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14 de agosto de 2019

Objetivos y misiones militares del GFE No. 111 "Rayo" - PUMAS

El 10 de agosto de 2019, el Crnl. E.M. (SP) Eduardo Vergara, agradeció Fuerzas Armadas a nombre de quienes tuvimos un reconocimiento especial e histórico en calidad de "Boina Verde" de Ecuador.

Crnl. (SP) Eduardo Vergara, “Subagrupamiento  táctico Tiwintza
A continuación la transcripción del discurso en el que se sintetizan las razones y resultados del Grupo de Fuerzas Especiales 111 "Rayo" - PUMAS, en el contexto militar y de la guerra:


Al estar presentes aquí, junto al histórico buque Armada del Ecuador Calderón, llamado así desde 1950 en honor al militar cuencano Abdón Calderón, combatiente y héroe de la “Batalla del Pichincha”, nos llena de orgullo, porque nuestra Marina de guerra tiene entre sus hazañas históricas, la de un 15 de julio de 1941, en donde, éste buque insigne, llamado inicialmente Cotopaxi, se vistió de gloria, en el combate de Jambelí, ante la Armada peruana.

La guerra nació y ha convivido con el hombre a través de los años, ésta ha sido siempre una solución impulsiva de los diferendos en disputa y nuestro país no podía estar exento de aquellos problemas territoriales.


Corría el año de 1941 y el Perú invadió la provincia de El Oro, en los sectores de Chacras, Carcavón, Huaquillas, Arenillas, Quebrada Seca y Machala, ante la escasa fuerza militar en defender nuestra frontera. Firmándose en 1942 aquel irrito y nefasto Protocolo de Río de Janeiro.

En 1981 Perú vuelve con sus ambiciones expansionistas y ataca los destacamentos ecuatorianos de Paquisha, Mayaicu y Machinaza en la Cordillera del Cóndor. Superior en personal, material y medios cumple con sus objetivos pese a la tenaz resistencia de los soldados ecuatorianos.

Ante esta situación, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas ecuatorianas al mando del Sr. General Luis Piñeros con una visión muy clara, decide formar una fuerza élite en su organización; y traen al Ecuador, a dos instructores comandos israelitas, de un país  de los más prestigiosos del mundo, en acciones bélicas, fueron el Mayor Itssi y el Capitán Rass, militares de combate y con gran trayectoria profesional en Israel; designando a ocho oficiales del Ejército y cinco de la Marina, cuyo curso se llevó a efecto en el litoral ecuatoriano, con base en Salinas y tuvo una duración de un año, con el nombre de “Propósito Especial Pumas”; teniendo como misión, formar conductores en operaciones contra objetivos estratégicos del enemigo. 

Los militares ecuatorianos nos preparamos en infiltraciones aéreas terrestres y marítimas en la retaguardia profunda del enemigo, en general nos especializamos de manera técnica y profesional en el arte de la guerra. 

Los oficiales graduados en este curso fuimos los responsables de organizar un ciclo de entrenamiento similar, para el personal de oficiales y voluntarios de las tres ramas de las Fuerzas Armadas, soldados de tierra, mar y aire, formados en la dureza del hierro, con ejercicios de fuego real, soldados con verdadera mística profesional.

El soldado PUMA y autor de este blog Raúl Zavala, y el Crnl. (SP) también PUMA Eduador Vergara.
Posteriormente, el Comando Conjunto tomando como base el personal adiestrado en los cuatro cursos de pumas, decidió la conformación del Grupo de Fuerzas Especiales 111 “Rayo”, llegando a constituir en su debido tiempo, la reserva estratégica del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas; y en que nuestras misiones como es de vuestro conocimiento, tenían boleto de ida, pero no de retorno.  

En 1986 por situaciones de mezquinos intereses, de gente detractora de la misma institución, hicieron que nuestro grupo desaparezca físicamente, regresando a sus respectivas fuerzas el personal de la Marina y de la FAE; con el personal del Ejército se forma al GFE No. 24, grupo que mantiene aquellas enseñanzas de la guerra, de aquellos comandos israelitas y que quedó sembrado en terreno fértil; sus tácticas y técnicas que se expandió en toda nuestra institución, porque los “PUMAS”, fuimos a las diferentes brigadas y unidades militares del país impartiendo nuestros conocimientos aprendidos en el combate.

Sus frutos lo veríamos años más tarde en el conflicto armado con el Perú en 1995, en el Cenepa y los verdaderos artífices de aquella epopeya histórica, son y serán, nuestros mandos medios de oficiales, voluntarios, reservistas y conscriptos empleados en primera línea de fuego. En donde inicialmente el glorioso GFE No. 24 bajo mi mando y posteriormente como comandante del “Subagrupamiento  táctico Tiwintza”, defendimos en primera línea de fuego la heredad territorial, en los sectores de Tiwintza, El Maizal, Montañita, la “Y”, Base Sur, La Piedra, y tantos otros sagrados lugares de nuestra amazonia; alcanzando un triunfo militar histórico, reconocido más tarde por militares peruanos y su prensa, por lo que debemos sentirnos muy orgullosos el haber sido parte de la conformación inicial de este grupo de soldados profesionales.

Como vemos su historia es corta en el tiempo, pero conjuntamente con aquella legendaria BFE No. 9 “Patria”, cuna de héroes, baluarte de nuestra nacionalidad ecuatoriana y nuestra gloriosa Fuerza Aérea, es muy trascendental en sus acontecimientos, ya que se logró transformar, la historia militar ecuatoriana.

Es menester recordar en esta mañana a sus autoridades, que luego de haber transcurrido un cuarto de siglo de aquella gesta heroica del Cenepa, nosotros no buscamos la gloria, porque ya lo alcanzamos, como verdaderos soldados, con fusil en mano y en el campo de batalla, en donde rescatamos el honor y la dignidad nacional; pero si está pendiente que se haga justicia, con sus verdaderos soldados que lucharon sin temor y con sus pechos henchidos de patriotismo en el campo de combate, ya es hora de que se transparente nuestra historia con sus auténticos protagonistas.

A nombre de todos quienes conformamos el histórico GFE 111 “Rayo”, deseo agradecer al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas por este reconocimiento que se nos otorga en esta fecha histórica del 10 de agosto, ya que los pueblos que olvidan su verdadera historia, son pueblos que tienden a desaparecer.
Señoras y señores…


Enlaces de referencia: 





8 de enero de 2019

Los paseos por el cielo del PUMA Aníbal Rivera

La muerte en los soldados de fuerzas especiales no es una tragedia pero no dejan de doler. Es lo que nuevamente vivimos quienes pertenecimos a la unidad militar GFE 111 Rayo "PUMAS" cuando nos enteramos del incidente con Aníbal Rivera.

En nuestras unidades se asegura que "los paracaidistas nunca mueren, solo van al infierno a reagruparse" y eso es lo que ahora sabemos del Suboficial Infante de Marina (SP) Aníbal Rivera, quien disfrutaba de su retiro en una de sus pasiones: pasear por el cielo.

El lunes 8 de enero de 2019 recibimos la noticia y los mensajes de condolencia no se hicieron esperar, cada uno de quienes aún nos mantenemos en otro "cuartel virtual".

Compañeros de su promoción, comandantes de los PUMAS, quienes lo conocimos como nuestro instructor, los que vivieron con él situaciones de empleo y combate, aquellos en que la amistad superó los lazos de la profesión, juntamos nuestros saludos con la seguridad que los soldados viejos no morimos, simplemente nos desvanecemos.

En este proceso de recuperación de la memoria histórica de este insigne grupo de soldados especiales PUMAS, implica recabar algunos datos y publicarlos, de tal manera que el olvido jamás exista, en ocasiones con alegrías, otras con indignación pero con la certeza que en algún momento será por la caída de un combatiente.

Una segunda parte de la historia del Infante de Marina Rivera empieza cuando cumplió con éxito el el tercer curso propósito especial PUMA y luego fue asignado como instructor de la cuarta promoción; cuando el mando militar allá por 1986 decidió disolver el GFE 111 Rayo, fue asignado a la Base de Infantería de Marina en San Eduardo y fue instructor de un curso de comandos. Para esa época ya había completado otros cursos y las insignias, como testigos de preparación, resaltaban en su uniforme.

El destino y una lesión lo condujeron al hospital naval, en donde permaneció por algún tiempo y fue donde adquirió otras destrezas relacionadas con la odontología, pasó así a ser parte de unidades de sanidad; mucho podría contarse de su extensa hoja de vida en la que no constan únicamente su logros militares, sino también los de la vida familiar junto a su esposa y sus hijos.

Su entereza, profesionalismo y sentido militar a carta cabal fueron los sustentos para que alcanzar uno de los grados más altos de entre la tropa como es el de Suboficial. Y como "nada es para siempre" le llegó la hora de su retiro pero también fue la oportunidad para seguir en una de sus pasiones como es la de volar y lo hizo en las diferentes modalidades de parapente, como deportista profesional consiguió campeonatos nacionales e internacionales.

Su camino a reagruparse ocurrió mientras disfrutaba de sus paseos por el cielo, algún mal funcionamiento en las correas del arnés hizo que cayera desde aproximadamente 15 metros, a pesar de los primeros auxilios y las intervenciones médicas, no lograron impedir que dejara de respirar.
PUMAS en la despedida de Aníbal Rivera
Queda entonces:
Dadme mi Dios lo que te resta, dadme lo que jamás nadie te pide 
Yo no te pido el descanso ni la tranquilidad del alma ni del cuerpo...

... Dadme mi Dios lo que los demás no quieren,
pero dadme también
el coraje, la fuerza y la fe.

Hoy frente a su tumba, con los honores militares que se merece y se hizo acreedor, los PUMAS, usando nuestra boina verde, le encomendamos una nueva misión: Descansa en Paz.

Desde ahora tendremos en mente el nuevo vuelo en que se encuentra Anibal Rivera:


Gracias al PUMA Adriano Montenegro por la conversación que permitió escribir esta corta historia.

7 de septiembre de 2018

Un irrepetible desaire a la Bandera Nacional del Ecuador

Los valores cívicos - patrióticos han sufrido grandes reveses con la presencia de grandes cuestionamientos al Estado, gracias al accionar político de los gobiernos y las críticas ciudadanas que se difunden masivamente por las diferentes redes sociales viertuales.

Pero en este contexto, existe instituciones y profesiones que como parte de su tradición, su razón de ser y sus principios, no pueden ni deben darse el lujo de olvidar esos valores representativos de la patria y la nación.

Por historia y como misión encomendada, los militares hemos sido custodios de los símbolos patrios y para lograr ese honor hemos necesitado de entrenamiento y perfeccionamiento, aprender a cuidar el Escudo Nacional y la Bandera del Ecuador, nos ha costado muerte, dolor, lágrimas y esfuerzos sobrehumanos.

Pero existen eventos que ponen en duda esa preparación y eso ocurrió el miércoles 5 de septiembre de 2018, cuando en una rueda de prensa por temas de seguridad nacional y una situación externa no previsible, el estandarte de la Bandera del Ecuador, perdió equilibrio y se cayó. La reacción del Contraalmirante Renán Ruiz y el Brigadier General Patricio Mora es digna de resaltar por lo que dejaron de hacer.

En el siguiente vídeo se muestra lo ocurrido y luego de mirar es posible comentar:



¿Qué cruzó por la mente de los oficiales ante esta situación imprevista? ¿Fue más importante seguir protocolariamente firmes ante las cámaras de televisión? Ante estas interrogantes consulté con algunos compañeros de armas, porque en lo personal me pareció que ese accionar militar no mostró uno de los baluartes de la formación militar: cuidar el Estandarte Nacional.

Los aportes para construcción de este comentario vinieron del mi Crnl.(SP) Eduardo Vergara, mi Comandante Ángel Valencia y de muchos de mis otros compañeros PUMAS.

Las observaciones están en el orden que debió suspenderse por unos momentos la intervención para levantar el asta con la bandera caída y dejan una pregunta ¿Están o no los símbolos patrios por encima de cualquier evento o problema? Además que los dos oficiales debieron tomar la iniciativa.

Entre las opiniones estuvo aquella en que ante todo y sobre todo, están nuestros sagrados símbolos patrios. Parece que los militares se han olvidado el respeto y veneración a los mismos. Simplemente se debió parar la intervención y ubicar la Bandera Nacional en su sitio.

Así mismo se argumentó que a pesar que el asta con la Bandera casi le cae en la cabeza al marino, solo relucieron los instintos primarios, hacerse el quite para que no lo golpee, pero no da el paso siguiente: tomar la decisión consiente de velar por "hacer flamear nuestro tricolor con libertad", el entrecomillado es parte de el Himno de la Armada del Ecuador.

Mientras el funcionario civil seguía en su intervención ante los medios, el Contraalmirante bien pudo ponerse de pie, levantar solemnemente la Bandera Nacional, cuadrarse ante ella y volver a su sitio. Llama la atención también, que no hubo ningún otro militar que haya acudido de manera diligente a levantar la bandera.

Es extraño que luego del insuceso el Contraalmirante, la mira en el suelo y vuelve a su postura en la mesa y su rostro refleja un "pues ni modo". El Brigadier General también sigue inamovible en su puesto y el Viceministro pareciera que no supo lo ocurrido.

Por ahora es un evento que seguramente ya pasó en lo mediático y que la sociedad civil lo habrá superado con mucha facilidad. Pero ¿qué ejemplo queda para las tropas? 

Entrada a la Vicepresidencia
de la República del Ecuador.
Centro de Quito
Al redactar este caso, recordé que durante un recorrido por el centro histórico de Quito, la tarde el domingo 19 de agosto de 2018, pude pasar frente a lo que ahora es la Vicepresidencia de la República y lo que allí vi me pareció un simple descuido de algún otro funcionario. Pues la Bandera Nacional estaba sucia y a simple vista se notaba su descuido en todo el orden de los significa este símbolo patrio. Fue evidente que nadie la cuidaba.

En definitiva puedo concluir que el significado y significante de la Bandera Nacional del Ecuador, ha quedo relegado a un simple acto mediático; tal vez sea necesario que los militares dejemos de ser, legalmente, funcionarios y regresemos a vestir nuestro uniforme más con honor y sacrificio.

... juro sagrada bandera

en el aire, en el mar y en la tierra 

en la paz y en la horrísona guerra

defenderte hasta airoso morir.