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6 de mayo de 2026

La Boina Verde que acompaña a Madre

Aquella mañana del lunes 4 de mayo de 2026, los PUMAS Joel Coronel, Domingo Ruales, Guillermo Escobar y Gabriel Martínez, expresaron muy solemnemente ante Madre las razones de su presencia; ella, visiblemente llorosa y aún en su estado de convalecencia, sosteniendo entre sus manos mi Boina Verde, los escuchó, les agradeció y también les contó lo que para ella le ha significado durante décadas esta prenda militar.

Llegaron enternados, cada uno luciendo su Boina Verde, vinieron desde Guayaquil, tenían una sola misión y la cumplieron: traer a Madre el saludo de la Hermandad PUMAS. Sí, fueron mis compañeros con los que inicié mi vida militar hace más ya de 40 años, que llegaron hasta mi casa en Puerto Cayo con palabras de bienaventuranza y aliento para que sea posible sobrepasar las crisis familiar. 

Mis amigos y hermanos, al conocer el complicado estado de salud de Madre, nuevamente se activaron para acudir en mi apoyo, no como un acto esporádico, sí como parte de los sentimientos que nos unen muy a pesar que tomamos rumbos diferentes mientras estuvimos de servicio y ahora que estamos fuera de los cuarteles; pero el hilo de amistad forjado como acero no se rompió.

Gratitud, sí... una especial gratitud está albergada en mi mente y corazón, para cada uno de quienes a pesar de la distancia física se unieron para solidarizarse, para quienes tuvieron la gentileza de llamarme, de escribirme, para para estar presentes, tal como lo hicieron cuando las exigencias de los cursos me llamaban a que abandone la ilusión de ser un soldado de Fuerzas Especiales y ellos me empujaron para que no desmayara en mi propósito. 

Recalco la palabra "nuevamente" porque cuando alguno de nosotros ha debido hacer frente a situaciones adversas de manera personal o de sus familiares cercanos, automáticamente se da la voz de alerta y empiezan las gestiones para armar los niveles de apoyo que el compañero requiera. También para enviar señales advirtiendo que no está sólo, que tras él está un grupo de amigos, camaradas, compañeros, bodys... que no lo abandonan, tal como un día lo aprendimos en los duros días de entrenamiento y empleo.

Esta visita me resultó como la sensación de cuando uno está atrincherado, mira la llegada del helicóptero con la logística y los refuerzos, el que trae la consigna de la necesidad de mantenerse firmes en los puestos pase lo que pase, con la noticia de que en la retaguardia está todo listo para cuando llegue el momento de entrar en combate o de evacuar vivo o muerto.

De estas sensaciones de seguro muchos compañeros ya las han vivido y son historias que también quisiera escribirlas, para que las huellas que dejamos sobre este mundo no se borren con facilidad con el pasar de los años; para que nuestros nietos y sus hijos tengan presente que donde hay amigos no mueren amigos.

Me habría gustado estar vestido para la ocasión, pero estaba en mi trinchera con mi ropa de trabajo, así que para la foto de la ocasión volví a colocarme mi Boina Verde, un símbolo que ha trascendido el tiempo y las fronteras, que la guardo como el mayor tesoro del paso por esta vida.

Tengo el vídeo con las palabras de Madre, de Coronel, de Ruales, de Escobar y de Martínez, pero mientras lo revisaba en medio de sentimientos encontrados y ojos llorosos, me llega un mensaje desde Quito, de un amigo de la infancia, afirma que se ha enterado de la visita de los PUMAS y lo acompaña de una melodía, la escucho con atención y las lágrimas vuelven a caer y tomo una decisión, esperando que se convierta en un himno para nuestra Hermandad.

Dedicado a mis compañeros de la IV Promoción de PUMAS, formados en el mítico GFE 111 RAYO. 

Título de la canción: Después del uniforme

Colgué el uniforme un día y el mundo creyó que terminó mi andar, pero hay marchas que no se olvidan ni órdenes que el alma pueda borrar.

Ya no suena diana en mi ventana ni formo lista al amanecer, mas mi cuerpo despierta solo como si aún tuviera puesto el deber.

Muchos creen que un hombre deja de ser soldado al colgar el fusil sin saber que ciertas guerras se quedan para siempre, siempre dentro de ti.

Después del uniforme sigo siendo el mismo, aunque el tiempo me arrancara el camuflaje.

Porque el hombre que sirvió a la bandera no se vuelve un civil de la noche al amanecer.

Ya no marcho en la columna de mi escuadra. Ya no escucho el silbato antes de correr, pero llevo en cada paso de mi vida la costumbre de jamás retroceder.

Hay hermanos que no miro a diario, pero sé que siguen firmes como ayer cada uno tomó su rumbo más la sangre de combate une la piel.

Compartimos hambre y madrugada, lluvia, polvo, fuego y tensión.

Y ese vínculo no lo rompe ni la muerte ni el adiós, porque aquel que fue mi hermano cuando el miedo respiraba alrededor, aunque el tiempo nos separe, cuenta siempre con mi honor.

Después del uniforme sigo siendo el mismo, aunque el tiempo me arrancara el camuflaje.

Porque el hombre que sirvió a la bandera no se vuelve un civil de la noche al amanecer.

Ya no marcho en la columna de mi escuadra. Ya no escucho el silbato antes de correr, pero llevo en cada paso de mi vida la costumbre de jamás retroceder.

Hay días en que extraño el peso del equipo la tensión del silencio antes de avanzar, porque algunos fuimos hechos para el hierro y nos cuesta aprender a descansar.

La vida fuera del cuartel no entiende al veterano cuando observa en silencio alrededor, pues quien vivió siempre alerta nunca baja por completo su instinto de combate.

No oculto el tiempo que fui soldado ni las huellas que dejo en mi andar, porque servir bajo esa bandera fue el orgullo más grande que pude portar.

Y si preguntan quién fui un día yo respondo sin mirar atrás: fui soldado de mis convicciones y eso no se deja jamás.

Después del uniforme sigo siendo el mismo, aunque el tiempo me arrancara el camuflaje.

Autor:  El Soldado Licenciado 
@ElSoldadoLicenciado


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Datos sobre el editor de la nota:

Cuenta X: @Zavala_Ra
Blog de Comentarios cortos: https://raulzavala.wordpress.com/
Blog de generalidades: https://lodijeron.wordpress.com/

Canal de vídeos: https://www.youtube.com/@RaulZavala 

11 de febrero de 2026

"Debida Obediencia" en tiempos de censura militar

Me sorprendió enterarme que el mando militar había tomado una decisión política respecto a las relaciones con periodistas y medios de comunicación, no tengo evidencias pero seguramente aupada por el Ministro de Defensa y el Presidente de la República. El asunto es que se reactivo la censura militar y mientras escribía la nota para mi otro blog, recordé una de las materias que fue base de mi instrucción militar: "La debida obediencia" y creo que es necesaria ponerla en contexto de lo que está pasando en Ecuador.

En un contexto donde las democracias latinoamericanas enfrentan crecientes tensiones entre seguridad nacional y libertades fundamentales, el 10 de enero de 2026 las Fuerzas Armadas de Ecuador han reactivado oficialmente las restricciones explícitas a la cobertura periodística, un movimiento que evoca sombras autoritarias del pasado. Este episodio no es aislado: refleja una securitización regional que legitima la militarización y la suspensión de derechos, financiada con impuestos públicos, pero exenta de escrutinio real.

Esta reactivación de censuras discrecionales, antes aplicadas de forma velada, favoreciendo a medios complacientes, plantea una pregunta incómoda: ¿Hasta dónde llega la "debida obediencia" en una institución estatal? En Ecuador, donde la Constitución garantiza la libertad de expresión y el acceso a la información, órdenes como estas podrían obligar a oficiales y soldados a implementar exclusiones que violan derechos humanos; aquí es donde las lecciones de los Juicios de Nuremberg, celebrados entre 1945 y 1946, adquieren una relevancia perturbadora. 

Aquellos procesos, impulsados por los aliados victoriosos en la Segunda Guerra Mundial, no solo juzgaron a líderes nazis por crímenes contra la humanidad, sino que desmantelaron el escudo de la obediencia ciega a órdenes superiores. En un mundo aún humeante por los horrores del Holocausto y las atrocidades bélicas, Nuremberg estableció un principio ético y jurídico inquebrantable: la "debida obediencia" no exonera de responsabilidad individual cuando se cometen actos ilícitos.

Para entender esta lección, retrocedamos al núcleo de los juicios. En el Tribunal Militar Internacional de Nuremberg (Alemania), acusados como el general Alfred Jodl o el almirante Karl Dönitz invocaron la defensa de Befehl ist Befehl ("una orden es una orden"), argumentando que actuaban bajo mandatos jerárquicos inevitables; sin embargo, los jueces, representando a Estados Unidos, la Unión Soviética, Reino Unido y Francia, rechazaron categóricamente esta excusa. El veredicto fue claro: "Los individuos tienen deberes internacionales que trascienden las obligaciones nacionales de obediencia impuestas por el Estado individual". 

Este fallo, incorporado al Derecho Internacional Humanitario y reflejado en estatutos como el de la Corte Penal Internacional, subraya que la obediencia debe ser "debida", es decir, limitada por la legalidad y la moral. Ordenes manifiestamente ilícitas como genocidios, torturas o, en contextos modernos, supresiones sistemáticas de la libertad de prensa, no pueden ser acatadas sin consecuencias personales.

Críticamente, esta doctrina de Nuremberg no es un relicto histórico, sino un antídoto contra el abuso de poder que persiste en regímenes autoritarios o en democracias frágiles. En el caso ecuatoriano, las restricciones militares no solo atentan contra el artículo 18 de la Constitución, que consagra el derecho a la información veraz y oportuna, sino que recuerdan precedentes como el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en Usón Ramírez vs. Venezuela (2009), citado en el informe, donde se estableció que las fuerzas armadas, como entes estatales, no poseen "derecho a la honra" que justifique censurar críticas. 

¿Qué pasa, entonces, con los oficiales que ejecutan estas órdenes? Si un comandante excluye a un periodista por investigar corrupción, ¿Está ejerciendo "debida obediencia" o convirtiéndose en cómplice de un acto inconstitucional? Nuremberg nos enseña que la jerarquía no absuelve: el soldado o el funcionario debe discernir, y si no lo hace, asume la culpa moral y legal.

Esta crítica se extiende a un patrón global. En América Latina, donde golpes de Estado y dictaduras militares han marcado el siglo XX, la "debida obediencia" ha sido invocada para justificar masacres como la de El Mozote en El Salvador (1981) o desapariciones en Argentina durante la dictadura (1976-1983). En aquellos casos, leyes de obediencia debida (Argentina de 1987) intentaron amnistiar a subordinados, pero fueron derogadas por su incompatibilidad con el derecho internacional. 

En el presente la práctica va por la securitización que se ha convertido en un lenguaje de poder y que decir de Camila Jiménez "consiste en nombrar ciertos problemas —delitos, migración, protestas sociales, drogas— como amenazas existenciales, para legitimar políticas extraordinarias: militarización, suspensión de derechos y reformas que concentran poder. Bajo esta lógica, los Estados poderosos —tanto externos como regionales— moldean agendas y jerarquías, mientras los países más frágiles quedan atrapados entre la inseguridad real y la dependencia política."

Hoy, en Ecuador, bajo un gobierno que ha declarado un "conflicto armado interno" contra el narcotráfico, la militarización podría tentarnos a aceptar obediencia ciega como mal necesario; pero Nuremberg advierte del peligro: cuando la obediencia se convierte en dogma, se pavimenta el camino hacia el totalitarismo. 

Las FF.AA. no son un ente autónomo; se deben al pueblo, no a sus propios intereses institucionales. Censurar la prensa no protege la seguridad nacional, sino que oculta ineficiencias y posibles abusos, erosionando la confianza que pretenden salvaguardar.

En última instancia, los Juicios de Nuremberg no solo condenaron a criminales de guerra, sino que forjaron un marco ético para la humanidad: la responsabilidad individual es el baluarte contra la barbarie colectiva. 

En Ecuador, donde la reactivación de restricciones periodísticas evoca un control informativo que huele a autoritarismo, urge recordar esta lección. Periodistas que no se han convertido en ecos del poder político no son "perjudiciales", son guardianes de la democracia. Si los militares obedecen órdenes que silencian voces críticas, no solo fallan a su juramento constitucional, sino que repiten errores que Nuremberg juró erradicar. La verdadera "debida obediencia" es al derecho y la justicia, no a la opacidad.

"También se securitiza la protesta social. En momentos de crisis económica, el descontento ciudadano se rotula como “enemigo interno”. Se aprueban leyes antiterroristas ambiguas, se vigila a activistas y se criminaliza la movilización. En nombre del orden, se vacía el espacio democrático. Esta tendencia favorece a élites que buscan estabilidad sin redistribución y a socios externos interesados en negocios extractivos con pocas restricciones ambientales o laborales. La seguridad, entonces, deja de proteger a la población para blindar proyectos de poder." Camila Jiménez

El frente judicial ante el mando militar

En su momento yo mencioné que los militares ecuatorianos no están ni capacitados ni preparados para cumplir labores policiales, como eran los deseos del Presidente y que muy agenciosamente el Ministro de Defensa cumplió ese deseo; los escenarios en la guerra no son los mismos que enfrentan los policías en las calles. En otro de mis comentarios en este mismo blog (Riesgos de la "Ofensiva Total" sin respaldo judicial) aclaré que lo militar es para ganar un guerra y lo policial para reprimir al delito. 

Por más que el Presidente, en su desconocimiento sobre asuntos de seguridad, haya dispuesto que los militares salgan a las calles ante el clamor ciudadano, su responsabilidad era haber consultado con los mandos militares sobre si las tropas están preparadas en el marco de la Constitución y demás leyes. Pero no, al parecer el mando no fue consultado y si se lo hizo, simplemente acataron bajo el criterio de "una orden es una orden" y la promesa política, más que jurídica, de que nadie toparía a los uniformados.

También para tener presente: el Presidente de la República no es Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, pues el no tiene atribuciones legales y constitucionales para ejercer el mando militar.

Pues ahora resulta que los militares están enfrentado hechos que los tienen sentados en el banquillo de los acusados y el Ministro de Defensa inmune ante el control político.

Durante el periodo de declaración de conflicto armado interno iniciado en enero de 2024 se han documentado casos de corrupción involucrando a las Fuerzas Armadas y el Ministerio de Defensa. Entre ellos destaca la infiltración criminal en las fuerzas de seguridad, como el arresto de un subteniente del ejército en mayo de 2025 por filtrar información sobre una operación contra el tráfico de armas, lo que permitió que la red criminal evadiera capturas. 

Otro ejemplo es el gasto de 403 millones de dólares en compras reservadas por el Ministerio de Defensa entre enero y abril de 2024, sin transparencia adecuada, lo que ha generado sospechas de irregularidades en contratos millonarios, incluyendo adquisiciones de equipo militar que no se han utilizado efectivamente. 

 Además, denuncias en redes sociales y medios han señalado posibles corruptelas en contratos de las Fuerzas Armadas, como aquellos relacionados con radares antinarcóticos abandonados en el extranjero, exacerbando la erosión de la confianza pública en un contexto de militarización financiada con fondos estatales.

En cuanto a acciones contra los derechos humanos, las Fuerzas Armadas han sido implicadas en graves violaciones durante el conflicto armado interno, con reportes de al menos 237 casos de uso excesivo de la fuerza por parte de militares y policías en 2025, incluyendo torturas y desapariciones forzadas. 

Organizaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional han documentado ejecuciones extrajudiciales, como la de Carlos Javier Vega en marzo de 2024, detenciones arbitrarias y torturas en cárceles controladas por militares, criticando que la declaración de conflicto armado ha facilitado estos actos sin rendición de cuentas efectiva.

Además aún está pendiente el asesinato de Efraín Fuerez, comunero kichwa, que murió por el impacto de una bala supuestamente militar y que existe la evidencia de cómo maltrataron los uniformados a la víctima, en el marco de las protestas indígenas en septiembre 2025. 

Un caso emblemático es la desaparición forzada de cuatro niños en Guayaquil en diciembre de 2024, por la cual 17 militares fueron llamados a juicio en octubre de 2025, tras ser detenidos arbitrariamente y encontrados muertos, lo que evidencia un patrón de abusos bajo la estrategia de seguridad militarizada. 

Y justamente por este y otros casos, la evidente inmunidad efectiva del Ministro de Defensa frente al control político de la Asamblea Nacional es de otra peligros señal; aunque la Constitución de la República no otorga inmunidad absoluta a los ministros de Estado, estos pueden ser sometidos a juicio político por incumplimiento de funciones, conforme al artículo 131 numeral 9 y al procedimiento establecido en la Ley Orgánica de la Función Legislativa, en la práctica, el actual titular del Ministerio de Defensa Gian Carlo Loffredo, ha logrado evadir este mecanismo de rendición de cuentas gracias al respaldo mayoritario del oficialismo en comisiones clave. 

En junio de 2025, la Comisión de Fiscalización y Control Político rechazó calificar solicitudes de juicio político en su contra, con seis votos en contra y cuatro a favor, impulsados principalmente por la oposición, relacionadas con irregularidades en la gestión de seguridad, el caso de la desaparición de los cuatro menores en Las Malvinas y posibles omisiones en el control de las Fuerzas Armadas. 

Similar desenlace se repitió en octubre de 2025, cuando otra petición no prosperó, evidenciando cómo la mayoría parlamentaria aliada al Gobierno actúa como escudo institucional, convirtiendo el control político en un simulacro que protege la opacidad en lugar de exigir responsabilidades.

Esta dinámica no solo debilita la separación de poderes y el principio de trasparencia y control, sino que refuerza un patrón de impunidad en el sector defensa, donde el Ministro, nombrado directamente por el Presidente y sin formación militar tradicional, opera con amplio margen de maniobra ante graves acusaciones. 

En un escenario de conflicto armado interno declarado desde 2024, esta falta de supervisión efectiva por parte de la Asamblea Nacional permite que decisiones sobre compras reservadas, operaciones militares y manejo de violaciones a los derechos humanos queden exentas de escrutinio real, perpetuando la erosión de la confianza ciudadana y recordando precedentes históricos donde la ausencia de control político facilitó abusos institucionales. 

Sin un juicio político viable, el Ministro de Defensa se posiciona como un funcionario prácticamente intocable, lo que contradice el mandato constitucional de que todo servidor público rinda cuentas y somete al Ejecutivo a un riesgo de concentración de poder sin contrapesos efectivos.

Impacto mediático

Horas antes de terminar este ensayo, el mando militar intentó bajar las tensiones sociales emitiendo una aclaración de la noticia, con tono defensivo pero conciliador, enmarcando la disposición original como una medida administrativa interna, no como una política de censura; sin embargo, no revoca explícitamente los criterios subjetivos (como evaluar el "tratamiento informativo histórico" o "postura institucional"), lo que deja abierta la puerta a interpretaciones críticas. (Leer el comunicado AQUÍ)

El Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas intenta desmarcarse de acusaciones de censura, alineándose con estándares internacionales como el Artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que protege la libertad de expresión sin censura previa, afirmar que las medidas son "preventivas y seguras"; también afirma su respeto a la Constitución, pero no aborda si los lineamientos exceden su ámbito: las FF.AA. están para defender la soberanía, no para administrar acreditaciones mediáticas con criterios subjetivos, lo que podría violar el Art. 165 referente a que las restricciones deben ser limitadas en estados de excepción.

Una de las interpretaciones la hace María Sol Borja (@mariasolborja): "Para demostrar ese respeto que dicen que tienen a los medios de comunicación hacen falta hechos. Mientras siga vigente el documento que hizo público Ecuavisa (con el que incluso pretenden evaluar “la conducta profesional” de los periodistas), quedan clarísimas las intenciones de censura. Ni 200 comunicados lo van a desmentir. Se desmentirá con hechos cuando den de baja el documento totalmente contrario a los principios mínimos y estándares internacionales, de libertad de prensa y expresión."

A manera de reflexión

Los ciudadanos enfrentamos un momento crítico que exige vigilancia activa y movilización colectiva. La reactivación de restricciones a la cobertura periodística por parte de las Fuerzas Armadas, un mecanismo de censura disfrazado de "gestión estratégica" no es un incidente aislado, sino parte de un patrón más amplio de erosión democrática: la militarización sin contrapesos efectivos, la impunidad ante corrupción y la acumulación de violaciones graves a los Derechos Humanos.

Hoy, la verdadera "debida obediencia" nos corresponde a los ciudadanos: exigir transparencia, demandar investigaciones independientes tanto de abusos como de corrupción, y presionar por el restablecimiento de controles democráticos sobre el sector defensa.

Si no actuamos ahora, el silencio impuesto y la impunidad institucionalizada podrían consolidar un retroceso autoritario irreversible. La democracia ecuatoriana no se defiende sola; depende de la alerta, la denuncia y la acción colectiva de cada uno de nosotros los que valoramos la libertad, la justicia y el Estado de derecho, a pesar de la comunicado militar reactivo.

Finalmente, a los funcionarios civiles, militares y policiales de Ecuador: su silencio o acatamiento ciego a órdenes ilícitas como censuras periodísticas, corrupciones encubiertas o violaciones a derechos humanos en el conflicto armado interno y otros actos del poder político, los convierte en cómplices activos de la erosión democrática. 

Nuremberg lo dejó claro: la "debida obediencia" exige discernir entre lo legal y lo inmoral; ignorarlo no exonera, sino que perpetúa autoritarismos. Actúen con integridad o enfrenten la historia como colaboradores del retroceso.

Advertencia editorial: Este ensayo puede contener sesgos o imprecisiones políticas o militares, por lo que se invita al amable lector a revisar los datos con una mirada crítica, realizar los comentarios y observaciones necesarias que puedan servir para mejorar o ampliar el contenido.

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Datos sobre el autor:

20 de enero de 2026

Riesgos de la "Ofensiva Total" sin respaldo judicial

La militarización del Ecuador no es un tema menor. El accionar de soldados como imagen policial es prácticamente una reconfiguración política del Estado ajena a la Constitución y si a eso se suma el debilitamiento del Legislativo y Judicial, estamos frente al totalitarismo del Siglo XXI.

Este punto de vista lo expongo a partir de que el Gobierno de Ecuador decidió ejecuta otra gran movilización de tropas bajo la denominación "Operación Ofensiva Total". Al revisar la información pública me cuestiono: ¿Cuál es el apoyo especial que dará la Fiscalía para que los esfuerzos militares no se diluyan? porque caso contrario está exponiendo a los soldados por asuntos políticos mediáticos.

Aunque puede notarse un posible respaldo ciudadano, a los pocos días de implementada esta "Ofensiva Total" puedo percibir que es la misma receta que se implementa desde hace dos y más años: uniformes y fusiles contra la inseguridad en un alarde muy parecido a una parada militar. Igual en el mundo mediático las fotos y vídeos de militares en acción son carne para los clics y los post virales.

Lo sostengo en que debido a las fuerzas que han adquirido los distintos grupos delincuenciales hay solapamientos importantes en la manera de combatirlos, sobre todo contra crimen organizado transnacional, narcoterrorismo o terrorismo, donde las policías usan técnicas casi militares y los militares apoyan en inteligencia contra amenazas internas graves; pero la doctrina de cada una de la instituciones sigue siendo distinto: una está pensada para destruir y neutralizar una amenaza existencial, la otra para investigar, judicializar y prevenir conductas delictivas.

Dichas doctrinas tienen objetivos concretos que, al parecer, tanto el Presidente Noboa Noboa como sus dos ministros: el del Interior John Reimberg junto al de Defensa Gian Carlo Loffredo, parecieran desconocer:

  • Inteligencia militar (para ganar una guerra): busca ventaja decisiva en un conflicto armado o de alta intensidad con base en una pregunta clave: ¿Cómo podemos derrotarlos o evitar que nos derroten?
  • Inteligencia policial (para reprimir el delito): busca control del delito dentro de una sociedad democrática y bajo un Estado de derecho con base en una pregunta clave: ¿Cómo podemos detener esta actividad criminal y llevar a los responsables ante la justicia?

Con base en esta diferenciación me es posible ampliar mis argumentos a que sin una declaratoria de urgencia de parte del sistema judicial, en especial de la Fiscalía, los resultados de este nuevo empleo de las fuerzas del orden y aportes de la ciudadanía, se diluirán en el mediano y largo plazo.

Pero quiero ampliar el punto de policía y militares en un Estado de derecho, pues existe una diferencia sustancial entre la Inteligencia para ganar una guerra (militares) y la Inteligencia para reprimir el delito (policías) que radica en el objetivo final: el nivel de análisis, el marco legal, el adversario y el horizonte temporal en el que operan, que bien pueden detallarse en el siguiente cuadro:

Aspecto

Inteligencia para ganar una guerra (Militar/Estratégica)

Inteligencia para reprimir el delito (Policial/Criminal)

Objetivo principal

Derrotar o neutralizar una amenaza armada externa o interna (Estado, grupo armado, terrorismo a gran escala)

Prevenir, interrumpir y sancionar actividades delictivas (crimen organizado, narcotráfico, robo, homicidios, etc.)

Adversario típico

Fuerzas armadas extranjeras, insurgencias, grupos terroristas con capacidad militar

Individuos, bandas, organizaciones criminales que operan (mayoritariamente) dentro del marco penal

Nivel predominante

Estratégico y operacional (a veces táctico en combate)

Táctico y operacional (con algo de estratégico en crimen organizado transnacional)

Horizonte temporal

Medio-largo plazo (meses a años). Anticipa guerras, conflictos o amenazas existenciales

Corto-medio plazo. Busca prevenir delitos inmediatos o desarticular redes en meses

Producto principal

Estimaciones de capacidades y intenciones enemigas, vulnerabilidades, escenarios de guerra

Perfiles de organizaciones criminales, flujos de dinero/drogas/armas, identificación de líderes y rutas

Marco legal y límites

Derecho Internacional Humanitario + leyes de guerra. Menos restricciones en conflicto armado

Derecho penal, garantías constitucionales, debido proceso, reglas de evidencia para juicios

Estándar de prueba

Suficientemente creíble para tomar decisiones de vida/muerte o movimientos de tropas

Alto estándar probatorio (más allá de duda razonable) para llevar a juicio

Consecuencia del éxito

Victoria militar, control de territorio, disuasión estratégica

Arrestos, juicios, desmantelamiento de estructuras criminales, reducción de tasas de delito

Consecuencia del fracaso

Derrota militar, pérdida de soberanía o vidas masivas

Aumento de la criminalidad, impunidad, pérdida de confianza en instituciones

Ejemplo clásico

Conocer capacidades de misiles, intenciones de invasión, orden de batalla enemigo

Mapear una red de narcotráfico, identificar lavado de activos, predecir un sicariato

Bajo estas perspectivas me es posible advertir que el Gobierno está aprovechando la crisis del sistema judicial y las falencias de la Fiscalía para una montar una estrategia militar reactiva y ganar tanto legitimidad como control inmediato, usando las fallas judiciales como catalizadores, pero arriesgando que se perpetúe el ciclo de violencia sin atacar las raíces como la corrupción, la pobreza o redes delincuenciales élite.

Entonces, no veo por lo pronto que Daniel Noboa, John Reimberg y Gian Carlo Loffredo estén próximos a tener una "victoria" clara contra el delito, el crimen y el narco, pero están logrando una imagen de seguridad temporal en que no consideran (o no les importa) los riesgos democráticos.

Lectura recomendada: Sesgo de supervivencia y visión multidominio para la seguridad del Estado

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Datos sobre el autor:

29 de octubre de 2025

Remembranzas de la IV Promoción de PUMAS

Las acciones de un soldado no se recuerdan por el fusil que porta en su brazo, sino por el trabajo, la lealtad y la vocación de servir a su patria.

Por: José Alejandro

Para entender los orígenes de la II promoción de soldados graduados en el año 1985, me permito hacer un pequeño recuento sobre la historia del Grupo de Fuerzas Especiales 111 Rayo.

Formación del primer pelotón del IV curso de PUMAS.

A partir de las acciones militares de 1981 durante el conflicto bélico de Paquisha sostenida con el Perú, el alto mando militar ecuatoriano a través del Comando Conjunto FF.AA y luego de una serie de análisis estratégicos decide crear una unidad elite de Fuerzas Especiales integrado por personal tanto de oficiales como de tropa de las tres Fuerzas: Ejercito, Marina y Fuerza Aérea.

El el jueves 9 de septiembre de 1982, mediante Decreto Ejecutivo Reservado No. 63, se crea el Grupo de Fuerzas Especiales 111 Rayo, con su base junto al cuartel Quinto Guayas, en la ciudad de Guayaquil; donde inicialmente se formó una promoción de oficiales y otra de tropa, con la conducción de instructores israelitas, bajo la denominación de CURSO DE PROPÓSITO ESPECIAL PUMAS. 

El Comando Conjunto ante la necesidad de contar con personal idóneo que cumpla con las características y la exigencia del entrenamiento del curso de Pumas, luego de una serie de estudios basados en las experiencias vividas en los cursos anteriores, toma la decisión de convocar y reclutar directamente a jóvenes ciudadanos para iniciar una fase de militarización de tres meses e incorporarlos a las Fuerzas Armadas distribuidos en las diferentes Fuerzas con el alta de Soldados, Tripulantes y Aerotécnicos.

Es así que, en mayo de 1985, un grupo de ciudadanos cuyas edades fluctuaban entre los 18 a 20 años y luego de haber cumplido el proceso de selección, nos alistábamos hacia la aventura de pertenecer a las Fuerzas Especiales, unos con la experiencia de haber pasado el servicio militar, otros unos ciudadanos que no sabían nada de la milicia a los que llamábamos “los civiles” y durante el curso los instructores los apodaron sarcásticamente "Grupo SWAT".

La etapa de reclutamiento se realizó tanto en Guayaquil como en Quito; los de Guayaquil se incorporaron directamente en las instalaciones del GFE 111 Rayo, mientras que los reclutados en Quito, nos concentramos en el antiguo cuartel Vencedores (Av. De la Prensa) y luego nos trasladaron en bus a la ciudad de Guayaquil para incorporarnos y alojarnos en las instalaciones de GFE 111 Rayo.

El sábado 18 de mayo de 1985, a los dos grupos de 500 aspirantes cada uno, nos unieron y nos alojaron en un galpón amplio que servía de dormitorio para unas 200 personas, la mayoría de las literas estaban ocupadas por el personal que se reclutó en Guayaquil, a la mayoría del resto nos tocó acomodarnos en el piso con sleepings.

La hora de la verdad había llegado, empezó el II curso de Militarización bajo el mando del señor TNFG-IM Aland Molestina como Jefe de Curso, cuyo entrenamiento se caracterizó por un arduo acondicionamiento físico alternado con largas caminatas diurnas y nocturnas cargados y equipados e incluso cargando un herido simulado.

El hostigamiento era permanente tanto en el día como en la noche por parte de los señores instructores, los mismos que siempre nos arengaban con freses alusivas tales como: muchos los llamaos pocos los escogidos, no son merecedores ni del aire que respiran ni de la comida que se comen, hasta aquí te trajo el rio y de aquí no vas a pasar, recluta mañana te quiero ver salir de la garita y no me regresas más, etc., etc. 

Con el pasar de los días nos íbamos dando cuenta que estábamos comprometidos en una misión de alto nivel, con rendimiento físico y psicológico, que ningún ciudadano común y corriente podría soportar, donde el manejo de las armas con los entrenamientos tácticos y operativos eran todos reales. Nos estaban preparando para entrar en otro tipo de entrenamientos más especializados.

Al término del primer mes el galpón donde dormíamos estaba un 50 % vacío, la mayoría de los aspirantes pese a su gran esfuerzo no soportaron las condiciones requeridas por el curso, se abandonaron y voluntariamente se fueron retirando.

A pesar de todas las dificultades y el arduo adiestramiento, en poco tiempo habíamos asimilado la instrucción y nos habíamos convertido en unas verdaderas máquinas de guerra, haciendo alusión al lema inmortal de los Pumas que textualmente dice “AGILES COMO EL FELINO, DUROS COMO EL ACERO, CABALLEROS EN LA PAZ Y DEMONIOS EN LA GUERRA”.   

Entonces el jueves 1 de agosto de 1985, luego de largos tres meses de un riguroso entrenamiento 130 intrépidos aspirantes logramos alcanzar uno de los primeros objetivos, culminar con éxito el II curso de militarización del Grupo de Fuerzas Especiales 111 Rayo, los mismos que fuimos integrados a las Fuerzas Armadas distribuidos de la siguiente manera: 29 al Ejército, 37 a la Marina, 64 a la FAE y a su vez dados de alta según Orden General como Soldados, Tripulantes y Aerotécnicos respectivamente.

Para esa época, el entrenamiento se lo hacía con el "verde fatiga", pues únicamente quienes superaban los cursos de Fuerzas Especiales estaban autorizados para usar el uniforme camuflaje.

El domingo 8 de septiembre, por la noche y luego de unas cortas “vacaciones”, todos los 130 soldados graduados iniciamos otra aventura, más fuerte y rigurosa; realizar el IV curso de Pumas, con una duración de 6 meses; el mismo que estaba conformado por personal de las tres Fuerzas tanto de oficiales como de tropa y de diferentes promociones. Luego de un riguroso y amplio entrenamiento el viernes 28 de febrero de 1986 logramos culminar el curso de PUMAS.

Una vez terminado este entrenamiento especial, de la misma manera y con el mismo entusiasmo todos los soldados de la II promoción 1985, fuimos considerados para realizar el curso de paracaidistas en la Brigada de Fuerzas Especiales No. 9 Patria, llegamos y se formaron dos grupos: uno de Comandos y otro de Pumas, todos integrantes de la XCV promoción de paracaidistas, logrando culminar con éxito el sábado 26 de abril de 1986.

Foto oficial de fin del curso de paracaidismo en la 9 BFE en la Latacunga

Parte de esta preparación especializada fue también la cumplimos en la Escuela de Selva de la Amazonia. Con esto completamos el desarrollo de capacidades, destrezas y habilidades para cumplir la misión PUMAS en espacios acuáticos, aéreos y terrestres.

Cabe resaltar que durante estos cursos la disciplina, la capacitación, el entrenamiento y la responsabilidad eran mucho más exigentes, lamentablemente algunos compañeros por situaciones diversas no pudieron culminar los mencionados cursos. A partir de esa fecha, por fin pudimos lucir con orgullo el camuflaje, además de la Boina Verde de PUMA y la Roja de Paracaidista.

En 1988, el alto mando militar previa coordinación con las diferentes Fuerzas y el Gobierno de León Febres Cordero, toman la drástica decisión de desintegrar al GFE 111 Rayo, y a sus integrantes incorporarlos a cada una las Fuerzas a las que pertenecían.

Una vez incorporados a las Fuerzas, la II Promoción de militarización del GFE 111 Rayo, más conocida como promoción de soldados de 1985, ha demostrado el alto grado de profesionalismo que los instructores nos supieron inculcar, destacándonos tanto en el ambiro militar, cultural, social y deportivo, dejando en alto el buen nombre de la promoción, haciéndonos merecedores al respeto, consideración y estima de nuestros superiores y subordinados, durante toda la trayectoria de nuestra cerrera militar.

En el conflicto de alto Cenepa de 1995, la mayoría de los integrantes de promoción 1985 tuvimos la oportunidad histórica de defender desde diferentes ámbitos nuestra heredad territorial, destacándonos por los conocimientos tácticos y operativos, lamentablemente tuvimos la baja en combate de dos compañeros (el mocho Solís y el cabezón Villacis).

Parece que fue ayer aquel día que nos graduamos, pero ya han pasado 40 años, unos cuantos compañeros se han adelantado y han partido hacia el infinito por diferentes motivos, los que quedamos estamos bordeando los 60 años de vida y retirados de las actividades militares, pero como pensionistas continuamos con el mismo espíritu de ayer, por lo que hoy nos hemos reunido una vez más para revivir y compartir las anécdotas vividas junto con nuestras dignas familias, además de conformar una Hermandad PUMA.

Luego del retiro militar, una vez cumplida la misión, pasó un tiempo en el que muy poco se conocía de la existencia del resto de la promoción, ante esta situación un grupo de compañeros tomamos la iniciativa de realizar un reencuentro de la promoción logrando hasta el momento realizar 7 rencuentros, los mismos que me permito detallar de la siguiente manera:

En el año 2018 se realiza el PRIMER rencuentro en la ciudad Quito, en el club de Tripulantes de la Armada, cuyo comité organizador estuvo a cargo de los compañeros: Jaime Curay, Antonio Reina, Luis Gonzales, Edwin Minda y José Alejandro

En el año 2019 se realizó el SEGUNDO reencuentro en la ciudad de Manta, cuyo comité organizador estuvo a cargo de los compañeros: Edison Miño, Raúl Zabala y Segundo Pazmiño.

En el año 2020 se realiza el TERCER reencuentro en Nanegal, cuyo comité organizador estuvo a cargo de los compañeros Edison Miño y Joel Coronel.

En el año 2022 se realizó el CUARTO reencuentro en la ciudad de Esmeraldas, cuyo comité organizador estuvo a cargo de los compañeros: Néstor Manjarrez y Alejandro Medrano

En el año 2023 se realizó el QUINTO reencuentro en la ciudad de Guayaquil, cuyo comité organizador estuvo a cargo de los compañeros: Juan Maila y Luis Vinueza.

En el año 2024 se realizó el SEXTO reencuentro en la ciudad de Baños de Agua Santa, cuyo comité organizador estuvo a cargo de los compañeros: Antonio Reina, Luis González y Pedro Zamora.

En el año 2025 se realizó el SEPTIMO reencuentro en la ciudad de Santo Domingo de los Shachilas, cuyo comité organizador está a cargo los compañeros: Domingo Rúales, Joel Coronel, Luis Vinueza y Byron Sosa.

Que Dios con su infinita misericordia nos proteja para seguir reuniéndonos y disfrutar de estos gratos momentos de integración, amistad y camaradería, sobre todo de Hermandad.

A nombre de todos los que conformamos la promoción de soldados de 1985, permítanme expresar las más sinceras felicitaciones a los compañeros de las distintas comisiones organizadoras de los reencuentros, por su valioso tiempo y esfuerzo dedicado en la planificación, organización y ejecución de cada evento.

A estas fechas ya estamos preparando el Octavo Reencuentro que se cumplirá el Salinas, en memoria de la fase de toma de playas que fue parte de nuestro entrenamiento; aunque específicamente el campamento estuvo instalado en Capaes.

A nuestras familias, de manera especial a nuestras queridas esposas pilares de nuestros hogares, quienes supieron comprender y tolerar en todo momento las vivencias de nuestra carrera miliar.

A nuestros instructores, gracias a sus arengas, enseñanzas, conocimientos y destrezas impartidas, lograron hacer de nosotros unos hombres honrados fuertes y valerosos útiles a la Patria y a la sociedad. 

Y por último recordarles a todos, que los PUMAS somos una gran familia, UNIDOS PARA LUCHAR Y TRIUNFAR, Y QUE MIENTRAS SANGRE FLUYA POR NUESTRAS VENAS, ALTIVOS Y SAGACES SEREMOS, SIEMPRE LISTOS EN TODO LUGAR.

Brindis a cargo de José Alejandro


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13 de octubre de 2025

Sombras sobre el derecho a informar

En muchas de las calles de Ecuador, donde el eco de las demandas indígenas resuena desde hace casi un mes, muchas voces no alienadas al Gobierno se ha convertido en un blanco invisible pero constante; en medio del caos, periodistas, reporteros ciudadanos y medios de comunicación han enfrentado una oleada de agresiones que cuestiona el compromiso estatal con la libertad de expresión.

 Jorge Cano, de Wambra Ec, mientras era requisado
por un militar a pesar de haberse identificado

Hace apenas tres meses, en julio de 2025, la Policía Nacional firmó un "Documento de Acuerdos" con gremios periodísticos para garantizar la seguridad de la prensa en protestas sociales, un pacto que hoy parece evaporarse en el fragor de las manifestaciones. 

Las protestas convocadas por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) contra la eliminación del subsidio al diésel, el aumento del IVA y proyectos mineros como Loma Larga han paralizado carreteras, generado enfrentamientos y un saldo de al menos un fallecido, más de 100 detenidos y pérdidas económicas superiores a los 42 millones de dólares.

El paro nacional, iniciado el 15 de septiembre y extendido indefinidamente, ha sido un polvorín para la información. Según la Fundación Andina de Observación y Estudios de Medios (Fundamedios), hasta el 12 de octubre se han registrado 36 agresiones contra periodistas y medios, incluyendo 21 casos de violencia física y restricciones a la libertad de expresión. 

Estas cifras no distinguen entre agresores: tanto la Policía Nacional como manifestantes han sido señalados. En Quito, el 5 de octubre, una marcha pacífica contra las medidas económicas del Gobierno de Daniel Noboa terminó en represión policial. Comunicadores de Ecuador Chequea denunciaron que agentes lanzaron al suelo teléfonos y empujaron a reporteros mientras grababan los incidentes, en un claro intento de censurar la evidencia visual. 

Videos difundidos en redes sociales capturaron el momento: gases lacrimógenos envolviendo a equipos periodísticos, obligándolos a huir mientras intentaban documentar detenciones arbitrarias.

En las provincias del norte, como Imbabura –epicentro de las movilizaciones–, la violencia ha escalado. El 1 de octubre, en Cotacachi, manifestantes y fuerzas de seguridad chocaron tras un ataque a un convoy humanitario presidencial, dejando 17 militares secuestrados temporalmente y un indígena fallecido por disparos en la espalda. En ese contexto, periodistas independientes reportaron insultos, piedras y palos lanzados por grupos de manifestantes, mientras la Policía desplegaba gases y balas de goma sin distinción, afectando a reporteros que cubrían los hechos. 

La Alianza de Organizaciones por los Derechos Humanos, que monitorea abusos desde 2019, documentó detenciones arbitrarias de comunicadores y la destrucción de equipos fotográficos, sumando al menos 24 casos en una semana.

Los reporteros ciudadanos no han escapado al fuego cruzado. En Guayaquil, el 7 de octubre, Camila Martínez, comunicadora del departamento de medios de la CONAIE, fue arrestada mientras transmitía en vivo los bloqueos viales. Condenada a cinco días de prisión por "infringir contra la autoridad", su caso ilustra cómo incluso los narradores internos de las protestas son silenciados.

Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha calificado estas acciones como un "deterioro alarmante" de la protección a la prensa, exigiendo al Gobierno investigar excesos policiales y garantizar accesos seguros.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y su Relatoría Especial para la Libertad de Expresión expresaron preocupación similar, recordando que Ecuador acumula más de 30 denuncias de agresiones a reporteros gráficos en apenas dos semanas, con presiones para borrar evidencias de represión.

La Conaie, por su parte, ha intentado mitigar el caos interno emitiendo "salvoconductos" para periodistas que cubran sus movilizaciones, alegando la presencia de "infiltrados" –incluidos supuestos militares disfrazados de reporteros– que provocan disturbios.

Sin embargo, estos pases no han evitado incidentes: el 3 de octubre, en Pastaza, una marcha multitudinaria por la vida y el territorio vio cómo equipos de Teleamazonas eran agredidos con objetos contundentes por manifestantes exaltados.

La reportera de radio Olímpica, Leyda Ángulo y Geovanny Astudillo, corresponsal de TV Cisne fueron detenidos a las 20:00 del 4 de octubre en la avenida Quito, al centro de la amazónica ciudad de Nueva Loja. Los periodistas estuvieron más de 12 horas detenidos junto a otros ciudadanos y estuvieron retenidos en el Centro de Rehabilitación Social de Sucumbíos; fueron liberados la tarde del 6 de octubre sin acusación particular.

La vicepresidenta de la CONAIE, Ercilia Castañeda, insistió en que "ningún acto violento está relacionado con el movimiento indígena", pero las denuncias persisten.

El 8 de octubre la periodista María Sol Borja cuestiona el proceder de funcionarios a propósito del ataque a los vehículos oficiales: “…ayer los voceros oficiales hablaron de balas en el vehículo presidencial y de intento de magnicidio. Hoy, ese relato ha quedado desmontado (al menos de forma preliminar) por el trabajo de varios periodistas y medios. Eso nos recuerda por qué no hay que dar por cierta la versión oficial. En periodismo, el gobierno es una fuente, como muchas otras. Y, al igual que las demás, es parte interesada. Sumarse al relato sin dudar no es hacer periodismo.”

Santiago Gil, periodista y operador de dron de Ecuavisa, denunció haber sido agredido por la fuerza pública, mientras cubría la movilización del domingo, 12 de octubre, en el centro norte de Quito; además de él también reportaron agresiones Jorge Cano (Wambra), retenido y requisado por un militar armado, pese a portar chaleco y credencial de prensa. Gabriela Mena (Telesur), agentes policiales destruyeron su teléfono celular mientras grababa la represión. 

A ellos se suma: el periodista gráfico David Díaz de @LaPeriodicanet, Marcelo Negrete (Red Kapari), retenido por efectivos de la fuerza pública. Pamela Ledesma (BN Periodismo), agredida por policías mientras intentaba registrar la detención de dos manifestantes.

El caso más reciente, ocurrido la mañana del 13 de octubre en Quito, ilustra la tensión que trasciende las calles y llega a las instituciones. El periodista Enrique Alcívar, conocido por sus intervenciones incisivas en ruedas de prensa gubernamentales, fue restringido de ingresar al Palacio de Carondelet para cubrir el conversatorio semanal de la vocera presidencial Carolina Jaramillo. Alcívar, quien ha cuestionado repetidamente al Ejecutivo sobre temas sensibles, denunció en redes sociales que un militar lo intimidó en los exteriores, prohibiéndole grabar un video del incidente. 

"Ahora sí denuncio que fui impedido de ingresar al Palacio de Gobierno", escribió, adjuntando footage que muestra el forcejeo; ante lo cual el periodista Fabricio Vela reaccionó: "Conflicto absolutamente innecesario e inexplicable. Condeno públicamente la censura dirigida a Enrique Alcívar. ¡Solidaridad!"

Ya en la convocatoria de la funcionaria afirmó que el Bloque de Seguridad actúa dentro de sus competencias durante el paro nacional y que la prensa no está exenta de controles ni revisiones. La declaración surge tras denuncias de presuntas agresiones a periodistas que cubren las movilizaciones en varias provincias del país; además, sobre la marcha del domingo indicó que "el número de personas que se manifestaron ayer fue un número marginal frente al total de ciudadanos que habitamos esta ciudad".

Este suceso, ocurrido en el día 29 del paro, ha sido calificado por gremios como un "obstáculo directo a la libertad de prensa" y un eco de las exclusiones vividas en las protestas. 

Amnistía Internacional y otras 50 organizaciones regionales han condenado el "uso excesivo de la fuerza" y la persecución a líderes sociales y comunicadores, advirtiendo un "deterioro en la protección de derechos humanos".

Mientras el Gobierno ofrece compensaciones económicas –como 300 millones de dólares en maquinaria agrícola y bonos– y renueva estados de excepción en 10 provincias, el diálogo con la Conaie permanece estancado. 

Noboa ha calificado las protestas como "actos terroristas disfrazados", pero la realidad en las calles y otros escenarios, incluidos los de las redes sociales, habla de un país dividido, donde informar se ha vuelto un riesgo calculado.

En este contexto, el acuerdo de julio –que obliga a la Policía a proteger a la prensa incluso en escenas de uso de fuerza– resuena como una promesa incumplida. ¿Cuántas voces más deberán silenciarse antes de que Ecuador recupere el pulso de una democracia donde hacer periodismo no sea un delito? Las protestas continúan, y con ellas, la lucha de muchos periodistas fieles a su oficio por narrarlas sin miedo y a pesar de las limitaciones de un entorno adverso.

Fuentes: ecuavisa.com, prensa-latina.cu, france24.com, tvc.com.ec, rsf.org, oas.org eluniverso.com, resumenlatinoamericano.org, expreso.ec, @losdelmedioec, amnesty.org lupa.com.ec, @LaPosta.

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30 de agosto de 2025

Historia y presente de la Hermandad "PUMAS"

Como parte de hermandad forjada en los duros entrenamientos militares, el sábado 2 de agosto de 2025 en Santo Domingo de los Tsáchilas, se cumplió el Séptimo Reencuentro de quienes terminamos con éxito el cuarto curso de Propósito Especial PUMA; además fue en el marco de los 40 años de habernos graduado como soldados. Es trascendental mencionar que esta celebración tuvo dos matices dignas de resaltar: la cordial invitación de nuestro compañero Domingo Ruales, quien asumió totalmente los gastos del evento; y, la presencia de Pumas de las anteriores promociones, muchos de ellos fueron nuestros instructores.

Domingo Ruales, anfitrión del 7mo. Encuentro de la 4ta. promoción de PUMAS

Resalto el hecho que antes de empezar formalmente la jornada de camaradería, se ofreció una misa campal y parte de esta liturgia fue el orar en nombre de nuestros dos compañero caídos en combate: Gabriel Solís, de decíamos El Mocho; y César Villacís, a quien lo recordamos como Villico.

Tal como hace 40 años lo aprendimos: uno solo no cumple la misión, así que se conformó una patrulla de refuerzo integrada por Joel Coronel, Luis Vinueza, Byron Sosa y Martínez, a ellos se sumaron con apoyo logístico Washington Cáceres y Luis Peñafiel; cuidaron de cada detalle, que cada etapa se vaya cumpliendo con lo planificado, supieron improvisar y al final todo resultó un éxito total. 

En esta gran celebración también fue oportunidad para muchos saludarnos en persona, bebernos unos tragos en homenaje a nuestras vidas pasadas y presentes, esto a pesar de que nos mantenemos en contacto permanente gracias a la mensajería instantánea.

Una acotación: muy a pesar de que el destino militar nos llevó por caminos diferentes, de una u otra manera la mayoría hemos logrado superar las barreras del tiempo para no dejar que se pierda lo que un día construimos con esfuerzos sobrehumanos, hambre y grandes aspiraciones; de no permitir que el capítulo del GFE 111 Rayo, sea olvidado por la historia militar del Ejército, Marina y Aviación, del gran significado y significante de lo que es ser portador de la Boina Verde con el invalorable y eterno sello con fondo rojo de los PUMAS.

Cabe entonces recobrar y difundir ese capítulo con una recopilación de datos que deben estar registrados en informes, bitácoras y libros de novedades guardados en algún archivo del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas del Ecuador.

Discurso de remembranza histórica a cargo del SGOP. IM (SP) Raúl Fernando Subía Silva de la segunda promoción de PUMAS:

Ante la situación de frontera sur, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas ecuatorianas al mando del Sr. General Luis Piñeros con una visión muy clara, decide formar una fuerza élite de combate.

Traen al Ecuador a dos instructores comandos israelitas, de un país de los más prestigiosos del mundo en acciones bélicas, fueron Mayor Itssi y el Capitán Rass, militares de combate y con gran trayectoria profesional en Israel los cuales fueron parte de la Guerra de los 7 Días y el rescate Entebbe.

Designando a siete oficiales del Ejército y cinco de la Marina: Capt. de Infantería Patricio Padilla, Tntes. de Infantería Eduardo Vergara B, Marcelo Gaibor, Luis Navarrete, Fabián Enríquez (+), Iván Alberto Espinel y Subte. Freddy Torres. Los Tntes. de Navío Waldemar Sánchez, Ángel Valencia; Tntes. de Fragata Jorge Narváez, Alfredo Busch y Aland Molestina.

"Propósito Especial PUMA", teniendo como misión, formar conductores en operaciones contra objetivos estratégicos del enemigo dando inicio mayo 1981 a febrero de 1982.

El segundo curso fue para miembros de la tropa de fuerzas especiales de FF. AA. dentro de su personal idóneo y voluntario que quisieron formar parte de esta odisea llamada "Pumas". Inicio del Curso PUMA marzo  de 1982 graduándose diciembre de 1982

Con los Sres. oficiales del 1er. curso formaron los equipos de combate siendo ellos instructores con el asesoramiento y supervisión de los comandos israelitas.

Con los oficiales y tropa se formó el Grupo de Fuerzas Especiales 111 Rayo - fuerza elite.

En vista que CC.FF. AA. ve la necesidad de aumentar el numérico se procedió a reclutar al personal civil para ser entrenados como soldados, ingresando en abril 1983 siendo dados de alta a su terminación julio 1983. Inicio del Tercer Curso PUMA, con personal graduados y más el llamamiento a personal de FF. AA. oficiales y personal de tropa se dio el inicio en julio 1983 graduándose en diciembre 1983.

El Cuarto Curso de militarización ingresan en junio 1985 siendo dados de alta a su terminación en agosto 1985 e inició del Cuarto Curso PUMA con personal graduados y más el llamamiento a personal de FF. AA. oficiales y personal tropa que dio inicio en agosto 1985 graduándose en febrero 1986.

El personal se traslada a la Escuela de Fuerzas Especiales de la Brigada Patria a realizar el curso de paracaidismo y luego se trasladan a la de selva para realizar el curso en esa especialidad, por pedido del Sr. Tncrl. Patricio Núñez comandante de GFE 111 Rayo.

Para ser un soldado de combate PUMA, tras el riguroso entrenamiento las fases del curso fueron:

1) Conocimiento del equipo personal
2) Primeros Auxilios
3) Armamento
4) Comunicaciones
5) Táctica ofensiva de combate
6) Lectura de cartas y fotografía aérea
7) Explosivos
8) Operaciones aéreas, marítimas y terrestres (Helicópteros, aviones y vehículos).
9) Incursiones anfibias.

Todo este entrenamiento fue en terreno árido (desierto).

Viendo las necesidades se realizó la adquisición de nuevos equipos de asalto como fusil M16, el suspender apropiado para el combate y comunicaciones de última tecnología, Radio Racal HF TRA 931P, HF PRM4031, VHF TRA 967, BCC 349, EAS TRM 920 TIERRA AIRE.

Lo cual nos permitió mantener de forma efectiva el mando y control.

De acuerdo al Centro de Estudios Estratégicos del Ejército, con el personal del Ejército, se conformó el Grupo de Fuerzas Especiales N.º 24 Rayo, con dependencia directa de la Brigada de Fuerzas Especiales No. 9 Patria.

La unidad fue trasladada a la represa Daule Peripa hasta que finalmente fue ubicada en Lago Agrio, tomando el nombre definitivo de Grupo de Fuerzas Especiales N.º 53 Rayo, bajo el comando de la IV División de Ejército Amazonas.

Esta unidad fue movilizada como parte del Agrupamiento Táctico de Selva Miguel Iturralde, de la Brigada de Fuerzas Especiales Eloy Alfaro y del sub agrupamiento Táctico Tiwintza, en la zona de combate del Valle del Cenepa 1995, al mando del señor Teniente Coronel Eduardo Vergara Barros, donde cayeron en combate los Cbos. Inf. PUMAS Gabriel Solís y Cesar Villacís de la cuarta promoción.

¡PUMA UNA VEZ PUMA TODA LA VIDA!

Discurso de bienvenida a cargo del anfitrión PUMA Domingo Ruales

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11 de junio de 2025

Pilares del nuevo poder político

El Gobierno de Ecuador junto a su mayoría legislativa parecen estar construyendo un cuestionado sistema para la represión del crimen y el delito; por lo pronto ya tiene a su favor la ley antieconomías criminales y la de Inteligencia, en la Corte Constitucional está la petición para que se permita la instalación de bases militares en el país.

Los cuestionamientos por separado a lo que parece un nuevo plan de ataque en la seguridad ciudadana están en el marco de los riesgos por la falta de un contrapeso para la fiscalización y el control social.

Pero también me es posible vislumbrar como la preparación de un escenario favorable para las elecciones seccionales del 2027 para coaptar la gestión pública en los otros niveles de gobierno.

En vista que la ley antieconomías criminales trae muchos escenarios legales y operativos hice una pausa para estudiar realmente los nuevos escenarios del infinito juego entre "policías y ladrones" en que el Gobierno podría tener otros planes.

Sin más dilataciones para mostrar mi percepción sobre este espectro gubernamental y con las facilidades que ofrece ahora la AI, acudí a Grok para plantearle un de mis dudas:

¿Cuáles son puntos coincidentes entre los proyectos de leyes sobre Inteligencia y contrainteligencias con el otro sobre economías criminales y con la reforma constitucional sobre bases militares extranjeras?

Mi intención inicial, basada en los antecedentes recopilados en mi blog lodijeron, es saber si es que supondría que el Presidente tendría control total sobre la poder político para lograr lo que ahora se conoce como Democracia autoritaria y si es parte del proceso de remilitarización en América Latina.

También considerando la perspectiva que tiene una parte de la población de Ecuador y el resto de América Latina con respecto a la tradicional Democracia occidental, que es la base para considerar que existe ya un rumbo fijado en la mutación de los métodos para gobernar.

Pero como nada está suelto en el mundo de la seguridad pública y del Estado, no puedo dejar de lado la información sobre la consultoría contratada con Erik Prince, aspecto que legalmente no han trascendido detalles pero fácilmente es deducible que va más allá de un simple entrenamiento a las fuerzas del orden.

John Reimberg (Ministro del Interior), Gian Carlo Loffredo (Ministro de Defensa) y Erik Prince (contratista)

El pasado 11 de marzo de 2025, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, confirmó en rueda de prensa que su gobierno selló una “alianza estratégica” con Prince para reforzar la seguridad interna del país, combatir el narcoterrorismo y proteger las aguas territoriales ecuatorianas frente a la creciente amenaza de la pesca ilegal. Publicado en lodijeron.wordpress.com

A este proceso se le suma el hecho que la Comisión de Fiscalización no dio paso para que el pleno de la Asamblea decida iniciar o no el juicio contra el Ministro de Defensa por los casos de los cuatro adolescentes asesinados en Guayaquil y por las dudosas compras de equipamiento militar. (Leer más en AQUÍ)

La tarde del martes 10 de junio de 2025, finalmente el Pleno de la Asamblea aprobó la Ley de Inteligencia con el contenido aún por revisar para localizar lo que podrían ser amenazas contra la privacidad de los ciudadanos; como por ejemplo que las operadoras telefónicas estén obligadas a entregar información requerida sobre sus usuarios sin cumplir los procedimientos de legales y en contra de la Ley para la protección de datos personales.

En paralelo en ese mismo día la ley de Solidaridad Nacional entró en vigencia tal como la aprobó la Asamblea, pues el Presidente ordenó su publicación en el Registro Oficial.

Coincidencias según Grok

Los proyectos de ley sobre inteligencia y contrainteligencia, economías criminales y la reforma constitucional sobre bases militares extranjeras en Ecuador comparten un enfoque en combatir el crimen organizado transnacional, fortalecer el rol del Ejecutivo y promover la cooperación internacional, especialmente a través de recursos militares.

Estas iniciativas podrían otorgar al presidente Daniel Noboa un control significativo sobre el poder político, especialmente en el ámbito de la seguridad, lo que plantea riesgos de derivar hacia una democracia autoritaria si no se implementan contrapesos robustos, como controles judiciales y ciudadanos.

En el contexto de América Latina, estos proyectos se inscriben en un proceso de remilitarización, caracterizado por el aumento de la influencia militar en la seguridad pública y la cooperación con potencias extranjeras. Aunque las medidas responden a una crisis de seguridad real, la opacidad, la falta de fiscalización y la centralización del poder podrían erosionar los principios democráticos y reproducir patrones autoritarios observados en la región. 

Así que me fue necesario plantear a esta AI si con estos planteamientos, más el control que tiene Noboa en la Asamblea, ¿Cuál es el nivel de riesgo para que en Ecuador se acentúe desequilibrio institucional en los próximos dos años y antes de las elecciones seccionales? Con las reservas del caso estos son los posibles escenarios planteado por Grok: 

El nivel de riesgo de un desequilibrio institucional en los próximos dos años (hasta las elecciones seccionales de 2027) es alto, pero con matices que dependen de la capacidad de Noboa para mantener su coalición legislativa y de la respuesta tanto de la sociedad civil como de las instituciones tras la aprobación de las dos leyes. Los factores específicos son:

1. Fortalecimiento del poder presidencial (Riesgo: Muy alto)  

1.1. Impacto de las leyes: La Ley de Inteligencia otorga al Ejecutivo un control sin precedentes sobre la inteligencia, con herramientas que podrían usarse para vigilancia política, cuando ha sido calificada por especialistas de "inconstitucional" y un potencial sistema de espionaje. La Ley de Solidaridad, al promover medidas económicas, podría consolidar el apoyo de sectores empresariales y extranjeros, pero también alimentar percepciones de favoritismo hacia élites, erosionando la legitimidad institucional.

1.2. Mayoría legislativa: La capacidad de Noboa para aprobar estas leyes refuerza su control sobre la Asamblea, pero su dependencia de alianzas con el PSC y Pachakutik no garantiza estabilidad a largo plazo. Tensiones recientes, como la suspensión de la vicepresidenta Verónica Abad y la designación de Cynthia Gellibert, ignorando resoluciones judiciales, sugieren una disposición a desafiar contrapesos institucionales.

Riesgo: La aprobación de estas leyes eleva el riesgo de concentración de poder, ya que proporcionan al Ejecutivo herramientas legales para operar con poca fiscalización. Si Noboa utiliza la inteligencia para neutralizar opositores o la Ley de Solidaridad para priorizar intereses privados, podría consolidar un modelo autoritario, similar a lo observado en El Salvador bajo Bukele.

2. Debilidad de los contrapesos institucionales (Riesgo: Alto)  

2.1. Judicialización y opacidad: La Ley de Inteligencia, con sus disposiciones sobre gastos reservados y la incineración de documentos clasificados, reduce la transparencia y dificulta la supervisión por parte de la Contraloría o el poder judicial. La fragilidad del sistema judicial, con 15 jueces y fiscales asesinados desde 2022 y denuncias de corrupción, limita su capacidad para actuar como contrapeso. Además, la politización de la justicia refuerza la percepción de un Ejecutivo que interfiere en otras ramas del poder.

2.2. Impacto de las leyes: La Ley de Solidaridad podría generar tensiones si se percibe como una herramienta para consolidar alianzas económicas en detrimento de la equidad social, debilitando aún más la confianza en las instituciones. La falta de mecanismos de rendición de cuentas en ambas leyes agrava este riesgo.

Riesgo: La aprobación de estas leyes intensifica la vulnerabilidad de los contrapesos, especialmente por la opacidad en la inteligencia. Sin reformas que fortalezcan la independencia judicial y legislativa, el desequilibrio institucional podría agravarse.

3. Militarización y violaciones a derechos humanos (Riesgo: Muy alto)  

3.1. Contexto de seguridad: La Ley de Inteligencia complementa la estrategia de Noboa de militarización (conflicto armado interno), que ha sido respaldada por el 56% de los votos en 2025, pero ha generado denuncias de abusos, como el caso de los "4 de Guayaquil", donde menores fueron asesinados por militares. La cooperación con actores como Erik Prince (Blackwater) y la propuesta de bases militares extranjeras sugieren una profundización de la militarización.

3. 2. Impacto de las leyes: La Ley de Inteligencia refuerza esta estrategia al proporcionar herramientas para operaciones encubiertas, lo que podría normalizar el uso de las fuerzas armadas en la seguridad pública, desplazando a instituciones civiles. La Ley de Solidaridad, si se enfoca en atraer inversión extranjera, podría priorizar la seguridad de intereses económicos sobre los derechos ciudadanos. 

Riesgo: La militarización, respaldada por la Ley de Inteligencia, aumenta el riesgo de abusos de derechos humanos y la erosión de instituciones civiles. La falta de resultados en reducir la violencia (3,036 homicidios en el primer semestre de 2024) podría generar más presión para medidas autoritarias.

4. Polarización y debilidad de la oposición (Riesgo: Moderado)  

4.1. División política: La aprobación de estas leyes ha intensificado la polarización, con el correísmo denunciando un "sistema de espionaje" y cuestionando la legitimidad de las políticas de Noboa. Sin embargo, la fragmentación de la oposición (Revolución Ciudadana, CONAIE, sectores sociales) limita su capacidad para contrarrestar al Ejecutivo.

4.2. Impacto de las leyes: La Ley de Inteligencia podría ser utilizada para vigilar a opositores, debilitando aún más su capacidad de organización. La Ley de Solidaridad, si no logra resultados sociales tangibles, podría alimentar protestas, como las lideradas por CONAIE en el pasado.

Riesgo: La polarización sigue siendo un factor de riesgo, pero la oposición fragmentada reduce su capacidad de actuar como contrapeso. Sin embargo, la aprobación de leyes controvertidas podría galvanizar a sectores sociales, especialmente si se perciben abusos.

5. Crisis económica y social (Riesgo: Alto)  

5.1. Contexto económico: La economía de Ecuador sigue en crisis, con una contracción del PIB de 1,5% en 2024 y una pobreza del 25%. La Ley de Solidaridad busca abordar estos problemas, pero su enfoque en acuerdos con el FMI y la inversión extranjera podría generar descontento si no se traduce en beneficios sociales.

5.2. Impacto de las leyes: La Ley de Inteligencia, al priorizar la seguridad, no aborda las causas estructurales de la violencia, como la pobreza y la desigualdad. La Ley de Solidaridad, si se percibe como insuficiente o elitista, podría exacerbar la frustración social, aumentando la inestabilidad.

Riesgo: La crisis económica sigue siendo un motor de desequilibrio institucional, ya que la falta de resultados podría justificar más medidas de excepción (como el noveno estado de excepción en abril de 2025).

Escenarios probables hasta 2027

Escenario de mayor riesgo (55% probabilidad): Noboa consolida su poder utilizando la Ley de Inteligencia para neutralizar opositores y la Ley de Solidaridad para fortalecer alianzas económicas. La militarización se intensifica, y la propuesta de una Asamblea Constituyente avanza, desmantelando contrapesos institucionales. La polarización y la crisis económica generan protestas, pero son reprimidas, acercando a Ecuador a una democracia autoritaria.

Escenario de riesgo moderado (30% probabilidad): Las tensiones en la Asamblea y la resistencia de la oposición limitan la implementación de las leyes. La sociedad civil y CONAIE se movilizan contra abusos, forzando a Noboa a negociar. La crisis económica y el aumento de la violencia erosionan su apoyo, equilibrando el poder antes de las elecciones seccionales.

Escenario de menor riesgo (15% probabilidad): La presión internacional y social obliga a Noboa a moderar sus políticas, implementando controles sobre la Ley de Inteligencia y asegurando que la Ley de Solidaridad beneficie a sectores populares. La oposición se fortalece, y las instituciones judiciales recuperan independencia, reduciendo el desequilibrio.

Conclusión

El riesgo de desequilibrio institucional en Ecuador hasta las elecciones seccionales de 2027 se mantiene alto, y la aprobación de la Ley de Inteligencia y Contrainteligencia y la Ley de Solidaridad lo intensifica. La primera refuerza el control del Ejecutivo sobre la seguridad, con un alto potencial de abuso debido a su opacidad, mientras que la segunda podría agravar la polarización si no aborda las necesidades sociales. 

La mayoría relativa de Noboa en la Asamblea le permite avanzar en su agenda, pero la fragmentación legislativa y la resistencia social podrían actuar como contrapesos. (FIN)

Mi epílogo

Las probables intenciones presidenciales aún tiene un escollo: la Corte Constitucional... pero eso es motivo de otro análisis cuando llegue el momento que las señales confirmen que el aparataje gubernamental tiene en la mira a esta instancia de freno político.

Debo ser claro en que estas proyecciones realizadas con inteligencia artificial tiene otros entretelones que tan solo lo podemos ver los humanos con los ojos del entendimiento y discernimiento, considerando que el Ecuador no es únicamente lo que ocurre en redes sociales o lo que publican los medios de comunicación con mayores audiencias.

Ecuador tampoco es solamente lo que ocurre en las grandes urbes, es también la situación socio-económica y política tanto de las ciudades periféricas como rurales, zonas en las que relaciones de poder tienen otras características, tienen otros engranajes que normalmente pasan inadvertidos, en que la gestión pública es extremadamente deficitaria.

Consecuentemente me es posible vislumbrar que los pilares del sistema de gobernanza sostenidos en los pilares de la seguridad pública y del Estado, por ahora no están diseñados para alcanzar a la otra parte de la población ecuatoriana en que quizás hace lo que puede políticamente para "raspar la olla" de las inversiones públicas.

Pensar que la captación de las administraciones locales a través de la fuerza gubernamental servirá para consolidar mejorar la calidad de vida en general, me es bastante ilusorio.

Por tanto y por ahora, esta entrada es una punta de lanza para ir ampliando mis criterios sobre las mutaciones que está sufriendo Ecuador provocado por la fuerza del mundo criminal y las debilidades estatales, pero que no necesariamente significa que exista o existirá un "Nuevo Ecuador".

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