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6 de mayo de 2026

La Boina Verde que acompaña a Madre

Aquella mañana del lunes 4 de mayo de 2026, los PUMAS Joel Coronel, Domingo Ruales, Guillermo Escobar y Gabriel Martínez, expresaron muy solemnemente ante Madre las razones de su presencia; ella, visiblemente llorosa y aún en su estado de convalecencia, sosteniendo entre sus manos mi Boina Verde, los escuchó, les agradeció y también les contó lo que para ella le ha significado durante décadas esta prenda militar.

Llegaron enternados, cada uno luciendo su Boina Verde, vinieron desde Guayaquil, tenían una sola misión y la cumplieron: traer a Madre el saludo de la Hermandad PUMAS. Sí, fueron mis compañeros con los que inicié mi vida militar hace más ya de 40 años, que llegaron hasta mi casa en Puerto Cayo con palabras de bienaventuranza y aliento para que sea posible sobrepasar las crisis familiar. 

Mis amigos y hermanos, al conocer el complicado estado de salud de Madre, nuevamente se activaron para acudir en mi apoyo, no como un acto esporádico, sí como parte de los sentimientos que nos unen muy a pesar que tomamos rumbos diferentes mientras estuvimos de servicio y ahora que estamos fuera de los cuarteles; pero el hilo de amistad forjado como acero no se rompió.

Gratitud, sí... una especial gratitud está albergada en mi mente y corazón, para cada uno de quienes a pesar de la distancia física se unieron para solidarizarse, para quienes tuvieron la gentileza de llamarme, de escribirme, para para estar presentes, tal como lo hicieron cuando las exigencias de los cursos me llamaban a que abandone la ilusión de ser un soldado de Fuerzas Especiales y ellos me empujaron para que no desmayara en mi propósito. 

Recalco la palabra "nuevamente" porque cuando alguno de nosotros ha debido hacer frente a situaciones adversas de manera personal o de sus familiares cercanos, automáticamente se da la voz de alerta y empiezan las gestiones para armar los niveles de apoyo que el compañero requiera. También para enviar señales advirtiendo que no está sólo, que tras él está un grupo de amigos, camaradas, compañeros, bodys... que no lo abandonan, tal como un día lo aprendimos en los duros días de entrenamiento y empleo.

Esta visita me resultó como la sensación de cuando uno está atrincherado, mira la llegada del helicóptero con la logística y los refuerzos, el que trae la consigna de la necesidad de mantenerse firmes en los puestos pase lo que pase, con la noticia de que en la retaguardia está todo listo para cuando llegue el momento de entrar en combate o de evacuar vivo o muerto.

De estas sensaciones de seguro muchos compañeros ya las han vivido y son historias que también quisiera escribirlas, para que las huellas que dejamos sobre este mundo no se borren con facilidad con el pasar de los años; para que nuestros nietos y sus hijos tengan presente que donde hay amigos no mueren amigos.

Me habría gustado estar vestido para la ocasión, pero estaba en mi trinchera con mi ropa de trabajo, así que para la foto de la ocasión volví a colocarme mi Boina Verde, un símbolo que ha trascendido el tiempo y las fronteras, que la guardo como el mayor tesoro del paso por esta vida.

Tengo el vídeo con las palabras de Madre, de Coronel, de Ruales, de Escobar y de Martínez, pero mientras lo revisaba en medio de sentimientos encontrados y ojos llorosos, me llega un mensaje desde Quito, de un amigo de la infancia, afirma que se ha enterado de la visita de los PUMAS y lo acompaña de una melodía, la escucho con atención y las lágrimas vuelven a caer y tomo una decisión, esperando que se convierta en un himno para nuestra Hermandad.

Dedicado a mis compañeros de la IV Promoción de PUMAS, formados en el mítico GFE 111 RAYO. 

Título de la canción: Después del uniforme

Colgué el uniforme un día y el mundo creyó que terminó mi andar, pero hay marchas que no se olvidan ni órdenes que el alma pueda borrar.

Ya no suena diana en mi ventana ni formo lista al amanecer, mas mi cuerpo despierta solo como si aún tuviera puesto el deber.

Muchos creen que un hombre deja de ser soldado al colgar el fusil sin saber que ciertas guerras se quedan para siempre, siempre dentro de ti.

Después del uniforme sigo siendo el mismo, aunque el tiempo me arrancara el camuflaje.

Porque el hombre que sirvió a la bandera no se vuelve un civil de la noche al amanecer.

Ya no marcho en la columna de mi escuadra. Ya no escucho el silbato antes de correr, pero llevo en cada paso de mi vida la costumbre de jamás retroceder.

Hay hermanos que no miro a diario, pero sé que siguen firmes como ayer cada uno tomó su rumbo más la sangre de combate une la piel.

Compartimos hambre y madrugada, lluvia, polvo, fuego y tensión.

Y ese vínculo no lo rompe ni la muerte ni el adiós, porque aquel que fue mi hermano cuando el miedo respiraba alrededor, aunque el tiempo nos separe, cuenta siempre con mi honor.

Después del uniforme sigo siendo el mismo, aunque el tiempo me arrancara el camuflaje.

Porque el hombre que sirvió a la bandera no se vuelve un civil de la noche al amanecer.

Ya no marcho en la columna de mi escuadra. Ya no escucho el silbato antes de correr, pero llevo en cada paso de mi vida la costumbre de jamás retroceder.

Hay días en que extraño el peso del equipo la tensión del silencio antes de avanzar, porque algunos fuimos hechos para el hierro y nos cuesta aprender a descansar.

La vida fuera del cuartel no entiende al veterano cuando observa en silencio alrededor, pues quien vivió siempre alerta nunca baja por completo su instinto de combate.

No oculto el tiempo que fui soldado ni las huellas que dejo en mi andar, porque servir bajo esa bandera fue el orgullo más grande que pude portar.

Y si preguntan quién fui un día yo respondo sin mirar atrás: fui soldado de mis convicciones y eso no se deja jamás.

Después del uniforme sigo siendo el mismo, aunque el tiempo me arrancara el camuflaje.

Autor:  El Soldado Licenciado 
@ElSoldadoLicenciado


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Datos sobre el editor de la nota:

Cuenta X: @Zavala_Ra
Blog de Comentarios cortos: https://raulzavala.wordpress.com/
Blog de generalidades: https://lodijeron.wordpress.com/

Canal de vídeos: https://www.youtube.com/@RaulZavala 

29 de octubre de 2025

Remembranzas de la IV Promoción de PUMAS

Las acciones de un soldado no se recuerdan por el fusil que porta en su brazo, sino por el trabajo, la lealtad y la vocación de servir a su patria.

Por: José Alejandro

Para entender los orígenes de la II promoción de soldados graduados en el año 1985, me permito hacer un pequeño recuento sobre la historia del Grupo de Fuerzas Especiales 111 Rayo.

Formación del primer pelotón del IV curso de PUMAS.

A partir de las acciones militares de 1981 durante el conflicto bélico de Paquisha sostenida con el Perú, el alto mando militar ecuatoriano a través del Comando Conjunto FF.AA y luego de una serie de análisis estratégicos decide crear una unidad elite de Fuerzas Especiales integrado por personal tanto de oficiales como de tropa de las tres Fuerzas: Ejercito, Marina y Fuerza Aérea.

El el jueves 9 de septiembre de 1982, mediante Decreto Ejecutivo Reservado No. 63, se crea el Grupo de Fuerzas Especiales 111 Rayo, con su base junto al cuartel Quinto Guayas, en la ciudad de Guayaquil; donde inicialmente se formó una promoción de oficiales y otra de tropa, con la conducción de instructores israelitas, bajo la denominación de CURSO DE PROPÓSITO ESPECIAL PUMAS. 

El Comando Conjunto ante la necesidad de contar con personal idóneo que cumpla con las características y la exigencia del entrenamiento del curso de Pumas, luego de una serie de estudios basados en las experiencias vividas en los cursos anteriores, toma la decisión de convocar y reclutar directamente a jóvenes ciudadanos para iniciar una fase de militarización de tres meses e incorporarlos a las Fuerzas Armadas distribuidos en las diferentes Fuerzas con el alta de Soldados, Tripulantes y Aerotécnicos.

Es así que, en mayo de 1985, un grupo de ciudadanos cuyas edades fluctuaban entre los 18 a 20 años y luego de haber cumplido el proceso de selección, nos alistábamos hacia la aventura de pertenecer a las Fuerzas Especiales, unos con la experiencia de haber pasado el servicio militar, otros unos ciudadanos que no sabían nada de la milicia a los que llamábamos “los civiles” y durante el curso los instructores los apodaron sarcásticamente "Grupo SWAT".

La etapa de reclutamiento se realizó tanto en Guayaquil como en Quito; los de Guayaquil se incorporaron directamente en las instalaciones del GFE 111 Rayo, mientras que los reclutados en Quito, nos concentramos en el antiguo cuartel Vencedores (Av. De la Prensa) y luego nos trasladaron en bus a la ciudad de Guayaquil para incorporarnos y alojarnos en las instalaciones de GFE 111 Rayo.

El sábado 18 de mayo de 1985, a los dos grupos de 500 aspirantes cada uno, nos unieron y nos alojaron en un galpón amplio que servía de dormitorio para unas 200 personas, la mayoría de las literas estaban ocupadas por el personal que se reclutó en Guayaquil, a la mayoría del resto nos tocó acomodarnos en el piso con sleepings.

La hora de la verdad había llegado, empezó el II curso de Militarización bajo el mando del señor TNFG-IM Aland Molestina como Jefe de Curso, cuyo entrenamiento se caracterizó por un arduo acondicionamiento físico alternado con largas caminatas diurnas y nocturnas cargados y equipados e incluso cargando un herido simulado.

El hostigamiento era permanente tanto en el día como en la noche por parte de los señores instructores, los mismos que siempre nos arengaban con freses alusivas tales como: muchos los llamaos pocos los escogidos, no son merecedores ni del aire que respiran ni de la comida que se comen, hasta aquí te trajo el rio y de aquí no vas a pasar, recluta mañana te quiero ver salir de la garita y no me regresas más, etc., etc. 

Con el pasar de los días nos íbamos dando cuenta que estábamos comprometidos en una misión de alto nivel, con rendimiento físico y psicológico, que ningún ciudadano común y corriente podría soportar, donde el manejo de las armas con los entrenamientos tácticos y operativos eran todos reales. Nos estaban preparando para entrar en otro tipo de entrenamientos más especializados.

Al término del primer mes el galpón donde dormíamos estaba un 50 % vacío, la mayoría de los aspirantes pese a su gran esfuerzo no soportaron las condiciones requeridas por el curso, se abandonaron y voluntariamente se fueron retirando.

A pesar de todas las dificultades y el arduo adiestramiento, en poco tiempo habíamos asimilado la instrucción y nos habíamos convertido en unas verdaderas máquinas de guerra, haciendo alusión al lema inmortal de los Pumas que textualmente dice “AGILES COMO EL FELINO, DUROS COMO EL ACERO, CABALLEROS EN LA PAZ Y DEMONIOS EN LA GUERRA”.   

Entonces el jueves 1 de agosto de 1985, luego de largos tres meses de un riguroso entrenamiento 130 intrépidos aspirantes logramos alcanzar uno de los primeros objetivos, culminar con éxito el II curso de militarización del Grupo de Fuerzas Especiales 111 Rayo, los mismos que fuimos integrados a las Fuerzas Armadas distribuidos de la siguiente manera: 29 al Ejército, 37 a la Marina, 64 a la FAE y a su vez dados de alta según Orden General como Soldados, Tripulantes y Aerotécnicos respectivamente.

Para esa época, el entrenamiento se lo hacía con el "verde fatiga", pues únicamente quienes superaban los cursos de Fuerzas Especiales estaban autorizados para usar el uniforme camuflaje.

El domingo 8 de septiembre, por la noche y luego de unas cortas “vacaciones”, todos los 130 soldados graduados iniciamos otra aventura, más fuerte y rigurosa; realizar el IV curso de Pumas, con una duración de 6 meses; el mismo que estaba conformado por personal de las tres Fuerzas tanto de oficiales como de tropa y de diferentes promociones. Luego de un riguroso y amplio entrenamiento el viernes 28 de febrero de 1986 logramos culminar el curso de PUMAS.

Una vez terminado este entrenamiento especial, de la misma manera y con el mismo entusiasmo todos los soldados de la II promoción 1985, fuimos considerados para realizar el curso de paracaidistas en la Brigada de Fuerzas Especiales No. 9 Patria, llegamos y se formaron dos grupos: uno de Comandos y otro de Pumas, todos integrantes de la XCV promoción de paracaidistas, logrando culminar con éxito el sábado 26 de abril de 1986.

Foto oficial de fin del curso de paracaidismo en la 9 BFE en la Latacunga

Parte de esta preparación especializada fue también la cumplimos en la Escuela de Selva de la Amazonia. Con esto completamos el desarrollo de capacidades, destrezas y habilidades para cumplir la misión PUMAS en espacios acuáticos, aéreos y terrestres.

Cabe resaltar que durante estos cursos la disciplina, la capacitación, el entrenamiento y la responsabilidad eran mucho más exigentes, lamentablemente algunos compañeros por situaciones diversas no pudieron culminar los mencionados cursos. A partir de esa fecha, por fin pudimos lucir con orgullo el camuflaje, además de la Boina Verde de PUMA y la Roja de Paracaidista.

En 1988, el alto mando militar previa coordinación con las diferentes Fuerzas y el Gobierno de León Febres Cordero, toman la drástica decisión de desintegrar al GFE 111 Rayo, y a sus integrantes incorporarlos a cada una las Fuerzas a las que pertenecían.

Una vez incorporados a las Fuerzas, la II Promoción de militarización del GFE 111 Rayo, más conocida como promoción de soldados de 1985, ha demostrado el alto grado de profesionalismo que los instructores nos supieron inculcar, destacándonos tanto en el ambiro militar, cultural, social y deportivo, dejando en alto el buen nombre de la promoción, haciéndonos merecedores al respeto, consideración y estima de nuestros superiores y subordinados, durante toda la trayectoria de nuestra cerrera militar.

En el conflicto de alto Cenepa de 1995, la mayoría de los integrantes de promoción 1985 tuvimos la oportunidad histórica de defender desde diferentes ámbitos nuestra heredad territorial, destacándonos por los conocimientos tácticos y operativos, lamentablemente tuvimos la baja en combate de dos compañeros (el mocho Solís y el cabezón Villacis).

Parece que fue ayer aquel día que nos graduamos, pero ya han pasado 40 años, unos cuantos compañeros se han adelantado y han partido hacia el infinito por diferentes motivos, los que quedamos estamos bordeando los 60 años de vida y retirados de las actividades militares, pero como pensionistas continuamos con el mismo espíritu de ayer, por lo que hoy nos hemos reunido una vez más para revivir y compartir las anécdotas vividas junto con nuestras dignas familias, además de conformar una Hermandad PUMA.

Luego del retiro militar, una vez cumplida la misión, pasó un tiempo en el que muy poco se conocía de la existencia del resto de la promoción, ante esta situación un grupo de compañeros tomamos la iniciativa de realizar un reencuentro de la promoción logrando hasta el momento realizar 7 rencuentros, los mismos que me permito detallar de la siguiente manera:

En el año 2018 se realiza el PRIMER rencuentro en la ciudad Quito, en el club de Tripulantes de la Armada, cuyo comité organizador estuvo a cargo de los compañeros: Jaime Curay, Antonio Reina, Luis Gonzales, Edwin Minda y José Alejandro

En el año 2019 se realizó el SEGUNDO reencuentro en la ciudad de Manta, cuyo comité organizador estuvo a cargo de los compañeros: Edison Miño, Raúl Zabala y Segundo Pazmiño.

En el año 2020 se realiza el TERCER reencuentro en Nanegal, cuyo comité organizador estuvo a cargo de los compañeros Edison Miño y Joel Coronel.

En el año 2022 se realizó el CUARTO reencuentro en la ciudad de Esmeraldas, cuyo comité organizador estuvo a cargo de los compañeros: Néstor Manjarrez y Alejandro Medrano

En el año 2023 se realizó el QUINTO reencuentro en la ciudad de Guayaquil, cuyo comité organizador estuvo a cargo de los compañeros: Juan Maila y Luis Vinueza.

En el año 2024 se realizó el SEXTO reencuentro en la ciudad de Baños de Agua Santa, cuyo comité organizador estuvo a cargo de los compañeros: Antonio Reina, Luis González y Pedro Zamora.

En el año 2025 se realizó el SEPTIMO reencuentro en la ciudad de Santo Domingo de los Shachilas, cuyo comité organizador está a cargo los compañeros: Domingo Rúales, Joel Coronel, Luis Vinueza y Byron Sosa.

Que Dios con su infinita misericordia nos proteja para seguir reuniéndonos y disfrutar de estos gratos momentos de integración, amistad y camaradería, sobre todo de Hermandad.

A nombre de todos los que conformamos la promoción de soldados de 1985, permítanme expresar las más sinceras felicitaciones a los compañeros de las distintas comisiones organizadoras de los reencuentros, por su valioso tiempo y esfuerzo dedicado en la planificación, organización y ejecución de cada evento.

A estas fechas ya estamos preparando el Octavo Reencuentro que se cumplirá el Salinas, en memoria de la fase de toma de playas que fue parte de nuestro entrenamiento; aunque específicamente el campamento estuvo instalado en Capaes.

A nuestras familias, de manera especial a nuestras queridas esposas pilares de nuestros hogares, quienes supieron comprender y tolerar en todo momento las vivencias de nuestra carrera miliar.

A nuestros instructores, gracias a sus arengas, enseñanzas, conocimientos y destrezas impartidas, lograron hacer de nosotros unos hombres honrados fuertes y valerosos útiles a la Patria y a la sociedad. 

Y por último recordarles a todos, que los PUMAS somos una gran familia, UNIDOS PARA LUCHAR Y TRIUNFAR, Y QUE MIENTRAS SANGRE FLUYA POR NUESTRAS VENAS, ALTIVOS Y SAGACES SEREMOS, SIEMPRE LISTOS EN TODO LUGAR.

Brindis a cargo de José Alejandro


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Datos sobre el editor:

16 de agosto de 2019

Una breve crónica militar de Ecuador

Como un nuevo aporte al proceso de mantener viva la historia del GFE 111 "Rayo" - PUMAS, se trabajó en un vídeo que tiene como base el reconocimiento militar a quienes fuimos parte de esa unidad, que completamos el curso de comandos israelitas y el cual nos permitió oficialmente llevar la Boina Verde.
PUMAS Paracaidistas:  Roberto Bustamante, Fernando Vega, César Montenegro, Byron Sosa y Raúl Zavala.
Gracias a una gestión personal y al apoyo del colega Yerson Palma, fue posible producir un vídeo que sintetiza la importancia histórica tanto de la creación y acción del curso propósito especial PUMA, de la misión del Grupo de Fuerzas Especiales 111 "Rayo" y su influencia en las unidades del Ejército, Marina y Aviación; así como del reconocimiento especial del que fuimos objeto en la conmemoración del Día de la Independencia el sábado 10 de agosto de 2019, en el Parque de la Armada - Guayaquil.


PUMAS -"Boina Verde" en el contexto histórico from Zavala _Ra on Vimeo.

14 de agosto de 2019

Objetivos y misiones militares del GFE No. 111 "Rayo" - PUMAS

El 10 de agosto de 2019, el Crnl. E.M. (SP) Eduardo Vergara, agradeció Fuerzas Armadas a nombre de quienes tuvimos un reconocimiento especial e histórico en calidad de "Boina Verde" de Ecuador.

Crnl. (SP) Eduardo Vergara, “Subagrupamiento  táctico Tiwintza
A continuación la transcripción del discurso en el que se sintetizan las razones y resultados del Grupo de Fuerzas Especiales 111 "Rayo" - PUMAS, en el contexto militar y de la guerra:


Al estar presentes aquí, junto al histórico buque Armada del Ecuador Calderón, llamado así desde 1950 en honor al militar cuencano Abdón Calderón, combatiente y héroe de la “Batalla del Pichincha”, nos llena de orgullo, porque nuestra Marina de guerra tiene entre sus hazañas históricas, la de un 15 de julio de 1941, en donde, éste buque insigne, llamado inicialmente Cotopaxi, se vistió de gloria, en el combate de Jambelí, ante la Armada peruana.

La guerra nació y ha convivido con el hombre a través de los años, ésta ha sido siempre una solución impulsiva de los diferendos en disputa y nuestro país no podía estar exento de aquellos problemas territoriales.


Corría el año de 1941 y el Perú invadió la provincia de El Oro, en los sectores de Chacras, Carcavón, Huaquillas, Arenillas, Quebrada Seca y Machala, ante la escasa fuerza militar en defender nuestra frontera. Firmándose en 1942 aquel irrito y nefasto Protocolo de Río de Janeiro.

En 1981 Perú vuelve con sus ambiciones expansionistas y ataca los destacamentos ecuatorianos de Paquisha, Mayaicu y Machinaza en la Cordillera del Cóndor. Superior en personal, material y medios cumple con sus objetivos pese a la tenaz resistencia de los soldados ecuatorianos.

Ante esta situación, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas ecuatorianas al mando del Sr. General Luis Piñeros con una visión muy clara, decide formar una fuerza élite en su organización; y traen al Ecuador, a dos instructores comandos israelitas, de un país  de los más prestigiosos del mundo, en acciones bélicas, fueron el Mayor Itssi y el Capitán Rass, militares de combate y con gran trayectoria profesional en Israel; designando a ocho oficiales del Ejército y cinco de la Marina, cuyo curso se llevó a efecto en el litoral ecuatoriano, con base en Salinas y tuvo una duración de un año, con el nombre de “Propósito Especial Pumas”; teniendo como misión, formar conductores en operaciones contra objetivos estratégicos del enemigo. 

Los militares ecuatorianos nos preparamos en infiltraciones aéreas terrestres y marítimas en la retaguardia profunda del enemigo, en general nos especializamos de manera técnica y profesional en el arte de la guerra. 

Los oficiales graduados en este curso fuimos los responsables de organizar un ciclo de entrenamiento similar, para el personal de oficiales y voluntarios de las tres ramas de las Fuerzas Armadas, soldados de tierra, mar y aire, formados en la dureza del hierro, con ejercicios de fuego real, soldados con verdadera mística profesional.

El soldado PUMA y autor de este blog Raúl Zavala, y el Crnl. (SP) también PUMA Eduador Vergara.
Posteriormente, el Comando Conjunto tomando como base el personal adiestrado en los cuatro cursos de pumas, decidió la conformación del Grupo de Fuerzas Especiales 111 “Rayo”, llegando a constituir en su debido tiempo, la reserva estratégica del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas; y en que nuestras misiones como es de vuestro conocimiento, tenían boleto de ida, pero no de retorno.  

En 1986 por situaciones de mezquinos intereses, de gente detractora de la misma institución, hicieron que nuestro grupo desaparezca físicamente, regresando a sus respectivas fuerzas el personal de la Marina y de la FAE; con el personal del Ejército se forma al GFE No. 24, grupo que mantiene aquellas enseñanzas de la guerra, de aquellos comandos israelitas y que quedó sembrado en terreno fértil; sus tácticas y técnicas que se expandió en toda nuestra institución, porque los “PUMAS”, fuimos a las diferentes brigadas y unidades militares del país impartiendo nuestros conocimientos aprendidos en el combate.

Sus frutos lo veríamos años más tarde en el conflicto armado con el Perú en 1995, en el Cenepa y los verdaderos artífices de aquella epopeya histórica, son y serán, nuestros mandos medios de oficiales, voluntarios, reservistas y conscriptos empleados en primera línea de fuego. En donde inicialmente el glorioso GFE No. 24 bajo mi mando y posteriormente como comandante del “Subagrupamiento  táctico Tiwintza”, defendimos en primera línea de fuego la heredad territorial, en los sectores de Tiwintza, El Maizal, Montañita, la “Y”, Base Sur, La Piedra, y tantos otros sagrados lugares de nuestra amazonia; alcanzando un triunfo militar histórico, reconocido más tarde por militares peruanos y su prensa, por lo que debemos sentirnos muy orgullosos el haber sido parte de la conformación inicial de este grupo de soldados profesionales.

Como vemos su historia es corta en el tiempo, pero conjuntamente con aquella legendaria BFE No. 9 “Patria”, cuna de héroes, baluarte de nuestra nacionalidad ecuatoriana y nuestra gloriosa Fuerza Aérea, es muy trascendental en sus acontecimientos, ya que se logró transformar, la historia militar ecuatoriana.

Es menester recordar en esta mañana a sus autoridades, que luego de haber transcurrido un cuarto de siglo de aquella gesta heroica del Cenepa, nosotros no buscamos la gloria, porque ya lo alcanzamos, como verdaderos soldados, con fusil en mano y en el campo de batalla, en donde rescatamos el honor y la dignidad nacional; pero si está pendiente que se haga justicia, con sus verdaderos soldados que lucharon sin temor y con sus pechos henchidos de patriotismo en el campo de combate, ya es hora de que se transparente nuestra historia con sus auténticos protagonistas.

A nombre de todos quienes conformamos el histórico GFE 111 “Rayo”, deseo agradecer al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas por este reconocimiento que se nos otorga en esta fecha histórica del 10 de agosto, ya que los pueblos que olvidan su verdadera historia, son pueblos que tienden a desaparecer.
Señoras y señores…


Enlaces de referencia: 





13 de agosto de 2019

Reconocimiento a los "Boina Verde" de Ecuador

La magnitud del evento sobrepasó las expectativas. Más de tres décadas tuvieron que pasar para conocer el significado y significante de una especialización militar en Ecuador, muy a pesar que se encuentra latente en las unidades del Ejército, la Marina y Aviación.


Fue la mañana del 10 de agosto del 2019, al Parque de la Armada, ciudad de Guayaquil, más de 100 soldados de fuerzas especiales llegaron al ser convocados por quienes en un momento estuvieron al mando del GFE 111 "Rayo", la razón: El Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, por intermedio de la Armada del Ecuador, tomó la decisión de realizar un reconocimiento especial para quienes luego de completar un curso de comandos israelitas se ganaron el derecho a usar la Boina Verde.

La cadena Oromar Televisión recogió la información:



En esta ceremonia fue el Crnl. E.M. (SP) Eduardo Vergara, quien a nombre de los PUMAS y como héroe de guerra al estar al mando de las tropas que defendieron el Cenepa, agradeció al mando militar por la distinción ofrecida y en una parte de su discurso expresó:

“Es menester recordar en esta mañana  a sus autoridades, que luego de haber transcurrido un cuarto de siglo de aquella gesta heroica del Cenepa, nosotros no buscamos la gloria, porque ya lo alcanzamos, como verdaderos soldados, con fusil en mano y en el campo de batalla, en donde rescatamos el Honor y la Dignidad Nacional; pero si está pendiente que se haga justicia, con sus verdaderos soldados que lucharon sin temor y con sus pechos henchidos de patriotismo en el campo de combate; ya es hora de que se transparente nuestra  historia con sus auténticos protagonistas."

 "A nombre de todos quienes conformamos el histórico Grupo de Fuerzas Especiales No 111 'Rayo', deseo agradecer al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas por este reconocimiento que se nos otorga en esta fecha histórica del 10 de agosto, ya que los pueblos que olvidan su verdadera historia, son pueblos que tienden a desaparecer”.

Texto del reconocimiento recibido por el autor de esta entrada:


Por su parte el portal de diario el Comercio, que también recogió las incidencias del evento, publicó:

"Por los 210 años del Primer Grito de la Independencia, que se conmemoran este sábado, las Fuerzas Armadas rindieron homenaje con una ceremonia cívica. En esta ocasión se otorgó un reconocimiento al Grupo de Propósito Especial Pumas. El grupo de inteligencia, creado en los años 80, tenía como objetivo atacar en conflictos armados por mar, tierra y aire a objetivos específicos y debilitar su combate. Su lucha se visibilizó en el enfrentamiento con el Perú en 1995 en el Cenepa. Por ello, en esta ocasión se reconoció la labor de 131 soldados además de exaltar a aquellos que perdieron la vida en batalla." Para leer la nota completa AQUÍ



8 de enero de 2019

Los paseos por el cielo del PUMA Aníbal Rivera

La muerte en los soldados de fuerzas especiales no es una tragedia pero no dejan de doler. Es lo que nuevamente vivimos quienes pertenecimos a la unidad militar GFE 111 Rayo "PUMAS" cuando nos enteramos del incidente con Aníbal Rivera.

En nuestras unidades se asegura que "los paracaidistas nunca mueren, solo van al infierno a reagruparse" y eso es lo que ahora sabemos del Suboficial Infante de Marina (SP) Aníbal Rivera, quien disfrutaba de su retiro en una de sus pasiones: pasear por el cielo.

El lunes 8 de enero de 2019 recibimos la noticia y los mensajes de condolencia no se hicieron esperar, cada uno de quienes aún nos mantenemos en otro "cuartel virtual".

Compañeros de su promoción, comandantes de los PUMAS, quienes lo conocimos como nuestro instructor, los que vivieron con él situaciones de empleo y combate, aquellos en que la amistad superó los lazos de la profesión, juntamos nuestros saludos con la seguridad que los soldados viejos no morimos, simplemente nos desvanecemos.

En este proceso de recuperación de la memoria histórica de este insigne grupo de soldados especiales PUMAS, implica recabar algunos datos y publicarlos, de tal manera que el olvido jamás exista, en ocasiones con alegrías, otras con indignación pero con la certeza que en algún momento será por la caída de un combatiente.

Una segunda parte de la historia del Infante de Marina Rivera empieza cuando cumplió con éxito el el tercer curso propósito especial PUMA y luego fue asignado como instructor de la cuarta promoción; cuando el mando militar allá por 1986 decidió disolver el GFE 111 Rayo, fue asignado a la Base de Infantería de Marina en San Eduardo y fue instructor de un curso de comandos. Para esa época ya había completado otros cursos y las insignias, como testigos de preparación, resaltaban en su uniforme.

El destino y una lesión lo condujeron al hospital naval, en donde permaneció por algún tiempo y fue donde adquirió otras destrezas relacionadas con la odontología, pasó así a ser parte de unidades de sanidad; mucho podría contarse de su extensa hoja de vida en la que no constan únicamente su logros militares, sino también los de la vida familiar junto a su esposa y sus hijos.

Su entereza, profesionalismo y sentido militar a carta cabal fueron los sustentos para que alcanzar uno de los grados más altos de entre la tropa como es el de Suboficial. Y como "nada es para siempre" le llegó la hora de su retiro pero también fue la oportunidad para seguir en una de sus pasiones como es la de volar y lo hizo en las diferentes modalidades de parapente, como deportista profesional consiguió campeonatos nacionales e internacionales.

Su camino a reagruparse ocurrió mientras disfrutaba de sus paseos por el cielo, algún mal funcionamiento en las correas del arnés hizo que cayera desde aproximadamente 15 metros, a pesar de los primeros auxilios y las intervenciones médicas, no lograron impedir que dejara de respirar.
PUMAS en la despedida de Aníbal Rivera
Queda entonces:
Dadme mi Dios lo que te resta, dadme lo que jamás nadie te pide 
Yo no te pido el descanso ni la tranquilidad del alma ni del cuerpo...

... Dadme mi Dios lo que los demás no quieren,
pero dadme también
el coraje, la fuerza y la fe.

Hoy frente a su tumba, con los honores militares que se merece y se hizo acreedor, los PUMAS, usando nuestra boina verde, le encomendamos una nueva misión: Descansa en Paz.

Desde ahora tendremos en mente el nuevo vuelo en que se encuentra Anibal Rivera:


Gracias al PUMA Adriano Montenegro por la conversación que permitió escribir esta corta historia.

7 de septiembre de 2018

Un irrepetible desaire a la Bandera Nacional del Ecuador

Los valores cívicos - patrióticos han sufrido grandes reveses con la presencia de grandes cuestionamientos al Estado, gracias al accionar político de los gobiernos y las críticas ciudadanas que se difunden masivamente por las diferentes redes sociales viertuales.

Pero en este contexto, existe instituciones y profesiones que como parte de su tradición, su razón de ser y sus principios, no pueden ni deben darse el lujo de olvidar esos valores representativos de la patria y la nación.

Por historia y como misión encomendada, los militares hemos sido custodios de los símbolos patrios y para lograr ese honor hemos necesitado de entrenamiento y perfeccionamiento, aprender a cuidar el Escudo Nacional y la Bandera del Ecuador, nos ha costado muerte, dolor, lágrimas y esfuerzos sobrehumanos.

Pero existen eventos que ponen en duda esa preparación y eso ocurrió el miércoles 5 de septiembre de 2018, cuando en una rueda de prensa por temas de seguridad nacional y una situación externa no previsible, el estandarte de la Bandera del Ecuador, perdió equilibrio y se cayó. La reacción del Contraalmirante Renán Ruiz y el Brigadier General Patricio Mora es digna de resaltar por lo que dejaron de hacer.

En el siguiente vídeo se muestra lo ocurrido y luego de mirar es posible comentar:



¿Qué cruzó por la mente de los oficiales ante esta situación imprevista? ¿Fue más importante seguir protocolariamente firmes ante las cámaras de televisión? Ante estas interrogantes consulté con algunos compañeros de armas, porque en lo personal me pareció que ese accionar militar no mostró uno de los baluartes de la formación militar: cuidar el Estandarte Nacional.

Los aportes para construcción de este comentario vinieron del mi Crnl.(SP) Eduardo Vergara, mi Comandante Ángel Valencia y de muchos de mis otros compañeros PUMAS.

Las observaciones están en el orden que debió suspenderse por unos momentos la intervención para levantar el asta con la bandera caída y dejan una pregunta ¿Están o no los símbolos patrios por encima de cualquier evento o problema? Además que los dos oficiales debieron tomar la iniciativa.

Entre las opiniones estuvo aquella en que ante todo y sobre todo, están nuestros sagrados símbolos patrios. Parece que los militares se han olvidado el respeto y veneración a los mismos. Simplemente se debió parar la intervención y ubicar la Bandera Nacional en su sitio.

Así mismo se argumentó que a pesar que el asta con la Bandera casi le cae en la cabeza al marino, solo relucieron los instintos primarios, hacerse el quite para que no lo golpee, pero no da el paso siguiente: tomar la decisión consiente de velar por "hacer flamear nuestro tricolor con libertad", el entrecomillado es parte de el Himno de la Armada del Ecuador.

Mientras el funcionario civil seguía en su intervención ante los medios, el Contraalmirante bien pudo ponerse de pie, levantar solemnemente la Bandera Nacional, cuadrarse ante ella y volver a su sitio. Llama la atención también, que no hubo ningún otro militar que haya acudido de manera diligente a levantar la bandera.

Es extraño que luego del insuceso el Contraalmirante, la mira en el suelo y vuelve a su postura en la mesa y su rostro refleja un "pues ni modo". El Brigadier General también sigue inamovible en su puesto y el Viceministro pareciera que no supo lo ocurrido.

Por ahora es un evento que seguramente ya pasó en lo mediático y que la sociedad civil lo habrá superado con mucha facilidad. Pero ¿qué ejemplo queda para las tropas? 

Entrada a la Vicepresidencia
de la República del Ecuador.
Centro de Quito
Al redactar este caso, recordé que durante un recorrido por el centro histórico de Quito, la tarde el domingo 19 de agosto de 2018, pude pasar frente a lo que ahora es la Vicepresidencia de la República y lo que allí vi me pareció un simple descuido de algún otro funcionario. Pues la Bandera Nacional estaba sucia y a simple vista se notaba su descuido en todo el orden de los significa este símbolo patrio. Fue evidente que nadie la cuidaba.

En definitiva puedo concluir que el significado y significante de la Bandera Nacional del Ecuador, ha quedo relegado a un simple acto mediático; tal vez sea necesario que los militares dejemos de ser, legalmente, funcionarios y regresemos a vestir nuestro uniforme más con honor y sacrificio.

... juro sagrada bandera

en el aire, en el mar y en la tierra 

en la paz y en la horrísona guerra

defenderte hasta airoso morir.

12 de agosto de 2018

Forjados como PUMAS y un reencuentro 30 años después

Fue en 1985 que decidí ingresar a un curso que cambiaría mi vida hacia un rumbo que jamás lo pensé, estaba recién graduado del colegio; un curso que me exigió fuerzas más allá de las que jamás pensé tener. 33 años después me reencontré con la promoción de ese curso.

En ese año me en listé en la milicia y la verdad que no sabía en lo que me estaba metiendo, solo seguí el instinto de la aventura de mis 20 años y desde Quito fui a parar a Guayaquil, a un cuartel que estaba al interior de lo que en ese entonces se lo conocía como el "5to. Guayas". Era una unidad de fuerzas especiales que estaba al servicio del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas.

No estaba solo en esta aventura, estaban al menos unos 500 más los que llegamos a esta unidad, allí nos esperaban otros tantos, mayoría de ellos exconscriptos (yo no la hice); entonces fuimos recibidos como la respectiva ceremonia en el Grupo de Fuerzas Especial 111 Rayo "PUMAS". Correr, formar, hostigamiento, sudor, dolor, gritos, presión y frases que hasta ahora me retumban: muchos los llamados pocos los elegidos o, no son merecedores ni del aire que respiran ni de la comida que se comen.

Había entrado a curso de alto rendimiento físico y psicológico, fueron tres meses de duro trabajo militar con el que se intentaba formar y forjar un tipo de soldados entrenados de una manera diferente a lo que tradicionalmente se hacía en el Ejército, Marina y Aviación individualmente; en un día a día que parecía no acabar fui conociendo a muchos de quienes serían mi promoción.

En cada uno de esos "día a día" otros reclutas se retiraban, el esfuerzo del cuerpo y de las limitaciones superaron su espíritu, se quebraron y se fueron. El resto seguíamos sin saber lo que nos esperaba al día siguiente.

No lo niego y lo reconozco, cada noche, al llegar al sitio destinado para dormir, lloraba de dolor y sufrimiento, me decía: "mañana me largo de esta pendeja, no tengo porqué aguantar tanta cosa"; el sueño me vencía y parecía que apenas había cerrado los ojos ciando ya se escuchaban los gritos de los instructores para que nos levantemos, era hora del trote y del regreso al esfuerzo que debían hacer ellos para doblegarnos.

En cada momento las lágrimas se me escapaban y mis compañeros me decían y me repetían: tranquilo, aguanta... todo pasa..., hacia caso y llegaba la noche simplemente para empezar todo nuevamente. hasta que en algún momento pude controlarme porque había aprendido a desprender el dolor del cuerpo ante la consigna que todo pasa.

En el primer final de este trabajo habíamos aprendido a trotar sin mayores esfuerzos casi 40 kilómetros, a caminar con 60 libras a la espalda a una velocidad de casi 6 kilómetros por hora, a sentir la derrota la física y moral para al mismo tiempo a no darnos por vencidos, vivimos el significado de morir sin haber muerto.

Llegó el momento de la graduación de soldados contratados, apenas unos 200 llegamos al momento en que nos entregaron la primera insignia, pero solo era un pequeño paso que nos permitiría descansar uno corto tiempo porque nos habíamos ganado el paso a otro curso que prometía ser más intenso y que requería de humanos con nervios templados e inmunes a los sentimientos que estuviesen fuera del uniforme, el fusil y la misión. Los sobrevivientes no sabíamos que estábamos siendo parte de otro capítulo de la historia militar de Ecuador.

La mayoría de nuestros instructores habían sido combatientes de Paquisha (1981) y ya habían hecho el curso de PUMAS, su experiencia en combate era la mejor metodología de enseñanza; en el entorno político el Ecuador estaba la presencia del grupo terrorista - delincuencial "Alfaro Vive... ¡Carajo!" (AVC). Una reseña se puede leer AQUI

En cada ejercicio en el terreno o en instrucción al interior de la unidad, se trabajaba con la presión que todo es real y nada es juego, que manejar armas y tener conocimientos tácticos operativos no era un pasatiempo; cada error nos costaba más horas de perfeccionamiento y acondicionamiento físico, además de los consabidos "teques" y medición del dolor.

Pasaron nueve meses de entrenamiento técnico - intelectual para combatientes de primera línea; si la memoria no me falla al día de la graduación apenas llegamos unos 150, pero aún faltaba más. Otro corto descanso y fuimos trasladados a Latacunga a la Brigada de Fuerzas Especiales "Patria", debíamos ganarnos una tercera insignia, la de paracaidistas de combate. Del calor tropical al frío andino, era desde ya la primera prueba y las siguientes vendrían en el costo de ganarse la Boina Roja a pesar que ya sobre nuestras cabezas lucía la Verde.

Nos graduamos al menos unos 100 de Pumas - Paracaidistas y regresamos a nuestra unidad, la vida cambió y debía empezar el momento de poner en práctica lo aprendido.

Las circunstancias y otros cursos me llevaron lejos de mi promoción, alguna vez me encontré por casualidad con algunos de ellos; nada más. Supe de ellos cuando en el 1995 nos movilizamos debido a lo que se conoció como La Guerra del Cenepa, ellos en unidades diferentes a la que yo estaba; allí me enteré de las bajas en combate de dos de mis amigos de promoción: el "mocho" Solís y el "cabezón" Villacis.

De allí para acá nada de nada, hasta que en el 2018, por mis temas de trabajo en el periodismo salude con mi Contraalmirante Aland Molestina, quien había sido nuestro oficial instructor, él a su vez me puso en contacto con mi promoción Adriano Montenegro y así fui reclutado nuevamente, pero esta vez en un grupo de WhatsApp; entonces supe nuevamente de mis excompañeros y así fui saludando y recordando a quienes supieron enseñarme el arte de sobrevivir con el "aguanta... todo pasa".

Para el 14 de julio de 2018 nos convocamos los soldados de la cuarta promoción de soldados PUMAS - Paracaidista, de quienes en un momento de la vida pertenecimos o a la Armada, a la FAE o al Ejército, pues en el 111 Rayo nacimos y criamos juntos pero dependíamos a cada una de las fuerzas.

Los que asistimos ya estamos en el servicio pasivo, los volví a saludar y tuvimos una gran reunión de conversas, recuerdos, actualización de la vida, preguntas y respuestas sobre lo que pasamos cuando hicimos los cursos, remembranzas de los instructores y memorias de quienes ya murieron o bien en servicio o bien por enfermedades.

Para el día de la reunión ya no somos los jóvenes que cruzamos por primera vez la garita del 111 Rayo, estamos sobre los 50 años -la mayoría- muchos con nietos... pero vi en ellos los mismos rostros de esos días de entrenamiento, de esas largas jornadas aprendiendo tomas de playa o de caminar en medio de la oscuridad. Allí estaban luego de más de 30 años mis compañeros de armas.

En este grupo virtual empezaron a subirse fotos de de aquellos tiempos, de cuando solo existían las de papel y poco a poco se fueron construyendo remembranzas, con nombre y apellidos, apodos y anécdotas de todo tipo.
Fue como regresar al pasado con los rostros del presente, con el cúmulo de experiencias que habíamos adquirido o bien como militares o bien como civiles; las frases y dichos de esos tiempos, las bromas y las palabrotas que jamás se perdieron del léxico normal.

Hicimos comparaciones entre lo que fue esa época y lo que ahora se hace, la política no estuvo alejada de las pláticas, ni tampoco las nuevas formas de entrenarse militarmente, las andanzas en los pases obligados. Recordamos que un día fuimos soldados que pasamos del "verde fatiga" al especial uniforme camuflaje.

Historia de las Fuerzas Especiales del Ejército Ecuatoriano
Pág. 86 y 87
Cuando llego a esta parte de esta crónica, siento el orgullo de haber pertenecido a ese grupo de PUMAS y que la única forma de honrar a mis compañeros es ir recordando y recopilando nuestras historias para que no se pierdan, para que ese capítulo, nuestro capítulo, sea incorporado en los diferentes textos que recopila la Academia Nacional de Historia Militar - Ecuador.

Lograr este objetivo, al igual que toda operación militar que realizamos los soldados de Fuerzas Especiales, depende de la velocidad y la efectividad.

Pero por ahora, me quedo con las memorias de mis compañeros de la Cuarta Promoción de PUMAS, graduados en el GFE 111 RAYO.