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9 de junio de 2018

Los análisis turísticos que se perdieron en Manabí

La verdad que hasta ahora es casi imposible conseguir documentos base para realizar una planificación turística de Manabí sobre la base de la economía y finanzas, como un objetivo estratégico.

En vista de las nuevas herramientas tecnológicas, decidí recuperar muchos de los documentos que en un momento sirvieron en la provincia para direccionar las políticas públicas turísticas, también una función que ya no existe o, al menos, es invisible, en los contextos post terremoto.

Aclaración: el tema del terremoto en Manabí podría resultar cansino pero es un antes y un después de la vida política, económica y social provincial.

De entre los documentos que tengo en mi archivo digital revisé nuevamente uno que los usé para conferencias introductorias sobre la realidad del turismo y como inicio era llegar al acuerdo sobre las definiciones, de tal manera que siempre estemos de acuerdo en la terminología a usar, su significado y significante.

Recordé entonces uno de los términos trascendentales en la generación de políticas públicas que regreso a mi mente fue: balearización, cuyo significado está con relación al proceso de colonización turística sin planes de desarrollo sostenible asociados.

Además, en este documento se mostraba el marco jurídico y la institucionalidad; en todo caso invito a revisarlo más al detalle siguiendo este enlace: Realidad del turismo 2004 (PDF)

Otro de los proyectos que se quedaron en el olvido y que lo considero habría sido importante pulirlo y llevarlo a otro nivel nivel es: "El pequeño turista", una propuesta del 2006 diseñada por Verónica Baquerizo y María Isabel Cando, e impulsada por el Departamento de Marketing del Litoral, dependencia del Ministerio de Turismo.

Lo que las especialista propusieron como objetivo fue: Generar una red de comunicadores en el área de Turismo que transmitan la importancia del Turismo y difundan los atractivos de cada Región; y con ello lograr:

  • Educar a la población en el manejo de términos turísticos fundamentales para el desarrollo correcto de esta actividad y el trato al turista.
  • Promover y difundir los atractivos de la Región Litoral y del Ecuador en general.
  • Dar a conocer la Marca Turística y su significado.
  • Fomentar la imaginación y creatividad en los grupos de trabajo para el descubrimiento e invención de nuevos atractivos.
  • Despertar habilidades de comunicación y de trabajo en equipo.
  • Motivar y desarrollar el hábito de la lectura en los niños.

Al final se intentaba la creación de un club en cada población, lo que aún es posible, la receta es fácil de adaptarla a los nuevos tiempos y puede ser estudiada siguiendo este enlace: “El pequeño turista” (PDF)

Otro de los proyectos abandonados y en el que se invirtió mucho dinero (incluye tiempo) fue el de "Haciendas Turísticas en Manabí.

Fue un trabajo de consultoría en el 2005 con el que se realizó un inventario de estos probables recursos turísticos y que los fue sistematizando Bélgica Menénses y su equipo de trabajo. Una de las características planteadas estaba en el orden de "El Turismo Rural podría generar mayor demanda, las opciones hacia áreas naturales de Manabí, comienzan a ser significativas por las nuevas tendencias registradas en segmentos atraídos por el entorno, la cultura conocida en el mundo como modalidades de turismo de la “nueva era”."

Una de las conclusiones de esa investigación se ajustó a "Crear clusters turísticos-rurales entre diferentes aliados estratégicos a lo largo de la provincia." y el resto de información puede leerse en Inventario de haciendas turísticas rurales de la provinciade Manabi (PDF)

Sigo leyendo esos viejos análisis y me encuentro con "algo" que ahora es una propuesta novedosa, única y salvadora (nótese el sarcasmo): Incentivos fiscales municipales para grandes y medianas empresas turísticas con  responsabilidad social.

Hace más de una década ya estaba previsto que eran necesarias ciertas concesiones locales para lograr que las empresas y negocios turísticos pudiesen fortalecerse, pero no con el objetivo de atraer turistas sino de generar oportunidades para superar la pobreza en Manabí. Atraer turistas era solo un objetivo estratégico.

En esta línea es importante establecer que una de las maneras de saber si el turismo generó riqueza es con la cantidad de empleos estables que ha generado y la disminución porcentual de empleo basura.

Uno de los problemas existentes con la balearización es, justamente, el incremento de negocios que ofertan puestos de trabajo en los que menos se pague y sin tener que cumplir con los requisitos legales; el marco legal laboral para zonas económicamente fuertes y financieramente débiles se convierte en un lastre empresarial. Otro tema que también fue motivo de grandes debates durante los procesos de planificación turística de Manabí, allá por 2004.

En ese diseño para sustento de políticas públicas, el escenario previsto fue:

a) Induce a la unidad de acción entre actores públicos, privados con visión social, comunitarios, académicos y sociedad civil.    

b) Concibe un escenario completo, ideal y flexible con el propósito de:
  • Incorporar y articular planes y programas ya emprendidos. 
  • Evitar duplicidad de esfuerzos. 
  • Emprender nuevos planes y programas que potencien los actuales. 
  • Modelarse a la dinámica y realidad de los territorios.   
c) Contribuye a una gestión territorial del turismo.    

Las cifras y demás análisis de aquella época dorada de las políticas turísticas fue preparado por STEEP, Congope y la OMT trae buenos datos que pueden servir para entender el estado provincial; la presentación "Un turismo a favor de los pobres de Manabí" la puede leer en PDF.

Estos documentos y opiniones son apenas unos pocos, que bien podrían servir para ir construyendo la memoria histórica de la actividad turística de Manabí, así como de sustento para quienes en algún momento tengan la oportunidad de recuperar la capacidad institucional orientadas a generar desarrollo turístico.

Quizás sirvan para romper los mitos post terremoto sobre el significado de reactivación económica y aquel que nos hace pensar que las obras civiles son las que atraen a los turistas. 


28 de junio de 2008

Sobre el turismo y la autonomía

Autonomía turística para Manabí
Manabí es dueña de cautivadores paisajes que bien pueden
generar desarrollo integral. (Foto: Atardecer en Puerto Cayo)
Escribo este comentario luego que Carlos Intriago, Director de El Autonomista, publicó un artículo mío sobre la situación del turismo y las condiciones necesarias para que esta actividad funcione autonómicamente en Manabí, u otra región del país.

Es un artículo que busca poner sobre la mesa de discusión, una serie de aspectos que nos hace falta trabajar y prepararnos para que el turismo tenga los réditos deseados desde lo privado y las oportunidades autonómicas desde lo público.

El Autonomista es un periódico editado con grades esfuerzos personales y profesionales, y que mi escrito haya sido tomado en cuenta merece mi profundo agradecimiento. Existe la versión electrónica en http://www.elautonomista.com/.

A continuación a su disposición, apreciado lector el mencionado artículo:

No hay mejor momento para tratar este tema. La autonomía de las regiones como forma de gobierno está en juego. Y el turismo tiene una fuerza productiva con reconocimiento internacional. La actividad en Manabí tiene ya un plan que hace pocos días entregó el Consejo Provincial de Manabí.

Propongo que para entrar en este debate partamos de dos aspectos: el de la capacidad institucional local y de la capacidad empresarial local. Y explico. La capacidad institucional se refiere a las certezas para que Consejo Provincial, municipios, juntas parroquiales, organismos regionales de desarrollo, representaciones gubernamentales y toda organización de primer y segundo grado existentes en Manabí se peguen y aporten al cumplimiento de un plan general, como una obligación que trascienda a los cambios políticos propios de la democracia.

La capacidad empresarial se refiere a las habilidades efectivas que tengan cada uno de los empresarios locales e inversionistas, nacionales e internacionales, para desarrollar ofertas turísticas sustentables y apegadas al ordenamiento jurídico existente al respecto. Implica a desarrollar y aplicar estrategias de responsabilidad social empresarial, así como teniendo como referencia un plan regional general.

Es oportuno mencionar que el Consejo Provincial de Manabí presentó oficialmente el Plan Estratégico de Turismo Sostenible hasta el año 2012 y el que requiere aproximadamente 4,5 millones de dólares para su implementación en diferentes líneas de acción y la Visión establece, en términos generales, que para el año 2012 Manabí está iniciando su posicionamiento como región en la que el turismo sostenible es la forma de gestión del sector, mientras la Misión es lograr que el turismo constituya uno de los elementos esenciales del desarrollo económico de la Provincia.

Para recordar: el proceso de desarrollo turístico en la provincia inició con el aporte técnico de la GTZ y la AECI, lo que dio paso a la creación de la Agencia de Desarrollo Productivo de Manabí y el intento de articular al sector público con el privado. ¿Cuánto se ha avanzado? Esperemos que las voces autorizadas nos den luces al respecto.

En cuanto a herramientas de trabajo, gracias a otras intervenciones se dispone de planes de desarrollo cantonales, un Plan de Marketing Turístico para Manabí y un número desconocido de estudios y consultorías sobre turismo, así como de tesis de grados.

Sobre los recursos financieros existentes para el desarrollo turístico, apenas se sabe eso, que existen, pero hasta la presente fecha no hay una información pública que estime aproximadamente cuanta es la inversión en turismo en Manabí, tanto en publicidad, propaganda capacitación y otras intervenciones necesarias, del sector público y del sector privado.

Ahora bien ¿qué implica autonomía turística para Manabí? Aun no he encontrado material al respecto ni comentarios, pero sí existe como base la descentralización turística hacia el Consejo Provincial de Manabí, que determina la base de la autonomía turística.

A manera de resumen y según los convenios de transferencia de competencias desde de el Ministerio de Turismo hacia los municipios y hacia el Consejo Provincial de Manabí, la Secretaría de Estado aun mantiene las atribuciones de cobro del Registro Turístico y de la Licencia Anual de Funcionamiento en los cantones no descentralizados, determinación de sanciones, calificación de proyectos turísticos.

Deja el Ministerio de Turismo para los entes seccionales las actividades de que requieren de mayores esfuerzos humanos y logísticos, mientras que la transferencia de recursos financieros está en el orden del cobro de la Licencia Anual de Funcionamiento y de lo que pueda entregar para ejecutar acciones pero luego de completar los trámites del caso.

Otro de los asuntos importantes de anotar sobre la descentralización turística es lo concerniente a la legislación sobre esta materia, pues todo el sistema se basa en lo que el Ministerio de Turismo determina, ya sea en la elaboración de ordenanzas como de los reglamentos de aplicación de la Ley, que por ende la de Turismo marca la cancha desde la perspectiva gubernamental.

Para continuar con este análisis debería tener un documento evaluatorio cuantitativo y cualitativo, sobre la intervención del Ministerio de Turismo en Manabí, ya sea directamente o a través de la Dirección Provincial de Turismo de Manabí y sus tres oficinas: Manta, Portoviejo y Bahía de Caráquez. Hasta que sea público pasemos a otro tema.

Pensemos ahora al pago de las imposiciones tributarias del sector turístico. Son aproximadamente 10 pagos que deben hacer los empresarios turísticos para que sus establecimientos sean considerados formales, a saber: Impuesto a la Renta, Contribución del 1x1000 sobre los activos para el Fondo de Promoción Turística, Licencia Anual de Funcionamiento, Permiso de Salud, Permiso de los Bomberos, Licencia Anual de Funcionamiento, Patente Municipal, SAYCE, Cámara de Turismo, Seguro Social, más otras tasa e impuestos que dependen del lugar de la empresa y servicios públicos que consuman caso agua potable, telefonía, energía eléctrica y en algunos caso ICE y una contribución a la Intendencia General de Policía.

Ahora desde el sector privado también resulta interesante conocer si es que tiene la capacidad de aportar a la autonomía turística de Manabí. Aquí hay que disgregar en dos tipos de empresarios: los formales y los ilegales. Analizar esto es fundamental porque la autonomía tiene que sustentarse en la capacidad empresarial para actuar en el marco de la ley.

En primera instancia voy a comentar sobre los formales y son aquellos empresarios que en fiel cumplimiento de la Ley hacen grandes esfuerzos por mantener sus empresas y, además, brindan su tiempo para participar en los diferentes eventos que sobre el turismo se dan en Manabí y otras partes del Ecuador. Hacen grandes esfuerzos para traer sus propios turistas y capacitan a su personal en forma constante. Además brindan su contingente financiero. Mis respetos para ellos.

Los otros, los ilegales. Son los que esperan que esperan que los turistas les caigan del cielo, los que son incapaces de aportar al desarrollo turístico, los que terminan siendo “polizones” empresariales. Quieren todo y no aportan nada. Son “mercaderes” de los servicios turísticos y terminan siendo competencia desleal. Lamentablemente son una gran mayoría y con los que no se puede contar para apuntalar la autonomía. Entonces, estos ilegales, no pagan impuestos de ninguna clase, apenas algo por los espacios que ocupan; contratan personal que no ha sido preparado para asistir a los turistas ni para mejorar los servicios que prestan. Y es más que seguro que ellos podrían hacer fracasar la autonomía Manabí.

Con lo mencionado me permito hacer algunas recomendaciones para quienes impulsan a Manabí como una región autónoma y cuenten con mi apoyo para eso: Como población y como representantes sectoriales, políticos o gremiales debemos aprender a llegar a consensos y “alguien” debe enseñarnos a dialogar. Es verdad que en los últimos años, y creo yo más por moda, hemos acudido a un sinnúmero de eventos de capacitación o mesas de trabajo sin que pueda realmente concretarse acuerdos efectivos. A lo más que se ha llegado es a conocer las “otras” propuestas. Además que ya se siente un desgaste en los actores para este tipo de eventos que no están ni cuantificados ni cualificados.

Como sociedad debemos enfocarnos en la efectivización de un solo objetivo turístico a la vez y no tratar de abrir más frentes que sobrepasen nuestras capacidades institucionales, ejecutivas y organizativas, de tal manera de poder medir los resultados e impactos.

Como instituciones debemos aprender a legislar en lo turístico, a estructurar verdaderos cuerpos legales que impulsen y aseguren los procesos autonómicos, de tal manera que convirtamos a Manabí y cada uno de sus cantones en regiones con una alta seguridad jurídica para la inversión turística.

Como ciudadanos, cualquiera que sea nuestra condición social, económica, cultural y/o intelectual, debemos desarrollar una verdadera cultura tributaria; para sostener la autonomía necesitamos generar nuestros propios recursos financieros, una parte por las imposiciones tributarias y por otra parte las de las inversiones privadas, pero las dos opciones a la vez.

Como sector académico, encargado de preparar a los talentos humanos de la región autonómica, debemos estructurar un sistema de perfeccionamiento permanente en materias de políticas públicas turísticas; es decir, preparar a los actuales y futuros funcionarios públicos que le den sustento a los procesos autonómicos. Este es un tema fundamental y asumo el compromiso de escribir otro artículo específico en este tema.

Desde una perspectiva podría pensarse que aun no estamos preparados, tal vez sí tal vez no. El asunto trascendental es que la autonomía y al adecuada sustentación de la esa autonomía, es el camino real para que quienes vivimos en Manabí, seamos nacionales o extranjeros, tengamos una buena calidad de vida y en que las expectativas de crecimiento intelectual, económico y social sean una certeza para hoy, mañana y el futuro.