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14 de septiembre de 2020

La radio se hizo para escuchar

Artículo publicado por "La Verdad"

¿Qué habría pasado si en la época de cuarentena los medios de comunicación tradicionales hubiesen dejado de producir notas periodísticas? Me refiero a toda esa estructura técnica y humana que transforma a los hechos en un producto verificado de consumo masivo.

La industria de la comunicación privada no dejó de funcionar en esta crisis sanitaria, pues cientos de personas se mantuvieron en el frente para mantener al aire las señales de radio y televisión, para que las ediciones impresas puedan llegar hasta sus lectores. Algunas de estas empresas no soportaron el golpe y tuvieron o que migrar a lo digital y reinventarse, o definitivamente cerrar.

Existe cierta tendencia a pensar que los medios tradicionales desaparecerán debido a la irrupción de las redes sociales con la rápida penetración del Internet y los comparativos bajos costos que representa poner en línea la mayoría de contendidos buenos y malos, según cada gusto personal.

Comento este escenario como antecedente a lo que es un plan puesto en marcha, en el que estoy involucrado directamente y que tiene como objetivo fortalecer la imagen de lo que es la radio en su propuesta original: se hizo para escuchar.

A los pocos días de haberse declarado a Ecuador en cuarentena, Renán Álava como Director de la radio universitaria San Gregorio, Pablo Kusnier dedicado a la gerencia educativa en el sector privado, y yo como periodista de Oromar Televisión, logramos articularnos alrededor de la idea que los medios de comunicación necesitaban mostrar su real valía y en especial el concepto radiofónico.

Director de San Gregorio Radio
Renán Álava - Director de San Gregorio radio

San Gregorio radio transmite desde Portoviejo con una cobertura en señal abierta prácticamente para todo Manabí; con la suspensión de actividades debido a la crisis sanitaria se vio en la necesidad de readaptar su sistema de puesta al aire de la programación.

Con Renán ya habíamos mantenido conversaciones sobre el significado de la radio y el nivel de aporte social bajo su propia personalidad, como un complemento al resto de trabajo periodístico de los otros medios; a la propuesta bosquejada se unió Pablo Kusnier y su hijo Hernán especialista en Marketing, para incorporar la arista educativa en las emisiones que pondríamos al aire.

Hernán y Pablo Kusnier
Hernán y Pablo Kusnier - panelistas

En estas tertulias de autocríticas profesionales siempre nos acompañó con sus aportes Iván Maestre, quien trabaja para Ecuavisa en calidad de productor.

Luego de solucionar problemas técnicos y comunicacionales gracias a los conocimientos de Manuel Andrade León en su calidad de sonidista y encargado del control master, logramos poner al aire el primer capítulo de “La radio en tiempo de crisis”.

Las herramientas de comunicación vía Internet nos permitieron que las transmisiones de las más de 90 emisiones se hicieran desde distintos escenarios rompiendo la costumbre del trabajo encerrado en un estudio, lo que además nos permitió adaptarnos a un nuevo lenguaje de coordinación radiofónica.

Una acotación: en nuestras emisiones no usamos vídeos, porque mantenemos la tradición radial y sentimos que muchas personas son más naturales al hablar cuando no se sienten miradas.

El significante que buscamos hacia nuestros radioescuchas es que sean inicialmente testigos de una conversación libre y mutitemática, de una tertulia que deja ideas, dudas y críticas sobre lo que están escuchando en cualquier parte que nos sintonicen, ya sea en algún aparato llamado radio o mediante las distintas aplicaciones on line.

Pero también tenemos trasfondos de nuestros aportes. En el caso de Renán, además de su función como periodista y director de la radio completa su jornada productiva en actividades agrarias y eso le permite tener una visión de complementariedad urbano - rural; Pablo, por su parte, está convencido que el sistema educativo necesita tener una mayor coherencia entre las políticas y la vida diaria de las familias con hijos en etapa escolar. 

En mi caso, es una especie de año sabático para desarrollar argumentos que sostengan el concepto de: los medios de comunicación privados tradicionales necesitan de las Relaciones Públicas para sostenerse empresarialmente y periodísticamente.

En el camino hemos conversado al aire con personas que han expuesto sus criterios sobre el aporte de este tipo de medio de comunicación, sus fortalezas y debilidades, la necesidad de identificar sus opciones de supervivencia y, sobre todo, la utilidad que tiene para distintos grupos sociales articulados por ejes laborales, de su actividad ciudadana y en sus decisiones para el entretenimiento.

“La radio en tiempo de crisis” no es únicamente un programa para significar que estamos viviendo una, sino también para mostrar a quienes estamos en la comunicación periodística, como empresas y como profesionales, que tenemos un problema pendiente de solucionar en el corto plazo.

En definitiva, los que hacemos Renán, Pablo, Hernán, Manuel, nuestros compañeros que llegan cada día y yo, es una aventura que bien puede llamarse “la radio hablando de la radio” para que siempre sea compañía y que reflexionemos en lo que sería un país sin medios de comunicación privados que hacen periodismo. 

Publicado originalmente en la edición 384 de julio del 2020




Los programas que fueron puestos al aire puede escucharlos en:

24 de julio de 2020

Primera temporada de Fiscalía Vs. compras públicas


Publicado originalmente en La Verdad - edición del junio del 2020. Autor: Raúl Zavala Mosquera.

Un día en Ecuador nos enteramos que tanto la Fiscalía como el Gobierno habían creado una Fuerza de Tarea Multidisciplinaria, a las pocas horas empezó un operativo nunca antes visto. Decenas de allanamientos, de personas detenidas; miles de publicaciones que replicaban lo actuado y los titulares en los medios de comunicación pasaron de los muertos a los casos de corrupción.

De pronto ya no fueron importantes las cadenas nacionales, el impacto de la información sobre la pandemia perdió fuerza, las cifras de contagios, de muertos, de recuperados… ocuparon un segundo lugar. La Fiscalía le quitó protagonismo al Covid-19.

El 4 de junio la noticia fue una mecha de pólvora prendida: se ejecutaron los primeros 37 allanamientos en Quito y Guayaquil, en lo que significó el inicio de una arremetida contra los funcionarios que habría hecho compras fraudulentas en el marco de la emergencia sanitaria, a la cabeza el IESS.

Casi a reglón seguido se viralizó con fuerza la detención de Jean Carlos Benavidez, uno de los allegados al asambleísta por Manabí Daniel Mendoza; la Fiscalía siguió las pistas y puso ante un juez al funcionario legislativo a quien lo acusa de liderar una red criminal en que también actuaba Edmundo Tamayo Silva, en esa época Director del Servicio de Contratación de Obras.

Este seguimiento puso al descubierto una trama para lucrar con el contrato del hospital de Pedernales, un proyecto de la reconstrucción que se arrastra desde el Gobierno anterior.

La Función Legislativa entró en una crisis de credibilidad por las sospechas que otros asambleístas estaban involucrados en el manejo hospitalario y, especialmente, en el direccionamiento fraudulento de contratos.

La Fiscalía entró en una normalidad activa en lo judicial y mediático. Siguieron los allanamientos y los arrestos, la incautación de información, aparentemente las pesquisas habían decaído; de pronto una información emergente desde Perú permitió que la mecha no se apague. La avioneta del político Alfredo Adum se estrelló en Tumbes, el reporte inicial: un fallecido y cuatro heridos. No fue cualquier siniestro aéreo.

Las víctimas fueron Jocelyn Mieles Zambrano (exreina de belleza de Manabí), César Rodríguez Fontecilla, David Muñoz Vélez y uno de los vinculados en la trama de corrupción de los hospitales: Daniel Salcedo Bonilla. Falleció el piloto Alfredo Espinosa.

La Fiscalía y el Gobierno plantearon la hipótesis que intentaban huir, porque hubo adulteración en la matrícula de la nave, cambios en el plan de vuelo y otras anomalías detalladas en crónicas periodísticas e informes oficiales.

El caso de Jocelyn Mieles paso de la noticia delincuencia a temas de farándula, hasta el punto que la frase de su abogado defensor se hizo tendencia, así como motivo de memes y burlas: “… ella vive otra realidad.”

Los allanamientos siguieron y cuando parecía que se agotaban los titulares en los medios de comunicación y las emociones en redes sociales virtuales, la Fiscalía nos sorprendió con otro gran episodio: Abdalá Bucaram fue detenido cuando se investigaba un "presunto peculado en contrato para insumos médicos al Hospital del Seguro". De su ingreso a la audiencia de formulación de cargos queda para los memes y la historia el grito: “¡¡Viva la patria!!”

Y entonces… con un poco de gasolina el fuego de la mecha tomó fuerza y otra vez la Fiscalía presentó argumentos ante un juez para que el excandidato presidencial Dalo Bucaram y su hermano menor Michel pudieran ser capturados, la intención era que encontrar más indicios en su probable involucramiento de compras de insumos médicos para los hospitales del sistema de salud en conjunto con Daniel Salcedo Bonilla.
Pero también este caso tuvo su dosis de farándula. Gabriela Pazmiño, esposa de Dalo y también sospechosa para la Fiscalía, en su rol presentadora de televisión, sorprendió en febrero del 2020 porque anunció que tenía un puesto para vender hamburguesas. Con su vinculación a la trama de los hospitales, las redes volvieron a hervir y los memes compitieron con el protagonismo de la Fiscal.

Uno a uno fueron publicados los resultados de las pericias que alcanzaron a otros funcionarios como el caso del alcalde de Guamote y reconocido cantante Delfín Quishpe, así como al prefecto del Guayas, futbolista y presentador de noticias, Carlos Luis Morales; el brazo de la Fiscalía también alcanzó hasta la Municipalidad de Quito y el Gobierno Provincial de Pichincha.

Cada suceso puesto en escena tuvo en el co-protagonismo a ciertas empresas privadas, entre las que constan vendedoras de hamburguesas, que aparecieron como proveedoras de insumos médicos y que se fortalecieron con el abastecimiento al sistema hospitalario de Ecuador.

En todo lo que está asumiendo la Fiscalía, le vino otra carga bien pesada. La Comisión Nacional Anticorrupción asegura que 23 contratos por un monto de USD 32’550223, fueron analizados entre mayo de 2019 y marzo de 2020, de los hospitales de Quito Enrique Garcés, Hospital General del Sur, Eugenio Espejo, Pablo Arturo Suárez, San Francisco y Andrade Marín y de Guayaquil al Teodoro Maldonado; conclusión: evidencia de colusión en la red de salud pública evidenciada por un engranaje de gente que actúa para que todo aparezca legal, cuando todo es irregular.

Pero el final de esta primera temporada de la Fiscalía Vs. las compras públicas en la emergencia sanitaria y crisis de salud, tiene un epílogo predecible: los sospechosos serán llevados a una audiencia de formulación de cargos y allí se definirá el guion para la segunda temporada.

Empiezo, entonces, a imaginar el tráiler; una mezcla entre las fiestas patrias de octubre y el bullicio de la compaña electoral, con los jueces y sus mascarillas, la Fiscal y sus pruebas… melodías de suspenso y una voz en off preguntando: ¿Podrá la Fiscal probar jurídicamente la existencia del crimen organizado en el sistema de salud pública?

Pero yo le completaría con: ¡Próximamente! en sus redes sociales favoritas, seguido de la imagen de la mecha que llega hasta los explosivos pero que no explotan.


18 de junio de 2019

A propósito de militares en las cárceles

En mayo de 2019 se genera una crisis carcelaria que el Gobierno de Ecuador decide enfrentar con el accionar de los militares y la toma de decisiones políticas, en vista que fue superada la seguridad del sistema de rehabilitación penitenciaria y la operatividad de la Policía Nacional. La disposición hacia los mandos de las Fuerzas Armadas implicó el apoyo al control de la delincuencia común.

Ante este escenario, escribo un artículo recordando el significado de la presencia militar en las calles, mismo que fue incorporado en la edición 370 de "La Verdad" correspondiente a mayo de 2019; en soporte al artículo y para ampliar la complejidad del problema carcelario, luego de las imágenes de la publicación se encuentra una nota periodística de Oromar Televisión en la que un experto criminólogo realiza observaciones a las medidas tomadas por el Gobierno.

Click en la foto para ampliar y leer.

Click en la foto para ampliar y leer.
Nota publicada por Oromar Televisión sobre recomendaciones para enfrentar con efectividad la crisis penitenciaria en Ecuador:

11 de enero de 2019

Misterios en "Frontera cautiva"

En la mayoría de casos el asesinato a periodistas está en marco del juego que tiene el poder político, bien por su incapacidad de enfrentar las nuevas amenazas sociales o porque tiene la necesidad de no comprometer su imagen pública. Esta fue una de las interrogante que me llevó a escribir un artículo para La Verdad, revista de circulación mensual, y que tuvo a bien publicarlo.

En la edición 365 de diciembre de 2018, a dos páginas, se encuentra mi planteamiento, que tomó como base la investigación periodística "Frontera Cautiva" y una entrevista a la cronista María Sol Borja; el tema: ¿Por qué asesinaron a Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra?

El texto fue redactado antes de conocerse que se dio de baja al principal protagonista: alias Guacho, de la filtración de un audio presidencial; lo que fortaleció las hipótesis que se manejan entorno a este caso que tiene tintes más políticos que delincuenciales. O tal vez lo contrario.

A continuación la transcripción literal de lo publicado bajo el título "Misterios en Frontera Cautiva"  y luego una nota con Ricardo Rivas (hermano de Paúl) puesta al aire en Oromar Televisión luego de la muerte "oficial" de Guacho.

Entre silencios y publicaciones, el capítulo negro en contra del periodismo de Ecuador aún no está cerrado. No hay una prevalencia de ataques directos pero es evidente la guerra de desgaste que se infringe sobre él.

La maquinaria que tritura periodistas no se ha desarmado y la consigna de “no maten al mensajero” está vigente. Así es como puedo resumir este 2018 en esa indispensable confrontación entre el poder político y lo que es su real contrapeso.

En esta zona de guerra están inmersos los medios de comunicación y el periodismo, la institucionalidad y las cuentas en las redes sociales virtuales; a veces todos contra uno y en otras todos contra todos. La república se hunde, es victoria de la impunidad.

Terminaba marzo de este año y muchos nos sorprendimos con la noticia que un equipo de periodistas había sido secuestrado, fue el detonante de una crisis y la grave evidencia que al norte de Esmeraldas había otro gobierno. ¿Qué sucedió la noche del 28 de marzo?

El 22 de junio de 2018 los cadáveres del equipo periodístico fueron encontrados. 89 días que el Gobierno de Ecuador soltó informaciones, que los medios de comunicación colombianos estuvieron pendientes de las demandas que hizo Walter Patricio Arizala, alias "Guacho".

Ni Efraín Segarra, Paúl Rivas y Javier Ortega descansan, porque su asesinato es la trama que fue posible conocerla cuando una veintena de periodistas publicaron las conclusiones de una gran investigación titulada “Frontera cautiva”, parte de Forbidden Stories.

El segundo párrafo es una síntesis -no de la historia- del accionar del poder político: “Los hallazgos del trabajo colaborativo muestran cómo se comunicaban los servicios de inteligencia con los criminales, el secretismo e indolencia de los gobiernos de ambos países y lo que grandes medios ecuatorianos y colombianos sabían y no divulgaron.”

Los datos prohibidos fueron replicados por más de medio centenar de medios, pero lo incomprensible es que “los familiares no han podido reconstruir la historia porque el acceso a la información continúa vedado.”

Sigo con la duda sobre el 28 de marzo.
Entro en escena, por tercera vez he leído la investigación completa, me saltan dudas y converso con María Sol Borja, cronista de GK.city, ella participó en la investigación.

- ¿Cuál es la descripción del escenario político nacional luego de la publicación de “Frontera cautiva”? 
- Al parecer la estrategia del Gobierno de no dar respuesta al tema se ha mantenido. Igualmente la Fiscalía. Los propios familiares han exigido en distintos espacios que las autoridades les den respuestas, pero desde mi perspectiva personal, justamente la estrategia es no mediatizar el tema porque esas respuestas no existen.

- Y en la misma escena: ¿Se está (estamos) haciendo más periodismo en Ecuador?
- Creo que falta profundizar en temas, en investigar casos como el narcotráfico y su presencia en el país. Hay un periodismo de inmediatez que no trasciende más allá de lo que ocurre en el día a día. Hay, sin embargo, medios que están apostando por hacer temas de largo aliento, de investigación, de darle profundidad y análisis incluso a los temas coyunturales. Este es un ejemplo de que uniendo las fortalezas de distintos periodistas y distintos medios, el trabajo periodístico puede tener mayor profundidad y alcance. Creo que aún falta en el país quitarse la idea de que estamos buscando exclusivas o compitiendo por el público. La tendencia a nivel mundial es justamente la opuesta.

- ¿Cuáles han sido las reacciones sociales frente a las conclusiones de la investigación? 
La primera respuesta fue de los familiares que han dicho en varios medios que están agradecidos y que desde su perspectiva es el único intento de lucha contra la impunidad que han podido ver porque desde las autoridades no hay respuestas. El reportaje fue publicado por más de 50 medios internacionales y replicado en Ecuador por los principales medios de comunicación. Volvimos a ver gente indignada exigiendo respuestas pero como decía al principio, las autoridades nuevamente optaron por el silencio.

- ¿Cómo argumentar que lo publicado no es parte de la estructura mediática vigente en Ecuador? 
- Quienes formamos parte del equipo de investigación somos periodistas independientes, la gran mayoría no trabajamos para ninguna empresa mediática del país, sino para medios pequeños e independientes que han publicado temas que no entran en la agenda mediática de los medios más grandes: narcotráfico, abusos sexuales por parte de sacerdotes, derechos reproductivos, entre otros. No hemos cobrado por hacer esta investigación, lo hemos hecho porque queríamos buscar respuestas a través del periodismo.

Me quedan algunas preguntas... tal vez algún intercambio de opiniones sobre el manto que cubre la noche del 28 de marzo de 2018. El 2019 es, tal vez, una nueva oportunidad.




18 de febrero de 2018

Preguntas para el Alcalde de Jipijapa sobre la basura en Puerto Cayo

El amanecer del martes 13 de febrero del 2018 el malecón y playa de Puerto Cayo, pueden considerarse uno de los más dantescos en cuanto al paisaje que formó la basura luego del concierto del lunes por la noche, ante lo cual permítame Señor alcalde de Jipijapa Teodoro Andrade, contarle algunas de las situaciones que dejan en mal predicamento tanto a la gente que acudió a un evento público masivo y las fallas u errores en la limpieza posterior.

Es indudable que para los organizadores de ese evento carnavalero puede considerarse un verdadero éxito, al igual que para muchos comerciantes y empresarios del sector turístico de la zona; pero dejó también un costo alto y grave de impacto ambiental e imagen pública.

¿Cuál fue el plan de recolección de basura y limpieza post evento? Por lo que pude observar y enterarme, realmente no hubo ninguno, pues recién a las 10h00 vi llegar a un carro recolector con cinco personas dedicadas a reciclar y, colateralmente, recoger la otra basura que se encontraba en tachos y que otras personas habíamos puesto en fundas pláticas.

Para esa hora ya habían llegado no menos de 200 turistas para usar la playa en lo que fue el último día del feriado y la imagen que los recibió de un sitio muy similar a un muladar, sin la más mínima acción de limpieza. Con el pasar de las horas la playa recibió a muchos más bañistas y la basura permaneció allí como una muestra del fracaso de cualquier plan.

Si el concierto planificado superó las expectativas creadas ¿Por qué no se pensó en un plan emergente para la correspondiente limpieza? ¿Quién fue el responsable de ejecutar ese plan de manera prioritaria? ¿Cuáles fueron las acciones correctivas que se tomaron?

Independiente de las respuestas que puedan o no existir, lo cierto es que fue evidente la incapacidad institucional para afrontar tan crítica situación, con lo cual -de una u otra manera- vecinos, temporadistas y empresarios turísticos resultamos víctimas colaterales de esa situación.

La recolección de basura duró hasta pasadas las 17h00, no así la limpieza. Cinco días después del evento, aún el malecón luce sucio y sin evidencias que existan acciones orientadas a solucionar dicho problema.

Para el viernes 16 de febrero, el Ministerio de Ambiente programó una "minga" de limpieza de la playa, se me indicó que la Municipalidad de Jipijapa tendría un aporte en este proceso; la realidad es que el grupo de funcionarios y personal de los restaurantes en el sector de la playa, realizaron -nuevamente- una recolección de basuras no de limpieza.

La situación antihigiénica de esta insuficienca municipal tiene sus agravantes por los impactos en la salud humana tomando en cuenta la temporada invernal y los otros factores conexos; tampoco se puede dejar de no mencionar las consecuencias ambientales para la playa, un trascendental activo turístico de Puerto Cayo, zona rural que pertenece al cantón Jipijapa.

Por la información pública existente se avizora que no se ha dispuesto ninguna acción municipal para remediar la situación, lo cual genera preocupación sobre el futuro cercano que pueda tener tener Puerto Cayo, más si se considera que la Junta Parroquial adolece de capacidades para afrontar cualquier situación adversa en la zona.

Lo ocurrido es una muestra de lo que por algún tiempo hemos afrontado los vecinos y votantes de la ciudadela Antonio Vallejo en Puerto Cayo, tal como ocurrió con uno de los festivales de apertura de temporada. Pero hay una preocupación latente:

Bajo estas circunstancias y los antecedentes de obra y servicios públicos en Puerto Cayo, sería bueno se difundieran las acciones que implementará hasta el fin de su mandato, de tal manera que los vecinos del lugar podamos saber lo que nos espera o, caso contrario, de no existir ninguna acción municipal, prepararnos para enfrentar problemas y buscar que otras instancias (no incluye a la Junta Parroquial) cubran el incumplimiento de las responsabilidades municipales.

27 de febrero de 2017

De cuando Viktor Frankl me preguntó: ¿Por qué no se suicida usted?”


Conocí a Viktor Frankl gracias a Marisol Guarderas, cuando un día, después de algunos meses del terremoto en Portoviejo, ella llegó para conocer una tragedia que quizás nunca más ocurra.

“El hombre en busca de sentido” es el nombre del libro que Marisol me trajo como un presente, para que conociera una historia que podría servirme en la vida. La verdad: no solo fue historia sino también experiencias de una era mortal y de lecciones para esta época de la mi vida.

“¿Por qué no se suicida usted?”, es una de las expresiones que se encuentran en la contraportada; pues resulta que Frankl en su experiencia como psiquiatra, hacía esa pregunta a sus pacientes. Un hermoso gancho para interesarme por esta nueva lectura en momentos críticos de mi existencia.

Un siguiente interés me fue provechoso cuando descubrí que el Doctor en Medicina y Filosofía estuvo prisionero tres años en campo nazi Auschwits y en otros similares; de cómo llegó, de lo que lo mantuvo con vida y lo que en un momento fue su muerte emocional, es lo que relata en las casi 160 páginas, con un adicional: cada relato es una lección de fortaleza en momentos de crisis física y psicológica.

Empieza con algunas advertencias sobre lo que serán los siguientes párrafos, con el detenimiento del caso empiezo a descubrir en cada palabra algunas interesantes descripciones, hasta que me encuentro con una que me que hizo regresar a mi mundo: “… la lucha inexorable por el trozo de pan de cada día, para salvar la propia vida o la de un buen amigo.”

Si cambio pan por trabajo, la expresión aplica correctamente para esta época.

Con más interés y curiosidad avanzo hora tras hora, devorando cada una de las páginas; las ideas y las comparaciones  son parte de esta lectura, pues Frankl lograr seducir con un estilo simple y al detalle, no siento que novelea sus experiencias provocadoras de muerte junto a la muerte.

Cuando menciono “devorar” no me refiero a velocidad y comer palabras de manera irracional, me refiero al voraz apetito de reflexión que desata cada párrafo.

El libro lo empecé a leer en la ciudad, en mi cama y en esos momentos en que al terminar la jornada de trabajo la mente busca dispararse hacia otros mundos para encontrar un relax y llegué al último capítulo “La siquiatría rehumanizada” en la playa. 20 días urbanos y un fin de semana frente al Océano Pacífico.

Mucho terror inimaginable se conoce sobre lo que pasó en esos campos de concentración o, como lo dice en el libro: lager; pero bajo la pluma de connotado médico y superviviente de este horror del nazismo, uno entra a vivir y sentir lo que pudo ser esa condena inhumana hasta que el “humor macabro” toma cuerpo.

“Ese humor lo provocó la segura conciencia de haberlo perdido todo, de no poseer nada salvo nuestra existencia desnuda.”

De seguro muchos de nosotros nos hemos sentido así en algún momento de la vida. Salir de ese estado no es nada fácil, pero el profesor Frankl nos conduce a las fórmulas extremas en estos casos extremos, esas que podríamos o podremos poner en práctica para no caer en la desesperación mortal.

La narración, los ojos y la mente caen el crisol de los textos articulados de una manera verosímil, única y tangible; los argumentos para no volverse demente y ser un cadáver más, se presentan uno a uno, hasta que -con un efecto “mamushka”- el cuerpo se paraliza y el pensamiento hace sentir el encierro obligado, la sensación de un prisionero en un campo de concentración.

“El prisionero de un campo de concentración tenía un miedo brutal a tomar decisiones o a adoptar cualquier tipo de iniciativa. Era la consecuencia de un fuerte sentimiento de saberse un juguete del destino, como si el destino irremediablemente se hubiese apoderado de uno; era mejor no pretender interferir y dejarle seguir su propio destino curso.”

Con este párrafo inicia el capítulo de “Planes de fuga”, un instinto humano y natural, cuando el encierro es incuestionable y a rajatabla, en cuerpo y espíritu. Una sensación propia cuando enfrentamos problemas cuyas soluciones dependen de terceros o esos terceros se convierte en nuestros carceleros.

Entre tanta información descubrí una que es parte de mi existencia y está en el capítulo “Irritabilidad”, en que Viktor Frankl describe lo que fueron los últimos días en el campo de concentración.

“Súmese, además, la ausencia total de esos productos que en la vida diaria aplacan o mitigan la sensación de apatía e irritabilidad: la cafeína y la nicotina.” Los siguientes capítulos explican cómo luchar entre la dualidad de seguir así hasta el final o emprender una lucha desgarradora para no desprenderse de la realidad.

Podría, así mismo, transcribir una y decenas de citas “motivadoras” de esta obra, que la Library of Congress en Washington la declaró como uno de los 10 libros de mayor influencia en América; pero no es la intención de este post ese tipo de transcripciones, sino de colocar algunas que, a mi parecer, son inductoras para que otros lectores compren el libro y se sumerjan en el verdadero padecimiento humano, totalmente vivencial en comparación con los infiernos imaginados por Dante Alighieri en la Divina Comedia.

Entonces, sentado en la arena, entre que miro reflexivamente el mar y sigo con mi lectura, llegó a esa parte que hace falta saber en la vida: “En efecto, sólo unos pocos prisioneros conservamos esa fortaleza de la libertad y aprovechamos los atroces sufrimientos para una madurez interior.”

Esperanza… fe… consideraciones ilusorias cuando se sabe que el real sufrimiento no tiene fin, con un dolor permanente y el aroma de la muerte que ya no se lo percibe aunque esté allí, cuando la capacidad humana de aguante llega a su más bajo umbral y las opciones son o vivir o dejarse morir o motivar para que lo asesinen.

Pero no, “El hombre en busca de su destino” no es un manual de autoayuda o de superación personal, es una recopilación de la experiencia de muerte que él mismo la uso para sí mismo, como instinto de sobrevivencia y que al plasmarse en un libro, se convierte en la profesional terapia psiquiátrica para quienes sabemos que el sufrimiento reflexivo es la única herramienta que tenemos los humanos para ser pragmáticos y efectivos, para sobrevivir y ayudar a sobrevivir, aunque el presente nos diga en cada amanecer que es nuestro día en que seremos ejecutados.

Al final, cuando uno ha sacado sus propias lecciones, Frankl golpea nuevamente a quienes nos atrevimos a suponer que ya lo dijo todo, entonces empieza a describir lo que él titula: logoterapia; “Obra así, como si vivieras por segunda vez y la primera vez lo hubieras hecho desacertadamente, como estás a punto de hacerlo ahora”.

Leer a Viktor Frankl es una simple terapia psiquiátrica magistralmente plasmada como una obra literaria, para que, en medio de nuestros sufrimientos, usar sus diagnósticos y entender que cada día existe la oportunidad de no ser ni prisioneros ni entrar a la cámara de gas, aunque ese parezca nuestro destino.

Datos del libro:
Título original: Ein Psychologe erlebt das Konzentrationslager
Traducción: Christine Kopplhuber y Gabriel Insuasti Herrero
Edición y prólogo: José Benigno Freire
ISBN: 978-84-254-2331-4
12ª. Impresión de la edición 2004, completamente revisada y actualizada.
Editorial Herder.



15 de mayo de 2016

Terremoto en Portoviejo: capítulos de heroísmo o vergüenza

El titular de este post nació a partir de una conversación con la @mmcuesta, luego que yo empezara a subir algunas de las fotos que hice durante un recorrido por los exteriores de la Zona 0 de Portoviejo.


Durante estos 30 días se han publicado miles y miles ¿millones? de historias, desde medios de comunicación hasta las escritas por usuarios en las redes sociales, de ciudadanos y de cuentas institucionales. Cada una con vida propia.

El ímpetu mediático del terremoto decae lentamente porque así lo exigen los actuales cánones comunicacionales: los de masas, los de políticas nacionales y de interés social; pero la desgracia sigue allí… seguirá por mucho tiempo aunque todo parezca normal.


Esta foto la tomé 15 horas después del terremoto. algo
del caos inicial había pasado y aun había shock.
Cuando subo este post habrán pasado 30 días de aquel histórico momento en que el terremoto en Manabí nos sacudió como nación, como sociedad, como familias y como personas.

En esta época no escribí ningún comentario, artículo o “noticia”, me dediqué a publicar en mi cuenta de Twitter una gran cantidad de historias cortas en un promedio de 50 tuits diarios.

Allí están pero no son suficientes, ni nunca lo serán.

Tengo pendiente autorrelatarme públicamente lo que viví aquella noche del 16 de abril del 2016, sin cámara fotográfica ni de vídeo, tuiteando con lo poco de batería que le quedaba a mi teléfono y escuchando la radio del patrullero que se apostó a la entrada del puente Papagayo en Portoviejo, que ya había colapsado y por el que decenas de personas buscaba pasar.

Esa noche fueron 98 tuits que alcancé a publicar, no se sabía a ciencia cierta lo que había pasado, los rostros de incertidumbre y lágrimas se vivieron con los vecinos, todos en las calles sin saber cuál era nuestra realidad de Manabí.

En la radio que logramos sintonizar en los autos, exactamente Caravana, fue la  más datos arrojó en esos momentos, no hubo electricidad para la televisión y en ese escenario uno de mis tuits de aquella noche fue el que más impacto entre mis seguidores:



Luego del amanecer del domingo 17, fui hasta el puente Papagayo, a mirar lo que la noche anterior nos había dejado estaban colapsados los accesos, allí fui uno de los testigos de un acontecimiento que me sorprendió y que luego de hacer las fotos, pensé que nunca publicar una de ellas porque pareció un absurdo; me equivoqué porque supe que allí estaba el mensaje oportuno:


El tiempo pasa, el shock de aquella noche está registrado en millones de memorias, se enfrió la urgencia y el murmullo mediático es, por suerte, aun audible pero que va generando grandes dudas ciudadanas; una de ellas, la mía, la dejé en el micro blog:


El sábado 14, regreso al lugar pude nuevamente ser testigo de lo que allí se podía mirar y mucho pude fotografiar, pero hasta que no llegué a casa y las miré en una pantalla grande no supe lo que captado; una de esas fotos fue la del almendro en la calle Sucre y Rocafuerte, con un añadido que ofrece Google Maps:


En esta captura de pantalla es posible mirar el lugar donde está
el árbol cuando el Google Car recorrió Portoviejo.
Me permito publicar otras tres de mis breves historias posteadas en mi cuenta Twitter pero usando las fotos originales que tomé:

Portoviejo Córdova, mirando hacie el centro de la ciudad.
Esta es otra de mis fotos que lleva como título "Contrastes post terremoto en Portoviejo"
Tomada el sábado 14 de mayo del 2016, 29 días después.


Terremoto en Portoviejo, 29 días después.
Entre hierros retorcidos y escombros siempre hay una señal de vida que viene de los ciudadanos.
Tomada el sábado 14 de mayo del 2016, 29 días después.

Terremoto, 29 días después en Portoviejo
Reconocer la nueva imagen del centro de #Portoviejo solo depende de los letreros sobrevivientes y la memoria.
Tomada el sábado 14 de mayo del 2016, 29 días después.

Pero al final de esta primera crónica que sumo a mi blog, por ahora me queda la incertidumbre y el misterio de aquellas historias de heroísmo ciudadano y los actos que nos avergüenzan como sociedad, plasmado en un mismo escenario.

14 de mayo de 2012

No se combate a la delincuencia con tramitología y burocracia


Parece que en Ecuador se convierte en una realidad: la violencia social, la delincuencia común y la organizada han superado a la sociedad de bien. Una de las últimas disposiciones presidenciales indicó que miembros de las Fuerza Armadas volvieran a las calles a tratar de controlar la inseguridad es una muestra de ello. Esto hacia finales de abril de 2012.

Es bueno recordar en este punto que el 13 de marzo de 2012, el Ministerio de Coordinación de Seguridad junto a los Ministerios y Secretarías que integran el Sector Seguridad, presentaron el informe de rendición de cuentas 2011. En realidad a más de los discursos positivos propios de estos acontecimientos, no fue más que un informe contable - financiero

Por más de dos semanas me pasé analizando y escuchando criterios a favor y en contra sobre esta reiterativa acción gubernamental para tratar de parar el embate de la violencia social y del crimen, al final me quedaron preguntas: ¿Con entrenamiento militar se frena la violencia social? ¿Cuál es la capacidad real de los militares para estar en las calles combatiendo al crimen organizado? ¿Se ve amenazada la delincuencia común estando los militares en las calles? ¿Acaso el Gobierno quiere enviar algún mensaje oculto a la población al poner militares en las calles?

Por aquellas casualidades de la red me enteré que “el crimen organizado es el peor enemigo de la democracia actual en América Latina” afirmación realizad por el escritor mexicano Enrique Krauze, al presentar su libro “Redentores” en el que analiza el poder en la región durante los siglos 19 y 20, quien participa en la II Feria del Libro en Español de Los Ángeles.

Según el informe de prensa también habría mencionado: “La democracia moderna tiene enemigos pero el más grande es el crimen organizado, que no sólo está conspirando para acabar con las votaciones sino con la libertad de expresión”. 

Otro de los escenarios en que actuarían las Fuerzas Armadas es: el crimen organizado movería casi tres billones de dólares cada año en todo el mundo, equivalentes al 2-5% del Producto Interno Bruto internacional, según un informe del Grupo de Acción Financiera Internacional. El incremento exponencial de la violencia, la corrupción pública y la explotación de seres humanos son algunas de las consecuencias más graves de la actividad mafiosa. No se si militares y policías ecuatorianos estén mínimamente blindados contra esta amenaza.

Sobre la delincuencia común, con información que recoge la cadena Ecuavisa obtenida de la Fiscalía, se señala que en el 2011 se reportaron 9.920 casos de robo agravado, es decir con violencia. Eso equivale a más del 20% de las denuncias presentadas y lo ubica como el delito más común. A continuación está el robo simple, con 7.724 casos reportados, más del 17% de las denuncias.

Este tipo de delitos, al parecer, lo ejecutan delincuentillos que seguramente no están inmersos en los estratos superiores del crimen organizado; estos atracos, robos y hurtos son tan comunes que se producen a diario y hora tras hora, en cada ciudad y población del Ecuador. Muchas víctimas se quedan en el silencio, por lo que  no son parte de las frías estadísticas que sirven para la planificación gubernamental.

Está la violencia social. Tal vez los militares no deban afrontar la violencia intrafamiliar o violencia doméstica que se refiere a los actos violentos que se producen en los hogares; tal vez no deban afrontar los crímenes por celos o pasionales; tal vez lo militares no deban controlar las manifestaciones ciudadanas o peleas callejeras.

Antes de contar unas perlas bibliográfica que encontré, pongo a su consideración la conclusión a la que llega Branislav Marelic, en su artículo: “Por qué no debe haber militares en las calles” y dice “… es que si un ciudadano está dispuesto aceptar la intervención militar en el orden público pese a todo lo anterior estamos en un camino irremediable, desproporcionado y complaciente hacía menos libertad y hacia más represión, todo para saciar una petición de seguridad creada por una sensación de inseguridad que no siempre es real.”

Como ya es conocido en el mundo de la política ecuatoriana el rol de Senplades en la planificación integral del Estado tiene características estratégicas en el actual marco ideológico del gobierno nacional; consecuentemente hablar de seguridad sin contar con este argumento sería un absurdo analítico.

Así mismo logré disponer de un resumen del diagnóstico realizado en agosto del 2007 y lo que se pretendía hacer en aquella época por el tema seguridad. Tal vez en otro momento sea bueno evaluar ese plan o bosquejo. Por ahora apenas dejo constancia que sí se consideró el problema.

Otro documento al que accedí fue presentado oficialmente por Gustavo Larrea Cabrera, cuando en el 2008 ejercía las funciones de Ministro Coordinador de Seguridad Interna y Externa. En septiembre se divulgó la Agenda Nacional de Seguridad Interna y Externa.

En este documento establece que como apoyo al desarrollo nacional y la seguridad interna, una de las acciones de las Fuerzas Armadas es la de apoyar las acciones de la Policía Nacional en actividades de seguridad interna.

También en el 2008 el Ministerio de Defensa divulgó la Agenda Política de la Defensa Nacional, con los respectivos lineamientos para que Fuerzas Armadas respaldaran a la Policía Nacional. Ejercía el cargo de Ministro Javier Ponce.

En este marco, en el 2009, la Fiscalía General del Estado, durante la gestión de Washington Pesántez, se publicó un texto titulado “Bases para la estructuración de la política criminal del Ecuador” que contiene un capítulo de propuestas para reducir el índice de criminalidad.

Sin embargo de ello, mediante Decreto Ejecutivo 082 fechado el 30 de septiembre 2009, se declaró el Estado de Excepción en Quito, Guayaquil y Manta “por los actos delictivos y la violencia registrada en las últimas semanas y autoriza la intervención de Fuerzas Armadas en la lucha contra el crimen organizado.” También queda pendiente encontrar información evaluativo de los resultados e impacto de la ejecución del Decreto.

Otro documento clave que muestra los avances en la neorganización de las actividades antidelincuenciales está la reformulación del Plan Estratégico de Modernización y Transformación Integral de Policía Nacional del Ecuador para el siglo XXI, con vigencia del 2010 al 2014.

Así mismo, la Senplades difundió un documento titulado “Los 5 años de revolución Ciudadana” en que únicamente cuantifica brevemente la lucha contra la impunidad, inversión en justicia, sistema de rehabilitación y coloca un cuadro para indicar los organismos responsables de la seguridad y su rol.

Según este organismo gubernamental, en un informe presentado sobre los avances del Plan del Buen vivir hasta el 2011, asegura mediante un boletín de prensa que “Ecuador fue uno de los países con mayor crecimiento económico en la región, aún en un escenario de severa crisis internacional...”

Para el 2011 también se divulgó otro documento que al revisarlo me da la impresión de ser repetitivo en cuanto a su contenido sobre la seguridad. Es la Agenda Política de la Defensa.

 Adelanto, el tema de la explosión delincuencial y la violencia social, no es de este año, sino que viene arrastrándose y de alguna manera se hizo visible a los entes gubernamentales, por ello es que en enero del 2011, presidente de la República anunció que se dividiría al Ecuador en distritos y circuitos, con la idea de poner en cada distrito Unidades de Vigilancia Comunitarias (UVC) que integre todos los servicios públicos que requiera cada sector; as u vez para agosto del 2011, el entonces Ministro de la Seguridad Interna y Externa del Estado Homero Arellano, aseguró que esas unidades responderán a un sistema que fue articulado técnicamente por la Senplades.

No pude localizar el documento, pero según diversas notas de prensa y boletines, este plan consiste en dividir a las provincias y ciudades en distritos, circuitos y subzonas; de cada una de estas divisiones, está a cargo un miembro de la Policía Nacional, quien se convierte en responsable de la seguridad ciudadana en cada sector. Por tanto Senplades habría dividido al Ecuador en 139 distritos y 1.134 circuitos.

Y resulta que cuando avanzo en este trabajo leo una nota de prensa en la que se asegura que el Presidente dijo en su cadena sabatina del sábado 12 de mayo de 2012: “La principal preocupación de nuestra gente es la inseguridad ciudadana y para combatirla requerimos de nuestras Fuerzas Armadas. No solo que pueden sino que deben hacerlo”; asegura la información que es la reconfirmación de la orden emitida el 25 de abril durante una ceremonia militar.

Puedo concluir que en materia de seguridad ciudadana el Gobierno se ha respaldado en las respectivas y necesarias planificaciones técnicas, basadas en estadísticas, con alto contenido académico; los documentos de referencia en este breve análisis no son nada más que una muestra mínima, que tal vez no sea representativa, pero que sí ofrece pistas.

Se implementó el famoso programa de “Los Más Buscados”, también se han inaugurado instalaciones policiales destinadas a brindar seguridad, así como entrega de equipos y vehículos para combatir el crimen, que ha rendido buenas contribuciones de tipo espectacularidad y un gran efecto mediático.

Las cuentas oficiales, difundidas por todo tipo de medios, aseguran que la inversión pública es mayor en comparación con años anteriores, aun a las de gobiernos precedentes. Aun no he logrado acceder a información evaluativa sobre esas inversiones, tal vez son secretas, tal vez no son públicas, tal vez no se han realizado.

A pesar de todo esto, se acrecienta la inseguridad en que vivimos. ¿Percepción? ¿Falsa idea social? ¿Mito urbano? ¿Estrategia de la oposición? ¿Desprestigio de inducido por algunos de los medios de comunicación privados? ¿Incendios ficticios en las redes sociales? ¡¡No!! Ninguna de las anteriores.

Creo y considero que las políticas implementadas por el Gobierno para la lucha contra la delincuencia en general se atomizaron hacia otras “prioridades” más bien de tipo político-partidista, orientadas a la estructuración de un programa de criminalización de actividades ciudadanas relacionadas con un Estado democrático, a burocratizar la acción policial y a desprenderse de los apoyos externos.

Tal vez otra de las equivocaciones gubernamentales es que se consideró a los delincuentes como entes pasivos sujetos a ser influenciados por la gran maquinaria propagandística que existe en el Ecuador, sin tomar en cuenta que los “capos del crimen” no se “tragan las ruedas de molino” tan fácilmente, que la delincuencia es más proactiva que reactiva, que sus inversiones son cuidadosamente planificadas y no desgastan a sus ejecutores en tramitología altamente burocratizada.

Miro también que al querer asumir el Gobierno central el manejo integral de la lucha contra la inseguridad, dejó de ser una prioridad tangible para los llamados Gobiernos Autónomos Descentralizados; o sea, consejos provinciales, municipios y juntas parroquiales.

Creo también que no existe una sociedad que esté libre totalmente de la delincuencia, seguramente muchos antropólogos, cientistas sociales, sociólogos, sicólogos sociales y hasta teólogos, podrían asegurar que la delincuencia es innata en los seres humanos, pero que unos logran superar y otros hacen de ella su forma de vida.

Creo que al final de las cuentas, al crimen no se lo combate  tantos documentos “bien bonitos”, con publicaciones bien diseñadas y expuestos en ceremonias, tampoco con planes académicamente elaborados por personas que no conocen la mentalidad y el accionar del delincuente.

Quizás por ello es que como una medida desesperada el Gobierno lanza un alarido de auxilio a las Fuerzas Armadas, grito disfrazado de orden presidencial.

17 de julio de 2011

Esos módulos de la calle Chile (I)

No es necesario ser un gran legislador para saber si un cuerpo legal está estructurado con suficientes elementos como para ser comprensible a una mayoría de la población, más aun si se trata de una ordenanza que busca arreglar un problema.

Un viejo problema de Portoviejo es el caos sembrado por un grupo de comerciantes ilegales que se han tomado gran parte de las vías y veredas del centro de Portoviejo, especialmente en la calle Chile, entre la Pedro Gual y la Francisco de P. Moreira. El tema es tan simple y al mismo tiempo tan espinoso que no ha sido posible poner orden en este sector.

No viene al caso hacer memoria desde cuando está el problema, simplemente basta con decir que existe y que cada día genera mayor gastos a la ciudad, además que ha servido para evidenciar algunos indicadores que algo “está podrido”.

Quiero aclarar que no existe equivocación al decir que los comerciantes de la calle Chile que tiene secuestrado este sector son ilegales, pues les guste o no su actividad la cumplen alejados de las mínimas regulaciones comerciales existentes en el cantón, tal vez tengan un RUC pero lo duco al no tener un local debidamente registrado tal como lo exige la normativa respectiva. Hasta ahora no he visto que fedatarios del SRI haya clausurado alguno de esos negocios.

En las últimas semanas esta molestia urbana ha tomado fuerza cuando la concejal Ana Pilay presentó un proyecto de Ordenanza para que “se les construya” unos módulos a estos comerciantes; tuve la oportunidad de acceder a una copia de esta ordenanza y lo que leí me dejó pensativo y me mantengo en que debe ser una broma de mal gusto lo que allí indica.
Al revisar algunos medios de comunicación casi se ha confirmado que alguien perdió los horizontes del orden urbano. (Lea el proyecto de ordenanza)

Aquí van mis observaciones a ese “proyecto” de ordenanza:

1.- Menciona que es para regular el desarrollo de las actividades del comercio autónomo en el centro de la ciudad de Portoviejo y en el contexto menciona únicamente la construcción de uno módulos para algunos comerciantes ilegales de la calle Chile;
 
2.- La exposición de motivos no es más que un conjunto de argumentos desactualizados y extremadamente subjetivos;

3.- Los Considerandos es una transcripción de ciertos artículos tanto de la Constitución como del Código Orgánico de Ordenamiento Territorial y Descentralización, Ley de Economía Popular y Solidaria y nada más; por ningún lado hace mención de alguna otra ordenanza concomitante;

4.- El ‘Objeto” es claro: “… regular y ordenar las actividades de comercio autónomo y ventas populares en la ciudad de Portoviejo… “ sin embargo en el “Ámbito” circunscribe a un grupo de calles y lo peor es que al final existe un texto inarticulado que es el meollo del asunto: “Cabe indicar que en los ejes antes citados solo se colocarán el número de módulos que el gobierno municipal de Portoviejo determine de acuerdo a la viabilidad técnica.” 

5.- No existen definiciones presupuestarias, ni de gastos ni ningún otro elemento cuantificador que acerque a una idea de lo que le costaría a la ciudad esa construcción;

6.- Sobre el mantenimiento de esos módulos se indica que será de acuerdo con lo que establezca “el proyecto”. ¿Cuál proyecto? ¿No debió estar mencionado en la Exposición de Motivos?;

7.- En las prohibiciones se exigen que los ilegales estén asociados. (¿?¿?); y,

8.- No hay mención de la Ordenanza que exigen mayores sanciones a los comerciantes que incumplen con el ordenamiento de la ciudad.

Leí que este proyecto pasó en la discusión en Primera pero que a la final fue archivada. Ojala sea verdad, caso contrario en Portoviejo, el centro, seguirá siendo de los ilegales. Al parecer en esta administración no habrá soluciones. Tal vez para la próxima ya no exista calle Chile.

Pero aun hay más… lamentablemente.

Referencias:





12 de junio de 2011

Habitantes que les vale "MIERDA" el Río Portoviejo

Reinicio mis escritos con este post, con un título, tal vez, de mal gusto para algunos, lo cierto es que frente a una fotografía que publiqué en mi perfil de Facebook, uno de los comentarios fue ese y yo lo asumí como propio para protestar por la indolencia existente hacia el Río Portoviejo.

En algunas de mis opiniones anteriores de mi otro blog ya mencioné sobre la situación por la que está atravesando el río, que pasa por el centro de la capital manabita y del que se toman sus aguas para consumo humano y agricultura. Miles de personas en cinco cantones viven del río Portoviejo y lo están matando.

El deterioro del río es evidente y la ausencia de trabajos para recuperarlo también es evidente, a lo sumo pálidas acciones como para poner en algún informe y, como corresponde, para la foto que circulará como si realmente “ya todo está hecho”.

Y claro, se me puede decir o reclamar o achacar, sobre lo que lo hecho para detener esa muerte; y respondo: protestar. El siguiente requerimiento es el más común en estos casos: ¿y que propones? Y es entonces cuando un cierto nivel de coraje y respondo con furia contenida: ¡¡PROTESTAR!!

Y es que el tema de salvar al Río Portoviejo no es de propuestas es de cumplimiento de las ordenanzas municipales…nada más. (OjO y que no digo nada de la Constitución)

Entonces el caso es que salvar el río es un tema de aplicación de una norma jurídica… ¿Qué absurdo verdad? Pero no hay otro camino, pues de nada ha servido y a los resultados me remito, los tantos y miles de seminarios, charlas y “campañas” para concienciar a la “gente” sobre tener una buena actitud hacia esta “vena hídrica” de Manabí.

Desde hace 18 años que soy testigo de esa agonía y he protestado y he protestado para que quienes tienen la obligación de mantenerlo con vida la cumplan, pero hasta ahora ha sido una tarea imposible. Si alguien tuviera una colección de los informes de labores ejecutados por alcaldes y concejales de los últimos 20 años, podrían darse cuenta que apenas se tomaron las fotos, copiaron ordenanzas para aprobarlas, lo incluyeron en sus discursos político-electorales y prometieron y comprometieron a salvar el Río Portoviejo. El resultado salta a la vista.

Y por tanto me ratifico en lo dicho: yo protesto, porque ellos –alcaldes y concejales, fueron los que propusieron salvar el Río.

Además, para completar este escenario. Nosotros los que vivimos a orillas del río estamos inertes, hemos dejado abandonado a su mala suerte a lo que nos dio y da de comer, para respirar y muchas alegrías. Los que vivimos a orillas del Río Portoviejo no logramos mejorar y nos quedamos en unos simples habitantes que nos vale MIERDA el Río Portoviejo.

Y esa expresión es válida para quienes (léase autoridades o funcionarios públicos de elección popular) no leyeron el sinnúmero de estudios que existe sobre la importancia de, como lo he bautizado en este comentario, la vena hídrica de Manabí.

Un día tal vez pueda protestar con mayor fuerza.