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25 de mayo de 2026

Informe a la Nación, un espectáculo híbrido

Poco interés me despertó la intervención de Daniel Noboa ante el Legislativo, pero me es necesario enterarme de lo ocurrido para formar mis criterios de fondo, forma, coyuntura y contexto del "informe presidencial", tanto para entender como para sospechar hacia dónde está mirando quien tiene a responsabilidad de administrar gran parte de los recursos públicos, entre ellos el poder público. 

Horas más tarde de que finalizó el programa vi y escuché la intervención ante cientos de funcionarios de alto rango y parte de la obvia transmisión en vivo de incontables cuentas asociadas al periodismo o de pseudomedios, también presté atención a las reflexiones, críticas, memes, exaltaciones y demás que se tomaron por unas horas las redes sociales en Ecuador. Digamos que se hizo una autopsia a lo ocurrido y algunos de esos informes necrológicos me sirven de sustento para construir mi perspectiva expresada en este ensayo.

Después de estar enterado de lo ocurrido en el evento del 24 de mayo de 2026, me propuse redactar con calma cada párrafo y teniendo como faro el truco la carta del 21 de mayo, así llego a una lectura clara: el "Informe a la Nación" no fue una rendición de cuentas republicana pura, sino un espectáculo híbrido bien calculado; de forma conservadora y solemne para dar legitimidad institucional, fondo moderno de narrativa y campaña para consumir en redes. Ni auditoría profunda ni ruptura total. Un híbrido que sirve al control de percepción. Así que me mantengo en lo mencionado en el primer párrafo de este ensayo.

Fondo: selectividad conveniente y vaguedades

El Presidente enfatizó avances en criminalidad más que en seguridad con datos sobre reducción de homicidios respecto al pico, extradiciones y la frase: "no pacto, no me rindo". En cuanto a economía enfatizo muy livianamente en la inversión extranjera, riesgo país y bajada de pobreza, con un mensaje para un grupo electoral objetivo: anunció nuevamente la inversión del Gobierno para la ampliación del Metro de Quito.

No quedó por fuera la repetida oferta sobre la compra de medicinas, pero con el agregado de que se realizará de manera masiva a la India y sin muchos detalles pero reiterando el plazo de tres semanas que se auto impuso en la carta. Dijo "compra" en ningún momento amplió el tema al aspecto de la "distribución".

Hasta aquí, los datos que pueden ser reales en algunos frentes, pero el fondo revelan lo que no se profundizó con autocrítica: sostenibilidad de las cifras frente a problemas estructurales, responsabilidades directas y una evaluación exhaustiva del uso de recursos públicos. Se priorizó el storytelling positivo.

Y para apuntar con un ejemplo de la ausencia de transparencia tomo la crítica del Gral. (SP) Luis Altamirano Junq (@LAltamiranoJ): 

¿Y qué pasa con los contratos del sector defensa? Allí nadie escucha. Son cuatro procesos millonarios que involucran a las mismas personas y empresas: garantías técnicas, pero no adquisiciones a proveedores fabricantes. Entre ellos, compran munición no letal a una empresa que hace señalética en Guayaquil. ¿Quién otorgó la garantía técnica? La misma empresa del caso de los chalecos. ¿Quién es el gerente de esa empresa? El mismo representante legal de otro contrato que vendió equipo de intendencia a nombre de una empresa que no fabrica ni una mochila. Así de simple, así "escuchan", así se dicen transparentes. Sinceramente, me provocan repugnancia. Para variar, en todos los contratos se incumplieron los plazos de entrega. ¿Y adivinen si cobraron multas?

Para dar otro matiz en los aspectos de fondo es recomendable leer la perspectiva que plantea Santiago Basabe en su artículo titulado "Un informe disforme: la realidad paralela del poder" porque en él lo califica como: "Desproporcionado, amorfo, irregular, deforme. Disforme. Así fue el mensaje al país. De política no se habló, salvo para señalar que ha ganado dos veces. Nada sobre las instituciones públicas y su pésimo rendimiento. Nada sobre la relación entre poderes del Estado y la convivencia democrática. Nada sobre posibles reformas políticas que intenten generar acuerdos sociales básicos. Nada de nada."

Forma: protocolo conservador con envoltorio digital y ceremonial

La solemnidad republicana estuvo intacta en Asamblea Nacional, la cadena nacional y los medios replicantes, aniversario de la Batalla de Pichincha, todo eso le dio apariencia de formalidad; sin embargo, el ingreso asambleístas, de autoridades e invitados especiales se convirtió en un verdadero desfile de modas y pasarela, a lo que Efrén Guerrero Salgado (@auraneurotica) expresa el significado con su toque cuestionador: 

Siempre he odiado la alfombra roja del Informe a la Nación. Y no por estética. La odio porque resume uno de los grandes problemas de la política ecuatoriana: el Presidente no llega como funcionario temporal de una república; llega como celebridad entrando a una gala. 

En el marco de las críticas a que los productores del programa usaron inteligencia artificial en los videos proyectados, deduzco que encajan en un discurso transmitido en cadena nacional y redes, videos bonitos con drones ficticios, ciudadanos generados y escenarios "perfectos" provocan más emoción y atracción que cifras secas, por tanto se convierte en una escena propia del espectáculo híbrido al conjugar solemnidad con la narrativa moderna. Fue una herramienta de storytelling para vender visión y optimismo a un grupo objetivo.

Entonces, vestidos impactantes, protocolos televisivos, producción con AI y un despliegue estético que pareció evento de alguna monarquía o premiación de la farándula, pero es necesario entender que el ritual ejecutado es el contenedor de un mensaje orientado a nuevos consumidores de política con un espectáculo de apertura, elogios, frases cortas y potentes para la viralidad, énfasis emocional y highlights listos para redes.

Tal vez el Presidente está preparando el terreno para la confrontación generacional disfrazada de "cambio necesario" de tal manera que cada vez más jóvenes puedan vencer rápidamente a los pocos viejos que vamos quedando en el Ecuador. Miro como una estrategia de desplazamiento suave para ir normalizando la idea de que los que vienen atrás deben tomar el control rápido porque los anteriores ya no dan la talla.

Coyuntura: timing político evidente

El informe llega en un momento de alta polarización, con escándalos aún latiendo y posibles definiciones electorales en el horizonte, pero con hecho fundamental que no puede ni debe quedar al margen de este ensayo. 

Empezó con el discurso del presidente de la Asamblea Niels Olsen, que resultó un ejercicio de alabanza mutua más que de control republicano; lejos de ejercer el contrapeso que exige la separación de funciones, se limitó a destacar la "unidad" y el "rumbo" marcado por Noboa, convirtiendo la solemnidad institucional en un coro de felicitaciones recíprocas que diluyó la rendición de cuentas real.

Una omisión relevante en el Informe a la Nación fue no mencionar alguna gestión concreta sobre la asignación de recursos financieros para fortalecer el sistema judicial, eslabón históricamente débil en la cadena de lucha contra el crimen organizado, el narcotráfico y la corrupción. 

Más allá de menciones generales a la justicia y reformas legislativas anunciadas en otros escenarios, no se detalló un plan presupuestario claro para depurar, capacitar y dotar de infraestructura y tecnología a la Función Judicial, considerando que sin una justicia robusta e independiente, los avances en anticrimen corren el riesgo de quedar en operativos mediáticos sin condena efectiva ni recuperación de activos. 

Esta laguna deja en evidencia que la estrategia de mano dura aún cojea en su componente estructural más crítico y allí, en medio de quienes aplaudieron al Presidente, estuvieron Mercedes Caicedo, flamante Presidenta del Consejo de la Judicatura, y Marco Rodríguez, presidente (e) de la Corte Nacional de Justicia. 

Entonces, el timing sirve, creo yo en este caso, para ganar margen de maniobra y proyectar su continuidad.

Contexto: el poder político como recurso público

Administrar gran parte de los recursos públicos exige algo más que un espectáculo híbrido. Exige transparencia que soporte el análisis de fondo, forma, coyuntura y contexto. Cuando el evento priorizó narrativa sobre autocrítica profunda, surge la legítima sospecha sobre hacia dónde mira realmente quien ejerce esa responsabilidad.

Otro de los exámenes realizados a la gestión y que de una u otra forma es el contexto de ese 24 de mayo, es el realizado por Santiago Aguilar Morán, titulado "El país del miedo administrado: un año de Noboa" y publicado en sientelafacso.com; el artículo hace énfasis en los asuntos de seguridad y lo explica a manera de la proyección de una tragedia:

"Lo más grave quizá no sea únicamente la persistencia de la violencia, sino la manera en que el país ha empezado a naturalizarla. La crueldad se volvió paisaje. El miedo se convirtió en un régimen afectivo. El ciudadano agotado ya no espera transformación; apenas aspira a sobrevivir el día siguiente. Ese parece ser uno de los rasgos más inquietantes de este gobierno: convertir el cansancio social en gobernabilidad."

En el contexto general hay un contrapeso fundamental: el trabajo de dos verificadoras, como parte de las evidencias para tener claro si se cumple o no una de las premisas de la política pública: honestidad y transparencia política.

El personal de Lupa Media realizó verificación en directo del discurso, revisando las principales afirmaciones con datos oficiales y en síntesis asegura que de las 29 afirmaciones verificadas en más de la mitad  encontró problemas de precisión, datos incorrectos o contexto omitido, desglosadas de la siguiente manera:

9 Cierto 
4 Mayormente cierto 
1 Parcialmente cierto 
10 Impreciso 
4 Mayormente falso 
1 Completamente falso

Cierra su cobertura en vivo con una advertencia importante: "Aún estamos trabajando en 7 afirmaciones con pedidos de información oficial enviados." (Informe completo en lupa.com.ec)

Igual quienes conforman Ecuador Chequea verificaron en vivo las afirmaciones del Presidente, contrastándolas con fuentes oficiales y evidencia abierta que les llevó a la concluir que de las 42 afirmaciones de Noboa solo 1 de cada 4 resultó completamente cierta; en el desglose específico establecieron que 12 fueron ciertas, 10 imprecisas, 7 engañosas, 2 falsas y 10 no pudieron comprobarse con información pública disponible; es decir, el 47% de las afirmaciones verificables tenían algún grado de error, omisión o uso selectivo de datos; además, que el patrón más frecuente no fue la falsedad directa, sino el uso de datos reales presentados sin el contexto que los matiza o que los hace menos contundentes de lo que suenan. (Informe completo en ecuadorchequea.com)

En general ambos resultados revelan un factor común preocupante: más de la mitad de las afirmaciones verificadas presentan imprecisiones, omisiones de contexto, datos selectivos o falsedades directas; entonces, si el poder político es un recurso público, la honestidad en la rendición de cuentas no es un detalle, sino un deber fundamental. 

Un informe que sistemáticamente infla o deforma la realidad erosiona la fe pública y convierte la administración de los recursos del Estado en un ejercicio de relaciones públicas antes que de responsabilidad fiduciaria.

No es epitafio pero parece

Finalmente, con lo dicho el 24 de mayo y sus antecedentes puedo creer que el "Informe a la Nación” no defraudó las expectativas de sus críticos ni sorprendió a sus seguidores, pero sí cumplió con creces su rol como espectáculo híbrido: solemnidad republicana por fuera y narrativa de culto al funcionario por dentro. 

El evento que combinó protocolo conservador con storytelling moderno, pasarela de poder, uso de Inteligencia Artificial y frases diseñadas para viralidad, priorizó el control de percepción sobre una rendición de cuentas rigurosa y transparente.

Por otro lado, el verdadero valor de este tipo de espectáculos no se medirá en los aplausos de ese día ni en el trabajo de las cibertropas gubernamentales, sino en los próximos tres meses y en la realidad que los ciudadanos podamos contrastar al sentir y vivir los reales problemas que el Presidente dijo que están están superados, pero que son parte de un engaño nacido en Carondelet y amplificado tanto por los algoritmos como por quienes ha dejado el periodismo para convertirse en influencers gubernamentales.

Al final, cuando la institución llamada a representar a la ciudadanía y supervisar el uso de los recursos públicos, en este caso la Asamblea Nacional, se convierte en parte del Comité de Aplausos del Ejecutivo, el "control político" se transforma en un acto de complicidad escénica y parte del propio espectáculo híbrido.

Lo "bueno" es que estamos frente a un futuro predecible y esa es, precisamente, la parte que más duele.

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Datos sobre el editor de la nota:

Canal de vídeos: https://www.youtube.com/@RaulZavala 

23 de octubre de 2018

Una obra de arte llamada lucha libre

Debieron pasar 40 años para que volviese a estar al filo del ring para ser espectador de una obra única: la lucha libre.

Supe que en México están recobrando esta actividad cultural y en Estados Unidos es un verdadero atractivo tiene aforo completo, en antaño tenía como referencia a “Titanes en el ring” que llegaba desde Argentina; en Quito asistía al coliseo Julio César Hidalgo.

Hombres enmascarados que se enfrentaban, mitos de personajes que llegaban para generar delirio y desprecio desde los graderíos; esta vez en War Democracy fue como el salto en el tiempo para conocer a otros luchadores, para mirar desde la primera fila y al filo del ring a unos nuevos gladiadores entregados a su deporte y a su público.

La noticia me llegó por boca de Juan Sebastián Proaño, uno de los árbitros que son parte de este grupo de atletas, y fue una sorpresa saber que en uno de los miles de gimnasios que tiene la capital, se había juntado hombres y mujeres para entrenar en este complicado y duro arte de la lucha libre.

Fue noticia que no solo entrenaban, sino que preparaban espectáculos y convocaban al público para mostrar su arte y sus riesgosas  destrezas, en una obra cuidadosamente preparada y estructurada. No es un tema simple de escoger al azar un luchador para que enfrente a otro… es una real puesta en escena.

Al igual que las grandes obras, la lucha libre requiere de capítulos, de historias, de sorpresas, de drama, tragedia y comedia; un esfuerzo intelectual para encantar a los fanáticos, para tenerlos en sus sillas por más de dos horas, gritando y aplaudiendo, abucheando y glorificando.

En aquel 22 de septiembre del 2018, en un ring al norte de Quito, en un lugar que en otrora pudo ser una bodega o una fábrica, se había acondicionado el espacio para la platea, luces y sonido completaban el ambiente, en el centro el escenario con las cuerdas que son un límite imaginario en que se representa una parte de espectáculo y en el que los actores están autorizados a salirse si así lo exige la producción teatral.

Inició el espectáculo tan como exigen los cánones para estos casos con una explicación que rompe la monótona espera, las luces cumplen su rol, el discurso inicial se aleja abruptamente de la timidez y la pasividad, la idea que existirá una confrontación se hace presente…

Y la primera pelea ya fue, pasa aparentemente rápido en la introducción de la obra, para la segunda la sorpresa es grande cuando se anuncia que una pareja de luchadoras se enfrentará a una de hombres…el árbitro y los cuatro luchadores se entregan a su papel, pero ocurre lo que no se acostumbra en estos tiempos. De una casi una segura victoria se pasó a una derrota, el resto de luchadores salen a defender a sus colegas. Imposible de describir lo que ocurrió aquella noche pero sirvió para enganchar más a los fanáticos que llegamos y que no hubo cómo predecir el final.

Y el clímax de la obra estuvo centrada en el alcanzar el ansiado cinturón, símbolo de la victoria sobre otras victorias, de efímera posesión pero de gran valor para quien lo tenga en su poder. ¿Por qué un cinturón? Parte de la cultura de la lucha libre y de un mito-realidad; seguramente muy pronto lo descubra.

Pasa el tiempo y en cada párrafo de esta obra no hubo violencia, vi a humanos que habían convertido a su deporte en una forma de vida, tal cual lo hacen las estrellas del cine o del teatro convencional; presencié a personas con entrenamiento y profesionalismo, estuve en un lugar en que el arte escénico me recordó los relatos de antaño en un algo muy parecido a la tradición oral.

Y, claro, en War Democracy no faltó el vestuario perfectamente diseñado y acorde con con el papel que cada luchador representaba, ropajes que lanzan mensajes imaginarios al público, que se convierten en identidad de sus protagonistas. ¿Y las máscaras? También estuvieron en el ring y contar de ellas es otra de las aventuras de este recorrido por los caminos de la lucha libre, a la que pienso dedicarle un capítulo aparte.

Por ahora quiero dejar constancia que esa indumentaria es parte trascendental de la magia en esta obra puesta en escena, máscaras que vislumbran misterio y realidad de sus propietarios, en compatibilidad con lo que son en el escenario.

Adoptar y tener una máscara no es un tema simple, hay que estudiar la personalidad que el luchador quiere adoptar, saber cómo quiere que lo miren sus fanáticos, el diseño debe ser espectacular y no cualquier persona la puede diseñar y construir. 

Sin conocer el rostro de esos luchadores, incluida una mujer, cerró el espectáculo al que valió la pena asistir y ser parte de él, una entrada bien pagada y un tiempo bien utilizado, pues resulta un buen espacio para conocer y entender otra expresión cultural que de alguna manera está arraiga y escondida en muchos lugares de Ecuador. Tal vez en un tiempo no muy lejano, estos luchadores tengan grandes espacios en las webs especializadas y en las páginas deportivas de los diarios o en la pantalla de la televisión.

Espero pronto otro llamado para emprender el viaje hacia ese ring lleno de sudor, esfuerzo y entretenimiento puro.

Pero como aún no puedo describir con palabras las luchas, decidí que sí podía mostrarlas en vídeo: