo, drogadicción, narcotráfico...
- A veces faltan porque ayudan a sus padres en la obra o en el mercadillo, o a sus madres limpiando casas.
- Casi todos/as tienen hermanos pequeños de los que se ocupan: los llevan al colegio, los cuidan si están enfermos. Esto también produce mucho absentismo.

- A las reuniones de padres no vienen ni el 20%. Muchos son ilocalizables por teléfono.
- A veces cuando les citas y ven que eres mujer te dicen que quieren hablar con un hombre. Es su cultura
- Muchos padres se ponen desagradables o violentos cuando su hijo es sancionado.
- He tenido unas cuantas alumnas que han sufrido violaciones de familiares.
- Embarazos veo a montones. A veces abortan, a veces lo tienen. Con 14 años.
- A una alumna este año su hermano la quería prostituir.
- Otras se escapan con el novio.
- Algunas son maltratadas.
- También tenemos muchos casos de ACNEEs diagnosticados. Sin embargo, son muchos más los que están sin diagnosticar pero son evidentes. El sistema, ya sea aquí o en su país de origen no los ha detectado, supongo que por falta de medios en ambos casos.

Por todo esto, cuando llegan al instituto, la mayoría de nuestros alumnos ya tienen escrito FRACASO ESCOLAR en la frente, aunque para ellos y sus familias tampoco es ese el mayor de sus problemas. Y para nuestra sociedad aún menos, pues viene bien que haya trabajadores sin cualificar a los que explotar.

Para los profesores de la pública esto se traduce en clases en las que es imposible dar clase, donde a menudo sufrimos agresiones verbales y en las que la falta de hábitos de trabajo de nuestros alumnos convierte nuestro día a día en una batalla contra la desmotivación. La de ellos y la nuestra.

Y es que hay que enseñarles análisis sintáctico, la Reconquista, el siglo de Oro, las leyes de la física, integrales, Etc. cuando apenas saben leer ni escribir, y menos aún multiplicar o dividir. Pues aun así, cada día yo veo a mis compañeros y compañeras, profesores y profesoras de institutos públicos, muchos de los cuales son como el mío, intentar sacar a estos alumnos adelante. Intentar sacar lo mejor de ellos. Y con frecuencia no podemos hacer mucho. Porque el problema no está solo en la escuela. Esta fuera.

Pero lo intentamos, a pesar de:
- Inspectores que nos hacen revisar una y otra vez las programaciones porque no se ajustan a forma.
- Burocracias múltiples que nos quitan energía y tiempo.
- Aulas sobrecargadas.
- Horarios lectivos excesivos.
- Ordenadores viejos.
- Pedagogos que se inventan una nueva tontería cada año para poder llenar cursos.
- Y gente que nos critica por quejarnos y demandar una escuela pública de calidad. Lo cual solo se conseguirá el día que, entre otras cosas, desaparezca la concertada y desaparezcan los guetos.

Hasta aquí lo expuesto con Eva y al final expone:




Eva mantiene el blog "Cuéntamelo... en menos de cien palabras" y ha escrito algunas novelas.

elmundo.es publicó una nota relaciona con esta temática a la que tituló "Un informe de UNICEF denuncia la exclusión educativa en España - Guetos en el instituto"

14 de marzo de 2018

Más allá de lo que creemos "...es la recompensa a este trabajo"

La desmoralización laboral es una de las etapas que siempre paso cuando las acciones en el ejercicio de mi profesión parecieran que no sirven de nada y que simplemente trabajo por cumplir un contrato. Salir de ese escenario me implica recurrir a cada una de mis experiencias de vida y de muerte, pero que no siempre encuentro la indicada. Hoy, cuando publico este post no programado, leí el asidero que necesitaba.

Fue en la cuenta de @quefuejack y me llegó por uno de esos RT's que mágicamente aparecen; luego de pedir el correspondiente permiso, paso a transcribir literalmente esta historia a la que catalogué como una de las más emotivas que he leído.

A mi me sirvió y espero que a Usted también:

Una señora mayor que me veía los fines de semana en Comedia Divina deseaba ir a mi show. Su sobrina un día me contactó. Me preguntó cuándo tengo función porque su tía quería irme a ver y que era uno de sus deseos. Yo le dije “Gracias qué pena no tengo este mes ni el próximo” (1)

Al escuchar “uno de sus deseos” pensé q algo estaba mal y le pregunté “¿qué le pasa a tu tía?” Me dijo “Tiene Cancer etapa 4. Íbamos a verte el mes anterior pero se puso malita y tuvimos que llevarla al hospital, por eso queríamos saber si tenías en estos días q se puso mejor”(2)

Le contesté “No importa, yo voy a la casa de tu tía y hacemos la función para ella. Si Mahoma no viene a la montaña la montaña va a Mahoma” ellas se pusieron muy felices y de repente volvió a empeorar. Me llamó a cancelar. Le dije que mis oraciones estaban con su tía. (3)

Pasó el tiempo y en Navidad me dijo que ya se volvió a recuperar y si no sería molestia. Le dije que no, me organicé para ir a verle, tenía dos compromisos ese día pero me crucé la ciudad para llegar a su encuentro y la conocí. (4)

Una señora con una sonrisa delicada y sonriente. Todos en casa felices por verme. Yo con vergüenza porque hasta hicieron comida para recibirme y me atendieron con un amor q no esperé.(5)

La señora estuvo muy feliz después de esos días y llamó a contar a sus amigas. Después de un corto tiempo empeoró nuevamente y lamentablemente falleció este miércoles (+). (6)

El recuerdo que me llevo de su familia es “gracias por causarle tantas sonrisas y por venir a nuestro hogar. No somos millonarios ni comemos en vajilla de oro, pero somos amables. Ella me hacía buscarle sus videos en el YouTube y que le ponga la tele en el canal 2 para verle”.(7)

Es algo simple pero lleno de valor. Era algo q yo no sabía que ocurría, pero es la recompensa a este trabajo. Esos detalles me hacen volver a creer e intentar cada día. Donde quiera q estemos, lo que quiera que hagamos. Siempre hay alguien que nos mira. Hasta la próxima QDEP (8)