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5 de febrero de 2026

La basura playera frente a la absurda fábula del colibrí

Cierto día, como casi siempre, mientras caminaba por la playa recogiendo algunas de las basuras plásticas, pensaba nuevamente en el poco o casi nada cuidado que se le tiene, me vino entonces a la memoria una de esa fábulas de las charlas motivacionales, la del colibrí y el gran incendio; "Estoy haciendo mi parte" me dije, pero unos pasos más adelante, caí en cuenta que esa historia es de las más absurdas que pueden existir y fue justamente el hecho de que no hay un plan de manejo para ese espacio público: me pregunté ¿Y qué gano con tanto esfuerzo?

Llevo viviendo casi tres años de manera permanente en este rincón de Manabí donde el Ecuador alterado y febril pareciera que se queda atascado en la vía a Jipijapa, pero esta relativa tranquilidad tiene su precio: la indiferencia vive cómoda, como un huésped que nunca se va. 

Allá, con el ronroneo de las olas y un paisaje que no siempre es el mismo, recojo plásticos, botellas, latas, cabos, redes que el mar lo devuelve o que los humanos dejan sin un gramo de vergüenza, pero únicamente en los sectores en que no hay negocios, hacerlo sería como limpiar gratis el patio ajeno y yo no soy de esos. 

Pero sí soy de los que registro con fotos y vídeo de cómo en esos espacios públicos ocupados pueden pasar días, tal vez semanas, las basuras alrededor de sus negocios; es como sí no la vieran o que ya se acostumbraron y la consideran parte del paisaje; recuerdo que en algún momento, durante una gestión para mantener la playa limpia, una de las personas de esos negocios aseguró: esa basura no es mía. 

La playa es de "todos", dicen; pero "todos" significa "ninguno" en la práctica. De las casi 300 o más personas que usan la playa paralela al Malecón de Puerto Cayo, máximo unas cinco hacen algo por recoger basura. El resto espera que el mar se lo lleve o que alguien como yo aparezca con funda o que se organice una minga para que le den limpiando.

Aquí viene, entonces, la historia de porqué me sentí estúpido al creerme lo del colibrí. Todos los animales huyen del incendio n el bosque menos el colibrí, que va y viene con gotitas de agua en el pico; el jaguar le pregunta qué hace con tan poco, y él responde: "Yo hago mi parte". Suena bonito, motivador, ejemplar, pero en la realidad es un absurdo. ¿Cómo enfrentar un incendio sin un plan, sin organización, sin recursos? ¿Con motivación sola? A la mierda. De seguro el colibrí terminó quemado, exhausto, y con el fuego más activo. 

Yo no soy ese colibrí.

Esta reflexión la traslade a la playa turística "adornada" con en plásticos, llantas, botellas, redes, animales muertos... y esa constante e irracional extracción de arena.

Ya lo había mencionado en un video comentario: no se conoce públicamente que exista un plan de manejo marino costero para Puerto Cayo; tampoco la prioridad, más allá de las palabras emotivas, que tenga dentro de las políticas municipales, que incluye a las direcciones de Residuos Sólidos y de Gestión Ambienta. Entonces, sacar y extraer basuras se convierte en una acción aislada y, de pronto, hasta inútil. 

Pero lo seguiré haciendo porque es una manera de evitar que yo naturalice tan deprimente situación, porque es un espacio que lo uso para disfrutar de mi tiempo libre, para ejercitarme, reflexionar; es parte de mi vecindario. 

Reitero lo dicho en otro de mis comentarios: al igual que la seguridad la limpieza de los espacios públicos es un juego infinito. (Lo puede leer AQUÍ)

Puede soñar extraño pero la playa de Puerto Cayo, en especial la que es parte del Malecón es un espacio de mi vida diaria y por eso es que me causa desazón verla descuidada y maltratada. Confesión personal: para mí, la playa limpia no es un lujo ecológico, es recuperar un pedazo de tranquilidad de un país que no da tregua; es poder caminar con Gala, mi mascota, sin tropezar con plásticos que me recuerdan que pocos cuidan pero muchos abusan. Es sentir que, al menos aquí, en este rincón, las cosas pueden estar en orden.

Y claro que publico las fotos y los videos de la playa sucia en mi cuenta de X (@Zavala_Ra), videos en mi canal de YouTube, en mis escritos para mis mis blogs; y pasa lo predecible: algunos se enojan. "¡Si tanto te molesta, ven y limpia tú!", me escriben. "¡Únete a la minga!". Claro, la minga: recolectan un rato, eventos de relumbró político, se toman fotos grupales, aplausos en redes, y al día siguiente todo igual, porque falta lo que no se ve en la foto: control permanente.

No busco ser héroe, ni reconocimientos, ni lo hago por ganar clics. No pretendo apagar el "incendio" solo, hago lo que es necesario: documentar la realidad como es, no como debería ser o quieren que la veamos como un "paraíso escondido". Publico porque incomoda, porque genera roce, para que quizás algún día día los responsables legales asuman la obligación de buena fe y no por miedo controles de autoridades superiores o las reacciones negativas en redes sociales.

Para finalizar, aquí uno de los registros sobre la cantidad de basura que en su momento extraje de la playa:

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Datos sobre el autor:

6 de junio de 2024

La basura como parte del paisaje

Desde hace algún tiempo he trabajado en contra de la basura abandonada en los espacios públicos, visualizando el problema, tratando de encontrar el origen, buscando posibles soluciones y, claro, tratando de comprender el accionar humano. El 1 de junio de 2024 por fin pude concebir una de las razones.

Foto de Raúl Zavala M.

Decenas de tuits he subido mostrando los desperdicios que muchas personas dejan en la playa, sumada a la que es arrastrada por la marea, como muestras de otro de los graves escenarios que vivimos en Ecuador y las reacciones han sido de repudio hacia esos desconocidos. Un día meditando sobre esto concluí que el problema no es la basura, es de nosotros los sucios.

Ya en el 2018 La Verdad publicó uno de mis artículos titulado "¿Por qué somos sucios?" en el que también me pregunto ¿Por qué no hay acciones contundentes contra los sucios? También cuestiono a las famosas "mingas" y sus distorsionados objetivos. (Puede leer la publicación AQUÍ)

 "No luchemos contra la basura sino contra los sucios"

El tiempo pasó y de ser un testigo crítico me convertí en actor, primero como parte de la organización barrial del lugar en que estoy radicado y desde julio de 2023 en la gestión directa de la Municipalidad de Jipijapa para el control territorial; un trabajo que, entre otros aspectos, me condujo a sumergirme en los procesos de recolección de basura, a conocer más a fondo a las personas encargadas de extraer los desechos de calles, avenidas, parques, playas, tachos, tarimas... también a quienes denigran, insultan y se molestan por el trabajo de limpiar esos mismos espacios o se les pide que no lo hagan, así mismo a los que reaccionan de manera consciente y enmiendan sus errores.

Lo que muchos no conocemos es el costo humano y financiero de recoger basura, tampoco la logística necesaria para limpiar a diario los espacios públicos. Para una persona es apenas "botellita" o un "papelito" pero sin imaginar cuando son 100 personas. Una de esas experiencias fue cuando en un tiempo libre decidí extraer lo que dejan "los turistas" en uno de los tramos del Malecón de Puerto Cayo:

Un año de labores en el intento diario de mantener limpia, principalmente, la cabecera parroquial, tiempo en que no logré entender porque esta operación tenía muy pocos resultados sustentables; el personal de recolección cumplía la ruta extrayendo fundas y tachos con desperdicios orgánicos, basura de la calle... pero se regresaba a mirar y nuevamente estaba sucio. Obviamente hice consultas y la respuesta general fue: "... es un problema cultural". 

Otras respuestas salieron de mis sospechas, por ejemplo: la suciedad está asociada a la pobreza" pero allí tuve el contrapeso en que otras personas de clase media y alta también tenían esas mismas características. El ser sucio tampoco está ligado al nivel de instrucción académica o situación laboral. Muchos años mantuve viva mi duda sin poderla esclarecer y únicamente justificando ese mal accionar ciudadano con que aprendí como "La teoría de los cristales rotos".  

Como me pasa generalmente, alguna cuenta en Twitter (X) siempre me clarifica el panorama, más aquellas cuentas humanas a las que les tengo confianza de sus aportes, esté o no de acuerdo con sus orientaciones políticas, sociales o culturales. Dos de esas personas tuvieron un breve intercambio de post que me resultó el faro en medio de la noche oscura:

Natalia Marín @yluminaty: Qué difícil es trabajar con el común de las personas de nuestro medio. Todo es mediocre, a medio hacer, todo queda más o menos. No les incomoda ver algo sucio. Si ven un papel en el piso, levantan el pie y pasan por encima, si algo está goteando le amarran un plástico, si algo está partido no les afecta visualmente. El desorden y la suciedad no les perturba en lo más mínimo. Hay que estar parados al pie mientras trabajan porque mientras arreglan algo van dañando algo más o ensuciando o rompiendo. Es nuestro cerebro el que debe cambiar. Y ahí va a cambiar el país.

Llegó entonces la respuesta de Eduardo Emanuele @caedemmo

Un jefe mío, muy sabio, hace muchos años me dijo… “Si la mancha de la alfombra se convierte en parte de la decoración, has perdido el sentido de la perfección y el buen gusto”

Lo leí rápido y me agradó, lo medité y supe que definitivamente me resultaba de alta utilidad. Sí, el problema de la basura es un asunto cultural, pero al ser una expresión altamente genérica lo mencionado por las dos ecuánimes personas aterrizó en mi problema como la solución.

A mi mente regresó lo que había posteado como una síntesis de lo vivido durante este proceso de "pelear contra los sucios" a sabiendas que la basura no es el problema:

En este punto puedo, entonces, conjeturar que el problema de espacios públicos sucios nace en la naturalización de funcionarios y ciudadanos del paisaje con basura; es decir, estas personas viven en entornos similares, sean domiciliarios, barriales, académicos y laborales. Para esas personas es anormal no ver basura. Habría que hacer algunos estudios más profundidad para probar o disprobar esta conjetura.

También puedo asegurar que el operativo de recolección de basura y barrido de calles debe estar acompañado antes, durante y después con procesos comunicacionales y de control, pero además de un sistema sancionatorio; es decir, no es únicamente limpiar por limpiar, debe ser integral partiendo de una adecuada inducción a los funcionarios o trabajadores que tienen esa responsabilidad, a pasando a los ciudadanos para que cuiden su entorno físico inmediato y cercano, además de "recordar" a los visitantes y transeúntes la obligación de no arrogar basuras a la calle.

El escenario laboral de los quienes trabajan de una u otra forma con la basura es complejo en vista de las condiciones y prejuicios existentes, por tanto implicaría hacer un seguimiento de salud ocupacional en lo físico y mental. Existe el riesgo que naturalicen la presencia de basura y también se les convierta en parte del paisaje.

Mi aprendizaje en concreto. El trabajo de mantener habilitados los espacios públicos no consiste en barrer y recoger basuras, implica un proceso de acondicionamiento social positivo y generar relaciones vecinales sanas independientes de afectos y desafectos. La basura y suciedad son enemigas comunes.

 Finalmente: al igual que la seguridad la limpieza de los espacios públicos es un juego infinito.

Datos sobre el autor de la nota:
Cuenta Twitter: @Zavala_Ra
Blog de Comentarios cortos: https://raulzavala.wordpress.com/
Blog de generalidades: https://lodijeron.wordpress.com/

Canal de vídeos: https://www.youtube.com/@RaulZavala

8 de junio de 2022

Nuestra vieja enemiga e inquilina llamada "Basura"

Es indudable y demostrable que cada día los seres humanos producimos basura como parte de nuestro proceso evolutivo, escenario asociado al crecimiento poblacional, al desarrollo tecnológico y nuestro estilo de vida. Quizás sea ilusorio pensar que lleguemos a un escenario de "Basura 0" como parte de nuestro futuro. La detestamos pero convivimos con ella.

Tomada de "Basura y daños en la playa de Puerto Cayo"

Y como parte del camino que recorro para conocer y entender más sobre lo que estamos dejando de hacer para contrarrestar los efectos nocivos de la basura, llego a este tercer capítulo, tal vez son otros más, para encontrar la piedra angular entre las acciones y las intenciones. El anterior es sobre una de las soluciones: La vida y el dinero en el mundo del reciclaje

Una de las visiones sobre la que nos espera si mantenemos nuestra incapacidad de resolver el problema de los desechos sólidos, es la que nos muestra Mike Judge en su película distópica Idiocracy, pues asume que la gestión pública se ve sobrepasada por los desechos urbanos. Escribí un resumen de esta producción en la que se predice a los humanos como resultado de una involución de su capacidad de pensar.

Pero sin necesidad de llegar al futuro, el presente nos muestra las deficiencias que estamos mostrando en la gestión eficiente de los desechos sólidos. Un análisis lo narra Susana Morán en su reportaje Ecuador, ahogado en basura, está lejos de cumplir las metas de los ODS al 2030 y en él se expone que "En el país, el Ministerio de Ambiente y Agua está a cargo de la política nacional de gestión de residuos sólidos, pero la competencia del manejo de la basura es de los municipios."

Los datos del reportaje dan cuenta que "según cifras del INEC, el 96% de la basura se entierra y solo se recicla el 4%. De lo que se entierra, el 66,5% es orgánico y el 33,5% restante corresponde a desechos inorgánicos que clasificados adecuadamente pueden ser reciclados en su mayoría. Pero al final del día, todo se bota."

Comentario¿Por qué somos sucios?

¿Qué ocurre entonces con la política pública? Pues allí está. Pero me es indispensable entenderla desde un caso específico, así conocí sobre un panorama de las ciudades ícono de Ecuador y sus gestiones para alcanzar un eficiente sistema de tratamiento para los desechos sólidos urbanos. Uno de los documentos a los que accedí fue "De cero a dinero: La basura como fuente principal para un negocio inclusivo de reciclaje en Cuenca" elaborado por Santiago Cajamarca, Ramiro Bueno y Santiago Jimbo, publicado en el 2019.

Todo documento académico es susceptible de ser ampliado. Una de las ausencias que encontré fue la perspectiva que se trabaja desde de la Municipalidad y el entorno político en que se mueven los planes para el tratamiento integral de los desechos domiciliarios. Entonces recurrí a Dora Ordóñez para que me cuente los entretelones del proceso de reciclaje en Cuenca.

Dora prestó sus servicios como gerente de Empresa Municipal de Aseo de Cuenca hasta octubre del 2021, ahora sigue en su cátedra universitaria, así que fueron 25 minutos de un recorrido casi integral sobre lo que existe alrededor de la obligación municipal y la gestión con los recicladores de base.

Me comentó lo que implica trabajar con la basura urbana y los inconvenientes con los ciudadanos, además de la gestión universitaria en apoyo para solucionar los problemas que devienen en las distintas etapas para mantener limpia la ciudad. También me comentó acerca de las circunstancias que implican el tratamiento de los materias para ser reciclados, así como los impactos que afectan al Alcalde en la ejecución de las ordenanzas.

Además fue interesante conocer el proceso socio organizativo que tienen los recicladores de base en la capital azuaya y los beneficios que representa su trabajo como una forma de finanzas familiares y de economía local, considerando los costos directos e indirectos que están implícitos en las competencias institucionales que, en perspectiva, es un tema que merece ser tratado más al detalle.

Entre lo comentado está una de las aristas complejas de solucionar: la cultura de separación de residuos en el origen; es decir, lo que en teoría deberíamos hacer los ciudadanos. Este panorama me lleva a pensar que yo debo recorrer y descubrir lo que ha desarrollado la sociología en este campo.

No dejé de consultarle sobre el aporte de la comunicación social como una herramienta de apoyo en la aplicación de soluciones; la piedra de tope, según su experiencia, fue la compleja pero fallida negociación entre un trabajo universitario y las políticas de imagen pública municipal, específicamente en lo que es la línea gráfica, la sostenibilidad del proyecto y los cambios propios de la democracia (elecciones). 

Tampoco quedó al margen la perspectiva en cuanto a lo que yo podría decirlo como la "geopolítica local de la basura" en el accionar colaborativo entre cantones; esta escena nació cuando le pregunté sobre las consideraciones entre lo urbano y lo rural. También expuso el asunto de los incentivos en las buenas prácticas.

Para ahondar en los detalles de la conversación es práctico ser testigo de lo que me Dora supo comentarme, que consta en el siguiente vídeo:


A manera de conclusión y que espero no se convierta en un epitafio o en un obituario. Mucho dinero se gasta para descontaminar las ciudades, para sacar de las calles a la basura; las políticas existen, las intenciones son parte del discurso electoral, pero llevar a la práctica es más complejo de lo que se podría calcular. Queda entonces una punta de lanza: el reciclaje, a sabiendas que es una alternativa financiera para miles de familias. 

¿Qué estamos haciendo ahora con los desechos que producimos a diario? ¿Esconderlos? Lo más seguro es que estamos tranquilos con esta inquilina llamada "Basura" pero no es saludable.

Entorno legal del reciclaje

Constitución del 2008, el Plan Nacional de Desarrollo, Ley Orgánica Ambiental, el Código Orgánico de Ordenamiento Territorial Autonomía y Descentralización (COOTAD), ley de Justicia Laboral, Ley de Economía Popular y Solidaria y su Reglamento, el Reglamento para la aplicación de la Ley de Fomento Ambiental y Optimización de Ingresos del Estado, Ley Orgánica de Economía Circular Inclusiva; además en un sinnúmero de resoluciones, acuerdos ministeriales y ordenanzas.

Entrevista a Juan Carlos Cassinelli - El valor de los productos verdes en la obra pública

Alianza Basura 0 Ecuador - Nuestro objetivo es fomentar y trabajar por la implementación de modelos Basura Cero en Ecuador, impulsando procesos para reducir la cantidad de residuos sólidos generados, y así construir un futuro más sano y justo. 

El caso de Chile. Recicladores de base: actores clave para la sustentabilidad en las ciudades

 


4 de octubre de 2020

Abandonar mi pasado es olvidar mi experiencia

Las crisis nos ponen a prueba. Algunas veces las he pasado mal en lo físico y anímico y que ahora las comparo con lo ocurrido en lo personal con la cuarentena de este 2020, que de alguna manera me llevó a mi pasado.

También están están los aprendizajes sobre dos situaciones adversas que no están en el campo de lo personal como fueron la cuarentena y el terremoto, de este último es poco lo que a título personal he podido relatar; otro de los pendientes que tengo.

Y ahora sí, al tema central. En enero del 2015, en otro de mis blogs publiqué una entrada sobre dos situaciones adversas que dejaron marcas de experiencia, fueron lecciones que las aprendí sobre la marcha y solamente pude racionalizarlas a partir de escribirlas. En las siguientes líneas se encuentran "Las lecciones que me dejaron la basura y las muletas para afrontar crisis".

Hace más de 50 días este post nació con el título de “Lo que aprendí de la basura y el bastón” pero el tiempo y una radiografía lo cambió por completo al que ahora tiene.

Empezaba así: “Las crisis personales dejan huellas, unas veces son cicatrices y otras son lecciones de vida. No tengo marcas en la piel tuve que recoger basura y caminar públicamente con bastón.”

Ahora tengo una gran cicatriz y luego de pasar por una etapa de recuperación empecé a usar muletas con una sola consigna: no asentar el pie izquierdo hasta que el doctor lo diga; ello implica que al menos unos dos meses estaré movilizándome con apoyo extra.

Ese apoyo extra desapareció y ahora mi caminar es lento, intentando no mostrar una cojera que no sé cuánto tiempo durará pero que estoy decidido a que desaparezca. Ya veré que es lo que pasa y lo escribiré.

Pero este post no fue creado para contar una historia médica, sino para relatar lo que las experiencias de dos acontecimientos trascendentales que me dejaron lecciones que bien vale la pena compartirlas; tal vez sirva para que alguien más tome decisiones en su trajinar.

La basura, aquella gran cantidad de “cosas” que se desechan por ser inservibles o no tienen alguna utilidad, me llevó a entender un mundo del que se vive y se puede vivir. Una cuasi crisis económica me llevó a buscar algunas alternativas para recibir ingresos extras, pero solo una funcionó: recoger de las calles materiales reciclables y cambiarlos por dinero.

Cuando supe la cantidad de dinero que podía obtener por saber qué basura es la que más se paga, entendí que era necesario trabajar duro para lograr, conseguirla, separarla y venderla al precio oficial para equilibrar mi presupuesto personal.

Pero además debí romper el tabú mental y social: vivir de la basura es solo para mendigos.

Tiempo después tuve que afrontar las consecuencias de un accidente deportivo que me llevo a usar muletas por algún tiempo; se fracturó uno de los huesos de la canilla y nunca lo supe hasta un mes después.

Durante cuatro meses enfrenté las limitaciones de quien no puede caminar normalmente, de quien sabe que volver a poner un pie delante del otro será un largo trabajo que solo tiene un 50 y 50 de probabilidades que todo regrese a la normalidad. En ese camino volví a descubrir la importancia de la disciplina y el entrenamiento.

Durante casi 60 días estuve dependiendo totalmente de ayudas externas para comer e ir al baño, un tiempo que solo podía ocuparlo en estar allí en la cama esperando que el tiempo pase para que las heridas cicatricen y resultados de la operación sean visibles; nunca había tenido tanto tiempo para meditar en el presente, pasado y futuro de un todo y sus detalles.

Cuando al fin quedó libre mi pie y pude abandonar las muletas, todo mi pensamiento, todo mi pensamiento, se concentró en el presente; para caminar debía abandonar los pesos del pasado y del futuro, pero además superar la crisis emocional de saberse limitado en lo físico luego que toda una vida fui un vagabundo.

Enfrentar el diario vivir teniendo a un bastón o las muletas como apoyos fundamentales requiere de gran fortaleza mental que se logra con meditación y sin lamentos lastimeros autocompasivos.

En definitiva, las limitaciones económicas y físicas provocaron en mí una mutación hacia un pensamiento más práctico y más reflexivo; aprendí que es necesario detectar a tiempo los paradigmas dignos de romperse a través del entrenamiento y el conocimiento. No dejarme llevar por los impulsos ni por las ideas sin sustento frente a una crisis ni en tiempos de relativa calma.

El siguiente reto es seguir usando estas lecciones de vida por el resto de mi existencia. (RZM-15-01.2020)





5 de febrero de 2019

Basura y daños en la playa de Puerto Cayo

La historia se repitió en Puerto Cayo en este 2019; hubo un gran evento en la playa que finalizó con una gran contaminación de la arena. Pasó en el 2018 y en el 2017 también.

En su momento ya se había advertido sobre las consecuencias, en vista de las experiencias en este tipo de eventos; las respuestas estuvieron en el orden que son actividades para promoción turística y de reactivación económica. situaciones que hasta ahora no han sido posible verificarlas.

También se conoce que la Dirección Municipal de Turismo no ha hecho público o sociabilizado en el lugar las acciones para atraer más turistas y posicionar al destino, así como de planes para convertir a la playa en un lugar seguro.

Esta vez fue el sábado 2 de febrero de 2018, en que bajo la responsabilidad de la Municipalidad de Jipijapa, en apoyo a una iniciativa privada y el auspicio de marcas comerciales así como por una candidatura, se realizó el llamado "Cayo Fest"; la tarima se levantó en la playa casi al inicio del malecón en construcción.

El desenlace lo expresé en un tuit que tuvo repercusión de muchas personas de mi TL y a su vez de otras más; decenas de usuarios respondieron desaprobando las consecuencias de promover una concentración humana sin haber tomado las debidas precauciones para contrarrestar la contaminación.

Puerto Cayo: no es lo mismo "limpiar la playa" que "mantenerla limpia"

Aprovecho la oportunidad para agradecer a las cientos de personas que con sus comentarios, RT's y FAV's, hicieron posible que el daño haya traspasado las fronteras de la información parroquial. Este es mi tuit:
El problema radica en que un destino turístico que estuvo descuidado por más de 20 años, en el que ahora se trabaja en un malecón con grandes dudas constructivas sobre su funcionalidad y mantenimiento, no puede ser protagonista de un evento que deteriore su imagen pública así como la calidad del espacio público.

Muy a pesar que en horas posteriores a finalizado el evento, se haya procedido a la recolección de basura, no se cumplió un verdadero proceso de limpieza de la playa considerando que, por la cantidad de personas asistentes y la ausencia de letrinas o baños públicos, fue posible evidenciar que la arena sirvió para la descarga de necesidades fisiológicas; además de otros objetos o sustancias que bien pudieron quedar ocultos en la arena.


La otra situación problema son los desperdicios de quienes instalaron ventas de comidas ambulantes, así como de aquellos visitantes que dejaron envases de todo tipo a lo largo del malecón y en las calles aledañas que sirvieron de parqueadero; es conocido que ni la Municipalidad de Jipijapa ni la Junta Parroquial de Puerto Cayo tiene capacidades suficientes para la recolección y disposición de desechos sólidos en esta zona.

Preguntas para el Alcalde de Jipijapa sobre la basura en Puerto Cayo

Este vídeo fue captado el domingo 3 de febrero de 2018 a las 07h30:



Mi alerta es porque el evento se realizó en la Cdla. Antonio de Vallejo, lugar en que la junta de vecinos trabaja para impulsar un proceso de ordenamiento territorial, ante la ausencia de acciones institucionales locales y del Gobierno nacional.

Durante estas dos últimas décadas, la explotación de la playa originó que se perdieran grandes bancos de arena,con lo cual se perdió el espacio disponible para uso turístico según indican las normativas internacionales para el segmento de soy y playa.

Y ahora con la construcción del malecón también existe extracción de la arena, tal como lo fue captado el lunes 4 de febrero de 2018:



Lo ocurrido el fin de semana indicado más las reacciones ciudadanas ante las evidencias difundidas, demuestran nuevamente que es indispensable tomar medidas correctivas bien sea por iniciativa de los funcionarios de los diferentes niveles de gobierno, así como por organizaciones de apoyo al desarrollo territorial. Es fundamental dejar constancia que como Comité de Desarrollo Comunitario y Social Antonio de Vallejo, legalmente constituido, somos el principal actor de consultas previa a la toma de decisiones que provengan de las instancias de administración territorial relacionadas con el sector en mención.

Pero un asunto trascendental es que con la información pública que difundí desde mi cuenta Twitter sobre el atentado a la playa se evidenció que no es un problema local, sino del perfil costanero de Ecuador, pues muchos usuarios a través de sus cuentas informaron que situaciones similares se viven en otros destinos del Ecuador y la poca responsabilidad ciudadana con respecto al cuidado ambiental.

18 de noviembre de 2018

El valor de los productos verdes en la obra pública

Desde algunos años trabajo con la recolección de cierta "basura" para equilibrar mis finanzas personales y eso me hizo descubrir otros aspectos en ese mundo, uno de ellos el del reciclaje. Lo que en un momento fue de unos pocos dólares pude ver que existen grandes oportunidades con múltiples beneficios.

Esa perspectiva más las experiencias me condujeron a buscar más datos y fue así que entrevisté a Juan Carlos Cassinelli* para ampliar los horizontes y los resultados fueron publicados en la edición impresa No. 363 de La Verdad.

El tema resultó no únicamente de beneficio informativo, sino que abrió las puertas a un componente fundamental: los costos de los productos verdes y la no incorporación de políticas ambientales en las compras que realiza Estado a través de los diferentes niveles de Gobierno y las otras funciones.

El experto deja claro que el precio de los productos provenientes del reciclado pueden ser más altos, pero que vienen asociados con otros valores como de mínima contaminación, bajar la cantidad de desechos sólidos que recogen las municipalidades, los aspectos de salud pública y, por supuesto, los laborales.

En las especificaciones técnicas para contratar bienes y servicios asociados con la obra pública en Ecuador, no se consideran parámetros y procesos de descontaminación o uso de productos industriales reciclados; el precio de los materiales es fundamental sin importar si el origen de ellos es producto de actividades contaminantes o de impacto ambiental. 

Una las conclusiones en  mi análisis pre entrevista, es que la industria del reciclado está más allá de las artesanías o adornos o el de reutilizar, tienen que ver con la elaboración de productos de consumo masivo como los ladrillos, adoquines o papel, sobre todo considerando la gran cantidad de basura plástica que se arroja a las vías.

Esta es la publicación en La Verdad y luego de está el audio completo de la entrevista a Juan Carlos Cassinelli, también al final el audio con otras respuestas que bien valen considerar.





(*) Juan Carlos Cassinelli, consultor en comercio exterior y empresarial, fue Ministro de Comercio Exterior y asambleísta, tiene espacios de opinión de Oromar Televisión, Vito TV y diario El Mercurio de Manta.

6 de octubre de 2018

¿Por qué somos sucios?

De entre tantos inconvenientes reales que tenemos en Ecuador, uno es el de la basura. Solamente pensemos que producimos cerca de 13 mil toneladas diarias de desechos sólidos, como lo llaman los expertos. ¿Por qué es un problema? Porque el país se ve sucio.

Las políticas al respecto al parecer son claras pero la cantidad supera la capacidad de recolección, pero hay un agravante: existimos muchos sucios.

Es incomprensible como en muchas playas, carreteras, veredas, parques y en casi todo sitio público las personas esparcen sus desperdicios… la basura no llega sola hasta esos sitios. En contraparte existe otro grupo humano que por trabajo y por iniciativa propia limpian esos espacios.

Viene al caso comentar sobre la gran campaña mundial contra el plástico y los daños que provoca en el ambiente; pero el plástico no tiene la culpa, la culpa es de quien bota todo producto en donde caiga. ¿Por qué no hay acciones contundentes contra los sucios?

Uno de los “damnificados” de esa campaña son los sorbetes, popotes o cualquier nombre que tengan; pensemos si ese producto tiene vida propia, analicemos si es que eliminarlos es un remedio. En iguales circunstancias están las fundas plásticas.

Los humanos estamos trasladando nuestras ineficiencias hacia objetos inanimados. ¿Entonces qué hacer frente a la contaminación de los desechos sólidos?

En Ecuador están de moda las famosas “mingas de limpieza”, un tipo de acciones conjuntas para recoger las basuras que otros dejan, se las hace como si fuesen acciones cívicas cuando la realidad es que tienen otra connotación en cuanto al mensaje: ensucie lo que quiera que yo lo limpio.

Me asombra leer en las noticias la cantidad de basura que se recogen en las mingas, es como si fuese un acto heroico.

Pero avancemos en este mundo de sucios y las marcas que dejan a su paso. Tuve la oportunidad de conocer la propuesta ecoturística llamada Río Muchacho, allí no había tachos para la basura y cuando consulté me dijeron: aquí nada se desperdicia y por favor llévese su propia basura. Los sucios reclaman que no hay tachos de basura en dónde ellos quieren.

Entonces está en escena un actor fundamental: la municipalidad, que en verdad es un tema bastante oscuro todo el andamiaje que disponen para la recolección, traslado y disposición final de los desechos sólidos; además de tratar con aquellos ciudadanos que les importa un carajo lo que ocurra con la basura.

También está el famoso reciclaje, una de las actividades más costosas que existen para solucionar este problema de los desechos sólidos (esto merece un análisis aparte). Están quienes recogen ciertas basuras pero para poder ganar algo de dinero y sobrevivir, que tampoco son una solución.

Hemos llenado de letreros que nos dicen “bote la basura en su lugar” o “prohibido tirar basura aquí” y así montón de palabras que se las lee bonitas y feas que, además, contribuyen a la contaminación visual.

Por alguna razón en Ecuador aún no iniciamos una lucha contra la suciedad y los sucios. Tal vez no sea una campaña políticamente correcta y quitaría popularidad a los funcionarios o a las marcas.

Existe la probabilidad que cuando dejemos de ensuciar inicie la verdadera descontaminación del planeta, de nuestro entorno; las municipalidades gastarán menos dinero y será hermoso siempre un paisaje urbano y rural limpio.

Propongo: cambiemos de enfoque, no luchemos contra la basura sino contra los sucios, así de drásticos.

Publicado en la revista La Verdad, edición agosto de 2018.

18 de febrero de 2018

Preguntas para el Alcalde de Jipijapa sobre la basura en Puerto Cayo

El amanecer del martes 13 de febrero del 2018 el malecón y playa de Puerto Cayo, pueden considerarse uno de los más dantescos en cuanto al paisaje que formó la basura luego del concierto del lunes por la noche, ante lo cual permítame Señor alcalde de Jipijapa Teodoro Andrade, contarle algunas de las situaciones que dejan en mal predicamento tanto a la gente que acudió a un evento público masivo y las fallas u errores en la limpieza posterior.

Es indudable que para los organizadores de ese evento carnavalero puede considerarse un verdadero éxito, al igual que para muchos comerciantes y empresarios del sector turístico de la zona; pero dejó también un costo alto y grave de impacto ambiental e imagen pública.

¿Cuál fue el plan de recolección de basura y limpieza post evento? Por lo que pude observar y enterarme, realmente no hubo ninguno, pues recién a las 10h00 vi llegar a un carro recolector con cinco personas dedicadas a reciclar y, colateralmente, recoger la otra basura que se encontraba en tachos y que otras personas habíamos puesto en fundas pláticas.

Para esa hora ya habían llegado no menos de 200 turistas para usar la playa en lo que fue el último día del feriado y la imagen que los recibió de un sitio muy similar a un muladar, sin la más mínima acción de limpieza. Con el pasar de las horas la playa recibió a muchos más bañistas y la basura permaneció allí como una muestra del fracaso de cualquier plan.

Si el concierto planificado superó las expectativas creadas ¿Por qué no se pensó en un plan emergente para la correspondiente limpieza? ¿Quién fue el responsable de ejecutar ese plan de manera prioritaria? ¿Cuáles fueron las acciones correctivas que se tomaron?

Independiente de las respuestas que puedan o no existir, lo cierto es que fue evidente la incapacidad institucional para afrontar tan crítica situación, con lo cual -de una u otra manera- vecinos, temporadistas y empresarios turísticos resultamos víctimas colaterales de esa situación.

La recolección de basura duró hasta pasadas las 17h00, no así la limpieza. Cinco días después del evento, aún el malecón luce sucio y sin evidencias que existan acciones orientadas a solucionar dicho problema.

Para el viernes 16 de febrero, el Ministerio de Ambiente programó una "minga" de limpieza de la playa, se me indicó que la Municipalidad de Jipijapa tendría un aporte en este proceso; la realidad es que el grupo de funcionarios y personal de los restaurantes en el sector de la playa, realizaron -nuevamente- una recolección de basuras no de limpieza.

La situación antihigiénica de esta insuficienca municipal tiene sus agravantes por los impactos en la salud humana tomando en cuenta la temporada invernal y los otros factores conexos; tampoco se puede dejar de no mencionar las consecuencias ambientales para la playa, un trascendental activo turístico de Puerto Cayo, zona rural que pertenece al cantón Jipijapa.

Por la información pública existente se avizora que no se ha dispuesto ninguna acción municipal para remediar la situación, lo cual genera preocupación sobre el futuro cercano que pueda tener tener Puerto Cayo, más si se considera que la Junta Parroquial adolece de capacidades para afrontar cualquier situación adversa en la zona.

Lo ocurrido es una muestra de lo que por algún tiempo hemos afrontado los vecinos y votantes de la ciudadela Antonio Vallejo en Puerto Cayo, tal como ocurrió con uno de los festivales de apertura de temporada. Pero hay una preocupación latente:

Bajo estas circunstancias y los antecedentes de obra y servicios públicos en Puerto Cayo, sería bueno se difundieran las acciones que implementará hasta el fin de su mandato, de tal manera que los vecinos del lugar podamos saber lo que nos espera o, caso contrario, de no existir ninguna acción municipal, prepararnos para enfrentar problemas y buscar que otras instancias (no incluye a la Junta Parroquial) cubran el incumplimiento de las responsabilidades municipales.

17 de enero de 2018

Puerto Cayo: no es lo mismo "limpiar la playa" que "mantenerla limpia"

El domingo 14 de enero de 2018 publiqué en mi cuenta Twitter un vídeo que mostró la cantidad de basura que había quedado sobre una parte de la playa de Puerto Cayo – Manabí, luego de una fiesta pública de iniciativa privada. El tuit generó reacciones de todo tipo y, por ende, también del organizador del evento.

Antes de seguir con la explicación, este fue el posteo: 

El martes 16, en mi TL desde la cuenta @publiofalconi se me respondió indicando lo siguiente:


"Sus críticas destructivas no conllevan a nada, más bien hacen que La gente vea la mala información q ud da y no visiten puerto cayo ya que la única intención de cayófest fue q la economía y el turismo crezca! 3pm del domingo 14/01/18 finalizó la minga hay están las pruebas" (Cita textual y sin editar)

Con estos antecedentes es que se me hace indispensable ampliar el sentido de mi publicación y como una alerta ciudadana sobre uno de los mayores males que nos embargando tanto en las zonas rurales como urbanas: la basura sin manejo adecuado.

Cuando hice el vídeo era medio día de ese domingo, decenas de bañistas ya se encontraban en la playa, el evento había terminado al menos ocho horas antes y no se miraron indicios que iniciaba la recolección de los desechos sólidos que se encontraban sobre la arena.

Mi tuit en mención no hace ninguna crítica "destructiva" pues lo que plantea son tres preguntas y en ningún momento doy mala información, pues muestro una realidad contenida en 53 segundos, de un vídeo sin editar y sin hacer ningún tipo de comentario. Es lo que las personas vieron y ante lo cual reaccionaron.

Mucho antes que yo llegara al sitio en mención para hacer ese vídeo y tomar algunas fotos, es casi seguro que ya muchas otras personas vieron ese panorama de basura, y con certeza muchas más lo vieron luego que yo me fui; por lo tanto no fui el único testigo de las consecuencias negativas de una actividad privada en un espacio público.

Es seguro que las intenciones de "cayófest" fueron las mencionadas por @publiofalconi, pues no tengo razones para creer lo contrario.

Bien podría entrar en argumentaciones legales sobre el uso de espacios públicos para realizar eventos privados, pero la situación es más compleja como para quedarse en la simple enumeración del marco jurídico y ambiental. Es importante el hecho social.

Lo que sí fue evidente es el nivel de contaminación en la que quedó la playa, no producida (casi con certeza) por los organizadores, sino por las personas que asistieron al evento y no tuvieron las buenas costumbres de colocar su basura en los sitios dispuestos para eso (la colocación de los recipientes quedó registrada también en mi TL), y fue lo que originó la reacción de quienes vieron el vídeo.

Es importante leer el hilo del tuit con las aproximadamente 54 respuestas y mis réplicas que en síntesis reflejan el gran problema que originan quienes tienen el calificativo de "sucias", además que permitió reflejar que lo ocurrido con la playa en Puerto Cayo no es una situación aislada, sino un mal nacional urbano y rural.

El problema no está en haber organizado un evento público, el problema está en los impactos ambientales ocasionados y que, a pesar de una recolección superficial que se pueda hacer de los desechos sólidos, lo trascendental está en las lecciones que deja para evitar que situaciones parecidas se repitan bajo los criterios de sostenibilidad y sustentabilidad.

Adicional, se indica que a las "3pm del domingo 14/01/18 finalizó la minga hay están las pruebas" y se adjuntan cuatro fotografías que merecen incorporarse a este comentario para la correspondiente evaluación:












En todo caso, pasadas las 17 horas de ese domingo, al salir de Puerto Cayo efectivamente pude mirar al carro recolector frente al lugar del evento:



Aprovecho el espacio para informar que desde hace tres meses, en Puerto Cayo, ante la falta de una verdadera implementación de planes de desarrollo, se conformó un comité ciudadano encaminado a lograr un armónico sistema de convivencia entre los diferentes actores productivos y sociales, que implica estar atentos a las consecuencias negativas que generen ciertas actividades en el mayor capital y activo que tiene esta zona del sur de Manabí: la playa, así como a las obras y servicios públicos que la complementen para que retorne a su estatus de destino turístico recomendable.

Como parte de las acciones cumplidas por miembros del comité de la ciudadela Antonio Vallejo, lugar en que se realizó el festival indicado, repartieron saquillos para que en ellos se ponga la basura y en el que se llevó un claro mensaje: ayúdenos a mantener la playa limpia, que no significa limpie después de ensuciar.

Consecuentemente, es recomendable que para este tipo de eventos se piense en que debe tenerse un plan de contingencia que además de seguridad, incluya manejo de desechos sólidos y líquidos.

Sobre el crecimiento de la economía y el turismo en Puerto Cayo, es un interesante tema que bien vale otro análisis, más al detalle.

15 de mayo de 2016

Terremoto en Portoviejo: capítulos de heroísmo o vergüenza

El titular de este post nació a partir de una conversación con la @mmcuesta, luego que yo empezara a subir algunas de las fotos que hice durante un recorrido por los exteriores de la Zona 0 de Portoviejo.


Durante estos 30 días se han publicado miles y miles ¿millones? de historias, desde medios de comunicación hasta las escritas por usuarios en las redes sociales, de ciudadanos y de cuentas institucionales. Cada una con vida propia.

El ímpetu mediático del terremoto decae lentamente porque así lo exigen los actuales cánones comunicacionales: los de masas, los de políticas nacionales y de interés social; pero la desgracia sigue allí… seguirá por mucho tiempo aunque todo parezca normal.


Esta foto la tomé 15 horas después del terremoto. algo
del caos inicial había pasado y aun había shock.
Cuando subo este post habrán pasado 30 días de aquel histórico momento en que el terremoto en Manabí nos sacudió como nación, como sociedad, como familias y como personas.

En esta época no escribí ningún comentario, artículo o “noticia”, me dediqué a publicar en mi cuenta de Twitter una gran cantidad de historias cortas en un promedio de 50 tuits diarios.

Allí están pero no son suficientes, ni nunca lo serán.

Tengo pendiente autorrelatarme públicamente lo que viví aquella noche del 16 de abril del 2016, sin cámara fotográfica ni de vídeo, tuiteando con lo poco de batería que le quedaba a mi teléfono y escuchando la radio del patrullero que se apostó a la entrada del puente Papagayo en Portoviejo, que ya había colapsado y por el que decenas de personas buscaba pasar.

Esa noche fueron 98 tuits que alcancé a publicar, no se sabía a ciencia cierta lo que había pasado, los rostros de incertidumbre y lágrimas se vivieron con los vecinos, todos en las calles sin saber cuál era nuestra realidad de Manabí.

En la radio que logramos sintonizar en los autos, exactamente Caravana, fue la  más datos arrojó en esos momentos, no hubo electricidad para la televisión y en ese escenario uno de mis tuits de aquella noche fue el que más impacto entre mis seguidores:



Luego del amanecer del domingo 17, fui hasta el puente Papagayo, a mirar lo que la noche anterior nos había dejado estaban colapsados los accesos, allí fui uno de los testigos de un acontecimiento que me sorprendió y que luego de hacer las fotos, pensé que nunca publicar una de ellas porque pareció un absurdo; me equivoqué porque supe que allí estaba el mensaje oportuno:


El tiempo pasa, el shock de aquella noche está registrado en millones de memorias, se enfrió la urgencia y el murmullo mediático es, por suerte, aun audible pero que va generando grandes dudas ciudadanas; una de ellas, la mía, la dejé en el micro blog:


El sábado 14, regreso al lugar pude nuevamente ser testigo de lo que allí se podía mirar y mucho pude fotografiar, pero hasta que no llegué a casa y las miré en una pantalla grande no supe lo que captado; una de esas fotos fue la del almendro en la calle Sucre y Rocafuerte, con un añadido que ofrece Google Maps:


En esta captura de pantalla es posible mirar el lugar donde está
el árbol cuando el Google Car recorrió Portoviejo.
Me permito publicar otras tres de mis breves historias posteadas en mi cuenta Twitter pero usando las fotos originales que tomé:

Portoviejo Córdova, mirando hacie el centro de la ciudad.
Esta es otra de mis fotos que lleva como título "Contrastes post terremoto en Portoviejo"
Tomada el sábado 14 de mayo del 2016, 29 días después.


Terremoto en Portoviejo, 29 días después.
Entre hierros retorcidos y escombros siempre hay una señal de vida que viene de los ciudadanos.
Tomada el sábado 14 de mayo del 2016, 29 días después.

Terremoto, 29 días después en Portoviejo
Reconocer la nueva imagen del centro de #Portoviejo solo depende de los letreros sobrevivientes y la memoria.
Tomada el sábado 14 de mayo del 2016, 29 días después.

Pero al final de esta primera crónica que sumo a mi blog, por ahora me queda la incertidumbre y el misterio de aquellas historias de heroísmo ciudadano y los actos que nos avergüenzan como sociedad, plasmado en un mismo escenario.

1 de abril de 2015

Los sucios dejan sus recuerdos en la playa de Puerto Cayo

Uno de los maravillosos paisajes que tiene Puerto Cayo - Manabí
Puerto Cayo es una población costera de Ecuador, localizada en la zona sur de Manabí, con una envidiable playa y una relativa calma, con su rutina de comercio y pesca, ocasionalmente alterada por los feriados y eventos públicos.

Pero ahora la playa enfrenta un sucio escenario, porque es seguro que los sucios son más.

En esta nueva realidad que estamos viviendo, plagada de mensajes directos y subliminales sobre las nuevas formas de vida que debemos tener, sobre la necesidad de cuidar el planeta Tierra, no es posible entender por qué aún existen personas que son sucias.

La propaganda política para impulsar el amor al Ecuador al parecer no llega a la gente que le gusta ensuciar los espacios públicos, a la que deja su basura en cualquier lugar.

Desde hace algunas semanas he publicado algunas fotos sobre la basura que los sucios dejan en las playas. He mencionado que uno de los males del turismo es la generación de basura que sobrepasa en muchas ocasiones la capacidad de recolección, pero es imposible controlar a cada usuario de la playa para que se lleve su propia basura.

No se puede culpar de la suciedad en las playas a las autoridades, pero sí es necesario señalar que las acciones para contrarrestar a los sucios son inexistentes; poner un letrero no es la solución, creo que los sucios no leen. ¿Poner tachos de basura? Están allí pero los sucios son también perezosos.

A continuación algunas de las fotografías que logré captar luego que para el 24 de marzo de 2015, la Junta Parroquial de Puerto Cayo y el Consejo Provincial de Manabí recogieran aproximadamente unos 15 metros cúbicos de basura.

Limpieza de la playa de Puerto
Basura de todo tipo fue retirada de la playa de Puerto Cayo, en el sector
de la ciudadela Vallejo. Captada el 24 de marzo de 2015.

Turistas que dejan basura
Días después, un grupo de "turistas" estuvo en una ramada para protegerse del sol,
pero al irse esto fue lo que dejaron: su basura.
Basura urbana arrojada entre las pangas de pescadores
Muchos "turistas" o bañistas aprovechan la sombra de las pangas de los pescadores
y este es el resultado de su estadía y disfrute de la playa.
Las botellas y otros desechos dañan el paisaje de Puerto Cayo
No es extraño encontrarse con botellas de todo tipo en la playa, en un lugar
destinado al entretenimiento y el descanso.
Descuido de los usufructuarios de la playa
A pesar que en este espacio público existen prestadores de servicios, al parecer estos
no se preocupan por mantener limpio el entorno: la playa.
Botellas en el malecón sur de Puerto Cayo
En la parte sur del malecón de la ciudadela Vallejo, las botellas quedan
abandonadas por algún sucio bebedor. 
Botellas apiladas como adorno en el malecón de Puerto Cayo
En el mismo malecón, al pie de los árboles también los sucios dejan
botellas como si fueran parte de la decoración.

19 de julio de 2011

Entre parches y remiendos se hunde Portoviejo


Estaba escribiendo sobre el famoso proyecto de módulos para la calle Chile en la ciudad de Portoviejo, cuando intempestivamente una noticia me hizo cambiar de rumbo. Resulta que mientras se cosen y remiendan las calles de la ciudad, mientras la calidad de vida siguen en un pozo, la concejal Julieta Arboleda pelea para quedarse como Vicealcaldesa.

El caso es que la mencionada ciudadana, en su calidad de empleada pública con el cargo de Concejal de Portoviejo, en representación del movimiento Alianza PAIS, el sábado 16 de julio de 2011 pidió una acción de medida cautelar a su cargo. El domingo 17 de julio de 2011, del Juzgado Séptimo de Garantías Penales de Manabí le otorga dicho recursos constitucional. Hasta ahí no hay problema porque cada persona está en su derecho de defender su trabajo y su modus vivendi.

Me sorprendió el razonamiento usado en la solicitud presentada: “Descriminación” por pertenecer al movimiento PAIS. ¿Quiénes le hacen eso? Pues el Alcalde, el resto de sus 12 compañeros concejales, incluidos los de su propio movimiento y afines.

También la concejala está en su derecho de sentirse “descriminada”, el tema es que para mostrar esa “descriminación” se sustenta en el famoso “COOTAD” y el Código de la Democracia. En estos temas de leyes nada como los abogados, así que paso al tema de importancia.

¿Qué ha hecho la concejala Arboleda para querer seguir en ese cargo? ¿Acaso se ha sometido a alguna evaluación como cualquier otro funcionario público? ¿Acaso el pertenecer a un movimiento político le hace merecedora de ocupar una dignidad como que hasta ahora tiene? ¿Dónde está publicado el proceso de su rendición de cuentas?

Mientras trato de encontrar las respuestas, miro hacia la ciudad y veo los parches en las calles, el sistema comercial legal a punto de paralizarse, la gestión pública sin evaluación, delincuencia, desorden, obras y servicios públicos deteriorados…

El accionar judicial de la Concejala Arboleda me permite determinar que la administración municipal, en general, es de parches. Este parche nuevo tal vez debe ser para tapar alguna ineficiencia o algún hueco.

Portoviejo ¿qué mal hiciste en la otra vida para que ahora tengas este destino?

Lea el pedido de la funcionaria pública Julieta Arboleda

Lea la resolución judicial