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4 de octubre de 2026

Ecuador: "hablar de derechos es ponerse una pistola en la cabeza"

Con preocupación y hasta con miedo leí el post de la periodista Karol Noroña (@KarolNorona) ante una aseveración grotesca de una cuenta fantasma con más de 340 mil seguidores y haciendo referencia a su post en X sobre la situación del maltrato a un grupo de personas presas en la cárcel de Esmeraldas. Revisé el resto de reacciones y se vino a mi mente mucho de lo que conocí al repasar las conclusiones de los Juicios de Nuremberg*.

Imagen generada por AI

El post de la periodista asegura textualmente en la parte pertinente: "Triste estoy porque en este país hablar de derechos es ponerse una pistola en la cabeza.", esto porque Noroña muestra imágenes de presos en Esmeraldas después de una requisa militarizada en que existen heridos, desmayados, unos cargados por otros internos; entonces ella pregunta qué pasó y exige explicaciones del Estado. Las respuestas, en su mayoría, no debaten los hechos ni las condiciones carcelarias, van directo a la deshumanización: basuras, escorias, ya no son humanos, renunciaron a sus derechos, que les den más duro, llévatelos a tu casa y otras expresiones de violencia verbal.

Se me vino a la mente entonces que muchos deberíamos estudiar y enseñar más el surgimiento del nacionalsocialismo que el mismo Holocausto como su consecuencia, porque esa página negra de la historia no apareció de la noche a la mañana, fue el punto final de un proceso largo en el que se normalizó del lenguaje que convierte a un grupo en "no-personas", además de la justificación moral de la violencia contra ese grupo en frases como "ellos lo eligieron, "son una amenaza existencial" y esto desencadenó en la erosión gradual de garantías legales bajo el argumento de emergencia o seguridad; en conjunto, se generó la aceptación social de que hay gente que no merece tratos de gente.

Ahora bien, estudiar cómo se construyó el consenso social alrededor del nacionalsocialismo desde la situación socio-económica de la Alemania post Primera Guerra Mundial, el papel de la propaganda, el miedo, la crisis económica, el resentimiento y la polarización, nos enseñaría más sobre prevención que solo contemplar las imágenes de Auschwitz. El Holocausto fue el final, pero el proceso es lo que se pudo o debió haber interrumpido... bueno, eran otros tiempos.

En Ecuador al igual que otros países de la región hay un problema real y gravísimo de crimen organizado, cárceles cooptadas por mafias, extorsiones, asesinatos y una sensación generalizada de impunidad, lo que genera una ira legítima, pero cuando la respuesta predominante pasa a ser "ellos no deben tener derechos a nada, son lo peor de la sociedad" o "estos ya no son humanos" también "cualquier cosa que les hagan está bien", se está reproduciendo exactamente el mecanismo psicológico e ideológico que históricamente ha precedido a los grandes crímenes contra la humanidad.

De otro lado, no se trata de romantizar delincuentes, este proceso ecuatoriano se trata de prever a un Estado que puede torturar o dejar morir a presos sin control también puede o podría hacerlo mañana con otros grupos humanos, considerando que muchas personas en la cárcel no tienen sentencia firme y que la lógica de "derechos humanos solo para los buenos" históricamente nunca se queda solo en los "malos.

Me quedan entonces las preguntas que me genera preocupación y miedo: ¿Qué tipo de sociedad, de Gobierno y de Estado estamos aceptando construir cuando ciudadanos responden con violencia a post como los de Karol Noroña y cuando alguien, evidentemente, ha contratado a cibertropas para inducir a más violencia social? y ¿Podremos los ecuatorianos interrumpir este proceso político en que los autodenominados "buenos" deshumanizan a quienes bajo cualquier pretexto los tachan de "malos"?

Para cerrar este comentario me tomo la licencia de reproducir el post de la periodista especializada en temas carcelarios publicado en X el 22 de septiembre de 2026:

Hay más videos y más historias de abuso sexual en las prisiones. 

Si no fuese por las mismas personas privadas de la libertad que lo han registrado —con el riesgo a ser sometidas a todo tipo de represalias, incluidas torturas y traslados para ser aisladas— nada de esto se sabría. Tampoco hubiésemos conocido las condiciones en las que cientos de presos mueren bajo custodia estatal, cadavéricos y abandonados en cartones bajo el sol para que agonicen y fallezcan solos sin atención médica. 

Denunciarlo tiene un altísimo riesgo, sobre todo, para los comités de familias, las organizaciones sociales y los pocos funcionarios que todavía se atreven a contar su realidad y que son amenazados desde varios frentes. Ahí también nos incluyo a las y los periodistas que investigamos el sistema penitenciario. 

De no ser por los videos que circulan —que, por supuesto, son revictimizantes— no habría ni un solo pronunciamiento, mucho menos denuncias penales que no bastan porque no es aislado. 

Dicen que «jodemos» mucho, que es un intento de «atacar» el trabajo gubernamental y a quienes cumplen sus órdenes en cárceles militarizadas, que no contamos los aciertos. 

Disculpen, pero quienes aparecen en los videos, quienes dejan morir a personas bajo su custodia y quienes avalan las extorsiones (varios participan en ellas y otras economías ilícitas) están frente al espejo. @KarolNorona

(*) Referencia sobre lecciones de los Juicios de Nuremberg: "Debida Obediencia" en tiempos de censura militar

Información emergente de coyuntura - Margaret Satterthwaite (@SRjudgeslawyers): 

Lectura recomendada: Un nuevo informe de @ruleoflawlab plantea serias preocupaciones sobre las amenazas crecientes contra la Corte Constitucional de Ecuador, incluyendo presuntas represalias contra los jueces por ejercer la supervisión constitucional. La independencia judicial es esencial para el estado de derecho, y los jueces deben ser protegidos de la interferencia política. 

Los tribunales deben poder revisar las acciones ejecutivas, incluidas las medidas de seguridad de emergencia, sin temor a represalias. Continuaré monitoreando los desarrollos en Ecuador. Abordar el crimen organizado y salvaguardar la independencia judicial deben ir de la mano. (30/Sep/2026)

Lea el informe completo aquí: https://www.law.nyu.edu/sites/default/files/2026-09/NYU_Ecuador-Report_EN_FINAL.pdf

Margaret Satterthwaite es Relatora Especial de las Naciones Unidas.

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Datos sobre el autor:

5 de septiembre de 2021

Nuestros amados y abandonados perros

 En este cambiante y acelerado mundo existe un creciente interés por cuidar la vida en general y, nos guste o no, en la post la gran cuarentena este sentimiento tuvo variantes en cuanto a las relaciones urbanas entre humanos – animales y humanos – plantas. 


Un tema bastante amplio para tratar, pero me centraré en los que científicamente se los conoce como “Canis familiaris” un milenario acompañante, guardián, protector y cazador, considerado desde sus inicios como un regalo divino y hasta relacionado con las fuerzas del mal.

Se trata del perro, un importante componente familiar en el área urbana y rural, con trabajos específicos, así como soluciones a muchos problemas que tenemos los humanos, también como hermosas mascotas de exhibición. Pero existen datos orientados a que existe un alto índice de abandono y maltrato durante la época de la pandemia y en la post cuarentena. 

Medios de comunicación social han planteado y mostrado el problema con perros maltratados y abandonados, sin hogar; las redes sociales han ido mucho más allá al evidenciar con más fuerza la actitud inhumana con las mascotas hasta obligar a los funcionarios a tomar medidas correctivas, aunque se traten de pocos casos; en la misma línea también promueven soluciones.

Con una mínima carga de subjetividad, puedo asegurar que la violencia y negligencia contra los canes se convierten, de una u otra manera, en un problema ético, social y ambiental, de proporciones aún no dimensionadas, a lo que se suman las razones de tipo económico debido al alto costo que implica mantenerlos, sobre todo en el área urbana.

Las relaciones humano – perro son íntimas, los dos son animales con sentimientos y personalidades, con necesidades y carencias, pero existen diferencias en cuanto a sus intereses de convivencia y sus estructuras físicas como mentales. 

“Al existir esas habilidades y capacidades, los animales tienen una serie de intereses que satisfacer y, por lo tanto, derechos por tutelar que se ven limitados cuando son maltratados, recluidos, aislados de su grupo social y sometidos a experimentación dolorosa, dejando tras de sí graves consecuencias a nivel físico y psicológico.” Isidro H. Romero (agitadoresdeideas.com)

En muchas partes del paisaje urbano hemos visto escenas de perros abandonados, que husmean entre la basura buscando comida, con sus cuerpos lacerados, a perras visiblemente enfermas y con evidencias que han parido recientemente; casas o departamentos en que el descuido y el maltrato son parte de lo cotidiano. Casi no nos inmutamos. 

También está el otro lado en que somos testigos de la sana convivencia entre las mascotas y sus dueños; pero ese no es el tema central, por ahora de este artículo.

En este marco Romero asegura que “El trato digno hacia los animales es un deber ciudadano y forma parte de aquella cultura democrática que reconoce la necesidad de ampliar paulatinamente los derechos. Se trata de ´descosificar´ a los animales, es decir, dejar de considerarlos como cosas, reconociendo su capacidad de tener una vida propia, mental y emocional.”

Asombra más aún que existan practicas enmarcadas en las apuestas y diversión, tal vez aberrantes, pues según lo asevera Isaías Alvarado en un reportaje para Univisión publicado a inicios de agosto del 2021, en Estados Unidos “Se estima que más de 40,000 personas organizan, participan y asisten a peleas ilegales de perros en este país, una actividad criminal que atrae a pandilleros, pedófilos y miembros de carteles. Estos combates sangrientos continuaron durante la pandemia, según activistas.”

En cuanto a Ecuador, Sumara Dueñas en una nota publicada por Oromar Televisión, asegura que “debido a la pandemia de Covid-19, organizaciones de rescate animal consideran que el número de animales domésticos en las calles ha aumentado, esto a raíz del desequilibrio económico por la pérdida de empleo...” 

En esta crónica periodística se toma la versión del funcionario municipal Iván Murillo, jefe Técnico de Bienestar Animal, quien asegura que en Manta la unidad recibe de entre 8 a 10 denuncias con reportes de abandono de mascotas al mes. Pero también recoge el testimonio de Iván Silva, un rescatista de fauna urbana, sobre el calamitoso estado en que llegan ciertos perros, al extremo de tener heridas provocadas por machetes.

Referencia legal: Art. 250.1 del COIP: “La persona que mate a un animal que forma parte de la fauna urbana será sancionada con pena privativa de libertad de seis meses a un año. Si la muerte se produce como resultado de actos de crueldad será sancionada con pena privativa de libertad de uno a tres años.”

De los planteamientos expuestos es posible concluir que independiente del marco legal y las perspectivas de cada ciudadano, las acciones para proteger a los perros son prácticamente o inexistentes o invisibles o insuficientes, por lo que no se percibe como una situación adversa en la salud pública y una probable señal de inconciencia social.

Como epílogo: ¿Qué sentimos cuando vemos en las calles y carreteras los cuerpos destrozados de perros atropellados?

Publicado originalmente en
La Verdad No - 397
Edición de agosto del 2021