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6 de mayo de 2026

La Boina Verde que acompaña a Madre

Aquella mañana del lunes 4 de mayo de 2026, los PUMAS Joel Coronel, Domingo Ruales, Guillermo Escobar y Gabriel Martínez, expresaron muy solemnemente ante Madre las razones de su presencia; ella, visiblemente llorosa y aún en su estado de convalecencia, sosteniendo entre sus manos mi Boina Verde, los escuchó, les agradeció y también les contó lo que para ella le ha significado durante décadas esta prenda militar.

Llegaron enternados, cada uno luciendo su Boina Verde, vinieron desde Guayaquil, tenían una sola misión y la cumplieron: traer a Madre el saludo de la Hermandad PUMAS. Sí, fueron mis compañeros con los que inicié mi vida militar hace más ya de 40 años, que llegaron hasta mi casa en Puerto Cayo con palabras de bienaventuranza y aliento para que sea posible sobrepasar las crisis familiar. 

Mis amigos y hermanos, al conocer el complicado estado de salud de Madre, nuevamente se activaron para acudir en mi apoyo, no como un acto esporádico, sí como parte de los sentimientos que nos unen muy a pesar que tomamos rumbos diferentes mientras estuvimos de servicio y ahora que estamos fuera de los cuarteles; pero el hilo de amistad forjado como acero no se rompió.

Gratitud, sí... una especial gratitud está albergada en mi mente y corazón, para cada uno de quienes a pesar de la distancia física se unieron para solidarizarse, para quienes tuvieron la gentileza de llamarme, de escribirme, para para estar presentes, tal como lo hicieron cuando las exigencias de los cursos me llamaban a que abandone la ilusión de ser un soldado de Fuerzas Especiales y ellos me empujaron para que no desmayara en mi propósito. 

Recalco la palabra "nuevamente" porque cuando alguno de nosotros ha debido hacer frente a situaciones adversas de manera personal o de sus familiares cercanos, automáticamente se da la voz de alerta y empiezan las gestiones para armar los niveles de apoyo que el compañero requiera. También para enviar señales advirtiendo que no está sólo, que tras él está un grupo de amigos, camaradas, compañeros, bodys... que no lo abandonan, tal como un día lo aprendimos en los duros días de entrenamiento y empleo.

Esta visita me resultó como la sensación de cuando uno está atrincherado, mira la llegada del helicóptero con la logística y los refuerzos, el que trae la consigna de la necesidad de mantenerse firmes en los puestos pase lo que pase, con la noticia de que en la retaguardia está todo listo para cuando llegue el momento de entrar en combate o de evacuar vivo o muerto.

De estas sensaciones de seguro muchos compañeros ya las han vivido y son historias que también quisiera escribirlas, para que las huellas que dejamos sobre este mundo no se borren con facilidad con el pasar de los años; para que nuestros nietos y sus hijos tengan presente que donde hay amigos no mueren amigos.

Me habría gustado estar vestido para la ocasión, pero estaba en mi trinchera con mi ropa de trabajo, así que para la foto de la ocasión volví a colocarme mi Boina Verde, un símbolo que ha trascendido el tiempo y las fronteras, que la guardo como el mayor tesoro del paso por esta vida.

Tengo el vídeo con las palabras de Madre, de Coronel, de Ruales, de Escobar y de Martínez, pero mientras lo revisaba en medio de sentimientos encontrados y ojos llorosos, me llega un mensaje desde Quito, de un amigo de la infancia, afirma que se ha enterado de la visita de los PUMAS y lo acompaña de una melodía, la escucho con atención y las lágrimas vuelven a caer y tomo una decisión, esperando que se convierta en un himno para nuestra Hermandad.

Dedicado a mis compañeros de la IV Promoción de PUMAS, formados en el mítico GFE 111 RAYO. 

Título de la canción: Después del uniforme

Colgué el uniforme un día y el mundo creyó que terminó mi andar, pero hay marchas que no se olvidan ni órdenes que el alma pueda borrar.

Ya no suena diana en mi ventana ni formo lista al amanecer, mas mi cuerpo despierta solo como si aún tuviera puesto el deber.

Muchos creen que un hombre deja de ser soldado al colgar el fusil sin saber que ciertas guerras se quedan para siempre, siempre dentro de ti.

Después del uniforme sigo siendo el mismo, aunque el tiempo me arrancara el camuflaje.

Porque el hombre que sirvió a la bandera no se vuelve un civil de la noche al amanecer.

Ya no marcho en la columna de mi escuadra. Ya no escucho el silbato antes de correr, pero llevo en cada paso de mi vida la costumbre de jamás retroceder.

Hay hermanos que no miro a diario, pero sé que siguen firmes como ayer cada uno tomó su rumbo más la sangre de combate une la piel.

Compartimos hambre y madrugada, lluvia, polvo, fuego y tensión.

Y ese vínculo no lo rompe ni la muerte ni el adiós, porque aquel que fue mi hermano cuando el miedo respiraba alrededor, aunque el tiempo nos separe, cuenta siempre con mi honor.

Después del uniforme sigo siendo el mismo, aunque el tiempo me arrancara el camuflaje.

Porque el hombre que sirvió a la bandera no se vuelve un civil de la noche al amanecer.

Ya no marcho en la columna de mi escuadra. Ya no escucho el silbato antes de correr, pero llevo en cada paso de mi vida la costumbre de jamás retroceder.

Hay días en que extraño el peso del equipo la tensión del silencio antes de avanzar, porque algunos fuimos hechos para el hierro y nos cuesta aprender a descansar.

La vida fuera del cuartel no entiende al veterano cuando observa en silencio alrededor, pues quien vivió siempre alerta nunca baja por completo su instinto de combate.

No oculto el tiempo que fui soldado ni las huellas que dejo en mi andar, porque servir bajo esa bandera fue el orgullo más grande que pude portar.

Y si preguntan quién fui un día yo respondo sin mirar atrás: fui soldado de mis convicciones y eso no se deja jamás.

Después del uniforme sigo siendo el mismo, aunque el tiempo me arrancara el camuflaje.

Autor:  El Soldado Licenciado 
@ElSoldadoLicenciado


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Datos sobre el editor de la nota:

Cuenta X: @Zavala_Ra
Blog de Comentarios cortos: https://raulzavala.wordpress.com/
Blog de generalidades: https://lodijeron.wordpress.com/

Canal de vídeos: https://www.youtube.com/@RaulZavala 

28 de octubre de 2019

Origen, mitos y simbolismo de la boina militar

El 29 de octubre de cada año en Ecuador se conmemora el Día del Paracaidista militar, de aquellos que se ganaron la Boina Roja con el ala, que simboliza desde su origen el valor, el atrevimiento y la intrepidez.

La historia establece que en la población de Muey, el 29 de octubre de 1956, cerca de Salinas, ocho oficiales y 27 voluntarios del Ejército, al mando del entonces capitán Alejandro Romo Escobar, a quien se le considera como pionero y padre de los soldados de la boina roja, se realizó el primer salto en paracaídas desde un viejo C-47 de la Fuerza Aérea Ecuatoriana.

Este grupo de hombres son los precursores de las Fuerzas Especiales.

Tomado de "El libro de oro del paracaidismo ecuatoriano"
Bastante se ha escrito sobre los inicios de los paracaidistas militares, pero siempre será poco en vista de sus trabajos en la guerra y en la paz, en el significado que tienen para el resto de unidades en todas las Fuerzas Armadas, todo ello enmarcado en el esfuerzo y el misticismo.

Viene al caso contar que, en 1995, estos comandos del Ejército pasaron se estructuraron en los agrupamientos tácticos “Carlomagno Andrade” y “Miguel Iturralde” y fueron los que combatieron en la Guerra del Cenepa.

Debido a la importancia de esta especialidad, ahora tanto la Armada como La Fuerza Aérea tienen entre sus contingentes a paracaidistas con las respectivas alas en sus boinas y uniformes.

Una de esas crónicas es "Legión de la vieja calavera" que la escribí en el 2008, teniendo como epílogo la "Oración del paracaidista" y cuyo texto fue reproducido en un foro militar

Siempre será importante conocer el contexto de la boina y es el tema central de esta entrada, pero revisemos en esa temática otro dato:

En la tercera semana de junio recibí un mensaje en que se informaba que el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas realizaría un homenaje a quienes terminamos con éxito el curso propósito especial PUMAS, una especialidad militar que tenía como distintivo la boina verde con un logo dorado sobre fondo rojo.


La graduación de la IV promoción de este curso fue en agosto de 1985, luego se completó con el entrenamiento de paracaidismo de combate en la Brigada de Fuerzas Especiales No. 9 en la Latacunga, con lo cual fue posible acceder a la boina roja; luego llegaron otros cursos para completar la instrucción y estar listo o para el combate o para apoyar misiones especiales no bélicas.

El tiempo ha pasado y con la oportunidad de volver a lucir las boinas, me pregunté sobre su origen y razón para ser distintivos en soldados de fuerzas especiales; la verdad es que al buscar la respuesta me encontré con que esa prenda es mucho más significativa de lo que se cree.

Otro entorno histórico, el paracaídas se inventó antes de la Primera Guerra Mundial como recurso de salvación de los pilotos y con esta práctica hubo alguien que pudo mirar otros usos militares para este equipo.

Con este y otros antecedentes y como parte de la estrategia de los ejércitos involucrados en la Segunda Guerra Mundial, se entrenaron a grupos de soldados para que cumplan misiones detrás de las líneas enemigas, para ello fueron contingentes rusos, ingleses, alemanes y norteamericanos que tuvieron un entrenamiento especial.

En Inglaterra de fundó el Special Air Service, más conocidos por su sigla SAS, por su parte los norteamericanos dieron vida a los Rangers, mientras que los alemanes tuvieron la unidad Friedenthal; además los soviéticos en 1950, crearon a los comandos Spetsnaz. A todos ellos se los identificó con un color específico de sus boinas.

En la búsqueda del origen de la verde militar me encontré que fue propuesta como prenda oficial por los capitanes Herbert Brucker y Roger Pezzele del 10th del Special Force Group, Airborne, en cuya difusión colaboró el escritor Robin Moore; además, existe la película del mismo nombre protagonizada por el John Wayne. La canción de este grupo de fuerzas especiales fue escrita por el Sargento Barry Sadler cuando se recuperaba de una herida de guerra en Vietnam.



La historia militar de Estados Unidos asegura que fue el presidente John F. Kennedy, que quien autorizó su utilización de forma oficial en la normativa del uniforme el 10 de diciembre de 1961, luego de casi dos décadas que oficiales realizaron gestiones; el hecho quedó registrado en una carta datada el 11 de abril de 1962, cuando el Mandatario calificó a la boina como un símbolo de excelencia, un distintivo de valor y una marca de distinción en la lucha por la libertad.

Regresemos más aún en el tiempo para conocer las razones de la utilidad de esta prenda de vestir, que de alguna manera es una amalgama de significados tanto en la moda, como en el arte y los aspectos revolucionarios de América Latina, que se mantiene vigente en cada capítulo de la historia.

Se la define como un gorro sin ala y que cubre solamente el cuero cabelludo, es generalmente confeccionada en lana o fieltro porque es un tejido que se hace prensando lana húmeda, que además permite otros usos además de lucir como un distintivo.

Es posible asegurar que las boinas tienen características que las hacen atractivas para la milicia, pues son baratas, se pueden fabricar en una amplia gama de colores, se las enrolla para guardarlas en un bolsillo o sujetarlas a los uniformes, también en la comodidad para usar con auriculares particularmente en las tripulaciones de vehículos blindados o la comodidad de usar debajo del casco.


Pero fue durante la Guerra Civil Española entre 1936 – 1939, que se generalizó el uso de la boina roja, únicamente en el bando nacional, teniendo como antecedente las guerras carlistas en el siglo XIX.

En esta aventura de conocer la vida de la boina, encontré un pasaje relacionado con el ejército inglés que combatió en el norte de África pues los soldados empezaron a usarla luego que desecharon el sombrero de alas anchas modelo sudafricano-australiano porque sus alas anchas proyectaban demasiada sombra sobre los hombros, facilitando la puntería de los tiradores alemanes.

Otro de los mitos-verdad se construyó desde 1958, cuando los paracaidistas no eran sino una minoría de la milicia francesa, pero una minoría activa que logró convertirse gracias a sus victorias en las guerras de Indochina en un verdadero ejército dentro del ejército; cuentan que fue casi una secta con sus propios ritos más un fuerte sentimiento de superioridad.

Los cronistas aseguran que “Las órdenes de sus jefes debían ser avaladas por sus subordinados antes de ser ejecutadas.” Eran los “paras” que usaban la boina roja. (Tomado de “La misión militar francesa en la escuela superior de Guerra y los orígenes de la Guerra Sucia, 1957-1962”).

Jean-Marie Le Pen en 1954, cuando era oficial del 1er Batallón de paracaidistas de la Legión Extranjera en Indochina. (Foto de archivoshistoria.com
Y así una a una pueden recolectarse cientos y seguramente miles de historias sobre los paracaidistas militares ecuatorianos y que bien valen irlas recolectando de la memoria de quienes aún son protagonistas y aún son testigos vivos de esos momentos insignes de las Fuerzas Armadas del Ecuador.

16 de agosto de 2019

Una breve crónica militar de Ecuador

Como un nuevo aporte al proceso de mantener viva la historia del GFE 111 "Rayo" - PUMAS, se trabajó en un vídeo que tiene como base el reconocimiento militar a quienes fuimos parte de esa unidad, que completamos el curso de comandos israelitas y el cual nos permitió oficialmente llevar la Boina Verde.
PUMAS Paracaidistas:  Roberto Bustamante, Fernando Vega, César Montenegro, Byron Sosa y Raúl Zavala.
Gracias a una gestión personal y al apoyo del colega Yerson Palma, fue posible producir un vídeo que sintetiza la importancia histórica tanto de la creación y acción del curso propósito especial PUMA, de la misión del Grupo de Fuerzas Especiales 111 "Rayo" y su influencia en las unidades del Ejército, Marina y Aviación; así como del reconocimiento especial del que fuimos objeto en la conmemoración del Día de la Independencia el sábado 10 de agosto de 2019, en el Parque de la Armada - Guayaquil.


PUMAS -"Boina Verde" en el contexto histórico from Zavala _Ra on Vimeo.

14 de agosto de 2019

Objetivos y misiones militares del GFE No. 111 "Rayo" - PUMAS

El 10 de agosto de 2019, el Crnl. E.M. (SP) Eduardo Vergara, agradeció Fuerzas Armadas a nombre de quienes tuvimos un reconocimiento especial e histórico en calidad de "Boina Verde" de Ecuador.

Crnl. (SP) Eduardo Vergara, “Subagrupamiento  táctico Tiwintza
A continuación la transcripción del discurso en el que se sintetizan las razones y resultados del Grupo de Fuerzas Especiales 111 "Rayo" - PUMAS, en el contexto militar y de la guerra:


Al estar presentes aquí, junto al histórico buque Armada del Ecuador Calderón, llamado así desde 1950 en honor al militar cuencano Abdón Calderón, combatiente y héroe de la “Batalla del Pichincha”, nos llena de orgullo, porque nuestra Marina de guerra tiene entre sus hazañas históricas, la de un 15 de julio de 1941, en donde, éste buque insigne, llamado inicialmente Cotopaxi, se vistió de gloria, en el combate de Jambelí, ante la Armada peruana.

La guerra nació y ha convivido con el hombre a través de los años, ésta ha sido siempre una solución impulsiva de los diferendos en disputa y nuestro país no podía estar exento de aquellos problemas territoriales.


Corría el año de 1941 y el Perú invadió la provincia de El Oro, en los sectores de Chacras, Carcavón, Huaquillas, Arenillas, Quebrada Seca y Machala, ante la escasa fuerza militar en defender nuestra frontera. Firmándose en 1942 aquel irrito y nefasto Protocolo de Río de Janeiro.

En 1981 Perú vuelve con sus ambiciones expansionistas y ataca los destacamentos ecuatorianos de Paquisha, Mayaicu y Machinaza en la Cordillera del Cóndor. Superior en personal, material y medios cumple con sus objetivos pese a la tenaz resistencia de los soldados ecuatorianos.

Ante esta situación, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas ecuatorianas al mando del Sr. General Luis Piñeros con una visión muy clara, decide formar una fuerza élite en su organización; y traen al Ecuador, a dos instructores comandos israelitas, de un país  de los más prestigiosos del mundo, en acciones bélicas, fueron el Mayor Itssi y el Capitán Rass, militares de combate y con gran trayectoria profesional en Israel; designando a ocho oficiales del Ejército y cinco de la Marina, cuyo curso se llevó a efecto en el litoral ecuatoriano, con base en Salinas y tuvo una duración de un año, con el nombre de “Propósito Especial Pumas”; teniendo como misión, formar conductores en operaciones contra objetivos estratégicos del enemigo. 

Los militares ecuatorianos nos preparamos en infiltraciones aéreas terrestres y marítimas en la retaguardia profunda del enemigo, en general nos especializamos de manera técnica y profesional en el arte de la guerra. 

Los oficiales graduados en este curso fuimos los responsables de organizar un ciclo de entrenamiento similar, para el personal de oficiales y voluntarios de las tres ramas de las Fuerzas Armadas, soldados de tierra, mar y aire, formados en la dureza del hierro, con ejercicios de fuego real, soldados con verdadera mística profesional.

El soldado PUMA y autor de este blog Raúl Zavala, y el Crnl. (SP) también PUMA Eduador Vergara.
Posteriormente, el Comando Conjunto tomando como base el personal adiestrado en los cuatro cursos de pumas, decidió la conformación del Grupo de Fuerzas Especiales 111 “Rayo”, llegando a constituir en su debido tiempo, la reserva estratégica del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas; y en que nuestras misiones como es de vuestro conocimiento, tenían boleto de ida, pero no de retorno.  

En 1986 por situaciones de mezquinos intereses, de gente detractora de la misma institución, hicieron que nuestro grupo desaparezca físicamente, regresando a sus respectivas fuerzas el personal de la Marina y de la FAE; con el personal del Ejército se forma al GFE No. 24, grupo que mantiene aquellas enseñanzas de la guerra, de aquellos comandos israelitas y que quedó sembrado en terreno fértil; sus tácticas y técnicas que se expandió en toda nuestra institución, porque los “PUMAS”, fuimos a las diferentes brigadas y unidades militares del país impartiendo nuestros conocimientos aprendidos en el combate.

Sus frutos lo veríamos años más tarde en el conflicto armado con el Perú en 1995, en el Cenepa y los verdaderos artífices de aquella epopeya histórica, son y serán, nuestros mandos medios de oficiales, voluntarios, reservistas y conscriptos empleados en primera línea de fuego. En donde inicialmente el glorioso GFE No. 24 bajo mi mando y posteriormente como comandante del “Subagrupamiento  táctico Tiwintza”, defendimos en primera línea de fuego la heredad territorial, en los sectores de Tiwintza, El Maizal, Montañita, la “Y”, Base Sur, La Piedra, y tantos otros sagrados lugares de nuestra amazonia; alcanzando un triunfo militar histórico, reconocido más tarde por militares peruanos y su prensa, por lo que debemos sentirnos muy orgullosos el haber sido parte de la conformación inicial de este grupo de soldados profesionales.

Como vemos su historia es corta en el tiempo, pero conjuntamente con aquella legendaria BFE No. 9 “Patria”, cuna de héroes, baluarte de nuestra nacionalidad ecuatoriana y nuestra gloriosa Fuerza Aérea, es muy trascendental en sus acontecimientos, ya que se logró transformar, la historia militar ecuatoriana.

Es menester recordar en esta mañana a sus autoridades, que luego de haber transcurrido un cuarto de siglo de aquella gesta heroica del Cenepa, nosotros no buscamos la gloria, porque ya lo alcanzamos, como verdaderos soldados, con fusil en mano y en el campo de batalla, en donde rescatamos el honor y la dignidad nacional; pero si está pendiente que se haga justicia, con sus verdaderos soldados que lucharon sin temor y con sus pechos henchidos de patriotismo en el campo de combate, ya es hora de que se transparente nuestra historia con sus auténticos protagonistas.

A nombre de todos quienes conformamos el histórico GFE 111 “Rayo”, deseo agradecer al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas por este reconocimiento que se nos otorga en esta fecha histórica del 10 de agosto, ya que los pueblos que olvidan su verdadera historia, son pueblos que tienden a desaparecer.
Señoras y señores…


Enlaces de referencia: 





13 de agosto de 2019

Reconocimiento a los "Boina Verde" de Ecuador

La magnitud del evento sobrepasó las expectativas. Más de tres décadas tuvieron que pasar para conocer el significado y significante de una especialización militar en Ecuador, muy a pesar que se encuentra latente en las unidades del Ejército, la Marina y Aviación.


Fue la mañana del 10 de agosto del 2019, al Parque de la Armada, ciudad de Guayaquil, más de 100 soldados de fuerzas especiales llegaron al ser convocados por quienes en un momento estuvieron al mando del GFE 111 "Rayo", la razón: El Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, por intermedio de la Armada del Ecuador, tomó la decisión de realizar un reconocimiento especial para quienes luego de completar un curso de comandos israelitas se ganaron el derecho a usar la Boina Verde.

La cadena Oromar Televisión recogió la información:



En esta ceremonia fue el Crnl. E.M. (SP) Eduardo Vergara, quien a nombre de los PUMAS y como héroe de guerra al estar al mando de las tropas que defendieron el Cenepa, agradeció al mando militar por la distinción ofrecida y en una parte de su discurso expresó:

“Es menester recordar en esta mañana  a sus autoridades, que luego de haber transcurrido un cuarto de siglo de aquella gesta heroica del Cenepa, nosotros no buscamos la gloria, porque ya lo alcanzamos, como verdaderos soldados, con fusil en mano y en el campo de batalla, en donde rescatamos el Honor y la Dignidad Nacional; pero si está pendiente que se haga justicia, con sus verdaderos soldados que lucharon sin temor y con sus pechos henchidos de patriotismo en el campo de combate; ya es hora de que se transparente nuestra  historia con sus auténticos protagonistas."

 "A nombre de todos quienes conformamos el histórico Grupo de Fuerzas Especiales No 111 'Rayo', deseo agradecer al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas por este reconocimiento que se nos otorga en esta fecha histórica del 10 de agosto, ya que los pueblos que olvidan su verdadera historia, son pueblos que tienden a desaparecer”.

Texto del reconocimiento recibido por el autor de esta entrada:


Por su parte el portal de diario el Comercio, que también recogió las incidencias del evento, publicó:

"Por los 210 años del Primer Grito de la Independencia, que se conmemoran este sábado, las Fuerzas Armadas rindieron homenaje con una ceremonia cívica. En esta ocasión se otorgó un reconocimiento al Grupo de Propósito Especial Pumas. El grupo de inteligencia, creado en los años 80, tenía como objetivo atacar en conflictos armados por mar, tierra y aire a objetivos específicos y debilitar su combate. Su lucha se visibilizó en el enfrentamiento con el Perú en 1995 en el Cenepa. Por ello, en esta ocasión se reconoció la labor de 131 soldados además de exaltar a aquellos que perdieron la vida en batalla." Para leer la nota completa AQUÍ



29 de octubre de 2018

Sudor, dolor y valor están en la Boina Roja

Libro de fácil lectura, de explicaciones sobre las
implicaciones de ser un soldado de Fuerzas Especiales
Por causalidad terminé de leer un libro escrito por un Boina Roja, un día antes del Día de Paracaidista Ecuatoriano, en momentos en que la Nación requiere de un soporte y las Fuerzas Armadas de un zacudón.

¡Para hacer algo, no es necesario se héroe! se titula el conjunto de narraciones históricas que realiza Coronel en servicio pasivo Marcelo Gaibor Escobar, en las que conjuga su paso por el Ejército Ecuatoriano y sus entrenamientos como soldado de Fuerzas Especiales, con las recomendaciones que ese caminar sirve para la vida civil.

La historia de como uno a uno fue pasando los cursos para adquirir esas destrezas que sirven para el sobrevivir en combate, para cumplir con la misión, para responder con eficiencia ante situaciones complicadas en que ya no queda ni un gramo de fuerza física y a un paso de perder la razón. Es la máxima expresión que uno puede superarse a sí mismo y estar listo para ir a la guerra o soportar las inclemencias de una situación de emergencia social.

Una de las fotos de mi
entrenamiento
como paracaidista.
Entonces mientras recorro los párrafos perfectamente articulados, recuerdo los tiempos en que pasé pruebas similares durante el entrenamiento en la Brigada Patria  y que al final terminaron con otros de los galardones que puede alcanzar un militar:el parche y la Boina Roja.

En un sinnúmero de ocasiones conté el significado de ser militar y de la Legión de la Vieja Calavera, pero al llegar a esta etapa de mi nueva forma de ver el mundo, me doy cuenta que lo aprendido con sudor, dolor y valor me sirven aún, me genera una fortaleza adicional.

Entre líneas el Crnl. Gaibor narra sobre los valores adicionales que existen cuando uno se ha decidido por usar el uniforme y, más aún, cuando lleva el peso de las alas paracaidistas sobre la cabeza.

Sudor, dolor y valor, son parte
de la mística de llevar la
Boina Roja.
Las emociones transmitidas en aquellas páginas hacen que "desempolve" mi Boina Roja y la use para seguir leyendo, hasta que llego al final del capítulo 7 y me quedo mirando el infinito y memorizando aquel consejo impreso con letra cursiva: "Si sientes que estás amenazado, retírate en silencio y prepárate; al rayar el alba, fortalecido como estés: será tu sorpresa, la que aniquile al oponente."

Un buen día de salto,
llegar a tierra y encontrarse
con los compañeros sanos
y salvos.
Regreso entonces a mi recuerdos, a los momentos en que el trabajo diario era estar siempre listo, en no dejar nada al azar y saber enfrentar los momentos necesarios para el gran día del primer salto. No recuerdo la fecha en que nos trasladaron a Esmeraldas, allí sería la ocasión para saber si es que los duros entrenamientos tendrían resultados.

Subir al avión, acomodarse y sentir el cuerpo pegajoso por el clima y por el miedo-valor, hasta que llega el momento de los gritos porque estamos listos para llegar a la zona de salto... siguen los gritos del jefe de salto, reviso las correas que ajustan el paracaídas a mi cuerpo, el gancho nunca salió de mi mano. "Enganchar y asegurar" fue la orden, no había macha atrás y a caminar hasta la puerta del avión; el resto es autocontrol para sentir la fuerza del aire en el rostro y la conciencia que se cae al vacío.

Llega el tirón, la cúpula abierta y el descenso es mucho más lento, pero es apenas el primera paso, porque luego vienen los saltos con equipo y armamento, con la certeza que en algún momento será para entrar en combate y que el enemigo está allá abajo, listo para meterte un tiro mientras caes.

La 94 de Paracaidismo en la
BFE Patria.
Como paracaidista aprendes el arte de preparación y cuidado del equipo porque de eso depende tu vida; aprendes el arte de sentir miedo como una forma de contrarrestar problemas, del frío análisis cuando el riesgo es evidente. Y el libro me trajo, además, el nombre de otras de las acciones que las cumplo aún: la pausa táctica. 

Pasan las horas y las hojas, poco a poco llego al final del testimonio de vida militar de Marcelo Gaibor, y aunque no presté servicios bajo su mando, se que en esas crónicas están reflejadas las gestas que en silencio y humildad cumplimos los Boinas Rojas.

Uno de los retos en el entrenamiento
es ser el porta banderín, al que
se lo cuida con la vida al igual que
al arma.
Los tiempos son otros, el entrenamiento es otro, el equipo de salto es otro... pero estoy seguro que el entrenamiento es el mismo: duro exigente, sacrificado y de fortalecimiento diario sin miramientos ni privilegios. 

Página 257, la última y casi al cerrar el libro, en la solapa posterior encuentro la lección que arma el sentido de ir a mi pasado y regresar para fortalecer mi actual presencia: "Con el firme propósito de asumir solo y únicamente el control de cada una de nuestras vidas, en tiempos históricos, que sin dejar de ser difíciles, son controlables, viables y placenteros de difundirlos."

Extiendo mi mano, toco las doradas alas que conviven en mi Boina Roja y se que me la gané mientras llega el fin de mis días, hasta que mi calavera no sea más que polvo.

Historia relacionada: Forjados como PUMAS y un reencuentro 30 años después