Mostrando entradas con la etiqueta discurso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta discurso. Mostrar todas las entradas

21 de noviembre de 2025

Los atrasapueblos en el discurso político

Un término está latente en el discurso político ecuatoriano con fuerza viral: "atrasapueblos". Usado por prefectos, alcaldes, asambleístas y hasta el Presidente en épocas pasadas y presentes; esta palabra se ha convertido en una herramienta retórica para deslegitimar críticas, oposiciones o demandas ciudadanas.  ¿Qué significa realmente? ¿Es una acusación objetiva en contra del progreso o una muletilla irracional para deslegitimar el control social? Claro que también puede ser parte de la reacción agresiva y sarcástica para mostrarse incuestionable.


Con el artículo pretendo desglosar este fenómeno político y proponer parámetros medibles para no caer en su trampa polarizadora o una forma de insulto evasivo;  porque en un país donde la pobreza afecta al 27% de la población, con una baja calidad de servicios públicos y una delincuencia incontenible, etiquetar al disidente como "enemigo del pueblo" no resuelve nada: solo frena el verdadero diálogo.

Parto, entonces, de la identificación de "político agresivo" puede asegurarse que es quien adopta un estilo de comunicación y comportamiento belicoso, combativo, impositivo o violento, expresando sus ideas de forma pendenciera, a menudo con un tono alto o irónico, de exigencias, victimizante y provocaciones. Este tipo de política puede incluir la expresión de sentimientos negativos de forma abierta, en contraposición a la comunicación pasivo-agresiva, donde se actúa de manera indirecta. (Manuel Balsera Fernández)

Estamos en un punto en que ya no se le puede decir inepto al funcionario que hace todo mal, ni cuentera a la que solo dice embustes de su gestión. En fin, la obligación amenazante de la corrección política de estos tiempos.

Al dar seguimiento al uso de esa expresión he podido identificar un patrón retórico: sirve como muletilla deslegitimadora, en lugar de responder con datos o argumentos, se etiqueta al crítico como alguien que no permite el desarrollo social y económico. Es similar a otras frases que también se repiten como reacciones: "vieja política" o "banderas políticas" o "los mismos de siempre", pero más agresiva y personal.

"Atrasapueblos" no es solo una palabra: es síntoma de una política que prefiere lealtades a soluciones, que no es para quienes son parte del Comité de aplausos. En un Ecuador, con crisis en gobiernos locales, vialidad deteriorada, corrupción y violencia, necesitamos menos etiquetas y más indicadores. 

Propongo, en este punto, un conjunto de señales que permiten identificar el uso políticamente virulenta de esta expresión:

Pregunta: ¿La crítica etiquetada como "atrasapueblos" propone alternativas viables o solo bloquea?

Indicadores medibles: ¿El "progreso" defendido reduce desigualdad (IDH por cantón), mejora seguridad (reducción de asaltos y crímenes) o aumenta empleo formal? Si no, el acusador podría ser el verdadero "atrasapueblos".

Contexto local: en los cantones ¿se usa para silenciar quejas sobre obras inconclusas o corrupción en los gobiernos locales?

Por tanto, la próxima vez que escuche "atrasapueblos", la pregunta obligada es: ¿Qué dato verificable lo sustenta? ¿Qué propuesta lo contrarresta?

Ahora bien, puede tener una variante con "atrasa pueblos" (separado); para este caso se la puede definir como la acción, política o decisión que genera retroceso medible en el bienestar de comunidades locales, por ineficiencia, corrupción o falta de visión. A diferencia de la anterior, es corregible y no define identidades. Nótese que la palabra "medible" es la piedra angular de esta descripción.

En el siguiente cuadro se plantea un esquema comparativo de las dos expresiones:

Aspecto

Atrasapueblos (una palabra)

Atrasa pueblos (separado)

Estructura

Compuesto nominal, como un sustantivo propio (Ejem. "los atrasapueblos"). Más peyorativo y etiquetador. 

Verbo + sustantivo ("atrasa" en tercera persona + "pueblos"). Describe una acción, no una identidad fija.

Tono y uso

Despectivo y absolutista. Implica que la persona es un obstáculo inherente, no solo que actúa mal. Absolutista y demonizador. Inherente, no corregible. Usado por funcionarios para evadir debate. (Ejem. "Esos atrasapueblos no quieren progreso").

Más descriptivo, matizable, temporal, debatible y neutral. Señala que una acción o postura retrasa a los pueblos. (Ejem. "Esa política atrasa pueblos al ignorar la realidad local").

Ejemplos en discurso

"No escuchemos a los atrasapueblos que critican sin proponer." contra ciudadanos que piden transparencia en obras públicas, servicios y gestión.

"Oponerse por oponerse atrasa pueblos." (Menos común, pero aparece en análisis críticos o periodísticos). Permite contraargumentar: "No, esa medida es la que atrasa pueblos".

Ventaja retórica

Crea un "enemigo" fácil de demonizar. Facilita polarización y lealtad grupal (Comité de aplausos). Ataque ad hominem. Evita responder: "No discutamos, eres atrasapueblos".

Invita a debate sustantivo. Más difícil de usar como ataque ad hominem.  (Ejem. ¿Por qué atrasa? Veamos indicadores.)

Ventaja para quien lo usa

Polariza y une al "nosotros" vs. "ellos". Viral en redes.

Permite autocrítica: "Mi propia política podría atrasar pueblos si no se ajusta".

Frecuencia actual

Dominante declaraciones oficiales para resistirse a rendir cuentas o cuando el escenario político no les es favorable.

Rara en discurso oficial; más en opiniones independientes o correcciones gramaticales.

La versión junta es más tóxica porque reduce al crítico. La separada abre la puerta al debate. Gramaticalmente, "atrasa" es correcto (verbo "atrasar" + "pueblos"), pero la fusión gana por impacto emocional.

Pero recordemos que en la jerga política ecuatoriana "atrasapueblos" es una herramienta para la descalificación que transforma cualquier disenso en  un imaginario de traición al desarrollo nacional o local. La versión separada permite un análisis más objetivo, que permite acceder a métricas reales de "progreso o desarrollo" y, sobre todo, da señales de ser respetuoso con la Democracia.

Contextos y orígenes

El término "atrasapueblos" es una muletilla arraigada en la retórica política ecuatoriana desde al menos la década de 2010, usada para desacreditar a quienes cuestionan políticas impuestas desde el poder. 

En un blog crítico de 2013, por ejemplo, se denuncia su empleo por el gobierno de Rafael Correa para etiquetar a opositores de avances tecnológicos y económicos como defensores de un neoliberalismo "atrasado" de los 80 y 90, ironizando que tales acusaciones ignoran retrocesos propios, como la dependencia petrolera de los 70 o la fallida sustitución de importaciones inspirada en ideas de la CEPAL de mediados del siglo XX (La República EC, 2013). 

Esta práctica temprana ilustra cómo "atrasapueblos" ha servido históricamente para suprimir el debate, transformando críticas legítimas en ataques al "bien común", un patrón que persiste y se intensifica en contextos locales de desarrollo urbano y rural.

De otro lado, la variante separada "atrasa pueblos" resalta su rol como acusación descriptiva de acciones obstructivas, a menudo en defensa de proyectos públicos que permite contrargumentaciones. 

En un análisis más reciente sobre oposición a obras en Guayaquil y Durán, se califica de "atrasa pueblos" a un operador de justicia que impulsó un amparo contra la Metrovía (sistema de transporte moderno con permisos legales de la Municipalidad y Patrimonio Cultural), argumentando que tales bloqueos reviven ilegalidades morales y artificiales, como la remoción de bustos históricos sin controversia equivalente para figuras foráneas (Ecomundo). 

Este ejemplo muestra cómo la forma separada facilita un llamado a la acción ciudadana, urgiendo a "despertar" contra opositores al progreso, pero sin diferenciar entre disenso fundado y obstrucción pura.

En definitiva

"Atrasapueblos" no solo describe retrocesos, sino que invisibiliza responsabilidades de los funcionarios en un Ecuador donde las obras están paralizadas o mal ejecutadas o tienen evidencias de anomalías en la transparencia; además, refleja el contraataque político a los ciudadanos que exigen explicaciones debida y legalmente sustentadas.

Lecturas complementarias

Los votos dan obligaciones no inmorales superpoderes


Comité de aplausos, parte del clientelismo político

El poder político es un recurso público
------------

Datos sobre el autor:

10 de mayo de 2025

Es vulgar la frase "mejorar la calidad de vida de los ciudadanos"

 Me preguntaba ayer: ¿Cuál es el significado para la frase "dejar de lado las banderas políticas" en un país en que todo se mueve por política? Mi primera respuesta provino de los recuerdos de una serie de esas expresiones propias de la gestión pública.

Foto: ethic.es

Una de ellas quedó retumbando en mi mente al no poder descifrar el significado, aunque presumía el significante; se trata de la famosa y ya vulgar "mejorar la calidad de vida de los ciudadanos". 

Ampliación del titular. Al escribir vulgar me refiero a la parte del conocimiento que se centra en la apariencia de las cosas y no profundiza en la comprensión de los procesos, que se sostiene sin una base teórica o metodológica sistemática.

¿Cómo evaluar esa expresión y qué parámetros deberían usarse? Así que fui poco a poco tratando de descifrarla, como si estuviese en un laboratorio para para autopsias.

Mi primer hallazgo es que tiene un tono paternalista y hasta ambiguo; también tomé aparte la palabra "calidad" que bien podría significar que que nosotros los ciudadanos, tal como estamos, tenemos una "calidad" deficiente que necesita ser "mejorada";  me supo como si fuésemos un producto defectuoso.

Parece que tengo una pista y que debo hilar más fino. Ya en el mundo de la gestión pública sugiere una relación jerárquica en la que los funcionarios se posicionan como los "mejoradores" de una población pasiva.

Ahora, para los que trabajamos en planes y proyectos sabemos de la importancia de la línea base y, en este caso, cómo medir que la frase pueda transformarse en un sistema de indicadores que permita verificar que efectivamente hay una "mejoría". Ese sistema bien podría para la educación o salud, de valores, de productividad, quizás hasta de obediencia en una distorsionada participación ciudadana.

Por tanto la vaguedad de la frase me permite asumir que es una muletilla retórica usada para sonar bien, pero sin comprometerse a nada en concreto.

 Profundizando en lo político. Si ya determinó que es una muletilla retórica entonces bien podría ser una expresión para desviar la responsabilidad institucional, porque en lugar de enfocarse en mejorar las condiciones estructurales del entorno, pone el peso en los ciudadanos, como si nosotros fuésemos el problema.

Aunque existe otra probabilidad sustentada en la superioridad moral del funcionario. Esa frase vulgar podría reflejar su visión tecnocrática o elitista, con la que asume que los ciudadanos necesitamos ser "moldeados" para encajar en un modelo de gestión diseñado desde las aspiraciones personales.

Pero aquí veo otro problema ¿Quién o qué define la calidad de vida de nosotros los ciudadanos? o acaso la frase es un primer paso en el intento de homogeneizar o imponer un estándar de "ciudadano ideal" sin respetar las características socio-económicas culturales.

Esta apreciación tiene una connotación conspiranoica, por tanto se requería hacer un estudio profundo de la persona que redacta o dice esa frase como parte del discurso político. Aunque existe la probabilidad que la replica inconscientemente.

Para romper esta frase

Si por una necesidad estratégica se hace indispensable el funcionario decide usar esta frase, es necesario que le de respaldo y contenido, un trabajo basado en datos y relatos para convertirlos en líneas argumentativas, empezando por la definición de "calidad de vida" desde los conceptos filosóficos hasta patrones culturales de los ciudadanos que conforman los distintos grupos objetivos de la gestión institucional.

Además preparar los sistema de indicadores tanto de gestión como de resultados que permitan evaluar objetivamente ese "mejoramiento", lo que además sirve como insumo para preparar los planes operativos y los respectivos presupuestos.

Esto se consigue con una de las herramientas más mal usadas en la gestión política: participación ciudadana. El funcionario debería trabajar en consultas públicas, preparar talleres, foros y otros espacios físicos y virtuales para obtener esos relatos; requiere, así mismo, impulsar mecanismo para medir la satisfacción ciudadana que no significa conocer el porcentaje de popularidad.

Un tercer escenario, mucho más complejo pero indispensable: transparencia informativa; es decir, en cada comunicado físico o virtual sobre una gestión o una obra o un servicio, incluir datos sobre costos, plazos, nombre del responsable, acceso a otros datos complementarios, que nos permitan a los ciudadanos cualificar y calificar cada gestión.

Si estas recomendaciones o sus variantes no fuese parte de la política de trabajo del funcionario, simplemente repetir "mejorar la calidad de vida de los ciudadanos" seguirá siendo una frase vulgar e inservible.

_____________________________________

Datos sobre el editor de la nota:

Cuenta Twitter: @Zavala_Ra
Blog de Comentarios cortos: https://raulzavala.wordpress.com/
Blog de generalidades: https://lodijeron.wordpress.com/

Canal de vídeos: https://www.youtube.com/@RaulZavala 

24 de marzo de 2025

Hostilidades y fiascos en el debate presidencial

Ya es parte de la historia del Ecuador, no se si del capítulo "Gestión presidencial" o del "Recorrido electoral". Ya serán los especialistas en historiografía los que decidan, pues en lo que a mi concierne lo colocaré el debate presidencial entre Luisa González y Daniel Noboa como una gran fracaso técnicamente preparado por el Consejo Nacional Electoral.


La noche del 23 de marzo de 2025, durante dos horas, me fue posible ver a dos estudiantes defendiendo hostil y sarcásticamente sus trabajos escolares; en ningún momento pude ver en los dos participantes a un candidato presidencial por más que el mundo mediático así los anunciaba. 

El mega error de los consejeros del CNE inició cuando permitieron que un funcionario, en este caso el Presidente Daniel Noboa, se presente al debate en calidad de candidato; la parte legal aún se analiza en la Corte Constitucional, pero en el marco social considero que fue la mayor demostración de inmoralidad.

El siguiente eslabón fue convertir a la periodista Ruth del Salto que su rol únicamente sea una especie de lectora de preguntas y controladora de tiempos, pues en ningún momento actuó como una moderadora frente a los agresivos desvaríos de los dos contendores como parte de sus argumentaciones políticas, si es que se lo puede llamar así a lo que expusieron ante los espectadores.

Largo sería, por ahora, analizar desde mi perspectiva lo que dijeron y lo que no dijeron, así como incluir otras perspectivas de los especialistas, comentaristas y opinadores que vierten sus palabras en el mundo mediático y que, de una u otra forma, son parte de la ilustración pública; ante eso esta primera entrada sobre las primeras pinceladas que le di al paisaje discursivo de la aspirante a la presidencia y del Presidente disfrazado de candidato.

Ya habrá tiempo para la crítica sobre la metodología del debate.

De entrada los dos contendores se mostraron irrespetuosos en sus tratos, tuteándose como si fuesen un par de ciudadanos cualquiera que luego de ser amigos de barrio se convirtieron en enemigos mediáticos.

Viene al caso mi primera conclusión:

Además que cada intervención de cada candidato fue una escaramuza política. Los ciudadanos únicamente servimos como relleno, como carne de cañón. ¿Qué se hace cuando los candidatos no aportan soluciones a los problemas del Ecuador?

Síntesis del eje "Educación" impuesto por el CNE: información relacionada con drogas, desayuno, aspecto laboral y visión micro para la magnitud del sistema escolar. La exclusión y la deserción son los graves problemas estructurales y visibles en Ecuador. La hostilidad de los dos les hizo perder perspectiva. Ninguno de los protagonistas habló la crítica situación Ecuador en lo que respecta a la baja calidad del aprendizaje. Nunca escuché el plan de ninguno, únicamente un listado de aspiraciones.

Salud y Seguridad Social: ¿A qué genio se le ocurrió juntar dos aspectos complejos y trascendentales en un solo tema? La dos son áreas interconectadas pero distintas, con desafíos específicos que a veces se solapan y a veces divergen. Los candidatos divagaron gracias a la hostilidad que la que cada uno hizo gala a su estilo; los candidatos se quedaron en ideas simplistas, evitaron el debate real sobre este doble escenario absurdo dispuesto por la Función Electoral. La hostilidad los volvió a mostrar inoperantes.

Criminalidad y seguridad, el álgido escenario tomó un rumbo más emocional y confrontacional que sustantivo; la mutuas acusaciones sobre quien era más fue la tónica para seguir la línea de la hostilidad; los candidatos lanzaron ideas, de esas que suenan bien en el micrófono, pero se estrellan contra la realidad financiera y operativa de Ecuador. La mutua hostilidad fue un síntoma preocupante en estos delicados temas. 

Nada dijeron del ECU 911, una de las herramientas ciudadanas fundamentales para gestionar la seguridad ciudadana. mencionaron a militares y policías como sinónimo de "seguridad ciudadana". Las hostilidades de los candidatos nos pusieron definitivamente en manos de los delincuentes y criminales. Sus intervenciones fueron un ¡¡Un fiasco!!

Y otro más cuando les tocó el turno de Economía y Empleo. Siguieron en sus intervenciones pendencieras con ciertos momentos de lucidez para contar sus ilusiones personales, no mencionaron los problemas reales y menos soluciones integrales, palabras lanzadas al público para que las conviertan en tendencia mediática o en memes pero siempre con claras intenciones de que se conviertan en virales.

El inmoral Presidente, a pesar de tener la capacidad para mostrar cifras fue incapaz de hacerlo; no vi al mandatario, fue a un simple candidato que esgrimió su actitud beligerante como estrategia para denigrar a su oponente y las intenciones de causar daños morales en sus votantes; pero haciendo ofertas económicas para comprar votantes. 

Cuando llegó el turno de anunciar sus políticas de Gobernabilidad, el eje de cierre del programa, los pugilistas sacaron a relucir su ignorancia e insensibilidad ante la desarticulación del Estado, ante la brecha que separa a la ciudadanía de sus gobernantes y su fortaleza para insultar usando palabras propias de la real política pública. Sobre todo mostraron que las demandas sociales es lo que menos les interesa, que quieren el poder político para saciar su necesidad de erguirse como paladines en la destrucción del equilibrio constitucional.

Dos personas hostiles jamás podrán poner en práctica los conceptos políticos de gobernabilidad y menos de gobernanza. 

En definitiva no vi ni escuché un debate presidencial, fui testigo de un hostil grupo de mutuas acusaciones entre quienes dicen estar preparados para gobernar; también que el CNE le dio al gran público lo que más le gusta en televisión: chisme y farándula confrontacionales, los contertulios no defraudaron a esa parte del electorado. 

Este preocupante paisaje político termina con la famosa y repetitiva pregunta ¿Quién ganó el debate? En lo personal, cualquier respuesta orientada a uno de los pugilista no es más que un apéndice de la campaña de violencia y desprestigio mimetizada como electoral.

Después de este show las páginas de crónica roja tiene mucho por publicar y las de política nada; sin embargo, valió la pena ver y escuchar a la quiere gobernar y al que podría seguir gobernando... en cualquiera de los dos casos ¡Adiós a lo que quedaba de tranquilidad en Ecuador!

___________

Datos sobre el editor de la nota:
Cuenta Twitter: @Zavala_Ra
Blog de Comentarios cortos: https://raulzavala.wordpress.com/
Blog de generalidades: https://lodijeron.wordpress.com/

Canal de vídeos: https://www.youtube.com/@RaulZavala