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15 de noviembre de 2020

Graves problemas de salud mental que no queremos afrontar

Publicado originalmente en "La Verdad" 
edición de septiembre 2020, bajo el título 
Los invisibles problemas de la salud mental

La pandemia hizo público lo que los ciudadanos siempre lo supimos y el Gobierno levantaba cortinas de humo: las graves ineficiencias del sistema de salud pública. 

Largas discusiones, defensa y ataque de posiciones, se desataron cuando el Presidente de la República prácticamente desechó el proyecto legislativo llamado Código Orgánico de la Salud, pero fueron en casos puntuales y no en cada uno de los componentes de este inmenso cuerpo legal. 

Pero esta vez, desde mi lado más como un ciudadano e involucrado como periodista en estos aspectos médicos, plantearé algunas de mis inquietudes sobre una de las aristas en el ser humano: la salud mental. ¿Existe descuido en este tema?

El cuestionamiento me sobrevino cuando se analizó el envenenamiento de un padre a sus dos hijos y me pregunté ¿Por qué no se puedo evitar? y luego como una de las secuelas que me dejó el terremoto del 2016 en lo emocional y psicológico. 

Reconocí que tenía un problema y traté de controlarlo, pero también me dediqué a preguntar si es que el personal policial y de bomberos recibieron atención psicológica luego de lo que vivieron en esas negras horas post terremoto con el rescate de las víctimas. Obtuve muchas respuestas negativas.

Entonces sobrevino la crisis por la pandemia, en el frente de batalla estuvo todo el personal sanitario, que también debió enfrentar complejos momentos para tratar de salvar vidas en un ambiente totalmente adverso, tanto por la falta de equipamiento como de insumos de protección y otras situaciones colaterales, fue cuando expuse públicamente ¿héroes o mártires?

Por ejemplo, pienso en el esfuerzo emocional y agotamiento físico de médicos y enfermeras por el cuidado emergente a los pacientes contagiados con grave estado de salud, o en la preocupación por infectar a sus familiares con el virus. ¿Les habrán prestado atención psicológica a estos profesionales?

Y en el seguimiento noticioso también fue evidente el trabajo y esfuerzo desplegado por un sinnúmero de trabajadores del sector privado que estuvieron en primera línea, sobre todo en la parte logística y de producción. ¿Estarán los problemas mentales, en estos casos, considerados como parte de la salud ocupacional?

Es comprobable que los funcionarios de nivel operacional durante la cuarentena debieron trasladar las oficinas a sus casas y emprender con grandes esfuerzos el llamado teletrabajo; conocí de cientos de casos de este personal que debió enfrentar múltiples escenarios que fueron desde sus actividades personales y familiares, hasta extensas jornadas laborales de alta presión, pero en el encierro. ¿Qué diagnóstico médico existe sobre los impactos en este grupo de personas por estas anomalías?

También están presentes otros problemas que empiezan a develarse, pero siguen sin tener un impacto en las políticas púbicas: suicidios, violencia intrafamiliar y social. Obligada pregunta: ¿Hay suficientes institutos de neurociencias púbicos y privados en Ecuador para atender estos casos? 

Y con esa duda me saltan otras: ¿En qué momento un acto de violencia intrafamiliar pasa de ser un caso de salud mental a uno de tipo penal y quién lo decide?

Cuando consideré que estaba cubriendo los 360 grados de este panorama, descubro otro más: las adicciones y drogadicción son también un problema de salud pública y mental. ¿Las acciones gubernamentales son suficientes para enfrentar con eficacia este daño social?

Con todo lo descrito en estos párrafos, voy a la parte pertinente de lo que es el vetado Código Orgánico de la Salud y son tres artículos (207, 208 y 209) los que se ocupan de esta parte del sistema nacional y son extremadamente genéricos. ¿Fueron irresponsables los asambleístas al legislar sobre este problema?

Llego al final de este artículo con más dudas que certezas y con un epílogo preocupante: ¿Cuál es destino de la sociedad sin diagnósticos sobre los impactos de las enfermedades mentales?

Hasta aquí lo publicado en la revista, pero este no es un artículo aislado. En el programa " "La radio en tiempo de crisis" el problema de salud mental fue analizado con la psicóloga Tania Pico que se lo puede escuchar a continuación:



26 de septiembre de 2020

El invisible entramado del Código Orgánico de la Salud

¿En el archivado proyecto de Código Orgánico de la Salud en Ecuador, existe la subordinación ideológica del saber médico?

Me ha resultado complejo leer analíticamente el documento sin saber primero lo que es la política del sistema de salud pública, cómo está estructurado el sistema sanitario y las relaciones público - privadas.

Esto como antecedente al 25 de septiembre de 2020, cuando el presidente Lenín Moreno presentó la objeción total al Código Orgánico de Salud (COS), porque, según él, el texto contiene temas que “adolecen de varias imprecisiones que van desde definiciones erróneas no actualizadas hasta una estructura institucional del sistema nacional de salud poco clara”.

El Ministro de Salud Juan Carlos Zevallos aseguró que "Aunque es posible que haya artículos que individualmente sirvan, pero en forma general no son funcionales y que el proyecto tiene 172 sanciones administrativas para los profesionales de la salud “prácticamente tendríamos que entrar con un abogado a cada consulta médica”.

En mi cuenta Twitter había realizado algunos comentarios sobre este cuerpo legal: En esto de tener antecedentes para entender el proyecto de Código Orgánico de Salud para Ecuador, me encuentro con una entrada de Javier Segura del Pozo, titulada: "¿A quién vamos a dejar morir? Sanidad Pública, crisis y la importancia de lo político”

Desirée Yépez (@Desireeyepez) comenta: “El Código de la Salud se presentó hace 8 años, pero se hizo el primer debate en 2017. Y luego el segundo entre 2019 y 2020. A mí sí me retumba en la cabeza que ninguno de los 137 asambleístas haya siquiera considerado una actualización en el contexto de la pandemia.”

A pesar de los cientos de las críticas que siguieron a partir del veto, tuve la oportunidad de leer el análisis posteado por BeatrizLeón, en que expone algunos de los problemas encontrados en el trabajo legislativo y parte dejando clara su relación política:

Asegura la Doctora: Iré poniendo algunos ejemplos del mamotreto que es el COS vetado para quienes tiene interés sobre algo que nos afecta a todos. Es una pena que personas inteligentes se dejen llevar por sus odios y el poco apoyo de Legislativo y Ejecutivo para criticar sin haber leído TODO el COS.

Además: El COS está tan mal hecho, con tantos errores que la sospecha que tengo es que no fue leído ni por los asambleístas actuales, ni las personas que han pedido veto por leer desde su religión artículos y MENTIR sobre su contenido ni tuiteros activistas que olvidan la complejidad de un código.

Otro argumento. La emergencia obstétrica se seguirá atendiendo como dice la ley actual. Los procesos patológicos de pacientes que nacen con órganos sexuales externos incompletos o discordantes con los internos se debe tratar por equipo multi-disciplinario científico que no puede ponerse en el COS.

En otro de los temas vitales. Lactancia materna es mencionada 27 veces repitiendo lo mismo en la mayoría. Tiene errores hasta en algo sencillo como hacer efectivo este derecho. Dice: debe ser hasta por 2 años, aunque no den vías a esa "garantía". La mujer por autonomía decide complementar con fórmula, ojo al rojo:

Expone otro problema detectado: El Art. 376 es sobre la historia clínica. Dice maravillas como que debe ser única y universal, algo que cada ministro ha prometido en las últimas décadas... Hay varios errores, de los peores está el que los familiares tienen acceso en vida y después de fallecidos hasta en 4to. grado de consanguinidad.

En otro de sus tuits hace una advertencia. "El financiamiento debería ser discusión amplia, inteligente, actualizada, sin prejuicios. Con propuestas, por ejemplo que se cumpla el derecho a salud por medio del aseguramiento universal, de modo que todos tengamos seguro médico por IESS, privado o pagado por el Estado. Ojo al riesgo IESS:"


También plantea otra inconsistencia con una de las áreas que cobró vital importancia con la pandemia: "La investigación en salud es de las más deficientes a pesar de su importancia: Este es el 1ero. de 8 malos artículos, en el que ni siquiera se habla cómo y cuánto dinero se asigna. La entidad adscrita (¿será el INSPI? ¿una nueva?) se encargará de lo que está en rojo, una prueba más de que ni leyeron.


Como parte de esta secuencia de tuits, la especialista, muestra otra inconsistencia en la redacción: "El Art. 37 dice cuáles son los objetivos del sistema nacional de salud, esto dice el numeral 6 de los 10 que tiene: Brindar protección financiera y sostenible a la población ecuatoriana, promoviendo la optimización y uso adecuado de recursos. Repito, los asambleístas no leyeron."

Pero Beatriz León no se queda únicamente en sus declaraciones, reacciona ante otros tuits que también aportan: "Al fin alguien se acuerda que la Corte Constitucional tiene esto hace meses sin despachar a costa de que las mujeres arriesguen su sanidad:
-completando embarazos de productos inviables
-recurriendo a abortos clandestinos
-obligando a niñas a mantener embarazo que las enferman/mutilan

Otro de los diálogos de significativa relevancia es el que mantiene con el periodista Freddy Lobato, a partir que a Dra. León expone que está de acuerdo con el veto:

FL: Como lo expones suena a que un neófito lo redactó o como que hubo negligencia articulada. Y claro que los artículos que se convirtieron en polémica con grupos antiderechos fueron carnada de todo esto. Pero hasta eso pudo el Ejecutivo mandar a corregir con un veto parcial, no todo.

BL: Solo hay un artículo de los polémicos aún no legislado, nuevo: maternidad subrogada. Es discriminatorio: solo mujeres que por razones médicas no pueden embarazarse tendrían acceso. ¿Hombres que quieren ser padres? NO. ¿Mujeres que no quieren embarazarse pero si ser madres? no. ¿Parejas gays? no.

FL: Entiendo eso Beatriz, pero quien también participó en el debate y construcción del COS no este año, sino desde hace 8, fueron autoridades del MSP, asesores legales, expertos y representantes de cuerpos colegiados de medicina. Incluso entes internacionales del área.

BL: Tienes razón, es inaudito que en estos 8 años tantas personas hayan hecho tan mal trabajo, era su obligación, su deber sumamente bien remunerado. El Código Orgánico de la Salud de hoy no es el de hace 8 años, ha cambiado y ha sido discutido cada vez por muchas personas. Otro error de quienes critican el veto.

De mi parte también he planteado en mi cuenta Twitter otras dudas:

Incluyo otra arista que también expuse: Otro aspecto que debo buscar en el Código Orgánico de la Salud para Ecuador, es el "Efecto cobra", bajo el planteamiento de ¿Qué podría salir mal?

ACLARACIÓN: en algunos de los tuits me he tomado la libertad de editar su forma, más no su fondo, debido a que originalmente tienen ciertos defectos propios de escribir en esta red social y en momentos que la novedad exigía plantear argumentos razonados. 

Esta entrada podría alargarse por lo extenso y complejo que es legislar sobre sobre la salud pública, así que por lo pronto es un avance de lo que en los siguientes meses deberá incorporarse en los debates públicos de las propuestas electorales.

Sin embargo de ello, pongo a consideración un vídeo en que distintos actores sociales exponen sus puntos de vista respecto a esta compleja discusión que no ha terminado ni debe terminar, por la propia dinámica de la investigación y la medicina.