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16 de julio de 2026

Madre y mis reflexiones frente al mar

A esta hora reflexiono, medito, cuestiono, mi nueva normalidad dinámica en que se ha convertido la vida en este tranquilo barrio rural y frente al mar. Con madre han sido complicados y complejos los últimos cuatro meses enfrentado sus crisis de salud, meditando en lo ocurrido recordé que en algún rato supe que esto debía pasar tarde o temprano; ahora lo asumo como parte del proceso de vivir.

Locación: Puerto Cayo - Jipijapa

Así que las siguientes horas y días son parte de este proceso, como tal hay que conocer de qué manera enfrenté los anteriores y cómo los enfrentaré en cada jornada. Sobre todo debo también visualizar los impactos colaterales.

Reflexiones que las hago mientras cumplo mis tareas domiciliarias.
Reflexiones que me sirven para tomar decisiones razonadas.
Reflexiones que me son útiles para priorizar las actividades propias de este proceso.
Reflexiones para esta nueva normalidad dinámica.

Domingo cerca de la mediana noche y aquí estoy evaluando estos últimos 7 días, revisando aciertos, errores y fallas, alegrías, tristezas, angustias, apoyos, gastos y momentos de tranquilidad.

La recompensa inesperada: madre está tranquila y lúcida.

Cerca de medianoche, con café y un cigarrillo, pienso en los esfuerzos de mis hermanos para socorrer a madre, sé que para ellos no es fácil estar a casi 9 horas de Puerto Cayo, con sus trabajos y sus obligaciones, aún así estuvieron presentes.
Son las otras manos de tranquilidad.

Cerca de la medianoche, incienso y música relajante me acompañan en recordar otra gran preocupación que embargó mis días mientras madre ha permanecido hospitalizada: nuestra mascota y la casa. 
Jodel, el joven que es apoyo eventual domiciliario se comportó a la altura.

Cerca de median noche y repaso las nuevas obligaciones domiciliarias que tengo, mis compromisos, mis tareas barriales y profesionales, las finanzas de supervivencia, la logística de alimentación... mi propia salud.

Cerca de medianoche y ante mis ojos están la silla de ruedas y el andador de madre, sus bastones, a mi memoria acuden los recuerdos vividos con madre a partir de la muerte de viejo, el terremoto, la pandemia, la transición de su jubilación y la decisión de venir a Puerto Cayo.

Cerca de medianoche, con mi pasado a cuestas, estoy convencido que el destino me estuvo entrenando para lo que me tocaba vivir este 2026. Me pregunto qué hubiese pasado si es que no hubiese aprendido tantos oficios y menesteres, si no hubiera aprendido a tomar decisiones.

Me son tiempos para caminar entre piedras y matorrales, de navegar en mares turbulentos, de volar con lastres... es parte de haber vivido, de existir.

Oficialmente ha terminado el domingo... mi domingo, y aquí estoy escuchando el reventar de las olas sin poder ver el mar, sé que mañana allí estará y conversaré con las diosas de las aguas, les debo una ofrenda.

Como otro resultado de mis reflexiones frente a los problemas de salud física de madre: debo tener cuidado y no caer en los efectos de "la hipótesis del mundo justo", porque eso me haría distraer del real y necesario objetivo que tanto ella como yo tenemos.

Estoy seguro que las "cosas" malas les ocurren tanto a las personas buenas como malas por igual, porque la vida no distingue ni reparte "con justicia". Además, las adversidades en la salud de madre no son un castigo "divino" ni una anomalía universal.

¿Por qué de mis reflexiones frente al mal estado de salud de madre?

Porque cuidarla y asistirla no son de una mera buena intención, son de alta responsabilidad que me involucran como hijo y, por tanto, estoy expuesto a situaciones que afecten o me hagan perder la cordura.

¿Cuánto tiempo dura el proceso del amanecer? Pues dependerá de la hora en que despierte y las tareas que deberé cumplir antes que el Sol vuelva a ocultarse.

Y sigo... no vale la pena detenerse, a menos que sea para admirar el paisaje o tomar aliento.

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Datos sobre el editor de la nota:

Canal de vídeos: https://www.youtube.com/@RaulZavala 

4 de enero de 2026

El costo de mi gris para el 2026

Normalmente al inicio de cada año tengo el ritual de plantearme lo que será mi línea de trabajo en cada una de mis actividades personales, profesionales, domiciliarias y de críticas. Esta vez me he tomado más tiempo del acostumbrado porque mi mundo ya no es tan simple ante una necesidad de supervivencia mental. El 1 de enero mientras caminaba con Gala por la playa me pregunté en voz alta: ¿Cómo está afectando a mi yo interno lo que ocurre en el entorno cercano y lejano del lugar en que vivo? De allí me saltaron otras preguntas, otras respuestas.

Mientras avanzo por la arena y de reojo veo a Gala seguirme pero dándose tiempo para olfatear lo que encuentra a su paso, me cuestiono si vale la pena seguir con la política que me propuse el 30 de diciembre del 2024 como guía para el 2025; en síntesis: "Quizá no pueda cambiar el mundo pero sí el pedacito que me toca" al referirme a Puerto Cayo (leer AQUÍ).

Acepto que estamos en un mundo conflictivo, en constante conflicto por la necesidad de muchas personas de sostenerse en sus creencias políticas, económicas, políticas y sociales, en que la premisa es: o estas conmigo o estás en mi contra, de usar el ataque verbal como muestra de que tiene razón. Me salta, entonces, otra duda: ¿Es mi obligación siempre estar a favor o en contra de un un hecho y exponerlo públicamente? y me respondo ¿Se acepta el gris, solo el blanco o solo el negro?

Claro, podría ser neutral pero ¿acaso la neutralidad no es pactar con Dios y el Diablo al mismo tiempo?

Recordé en ese momento a Freddy Javier Álvarez, uno de mis profesores cuando en una de sus clase aseguro que filosofar ante escenarios complejos externos no es un lujo, es una necesidad moral, pienso entonces que cuando el mundo digital grita blanco o negro, es necesario detenerme a preguntar ¿Y si hay un gris legítimo, aunque duela sostenerlo? ¿No sería acaso un acto de resistencia?

Por unos instantes me detengo para fotografiar un bulto de basura que alguien lo dejó sobre la arena, uno que ayer ya lo había visto, durante toda la semana estuvo allí, frente a uno de los tantos negocios instalados sobre la playa. He sido crítico con el maltrato a este espacio público y seguramente siga así este 2026, lo he dicho públicamente aunque se me tache de ser contrario al fomento del turismo y no me sume a la propaganda que muestra un lugar muy diferente. (Vídeo de mi comentario AQUÍ)

Sigo mi rumbo, Gala va pisando las olas, retomo a mis reflexiones dudando si debería seguir con los cuestionamientos a la falta de cuidado a la playa y decido que sí, porque vivo frente a la playa, porque es una muestra de inseguridad, de contaminación. Entonces, entiendo que es necesario ver el gris de la política pública local, cantonal, provincial y nacional, lo que no me hace gobiernista peor opositor.

Puedo asegurar que en un momento del ejercicio profesional del periodismo, tuve que guiarme por los cánones sociales, académicos y laborales; por titulación sigo siendo periodista pero ahora soy un ciudadano más que defiendo mi entorno cercano, un ciudadano que he decidido ser neutral desde lo que yo llamo el justo equilibrio, mesotés dirían los estudiosos de la Filosofía.

Entonces me doy cuenta que hemos caminado tanto que ya no estoy frente a la playa cercana a la casa, estoy mucho más al norte, en aquella que tiene menos afluencia de bañistas, que menos está expuesta al ojo de reporteros y que al parecer nadie la supervisa; además que en nada me afecta directamente y mentalmente repaso los otros inconvenientes que enfrentamos en Puerto Cayo. 

También de aquellos escenarios complicados que están más allá de las fronteras locales relacionados con las políticas públicas o los escándalos políticos, porque no soy ni gobiernista ni oposición, porque no pertenezco a ningún comité de aplausos.

Y decido regresar a casa, voy repasando los distintos inconvenientes del acontecer diario en cualquier parte del planeta Tierra, algunos en común y otros específicos y ¡¡PUM!! otra duda: ¿Qué significan esos problemas para la dignidad de las personas afectadas directamente, incluyéndome yo como ciudadano?

Fueron muchas interrogantes en esa jornada de ejercicios y algunas conclusiones orientadoras sobre mi situación personal respecto a ellas. Ya frente al computador, revisando mis ideas, replanteo las preguntas, escribo la primera línea guía: el mundo no es binario y se llega al justo equilibrio cuando se plantea el "Sí, pero..." seguido del "No, pero..." y con lo cual llegó al gris, a un gris que no es cobardía, es coraje pragmático y honestidad para conmigo mismo.

Empiezo mi redacción y avanzo con relativa tranquilidad hasta este punto en que enfrento una realidad dura: muchos esperan que tome partido claro; cuando no lo hago, unos me insultan y hasta dejan de hasta saludarme, otros me evitan o me ignoran (en redes sociales le dicen "ghostear"). No quiero devolver la misma moneda porque necesito escuchar y leer puntos de vista distintos a los míos.

Entonces cruzo ese límite y decido tomar el rumbo de la resistencia:

Mantener mi punto de vista gris en público requiere más valentía que tomar bando, porque no me da el veneno dulce de la tribu ni la protección del grupo, pero es el único lugar desde donde puedo construir algo duradero.

No tengo la obligación de satisfacer la expectativa ajena de "tomar partido" o entrar en el falso dilema de escoger a quién dar la razón. Yo elijo mis espacios y mis batallas.

Además, con el tiempo he aprendido que la gente que me exige lealtad absoluta lo hizo porque necesita reducir su propia ansiedad de incompetencia: el mundo es complejo y las etiquetas simplifican. Yo no responsable de calmarles esa ansiedad.

No en toda toda conversación se requiere la misma profundidad, así que cuando se presente la ocasión me bastará con una frase que deje la puerta abierta. Por un acaso: no lo considero traición al gris, pues será mi estrategia de supervivencia mental, pero tendré presente que mi silencio selectivo no es complicidad o contubernio. 

Tengo claro que no tengo ni tendré ni necesito tener el control sobre lo que los otros piensan de mi, tampoco permitir que eso me controle.

Por eso, declaro abiertamente a mis lectores: ante conflictos lejanos o cercanos y la polarización violenta, mi punto de vista siempre será gris, no por indiferencia ni cobardía, sino por fidelidad a la complejidad que veo. 

El precio será alto: insultos, desprecios, silencios incómodos, etiquetas rápidas, en otros espacios quizás mi gris se lea como infidelidad o tibieza, sé que existe la excomunión social moderna; pero pagarlo me parece necesario. Callar o radicalizarme para evitarlo sería traicionarme a mí mismo, así que prefiero, de ahora en adelante, el agotamiento del “sí, pero… y del no, pero…” a la comodidad del quemeimportismo o los pactos con Dios y el Diablo.

Y cierro: no pretendo convencer a nadie de compartir el mismo gris; solo lo pondré a consideración para críticas, réplicas o reclamos moderados de quien decida leer o escuchar mis puntos de vista expuestos en reuniones, mis blogs y redes sociales.

El resto ya es una cuestión ajena a mi persona en la que no intervendré.

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Datos sobre el autor:

31 de julio de 2020

Reflexiones sobre el oficio de hacer periodismo

El periodismo, a pesar de su larga vida, sigue en fase de artesanía sin que hasta ahora muchos profesionales hagamos más esfuerzos para que entre en el nivel de ciencia. Tal vez no sea necesario, pero eso también debe estar sujeto a una investigación o, al menos elevarlo a nivel de ensayo.

Funciones del periodismo desde una óptica de los análisis de escenarios,
la construcción de inteligencia y la toma de decisiones editoriales.
El tratar de perfeccionar mi profesión fui construyendo propuestas, como ladrillos para un muro pero a sabiendas que siempre es necesario tener las columnas que la sostenga y una de ellas es la frase que está en el encabezado de este blog: Tal vez un día cercano los periodistas nos demos cuenta que nuestro trabajo ya no es en función de la verdad, sino de la ¡LIBERTAD!

En uno de mis trabajos publicados en el 2008 aseguré que "Es así que puede establecerse que comunicación social son los mensajes de los medios de comunicación social sean estos periodísticos, publicitarios o propagandísticos, que permiten a la sociedad conocer el estado de su convivencia en aspectos geográficos, culturales, ambientales, de gobernanza y desarrollo." (El periodista y el periodismo)

Pero el tiempo, es decir las mutaciones de las cosas, hizo que los escenarios cambiasen para el periodismo por dos factores trascendentales: injerencia de la políticos y la irrupción de las redes sociales; en ese marco al llegar el 2018 expuse un problema: ¿A dónde van el periodismo y los medios de comunicación en Ecuador? Tal vez a ningún lado en vista de las políticas de la comunicación social que están en juego desde el Ejecutivo y el Legislativo. (Tribulaciones de la industria comunicacional del Ecuador)

Una recomendación bajo las actuales circunstancias en que se encuentra
la sociedad y que los espacios periodísticos son cuestionados.
Pero el periodismo no necesita únicamente de la universidad y aquello que puedan transmitir los profesores o los catedráticos en las aulas y en las conferencias, este trabajo artesanal requiere de una guía en las salas de redacción (presencial o virtual) de la televisión, de la radio y los medios impresos, también de los medios nativos virtuales.

Este escenario fue abordado por la Red Ética de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano -FNPI- bajo la temática ¿Hacen falta mentores en el periodismo? y un debate entre distintos colegas incluido yo. Una de mis conclusiones es que los medios abandonaron lo que se conoce como "escuela" en que los antiguos periodistas eran a su vez instructores de los nuevos, originado más por el entorno del mercado y las tendencias de comunicación on line.

He sostenido que la desconfianza en la versión oficial es el mejor soporte para lograr notas periodísticas con mayor relevancia, considerando que las “noticias falsas” se han convertido en la mayor amenaza para las sociedades y en paralelo existe una profundización en la libertad de expresión e información. Esta premisa la expuse en un artículo que fue publicado por La Verdad y en el que me pregunté a unos colegas: ¿Qué tan complejo es para los periodistas verificar la información oficial antes de publicar? 

La supervivencia no implica únicamente al ser humano como tal, también implica a cada
uno de sus componentes y uno de ellos es la profesión que ejerce o el arte que desarrolla.
Sirvan estas líneas para retractarme en otro artículo que publiqué en el que aseguro: Periodismo: ciencia para estudiarla desde las relaciones de producción. Pues esta actividad profesional no está en el marco de la ciencia porque no lo hemos investigado, no hemos logrado redefinir y sustentar sus características para la presente época.

No he cambiado el titular ni cambiado los argumentos, para que me sirva de guía en el desarrollo de hipótesis, en la redacción de nuevos ensayos y generar líneas de investigación.

Para poner el punto y aparte de esta entrada, comparto una conferencia sobre uno de los derroteros y opciones sobre la generación de nuevos impactos en el periodismo, dictada por Denise Dresser y del que se pueden sacar algunos componentes adicionales para estas reflexiones: