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12 de enero de 2025

Ese fue mi patrimonio personal

Las historias con las mascotas son variadas y entre ellas están las que los humanos las tildamos de travesuras, algunas sin mayores consecuencias y otras son daños irreversibles. Esta vez fui "victima" de una diablura de aquella sujeta que vive en casa: Gala, y mi reacción me llevó a otro nivel muy distinto al se podría sentir por perder una valiosa joya artesanal.

Mi valioso y antiguo sobrero de paja toquilla, el que fue parte del avatar en mis cuentas de redes sociales, llegó hasta los dientes de Gala, la can que en el último año ha sido parte de mi vida. Fue una situación fortuita y aclaro que nunca me molesté, enojé o le reclamé con violencia. Cogí el manojo del sombrero y al tacho de la basura. Pero eso no quedó allí, algo debía hacer y lo hice.

En mi cuenta de X puse un anuncio: Buenas tardes. Necesito contratar dos abogados especialistas en derecho penal canino para una causa de destrucción de bienes patrimoniales familiares. Uno de los profesionales para que defienda a Gala y el otro iniciar el proceso acusatorio.

Con eso arrancó una crónica que jamás habría podido escribirla si no fuese por la inspiración de unos segundos en que me debatí entre el estar molesto o simplemente afrontar los hechos con cordura; claro con la fanaticada que tiene Gala en la red.

El caso es que debiendo ausentarme del domicilio, debí dejar resguardada a la hoy acusada y por una razón que aún se investiga, procedió a infringir mordidas a mi sombrero fino de paja toquilla que lo tuve desde hace como ocho años. Al llegar descubro la escena del delito.

La hipótesis es que un ventarrón hizo caer el sombrero y que Gala lo tomó como parte de sus juegos "home alone", causando la destrucción del bien indicado.

Es de anotar que la sujeta en mención, al ser consultada sobre los motivos de su accionar miró y calló. Un gran vacío quedó en mi existencia terrenal.

El segundo detonante fue la oposición de @Vero_Barreiros: "Noooooo!! Gala es inocente! Claramente se puede ver que ese sombrero fue mordido por polillas, polillas gigantes, nocturnas... Feas." A lo que mi respuesta fue drástica.

- Muy bien, esa hipótesis le servirá a la defensa de la sujeta en mención, pero que se haga cargo el abogado de ella. Por lo pronto yo pediré a mi abogado patrocinador que pida un informe de un perito polillólogo.

- No hay necesidad. Fue una tandacucha! Caso cerrado. Sentenció Vero.

A la conversación entró también @maggieligg: En su defensa señor juez puedo decir que la acusada Gala tuvo un lapsus brutus como todos podemos tenerlo y que no hay razón, motivo ni circunstancias para acusarla de nada ya que no hay sangre en los hechos y lo material se recupera pronto. Pido servicio comunitario por un mes.

- Como parte afectada me niego a que esta acción quede en la impunidad muy a pesar de mis sentimientos, porque existe el riesgo que vuelva a ocurrir. Pero no apelaré al criterio de la defensa de la acusada hasta que al menos no se instale la audiencia por delito flagrante. Fue mi réplica y en mi mente empezó a cocinarse la trama.

La respuesta de Maggie no se hizo esperar y con una sentencia. - La culpa no es de ella sino del que dejó el sombrero en el suelo para que ella jugará con él. ¡¡Caso cerrado!!

Supe entonces que debía victimizarme.

Y claro, el caso había tomado otro giro y fue uno que realmente no esperaba.

- ¿Hay pruebas de que fue ella? Video por ejemplo. En caso de que no existan pruebas, puedo asesorar a Gala para demandar por daños y perjuicios, ya que se existe una difamación pública. 

Leer ese enfrentamiento de @CynJV  también provocó que yo tuviese que anteponer argumentos para desbaratar esa posible contrademanda.

- Las cámaras fueron retiradas por una decisión judicial porque Gala me acusó de violación a la intimidad. Pero tengo testigos que ella se quedó sola en casa mientras nosotros (sus custodios) subimos a la ciudad. En todo caso aún espero la audiencia por delito flagrante.

- Sin embargo, no hay pruebas de que haya sido ella, pudo entrar alguien y dañarlo, sería duda  razonable. Se declara inocente a Gala, y disculpas públicas además de pollito 3 veces a la semana mínimo, y pechuga. Se cierra la sesión, tienes 10 días para apelar. Replicó @CynJV.

Gala en espera de su audiencia por delito flagrante.

Se cumplió la audiencia de flagrancia y el juez dictó medidas sustitutivas para Gala, además dejó en claro que no se puede coartar su derecho al libre y diario ejercicio en espacios abiertos. También nombró a Lagarta como custodia para que se cumpla la disposición.

Dijo finalmente @CynJV y pidió más apoyo: Nombre del juez por favor. Cc @LawLoreG (por si acaso es en defensa de Gala por un sombrero destrozado).

Así que al día siguiente, para dar cumplimiento al dictamen judicial los tres fuimos al gimnasio marino costero.

También el juez dispuso la necesidad de trabajo comunitario así que ahora Gala debe supervisar que ¡¡YO!! saque basuras plásticas de la playa. No lo comparto pero lo cumpliré hasta que este caso termine.

Entrenar, educar y engreír a Gala ha sido y es una de las más gratificantes acciones que he tenido, pues además de los aspectos sentimentales, me obliga a entender lo que es su mundo y con ello también a permanecer en el aprendizaje de los instintos caninos.

Y fue, justo esa última parte, la que me indujo a no molestarme ni caer en la ira al ver que mi sombrero dejó de pertenecerme. Por lo pronto seguiré disfrutando de su compañía y otros servicios invalorables que nos presta en casa.

Voces de apoyo

Eduardo Emanuele @caedemmo: Se te llevaron media vida mi querido Raúl. Mi solidaridad total.

Anititita @AnitaAnititita: No queda nada mas que agregar.  Solo un "me saco el sombrero, gracias por compartir este relato". 

Más relatos de la sujeta en mención

Apagones, cordura y otra aventura con Gala (clic en la imagen para leer)

Un gran domingo para Gala (clic en la imagen para leer)

Las otras aventuras de Gala (clic en la imagen para leer)

Cierro este capítulo compartiendo uno de los días de entrenamiento con Gala, a pesar que en el fondo es una de sus terapias para que recupere completamente la movilidad de sus patas traseras, incluye el fortalecimiento muscular y desarrollo de otras habilidades físicas.

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Datos sobre el autor de la nota:
Cuenta Twitter: @Zavala_Ra
Blog de Comentarios cortos: https://raulzavala.wordpress.com/
Blog de generalidades: https://lodijeron.wordpress.com/

Canal de vídeos: https://www.youtube.com/@RaulZavala

17 de agosto de 2019

Una lujosa joya artesanal para lucirla siempre

En la edición impresa No. 372 correspondiente a julio de 2019, La Verdad publicó mi crónica sobre lo que ocurre con los sombreros de paja toquilla de Montecristi, luego que termina el tejido; además, tiene datos de cómo hacer para que esta prenda tenga una larga vida.



Este es el texto de la publicación:

El sombrero de paja toquilla es una prenda de vestir mágica, sirve para el trabajo en el campo o la ciudad, en las grandes ocasiones o usarlo a diario, con la única condición: debe ser original y de fino acabado. Lo he comprobado con aquel que tengo por más de 20 años.

En la literatura sobre este tipo de sombreros se conoce más del tejido, del proceso de la paja y de quienes los tejen, pero hay un siguiente universo antes de comercializarlo: el acabado; también otro mundo cuando ya se es propietario de uno.

Mi viejo sombrero vino de las manos de María Mero y Pablo Franco, esposos que desde hace 25 años han perfeccionado el arte de venderlos, que empezaron con unos pocos y que en la actualidad calculan que habría podido comercializar no menos de 40 mil y que muchos están distribuidos por todo el mundo.

María y Pablo, mis buenos amigos allá en la centenaria ciudad de Montecristi, me condujeron por los caminos de entender que esta “joya artesanal” se convirtió en un símbolo de identidad y de glamour, de un estilo de vida y crecimiento empresarial.

Fue María quien me enseñó la manera de azocar los sombreros, de hacer el ribeteado y de la importancia del acabado para que tengan la textura y buena imagen; Pablo, en cambio, me entrenó en un trabajo al que siempre lo llame: “Planchar con fuerza para no dañar”, que es la parte final antes de exhibirlo sensualmente y que atraiga a un comprador.

De entre las tantas historias que durante más de 10 años me contaron fueron las de los problemas cuando el sombrero se ensucia o por algún mal trato pierde la forma; la solución es llevar al sombrero hasta el local de la familia Franco – Mero, para que reciba el mantenimiento del caso y quede como nuevo.

Quizás para pase inadvertido uno de los servicios fundamentales que los esposos ofertan cuando venden un sombrero: recomendaciones para su buen uso, pues la experiencia les demostró que muchos tenemos malas prácticas al ponernos o sacarnos el sombrero, lo cual provoca daños irreparables; también la manera de guardarlo o lo que debemos hacer cuando se nos moja por alguna razón.

El buen y original sombrero de paja toquilla, soporta sol, vientos y lluvias, que lo he comprobado en los distintos viajes y trajines a los que lo he llevado. Pero aún falta más en la crónica de estas joyas.

La historia de los artesanos no se ha quedado en páginas de publicaciones nacionales, pues entre los tesoros que guarda Pablo, está la revista china en que se publica un reportaje sobre su trabajo y sus productos.

El espíritu empresarial no los dejó estancarse en el simple comercio, pues los Franco – Mero dieron otro paso fundamental que los llevó a internacionalizar su negocio con la estrategia “Denominación de Origen” que cuando Usted, amable lector, compre un sombrero le entregarán el certificado legal de su sombrero que avala calidad y lugar en que fue comprado. Es un valor agregado impresionante.

Como acotación: en Ecuador solo cinco productos tienen la marca Denominación de origen: Sombreros de Montecristi, café de Galápagos, Cacao Arriba, Maní Transkutukú y la pitahaya de Palora.

Certificado avalado y con datos personalizados que se entrega cuando una persona compra un sombrero de paja toquilla.
Pues bien, internacionalizar también implica exportar, un nuevo paso de la gran empresa llamada “MonteEcuador Hats” que dio el gran salto en el mundo de las finanzas y ahora tiene su propia tienda virtual; también cuando llega al lugar y luego de probarse algunos sombreros y decide comprarse uno, puede pagar con tarjeta de crédito o algún otro tipo de transacción financiera virtual.

Cuando leen estos párrafos podrían imaginar que estoy haciendo publicidad, pues en una parte sí, pero es que no hay otra manera de expresar el cómo Pablo y María, con sus hijos, desarrollaron su gran empresa con características internacionales.

A propósito de sus hijos y publicidad, quien está a cargo de toda la parte on line es Bryan Franco Mero, su primogénito, que en la misma tienda tiene su espacio para actualizar tanto la página Web como las distintas cuentas en redes sociales; además, es apoyo en estos intrincados mundos de la tecnología aplicados a las ventas de originales sombreros de paja toquilla.
Bryan Franco, encargado de los aspectos on line en la promoción y venta de sombreros de paja toquilla.
Pero si en este punto consideran que el camino ya es cuestión de recorrerlo, comentaré que no; porque deben enfrentar un problema, al igual que otros artesanos de la zona, que es la venta de sobreros “baratos y de mala calidad” haciéndolos pasar por originales. Esta situación ha sido evidente cuando en algunos eventos públicos tanto del sector privado como público, se han obsequiados sombreros como un símbolo y se distingue fácilmente o que son falsos o de aquellos que se fabrican industrialmente.

Me gustaría cerrar aquí esta crónica, pero me es imposible debido a que existe un componente histórico - humano que en papeles se perdió. Se trata de María Elvira López Mero, la primera generación de esta familia de artesanos y madre de Pablo. Pues, allá por el 2006, fue ella la tejedora manabita que posó para un sello postal que emitió Correos de Ecuador. Las fotos y demás papeles que sustentan este recuerdo se han extraviado, pero con Pablo nos hemos puesto de acuerdo para recuperarlos. Ojalá que pronto tengamos noticias.
María Elvira López Mero, la foto que fue usada para un sello postal y que ahora es insignia de esta empresa artesanal.

Puedo ahora hacer un alto de un breve relato sobre esta joya de Ecuador y lo hago con el orgullo que tengo al ser poseedor por más de 20 años de uno de esos más de 40 mil sombreros de paja toquilla originales en que los Franco – Mero pusieron sus esfuerzos.

24 de abril de 2011

Planchar sombreros de paja toquilla

Conocí a Pablo Franco y me dió explicaciones sobre el planchado de sombreros de paja toquilla, de los que se tenjen y se les da el acabado final con las manos. Yo tengo uno que me ha durado 8 años y que sigue casi como nuevo a pesar que ha recorrido conmigo desde el mar hasta la amazonia... en este vídeo cuento una parte del arte de construir un buen Montecristi Hat. Aquí la historia: