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16 de julio de 2026

Madre y mis reflexiones frente al mar

A esta hora reflexiono, medito, cuestiono, mi nueva normalidad dinámica en que se ha convertido la vida en este tranquilo barrio rural y frente al mar. Con madre han sido complicados y complejos los últimos cuatro meses enfrentado sus crisis de salud, meditando en lo ocurrido recordé que en algún rato supe que esto debía pasar tarde o temprano; ahora lo asumo como parte del proceso de vivir.

Locación: Puerto Cayo - Jipijapa

Así que las siguientes horas y días son parte de este proceso, como tal hay que conocer de qué manera enfrenté los anteriores y cómo los enfrentaré en cada jornada. Sobre todo debo también visualizar los impactos colaterales.

Reflexiones que las hago mientras cumplo mis tareas domiciliarias.
Reflexiones que me sirven para tomar decisiones razonadas.
Reflexiones que me son útiles para priorizar las actividades propias de este proceso.
Reflexiones para esta nueva normalidad dinámica.

Domingo cerca de la mediana noche y aquí estoy evaluando estos últimos 7 días, revisando aciertos, errores y fallas, alegrías, tristezas, angustias, apoyos, gastos y momentos de tranquilidad.

La recompensa inesperada: madre está tranquila y lúcida.

Cerca de medianoche, con café y un cigarrillo, pienso en los esfuerzos de mis hermanos para socorrer a madre, sé que para ellos no es fácil estar a casi 9 horas de Puerto Cayo, con sus trabajos y sus obligaciones, aún así estuvieron presentes.
Son las otras manos de tranquilidad.

Cerca de la medianoche, incienso y música relajante me acompañan en recordar otra gran preocupación que embargó mis días mientras madre ha permanecido hospitalizada: nuestra mascota y la casa. 
Jodel, el joven que es apoyo eventual domiciliario se comportó a la altura.

Cerca de median noche y repaso las nuevas obligaciones domiciliarias que tengo, mis compromisos, mis tareas barriales y profesionales, las finanzas de supervivencia, la logística de alimentación... mi propia salud.

Cerca de medianoche y ante mis ojos están la silla de ruedas y el andador de madre, sus bastones, a mi memoria acuden los recuerdos vividos con madre a partir de la muerte de viejo, el terremoto, la pandemia, la transición de su jubilación y la decisión de venir a Puerto Cayo.

Cerca de medianoche, con mi pasado a cuestas, estoy convencido que el destino me estuvo entrenando para lo que me tocaba vivir este 2026. Me pregunto qué hubiese pasado si es que no hubiese aprendido tantos oficios y menesteres, si no hubiera aprendido a tomar decisiones.

Me son tiempos para caminar entre piedras y matorrales, de navegar en mares turbulentos, de volar con lastres... es parte de haber vivido, de existir.

Oficialmente ha terminado el domingo... mi domingo, y aquí estoy escuchando el reventar de las olas sin poder ver el mar, sé que mañana allí estará y conversaré con las diosas de las aguas, les debo una ofrenda.

Como otro resultado de mis reflexiones frente a los problemas de salud física de madre: debo tener cuidado y no caer en los efectos de "la hipótesis del mundo justo", porque eso me haría distraer del real y necesario objetivo que tanto ella como yo tenemos.

Estoy seguro que las "cosas" malas les ocurren tanto a las personas buenas como malas por igual, porque la vida no distingue ni reparte "con justicia". Además, las adversidades en la salud de madre no son un castigo "divino" ni una anomalía universal.

¿Por qué de mis reflexiones frente al mal estado de salud de madre?

Porque cuidarla y asistirla no son de una mera buena intención, son de alta responsabilidad que me involucran como hijo y, por tanto, estoy expuesto a situaciones que afecten o me hagan perder la cordura.

¿Cuánto tiempo dura el proceso del amanecer? Pues dependerá de la hora en que despierte y las tareas que deberé cumplir antes que el Sol vuelva a ocultarse.

Y sigo... no vale la pena detenerse, a menos que sea para admirar el paisaje o tomar aliento.

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Datos sobre el editor de la nota:

Canal de vídeos: https://www.youtube.com/@RaulZavala 

6 de diciembre de 2025

Las cartas de Tomás, el cuaderno de Nippur y el Buzón de los sueños

El acto de escribir cartas en contextos de crisis familiar por una enfermedad es más común de lo que pudiese parecer y tan poderoso que trasciende los tiempos de la vida y muerte; aunque a menudo no se no se formaliza en un "protocolo" único, inspira procesos más amplios en algunos hospitales u organizaciones de apoyo psicológico.

Foto: IESS

La historia de Tomás, compartida por Miguel Peralta @miguelrperaltaf, nos recuerda que una simple carta puede ser el abrazo más fuerte en un hospital: un puente de amor inquebrantable cuando las palabras se traban y el tiempo se agota. La verdadera cura, muchas veces, cabe en un sobre y muere en un cajón olvidado.

Y un caso similar en sentido inverso es el de Marie Vázquez, quien usó el tiempo de vida que le quedaba para escribir a su hijo para que la conociera; ese manuscrito se convirtió en Best Seller "El cuaderno de Nippur, y luego en una película.

Dos historias que son un recordatorio brutal: mientras discutimos por millones de dólares en equipos de última generación, un niño puede estar esperando ocho semanas para que alguien le lleve un “te quiero” de su mamá y que el sueño de una joven madre puede cumplirse muy a pesar de que los esfuerzos médicos no lograron salvar su vida.

Una tercera historia: "El buzón de los sueños", una iniciativa en el Hospital de Especialidades Teodoro Maldonado Carbo (HTMC) implementada en el 2020, para humanizar la atención de salud en áreas críticas, como la Unidad de Cuidados Intensivos, Observación y Cuidados Intermedios.

Sobre todo hay una verdad incómoda: otros de los procesos que más ayudan a sanar o son un refuerzo emocional son los que dependen de un ser humano que decida, sin que nadie lo supervise, llevar un sobre doblado a un paciente y esos procesos, precisamente por ser gratuitos y silenciosos, son los primeros en caer cuando falta personal o voluntad administrativa; ocurre que también es el último eslabón (casi inútil) en los planes hospitalarios.

Las cartas de Tomás

Un joven común y corriente llegaba cada tarde a la recepción del hospital. Pedía lo mismo: "¿Puedo dejar una carta para mi mamá?"

La recepcionista tomaba el sobre. El joven se iba.

Esto pasó durante 52 días seguidos. Siempre a las 4pm. Siempre una carta. Siempre el mismo jovencito.

La recepcionista, Laura, empezó a notarlo después de la segunda semana.

"¿Por qué no subes a ver a tu mamá directamente?" El joven bajó la mirada. "No me dejan. Dicen que soy muy inocente para entrar a cuidados intensivos."

"¿Y tu papá? ¿Él puede subir las cartas?"

"No tengo papá. Mi abuela me cuida. Pero ella trabaja hasta las 7pm. No puede traerme."

"¿Cómo llegas hasta aquí entonces?"

"Camino. Son 40 minutos desde mi casa. Pero no importa. Mi mamá tiene que saber que la quiero."

Laura sintió algo romperse en su pecho. Ese día, curiosa, abrió uno de los sobres que el joven había dejado. Adentro había un dibujo. Coloreado con crayones. Y una carta escrita con letra temblorosa:

"Querida mami: Hoy en la escuela saqué 10 en matemáticas. La maestra dijo que estoy mejorando. Te extraño mucho. Por favor mejórate pronto. Te amo. - Tomás"

Laura lloró. Subió al piso de cuidados intensivos. Preguntó por la mamá de Tomás. Habitación 407. María González. 35 años. Cáncer avanzado. Laura tocó la puerta. Entró.

"Señora González, soy Laura de recepción. Su hijo viene cada día a dejar cartas para usted. ¿Las ha recibido?"

María la miró confundida. "¿Cartas? ¿Qué cartas?" Laura sintió que algo estaba terriblemente mal.

"Su hijo deja una carta cada tarde hace casi dos meses. 52 cartas. ¿Nunca le han llegado?"

"No. Nunca he recibido nada."

Laura investigó. Habló con enfermeras. Con el personal. Nadie sabía de las cartas. Descubrió que las cartas se quedaban en recepción. Se suponía que un voluntario las llevaba a los cuartos. Pero ese voluntario había renunciado hacía 8 semanas.

Las 52 cartas de Tomás nunca llegaron a su mamá.

Laura bajó a la bodega de objetos perdidos. Ahí estaban. En una caja. 52 sobres sin abrir. Las subió todas. Se las entregó a María.

María abrió la primera carta. Empezó a llorar. Luego la segunda. Y la tercera. Leyó las 52 cartas seguidas. Sin detenerse. Llorando con cada una.

"Mi bebé… mi bebé ha estado escribiéndome todos los días y yo no sabía." Laura vio las cartas. Cada una contaba el día de Tomás.

"Hoy perdí mi diente de adelante."
"Hoy fue el cumpleaños de mi mejor amigo pero no fui porque vine a traerte tu carta."
"Hoy llovió mucho y llegué mojado pero quería que supieras que te amo."

En la carta 52, la más reciente, Tomás había escrito:

"Mami, ya van 52 días. No sé si lees mis cartas. No sé si te hacen sentir mejor. Pero voy a seguir escribiendo hasta que salgas. Porque el amor no se cansa. La abuela me dijo eso. Te amo con todo mi corazón. - Tomás"

María pidió ver a su doctor ese mismo día.

"Doctor, necesito mejorar. Mi hijo me ha estado escribiendo 52 días. No puedo rendirme."

Algo cambió en María. Empezó a responder mejor al tratamiento. Comía más. Luchaba más. Laura hizo algo sin permiso. Sabía que podía perder su trabajo.

Un día, cuando Tomás llegó con su carta, le dijo: "Hoy puedes subir. Solo por 10 minutos."

Tomás corrió escaleras arriba. Entró a la habitación 407. Su mamá estaba sentada en la cama. Sonriendo. Rodeada de 52 cartas pegadas en las paredes.

"¿Mamá?"

"Tomás, mi amor. Leí todas tus cartas. Todas."

Tomás corrió a abrazarla. Lloraron juntos durante los 10 minutos completos. La historia llegó a oídos del director del hospital. Laura pensó que la iban a despedir. En lugar de eso, el director creó una nueva política:

"Protocolo Tomás" - Todas las cartas, dibujos y mensajes de familiares serán entregados el mismo día. Sin excepciones. Contrató dos personas cuyo único trabajo es entregar correspondencia a pacientes.

Pero hizo algo más. Cambió la política de visitas. Niños mayores de 7 años pueden visitar cuidados intensivos por 15 minutos diarios con supervisión.

María salió del hospital 4 meses después. En remisión completa.

El doctor dijo: "Médicamente no puedo explicarlo. Pero algo en ella decidió pelear."

María sabe qué fue. 52 cartas de un niño que caminaba 40 minutos cada día bajo lluvia y sol.

Hoy, 2 años después, Tomás tiene 10 años. Su mamá está sana.

Todavía le escribe cartas. Pero ahora se las entrega en persona cada noche antes de dormir.

En el hospital, en la entrada de cuidados intensivos, hay un buzón. Se llama "Buzón de Tomás - Tus palabras sanan." Familias dejan cartas ahí cada día para sus seres queridos internados. El personal las entrega en menos de 2 horas.

En el buzón hay una placa con las primeras líneas de la carta 52: "El amor no se cansa." Y abajo, una foto. Tomás entregando su primera carta a los 8 años.

Cada paciente que recibe una carta del Buzón de Tomás, recibe también una nota:

"Un niño de 8 años caminó 40 minutos cada día durante 52 días para demostrarle a su mamá que el amor no se rinde. Sus cartas llegaron tarde, pero llegaron justo a tiempo. Que esta carta te recuerde: alguien está peleando por ti del otro lado de estas paredes."

¿Cuántos días seguidos estarías dispuesto a caminar 40 minutos para demostrarle a alguien que no estás rindiéndote con ellos? (Fin)

Nota del Editor: Aunque esta historia no relata un hecho real concreto, Miguel Peralta resalta: "Te regalo la tranquilidad de que es una historia de la vida real convertida en una pieza que sirva de instrumento transformador. Un abrazo!"

El cuaderno de Nippur

Una madre llamada Sandra Vázquez, diagnosticada con cáncer terminal, escribió un libro de 60 capítulos para su hijo de 3 años, Nippur, con consejos para su vida adulta; lo hizo en semanas, sabiendo que no estaría para verlo crecer. Tras su muerte, el cuaderno se publicó como libro exitoso que lleva como título: "El cuaderno de Nippur" y para la adaptación cinematográfica hubo se cambio por "El cuaderno de Tommy".

Su esposo plantea ¿Qué hace una mamá de un chico de 2 años que sabe que pronto va a morir?

María era arquitecta además una tuitera activa y, cuando le dieron el alta, pensó si contar o no públicamente lo que le estaba pasando. “No contar es ponerse del lado de los que titulan ‘una larga y penosa enfermedad”, escribió ella misma en la revista La Agenda, cuando ya se había hecho conocida por animarse a hablar en Twitter sobre su cáncer y contar con humor negro la recta final de su vida.

Fue una amiga de ella, escritora, quien vio cómo estaba quedando el cuaderno y le dijo: “Marie, esto hay que publicarlo”. A ella le encantó la idea. La réplica, idéntica al cuaderno real, se llama “El cuaderno de Nippur”, fue editada por la editorial Planeta y ya vendió 12.500 ejemplares. Marie, como la conocían, no llegó a enterarse. Murió el 21 de abril de 2015. (Leer la historia completa en infobae.com)

Otras prácticas

Aunque fue implementado como parte de las estrategias para familiares con pacientes con Covid-19, es necesario imaginar que gracias al "Buzón de los sueños" un sobre cruza barreras de la bioseguridad y miedo, convirtiendo el encierro en conexión. Aunque surge por COVID, se aplica a cualquier paciente, incluyendo enfermedades de base como el cáncer.

La información disponible menciona que fue implementado por el IESS en el Hospital de Especialidades Teodoro Maldonado Carbo de Guayaquil - Ecuador.

Ninoska Franco, especialista en psicología clínica, sostiene que recibir mensajes positivos por parte de su familia influye favorablemente en la recuperación de cada paciente. Sentir que no estás solo en esta lucha mejora no solo las condiciones de vida del enfermo sino también repercute notablemente en su estado de ánimo, evitando cuadros depresivos, señaló el médico. (Fuente: iess.gob.ec)

Post Pals y Letters of Love (Reino Unido y global, desde 2008): Estas organizaciones recolectan cartas y tarjetas de niños sanos para enviar a niños hospitalizados con cáncer u otras enfermedades graves, pero también incluyen mensajes de hermanos o hijos para padres internados.

"Me enorgullece decir que Cartas de Amor ha tenido el honor de enviar más de 425,000 tarjetas a pacientes de hospitales pediátricos de todo el mundo." Grace Berbig (lettersofloveglobal.com)

Post Pals ha distribuido millones de cartas, creando "buzones de ánimo" en hospitales como el Great Ormond Street y su campaña Families Appeal. Fuente: gosh.nhs.uk

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1 de octubre de 2022

Confabulación en los planes electorales

Nuevamente somos espectadores y víctimas de una desenfrenada carrera por los votos. Los protagonistas son los miles de candidatos que aspiran conseguir un cargo en los gobiernos seccionales y en el Consejo de Participación Ciudadana. 

Quizás sea entendible el hecho que seamos espectadores, pero de seguro se requiere una mayor explicación sobre el hecho que también estemos en el nivel de víctimas de este proceso electoral previsto para febrero del 2023. Todo inicia desde lo que se analiza, se planifica y se ejecuta en cada campaña para promocionar a los aspirantes a las distintas dignidades; para este comentario me voy a centrar en aquellos que quieren convertirse en prefectos, alcaldes, concejales y presidentes de las juntas parroquiales rurales.

¿De qué somos víctimas los votantes? Pues de una confabulación. Y no hay que asustarse, es parte de una práctica que, de una u otra manera, la hemos vivido desde hace mucho tiempo, simplemente nos hemos quedado en su origen; es decir, considerarla como una simple mentira sin mayores consecuencias legales, pero sí en la vida diaria de los ciudadanos.

Aclaro. Se la define desde la psiquiatría como los falsos productos de la memoria o las falsas percepciones sobre el mundo exterior, como una derivación de la mitomanía y es un síntoma característico del síndrome de amnésico de Korsakow, un trastorno cerebral debido a la deficiencia de vitamina B1. ¿Por qué en el Código de la Democracia no existe un requisito que certifique la buena salud física y mental de los candidatos?

Voy entonces al otro escenario relacionado con nuestra vida diaria como niños, adolescentes o adultos. Confabular, básicamente es también lo dicho entre dos o más personas para ponerse de acuerdo y emprender algún plan ilícito o inmoral o salvarse de un castigo, puede verse también como una travesura. Transpolemos esto hacia lo que ocurre en la gestión política que incluye lo electoral.

Quizás un escenario próximo pueda vislumbrase si analizamos a profundidad los comunicados o boletines de prensa que se difunden desde la institucionalidad pública; tal vez allí encontremos algunos datos que no son coherentes con la realidad, también que existe una exaltación extrema a una gestión que no tiene bases ni argumentos de verificación. Un tema para tratarlo por separado desde la perspectiva de la transparencia o el oscurantismo informativo.

Ahora, amable lector, traiga a su memoria, las ofertas que están haciendo lo candidatos para atraer su voto, tome una, la que sea de su agrado y en un breve recorrido mental desmenuce cada uno de los componentes que debería tener; por ejemplo: costos, plazos, capacidad de ejecución, beneficios tangibles, origen de lo prometido (no confundir con proyecto) y de si es posible hacerlo desde lo legal.

Y permítame algunas preguntas: ¿Usted cree que esa oferta electoral la ideó él solo? ¿Quién le ayudó a darle forma y convertirla en promoción electoral? ¿Conoce al equipo de campaña de ese candidato?

Con base en lo mencionado por la investigadora Elżbieta Drążkiewicz en su artículo “Estudia las teorías de la conspiración con compasión”, me tomo la licencia de contextualizar una parte de su análisis: no es suficiente estudiar a los individuos y sus ideas: debemos considerar las estructuras sociales y los contextos, políticos, financieros, presupuestarios, culturales e históricos que generan y propagan ideas electorales. 

Me pregunto: ¿Cómo se puede armar el plan de trabajo al ser uno de los requisitos legales para inscribir sus candidaturas? Esto con base en el Art. 97 de la Ley Orgánica Electoral y de Organizaciones Políticas de la República del Ecuador. 

También me quedan dudas en la manera en que esos planes se convierten en una propuesta de marketing político (electoral sería más adecuado); ¿Y si es a la inversa? Viene entonces la parte en que los candidatos preparan sus discursos o les dan preparando y se producen los contenidos comunicacionales.

Siempre queda la duda si es que el candidato y su equipo de campaña disciernen si lo que van a sacar al mercado podría ser cumplido o es una falsa promesa que luego tendrá alguna justificación.

Lo cierto es que desde esos momentos comienza la confabulación electoral en contra del electorado, pero sin que se convierta en el delito de asociación ilícita tipificado y sancionado en el artículo 370 del COIP.

Al final, seguramente en la mayoría de votantes se impondrán, como siempre, los sentimientos y los intereses personales a la hora de estar frente a las papeletas, además que la compaña electoral es muy similar a la fase de enamoramiento, en que se dicen y se creen mentiras, en que las promesas de felicidad se las acepta así se conozca que no será ni tan cierta ni tan simple y hasta existe desprecios por los consejos de nuestros amigos y familiares.

Pero la otra confabulación podría darse si es que nos anclamos a una de las populares frases de Iósif Stalin: las personas que votan no deciden una elección, la gente que cuenta los votos lo hace. Lo cual se convertiría en un nivel superior de confabulación. 

Nos guste o no: en el amor, en los negocios y en las elecciones, todo se vale.

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Comentario sobre la ausencia de transparencia institucional frente a la ley de comunicación












15 de noviembre de 2020

Graves problemas de salud mental que no queremos afrontar

Publicado originalmente en "La Verdad" 
edición de septiembre 2020, bajo el título 
Los invisibles problemas de la salud mental

La pandemia hizo público lo que los ciudadanos siempre lo supimos y el Gobierno levantaba cortinas de humo: las graves ineficiencias del sistema de salud pública. 

Largas discusiones, defensa y ataque de posiciones, se desataron cuando el Presidente de la República prácticamente desechó el proyecto legislativo llamado Código Orgánico de la Salud, pero fueron en casos puntuales y no en cada uno de los componentes de este inmenso cuerpo legal. 

Pero esta vez, desde mi lado más como un ciudadano e involucrado como periodista en estos aspectos médicos, plantearé algunas de mis inquietudes sobre una de las aristas en el ser humano: la salud mental. ¿Existe descuido en este tema?

El cuestionamiento me sobrevino cuando se analizó el envenenamiento de un padre a sus dos hijos y me pregunté ¿Por qué no se puedo evitar? y luego como una de las secuelas que me dejó el terremoto del 2016 en lo emocional y psicológico. 

Reconocí que tenía un problema y traté de controlarlo, pero también me dediqué a preguntar si es que el personal policial y de bomberos recibieron atención psicológica luego de lo que vivieron en esas negras horas post terremoto con el rescate de las víctimas. Obtuve muchas respuestas negativas.

Entonces sobrevino la crisis por la pandemia, en el frente de batalla estuvo todo el personal sanitario, que también debió enfrentar complejos momentos para tratar de salvar vidas en un ambiente totalmente adverso, tanto por la falta de equipamiento como de insumos de protección y otras situaciones colaterales, fue cuando expuse públicamente ¿héroes o mártires?

Por ejemplo, pienso en el esfuerzo emocional y agotamiento físico de médicos y enfermeras por el cuidado emergente a los pacientes contagiados con grave estado de salud, o en la preocupación por infectar a sus familiares con el virus. ¿Les habrán prestado atención psicológica a estos profesionales?

Y en el seguimiento noticioso también fue evidente el trabajo y esfuerzo desplegado por un sinnúmero de trabajadores del sector privado que estuvieron en primera línea, sobre todo en la parte logística y de producción. ¿Estarán los problemas mentales, en estos casos, considerados como parte de la salud ocupacional?

Es comprobable que los funcionarios de nivel operacional durante la cuarentena debieron trasladar las oficinas a sus casas y emprender con grandes esfuerzos el llamado teletrabajo; conocí de cientos de casos de este personal que debió enfrentar múltiples escenarios que fueron desde sus actividades personales y familiares, hasta extensas jornadas laborales de alta presión, pero en el encierro. ¿Qué diagnóstico médico existe sobre los impactos en este grupo de personas por estas anomalías?

También están presentes otros problemas que empiezan a develarse, pero siguen sin tener un impacto en las políticas púbicas: suicidios, violencia intrafamiliar y social. Obligada pregunta: ¿Hay suficientes institutos de neurociencias púbicos y privados en Ecuador para atender estos casos? 

Y con esa duda me saltan otras: ¿En qué momento un acto de violencia intrafamiliar pasa de ser un caso de salud mental a uno de tipo penal y quién lo decide?

Cuando consideré que estaba cubriendo los 360 grados de este panorama, descubro otro más: las adicciones y drogadicción son también un problema de salud pública y mental. ¿Las acciones gubernamentales son suficientes para enfrentar con eficacia este daño social?

Con todo lo descrito en estos párrafos, voy a la parte pertinente de lo que es el vetado Código Orgánico de la Salud y son tres artículos (207, 208 y 209) los que se ocupan de esta parte del sistema nacional y son extremadamente genéricos. ¿Fueron irresponsables los asambleístas al legislar sobre este problema?

Llego al final de este artículo con más dudas que certezas y con un epílogo preocupante: ¿Cuál es destino de la sociedad sin diagnósticos sobre los impactos de las enfermedades mentales?

Hasta aquí lo publicado en la revista, pero este no es un artículo aislado. En el programa " "La radio en tiempo de crisis" el problema de salud mental fue analizado con la psicóloga Tania Pico que se lo puede escuchar a continuación:



26 de septiembre de 2020

El invisible entramado del Código Orgánico de la Salud

¿En el archivado proyecto de Código Orgánico de la Salud en Ecuador, existe la subordinación ideológica del saber médico?

Me ha resultado complejo leer analíticamente el documento sin saber primero lo que es la política del sistema de salud pública, cómo está estructurado el sistema sanitario y las relaciones público - privadas.

Esto como antecedente al 25 de septiembre de 2020, cuando el presidente Lenín Moreno presentó la objeción total al Código Orgánico de Salud (COS), porque, según él, el texto contiene temas que “adolecen de varias imprecisiones que van desde definiciones erróneas no actualizadas hasta una estructura institucional del sistema nacional de salud poco clara”.

El Ministro de Salud Juan Carlos Zevallos aseguró que "Aunque es posible que haya artículos que individualmente sirvan, pero en forma general no son funcionales y que el proyecto tiene 172 sanciones administrativas para los profesionales de la salud “prácticamente tendríamos que entrar con un abogado a cada consulta médica”.

En mi cuenta Twitter había realizado algunos comentarios sobre este cuerpo legal: En esto de tener antecedentes para entender el proyecto de Código Orgánico de Salud para Ecuador, me encuentro con una entrada de Javier Segura del Pozo, titulada: "¿A quién vamos a dejar morir? Sanidad Pública, crisis y la importancia de lo político

Desirée Yépez (@Desireeyepez) comenta: “El Código de la Salud se presentó hace 8 años, pero se hizo el primer debate en 2017. Y luego el segundo entre 2019 y 2020. A mí sí me retumba en la cabeza que ninguno de los 137 asambleístas haya siquiera considerado una actualización en el contexto de la pandemia.”

A pesar de los cientos de las críticas que siguieron a partir del veto, tuve la oportunidad de leer el análisis posteado por BeatrizLeón, en que expone algunos de los problemas encontrados en el trabajo legislativo y parte dejando clara su relación política:

Asegura la Doctora: Iré poniendo algunos ejemplos del mamotreto que es el COS vetado para quienes tiene interés sobre algo que nos afecta a todos. Es una pena que personas inteligentes se dejen llevar por sus odios y el poco apoyo de Legislativo y Ejecutivo para criticar sin haber leído TODO el COS.

Además: El COS está tan mal hecho, con tantos errores que la sospecha que tengo es que no fue leído ni por los asambleístas actuales, ni las personas que han pedido veto por leer desde su religión artículos y MENTIR sobre su contenido ni tuiteros activistas que olvidan la complejidad de un código.

Otro argumento. La emergencia obstétrica se seguirá atendiendo como dice la ley actual. Los procesos patológicos de pacientes que nacen con órganos sexuales externos incompletos o discordantes con los internos se debe tratar por equipo multi-disciplinario científico que no puede ponerse en el COS.

En otro de los temas vitales. Lactancia materna es mencionada 27 veces repitiendo lo mismo en la mayoría. Tiene errores hasta en algo sencillo como hacer efectivo este derecho. Dice: debe ser hasta por 2 años, aunque no den vías a esa "garantía". La mujer por autonomía decide complementar con fórmula, ojo al rojo:

Expone otro problema detectado: El Art. 376 es sobre la historia clínica. Dice maravillas como que debe ser única y universal, algo que cada ministro ha prometido en las últimas décadas... Hay varios errores, de los peores está el que los familiares tienen acceso en vida y después de fallecidos hasta en 4to. grado de consanguinidad.

En otro de sus tuits hace una advertencia. "El financiamiento debería ser discusión amplia, inteligente, actualizada, sin prejuicios. Con propuestas, por ejemplo que se cumpla el derecho a salud por medio del aseguramiento universal, de modo que todos tengamos seguro médico por IESS, privado o pagado por el Estado. Ojo al riesgo IESS:"


También plantea otra inconsistencia con una de las áreas que cobró vital importancia con la pandemia: "La investigación en salud es de las más deficientes a pesar de su importancia: Este es el 1ero. de 8 malos artículos, en el que ni siquiera se habla cómo y cuánto dinero se asigna. La entidad adscrita (¿será el INSPI? ¿una nueva?) se encargará de lo que está en rojo, una prueba más de que ni leyeron.


Como parte de esta secuencia de tuits, la especialista, muestra otra inconsistencia en la redacción: "El Art. 37 dice cuáles son los objetivos del sistema nacional de salud, esto dice el numeral 6 de los 10 que tiene: Brindar protección financiera y sostenible a la población ecuatoriana, promoviendo la optimización y uso adecuado de recursos. Repito, los asambleístas no leyeron."

Pero Beatriz León no se queda únicamente en sus declaraciones, reacciona ante otros tuits que también aportan: "Al fin alguien se acuerda que la Corte Constitucional tiene esto hace meses sin despachar a costa de que las mujeres arriesguen su sanidad:
-completando embarazos de productos inviables
-recurriendo a abortos clandestinos
-obligando a niñas a mantener embarazo que las enferman/mutilan

Otro de los diálogos de significativa relevancia es el que mantiene con el periodista Freddy Lobato, a partir que a Dra. León expone que está de acuerdo con el veto:

FL: Como lo expones suena a que un neófito lo redactó o como que hubo negligencia articulada. Y claro que los artículos que se convirtieron en polémica con grupos antiderechos fueron carnada de todo esto. Pero hasta eso pudo el Ejecutivo mandar a corregir con un veto parcial, no todo.

BL: Solo hay un artículo de los polémicos aún no legislado, nuevo: maternidad subrogada. Es discriminatorio: solo mujeres que por razones médicas no pueden embarazarse tendrían acceso. ¿Hombres que quieren ser padres? NO. ¿Mujeres que no quieren embarazarse pero si ser madres? no. ¿Parejas gays? no.

FL: Entiendo eso Beatriz, pero quien también participó en el debate y construcción del COS no este año, sino desde hace 8, fueron autoridades del MSP, asesores legales, expertos y representantes de cuerpos colegiados de medicina. Incluso entes internacionales del área.

BL: Tienes razón, es inaudito que en estos 8 años tantas personas hayan hecho tan mal trabajo, era su obligación, su deber sumamente bien remunerado. El Código Orgánico de la Salud de hoy no es el de hace 8 años, ha cambiado y ha sido discutido cada vez por muchas personas. Otro error de quienes critican el veto.

De mi parte también he planteado en mi cuenta Twitter otras dudas:

Incluyo otra arista que también expuse: Otro aspecto que debo buscar en el Código Orgánico de la Salud para Ecuador, es el "Efecto cobra", bajo el planteamiento de ¿Qué podría salir mal?

ACLARACIÓN: en algunos de los tuits me he tomado la libertad de editar su forma, más no su fondo, debido a que originalmente tienen ciertos defectos propios de escribir en esta red social y en momentos que la novedad exigía plantear argumentos razonados. 

Esta entrada podría alargarse por lo extenso y complejo que es legislar sobre sobre la salud pública, así que por lo pronto es un avance de lo que en los siguientes meses deberá incorporarse en los debates públicos de las propuestas electorales.

Sin embargo de ello, pongo a consideración un vídeo en que distintos actores sociales exponen sus puntos de vista respecto a esta compleja discusión que no ha terminado ni debe terminar, por la propia dinámica de la investigación y la medicina.



  

6 de marzo de 2020

Luego del Covid 19 ¿qué haremos los periodistas?

Los periodistas y los medios de comunicación estamos en medio del gran problema que representa la emergencia sanitaria ante los estragos del Covid 19, en esto tenemos que afrontar algunas dudas: cobertura, preparación de notas, pero también los necesarios cuestionamientos institucionales y sociales.

La mayoría de periodistas en Ecuador somos de tipo generalistas, no tenemos una especialidad, a eso se suma que los espacios en los medios debemos completarlo con distintas notas de temas políticos, sociales y de violencia o tragedias.
Kike Mateu: "La mejor noticia es que no he infectado a nadie más"
Esta entrada nace con el tuit de Henry Raad: Él virus noticioso para cubrir los efectos del Coronavirus es más grave que el virus mismo. Esta acusación válida, me puso en alerta ante el desconocimiento del tratamiento de la información en los siguientes días, cuando el problema persista y el flujo informativo baje a nivel de apenas pocas líneas.

Considero que el siguiente paso que debemos dar los periodistas es despejar cualquier duda o nivel de incertidumbre médica que tengamos al respecto, en esto el investigador médico Esteban Ortiz, claramente lo define y lo sustenta:
Este escenario en el que vivimos también se replica en otros países y es lo que asegura Juan Pablo Ramírez en su artículo Periodismo, mascarillas y coronavirus: "La función del periodismo no puede ser vender miedo, carece de sentido que un periodista en España aparezca en el informativo con una mascarilla hablando de coronavirus."

Y entra en escena el debate: ¿los periodistas publicamos lo que el público quiere o publicamos lo que creemos debería saber? Hasta ahora no existe un acuerdo y cada medio orienta las respuestas conforme su línea editorial y modelo de negocios. Los aspectos deontológicos merecen, por metodología, un análisis aparte.

La crítica de Dante Augusto Palma al trabajo comunicacional evidencia una riesgosa política: lejos de brindar información u operar como servicio, en el tratamiento de la epidemia el periodismo demuestra que, en su afán por mantener la atención y generar clicks, lo único que busca es generar zozobra y sostenerla en el tiempo.

Pero hay otra arista que de manera drástica la expone: "...de la mano de la cuantificación y la lógica del minuto a minuto, la epidemia permite el estado de primicia constante tan deseado por el periodista."

Estas dos citas y otras preocupantes aseveraciones, se encuentran en el artículo "Coronavirus: una radiografía del periodismo", en el que además Dante Augusto nos hace una advertencia: "... la atención de la prensa irá disminuyendo aun cuando los casos crezcan por la sencilla razón de que en algún momento la audiencia preferirá consumir otra cosa."

En este punto es indispensable que encontremos el llamado justo equilibrio y lo que partir de lo mencionado por Ramírez: El miedo vende pero no ofrece beneficios a largo plazo.
Un segundo escenario ofrece Laura Helmuth al describir lo que ocurre en estos casos emergentes: Los periodistas que cubren este tema aprenden a evaluar la evidencia, descifrar la jerga y las estadísticas, encontrar expertos confiables y humanizar historias intimidantes. 

Tenemos entonces otra advertencia: "Evita desmentir una teoría sin sustento científico si aún no ha recibido mucha atención. La repetición hace que la información errónea se sienta más cierta." Esta y otras recomendaciones se encuentra en Consejos para periodistas: Cómo cubrir la epidemia de coronavirus de manera efectiva sin propagar información errónea

Pero hay otro problema que enfrentamos en este trabajo de recolectar información, procesarla y exponerla ante nuestro público: el aparato estatal propagandístico. Esta otra amenaza se evidencia cuando cuestionamos a la "fuente oficial" y un claro ejemplo está en la cuenta Twitter de Estefanía Dotti:
Esta observación viene a propósito de lo expuesto en el portal  periodistadigital.com en el que se asegura "El aparato de medios estatal comenzó a llamarlos como «los ocho chismosos” para denigrarlo tanto a él como a sus amigos profesionales. Una semana después, mientras atendía a una mujer con un glaucoma, se contagió el virus del que no tenía permitido hablar. El jueves 6 de febrero murió." Se trata de la historia de Li Wenliang primer médico en alertar el peligro que implicaba el coronavirus ahora llamado COVID-19.

En la nota se explica lo que hizo el Gobierno de China y que pudo evitar la actual crisis. Este relato tiene como nombre: Coronavirus: El laboratorio de ‘fakes news’ chino que impidió evitar la propagación del Covid-19.

De regreso a lo que ocurre en Ecuador. Existen antecedentes de la Ministra de Salud en que al asumir esta crisis, lo hace con problemas de credibilidad en vista de las constantes criticas al sistema sanitario y los problemas con los distintos hospitales; además de la manera en que comunicacionalmente se manejo el problema con el ciudadano chino sospechoso de ser portador de coronavirus.

No dejo de lado las acciones que son parte del cerco epidemeológico existente y que se ejecutan a partir de la conformación del primer caso en el país, 61 días luego de que la OMS emitió la alerta.

De una u otra forma el Gobierno, en su intento de contrarrestar la alteración social y el flujo de noticias falsas así como los impactos de las "fakenews" (no son sinónimo) induce en sus comunicados a que la población tenga una sola fuente informativa, tal como es posible observar en lo escrito encerrado en rojo:
Por tanto ¿lo publicado por el periodismo debe ser una réplica de la dicho por lo el Gobierno? En ese caso estaríamos convirtiéndonos en una "caja de resonancia" sin opción a una mínima verificación o contraste oportuno. Y claro: para qué los ciudadanos van a querer ver, leer o escuchar lo que los periodistas publiquemos, si es que ya les llegó la información a través de la inmensa maquinaria informativa.

Entonces esta batería de piezas informativas que dispara el Gobierno, las abundantes "noticias" que publicamos los periodistas, las permanentes alertas en las redes sociales virtuales, nos puede conducir a otro problema comunicacional: infoxicación por coronavirus.

El periodista Christian Trigoso luego de recabar información numérica, explica las millones y millones de informaciones que están circulando tanto on line como off line, lo que puede llevarnos a esta nueva "enfermedad" que es la infoxicación: neologismo que describe en español la sobrecarga de información a la que está sometida una persona y que le es difícil de procesar. Revisemos la entrevista en Bolivisión:


Hasta aquí un breve recorrido por otra noticia en desarrollo que dura ya más de siete días y que al parecer tendrá mucha más vida. Por tanto la pregunta periodística es ¿Y luego del Covid 19, que haremos?

1.- No dejar de dar seguimiento a las notas publicadas, para disponer de información que permita mostrar problemas colaterales y, tal vez, alguna consecuencia que se intente ocultar;

2.- Trabajar en notas de reportería, reportaje y de investigación (ensayos periodísticos) sobre los problemas del sistema de salud pública;

3.- Buscar los problemas que fueron relegados con la llegada del Covid 19 y actualizarlos. Aunque hay una movilización estatal en función de esta emergencia, no significa que el Gobierno dejó de trabajar en los temas previos;

4.- Recopilar las inconsistencias en comunicados oficiales y las ruedas de prensa de los funcionarios para verificarlas o descartarlas. Evidenciar los errores es aportar a la credibilidad ciudadana.

5.- Preparar información para evitar que los funcionarios se mantengan y sostengan el Estado de propaganda o el Estado de alerta.

6.- En vista que Ecuador entrará en una campaña electoral presidencial y legislativa, estructurar preguntas para demostrar que los candidatos no están ofertando acciones desde lo demagógico y lo populista.

7.- Tener presente que "todo lo que diga un funcionario es falso hasta que no demuestre lo contrario."

Los temas empresariales en los medios de comunicación privados, seguramente pueden entrar en análisis similares, pero en mi caso es otro mundo que bien podría escribirse en otro artículo.

Finalmente: es indispensable sentarnos a meditar sobre lo que ocurre con el periodismo y esta alerta, es casi seguro que no será última.