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6 de octubre de 2018

¿Por qué somos sucios?

De entre tantos inconvenientes reales que tenemos en Ecuador, uno es el de la basura. Solamente pensemos que producimos cerca de 13 mil toneladas diarias de desechos sólidos, como lo llaman los expertos. ¿Por qué es un problema? Porque el país se ve sucio.

Las políticas al respecto al parecer son claras pero la cantidad supera la capacidad de recolección, pero hay un agravante: existimos muchos sucios.

Es incomprensible como en muchas playas, carreteras, veredas, parques y en casi todo sitio público las personas esparcen sus desperdicios… la basura no llega sola hasta esos sitios. En contraparte existe otro grupo humano que por trabajo y por iniciativa propia limpian esos espacios.

Viene al caso comentar sobre la gran campaña mundial contra el plástico y los daños que provoca en el ambiente; pero el plástico no tiene la culpa, la culpa es de quien bota todo producto en donde caiga. ¿Por qué no hay acciones contundentes contra los sucios?

Uno de los “damnificados” de esa campaña son los sorbetes, popotes o cualquier nombre que tengan; pensemos si ese producto tiene vida propia, analicemos si es que eliminarlos es un remedio. En iguales circunstancias están las fundas plásticas.

Los humanos estamos trasladando nuestras ineficiencias hacia objetos inanimados. ¿Entonces qué hacer frente a la contaminación de los desechos sólidos?

En Ecuador están de moda las famosas “mingas de limpieza”, un tipo de acciones conjuntas para recoger las basuras que otros dejan, se las hace como si fuesen acciones cívicas cuando la realidad es que tienen otra connotación en cuanto al mensaje: ensucie lo que quiera que yo lo limpio.

Me asombra leer en las noticias la cantidad de basura que se recogen en las mingas, es como si fuese un acto heroico.

Pero avancemos en este mundo de sucios y las marcas que dejan a su paso. Tuve la oportunidad de conocer la propuesta ecoturística llamada Río Muchacho, allí no había tachos para la basura y cuando consulté me dijeron: aquí nada se desperdicia y por favor llévese su propia basura. Los sucios reclaman que no hay tachos de basura en dónde ellos quieren.

Entonces está en escena un actor fundamental: la municipalidad, que en verdad es un tema bastante oscuro todo el andamiaje que disponen para la recolección, traslado y disposición final de los desechos sólidos; además de tratar con aquellos ciudadanos que les importa un carajo lo que ocurra con la basura.

También está el famoso reciclaje, una de las actividades más costosas que existen para solucionar este problema de los desechos sólidos (esto merece un análisis aparte). Están quienes recogen ciertas basuras pero para poder ganar algo de dinero y sobrevivir, que tampoco son una solución.

Hemos llenado de letreros que nos dicen “bote la basura en su lugar” o “prohibido tirar basura aquí” y así montón de palabras que se las lee bonitas y feas que, además, contribuyen a la contaminación visual.

Por alguna razón en Ecuador aún no iniciamos una lucha contra la suciedad y los sucios. Tal vez no sea una campaña políticamente correcta y quitaría popularidad a los funcionarios o a las marcas.

Existe la probabilidad que cuando dejemos de ensuciar inicie la verdadera descontaminación del planeta, de nuestro entorno; las municipalidades gastarán menos dinero y será hermoso siempre un paisaje urbano y rural limpio.

Propongo: cambiemos de enfoque, no luchemos contra la basura sino contra los sucios, así de drásticos.

Publicado en la revista La Verdad, edición agosto de 2018.

1 de abril de 2015

Los sucios dejan sus recuerdos en la playa de Puerto Cayo

Uno de los maravillosos paisajes que tiene Puerto Cayo - Manabí
Puerto Cayo es una población costera de Ecuador, localizada en la zona sur de Manabí, con una envidiable playa y una relativa calma, con su rutina de comercio y pesca, ocasionalmente alterada por los feriados y eventos públicos.

Pero ahora la playa enfrenta un sucio escenario, porque es seguro que los sucios son más.

En esta nueva realidad que estamos viviendo, plagada de mensajes directos y subliminales sobre las nuevas formas de vida que debemos tener, sobre la necesidad de cuidar el planeta Tierra, no es posible entender por qué aún existen personas que son sucias.

La propaganda política para impulsar el amor al Ecuador al parecer no llega a la gente que le gusta ensuciar los espacios públicos, a la que deja su basura en cualquier lugar.

Desde hace algunas semanas he publicado algunas fotos sobre la basura que los sucios dejan en las playas. He mencionado que uno de los males del turismo es la generación de basura que sobrepasa en muchas ocasiones la capacidad de recolección, pero es imposible controlar a cada usuario de la playa para que se lleve su propia basura.

No se puede culpar de la suciedad en las playas a las autoridades, pero sí es necesario señalar que las acciones para contrarrestar a los sucios son inexistentes; poner un letrero no es la solución, creo que los sucios no leen. ¿Poner tachos de basura? Están allí pero los sucios son también perezosos.

A continuación algunas de las fotografías que logré captar luego que para el 24 de marzo de 2015, la Junta Parroquial de Puerto Cayo y el Consejo Provincial de Manabí recogieran aproximadamente unos 15 metros cúbicos de basura.

Limpieza de la playa de Puerto
Basura de todo tipo fue retirada de la playa de Puerto Cayo, en el sector
de la ciudadela Vallejo. Captada el 24 de marzo de 2015.

Turistas que dejan basura
Días después, un grupo de "turistas" estuvo en una ramada para protegerse del sol,
pero al irse esto fue lo que dejaron: su basura.
Basura urbana arrojada entre las pangas de pescadores
Muchos "turistas" o bañistas aprovechan la sombra de las pangas de los pescadores
y este es el resultado de su estadía y disfrute de la playa.
Las botellas y otros desechos dañan el paisaje de Puerto Cayo
No es extraño encontrarse con botellas de todo tipo en la playa, en un lugar
destinado al entretenimiento y el descanso.
Descuido de los usufructuarios de la playa
A pesar que en este espacio público existen prestadores de servicios, al parecer estos
no se preocupan por mantener limpio el entorno: la playa.
Botellas en el malecón sur de Puerto Cayo
En la parte sur del malecón de la ciudadela Vallejo, las botellas quedan
abandonadas por algún sucio bebedor. 
Botellas apiladas como adorno en el malecón de Puerto Cayo
En el mismo malecón, al pie de los árboles también los sucios dejan
botellas como si fueran parte de la decoración.