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29 de diciembre de 2020

Las mujeres sabias de todos los tiempos

En un nuevo ejercicio literario, escribí una perspectiva entre histórica y actual de la mujer; el texto fue amablemente aceptado y publicado en la edición No. de la revista La Verdad, bajo el titular ¿Quiénes son las mujeres sabias de todos los tiempos? - A consideración:

Las brujas no son esas imágenes de mujeres viejas, de rostros malvados y facciones desencajadas, tampoco son aquellas de ropajes negros o sombreros de conos volando en escobas. Las brujas son un tipo de humano muy excepcional.

Existieron y existen las brujas: las modernas, las que se han adaptado a los nuevos tiempos como una estrategia de supervivencia para evitar lo ocurrido en los siglos pasados; no son lo que el conocimiento vulgar y la cultura popular dicen de ellas.

Estudios históricos señalan que algunas mujeres en las distintas civilizaciones, cuando la ciencia aún no era lo que es, fueron en realidad alquimistas, investigadoras y médicas, que usaban las plantas medicinales para curar enfermos o ser quienes ayudaron a las parturientas.

Dice la periodista Beatriz Mora que fueron mujeres que adoraron la noche y a la “madre tierra”, que tenían una relación estrecha con la naturaleza pues se dedicaban, entre otras cosas, a la agricultura y la recolección para la alimentación y la medicina tradicional. Miles de ellas en la Edad Media fueron perseguidas, torturadas, violadas, quemadas en hogueras y ahorcadas.

Pero hoy, la bruja moderna ha recuperado su espacio histórico de “mujer sabia” como fue en su origen, pero ha desarrollado mucho más su percepción y ampliado sus particulares intereses académicos para sumar al conocimiento entregado por sus antiguas; se valora y no se oculta, se escucha y sabe oír con todos sus sentidos, interroga para perfeccionarse, investiga para conocer su mundo, aprende para no equivocarse y no habla: dice conjuros.

Pues bien, en mi trajín por identificarlas y conocerlas en persona, estuve durante días revisando textos de sus historias y sus orígenes, sus razones para vivir por mucho tiempo en el anonimato; descubrí que son muy diferentes a las hechiceras mediáticas que aparecen en los comerciales y son adivinadoras con decenas de artificios.

Me refiero a esas personas que tienen cuentas en redes sociales con miles de seguidores que provocan alta interactividad y pueden catalogarse como influencers, son fabricantes de marcas de ropa, cosméticos, de otros productos que se venden en tiendas especializadas y online.

Por eso, en este comentario, reseño el fuego ardiente de la bruja moderna, desplegado en sensibilidad, belleza, meditación, cuidado, ternura y profundidad, que está presente desde que se autodescubren y hasta segundos antes de su muerte.

Las brujas modernas guardan sus secretos como un saber, su conocimiento nace en la percepción, pasa por la investigación y sistematización, hasta llegar a los aportes que puedan dar al diario vivir o a la ciencia, pero siempre y cuando no se interponga alguna religión.

Helena Cosano, en su libro “El gato de la bruja” describe a estos seres humanos como mujeres independientes y fuertes, más instruidas que las demás (…) que se conectan con su capacidad de crear, de encandilar, de iluminar, de enseñar, de proteger, de iniciar, de seducir, de sanar…, que se sienten parte de la naturaleza, intuyendo el amor incondicional y la compasión hacia todos los seres vivos.

La razón para este comentario es porque tal vez pudiese conversar con alguna de ellas, así que dediqué muchas horas para encontrar ese camino. Me fue necesario revisar sobre geometría, leyes de la naturaleza (física y química), psicología, literatura y psicología; pero principalmente historia.

En este camino tuve claro que mi búsqueda por ninguna razón debía provocar daños a terceras personas ni a los entornos familiares, sociales o laborales, menos a la salud mental y física de las brujas modernas, porque aún en esta actual civilización existen síntomas de persecución, de exclusión y hasta hechos que podrían ser parecidos a los ocurridos en los siglos XV y posteriores, en que eran asesinadas en las hogueras.

Supe que para conversar con ellas debía conocer las consecuencias que generan los cinco elementos: aire, agua, tierra, fuego y el tiempo, para así entender el mundo de las mujeres sabias, las razones por las que intuyen a quienes las quieren sacrificar con falsos testimonios, entonces callan, se alejan, desaparecen.

Quizás logre mi cometido y en estas páginas, en otro momento, pueda relatar la historia de una bruja moderna, tal vez de algunas más, de quienes decidan salir a la luz para contar sus miedos y el doloroso sentimiento de estar amenazadas, sus emociones cuando salvan vidas.

Y mientras llega ese momento, tengo la seguridad que las brujas modernas son las mujeres sabias de todos los tiempos que merecen vivir hasta el fin de todos los tiempos.

14 de marzo de 2008

El Éxodo: planificar y ejecutar

Sostiene Raúl Zavala que existe una gran brecha entre el acto de planificar y las acciones de ejecución de ese plan. El asunto radica en que existen muchos muy buenos planificadores pero muy poca gente que realmente sepa ejecutar. 

Esta reflexión inicia luego de haber leído el libro bíblico del Éxodo y que en términos generales, que al ser analizado sin apasionamientos de ningún tipo, podría asumirse que es un buen texto para entender el asunto de ser ejecutivo; es decir, sobre las habilidades y destrezas para cumplir las acciones de un plan preestablecido. 


Antes de continuar, Raúl Zavala comenta que este relato de la Biblia es interesante y altamente constructivos desde dos aspectos básicos: cuenta una parte de la historia egipcia con relación al pueblo de Israel y da pautas de comportamiento humano al momento de emprender una tarea; esto sin descuidar la importancia que tiene para el mundo cristiano. Es decir, El Éxodo tiene altos valores humanos, históricos y religiosos, que exigen una alta evaluación crítica con fines de mejoramiento de las actitudes que en su momento podemos asumir los seres humanos frente a nuestras situaciones laborales, familiares y sociales.


Antes de dar paso a comentarios específicos, considera oportuno mencionar que cualquier lectura de cualquier texto necesita prestar atención a la estructura del mismo, y para entender bien las partes de un libro, es preciso saber cómo se ubican dentro del conjunto, y cuál es su relación entre ellas. Para el caso de El Éxodo, la Biblia lo presentan como parte de una obra mayor, como el segundo de los cinco libros de Moisés. Con este antecedente y muy breve, la parte histórica, como un insumo a la cultura general de cada ciudadano, 

El Éxodo cuenta una parte de lo que fue el Egipto de los grandes Faraones; es decir, entender a El Éxodo desde la historia implica conocer egiptología, lo cual para este comentario carece de relevancia. En la parte religiosa, El Éxodo puede asumirse como uno de los temas densos y fecundos de la tradición bíblica cristiana y como un foco iluminador de procesos históricos que se identifican de alguna manera con la experiencia de Israel. 


Según puede deducirse de El Éxodo, la conciencia nacional y religiosa de Israel están marcadas originalmente por experiencias de opresión y sufrimiento y de liberación y gozo; por tanto su lectura, desde una óptica de la fe cristiana, se constituye en un lenguaje religioso central como esas mismas vivencias históricas relatadas.


Considera, Raúl Zavala, que el principal objetivo de esa obra era crear una nación unificada, que pudiera cimentarse en una nueva religión, además puede verse como un proyecto que marcó el nacimiento de la idea monoteísta, como constituir un solo pueblo judío, guiado por un solo Dios, gobernado por un solo rey, con una sola capital, Jerusalén, y un solo templo, el de Salomón. Para quienes son cristianos, saber leer el libro del Éxodo es indispensable. Si queremos entender por qué el anuncio del Reino de Dios en el Nuevo Testamento es llamado "evangelio" o "buena nueva", necesitamos conocer al Dios que Jesús declara ser su padre y que él y su pueblo conocieron como "el Dios que nos sacó de Egipto de la casa de servidumbre".


En conclusión de la parte religiosa, El Éxodo, al parecer de Raúl Zavala, es el texto indispensable para entender el origen y base del cristianismo, pues al ser explicativo sobre las conversaciones entre Jehová y Moisés, queda en evidencia que para ser un buen cristiano no existe mejor guía que cumplir lo dicho por Jehová a través de Moisés. Ahora bien, en la parte de los valores humanos, es interesante como muestra el trabajo de un líder y la confianza que se tiene ese líder, en este caso Moisés, en cumplir metas; metas debidamente guiadas y con una razón específica. 

Pero al mismo tiempo, muestra las debilidades de las personas que dice seguir al líder, en este caso, las dudas y cuestionamiento del pueblo de Israel. Es de trascendental importancia el hecho como Moisés recibe las instrucciones de Jehová y luego procede a cumplirlas, para lo cual se prepara y organiza a su pueblo; Moisés no discute con Jehová sobre las personas con las que debe contar para cumplir lo ordenado; en otras palabras, Moisés es un gran ejemplo, además de líder, de ejecutividad y a la vez, de capacidad de Jehová como un instructor y planificador.


El Éxodo, según lo entiende Raúl Zavala desde lo humano, es una guía para conformar equipos de trabajo con fines específicos, también como un manual para aquellas personas que conforman ese equipo de trabajo. Cuando menciona equipo de trabajo, incluye los aspectos de familia, de sana convivencia junto a los vecinos, de integración con las amistades, pues de una u otra manera cuando vivimos en comunidad siempre tenemos objetivos que cumplir o nos imponemos metas.

Como conclusión general de este comentario puede decirse que El Éxodo, además de ser un texto bíblico de características intrínsecas, es un texto que alimenta la cultura general de cualquier ciudadano, a lo que se suma la capacidad de ilustrar sobre aspectos relaciones humanas, familiares y sociales, con el fin de mejorar la calidad de vida basada en valores. En definitiva, El Éxodo es un texto útil en todo sentido. 

Con este comentario de antecedente, sobreviene el analizar las actitudes de quienes tienen el encargo de ejecutar un plan y ese análisis parte de indicar que generalmente muchos de los contratados para dicho trabajo inician su gestión con un cuestionamiento al plan inicial y, adicionan el cambiar el plan original; cuando se llega al final y se comparan los objetivos con los resultados se miran grandes diferencias, la razón: “yo ejecuto lo que planifico, el resto no esta bien hecho”. 


Raúl Zavala está seguro que millones de dólares se han gastado en planes que han quedado sin ejecutar, lo que implica que deberá entenderse que existen excelentes planificadores que cumplen con las recetas, pero que no hay seres humanos con alta capacidad para hacer realidad lo que está escrito en los papeles. 


Tal vez el problema radica en que se ha tomado la palabra “proyecto” como una moda y a cualquier propuesta se la llama así; es como si estuviera la sociedad invadida de proyectistas sin una noción de realidades para cumplir las ya famosas “VISIÓN y MISIÓN”, que pueden entenderse como el ideal, el sueño… Y frente a los proyectos que supuestamente encaminan a esa sociedad a un futuro mejor, es pertinente preguntarse ¿se sostiene el ideal perfecto declarado en el VISIÓN en un presente que adolece de fallas? O dicho en otras palabras: ¿se construye edificios si antes preparar el suelo y los cimientos? Y más preguntas: ¿existen estadísticas de los proyectos de tesis para elaborarse de la universidad que hayan sido puestos en práctica y que estén cumpliendo su objetivo? Si existe esta cifra, de seguro sería escalofriante saber que millones de millones de hojas están ocupando grandes estantería en algún archivo. 


Con esta apreciación, Raúl Zavala sostiene que es necesario dejar de prepararse para hacer proyectos y pasar a una capacitación e instrucción encaminadas a ejecutar los proyectos ya elaborados. Proyecto es la promesa, acción es cumplirla. Cumplir una promesa implica que ese alguien debe estar altamente preparado para ejecutarla, sino miremos el caso de Moisés.