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4 de enero de 2026

El costo de mi gris para el 2026

Normalmente al inicio de cada año tengo el ritual de plantearme lo que será mi línea de trabajo en cada una de mis actividades personales, profesionales, domiciliarias y de críticas. Esta vez me he tomado más tiempo del acostumbrado porque mi mundo ya no es tan simple ante una necesidad de supervivencia mental. El 1 de enero mientras caminaba con Gala por la playa me pregunté en voz alta: ¿Cómo está afectando a mi yo interno lo que ocurre en el entorno cercano y lejano del lugar en que vivo? De allí me saltaron otras preguntas, otras respuestas.

Mientras avanzo por la arena y de reojo veo a Gala seguirme pero dándose tiempo para olfatear lo que encuentra a su paso, me cuestiono si vale la pena seguir con la política que me propuse el 30 de diciembre del 2024 como guía para el 2025; en síntesis: "Quizá no pueda cambiar el mundo pero sí el pedacito que me toca" al referirme a Puerto Cayo (leer AQUÍ).

Acepto que estamos en un mundo conflictivo, en constante conflicto por la necesidad de muchas personas de sostenerse en sus creencias políticas, económicas, políticas y sociales, en que la premisa es: o estas conmigo o estás en mi contra, de usar el ataque verbal como muestra de que tiene razón. Me salta, entonces, otra duda: ¿Es mi obligación siempre estar a favor o en contra de un un hecho y exponerlo públicamente? y me respondo ¿Se acepta el gris, solo el blanco o solo el negro?

Claro, podría ser neutral pero ¿acaso la neutralidad no es pactar con Dios y el Diablo al mismo tiempo?

Recordé en ese momento a Freddy Javier Álvarez, uno de mis profesores cuando en una de sus clase aseguro que filosofar ante escenarios complejos externos no es un lujo, es una necesidad moral, pienso entonces que cuando el mundo digital grita blanco o negro, es necesario detenerme a preguntar ¿Y si hay un gris legítimo, aunque duela sostenerlo? ¿No sería acaso un acto de resistencia?

Por unos instantes me detengo para fotografiar un bulto de basura que alguien lo dejó sobre la arena, uno que ayer ya lo había visto, durante toda la semana estuvo allí, frente a uno de los tantos negocios instalados sobre la playa. He sido crítico con el maltrato a este espacio público y seguramente siga así este 2026, lo he dicho públicamente aunque se me tache de ser contrario al fomento del turismo y no me sume a la propaganda que muestra un lugar muy diferente. (Vídeo de mi comentario AQUÍ)

Sigo mi rumbo, Gala va pisando las olas, retomo a mis reflexiones dudando si debería seguir con los cuestionamientos a la falta de cuidado a la playa y decido que sí, porque vivo frente a la playa, porque es una muestra de inseguridad, de contaminación. Entonces, entiendo que es necesario ver el gris de la política pública local, cantonal, provincial y nacional, lo que no me hace gobiernista peor opositor.

Puedo asegurar que en un momento del ejercicio profesional del periodismo, tuve que guiarme por los cánones sociales, académicos y laborales; por titulación sigo siendo periodista pero ahora soy un ciudadano más que defiendo mi entorno cercano, un ciudadano que he decidido ser neutral desde lo que yo llamo el justo equilibrio, mesotés dirían los estudiosos de la Filosofía.

Entonces me doy cuenta que hemos caminado tanto que ya no estoy frente a la playa cercana a la casa, estoy mucho más al norte, en aquella que tiene menos afluencia de bañistas, que menos está expuesta al ojo de reporteros y que al parecer nadie la supervisa; además que en nada me afecta directamente y mentalmente repaso los otros inconvenientes que enfrentamos en Puerto Cayo. 

También de aquellos escenarios complicados que están más allá de las fronteras locales relacionados con las políticas públicas o los escándalos políticos, porque no soy ni gobiernista ni oposición, porque no pertenezco a ningún comité de aplausos.

Y decido regresar a casa, voy repasando los distintos inconvenientes del acontecer diario en cualquier parte del planeta Tierra, algunos en común y otros específicos y ¡¡PUM!! otra duda: ¿Qué significan esos problemas para la dignidad de las personas afectadas directamente, incluyéndome yo como ciudadano?

Fueron muchas interrogantes en esa jornada de ejercicios y algunas conclusiones orientadoras sobre mi situación personal respecto a ellas. Ya frente al computador, revisando mis ideas, replanteo las preguntas, escribo la primera línea guía: el mundo no es binario y se llega al justo equilibrio cuando se plantea el "Sí, pero..." seguido del "No, pero..." y con lo cual llegó al gris, a un gris que no es cobardía, es coraje pragmático y honestidad para conmigo mismo.

Empiezo mi redacción y avanzo con relativa tranquilidad hasta este punto en que enfrento una realidad dura: muchos esperan que tome partido claro; cuando no lo hago, unos me insultan y hasta dejan de hasta saludarme, otros me evitan o me ignoran (en redes sociales le dicen "ghostear"). No quiero devolver la misma moneda porque necesito escuchar y leer puntos de vista distintos a los míos.

Entonces cruzo ese límite y decido tomar el rumbo de la resistencia:

Mantener mi punto de vista gris en público requiere más valentía que tomar bando, porque no me da el veneno dulce de la tribu ni la protección del grupo, pero es el único lugar desde donde puedo construir algo duradero.

No tengo la obligación de satisfacer la expectativa ajena de "tomar partido" o entrar en el falso dilema de escoger a quién dar la razón. Yo elijo mis espacios y mis batallas.

Además, con el tiempo he aprendido que la gente que me exige lealtad absoluta lo hizo porque necesita reducir su propia ansiedad de incompetencia: el mundo es complejo y las etiquetas simplifican. Yo no responsable de calmarles esa ansiedad.

No en toda toda conversación se requiere la misma profundidad, así que cuando se presente la ocasión me bastará con una frase que deje la puerta abierta. Por un acaso: no lo considero traición al gris, pues será mi estrategia de supervivencia mental, pero tendré presente que mi silencio selectivo no es complicidad o contubernio. 

Tengo claro que no tengo ni tendré ni necesito tener el control sobre lo que los otros piensan de mi, tampoco permitir que eso me controle.

Por eso, declaro abiertamente a mis lectores: ante conflictos lejanos o cercanos y la polarización violenta, mi punto de vista siempre será gris, no por indiferencia ni cobardía, sino por fidelidad a la complejidad que veo. 

El precio será alto: insultos, desprecios, silencios incómodos, etiquetas rápidas, en otros espacios quizás mi gris se lea como infidelidad o tibieza, sé que existe la excomunión social moderna; pero pagarlo me parece necesario. Callar o radicalizarme para evitarlo sería traicionarme a mí mismo, así que prefiero, de ahora en adelante, el agotamiento del “sí, pero… y del no, pero…” a la comodidad del quemeimportismo o los pactos con Dios y el Diablo.

Y cierro: no pretendo convencer a nadie de compartir el mismo gris; solo lo pondré a consideración para críticas, réplicas o reclamos moderados de quien decida leer o escuchar mis puntos de vista expuestos en reuniones, mis blogs y redes sociales.

El resto ya es una cuestión ajena a mi persona en la que no intervendré.

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Datos sobre el autor:

23 de agosto de 2025

Malas señales en una historia de Sariha Moya

Epitafio
Aquí reposa el ‘milagro’ económico urbano y rural, comprado con el sudor de los extorsionados, el lujo de los corruptos y los falsos redentores de la honestidad.

Todo empezó cuando escuché a la ministra de Finanzas Sariha Moya decir que el consumo de los hogares creció un 7,1% en el primer trimestre de 2025, mi primera reacción fue: ¿En serio? ¿Dónde está esa bonanza?. Vivo en Puerto Cayo, una zona rural de Manabí, pero también pienso en mis vecinos, los negocios que están alrededor de mi casa, en mis familiares y amigos de Quito, Guayaquil, Machala o Zamora Chinchipe, donde la calidad de vida no parece estar “mejorando”.

Sariha Moya en su discurso en que replica las cifras del Banco Central

He llegado a un punto de incredulidad ante los anuncios oficiales. Sus informaciones ligth no ofrecen un panorama claro de lo que realmente significan las cifras que nos presentan. Pero, pensando con calma en el “qué me quieren decir”, siendo yo un simple ciudadano con algo de preparación académica y consumidor de noticias, esa incredulidad se transforma en un impulso para desentrañar las medias verdades institucionales.

El asunto es que me golpeó cuando subí a mi cuenta de YouTube las cortas declaraciones de la ministra Moya, quien, citando al Banco Central, aseguró que la economía de Ecuador va en alza porque unos de los indicadores como es el consumo de los hogares creció un 7,1%. No soy economista, pero mis limitados conocimientos me dicen que una cifra nunca debe tomarse a la ligera. Algo faltaba en esas aseveraciones y me puse a buscar.

Lo mencionado por la funcionaria fue durante la firma del acuerdo interinstitucional con el que se conforma el Grupo de Coordinación Estratégica Interinstitucional (GCEI), que liderará el diseño técnico y construcción la Agenda de Crecimiento Ecuador al 2040. Vídeo disponible AQUÍ

¿Economía en auge o espejismo de cifras?

Paso a paso el panorama se me fue despejando, aquí y allá, la historia es parecida: pagamos más por todo desde que el IVA subió al 15%, los comerciantes enfrentan “vacunas” de bandas criminales para no cerrar sus negocios, y muchas familias, urbanas y rurales, gastamos lo poco que tenemos en cámaras de seguridad o candados o levantando muros porque el miedo no distingue entre ciudad y campo.

Ahora bien, el aumento del 7,1% en el consumo de los hogares reportado por el BCE para el primer trimestre de 2025 no distingue claramente entre crecimiento nominal; es decir, aumentos en el valor monetario debido a precios más altos; y crecimiento real: aumento en la cantidad de bienes y servicios adquiridos. (notimerica.com)

Si la economía está bien, ¿por qué no lo sentimos en nuestras mesas, ya sea en la gran ciudad o en un pueblo rural? Pero no es solo el IVA o los precios más altos lo que me hace dudar.

Hay algo más oscuro: el dinero del narcotráfico. Se calcula que el crimen organizado en Ecuador mueve entre USD 3.500 y 6.000 millones al año, una cifra que equivale a un porcentaje importante del PIB. Ese dinero no se queda guardado: los narcos lo gastan en carros de lujo, casas en la costa o negocios que parecen legales, como tiendas en la ciudad o fincas en el campo y hasta en ayudas sociales alimentando el asistencialismo.

Cuando el Banco Central dice que el consumo creció, me pregunto cuánto de ese 7,1% viene de esos billetes sucios circulando en la economía. No es mi consumo, ni el de mi vecino, ni el de mis amigos en la ciudad, ni el del agricultor en el campo que apenas vende su cosecha; es el consumo de unos pocos que se enriquecen mientras nosotros vivimos con miedo.

Y luego está la corrupción política. Hemos visto demasiados casos de funcionarios que desvían millones a sus bolsillos: contratos inflados, obras que nunca terminan, puentes que no llegan a ningún lado, ni en las zonas urbanas y peor en las rurales donde las carreteras siguen siendo un sueño. Ese dinero robado, que se calcula en miles de millones al año, termina en departamentos lujosos, camionetas brillantes o viajes al exterior, en las “vacunas legales” para esquivar la ley, cifras que el Banco Central lo registra como “consumo de los hogares”.

Pero, ¿saben qué? ese no es el consumo de mi familia, ni el de miles que luchan por sobrevivir con el IVA al 15%, es el de una élite que se aprovecha del sistema, mientras la clase media y baja en la urbano y rural, pagamos el precio de su codicia.

¿El crimen y el delito están ayudando a la economía?

La inseguridad no nos da tregua, y eso también infla las cifras. En las ciudades como Guayaquil, Quito, Ambato, Loja, Portoviejo… las familias gastan en alarmas y guardias porque no hay otra opción. En las zonas rurales, los agricultores y pequeños ganaderos también invierten en cercas o vigilancia para proteger sus tierras, su ganado de robos o extorsiones.

Se estima que el sector de la seguridad privada, uno de los que ha crecido exponencialmente, mueve entre USD 1.100 y 1.200 millones al año, y ese gasto cuenta como “consumo” en las estadísticas, pero no es porque estemos viviendo mejor, es porque estamos ¡tratando de sobrevivir!

Las “vacunas” extorsivas legales e ilegales, con más de 22.000 denuncias en 2024, son otro golpe: para los ciudadanos, los comerciantes pagan para no cerrar o para que un trámite en alguna institución se cumpla con celeridad; en el campo, los pequeños productores enfrentan amenazas para entregar parte de sus ganancias. Ese dinero que los delincuentes nos sacan termina circulando en la economía, comprando cosas que el Banco Central suma como “progreso” ¿Progreso para quién?

Me puse también en pesar en los gastos que debemos hacer cuando nos roban o nos asaltan y nos vemos en la necesidad de volver a comprar un auto, un teléfono, una computadora o los electrodomésticos, en los trámites de seguros (los que bien pueden pagarse uno) o en las gestiones legales para tratar de localizar a los delincuentes, y esos gastos también va a las cuentas nacionales como activos, pero no como pasivos.

Pero hay otra arista que tampoco es parte de este anuncio más financiero que económico, diría yo. El aumento de las remesas en lo que va del 2025, con un récord de USD 1.724 millones en el primer trimestre, se debió en gran parte al temor de los migrantes ecuatorianos en Estados Unidos a posibles restricciones migratorias o deportaciones bajo la administración de Donald Trump, impulsando el envío de sus ahorros al país. (Ecuavisa)

Pero... aunque las remesas y el aumento del crédito al consumo son factores legítimos que impulsan el gasto, estos beneficios no se distribuyen uniformemente, el primer rubro suele llegar a hogares de ingresos medios y bajos, pero el crédito de consumo y las actividades ilícitas tienden a favorecer a grupos con acceso a redes financieras o criminales, como empresarios corruptos o personas vinculadas al narcotráfico. Esto podría amplificar el consumo en un grupo socioeconómico específico, dando la impresión de un aumento generalizado.

Entonces no, no Señora Ministra, no me trago el cuento de que la economía está en su mejor momento solo porque el Banco Central dice que el consumo creció un 7,1%. ¿Sabe qué veo yo? precios más altos por el IVA y otras inversiones que hace el sector público, familias gastando más en seguridad porque la violencia no da tregua, ciudadanos temblando por las “vacunas”; gastando más para curar sus enfermedades porque el sistema de salud está a un paso del colapso; gastando más en alimentos, gastando más en educación, gastando más en trámites institucionales, gastando más en servicios básicos, gastando más en otros impuestos y tasas…

Mientras tanto quienes se benefician tanto del dinero del narco como de la corrupción se pasean en carros de lujo y gustos extravagantes, en operadores políticos y comités de aplausos para mejorar su imagen pública, inflando las cifras que nos venden como “éxito”.

¿Y de los bonos que…?

El Gobierno de Daniel Noboa ha desplegado una red de bonos para, según reportes periodísticos, “apoyar a los más vulnerables y mover la economía” y es de asumir que esos recursos pasan a formar parte del rubro aumento del consumo en hogares, pero con un impacto limitado en vista que se gastan principalmente en necesidades básicas, no en prosperidad.

En 2025, hay al menos nueve bonos activos: 

  • Bono de Desarrollo Humano (USD 55 mensuales para familias en pobreza extrema)
  • Bono Joaquín Gallegos Lara (USD 240 para cuidadores de personas con discapacidades graves)
  • Pensión para Adultos Mayores (USD 50)
  • Bono 1.000 Días (USD 60 mensuales con pagos adicionales para madres y niños)
  • Bonos temporales como Ecuatorianos en Acción (USD 400 por dos meses), Jóvenes en Acción (USD 400 por cinco meses), Bono para militares y policías (USD 507,60 único), Bono para emprendedores (USD 1.000 único) y Bono CATTA para agroproductores (USD 800 único). 

Estos programas, que alcanzan a más de 1,4 millones de beneficiarios, se presentan como un salvavidas, pero ¿A cuantos beneficiarios realmente esas ayudas económicas les cambian la vida? y ¿Cuánto le cuesta al Estado esta lluvia de bonos? 

Entre enero y mayo de 2025, el Gobierno gastó USD 544 millones solo en bonos y transferencias monetarias gestionadas por el Ministerio de Inclusión Económica y Social y otras carteras de Estado, un aumento de USD 19 millones respecto al mismo período de 2024; para todo 2025, el presupuesto proyectado para estos programas supera los USD 1.184 millones, sin contar los USD 58 millones adicionales para la ampliación del Bono 1.000 Días, financiado con un crédito del Banco Mundial.

Este gasto, en un contexto de déficit fiscal de USD 5.000 millones y deudas externas que alcanzarán USD 3.884 millones en 2026, es una carga pesada que, en muchos casos se justifican, pero mientras el Estado se endeuda más y ese “aumento del consumo” que celebra el Gobierno bien lo puedo percibir como una forma de asistencialismo que a muchos los mantiene dependiendo de los funcionarios, como si fuesen rehenes de una sospechosa asistencia social. 

Hilando más fino el bono también bien podría servir para enfrentar el IVA al 15% o cubrir una parte de las “vacunas” extorsivas, o aliviar en algo los impactos de robos y asaltos. 

¿La narración oficial es la realidad ciudadana?

Pero, pensando en nosotros, los que trabajamos duro en la ciudad y la zona rural ¿esto es la mejora que los funcionarios quieren que les creamos? Reflexionemos: ¿dónde está el bienestar que tanto promocionan con sus informaciones y fotos difundidas en redes sociales?

No podemos seguir creyendo ciegamente en números que no cuentan nuestra historia completa. Ese 7,1% no refleja ni mi realidad, ni la de mi vecino acá en Puerto Cayo, ni la del agricultor, ni del ganadero, ni del profesional en el libre ejercicio o del albañil o del comerciante, peor el de los jubilados o de muchos empleados públicos y privados.

¿Quién se beneficia realmente con estas cifras? ¿Por qué no nos dicen que parte de ese “consumo” viene del miedo o del dinero sucio? Es hora de evidenciar los trucos políticos y no dejarnos engañar por discursos bonitos de falsas emociones que nos transmiten mediáticamente a la ciudad y al campo por igual.

Lo que importa es nuestro bienestar, el de millones de personas que cada día nos levantamos para proteger legalmente a nuestra familia, para sobrevivir a pesar de las adversidades, no el de los narcos o los corruptos que engordan las estadísticas macroeconómicas bien maquilladas y pomposamente narradas.

Por lo tanto las revelaciones sobre lo que podría estar tras el famoso aumento del consumo en hogares no es un tema aislado ni únicamente de la Ministra, la calidad de narración se extiende a otras instancias, así que señores funcionarios del nivel jerárquico superior en cada uno de los niveles de gobierno, no se trata solo de números, se trata de nuestras vidas, de nuestra tranquilidad, de nuestro futuro, en nuestra zona rural y en las ciudades que concentran el poder político. Si la economía está “mejorando”, que se note en nuestras mesas, en nuestras calles seguras, en nuestros campos prósperos, en nuestra tranquilidad para cubrir nuestras necesidades básicas y aspiraciones ciudadanas.

Mi epílogo: no debemos aceptar verdades a medias porque el bienestar empezará cuando nosotros, los ciudadanos, exijamos transparencia, decencia y honestidad, que la información sobre la realidad no sea una burla o un intento para elevar a los altares a un funcionario que ostenta un cargo público pasajero.

Otras fuentes consultadas  

  • Banco Central del Ecuador: https://www.bce.fin.ec  
  • Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC): https://www.ecuadorencifras.gob.ec  
  • Primicias: https://www.primicias.ec  
  • DW https://www.dw.com/
  • Revista Vistazo www.vistazo.com
  • La Hora www.lahora.com.ec
  • Lista de bonos en en Ecuador https://registroecuador.com/
  • Fiscalía General del Estado: https://www.fiscalia.gob.ec  
  • Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG): https://www.celag.org
  • LAAR Seguridad www.laarseguridad.com
  • Eduardo Reguera en https://aprendeeconomia.info/
  • Rocío Romero Romero en https://espacioglobal.mx/
  • Apoyo generativo: Grok3 de xAI

Datos sobre el autor de la nota:

Cuenta X: @Zavala_Ra
Blog de Comentarios cortos: https://raulzavala.wordpress.com/
Blog de generalidades: https://lodijeron.wordpress.com/

Canal de vídeos: https://www.youtube.com/@RaulZavala

6 de septiembre de 2023

Los presidenciables y mis dudas razonables

Luego de revisar los planes de trabajo propuestos por los dos binomios aspirantes a la Presidencia de Ecuador, también de leer, escuchar y ver sus intervenciones mediáticas, supe que estaba ante un interesante ejercicio de evaluación: ¿Cuáles son las habilidades, destrezas y conocimiento de los postulantes para gobernar?

Reconozco que el ruido mediático propio de las actuales campañas electorales, como de ciertos orientadores de la opinión pública, de cientos de ciudadanos y del trabajo de las cibertropas, fueron un impedimento para que este ejercicio lo pudiese hacer con una mínima carga de objetividad.

Entonces cambié la idea de metodología y fui para aquel lugar en que más se buscan preguntas que respuestas: la duda razonable, aunque se trate más de una herramienta jurídica.

Por definición. "En las causas penales, la acusación debe demostrar la culpabilidad del acusado más allá de toda duda razonable. Esto significa que las pruebas presentadas deben ser tan convincentes que ninguna persona razonable pueda tener dudas sobre la culpabilidad del acusado. La duda razonable no es una mera duda posible o especulación, sino una duda basada en la razón que gobernaría o controlaría a una persona en los asuntos más importantes de la vida. Si los miembros del jurado han revisado minuciosamente todas las pruebas y están seguros de creer en la acusación, entonces no hay duda razonable." (Leer más en thedefenders.net)

El trabajo de ser Presidente de la República no es fácil desde lo intelectual, lo emocional, lo físico y lo político. 

Par empezar a trabajar con dicho direccionamiento desarrolle algunas preguntas detonantes. Por ejemplo ¿Cuáles son los indicadores para saber el nivel de preparación de una persona que gobernará? Algunas respuestas:

  • saberes académicos
  • conocimientos constitucionales
  • técnicas de planificación
  • metodología para toma de decisiones
  • capacidad de negociación
  • lectura comprensiva
  • habilidades investigativas
  • destrezas para análisis geopolítico y de geoeconomía
  • *tener calle*

Tener calle: esta expresión popular hace referencia a tener sabiduría basada en la "ciencia ciudadana", astucia en frente a lo emergente y experiencia adquirida por la resolución de los problemas de la gente común.

Entonces me formule otra pregunta ¿Qué habilidades y destrezas tienen para generar alto nivel de certeza de que sus palabras son sustentables? A esta hora aún no tengo ni presunción ni conjetura de posibles respuestas. Así que les pediría:

Señoras y señores aspirantes a la Presidencia de la República: con la menor carga de subjetividad, por favor, expliquen y argumenten de manera verificable que Ustedes están preparados para gobernar al Ecuador.

Y si tuviese esa oportunidad para conversar con ellos les pediría que desarrollen sus soluciones a la inseguridad sanitaria, inseguridad ciudadana y de cleptocracia. Estos tres ejes representan desde mi perspectiva los puntales del desarrollo: buena salud, tranquilidad y adecuado uso de los recursos públicos. El resto de temas son herramientas para alcanzar una cierta estabilidad de los mencionados ejes. (tema para desarrollar)

Y claro, también me iría por el conocimiento obligado para cualquier aspirante a Presidente de la República:

Señoras y señores candidatos, por favor, expongan sobre la arquitectura institucional de la Función Ejecutiva. Recuerde que no deben incluir criterios valorativos.

Me animaría a una pregunta de proyección:

Señores y señoras aspirantes a la Presidencia de Ecuador ¿Qué metodología usarán para controlar y evaluar la gestión de sus ministros?

La noticia del 5 de septiembre de 2023: Patricia Hidalgo, vocera del Comité de Debates Electorales, informó que la exposición pública oficial de los planes de trabajo presidencial de la segunda vuelta electoral entre Daniel Noboa y Luisa González se llevará a cabo el domingo 1 de octubre de 2023 y, a diferencia de la primera vuelta, esta tendrá cuatro ejes temáticos y solo un moderador; además, que se desarrollará un nuevo banco de preguntas.

Ese ejercicio legal realmente no tiene calidad para determinar que si están aptos para gobernar, pero también debo asumir que eso no es lo que quiere saber un gran grupo de votantes y también los medios de comunicación. 

Así que con base en el primer debate, asumo que el moderador tomará la lección y los candidatos tendrán la opción de preguntarse entre ellos. Pero yo imagino que en lugar del mentado "show televisivo" los aspirantes estuvieran en un aula universitaria resolviendo un caso hipotético sobre crisis de gobernabilidad. 

Pero claro sería transmitido en vivo para saber como lo resuelven con apoyo de no más de tres asesores y teniendo enfrente sus computadoras, en un plazo de una hora; luego se les daría 15 minutos a cada uno para que expongan los resultados como si fuese una cadena nacional.

Pero claro, un asunto es lo que a mi habría gustado y otra lo que deciden los dueños de la pelota. Así que con mis dudas razonables esperaré la fecha del debate para tratar de leer entrelíneas y poder saber si Luisa Gonzáles o Daniel Noboa "tienen calle" para gobernar al Ecuador.

Octubre del 2019, cuando en Ecuador también estuvimos en época presidencial:

Ciertas preguntas sirven para prever el futuro y una de ellas es 1. ¿Cuál es la definición de presidenciable? cuando una nación está a puertas de una campaña electoral.

Pues esta, que parecía una pregunta sencilla, se suman dos: 2. ¿Qué necesita ser y comunicar un potencial candidato a presidente de Ecuador? y 3. ¿Qué esperamos del próximo presidente/a?

Leer más en: https://raulzavala.wordpress.com/2019/10/26/quien-tiene-habilidades-y-destrezas-para-gobernar/ 

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13 de diciembre de 2018

Misterios sin resolver de la Fiscalía

Las perspectivas ciudadanas con respecto a la Fiscalía General del Ecuador son altas, sobre todo porque existe un ambiente político en que las denuncias sobre corrupción en el sector público gubernamental es multifacética.

La edición 364 de la revista La Verdad publica mi artículo relacionado con la Fiscalía General de la Nación, en que muestro el escenario en que le toca presentarse ante público. Las pistas sobre su accionar podrían ser claras, pero el rastro que deja generan dudas que parte desde su capacidad instituicional.

Cuando publico esta entrada es noticia que la entidad pidió se fijen fecha y hora para realizar una audiencia de formulación de cargos por el presunto delito de concusión contra la exvicepresidente María Alejandra Vicuña.

El titular: Misterios sin resolver de la Fiscalía y a continuación el texto publicado: