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11 de enero de 2019

Misterios en "Frontera cautiva"

En la mayoría de casos el asesinato a periodistas está en marco del juego que tiene el poder político, bien por su incapacidad de enfrentar las nuevas amenazas sociales o porque tiene la necesidad de no comprometer su imagen pública. Esta fue una de las interrogante que me llevó a escribir un artículo para La Verdad, revista de circulación mensual, y que tuvo a bien publicarlo.

En la edición 365 de diciembre de 2018, a dos páginas, se encuentra mi planteamiento, que tomó como base la investigación periodística "Frontera Cautiva" y una entrevista a la cronista María Sol Borja; el tema: ¿Por qué asesinaron a Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra?

El texto fue redactado antes de conocerse que se dio de baja al principal protagonista: alias Guacho, de la filtración de un audio presidencial; lo que fortaleció las hipótesis que se manejan entorno a este caso que tiene tintes más políticos que delincuenciales. O tal vez lo contrario.

A continuación la transcripción literal de lo publicado bajo el título "Misterios en Frontera Cautiva"  y luego una nota con Ricardo Rivas (hermano de Paúl) puesta al aire en Oromar Televisión luego de la muerte "oficial" de Guacho.

Entre silencios y publicaciones, el capítulo negro en contra del periodismo de Ecuador aún no está cerrado. No hay una prevalencia de ataques directos pero es evidente la guerra de desgaste que se infringe sobre él.

La maquinaria que tritura periodistas no se ha desarmado y la consigna de “no maten al mensajero” está vigente. Así es como puedo resumir este 2018 en esa indispensable confrontación entre el poder político y lo que es su real contrapeso.

En esta zona de guerra están inmersos los medios de comunicación y el periodismo, la institucionalidad y las cuentas en las redes sociales virtuales; a veces todos contra uno y en otras todos contra todos. La república se hunde, es victoria de la impunidad.

Terminaba marzo de este año y muchos nos sorprendimos con la noticia que un equipo de periodistas había sido secuestrado, fue el detonante de una crisis y la grave evidencia que al norte de Esmeraldas había otro gobierno. ¿Qué sucedió la noche del 28 de marzo?

El 22 de junio de 2018 los cadáveres del equipo periodístico fueron encontrados. 89 días que el Gobierno de Ecuador soltó informaciones, que los medios de comunicación colombianos estuvieron pendientes de las demandas que hizo Walter Patricio Arizala, alias "Guacho".

Ni Efraín Segarra, Paúl Rivas y Javier Ortega descansan, porque su asesinato es la trama que fue posible conocerla cuando una veintena de periodistas publicaron las conclusiones de una gran investigación titulada “Frontera cautiva”, parte de Forbidden Stories.

El segundo párrafo es una síntesis -no de la historia- del accionar del poder político: “Los hallazgos del trabajo colaborativo muestran cómo se comunicaban los servicios de inteligencia con los criminales, el secretismo e indolencia de los gobiernos de ambos países y lo que grandes medios ecuatorianos y colombianos sabían y no divulgaron.”

Los datos prohibidos fueron replicados por más de medio centenar de medios, pero lo incomprensible es que “los familiares no han podido reconstruir la historia porque el acceso a la información continúa vedado.”

Sigo con la duda sobre el 28 de marzo.
Entro en escena, por tercera vez he leído la investigación completa, me saltan dudas y converso con María Sol Borja, cronista de GK.city, ella participó en la investigación.

- ¿Cuál es la descripción del escenario político nacional luego de la publicación de “Frontera cautiva”? 
- Al parecer la estrategia del Gobierno de no dar respuesta al tema se ha mantenido. Igualmente la Fiscalía. Los propios familiares han exigido en distintos espacios que las autoridades les den respuestas, pero desde mi perspectiva personal, justamente la estrategia es no mediatizar el tema porque esas respuestas no existen.

- Y en la misma escena: ¿Se está (estamos) haciendo más periodismo en Ecuador?
- Creo que falta profundizar en temas, en investigar casos como el narcotráfico y su presencia en el país. Hay un periodismo de inmediatez que no trasciende más allá de lo que ocurre en el día a día. Hay, sin embargo, medios que están apostando por hacer temas de largo aliento, de investigación, de darle profundidad y análisis incluso a los temas coyunturales. Este es un ejemplo de que uniendo las fortalezas de distintos periodistas y distintos medios, el trabajo periodístico puede tener mayor profundidad y alcance. Creo que aún falta en el país quitarse la idea de que estamos buscando exclusivas o compitiendo por el público. La tendencia a nivel mundial es justamente la opuesta.

- ¿Cuáles han sido las reacciones sociales frente a las conclusiones de la investigación? 
La primera respuesta fue de los familiares que han dicho en varios medios que están agradecidos y que desde su perspectiva es el único intento de lucha contra la impunidad que han podido ver porque desde las autoridades no hay respuestas. El reportaje fue publicado por más de 50 medios internacionales y replicado en Ecuador por los principales medios de comunicación. Volvimos a ver gente indignada exigiendo respuestas pero como decía al principio, las autoridades nuevamente optaron por el silencio.

- ¿Cómo argumentar que lo publicado no es parte de la estructura mediática vigente en Ecuador? 
- Quienes formamos parte del equipo de investigación somos periodistas independientes, la gran mayoría no trabajamos para ninguna empresa mediática del país, sino para medios pequeños e independientes que han publicado temas que no entran en la agenda mediática de los medios más grandes: narcotráfico, abusos sexuales por parte de sacerdotes, derechos reproductivos, entre otros. No hemos cobrado por hacer esta investigación, lo hemos hecho porque queríamos buscar respuestas a través del periodismo.

Me quedan algunas preguntas... tal vez algún intercambio de opiniones sobre el manto que cubre la noche del 28 de marzo de 2018. El 2019 es, tal vez, una nueva oportunidad.




8 de enero de 2019

Los paseos por el cielo del PUMA Aníbal Rivera

La muerte en los soldados de fuerzas especiales no es una tragedia pero no dejan de doler. Es lo que nuevamente vivimos quienes pertenecimos a la unidad militar GFE 111 Rayo "PUMAS" cuando nos enteramos del incidente con Aníbal Rivera.

En nuestras unidades se asegura que "los paracaidistas nunca mueren, solo van al infierno a reagruparse" y eso es lo que ahora sabemos del Suboficial Infante de Marina (SP) Aníbal Rivera, quien disfrutaba de su retiro en una de sus pasiones: pasear por el cielo.

El lunes 8 de enero de 2019 recibimos la noticia y los mensajes de condolencia no se hicieron esperar, cada uno de quienes aún nos mantenemos en otro "cuartel virtual".

Compañeros de su promoción, comandantes de los PUMAS, quienes lo conocimos como nuestro instructor, los que vivieron con él situaciones de empleo y combate, aquellos en que la amistad superó los lazos de la profesión, juntamos nuestros saludos con la seguridad que los soldados viejos no morimos, simplemente nos desvanecemos.

En este proceso de recuperación de la memoria histórica de este insigne grupo de soldados especiales PUMAS, implica recabar algunos datos y publicarlos, de tal manera que el olvido jamás exista, en ocasiones con alegrías, otras con indignación pero con la certeza que en algún momento será por la caída de un combatiente.

Una segunda parte de la historia del Infante de Marina Rivera empieza cuando cumplió con éxito el el tercer curso propósito especial PUMA y luego fue asignado como instructor de la cuarta promoción; cuando el mando militar allá por 1986 decidió disolver el GFE 111 Rayo, fue asignado a la Base de Infantería de Marina en San Eduardo y fue instructor de un curso de comandos. Para esa época ya había completado otros cursos y las insignias, como testigos de preparación, resaltaban en su uniforme.

El destino y una lesión lo condujeron al hospital naval, en donde permaneció por algún tiempo y fue donde adquirió otras destrezas relacionadas con la odontología, pasó así a ser parte de unidades de sanidad; mucho podría contarse de su extensa hoja de vida en la que no constan únicamente su logros militares, sino también los de la vida familiar junto a su esposa y sus hijos.

Su entereza, profesionalismo y sentido militar a carta cabal fueron los sustentos para que alcanzar uno de los grados más altos de entre la tropa como es el de Suboficial. Y como "nada es para siempre" le llegó la hora de su retiro pero también fue la oportunidad para seguir en una de sus pasiones como es la de volar y lo hizo en las diferentes modalidades de parapente, como deportista profesional consiguió campeonatos nacionales e internacionales.

Su camino a reagruparse ocurrió mientras disfrutaba de sus paseos por el cielo, algún mal funcionamiento en las correas del arnés hizo que cayera desde aproximadamente 15 metros, a pesar de los primeros auxilios y las intervenciones médicas, no lograron impedir que dejara de respirar.
PUMAS en la despedida de Aníbal Rivera
Queda entonces:
Dadme mi Dios lo que te resta, dadme lo que jamás nadie te pide 
Yo no te pido el descanso ni la tranquilidad del alma ni del cuerpo...

... Dadme mi Dios lo que los demás no quieren,
pero dadme también
el coraje, la fuerza y la fe.

Hoy frente a su tumba, con los honores militares que se merece y se hizo acreedor, los PUMAS, usando nuestra boina verde, le encomendamos una nueva misión: Descansa en Paz.

Desde ahora tendremos en mente el nuevo vuelo en que se encuentra Anibal Rivera:


Gracias al PUMA Adriano Montenegro por la conversación que permitió escribir esta corta historia.

29 de diciembre de 2018

Dudas sobre el control a los choferes del sector público


Siniestro de vehículo oficial ocurrido el miércoles
24 de octubre de 2018 en la vía Ventanas - Puebloviejo.

La reducción de víctimas por siniestros viales es un esfuerzo que pareciera no tiene resultados, los costos de este gran problema nacional son tan altos que sorprenderían a la sociedad.

En todo este complejo entramado que origina muertes, lesionados y daños, está una arista aún inexplorada: la disciplina vial que debe estar articulada con la seguridad laboral de cada uno de los trabajadores. ¿Cuánto les cuesta a las instituciones públicas y a la empresa privada los siniestros viales de sus trabajadores?

Por metodología tomemos un sector, el público. ¿De qué manera en los ministerios y en los gobiernos locales se impulsa el cumplimiento cabal de la ley de tránsito? ¿Cómo se controla que los vehículos oficiales estén en el marco de la normativa? ¿Quién verifica que los choferes, en calidad de funcionarios, estén capacitados y habilitados para conducir?

Las primeras respuestas pueden venir de una simple observación cuando vemos en calles y carreteras autos sin placas pero con logotipos de alguna institución pública, y no es extraño percatarse del su exceso de velocidad, cuando en esos vehículos se trasladan personas sin usar el cinturón de seguridad, cuando los automotores están desordenados en los parqueaderos de cada entidad. 

Foto captada en la vía 
Manta - Montecristi en Manabí
La normativa vigente obliga a que cada institución tenga un reglamento para el control de vehículos del sector público, con la disposición –entre otras- que los choferes deben contar con los puntos necesarios para realizar la actividad de conductor. ¿Existirá una evaluación integral de esta disposición? 

En todo este proyecto llamado “Pacto Nacional para la Seguridad Vial” los primeros en dar ejemplo visible, comprobado y comprobable son los choferes de vehículos del sector público, luego el resto de funcionarios que conducen sus autos particulares sujetos a un control como parte del sistema de salud y seguridad ocupacional, también de las respectivas unidades de gestión de riesgos.

¿Existen registros de los siniestros viales ocasionados por conductores de tanto gubernamentales como de los gobiernos autónomos?

Seguramente es hora que los controles a choferes y vehículos del sector público entren a una fase de evaluación integral, tal como se está haciendo al sistema de transportación de pasajeros. ¿Acaso existen privilegios viales para los funcionarios?

26 de diciembre de 2018

Crimen organizado y su infiltración en los gobiernos

A partir de una serie de acontecimientos ha puesto en duda la capacidad de las naciones sudamericanas para prever hechos que ponen en riesgo la seguridad tanto del Estado como de sus ciudadanos. Un grave problema que está relacionado con las llamadas guerras de 4ta. generación.

Una breve aproximación de este escenario, lo encontré en un documento preparado por Pavel Villamar*, dilecto amigo con el que he intercambiado opiniones relacionadas con la seguridad nacional y lo que está ocurriendo con las fuerzas militares y policiales.

Y antes de entrar un poco más al detalle de ese ensayo, bien vale mencionar que entre mis lecturas está el libro "Crimen organizado - El Estado: la verdad sin maquillaje" de Thomas J. DiLorenzo; en el entramado literario están las figuras delictivas asociadas a la gestión pública, la razón para centralización del Estado, la política monetaria como un negocio privado y la influencia de los sindicatos, pero en cada argumento a favor que explica el gobierno están los discursos patrióticos, de aparente defensa del ciudadano y sus herramientas de producción.

Extraigo del capítulo 37: La política económica de los sindicatos de empleados públicos. "Una de las razones más importantes por las que en los Estados Unidos tantos gobiernos municipales y de los Estados parecen estar en una permanente situación de crisis financiera -que lleva a sus políticos a estar continuamente tramando subidas ocultas de impuestos (y no tan ocultas)- es que prestan la mayor parte de lo que denominan "servicios públicos" mediante monopolios sindicales."

Es decir, que bien puede entenderse que la sociedad en general están en medio de dos fuerzas delincuenciales que se combaten mutuamente y que al mismo tiempo comparten "negocios". Esto a propósito de lo evidenciado con la llegada de alias "Guacho" a la palestra pública y las informaciones que supone - supuso - supondría lo que fue su captura y muerte, en que los estamentos del Gobierno estarían involucrados. "Fiscalía colombiana revela que gobierno de Ecuador no quiso negociar" (Reporte de Oromar Televisión)

Lo anterior como marco introductorio al ensayo de Pavel que tiene como título "Estudio prospectivo de una comunidad sudamericana de inteligencia" y en el que menciona las nuevas amenazas que tienen los países y sus gobiernos, lo que se conoce como la guerra irrestricta. Además, y de manera especial, establece la múltiples aristas del crimen organizado.

En este acápite bien deja establecido que el crimen organizado "tiene una arrolladora capacidad para corromper las instituciones estatales (...) el, crimen organizado, al corromper los organismos estatales pone en riesgo la gobernanza global".

Incluye el análisis los aspectos de la ciberdefensa considerada entre otras cosas como la "prevención y respuesta a cualquier acción cibernética contra los sistema de mando y control de la Defensa y del Estado".

Las comunidades de Inteligencia: logros
y errores. Clic para ampliar.
En el análisis de Pavel asegura que "Las nuevas amenazas no son fácilmente predecibles; varían; provienen de lugares insospechados y de personas aparentemente inofensivas; utilizan recursos civiles y militares; tienen orígenes diversos: sociales, económicos, nacionales, étnicos, culturales, religiosos."

Además: "Estas amenazas, de carácter transnacional, no pueden ser combatidas de manera aislada; requieren del concurso organizado, jerarquizado y debidamente administrado de los distintos servicios nacionales de Inteligencia."

Existe otra arista que tampoco puede quedarse sin mencionar: "La garantía de seguridad no debe ejercerse, 'pisoteando los derechos y las libertades ciudadanas', ni haciendo demandas políticas de 'Inteligencia a la carta'.

(*) Ref. Villamar Mendoza, Pavel. (2015). Estudio prospectivo hacia una Comunidad Samericana de Inteligencia. Ensayo. Quito: IAEN. Para descargar el documento completo en PDF. 

Mis conclusiones:

¿Cuál es el real crimen organizado que está afectando al Estado? ¿La amenaza externa o la existencia intestina de una quinta columna?

La propuesta de Pavel es oportuna pero que podría tener dos aristas de trabajo en la estrategia conocida como "Movimiento de tenaza", lo que supondría estructurar fuerzas supranacionales de mutuo apoyo. Pero ¿sería cada Gobierno capaz autorizar esa operación, a sabiendas que sería una especie de suicidio político y las consecuencias traerían desestabilización social? Quedaría, por supuesto, expuesta una intervención extranjera a la soberanía nacional.

Tomar la decisión presidencial de al menos dos naciones para iniciar una limpieza gubernamental, implicaría un extenso estudio a través del Field Anomaly Relaxation (anomalía de campo) con personal multidisciplinario altamente calificado y sin que esté contaminado, justamente, por el crimen organizado. 

En el 2015 ya había escrito sobre que no se entendía aún el alcance de la anticorrupción y también que "No se combate a la delincuencia con tramitología y burocracia".

Al terminar de escribir esta entrada queda como corolario que existe otro argumento para sostener que la lucha contra la corrupción esta perdida, al menos en Ecuador.

21 de diciembre de 2018

El misterioso caso de las placas desaparecidas

Vía Montecristi - Manta
La constancia de aquel misterio en diferentes partes y sin una aparente conexión, fue suficiente para despertar la curiosidad sobre los muchos vehículos en Ecuador que han "perdido" los distintivos.

Algunos casos fueron mostrados en Twitter en posteos desde Quito, lo me sirvió para percatarme que en mi entorno y los lugares por los que frecuento también estaba presente esa anomalía. ¿Será posible que exista alguna banda transprovincial dedicada a robar placas posteriores?

Hubo dos circunstancias que saltaron como factor común en la mayoría de casos: autos oficiales con sus respectivas identificaciones laterales que sí tenía placa frontal pero sin la posterior, y en mi razonamiento se mantenía el espacio en blanco del por qué estaba ocurriendo aquello en plena vigencia de acciones para reducir los siniestros viales.

Av. Metropolitana en Montecristi.
Realicé algunas consultas, las respuestas estuvieron marcadas por el "no me había percatado" y "debieron caerse", entregadas de manera tajante sin dar oportunidad a la repregunta; en algunos casos me gané amenazas. La duda se mantuvo hasta que dejé de perseguir autos y me dedique a mirar la manera de conducir de los choferes.

Mi ruta de observación se concentró en la vía que conduce desde Portoviejo hasta Manta, paso obligado para ir tanto hacia el sur de Manabí y a Guayaquil, que conecta con el aeropuerto Eloy Alfaro y la capital provincial y conexión entre los dos polos urbanos de mayor desarrollo; vía en buen estado gracias a la concesión, con patrullaje constante a cargo de la Comisión de Tránsito del Ecuador y radares para los controles de velocidad.

Vía Circunvalación en Manta
Es también habitual mirar los vehículos oficiales con vidrios oscuros y sin placas, sobre todo de funcionarios de alto rango, que circulan por esa vía a exceso de velocidad. Depende de la "suerte" estar en la vía en el momento justo y hora indicada para lograr grabar un vídeo de alguna de esas escenas, una fotografía solamente captaría una mínima parte de esa realidad. Además se corre el riesgo que una alerta de seguridad sea motivo de encarcelamiento a quien lo haga.

Un punto clave para detectar anomalías vehiculares es en el peaje de esa vía; es un ejercicio de observación que he realizado y que aún las conclusiones están en el tintero porque no me sirvieron para este caso.

Con estos antecedentes debí aplicar otras técnicas para encontrar pistas y develar el misterio.  

Cierto día pasé justo cuando se realizaba un operativo de control vehicular, los agentes verificaban que los choferes tengan en orden su matricula y licencia y que hagan uso de los cinturones de seguridad, pero no pude ver que realizaran controles que las placas estuviese en su lugar. Simplemente observe durante casi 30 minutos el procedimiento.

Tomada del espejo retrovisor de mi auto al percatarme
que no tenía placas posteriores.
En repetidas ocasiones circulé a menos de 40 Km/h y miraba constantemente por el retrovisor cuando un vehículo rebasaba, empecé a notar aquel extraño síntoma: sí con placa frontal, no con placa posterior, hasta que en la recta que se la conoce como la de Duragas, uno de los radares prendió su foco de alerta y el marcador indicaba más de 110 Km/h de un vehículo oficial, que no disminuyó la marcha y siguió. 

Quizás la hora de más apuro que existe en dicha vía es entre las 08h00 y las 09h00, de lunes a viernes, en ese horario fui testigo de un percance ocurrido en el semáforo frente a El Café, cuando debido a una maniobra irresponsable para rebasar y evitar la luz roja, el chofer de una camioneta sin placa posterior realizó una maniobra temeraria, que obligó a que dos conductores tomarán medidas evasivas pero que inevitablemente terminaron en un choque; ninguno de los dos tuvo la culpa pero el causante simplemente siguió su marcha sin poder identificarlo.

Estación de peaje Portoviejo - Manta
En algunas jornadas estuve repasando mis apuntes, fotografías, algunos vídeos y lo que mi memoria guardaba, hasta que finalmente pude descubrir el gran misterio: técnica para evadir sanciones por las infracciones viales y evitar las crisis mediáticas institucionales.

Por ahora puedo resumir las siguientes conclusiones:

1.- Al no tener placa u otra señal de señal posterior, en las fotosmultas se invalidaría porque no habría un sustento legal para identificar el vehículo infractor y por ende el propietario quedaría libre de cualquier notificación.

2.- Si por alguna razón, un vehículo institucional estuviese expuesto a ser grabado o fotografiado por algún ciudadano al momento de cometer una infracción, que implique el abandono de "la escena del crimen", no habría manera -igualmente- de identificarlo.

3.- En los controles viales, los agentes o policías tienen un tratamiento diferenciado para los vehículos oficiales, por lo que si deben detenerlos miran que tenga placa delantera pero no verifican que la posterior esté en su lugar o tengan la misma numeración.

Develado el misterio podría aseverar que cuando mire un vehículo oficial sin placas posteriores, cuestionaré la calidad del chofer en su calidad de funcionario y que existe una posible confabulación para evadir las regulaciones de seguridad vial.

Tal vez de estas conclusiones salten otras ideas conducentes a conocer cuánto le cuestan al Estado (gobiernos central y autónomos) los siniestros viales en que están involucrados los vehículos oficiales y la manera en que se controla el profesionalismo de los choferes en el sector público.

Nota: las fotografías son de mi propiedad y los originales están en mi archivo personal.