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28 de julio de 2026

Mis tres primeros años de los 60

Ayer 27 de julio de 2026 fue mi cumpleaños número 63 que rompió mi esquema de celebraciones con mucho ruido, alegrías y expectativas, esta vez fue con más silencio y solidaridad ante la crisis de salud de Madre. Mi actividad fue de las normales en este nuevo estilo de vida en que hay un privilegio muy marcado de una normalidad dinámica. Por primera vez en décadas no estuvieron presentes las cariñosas palabras de Madre, ni sus planes para armar una buena comida y en medio de lágrimas recordé, tal vez, nuestro último brindis.

El primer brindis con madre en el almuerzo del primer día del 2026

Desde que tengo uso de razón un patrón se ha cumplido cada década: el cambio en la manera de afrontar mi supervivencia, bien sea cambios laborales o aspectos sociales o por migración hacia otras latitudes al interior de Ecuador y ahora ocurrió cuando decidí radicarme en Puerto Cayo, como parte de recuperar la tranquilidad y en apoyo a mi Madre que ya no quería vivir su vida de jubilada en Portoviejo.

Ayer cumplí 63 años y a los 60 abandoné el ejercicio del periodismo, Madre ya había tenido su primera crisis de salud cuando tuvo un cuadro de hiperglucemia y tuvo que ser hospitalizada de urgencia y como resultado es que debía cuidar su dieta, hacer ejercicios y, sobre todo, aprender a usar la insulina; entonces, tuve que reacomodar lo que había construido en las tres últimas décadas desde que cambié mi residencia de Quito a Portoviejo. 

Mi paso por esta vida rural también me ha sido una magnifica experiencia para profundizar y abandonar muchas de mis percepciones, porque ser ciudadano de estos sectores es aceptar que se es de segunda categoría, en que los servicios públicos y algunos privados son y se sienten como si fuesen dádivas, como si se debiera agradecer y hasta ensalzar cuando se imponen planes, programas y proyectos desde escritorios lejanos. Conocer que a las obras públicas se las puede catalogar como "peor es nada".

En este caminar de 48 meses me llevó a relacionarme con la playa por misticismo y seguridad, por que es el patio delantero de casa, parte de mi barrio; aprendí que existen maneras de magnificarla mientras se la destruye. Este espacio de arena y olas resultó ser un objeto paisajístico de explotación financiera y política.

Descubrí también que es un gran gimnasio marino costero, un gran consultorio para cuando la los problemas agobian y perturban la mente, un lugar ideal para meditar con las melodías que vienen de las olas al reventar para luego correr hacia la playa; aquí, donde se anclan las ilusiones y los sueños y los esfuerzos de mis padres.

Ayer cumplí 63 años, los planes del pasado ya no existen, los del presente los construyo en el día a día, porque vivir y sobrevivir frente al mar es un constante trabajo para evitar que la casa se destruya que me dio la gran oportunidad de poner en práctica los pocos o muchos trabajos de mantenimiento domiciliario: me convertí en recluta de la albañilería, carpintería, electricidad, jardinería, enfermería... también en un "Esperancito" profesional.

Al final de los 62, resumo, he perdido y vendido muchos de mis tesoros, muchas de esas "cosas" que eran parte de un forma de vida; al mismo tiempo, he logrado mantener mis blogs, los libros que llevan autógrafo y emociones del significado de "Puerto Zavala" según el nombre que mi viejo le dio a esta casa. Y claro, gané una gran amistad con Gala, una mascota de raza Askal (fina pero sin pedigrí) que adopté luego de al menos 50 décadas de no tener ninguna. 

¿Qué si tengo planes para el nuevo recorrido? Sí, algunos, de esos que me implican seguir existiendo como ser humano, como persona. 

Al final de la medianoche del 28 de julio de 2026, me doy cuenta que recién he llegado al inicio de la senda que me conduce, o debería conducirme, hacia el inicio de mis 64 años de permanencia en este planeta Tierra.

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Datos sobre el editor de la nota:

Canal de vídeos: https://www.youtube.com/@RaulZavala 

11 de mayo de 2023

Del Kanban a las tareas domésticas

Fue uno de esos días que se perfilaron como complejos y en mi cuenta Twitter @Zavala_Ra lo expresé: Hoy viernes en la mañana me saltó la duda común y corriente cuando el trabajo está acumulado: ¿Por dónde carajos empiezo?

Una de las tantas respuestas que recibí fue de Alfred Naranjo @anaranjoc en que simplemente me adjuntaba un breve relato de su autoría.


Lo que menciona Alfred empieza con: “¿Sabían que existe una receta para el éxito? Creada por David Anderson en su libro Kanban. Kan (visual) y ban (tablero) un sistema creado en Toyota para mejorar sistema de manufactura. Receta nació cuando Anderson trasladó Kanban al desarrollo de software. Abro hilo”

Yo nunca había conocido el nombre del método ni su origen hasta ese día, aunque lo he usado de manera empírica en temas laborares relacionados con mi profesión o en ciertos proyectos sociales en los que he participado. 

Sigue el hilo de Alfred. “La receta tiene seis pasos, mientras más abajo vas en la lista, menos control tienes y más dependes de otros. Énfasis en la calidad, colaboración, mejora continua, limitar el trabajo en progreso, entre otros. Usaré el ejemplo de un restaurante para facilitar la comprensión.”

Leí con detenimiento el aporte y dije: Buenas orientaciones y de fácil adaptación a los trabajos caseros en función del tiempo para cumplir los objetivos laborales. Tomaré prestado el hilo (si me lo permites) para tratar de escribir la variante domiciliaria. Me autorizó y así que esta entrada es el resultado.

Pero antes un antecedente personal: debido a situaciones familiares me vi en la necesidad cambiar mi estilo de vida y pasar de un entorno laboral con relación de dependencia de alto empleo a un proceso que me implicó profundizar en las tareas domésticas desde las habituales hasta aquellas relacionadas con el mantenimiento y reparación intradomiciliario, además de ejercer mi profesión.

Y ahora sí, aquí va mi planteamiento comparativo que hace honor al título de esta entrada:

Original empresarial

Variante domiciliaria

1. Enfócate en la calidad: En un restaurant la calidad de los ingredientes importa, el seguir una receta para asegurar consistencia importa. Lo mismo debe suceder en tu producto, o servicio. La calidad es clave.

1. Enfócate en las cualidades. Bajo el criterio utilitario, en la casa cada cosa debe tener una función específica y debe servir para algo sin complicar el entorno, ninguna debe convertirse en un riesgo. Seguridad ante todo.

2. Reduce el trabajo en progreso. WIP por sus siglas en inglés. En un restaurante los chefs tienen un mise en place, orden y un menú preestablecido. Esto les permite evitar trabajos de último minuto, y sobrecargas, lo que garantiza la calidad. Prepárate para lo que pueda venir.

2. Reduce el trabajo de largo aliento. En la casa siempre aparecen situaciones adversas como daños, fallas en los servicios o situaciones emergentes, que obligan a paralizar algún trabajo extra que esta en ejecución y en muchos casos quedan inconclusos. Siempre revisa tutoriales.

3. Entregas Frecuentes. ¿Recuerdas cómo fue una experiencia agradable en un restaurante? Generalmente te asignan la mesa, te entregan menú, traen bebidas, cubiertos y quizá pan y mantequilla. Finalmente, el plato principal. Todo en pequeñas entregas frecuentes y de gran calidad.

3. Trabajo empezado, trabajo terminado. En casa existe una multiplicidad de actividades como barrer, cocinar, lavar, arreglar y afines, en cada miembro debe cumplir con ciertas tareas y esas empatarlas con sus actividades personales. Objetivo: tener la casa limpia y arreglada.  

4. Balancear Demanda con capacidad. Un restaurante está lleno en las noches o fines de semana, mientras en las tardes o días martes, tienen poca afluencia. Restaurantes ofrecen promociones esos días para atraer clientes. ¿Cómo puedes balancear demanda de tu producto o servicio?

4. Balancear la necesidad con la aspiración. En el cumplimiento de las actividades diarias en casa siempre se presentan cambios y se hace necesario que regresen a su estado normal pero siempre queda el “más tarde lo hago.” ¿Después de cocinar puedo dejar la vajilla sin lavar?

5. Prioriza. En un restaurante aquellos platos con mayor margen de ganancia o que toman más tiempo se ofrecen o preparan primero.  El trabajo importante debe tener prioridad y todo tu equipo debe tenerlo claro.

5. Prepárate para lo urgente. En casa existe la normalidad dinámica y es probable que se rompa ante una emergencia que no se pudo controlar. Alguien de la familia debe coordinar las acciones de respuesta.

6. Enfrentar las fuentes de variabilidad para mejorar predictibilidad. Aunque parece trabalenguas, este paso está enfocado en predecir comportamientos, ejemplo inventarios y marcas de ingredientes, flujo materia prima, conocimiento de las recetas en el equipo, artefactos iguales.

6. Siempre pasa algo. En casa todos tenemos planes diarios y las externalidades nos hacen cambiarlos en tiempo de ejecución o de tareas. Ejemplo: Si tienes auto ¿en qué momento revisas que alguna de las llantas no esté baja? ¿Tienes un plan si al amanecer existe un apagón en tu sector?


Alfred cierra su intervención: “Esta receta puede ser usada en casi todas las industrias, productos y servicios imaginables. Anderson hizo algunas modificaciones para las nuevas realidades hace poco tiempo. Sin embargo sigue teniendo vigencia y será motivo de otro hilo.”

Pues bien, al igual que había usado el método de Kanban de manera empírica, empecé a trabajar en mi variante domiciliaria, lo escribí sin saber que ya algunas personas habían escrito al respecto. También accedí a ciertos documentos mucho, pero mucho más técnicos sobre este método industrial japonés.

Un “algo” me hizo caer en cuenta que existe una ausencia en estos procesos o, tal vez si está, pero no lo he visto aún: el factor humano y las microsociedades que se construyen de manera informal.

También empecé a recordar la instrucción militar en que se me enseñó a detectar probables fallas y determinar los posibles efectos de una acción estipulada en el plan para cumplir la misión, en que también se consideran aspectos intrínsecos y ocultos en cada persona; allí la pregunta obligada: ¿Sabes cómo reaccionara ese personal ante una situación extrema o si le toca asumir el mando?

Este trabajo militar se lo conoce en el mundo industrial como Análisis Modal de Fallos y Efectos, material también recomendable de analizarlo.

La pregunta obligada: ¿se puede comparar una industria o comercial con lo que debe realizarse en casa? SÍ y NO.

Sí, porque de una u otra manera es indispensable tener ciertos procesos bien claros como indispensables, pues de ellos depende la seguridad y supervivencia familiar. Implica también las pragmáticas decisiones del análisis costo – beneficio.

No, porque las relaciones entre las personas involucradas en los procesos son diametralmente opuestas. En la industria son contratos claros delimitados por la ley y en la familia son acuerdos implícitos o verbales que en ocasiones van mucho más allá del tiempo y están regidos por los sentimientos.

Aquí debí escribir el final tipo conclusión, pero los planes son dinámicos al igual que esta propuesta que requiere más detalles del ser humano como centro del éxito o fracaso de todo proceso.

Puntos de partida:
Lendínez Castellano Kanban. Metodología para aumentar la eficiencia de los procesos. (Descargar en PDF el ensayo AQUÍ)
Cómo puede ayudarte el Método Kanban para organizar las tareas de casa. (Leer AQUÍ)
AMFE (análisis modal de fallos y efectos): herramienta de planificación de producción. (Leer AQUÍ)

Sobre el autor:
Leer el perfil de Raúl A. Zavala Mosquera AQUÍ
Cuenta Twitter: @Zavala_Ra
Blog de Comentarios cortos: https://raulzavala.wordpress.com/
Blog de generalidades: https://lodijeron.wordpress.com/

1 de octubre de 2022

Confabulación en los planes electorales

Nuevamente somos espectadores y víctimas de una desenfrenada carrera por los votos. Los protagonistas son los miles de candidatos que aspiran conseguir un cargo en los gobiernos seccionales y en el Consejo de Participación Ciudadana. 

Quizás sea entendible el hecho que seamos espectadores, pero de seguro se requiere una mayor explicación sobre el hecho que también estemos en el nivel de víctimas de este proceso electoral previsto para febrero del 2023. Todo inicia desde lo que se analiza, se planifica y se ejecuta en cada campaña para promocionar a los aspirantes a las distintas dignidades; para este comentario me voy a centrar en aquellos que quieren convertirse en prefectos, alcaldes, concejales y presidentes de las juntas parroquiales rurales.

¿De qué somos víctimas los votantes? Pues de una confabulación. Y no hay que asustarse, es parte de una práctica que, de una u otra manera, la hemos vivido desde hace mucho tiempo, simplemente nos hemos quedado en su origen; es decir, considerarla como una simple mentira sin mayores consecuencias legales, pero sí en la vida diaria de los ciudadanos.

Aclaro. Se la define desde la psiquiatría como los falsos productos de la memoria o las falsas percepciones sobre el mundo exterior, como una derivación de la mitomanía y es un síntoma característico del síndrome de amnésico de Korsakow, un trastorno cerebral debido a la deficiencia de vitamina B1. ¿Por qué en el Código de la Democracia no existe un requisito que certifique la buena salud física y mental de los candidatos?

Voy entonces al otro escenario relacionado con nuestra vida diaria como niños, adolescentes o adultos. Confabular, básicamente es también lo dicho entre dos o más personas para ponerse de acuerdo y emprender algún plan ilícito o inmoral o salvarse de un castigo, puede verse también como una travesura. Transpolemos esto hacia lo que ocurre en la gestión política que incluye lo electoral.

Quizás un escenario próximo pueda vislumbrase si analizamos a profundidad los comunicados o boletines de prensa que se difunden desde la institucionalidad pública; tal vez allí encontremos algunos datos que no son coherentes con la realidad, también que existe una exaltación extrema a una gestión que no tiene bases ni argumentos de verificación. Un tema para tratarlo por separado desde la perspectiva de la transparencia o el oscurantismo informativo.

Ahora, amable lector, traiga a su memoria, las ofertas que están haciendo lo candidatos para atraer su voto, tome una, la que sea de su agrado y en un breve recorrido mental desmenuce cada uno de los componentes que debería tener; por ejemplo: costos, plazos, capacidad de ejecución, beneficios tangibles, origen de lo prometido (no confundir con proyecto) y de si es posible hacerlo desde lo legal.

Y permítame algunas preguntas: ¿Usted cree que esa oferta electoral la ideó él solo? ¿Quién le ayudó a darle forma y convertirla en promoción electoral? ¿Conoce al equipo de campaña de ese candidato?

Con base en lo mencionado por la investigadora Elżbieta Drążkiewicz en su artículo “Estudia las teorías de la conspiración con compasión”, me tomo la licencia de contextualizar una parte de su análisis: no es suficiente estudiar a los individuos y sus ideas: debemos considerar las estructuras sociales y los contextos, políticos, financieros, presupuestarios, culturales e históricos que generan y propagan ideas electorales. 

Me pregunto: ¿Cómo se puede armar el plan de trabajo al ser uno de los requisitos legales para inscribir sus candidaturas? Esto con base en el Art. 97 de la Ley Orgánica Electoral y de Organizaciones Políticas de la República del Ecuador. 

También me quedan dudas en la manera en que esos planes se convierten en una propuesta de marketing político (electoral sería más adecuado); ¿Y si es a la inversa? Viene entonces la parte en que los candidatos preparan sus discursos o les dan preparando y se producen los contenidos comunicacionales.

Siempre queda la duda si es que el candidato y su equipo de campaña disciernen si lo que van a sacar al mercado podría ser cumplido o es una falsa promesa que luego tendrá alguna justificación.

Lo cierto es que desde esos momentos comienza la confabulación electoral en contra del electorado, pero sin que se convierta en el delito de asociación ilícita tipificado y sancionado en el artículo 370 del COIP.

Al final, seguramente en la mayoría de votantes se impondrán, como siempre, los sentimientos y los intereses personales a la hora de estar frente a las papeletas, además que la compaña electoral es muy similar a la fase de enamoramiento, en que se dicen y se creen mentiras, en que las promesas de felicidad se las acepta así se conozca que no será ni tan cierta ni tan simple y hasta existe desprecios por los consejos de nuestros amigos y familiares.

Pero la otra confabulación podría darse si es que nos anclamos a una de las populares frases de Iósif Stalin: las personas que votan no deciden una elección, la gente que cuenta los votos lo hace. Lo cual se convertiría en un nivel superior de confabulación. 

Nos guste o no: en el amor, en los negocios y en las elecciones, todo se vale.

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Comentario sobre la ausencia de transparencia institucional frente a la ley de comunicación












18 de noviembre de 2021

El talón de Aquiles en los planes y proyectos

Publicado originalmente en
La Verdad. Edición No, 399 de octubre

En esta otra época política, como quiera que se llame o cualquier nombre que se le ponga, se la puede caracterizar como de un constante y rápido rompimiento de los sistemas disciplinarios, de esos que están apegados a la ley y de los muy cercanos a la ética.


Lo anterior puede no ser un problema, entonces no existiría razón ni para escribirlo ni para leerlo. Pero si fuese lo contrario es indispensable definirlo y explicarlo, porque será la manera en que yo, o Usted que ahora lo lee, pueda encontrar algunas de las razones por las que los planes personales o sociales se desmoronan.

Como un acuerdo inicial, establezcamos que disciplina es la manera coordinada, ordenada, reflexiva y sistemática de realizar un conjunto de acciones orientadas al cumplimiento de un objetivo. 

Un ejemplo sencillo: si existe la necesidad de bañarse ¿Qué hace hasta el momento que ya se bañó? ¿Acaso primero se seca y luego va hacia la regadera? Y así pueden ponerse una serie de ejemplos personales y a los que también se los podría justificar como “así es la costumbre de…”

Entonces subimos un nivel a esta reflexión ¿Por qué deben cumplirse cada uno de esos pasos? ¿Por qué primero y no segundo? Las respuestas son los momentos de reflexión, de razonamiento lógico, de tener conciencia y diferenciar, aunque en el imaginario pueda parecer igual o sin importancia. 

Como una manera de ampliar lo mencionado, me permito plantear un relato de ficción pero que bien puede pasar como una anécdota.

Justo frente a un operativo de control, un abogado conducía distraído cuando ante un aviso de PARE, pasa sin frenar, pero disminuyendo la velocidad; un policía lo detuvo y se produjo la siguiente conversación:

Policía: Buenos días. Matricula y licencia de conducir, por favor.

Abogado: Pero… ¿Por qué?

– No se detuvo ante el aviso de PARE, allá atrás.

– Yo disminuí la velocidad y como no venía nadie…

– Exacto… Matrícula y licencia de conducir, por favor.

Ante esto el abogado argumentó: ¿Sabe Usted cual es la diferencia jurídica entre disminuir y parar?

Sin perder la compostura el policía respondió: La diferencia la dicta la ley: ante un aviso de PARE, se debe parar completamente el vehículo. Documentos y licencia de conducir.

– O tal vez no, señor policía. Yo soy abogado y sé de sus “limitaciones” en la interpretación de un texto legal. Le propongo lo siguiente: Si usted consigue explicarme la diferencia entre disminuir y parar, yo le doy los documentos y Usted podrá multarme. Si no, me deja ir sin multa.

La respuesta del oficial fue tajante: Positivo, acepto… ¿Puede hacer el favor de salir del vehículo, señor abogado?

El abogado se bajó del carro y entonces los otros policías que formaban parte del operativo lo agarran a patadas, golpes por todo lado…

Obviamente el abogado gritó pidiendo socorro, e implorando que paren. Y el policía pregunta:

– ¿Quiere que PARE o DISMINUYA?

El abogado en su desesperación grito: ¡PARE!… ¡PARE!… ¡PARE!…

Nuevamente sin inmutarse el policía concluyó: – Afirmativo, ya comprendió ¡Documentos y licencia de conducir!

Y hasta aquí este breve cuento, pero que de seguro en muchos de quienes ahora están siguiendo este comentario, podrían estar pensando en la manera que conducen sus autos y cuanto desconocen sobre las razones de las reglas mínimas de la vialidad, lo que sirve como peldaño para ir a un tercer nivel.

Las reacciones sociales ante lo que significa nuestro Ecuador son diversas y podría presumirse que son, así mismo, variadas; tomo, entonces, como punto de apoyo, uno de los argumentos que sirvió para estructurar los Consensos de Cusín: “somos una sociedad profundamente desigual entre regiones, grupos étnicos y géneros y que padece de grandes privaciones…” pero que no alcanza a dimensionar los aspectos culturales relacionados con la indisciplina social.

Existe otra percepción que rueda por redes sociales y que tiene mucho eco: somos un país ingobernable, en que se ataca a diferentes grupos sociales con catalogándolos de ignorantes o que privilegian la ley del más vivo, que la corrupción nos carga en peso…

Pues como nada está suelto, Javier Benegas, articulista de disidentia.com despeja el humo que tapa una intención política: “Afirmar una y otra vez que la sociedad es idiota, además de ser falso, es hacer el juego al poder, porque el poder necesita que la sociedad opine de sí misma que es idiota.”

Siendo así, a mi mente llega El Leviatán, obra de Thomas Hobbes publicada en 1651, en la que hace referencia al monstruo bíblico más temido para explicar y justificar la existencia de un Estado absolutista que subyuga a sus ciudadanos, mediante un pacto consensuado en la relación de poder entre mandado y mandatario.

Estos argumentos nos llevan a pasar de la disciplina social al teatro de las implicaciones sobre la indisciplina social, vista como una complejidad de situaciones personales y de los ecosistemas en que se desenvuelve la vida diaria. Podría aseverarse que la indisciplina es más humana.

La indisciplina social es la negación de la disciplina, su antítesis, que bien puede definirse como la actuación de una persona o de los distintos grupos sociales, sin acatar los principios, normas y objetivos de la sociedad ante una circunstancia, una tarea, las soluciones a un problema o los objetivos propuestos; que bien puede tener un origen racional o por ignorancia.

Ahora bien. “Aprender a aceptar y adaptarse a los resultados inciertos y absolutamente abiertos de la acción social es imprescindible en la construcción de una sociedad libre.” Luis I. Gómez, catedrático y divulgador científico. 

Recapitulemos. En lo individual, sea en el entorno laboral, familiar y social, sea en la generación de políticas públicas o ejecución de proyectos, el factor de las decisiones humanas es, al mismo tiempo, una fortaleza y el “talón de Aquiles”. 

Puedo, entonces, llegar a una primera conclusión planteada como un dilema: ¿Para solucionar problemas debe imponerse un régimen disciplinario o entender el origen de la indisciplina social como un catalizador de los planes y proyectos?

Y claro, aquí se abre una puerta a otra dimensión: ¿Y si la indisciplina social es una reacción a la ausencia de libertad? Es un buen momento para dar ese paso y entrar a ese nuevo mundo.  




Audio sugerido:

Adaptación de la crónica Presagio, publicada en el libro "Mis historias urbanas" de la periodista Blanca Moncada a quien se le conoce como Blanky Monky.


27 de abril de 2020

4 de mayo de 2020: ¡YO! ¿Estoy listo para el "exit"?

Desde que empezó esta emergencia sanitaria propuse que para poder sobrevivir era necesario asumir una responsabilidad individual y a partir de allí se podría planificar tanto el aguantar el confinamiento, pero ahora es momento para pensar en el "exit" o entrar a la economía post cuarentena.

Las razones por las que debí salir de mi confinamiento fue por asuntos laborales
además para abastecimiento de alimentos y provisiones. 
Sigo con la historia. Mencioné en mi entrada: Entramos en la era de la suma de individualidades: Entonces, reflexionemos en soledad por unos minutos y tomemos decisiones de supervivencia, quizás la más compleja sea la de interponer el yo: yo me quedo en casa, yo me lavo las manos, yo me cuido. Sustento esto en que una persona contagiada se convierte en una crisis familiar, si yo estoy bien entonces puedo tomar decisiones y puedo evitar que mis allegados se contagien.

Pues bien, sea lo que sea, ya existe un plazo que marca el inicio del "exit" y para ello tengo pocos días para armar un plan y que no me ha resultado fácil, pero allí esta la ventaja de haberme hecho algunas preguntas cuyas respuestas pasarán a convertirse en una hoja de ruta.

Pero antes una aclaración. Entiendo al "distanciamiento social" como la acción o conjunto de acciones que YO ejecuto para evitar que me contagien o evitar contagiar si fuese un caso positivo asintomático. (suma de individualidades)

Todo empezó el 22 de abril de 2020 puse en mi cuenta Twitter: ¿Tengo plan para mi "exit"? No, no tengo aún ningún plan. A continuación la secuencia de preguntas que me hice, hasta llegar el punto de armar mi propia lista de verificación:

1. ¿A quiénes debo visitar cuando salga del confinamiento?
2. ¿Cuales son mis prioridades en la era del "exit"?
3. ¿Puedo escribir y publicar lo más duro y lo mejor que ocurrió en mi cuarentena?
4. ¿Qué debo guardar en mi baúl de los olvidos?
5. ¿Cómo voy a financiar la nueva pintura para mi viejo Lada?
6. ¿Cuáles serán las tareas de mantenimiento de mi casa en Puerto Cayo?
7. ¿Qué puedo hacer para involucrarme más en la gestión del post confinamiento en Puerto Cayo?
8. ¿Tengo la lista de pagos pendientes de servicios básicos?
9. ¿A quién estoy debiendo?
10. ¿Cuáles son mis cuentas por cobrar?
11. ¿Puedo hacer mis proyecciones financieras?
12. ¿Que medidas de bioseguridad debo tomar si reanudo mis caminatas de largo alcance?
13. ¿Mi régimen alimenticio deberá sufrir cambios?
14. ¿Cómo reinventaré las rutinas para ir a tomar café en algún lugar del que se pueda ver pasar la vida?
15. ¿Cuál será mi nueva política de vida: nueva normalidad o adaptación al medio?
16. ¿Me seguirán sirviendo los métodos camaleónicos?
4 de mayo de 2020: ¡YO! ¿Estoy listo para el "exit"?

14 de marzo de 2008

El Éxodo: planificar y ejecutar

Sostiene Raúl Zavala que existe una gran brecha entre el acto de planificar y las acciones de ejecución de ese plan. El asunto radica en que existen muchos muy buenos planificadores pero muy poca gente que realmente sepa ejecutar. 

Esta reflexión inicia luego de haber leído el libro bíblico del Éxodo y que en términos generales, que al ser analizado sin apasionamientos de ningún tipo, podría asumirse que es un buen texto para entender el asunto de ser ejecutivo; es decir, sobre las habilidades y destrezas para cumplir las acciones de un plan preestablecido. 


Antes de continuar, Raúl Zavala comenta que este relato de la Biblia es interesante y altamente constructivos desde dos aspectos básicos: cuenta una parte de la historia egipcia con relación al pueblo de Israel y da pautas de comportamiento humano al momento de emprender una tarea; esto sin descuidar la importancia que tiene para el mundo cristiano. Es decir, El Éxodo tiene altos valores humanos, históricos y religiosos, que exigen una alta evaluación crítica con fines de mejoramiento de las actitudes que en su momento podemos asumir los seres humanos frente a nuestras situaciones laborales, familiares y sociales.


Antes de dar paso a comentarios específicos, considera oportuno mencionar que cualquier lectura de cualquier texto necesita prestar atención a la estructura del mismo, y para entender bien las partes de un libro, es preciso saber cómo se ubican dentro del conjunto, y cuál es su relación entre ellas. Para el caso de El Éxodo, la Biblia lo presentan como parte de una obra mayor, como el segundo de los cinco libros de Moisés. Con este antecedente y muy breve, la parte histórica, como un insumo a la cultura general de cada ciudadano, 

El Éxodo cuenta una parte de lo que fue el Egipto de los grandes Faraones; es decir, entender a El Éxodo desde la historia implica conocer egiptología, lo cual para este comentario carece de relevancia. En la parte religiosa, El Éxodo puede asumirse como uno de los temas densos y fecundos de la tradición bíblica cristiana y como un foco iluminador de procesos históricos que se identifican de alguna manera con la experiencia de Israel. 


Según puede deducirse de El Éxodo, la conciencia nacional y religiosa de Israel están marcadas originalmente por experiencias de opresión y sufrimiento y de liberación y gozo; por tanto su lectura, desde una óptica de la fe cristiana, se constituye en un lenguaje religioso central como esas mismas vivencias históricas relatadas.


Considera, Raúl Zavala, que el principal objetivo de esa obra era crear una nación unificada, que pudiera cimentarse en una nueva religión, además puede verse como un proyecto que marcó el nacimiento de la idea monoteísta, como constituir un solo pueblo judío, guiado por un solo Dios, gobernado por un solo rey, con una sola capital, Jerusalén, y un solo templo, el de Salomón. Para quienes son cristianos, saber leer el libro del Éxodo es indispensable. Si queremos entender por qué el anuncio del Reino de Dios en el Nuevo Testamento es llamado "evangelio" o "buena nueva", necesitamos conocer al Dios que Jesús declara ser su padre y que él y su pueblo conocieron como "el Dios que nos sacó de Egipto de la casa de servidumbre".


En conclusión de la parte religiosa, El Éxodo, al parecer de Raúl Zavala, es el texto indispensable para entender el origen y base del cristianismo, pues al ser explicativo sobre las conversaciones entre Jehová y Moisés, queda en evidencia que para ser un buen cristiano no existe mejor guía que cumplir lo dicho por Jehová a través de Moisés. Ahora bien, en la parte de los valores humanos, es interesante como muestra el trabajo de un líder y la confianza que se tiene ese líder, en este caso Moisés, en cumplir metas; metas debidamente guiadas y con una razón específica. 

Pero al mismo tiempo, muestra las debilidades de las personas que dice seguir al líder, en este caso, las dudas y cuestionamiento del pueblo de Israel. Es de trascendental importancia el hecho como Moisés recibe las instrucciones de Jehová y luego procede a cumplirlas, para lo cual se prepara y organiza a su pueblo; Moisés no discute con Jehová sobre las personas con las que debe contar para cumplir lo ordenado; en otras palabras, Moisés es un gran ejemplo, además de líder, de ejecutividad y a la vez, de capacidad de Jehová como un instructor y planificador.


El Éxodo, según lo entiende Raúl Zavala desde lo humano, es una guía para conformar equipos de trabajo con fines específicos, también como un manual para aquellas personas que conforman ese equipo de trabajo. Cuando menciona equipo de trabajo, incluye los aspectos de familia, de sana convivencia junto a los vecinos, de integración con las amistades, pues de una u otra manera cuando vivimos en comunidad siempre tenemos objetivos que cumplir o nos imponemos metas.

Como conclusión general de este comentario puede decirse que El Éxodo, además de ser un texto bíblico de características intrínsecas, es un texto que alimenta la cultura general de cualquier ciudadano, a lo que se suma la capacidad de ilustrar sobre aspectos relaciones humanas, familiares y sociales, con el fin de mejorar la calidad de vida basada en valores. En definitiva, El Éxodo es un texto útil en todo sentido. 

Con este comentario de antecedente, sobreviene el analizar las actitudes de quienes tienen el encargo de ejecutar un plan y ese análisis parte de indicar que generalmente muchos de los contratados para dicho trabajo inician su gestión con un cuestionamiento al plan inicial y, adicionan el cambiar el plan original; cuando se llega al final y se comparan los objetivos con los resultados se miran grandes diferencias, la razón: “yo ejecuto lo que planifico, el resto no esta bien hecho”. 


Raúl Zavala está seguro que millones de dólares se han gastado en planes que han quedado sin ejecutar, lo que implica que deberá entenderse que existen excelentes planificadores que cumplen con las recetas, pero que no hay seres humanos con alta capacidad para hacer realidad lo que está escrito en los papeles. 


Tal vez el problema radica en que se ha tomado la palabra “proyecto” como una moda y a cualquier propuesta se la llama así; es como si estuviera la sociedad invadida de proyectistas sin una noción de realidades para cumplir las ya famosas “VISIÓN y MISIÓN”, que pueden entenderse como el ideal, el sueño… Y frente a los proyectos que supuestamente encaminan a esa sociedad a un futuro mejor, es pertinente preguntarse ¿se sostiene el ideal perfecto declarado en el VISIÓN en un presente que adolece de fallas? O dicho en otras palabras: ¿se construye edificios si antes preparar el suelo y los cimientos? Y más preguntas: ¿existen estadísticas de los proyectos de tesis para elaborarse de la universidad que hayan sido puestos en práctica y que estén cumpliendo su objetivo? Si existe esta cifra, de seguro sería escalofriante saber que millones de millones de hojas están ocupando grandes estantería en algún archivo. 


Con esta apreciación, Raúl Zavala sostiene que es necesario dejar de prepararse para hacer proyectos y pasar a una capacitación e instrucción encaminadas a ejecutar los proyectos ya elaborados. Proyecto es la promesa, acción es cumplirla. Cumplir una promesa implica que ese alguien debe estar altamente preparado para ejecutarla, sino miremos el caso de Moisés.