A esta hora reflexiono, medito, cuestiono, mi nueva normalidad dinámica en que se ha convertido la vida en este tranquilo barrio rural y frente al mar. Con madre han sido complicados y complejos los últimos cuatro meses enfrentado sus crisis de salud, meditando en lo ocurrido recordé que en algún rato supe que esto debía pasar tarde o temprano; ahora lo asumo como parte del proceso de vivir.
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Locación: Puerto Cayo - Jipijapa |
Así que las siguientes horas y días son parte de este proceso, como tal hay que conocer de qué manera enfrenté los anteriores y cómo los enfrentaré en cada jornada. Sobre todo debo también visualizar los impactos colaterales.
Reflexiones que me sirven para tomar decisiones razonadas.
Reflexiones que me son útiles para priorizar las actividades propias de este proceso.
Reflexiones para esta nueva normalidad dinámica.
Domingo cerca de la mediana noche y aquí estoy evaluando estos últimos 7 días, revisando aciertos, errores y fallas, alegrías, tristezas, angustias, apoyos, gastos y momentos de tranquilidad.
Cerca de la medianoche, incienso y música relajante me acompañan en recordar otra gran preocupación que embargó mis días mientras madre ha permanecido hospitalizada: nuestra mascota y la casa.
Jodel, el joven que es apoyo eventual domiciliario se comportó a la altura.
Cerca de median noche y repaso las nuevas obligaciones domiciliarias que tengo, mis compromisos, mis tareas barriales y profesionales, las finanzas de supervivencia, la logística de alimentación... mi propia salud.
Cerca de medianoche y ante mis ojos están la silla de ruedas y el andador de madre, sus bastones, a mi memoria acuden los recuerdos vividos con madre a partir de la muerte de viejo, el terremoto, la pandemia, la transición de su jubilación y la decisión de venir a Puerto Cayo.
Cerca de medianoche, con mi pasado a cuestas, estoy convencido que el destino me estuvo entrenando para lo que me tocaba vivir este 2026. Me pregunto qué hubiese pasado si es que no hubiese aprendido tantos oficios y menesteres, si no hubiera aprendido a tomar decisiones.
Me son tiempos para caminar entre piedras y matorrales, de navegar en mares turbulentos, de volar con lastres... es parte de haber vivido, de existir.
Oficialmente ha terminado el domingo... mi domingo, y aquí estoy escuchando el reventar de las olas sin poder ver el mar, sé que mañana allí estará y conversaré con las diosas de las aguas, les debo una ofrenda.
Como otro resultado de mis reflexiones frente a los problemas de salud física de madre: debo tener cuidado y no caer en los efectos de "la hipótesis del mundo justo", porque eso me haría distraer del real y necesario objetivo que tanto ella como yo tenemos.
Estoy seguro que las "cosas" malas les ocurren tanto a las personas buenas como malas por igual, porque la vida no distingue ni reparte "con justicia". Además, las adversidades en la salud de madre no son un castigo "divino" ni una anomalía universal.
¿Por qué de mis reflexiones frente al mal estado de salud de madre?
Porque cuidarla y asistirla no son de una mera buena intención, son de alta responsabilidad que me involucran como hijo y, por tanto, estoy expuesto a situaciones que afecten o me hagan perder la cordura.
¿Cuánto tiempo dura el proceso del amanecer? Pues dependerá de la hora en que despierte y las tareas que deberé cumplir antes que el Sol vuelva a ocultarse.
Y sigo... no vale la pena detenerse, a menos que sea para admirar el paisaje o tomar aliento.
La selfie de supervivencia y prueba superada en esta carrera por la vida... por la buena vida. pic.twitter.com/VAXmkzs7Zd
— Raul Zavala (@Zavala_Ra) July 9, 2026
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