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26 de febrero de 2024

Los militares frente al poder político de las mafias

La mega operación militar que se ejecuta en Ecuador ha puesto en evidencia las fortalezas de los grupos delincuenciales en zonas urbanas y rurales; políticamente se habla se un trabajo del llamado "Bloque de Seguridad" en el que participa también la Policía Nacional. Bien puede decirse que existe un antes y después a partir de la última semana de diciembre de 2023, sin embargo se hace indispensable pensar en la reorganización criminal. 

Las unidades militares no están exentas de que
algunos de sus miembros tengan vínculos delincuenciales y narcos.

En este escenario existen hechos que no debe pasar inadvertidos: el domingo 7 de enero del 2024 autoridades informaron que Adolfo Macías, también conocido como 'Fito' y líder de la peligrosa pandilla 'Los Choneros', se había fugado de la cárcel regional de Guayaquil; dos días después 13 sujetos armados ingresaron al estudio del canal TC Televisión en Guayaquil, retuvo al personal mediante el uso de la fuerza pero finalmente la Policía intervino y logró detenerlos sin mayores inconvenientes.

La reacción presidencial fue inmediata. El 9 de enero de 2024, con el Decreto Ejecutivo No. 111 declara un conflicto armado no internacional, es decir, interno, identificando a 22 grupos delincuenciales como organizaciones terroristas y actores no estatales beligerantes. Una decisión inédita en Ecuador que llevó a la ejecución de un operativo militar también inédito.

Las consecuencias de esta decisión presidencial finalmente puso al descubierto una dura realidad operativa -en las calles ya se la sabía- de quienes tenían montada una transnacional de robos, asaltos, crímenes, lavados de activos, narcotráfico y otros delitos: el poder político que había captado. Sustentar esto es un camino paso a paso.

El plato fuerte es la incursión integral de los militares en las prisiones. Con el pasar de las semanas las informaciones difundidas por los propios militares dan cuenta de aquello que muchos sabíamos de lo que allá adentro estaba pasando con los presos y la implementación de sistemas de negocios ilegales con la comida, con las comunicaciones, con las armas, con las drogas, con las prebendas, las extorciones; claro también de las confabulaciones con funcionarios penitenciarios.

En pocas palabras y a modo de síntesis: militares evidenciaron el lujo del narcopoder carcelario. Pero las incursiones... mejor dicho, el contraataque militar, no fue únicamente contra los campamentos enquistados en las cárceles, fue en búsqueda y localización de las estructuras que convirtieron a barrios y calles en zonas de asentamientos delincuenciales. Aunque no se lo ha dicho públicamente, este trabajo anticrimen también evidencia la falta de control territorial municipal. 

Entonces se hace pública otra noticia: 19 de febrero, en un boletín sin muchos detalles pero altamente difundido, el Ministerio de Defensa asegura que miembros de las fuerzas de seguridad han decomisado más de 900 millones de dólares como resultados (aunque es más un indicador) de su trabajo. Como otro hito, el 20 del mismo mes la Presidencia de la República hace público el balance en el que se anuncia que son cerca de 9.000 arrestos de los cuales unos 241 están acusados de "terrorismo", además de que se logró decomisar más de 62 toneladas de drogas. Por acaso son datos parciales porque las operaciones siguen.

Ante estos datos, la Fiscalía no ha emitido informaciones sobre el seguimiento a estos casos, es presumible la carga de trabajo que tiene y tendrá la institución, con el agravante que existe una especie de régimen underground de corrupción en el sistema judicial, carcelario y policial por infiltración y sobornos del narcotráfico, según las declaraciones que hizo la fiscal Diana Salazar ante la Asamblea Nacional el 25 de enero de 2023.

Al margen de esto pero que está conectado es el trabajo que lleva adelante la Fiscalía con el llamado "Caso Metástasis" en que se ha descubierto una serie de lazos entre funcionarios de los distintos niveles de gobierno y de las funciones del Estado con las mafias penitenciarias, las del narcotráfico y de lavados de activos.

Siguiente escenario

Empiezan a encenderse ciertas alarmas. La población se preocupa por la probabilidad que los militares entreguen el manejo carcelario a la SNAI (institución encargada por ley de la administración penitenciaria); el 20 de febrero se instala la cuarta sesión del Consejo de Seguridad Pública y del Estado, Tras finalizar la reunión, el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas Jaime Vela, expuso una de las decisiones de este cuerpo colegiado: “las FF.AA. permanecerán en el control de dichos centros hasta que sea necesario".

Pero también se descubren a miembros de la Policía involucrados en casos de narcotráfico y otros delitos; de igual manera la reacción ciudadana reclama por la depuración militar. Las calles siguen "calientes" con los ataques de los delincuentes y en paralelo la fuerza militar empieza recobrar las zonas urbanas tomadas el crimen organizado, pero en las informaciones no se anuncia el trabajo municipal para apoyar estas gestiones de seguridad.

Otra noticia que aumenta el riesgo de la operación. El ministro de Telecomunicaciones César Martín, asevera que "no es fácil desconectar una prisión sin desconectar a la población que vive alrededor"; este dato es parte de las negociaciones con las telefónicas en que se incluye el rubro seguridad. Las requisas en los centros carcelarios demuestran que la telefonía celular es de alto valor para los internos y los militares, por estrategia, saben que es necesario cortar las comunicaciones del enemigo como puntal para ganar batallas. Aunque también es interceptarlas.

Entonces, conociendo un poco de cómo funciona el narco y las mafias, es complicado no pensar en que puede venir una contraofensiva, porque las perdidas y los daños ocasionados por las incursiones militares no son menores, no creo que hayan estado en las previsiones de estos grupos; seguramente lo más complicado les será recuperar el poder político que les permitía ejecutar sus operaciones con "normalidad" y a sabiendas que están protegidos.

Coyuntura estatal

Ecuador pasa por momentos complicados en cuanto a la gestión pública, desde lo administrativo y lo financiero. Las cinco funciones de Estado han mostrado sus debilidades y los gobiernos locales enfrentan los reclamos ciudadanos, todo con un velo de incertidumbre y sin certezas políticas.

El tiempo es corto para el Ejecutivo, prácticamente está por acabarse este periodo de transición, el Presidente le apuesta a los proyectos económicos urgentes a mismo tiempo que batalla con las mafias legales e ilegales: la Asamblea da paso sin mayores inconvenientes a los pedidos gubernamentales pero se entrampa en sus propios procesos.

La Función Electoral está activada para cumplir la inspiración presidencial de la consulta popular; la de Control Social también está entrampada en sus problemas internos con una serie de procesos para selección de autoridades mediante concursos.

La Judicial entro en un espiral confrontacional y atomización de sus dos organismos: Consejo de la Judicatura y la Corte Nacional de Justicia. La caída de Wilman Terán fue el inicio de una compleja situación penal y luego en un asunto de reemplazo de Iván Saquicela, pusieron dosis adicionales de inseguridad jurídica. Una compleja "novela" jurisdiccional que hasta tiene párrafos de confabulación.

El trabajo militar

De lo que se sabe, miembros del Ejército, la Marina y la Aviación no fueron preparados para confrontar a los narcos, mafiosos y delincuentes, pero así funciona el sistema y fueron a las calles, aunque no se esperaba que se tomarán las cárceles como una punta de la lanza en un complicado y complejo campo de batalla fortificado. Pero lo hicieron. Lo están haciendo aún sin saber las consecuencias. O tal vez sí lo saben.

Como aliciente el Presidente firma el Decreto Ejecutivo 177 con fecha 23 de febrero del 2024 con el se les otorga a los militares un beneficio en el caso que hayan sido heridos o mueran en el marco de su trabajo, pero siempre y cuando pase el filtro del Ministerio de Inclusión Económica y Social. Se trata de una compensación financiera de 460 dólares y se entregará por una sola vez.

Pero no se conoce sobre otro tipo de apoyos más allá de los establecidos en las regulaciones normales para Fuerzas Armadas; no se sabe si es que el personal tienen asesoría legal en caso de situaciones en que se vean comprometidos en temas penales o relacionados con acusaciones por haber actuado en contra de los Derechos Humanos. Una guerra militar no es una intervención en que prevalece la doctrina policial.

Pero también parece que no hay otro blindaje contra los mismos grupos a los que están combatiendo. Tal como he narrado brevemente, el mundo de las mafias le han dado la vuelta a un viejo refrán: si no puedes vencerlos, contrátalos. 

Fuerzas Armadas es (era talvez) una de las instituciones que a la imagen pública se la considera como la de menos filtración de las distintas mafias; por tanto se podría esperar que estos grupos catalogados como "terroristas" se estén reorganizando y en el proceso seguramente estén buscando los mandos débiles y las tropas timoratas para reclutarlos, pero creo que también podría ser que quieran montar una red de espionaje en los distintos repartos militares, sean operativas o administrativas, tal vez hasta en las unidades de Inteligencia.

Nada de lo que aquí cuento puede considerase secreto, cada una de las líneas están estructuradas con base en las experiencias de otros teatros de operación, estudios e investigaciones sobre seguridad, notas periodísticas completas y hasta relatos históricos; consecuentemente, de una u otra forma estamos frente al probable escenario de la crimilegalidad; es decir cuando la brecha entre legalidad e ilegalidad se vuelve confusa. También puedo asumir que ya lo estamos viviendo y que se mantiene.

Un paso en el presente

Por tanto nos queda pensar en los actuales momentos que podrían durar unos meses más. No existe un panorama claro en esta guerra, el esfuerzo comunicacional tanto de Fuerzas Armadas como del Presidente da la impresión que todo va por buen camino porque no es información contrastada, porque el ruido en redes y la velocidad mediática no dan tregua a la sociedad civil para pensar lo que está ocurriendo, para tratar de ver más allá de las espeluznantes escenas de lo encontrado en las cárceles, de los sujetos capturados y catalogados como de alto valor estratégico.

Los medios de comunicación y los periodistas están del lado político, los pocos destellos de las falencias informativas de la institucionalidad pasan inadvertidos en el gran público; en este punto considero que las expresiones como 'soberanía' y 'orgullo' no deberían ser el eje del esfuerzo periodístico, sino pasar a buscar datos que puedan revelar la protección a los militares para que sus esfuerzos no se dispersen con el paso del tiempo y las decisiones judiciales.

¿Por que de este relato? Por que guste o no y a pesar tanto de las fallas como de los errores militares, hoy por hoy son la última reserva moral de la nación, no obstante están en medio del fuego cruzado entre el poder político legal y el poder político ilegal. 

Como van las pérdidas de estos grupos no sería extraño que se consolide la crimilegalidad y la institución pierda su imagen pública, con lo cual Ecuador dejaría de ser una república para ser reconocido como un narco Estado. 

La propaganda de guerra busca al periodismo

Datos sobre el autor de la nota:
Cuenta Twitter: @Zavala_Ra
Blog de Comentarios cortos: https://raulzavala.wordpress.com/
Blog de generalidades: https://lodijeron.wordpress.com/

Canal de vídeos: https://www.youtube.com/@RaulZavala










16 de junio de 2022

Necropolítica en el inframundo ecuatoriano

Publicado originalmente en 
La Verdad Edición 407 
Junio del 2022

Este artículo debía empezar de alguna otra manera para intentar explicar un mundo enigmático y al mismo tiempo bastante claro; allá donde viven miles de seres humanos aislados y conectados, unos olvidados, otros que brillan con luz propia. Del lugar que tiene muchos lugares en distintos puntos geográficos; es una posible explicación social de la física cuántica. 


No, este artículo no es de ciencia ficción. Es sobre lo que se vive en el sistema penitenciario de Ecuador, aquel que tiene el nombre oficial de “Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad y a Adolescentes Infractores” comúnmente conocido como SNAI.

Al uno y al otro lado de los altos muros existen personas que entretejen una red para sobrevivir a un sistema gobernado en paralelo por las leyes y las mafias, en una comunión entre lo primitivo con lo tecnológico, con hilos que juntan las ilusiones con lo despiadado.

Desde afuera vemos los muertos, las cifras, las noticias, los escándalos… adentro rige la necropolítica: alguien decide quien vive y quien muere, también en donde. Sabemos que son más de 400 las personas que han sido asesinadas tras los muros de las cárceles desde el 2020 y no solamente en las masacres, pero no sabemos cuántas fueron ejecutadas en las calles por estar asociadas a los secretos penitenciarios.

Pero si pensamos que esos grupos ilegales están formados únicamente por actores que están fuera de la ley, la realidad es que a ellos también están asociados algunos funcionarios que se mueven libremente. 

Uno de los recientes casos es el ocurrido el 20 de mayo del 2022, cuando Carlos Jaramillo, en ese tiempo Director de la Cárcel 4 en Quito, intentó ingresar celulares, accesorios, cigarrillos y sierras, camuflados en una caneca de pintura con doble fondo. Es lo que se descubre y se hace público o por filtraciones o por esqueléticos comunicados.

"En el inframundo penitenciario el día a día es conseguir 
cualquier cosa que sirva para soportar la extrema crueldad"

Este inframundo tiene una explicación oficial: “Las cárceles en donde han ocurrido los hechos violentos de esta crisis carcelaria, están siendo dominadas por grupos del crimen organizado –incluso vinculados con bandas internacionales. Lo anterior, habría derivado en que los centros se rijan en la práctica por sistemas de “autogobierno”, lo que implica que el control intramuros sea ejercido por parte de las propias personas detenidas. En este contexto, los líderes de estos grupos cobran precios ilegítimos y abusivos a los otros internos por sus celdas y camas, así como para el acceso a servicios. Incluso, las llaves de ingreso a pabellones están en posesión tanto de las autoridades como las personas privadas de libertad.”

El párrafo anterior, es parte de las conclusiones del informe aprobado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, bajo el título: “Personas privadas de libertad en Ecuador 2022”. Allí también se hacen recomendaciones sobre lo que debería ser la actuación del Estado, especialmente del Gobierno, pues es su responsabilidad constitucional. 

Y claro, los costos políticos de las crisis carcelarias necesitan explicaciones y entre ellas lo mejor es buscar culpables. En medio del complejo enfrentamiento ocurrido entre presos en Guayaquil y el intento gubernamental para controlarlo en octubre del 2021, las versiones oficiales apuntaban a que ese derramamiento de sangre está relacionado con una guerra entre bandas de narcotraficantes mexicanas. Se ofrecieron “acciones de limpieza”.

Pero esa sentencia policial de la entonces Comandante Tanya Varela, tuvo que enfrentar con los sistemas de supervivencia implementados por los propios presos ante las limitaciones por alimentos, salud, abandono familiar y judicial, pero también para gestionar recursos que les permita mantener activos sus sistemas mafiosos de autoprotección. 

Se repitió el discurso luego de la masacre con que inicio este 2022, la del Turi en Cuenca, en la que 20 reclusos fueron asesinados, también cuando similar situación vivieron al menos 44 en la prisión de Santo Domingo de los Tsáchilas, que no podríamos aventurarnos a decir que es la última. El ministro del Interior Patricio Carrillo, un expolicía, sostuvo que ambos episodios tienen detrás a las mismas bandas rivales, la llamada "Los Lobos" que atacaron a un grupo disidente que se hace llamar "R7".

Y esa realidad tiene un contrapeso: los recursos para sostener el sistema penitenciario. Según los datos del Ministerio de Finanzas, el 2021 tuvo un presupuesto codificado de 108,3 millones de dólares para el SNAI y que para el 2022 la entidad recibirá aproximadamente USD 124,4 millones; recursos que será administrados, hasta ahora, por Pablo Ramírez, un policía en servicio activo. Podría ponerse escena los argumentos de la economía política del castigo.

"A veces faltan alimentos, agua, espacios para recibir 
visitas familiares y para realizar actividades deportivas"

Ese rubro tiene al otro de la balanza unos 38 mil reos en 36 centros de detención, pero apenas con una capacidad aproximada de 30.200; los datos aún no son exactos, pues está en proceso el censo penitenciario que lo ejecutan SNAI e INEC, además del movimiento que ocurre por las excarcelaciones producto de los indultos, el cumplimiento de penas, los nuevos sentenciados y los que ingresan a la espera de ser juzgados. 

Pero el Gobierno tiene su “Plan Rescate Ecuador” de final impredecible y que incluye al sistema penitenciario. “No daremos el brazo a torcer ante las mafias. Nuestro compromiso por recuperar el orden en las cárceles es firme” aseveró el presidente Guillermo Lasso, al referirse a los grupos ilegales y sin considerar que bien podrían existir otros que operan en el marco de las leyes.

Sin embargo, no importa cuando se lea: “Las prisiones de América Latina y el Caribe no sólo hacinan presos en poco espacio, también aglutinan entre sus paredes un microcosmos de todos los desafíos que padece la región. Las cárceles de la región están repletas de presos sin sentencia. No hay divisiones apropiadas entre delincuentes de diferentes niveles de peligrosidad. Muchas están controladas por grupos criminales. A veces faltan alimentos, agua, espacios para recibir visitas familiares y para realizar actividades deportivas. Nuestras prisiones sufren, en general, la escasez de recursos presupuestarios.” 

El párrafo anterior es parte de un análisis publicado en el 2018 bajo el título ¿Quién está viviendo en nuestras cárceles? y alojado en el sitio de blogs Sin Miedos del BID; allí también está información sobre la perspectiva integral de los retos y oportunidades del sistema penitenciario en América Latina y el Caribe. Pero esa es una narrativa del “debería ser…” pero en contraste debería tener aquellas historias del “Está ocurriendo…”

En el inframundo penitenciario ecuatoriano el día a día de hombres y mujeres, adolescentes, adultos y ancianos, es conseguir cualquier cosa que sirva para soportar cada hora de extrema crueldad, venga de donde venga y por las razones que sea, legal o ilegal; una realidad que no es únicamente de los presos, también del personal operativo y administrativo, porque la carga burocrática es inmensa.

Para tener una perspectiva de este escenario, de acuerdo con un informe correspondiente al año 2021 y presentado por Pablo Ramírez, director general del SNAI, existe el programa “Administración Central” que significa solventar las necesidades institucionales para el pago de servicios básicos, pasajes al interior y exterior, viáticos al interior, mantenimientos de vehículos maquinaria y equipos, compra de materiales de oficina, vestuario, materiales de aseo, combustibles y lubricantes, además del pago de remuneraciones del personal administrativo en cada uno de los centros carcelarios en todo el país. En general, la cifra bordea al final del 2021 de una ejecución presupuestaria de 99’644,371.91 dólares. 

Ahora pensemos que tres dólares diarios se destinan para alimentar a cada recluso en Ecuador, que la imaginación sea la que permita deducir lo que implicaría la calidad y cantidad de comida que se distribuye a los presos. ¿Qué pasa con la salud física y mental? Otro gran misterio que invade el entorno de la rehabilitación social.

“Sin embargo, una mirada a las condiciones de vida en prisión proyecta más pistas. En efecto, existen cárceles en las que no hay agua potable, la atención médica es casi inexistente, la alimentación es escasa y de tan mala calidad que es grave fuente de enfermedades (se invierte menos de un dólar diario en cada una de las comidas de los presos), no existen psicólogos ni psiquiatras (hay 95 psicólogos y 5 psiquiatras para atender a los casi 40.000 presos), entre muchas otras carencias.” Carla Álvarez Velasco en su artículo ‘Las cárceles de la muerte en Ecuador’.

Y de cada una de estas escenas, en cada una de las cárceles del Ecuador, se podrían extraer miles de historias para alimentar las razones para la existencia, prevalencia y supremacía de las mafias, las que mueven un sistema económico complejo de descifrarlo, pero que se relaciona muy estrechamente con la pirámide de Maslow; es decir, con la jerarquización de las necesidades, ordenadas con base en el bienestar de cada preso y su familia, de los funcionarios y del sistema judicial.

Este artículo debía terminar de alguna otra manera luego de explicar muy brevemente el enigmático mundo de las cárceles ecuatorianas, donde viven miles de seres humanos en primitivas y mafiosas sociedades, pero no existe manera de escribir un final sin que parezca extraído de las narraciones del libro Los Malditos del periodista Jesús Lemus: "Nosotros los enterramos. Nosotros llegamos como sociedad hasta donde comienza la historia de ellos en la cárcel. Estamos creando centros de exterminio.”

El autor es conocido por ser el ‘corresponsal del infierno’ porque relató lo que vivió en la cárcel mexicana Puente Grande durante tres años junto con capos, secuestradores, violadores, narcos, caníbales y asesinos, hasta que pudo demostrar su inocencia.   

Autor: Raúl A. Zavala Mosquera - Periodista Profesional





Comentario en mi otro blog: La delincuencia común gobierna las calles




18 de junio de 2019

A propósito de militares en las cárceles

En mayo de 2019 se genera una crisis carcelaria que el Gobierno de Ecuador decide enfrentar con el accionar de los militares y la toma de decisiones políticas, en vista que fue superada la seguridad del sistema de rehabilitación penitenciaria y la operatividad de la Policía Nacional. La disposición hacia los mandos de las Fuerzas Armadas implicó el apoyo al control de la delincuencia común.

Ante este escenario, escribo un artículo recordando el significado de la presencia militar en las calles, mismo que fue incorporado en la edición 370 de "La Verdad" correspondiente a mayo de 2019; en soporte al artículo y para ampliar la complejidad del problema carcelario, luego de las imágenes de la publicación se encuentra una nota periodística de Oromar Televisión en la que un experto criminólogo realiza observaciones a las medidas tomadas por el Gobierno.

Click en la foto para ampliar y leer.

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Nota publicada por Oromar Televisión sobre recomendaciones para enfrentar con efectividad la crisis penitenciaria en Ecuador: