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2 de mayo de 2026

En memoria del PUMA "Mocho" Solís

Mientras buscaba un libro para que me sirviera de compañía mientras hacia guardia cuando Madre estuvo hospitalizada, en uno de ellos, aquel que fue el primero que me regaló mi viejo, encontré un recorte de prensa del año 1995 con el relato de la llegada a Guayaquil del "Mocho" Solís, entrañable compañero de la IV Promoción de PUMAS, muerto en combate.

En un inició pensé únicamente transcribir la historia, pero quise darle más contexto a la historia y así fue que del viejo álbum de fotos en papel desempolvé dos de ellas, en dos distintas escenas de que fueron parte de nuestro entrenamiento. La primera cuando estábamos aprendiendo las técnicas de toma de playas y en el que aún no lo hacíamos equipados hasta no adquirir las destrezas necesarias para este tipo de operaciones. En primer plano el "Mocho" tras él mi persona, luego el Cabo Haro (no recuerdo su nombre).

En esta otra foto... por supuesto que posada, yo fingía que daba instrucciones y el "Mocho" prestaba atención. Casualmente están dos oficiales que también estaban haciendo el curso: Luis Lara que llegó a ser Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y Ministro de Defensa, así como Amilcar Villavicencio que fue Comandante de Operaciones Navales y quien organizó la ceremonia de reconocimiento a quienes nos formamos en el Grupo de Fuerzas Especiales 111 "Rayo" PUMAS.


Vale recordar que el apodo "Mocho" fue porque había perdido una parte de la oreja derecha y sin mal no recuerdo había sido por la mordida de un burro.

Con estos antecedentes, en honor a Gabriel "Mocho" Solís, procedo a transcribir lo publicado en la Pág. 9 del diario impreso El Universo del 28 de febrero de 1995.

Murió defendiendo la Patria en Twintza
Honores a un héroe guayaquileño

Con todos los honores militares fue sepultado ayer el cabo Gabriel Solís Moreira, natural de Guayaquil, quien ofrendó su vida en Tiwintza al defender el territorio ecuatoriano luego del artero ataque de tropas pe ruanas, que no respetaron el acuerdo de cese al fuego que firmó su gobierno.

Lágrimas de dolor y orgullo vertieron los familiares del "Héroe Nacional" que cayó en combate el miércoles anterior y que lo convirtió en el primer guayaquileño que muere en defensa del honor nacional en el actual conflicto con el Perú.

El cuerpo del malogrado militar llegó hasta la pequeña y modesta vivienda situada en la calle Brasil y la 37, donde habitan sus familiares, para recibir el adiós de amigos, compañeros de armas y vecinos.

Nutridos aplausos y gritos de ¡Viva el Ecuador! saludaron la llegada del féretro del cabo Solís Moreira a la casa de su madre, Rosalía Moreira, quien sobreponiéndose a la pena que la embargaba expresó su orgullo por la heroica muerte de su hijo.

Los restos del cabo Gabriel Solís Moreira fueron velados por espacio de dos horas en el domicilio de sus padres, luego de lo cual fueron trasladados hasta el cementerio General de Guayaquil en un desfile fúnebre en el que participaron sus compañeros del Ejército, familiares, amigos y ciudadanía.

Tuvo tres hijos

El cabo primero Gabriel Solís Moreira fue miembro de las Fuerzas Especiales del Ejército, estuvo casado con Gloria Oyola, con quien procreó tres hijos: Gabriel que cumplirá 10 años este 9 de marzo; Lady de 7 años y Raúl Clotario, un tierno bebé que cumplirá cuatro meses de edad también el 9 de marzo.

La esposa manifestó que se enteró de la muerte de su marido recién el domingo en la mañana, en circunstancias que iba a preparar el almuerzo para sus hijos.

Recordó que la última vez que el héroe Gabriel Solís Moreira estuvo en casa fue para las fiestas de año nuevo, ocasión que sirvió para hacer planes para ir toda la familia a vivir a Lago Agrio, sitio donde su esposo estaba acantonado.

Anotó que la última vez que conversó que su esposo fue hace pocos días cuando le dijo que estaba bien y que regresaría en marzo para pasar vacaciones con toda la familia.

La viuda, visiblemente consternada, expresó "quien va a ver a mis hijos ahora que él no está, era el único sostén del hogar".

Los vecinos coincidieron al señalar que el cabo Gabriel Solís Moreira fue un hombre amigable que se llevaba bien con todos y que le gustaba practicar el fútbol y el voleibol.

Madre orgullosa de su hijo

La madre del soldado muerto en combate, Rosalía Moreira Tejena, tiene 57 años de edad, manifestó que estaba destrozada por la muerte de su hijo, pero que se sentía orgullosa por la valentía de este, "ya que ofrendó su vida por la Patria".

"Mi hijo era muy bueno conmigo y con todos sus amigos y compañeros. Si tenía algo de comida la compartía con los demás. Era amigable y no sentía rencor por nadie", dijo la señora Rosalía Moreira.

"Nunca me contó sobre problemas en su trabajo e incluso cuando estaba enfermo no le gustaba ir al médico si esto afectaba sus actividades en el Ejército", expresó la madre del soldado caído en Tiwintza.

"Gabriel llamó por teléfono el 5 de febrero para indicar que estaba bien y que se iba a pelear en la zona de conflicto", manifestó llorosa la señora Rosalía.

Anotó que Gabriel fue el segundo de cinco herma-nos, y los que siguen vivos son Napoleón, José, Olivia y Juan, este último realiza el servicio militar en la Base Logística de Durán.

Listo para luchar

Juan, hermano del soldado muerto en combate, señaló que él también está listo para luchar por la Patria y si hay que morir que así sea. Todos estamos preparados físicamente y mentalmente para combatir cuando sea necesario".

El pequeño Gabriel Solís Oyola, hijo del Héroe de Tiwintza, a sus casi 10 años de edad intentaba com-prender la magnitud de su tragedia y solamente atinaba a no separarse del ataúd con el cuerpo de su padre.

Por el descanso eterno del alma del cabo Gabriel So-lis Moreira se ofició una misa de cuerpo presente a cargo del padre Gaetano Franceschini.

Luego de un largo desfile por las calles de Guayaquil los restos del héroe fueron sepultados en el cemente-rio general.

Familiares esperaron restos en aeropuerto

Los restos mortales de los militares caídos en combate fueron transportados desde Quito hasta el aeropuerto Simón Bolívar de Guayaquil, donde fueron recibidos por familiares, amigos y compañeros de armas.

Los cabos del Ejército Fausto Espinoza Pinto y Gabriel Hipólito Solís Moreira fallecieron durante los enfrentamientos registrados el miércoles anterior en la base de Tiwintza, cuando el lugar fue atacado por tropas peruanas que no respetaron el acuerdo de cese al fuego firmado por representantes diplomáticos de ambos países.

Los familiares de los uniformados caídos en combate esperaron sus restos desde las 07h00 de ayer.

Una calle de honor, ubicada en la pista Nº 1 del aeropuerto Simón Bolívar, conformada por soldados, fue el último homenaje que como Héroes Nacionales recibieron antes de ser entregados a sus familiares. (Fin)

El compañero y camarada Gabriel Solís, luciendo la Boina Verde de PUMA que lo acredita soldado de Fuerzas Especial.

Datos extras localizados

Existe la Escuela de Educación Básica: Sargento Gabriel Solís Moreira en Isla Trinitaria, Guayaquil.

Foto: Unidos por la Educación @UxEong

Una calle en Guayaquil también lleva su nombre: 


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Datos sobre el editor de la nota:

Cuenta X: @Zavala_Ra
Blog de Comentarios cortos: https://raulzavala.wordpress.com/
Blog de generalidades: https://lodijeron.wordpress.com/

Canal de vídeos: https://www.youtube.com/@RaulZavala 

17 de septiembre de 2025

Carta de la hija de Washington Cáceres a sus compañeros PUMAS

 El 16 de septiembre de 2025 se cumplió el sepelio del nuestro amigo y hermano PUMA Washington "Chiche" Cáceres, un grupo de compañeros que militamos en el 111 Rayo se hizo presente en esos momentos de dolor y resignación, hicieron tanto guardia de honor como brindaron apoyo a la familia.

Cumplidas las honras fúnebres, la hija del Chiche remitió una carta a los PUMAS:

De antemano queremos agradecer profundamente a todos ustedes por su presencia y por la despedida tan especial que recibió mi papá, el Sargento Primero Washington "Chiche" Cáceres Montoya. Nunca imaginamos (y quizás él tampoco era del todo consciente) del aprecio, la consideración y la estima que todos sus camaradas tenían por él.

Siempre escuchábamos en casa sus historias, recuerdos y anécdotas cotidianas, pero jamás pensamos llegar a ser testigos directos de los valores que ustedes demuestran como grupo hacia sus compañeros: valores dignos de aplaudir como la lealtad, el compromiso, la humildad, el honor y la integridad.

Nos sentimos profundamente honradas y conmovidas por el hermoso homenaje brindado a mi padre. Escuchar de cada uno de ustedes las cualidades y virtudes que lo caracterizaron ensanchó nuestro corazón de orgullo. Y no solo fueron palabras: el simple hecho de sentirnos respaldadas en un momento tan duro por su lealtad hacia él, es algo que difícilmente podemos describir con palabras.

Solo nos queda expresar nuestro respeto y gratitud eterna hacia cada uno de ustedes, camaradas.

¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!

Atentamente, Esposa e hija.

A estas sentidas palabras las acompañó de una foto familiar con el siguiente texto de la hija: Mi padre me amó tanto, que celebró mi vida hasta el último día de la suya. Foto tomada el 12 de Septiembre del 2025.


Comitiva especial conformada por quienes militaron el GFE 111 "Rayo" PUMAS

En memoria del SGOP. PUMA - Paracaidista Washington Cáceres: Juntos aprendimos otro concepto de vida y muerte. (Click en la foto para leer el texto completo)


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Datos sobre el autor de la nota:

15 de septiembre de 2025

Juntos aprendimos otro concepto de vida y muerte

 En memoria del SGOP. PUMA - Paracaidista Washington Cáceres   

Que los dioses del cielo, tierra y mar siempre estén contigo. 

Hermanos PUMAS de la cuarta promoción:

Nada termina. Despedirse es un juramento renovado, seguimos juntos a pesar de haber tomado caminos diferentes, no hay ni hubo separación, aprendimos a seguir hasta quedarnos sin suspiro, hasta que no nos quede ni una gota de sudor y ni de sangre. Pero duele esta despedida.

Hoy, que estamos en familia, reconociendo que venimos del mismo molde, como soldados hemos compartido experiencias, nos conocemos y nos entendemos… cuando aprendimos, juntos, otro concepto de vida y muerte… mirándonos a la distancia los unos a los otros porque así es el rumbo militar.

Hoy, cuando ya no habitamos en los cuarteles, cuando nuestras botas las hemos dejado limpias y guardadas, cuando nos quedan los recuerdos… cuando lucimos nuestra Boina Verde sin nuestro uniforme camuflaje, evocamos la hermandad que construimos.

Hoy, ante el nuevo viaje de nuestro amigo, compañero, camarada y hermano, no importa el concepto, la vida la hemos experimentado en su máximo esplendor, por eso valoramos intensamente el significado de un desgarrador adiós.

Hoy, duelo en nuestros pensamientos y conversaciones. Los soldados de ayer somos los mismos, el paso del tiempo es solo eso, porque perdura en nuestros corazones, aunque el cuerpo nos traicione, la fuerza del espíritu para no derrotarnos.

Hoy, gloriosa aunque triste despedida. Evocamos los tiempos de entrenamiento y empleo, confiando en el destacamento de avanzada, el que nos muestra el camino por el que tenemos que recorrer. Hacia allá va ahora otro PUMA con la confianza de que no estuvo, ni está ni estará solo. 

Hoy, reverentes ante tu memoria, agradecemos tu herencia de coraje y alegría. Descansa en paz, camarada PUMA Paracaidista. La hermandad siempre te recordará.

Ecuador, 14 de septiembre de 2025

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16 de agosto de 2019

Una breve crónica militar de Ecuador

Como un nuevo aporte al proceso de mantener viva la historia del GFE 111 "Rayo" - PUMAS, se trabajó en un vídeo que tiene como base el reconocimiento militar a quienes fuimos parte de esa unidad, que completamos el curso de comandos israelitas y el cual nos permitió oficialmente llevar la Boina Verde.
PUMAS Paracaidistas:  Roberto Bustamante, Fernando Vega, César Montenegro, Byron Sosa y Raúl Zavala.
Gracias a una gestión personal y al apoyo del colega Yerson Palma, fue posible producir un vídeo que sintetiza la importancia histórica tanto de la creación y acción del curso propósito especial PUMA, de la misión del Grupo de Fuerzas Especiales 111 "Rayo" y su influencia en las unidades del Ejército, Marina y Aviación; así como del reconocimiento especial del que fuimos objeto en la conmemoración del Día de la Independencia el sábado 10 de agosto de 2019, en el Parque de la Armada - Guayaquil.


PUMAS -"Boina Verde" en el contexto histórico from Zavala _Ra on Vimeo.

13 de marzo de 2019

Twitza y Cenepa: historia de héroes y olvidos


La Verdad publicó mi artículo sobre uno de los hechos históricos del Ecuador que han quedado en el olvido, al que no se informa en escuelas y colegios, el que las nuevas generaciones lo desconocen; se trata de la guerra con el Perú y su capítulo del Cenepa y Twitza.

Lo publicado en la edición 367 de la revista correspondiente a febrero del 2019, es una manera de apoyar a recuperar la memoria, pero también para dejar constancia que la nación tiene otros héroes que por mucho tiempo fueron relegados al olvido político. Las memorias de lo ocurrido en combate han sido reveladas desde las palabras de quienes sintieron los estruendos de la guerra y vieron a sus compañeros morir, de los cargaron sus cuerpos.

Muchos datos se quedaron en el tintero, pero poco a poco los iré incorporando, además de la experiencia de haber leído el libro publicado por mi Coronel Vergara, a quien agradezco por el ejemplar autografiado.

Como un antecedente: mi Coronel Vergara, así mismo, difundió una de las experiencias de guerra, misma que la publique en mi blog: Carta pública, enviada al Sr. General Paco Moncayo el 23 de diciembre del 2016.

Al final de esta entrada se encuentra el vídeo con el ritual que sirve para mantener con vida a nuestros compañeros caídos durante el conflicto; a continuación transcribo el artículo titulado: "CENEPA: un vergonzoso olvido del Ecuador"

La historia nunca deja de escribirse, más aún cuando el protagonismo está enmarcado en acontecimientos heroicos de una nación. Es lo que aprendí cuando terminé de leer el libro “Twintza, honor y gloria”.

Este capítulo de Ecuador lo relata el Crnl. (SP) Eduardo Vergara, quien estuvo al mando de las tropas que se emplearon en el frente durante el conflicto bélico con el Perú, en lo que fue la zona no delimitada en la amazónica Cordillera del Cóndor; un olvido social de lo ocurrido en 1995.

En el imaginario de la población están presentes otros nombres de esta gesta militar, pero no de quienes cayeron, no de quienes durante semanas estuvieron internados en la selva, evitando que el enemigo los mate, evitando que el enemigo se tome lo que por herencia pertenece al Ecuador.


El Coronel Vergara narra las crudas escenas que junto a sus soldados vivieron, las sensaciones y sentimientos cuando llegaron las noticias de las bajas, explica al detalle – como un diario de guerra- los movimientos, la toma de decisiones y las órdenes, los impases con los mandos que a la distancia decidían, aparentemente, por las informaciones más del enemigo que por fuentes propias.

Mucho antes que esta guerra estallara, tuve la oportunidad de conocer a Eduardo Vergara cuando presté mis servicios en el Grupo de Fuerzas Especiales “111 Rayo”, conformado por quienes completamos el entrenamiento PUMA. Con esta confianza conversé con él.

Mi Coronel, ¿Considera que los historiadores del Ecuador han excluido la importancia del Conflicto  del Cenepa, en los procesos de desarrollo nacionales? 

La respuesta es concluyente:  “… algunos  historiadores poco o nada han hecho, para incluir en el presente Plan de Desarrollo la importancia de aquel triunfo militar histórico, alcanzado luego de 163 años de vida Republicana, allá en el Alto Cenepa. Siendo la historia la narración de los hechos verídicos a través del tiempo, es muy necesario que nuestra juventud sepa de aquella gesta que nos orgullece a todo el pueblo ecuatoriano.”

Por alguna razón, el escenario político en Ecuador busca minimizar las gestas de los ciudadanos que ejecutaron acciones que fueron más allá de su deber, se lo evidencia cuando también están olvidadas las insignes personas, civiles y militares, que estuvieron enfrentando las desgracias del terremoto del 2016 en Manabí y Esmeraldas.

Es la imagen que me fui formando mientras avanzaba en cada página del libro, situaciones que seguramente no podrán leerse en ningún otro texto y que está fuera del alcance de las actuales generaciones. Es allí que me encuentro con el Almirante (SP) Aland Molestina, quien escribe el resumen en la contraportada.

El Almirante Molestina, Comandante del “111 Rayo” y mi instructor, sintetiza la crónica de Coronel Vergara: “…perenniza la acción heroica de aquellos soldados que ofrendaron su vida por el Ecuador y de aquellos héroes vivos olvidados por la historia”.

Entrevista al Almirante (SP) Alad Molestina.
Los dos oficiales fueron compañeros en el curso de PUMAS y cuando empiezo a escribir este artículo, tengo la oportunidad de preguntar a mi Almirante Molestina sobre el autor del libro; me narra el temple del paracaidista Vergara, cuenta lo que significó unificar criterios combativos en las tres ramas de las Fuerzas Armadas. Pero también me dice del carácter de aquel oficial de Fuerzas Especiales, que le permitió enfrentar y comandar a sus soldados para cumplir la misión.

El excomandante de la Armada Nacional también comenta que los altos y bajos que tuvieron durante el curso, pero explica que todos fueron necesarios para que en 1995, el Coronel Vergara tuviese la capacidad de enfrentar tan complejo escenario bélico.

Retomo la conversación con el autor del libro: ¿Por qué considera que se ha disipado en el tiempo el concepto de Generación de la Victoria?

Con los compañeros PUMAS
“Desde que finalizó el conflicto, existieron muchos intereses personales y políticos que tergiversaron su verdadero significado de aquella Gesta Histórica; posteriormente, comienzan a formarse ciertos grupos, asociaciones de excombatientes, sin tener un objetivo claro de lo que persiguen. La mayoría de jóvenes, desconoce aquella victoria ecuatoriana de hace 24 años, por lo que es necesario, hacer foros, charlas y  conferencias en los colegios, universidades y sociedad civil, dando a conocer la verdad de los hechos.”

En mayo del 2018, finalmente la Asamblea Nacional condecoró al Crnl. Vergara por su actuación en el conflicto del 95, sin que ello no signifique que en la memoria de cientos de excombatientes su nombre ocupe un lugar especial. Quizás fue un primer paso para la nación retome el camino hacia su seguridad.

Hoy que las nuevas amenazas son el narcotráfico y el crimen organizado, tal vez sea necesario regresar a los entrenamientos militares que empezaban con la consigna:

¿Para qué vamos a trabajar el día de hoy? 

Y los soldados respondíamos en un solo grito combativo:

Para fortalecer nuestro cuerpo y nuestro espíritu
Para reconquistar con las armas
Lo que la política y la diplomacia han cedido.

¡¡Viva el Ecuador!!

El viernes 25 de enero de 2019, en Guayaquil se cumplió una ceremonia en memoria de los caídos en combate, a la que asistimos quienes de una u otra manera fuimos parte de estos heroicos acontecimientos. Así fue el mantener con vida a nuestros compañeros de armas:




Otro post relacionado con esta historia: Tiwintza: los impases de un soldado - A los 24 años del Cenepa

10 de febrero de 2019

El triángulo AEI que ayudó a mis blogs

De enero a julio de 2018 nunca supe cómo revertir el final de mi entrada sobre la evaluación de la gestión en mis blogs, hasta que las fuerzas del Universo se confabularon a mi favor y despejé una incertidumbre simple: estoy dispersando mi capacidad en muchos frentes y ¿qué pasaría si me enfoco a planificar y generar picos?

Lo que tenía a la mano para enfocarme y planificar eran mis conocimientos básicos de trigonometría más los aprendizajes sobre análisis de escenarios y los entrenamientos militares en aspectos del uso de inteligencia básica para el empleo en el campo de batalla.

Triángulo AEI para potenciar publicaciones Web.
Todo empezó cuando publiqué "Escribir y publicar: una buena idea sin un plan", hasta que recibí conocimiento sobre un posible camino que podía tomar y seguir alimentado mis blogs y no perderlos, para seguir contando historias que lleguen más lejos; tomé conceptos de otras ciencias y así salió la luz: Picos, ruidos y marketing para el periodismo.

Pues bien, empecé a probar mi propia medicina y a esta fecha -como un punto de partida- ya tengo un nuevo diagnóstico numérico simple:

Blog
2017
2018
11
38
25
108
1
0
21
0
221
578

Pero a este incremento de publicaciones debo sumar que también debí seguir aportando con otras Webs y más seguido; además, en agosto también empecé a colaborar mensualmente con la revista impresa "La Verdad", sin descuidar lecturas, ni crecientes obligaciones laborales y sociales.

La situación de los blogs en cero. Al tener otras características que requieren un mayor trabajo literario, en tiempo y desarrollo, decidí hacer una pausa para no dispersar esfuerzos mientras fortalezco los otros tres. El asunto es retomar historias ficticias y el terremoto en este 2019.

Ahora bien, ese aumento de cantidades de entradas produjo también otras realidades entre otras: más visitas. Algunas explicaciones a continuación:

 
El real crecimiento de visitas empieza en agosto de 2018 y a pesar que hubo una pequeña recuperación en el 2017, la tendencia era a la la baja, lo cual pudo ser revertido ya en el año pasado.
El más viejo de mis blogs estaba en franca decadencia, las primeras publicaciones había perdido su formato y si en algún momento algo hizo subir las visitas fue un "golpe de suerte". De igual manera es a partir de agosto del 2018 que empezó a tener una visitación sostenida en aumento.

La tendencia a la baja en este caso si fue de alta preocupación, a pesar que el publicar entradas significaba un trabajo menor. Lo realizado en cinco meses produjo un repunte y que bien, si estoy en la línea correcta, deberá mejorar sustancialemente en este 2019 hasta igualar y superar el 2013.
Con estos datos paso a contar lo que hice durante los últimos cinco meses hasta que logré establecer un método de trabajo que me permitió llegar a objetivos externos; las recomendaciones de innovación y afines no sirven si es que no se tiene un sistema práctico, mutable y adaptable. Es indiscutible que el primer elemento para que todo plan, acción y capacidad de reacción, funcione es necesaria la disciplina y en esa política me mantuve.

¿Qué fue lo primero? Pensar, cuestionarme sobre los datos que requería para estructurar la ruta por lo tanto preparé el triángulo AEI (Ambiente - Ecosistema - Impactos):
1.- Hice un mapa de mi ambiente operacional, de mi entorno social, familiar, digital (Twitter y WhatsApp) y laboral, con lo cual entendí las líneas de conexión con tiempos, movilidad y expectativas.
2.- Me tomé unos días para describir el ecosistema en el que mis entradas debían moverse y se mueven, con algunas expresiones que bien pueden encajar en la teoría de la evolución, la capacidad del camaleón y las oportunidades de adaptación, sin descuidar la "cadena alimenticia".
3.- Completé la matriz de actores principales y secundarios sociales, familiares, digitales y laborales; implicó determinar los impactos que podrían provocar sus acciones y comportamientos; además con una evaluación de las intencionalidades manifiestas y latentes.
La construcción del triángulo AEI no fue un asunto de sentarme una tarde a escribir y escribir, fue el resultado de un proceso continuo de publicación y evaluación, de anotaciones en papel y en la mente, de registro de picos y ruidos que provocaban lo que aparecía en mis blogs.

A modo de explicación: ante la dinámica que existe en el actual mundo, lo práctico fue recurrir a las implicaciones de la triangulación Delaunay:



La operación también en consistió en la racionalización de mis tiempos y en el uso de redes sociales virtuales; aquí estuvo planteado como objetivo estratégico: evitar desgastes físicos y mentales inútiles. (Nota: es fundamental definir el significado de objetivos estratégicos para cada plan).

También realicé cambios visuales en mis blogs, tanto para computadores de escritorio como en teléfono celulares o móviles; incorporé nuevos contenidos y fui definiendo el estilo de la redacción, conforme los días pasaban, las publicaciones iban de una en una "apareciendo"en una especie de catalizadores.

El otro movimiento táctico. Considerando el simple hecho de tener un plan recurrí a la innovación con el descubrimiento y uso de otras herramientas para la difusión de mis contenidos, evitando que se conviertan en mediáticos, sino que tengan las características de un "disparo de francotirador", siempre en función de las recomendaciones que me entregaba el análisis permanente de las modificaciones que se realizaban en el triángulo AEI con cada acción previa.

En resumen, esta entrada me ha tomado un año trabajarla, desde que supe la importancia de mis blogs y que no había hecho nada especial para fortalecerlos, hasta que empecé a planificar - operar, con lo que ahora publico un nuevo capítulo, que de seguro no es el final.

Seguramente la otra parte no deba esperar hasta febrero del 2020 para ver la luz.

8 de enero de 2019

Los paseos por el cielo del PUMA Aníbal Rivera

La muerte en los soldados de fuerzas especiales no es una tragedia pero no dejan de doler. Es lo que nuevamente vivimos quienes pertenecimos a la unidad militar GFE 111 Rayo "PUMAS" cuando nos enteramos del incidente con Aníbal Rivera.

En nuestras unidades se asegura que "los paracaidistas nunca mueren, solo van al infierno a reagruparse" y eso es lo que ahora sabemos del Suboficial Infante de Marina (SP) Aníbal Rivera, quien disfrutaba de su retiro en una de sus pasiones: pasear por el cielo.

El lunes 8 de enero de 2019 recibimos la noticia y los mensajes de condolencia no se hicieron esperar, cada uno de quienes aún nos mantenemos en otro "cuartel virtual".

Compañeros de su promoción, comandantes de los PUMAS, quienes lo conocimos como nuestro instructor, los que vivieron con él situaciones de empleo y combate, aquellos en que la amistad superó los lazos de la profesión, juntamos nuestros saludos con la seguridad que los soldados viejos no morimos, simplemente nos desvanecemos.

En este proceso de recuperación de la memoria histórica de este insigne grupo de soldados especiales PUMAS, implica recabar algunos datos y publicarlos, de tal manera que el olvido jamás exista, en ocasiones con alegrías, otras con indignación pero con la certeza que en algún momento será por la caída de un combatiente.

Una segunda parte de la historia del Infante de Marina Rivera empieza cuando cumplió con éxito el el tercer curso propósito especial PUMA y luego fue asignado como instructor de la cuarta promoción; cuando el mando militar allá por 1986 decidió disolver el GFE 111 Rayo, fue asignado a la Base de Infantería de Marina en San Eduardo y fue instructor de un curso de comandos. Para esa época ya había completado otros cursos y las insignias, como testigos de preparación, resaltaban en su uniforme.

El destino y una lesión lo condujeron al hospital naval, en donde permaneció por algún tiempo y fue donde adquirió otras destrezas relacionadas con la odontología, pasó así a ser parte de unidades de sanidad; mucho podría contarse de su extensa hoja de vida en la que no constan únicamente su logros militares, sino también los de la vida familiar junto a su esposa y sus hijos.

Su entereza, profesionalismo y sentido militar a carta cabal fueron los sustentos para que alcanzar uno de los grados más altos de entre la tropa como es el de Suboficial. Y como "nada es para siempre" le llegó la hora de su retiro pero también fue la oportunidad para seguir en una de sus pasiones como es la de volar y lo hizo en las diferentes modalidades de parapente, como deportista profesional consiguió campeonatos nacionales e internacionales.

Su camino a reagruparse ocurrió mientras disfrutaba de sus paseos por el cielo, algún mal funcionamiento en las correas del arnés hizo que cayera desde aproximadamente 15 metros, a pesar de los primeros auxilios y las intervenciones médicas, no lograron impedir que dejara de respirar.
PUMAS en la despedida de Aníbal Rivera
Queda entonces:
Dadme mi Dios lo que te resta, dadme lo que jamás nadie te pide 
Yo no te pido el descanso ni la tranquilidad del alma ni del cuerpo...

... Dadme mi Dios lo que los demás no quieren,
pero dadme también
el coraje, la fuerza y la fe.

Hoy frente a su tumba, con los honores militares que se merece y se hizo acreedor, los PUMAS, usando nuestra boina verde, le encomendamos una nueva misión: Descansa en Paz.

Desde ahora tendremos en mente el nuevo vuelo en que se encuentra Anibal Rivera:


Gracias al PUMA Adriano Montenegro por la conversación que permitió escribir esta corta historia.

11 de noviembre de 2018

El porqué de la disciplina militar

La historia de las naciones, guste o no, está en el marco de las acciones de guerra o políticas de sus fuerzas armadas, pero también en la actuación frente a situaciones de calamidad social o de críticas emergencias. Este protagonismo tiene una base fundamental: su filosofía institucional y su disciplina.

Por mi entrenamiento en aspectos militares, de desarrollo y periodísticos, soy un convencido que la formación casi parecida a la escolástica en conjunto con la disciplina, son las herramientas de mayor utilidad para que una sociedad pueda tener un escenario adecuado de sana convivencia y de alta productividad.

Ya habrá la oportunidad para establecer en un nuevo documento los análisis comparativos entre la escolástica y la formación militar; por lo pronto la intención de este comentario es dejar constancia de una parte de las explicaciones que el comandante en jefe del Ejército de Chile, general Ricardo Martínez, sobre los detalles y consecuencias del homenaje que recibió el exbrigadier del Ejército, condenado por delitos de lesa humanidad, Miguel Krassnoff Martchenko.

¿Por qué dejar constancia? Pues ante las nuevas realidades en que estamos inmersos, la mayor ausente es la disciplina y el manejo adecuado de las estructuras institucionales; además de la necesidad de separar a las fuerzas armadas de los debates ideológicos.

Transcribo lo mencionado por el Gral. Martínez:

"... acá no hay un temor ni ala izquierda ni a la derecha. Cuando el Ejército dice, mire el ejército quiere ser percibido, valorado, reconocido por la inmensa mayoría de los chilenos es precisamente porque no pueden haber ni derechas ni izquierdas o centros, porque el Ejército pertenece a todos los chilenos. El ejército no tiene temor, diputado Romero, Usted ayer en su intervención hablo de una diferencia entre los oficiales y los suboficiales colocando probablemente de manera sin querer una cuña entre ambas formas de enfrentar el trabajo en el Ejército: oficiales y suboficiales; Usted con ese comentario lo que estaba haciendo era atacar de manera frontal a lo más relevante que tiene una  institución armada, ¿Cuál es? la disciplina militar. Yo si le pido que tenga el cuidado, porque tal como se ha dicho acá, una institución armada que tiene la potestad de las armas, necesita sí o sí de la disciplina militar. de manera tal que se cumplan las órdenes, órdenes legales..."

En mi comentario ¿Por qué es necesaria la auto depuración en Fuerzas Armadas?  explicó las razones, pero no pude en ese momento sugerir el cómo hacerlo, y pues algunos de los argumentos se evidenciaron en estas palabras y la manera de enfrentar militarmente un problema y sobre todo en un estricto cumplimiento al ordenamiento jurídico, independiente de las acciones internas que se tomen.

Puedo asegurar que el rompimiento de las estructuras militares traen consecuencias inimaginables para la nación entera, pues allí en la que se forja este trascendental pilar del desarrollo, al menos en Ecuador, muy a pesar que las actuaciones políticas del pasado hayan llevado a las Fuerzas Armadas del Ecuador a que asuman o se tomen el poder político y el Gobierno.

Recuperar el honor del uniforme les ha costado a los militares sangre, dolor y vidas humanas.

Referencias: 

Intervención del Comandante Martínez ante la comisión de seguridad del Legislativo chileno:



Miguel Krassnoff Martchenko, está preso por 71 crímenes contra los derechos humanos cometidos durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990); cumplidos los proceso legales en un comunicado del Ejército se asegura: “Nuestra institución es y será siempre respetuosa de las resoluciones de la justicia”.

Nota sobre la crisis generada por el homenaje:



El Ejército chileno pasó a retiro al coronel Germán Villarroel, que se desempeñaba como director de la Escuela Militar, por “las responsabilidades de mando” en el homenaje que se le rindió en las dependencias de la Escuela Militar al genocida Miguel Krassnoff Martchenko.

También se destituyó al coronel Miguel Krassnoff Bassa, que era director de la Escuela de Idiomas. Como se encontraba próximo a finalizar su servicio, porque antes del homenaje había pedido su retiro voluntario, se le solicitó “la entrega inmediata” del mando del instituto.

29 de octubre de 2018

Sudor, dolor y valor están en la Boina Roja

Libro de fácil lectura, de explicaciones sobre las
implicaciones de ser un soldado de Fuerzas Especiales
Por causalidad terminé de leer un libro escrito por un Boina Roja, un día antes del Día de Paracaidista Ecuatoriano, en momentos en que la Nación requiere de un soporte y las Fuerzas Armadas de un zacudón.

¡Para hacer algo, no es necesario se héroe! se titula el conjunto de narraciones históricas que realiza Coronel en servicio pasivo Marcelo Gaibor Escobar, en las que conjuga su paso por el Ejército Ecuatoriano y sus entrenamientos como soldado de Fuerzas Especiales, con las recomendaciones que ese caminar sirve para la vida civil.

La historia de como uno a uno fue pasando los cursos para adquirir esas destrezas que sirven para el sobrevivir en combate, para cumplir con la misión, para responder con eficiencia ante situaciones complicadas en que ya no queda ni un gramo de fuerza física y a un paso de perder la razón. Es la máxima expresión que uno puede superarse a sí mismo y estar listo para ir a la guerra o soportar las inclemencias de una situación de emergencia social.

Una de las fotos de mi
entrenamiento
como paracaidista.
Entonces mientras recorro los párrafos perfectamente articulados, recuerdo los tiempos en que pasé pruebas similares durante el entrenamiento en la Brigada Patria  y que al final terminaron con otros de los galardones que puede alcanzar un militar:el parche y la Boina Roja.

En un sinnúmero de ocasiones conté el significado de ser militar y de la Legión de la Vieja Calavera, pero al llegar a esta etapa de mi nueva forma de ver el mundo, me doy cuenta que lo aprendido con sudor, dolor y valor me sirven aún, me genera una fortaleza adicional.

Entre líneas el Crnl. Gaibor narra sobre los valores adicionales que existen cuando uno se ha decidido por usar el uniforme y, más aún, cuando lleva el peso de las alas paracaidistas sobre la cabeza.

Sudor, dolor y valor, son parte
de la mística de llevar la
Boina Roja.
Las emociones transmitidas en aquellas páginas hacen que "desempolve" mi Boina Roja y la use para seguir leyendo, hasta que llego al final del capítulo 7 y me quedo mirando el infinito y memorizando aquel consejo impreso con letra cursiva: "Si sientes que estás amenazado, retírate en silencio y prepárate; al rayar el alba, fortalecido como estés: será tu sorpresa, la que aniquile al oponente."

Un buen día de salto,
llegar a tierra y encontrarse
con los compañeros sanos
y salvos.
Regreso entonces a mi recuerdos, a los momentos en que el trabajo diario era estar siempre listo, en no dejar nada al azar y saber enfrentar los momentos necesarios para el gran día del primer salto. No recuerdo la fecha en que nos trasladaron a Esmeraldas, allí sería la ocasión para saber si es que los duros entrenamientos tendrían resultados.

Subir al avión, acomodarse y sentir el cuerpo pegajoso por el clima y por el miedo-valor, hasta que llega el momento de los gritos porque estamos listos para llegar a la zona de salto... siguen los gritos del jefe de salto, reviso las correas que ajustan el paracaídas a mi cuerpo, el gancho nunca salió de mi mano. "Enganchar y asegurar" fue la orden, no había macha atrás y a caminar hasta la puerta del avión; el resto es autocontrol para sentir la fuerza del aire en el rostro y la conciencia que se cae al vacío.

Llega el tirón, la cúpula abierta y el descenso es mucho más lento, pero es apenas el primera paso, porque luego vienen los saltos con equipo y armamento, con la certeza que en algún momento será para entrar en combate y que el enemigo está allá abajo, listo para meterte un tiro mientras caes.

La 94 de Paracaidismo en la
BFE Patria.
Como paracaidista aprendes el arte de preparación y cuidado del equipo porque de eso depende tu vida; aprendes el arte de sentir miedo como una forma de contrarrestar problemas, del frío análisis cuando el riesgo es evidente. Y el libro me trajo, además, el nombre de otras de las acciones que las cumplo aún: la pausa táctica. 

Pasan las horas y las hojas, poco a poco llego al final del testimonio de vida militar de Marcelo Gaibor, y aunque no presté servicios bajo su mando, se que en esas crónicas están reflejadas las gestas que en silencio y humildad cumplimos los Boinas Rojas.

Uno de los retos en el entrenamiento
es ser el porta banderín, al que
se lo cuida con la vida al igual que
al arma.
Los tiempos son otros, el entrenamiento es otro, el equipo de salto es otro... pero estoy seguro que el entrenamiento es el mismo: duro exigente, sacrificado y de fortalecimiento diario sin miramientos ni privilegios. 

Página 257, la última y casi al cerrar el libro, en la solapa posterior encuentro la lección que arma el sentido de ir a mi pasado y regresar para fortalecer mi actual presencia: "Con el firme propósito de asumir solo y únicamente el control de cada una de nuestras vidas, en tiempos históricos, que sin dejar de ser difíciles, son controlables, viables y placenteros de difundirlos."

Extiendo mi mano, toco las doradas alas que conviven en mi Boina Roja y se que me la gané mientras llega el fin de mis días, hasta que mi calavera no sea más que polvo.

Historia relacionada: Forjados como PUMAS y un reencuentro 30 años después

7 de septiembre de 2018

Un irrepetible desaire a la Bandera Nacional del Ecuador

Los valores cívicos - patrióticos han sufrido grandes reveses con la presencia de grandes cuestionamientos al Estado, gracias al accionar político de los gobiernos y las críticas ciudadanas que se difunden masivamente por las diferentes redes sociales viertuales.

Pero en este contexto, existe instituciones y profesiones que como parte de su tradición, su razón de ser y sus principios, no pueden ni deben darse el lujo de olvidar esos valores representativos de la patria y la nación.

Por historia y como misión encomendada, los militares hemos sido custodios de los símbolos patrios y para lograr ese honor hemos necesitado de entrenamiento y perfeccionamiento, aprender a cuidar el Escudo Nacional y la Bandera del Ecuador, nos ha costado muerte, dolor, lágrimas y esfuerzos sobrehumanos.

Pero existen eventos que ponen en duda esa preparación y eso ocurrió el miércoles 5 de septiembre de 2018, cuando en una rueda de prensa por temas de seguridad nacional y una situación externa no previsible, el estandarte de la Bandera del Ecuador, perdió equilibrio y se cayó. La reacción del Contraalmirante Renán Ruiz y el Brigadier General Patricio Mora es digna de resaltar por lo que dejaron de hacer.

En el siguiente vídeo se muestra lo ocurrido y luego de mirar es posible comentar:



¿Qué cruzó por la mente de los oficiales ante esta situación imprevista? ¿Fue más importante seguir protocolariamente firmes ante las cámaras de televisión? Ante estas interrogantes consulté con algunos compañeros de armas, porque en lo personal me pareció que ese accionar militar no mostró uno de los baluartes de la formación militar: cuidar el Estandarte Nacional.

Los aportes para construcción de este comentario vinieron del mi Crnl.(SP) Eduardo Vergara, mi Comandante Ángel Valencia y de muchos de mis otros compañeros PUMAS.

Las observaciones están en el orden que debió suspenderse por unos momentos la intervención para levantar el asta con la bandera caída y dejan una pregunta ¿Están o no los símbolos patrios por encima de cualquier evento o problema? Además que los dos oficiales debieron tomar la iniciativa.

Entre las opiniones estuvo aquella en que ante todo y sobre todo, están nuestros sagrados símbolos patrios. Parece que los militares se han olvidado el respeto y veneración a los mismos. Simplemente se debió parar la intervención y ubicar la Bandera Nacional en su sitio.

Así mismo se argumentó que a pesar que el asta con la Bandera casi le cae en la cabeza al marino, solo relucieron los instintos primarios, hacerse el quite para que no lo golpee, pero no da el paso siguiente: tomar la decisión consiente de velar por "hacer flamear nuestro tricolor con libertad", el entrecomillado es parte de el Himno de la Armada del Ecuador.

Mientras el funcionario civil seguía en su intervención ante los medios, el Contraalmirante bien pudo ponerse de pie, levantar solemnemente la Bandera Nacional, cuadrarse ante ella y volver a su sitio. Llama la atención también, que no hubo ningún otro militar que haya acudido de manera diligente a levantar la bandera.

Es extraño que luego del insuceso el Contraalmirante, la mira en el suelo y vuelve a su postura en la mesa y su rostro refleja un "pues ni modo". El Brigadier General también sigue inamovible en su puesto y el Viceministro pareciera que no supo lo ocurrido.

Por ahora es un evento que seguramente ya pasó en lo mediático y que la sociedad civil lo habrá superado con mucha facilidad. Pero ¿qué ejemplo queda para las tropas? 

Entrada a la Vicepresidencia
de la República del Ecuador.
Centro de Quito
Al redactar este caso, recordé que durante un recorrido por el centro histórico de Quito, la tarde el domingo 19 de agosto de 2018, pude pasar frente a lo que ahora es la Vicepresidencia de la República y lo que allí vi me pareció un simple descuido de algún otro funcionario. Pues la Bandera Nacional estaba sucia y a simple vista se notaba su descuido en todo el orden de los significa este símbolo patrio. Fue evidente que nadie la cuidaba.

En definitiva puedo concluir que el significado y significante de la Bandera Nacional del Ecuador, ha quedo relegado a un simple acto mediático; tal vez sea necesario que los militares dejemos de ser, legalmente, funcionarios y regresemos a vestir nuestro uniforme más con honor y sacrificio.

... juro sagrada bandera

en el aire, en el mar y en la tierra 

en la paz y en la horrísona guerra

defenderte hasta airoso morir.

12 de agosto de 2018

Forjados como PUMAS y un reencuentro 30 años después

Fue en 1985 que decidí ingresar a un curso que cambiaría mi vida hacia un rumbo que jamás lo pensé, estaba recién graduado del colegio; un curso que me exigió fuerzas más allá de las que jamás pensé tener. 33 años después me reencontré con la promoción de ese curso.

En ese año me en listé en la milicia y la verdad que no sabía en lo que me estaba metiendo, solo seguí el instinto de la aventura de mis 20 años y desde Quito fui a parar a Guayaquil, a un cuartel que estaba al interior de lo que en ese entonces se lo conocía como el "5to. Guayas". Era una unidad de fuerzas especiales que estaba al servicio del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas.

No estaba solo en esta aventura, estaban al menos unos 500 más los que llegamos a esta unidad, allí nos esperaban otros tantos, mayoría de ellos exconscriptos (yo no la hice); entonces fuimos recibidos como la respectiva ceremonia en el Grupo de Fuerzas Especial 111 Rayo "PUMAS". Correr, formar, hostigamiento, sudor, dolor, gritos, presión y frases que hasta ahora me retumban: muchos los llamados pocos los elegidos o, no son merecedores ni del aire que respiran ni de la comida que se comen.

Había entrado a curso de alto rendimiento físico y psicológico, fueron tres meses de duro trabajo militar con el que se intentaba formar y forjar un tipo de soldados entrenados de una manera diferente a lo que tradicionalmente se hacía en el Ejército, Marina y Aviación individualmente; en un día a día que parecía no acabar fui conociendo a muchos de quienes serían mi promoción.

En cada uno de esos "día a día" otros reclutas se retiraban, el esfuerzo del cuerpo y de las limitaciones superaron su espíritu, se quebraron y se fueron. El resto seguíamos sin saber lo que nos esperaba al día siguiente.

No lo niego y lo reconozco, cada noche, al llegar al sitio destinado para dormir, lloraba de dolor y sufrimiento, me decía: "mañana me largo de esta pendeja, no tengo porqué aguantar tanta cosa"; el sueño me vencía y parecía que apenas había cerrado los ojos ciando ya se escuchaban los gritos de los instructores para que nos levantemos, era hora del trote y del regreso al esfuerzo que debían hacer ellos para doblegarnos.

En cada momento las lágrimas se me escapaban y mis compañeros me decían y me repetían: tranquilo, aguanta... todo pasa..., hacia caso y llegaba la noche simplemente para empezar todo nuevamente. hasta que en algún momento pude controlarme porque había aprendido a desprender el dolor del cuerpo ante la consigna que todo pasa.

En el primer final de este trabajo habíamos aprendido a trotar sin mayores esfuerzos casi 40 kilómetros, a caminar con 60 libras a la espalda a una velocidad de casi 6 kilómetros por hora, a sentir la derrota la física y moral para al mismo tiempo a no darnos por vencidos, vivimos el significado de morir sin haber muerto.

Llegó el momento de la graduación de soldados contratados, apenas unos 200 llegamos al momento en que nos entregaron la primera insignia, pero solo era un pequeño paso que nos permitiría descansar uno corto tiempo porque nos habíamos ganado el paso a otro curso que prometía ser más intenso y que requería de humanos con nervios templados e inmunes a los sentimientos que estuviesen fuera del uniforme, el fusil y la misión. Los sobrevivientes no sabíamos que estábamos siendo parte de otro capítulo de la historia militar de Ecuador.

La mayoría de nuestros instructores habían sido combatientes de Paquisha (1981) y ya habían hecho el curso de PUMAS, su experiencia en combate era la mejor metodología de enseñanza; en el entorno político el Ecuador estaba la presencia del grupo terrorista - delincuencial "Alfaro Vive... ¡Carajo!" (AVC). Una reseña se puede leer AQUI

En cada ejercicio en el terreno o en instrucción al interior de la unidad, se trabajaba con la presión que todo es real y nada es juego, que manejar armas y tener conocimientos tácticos operativos no era un pasatiempo; cada error nos costaba más horas de perfeccionamiento y acondicionamiento físico, además de los consabidos "teques" y medición del dolor.

Pasaron nueve meses de entrenamiento técnico - intelectual para combatientes de primera línea; si la memoria no me falla al día de la graduación apenas llegamos unos 150, pero aún faltaba más. Otro corto descanso y fuimos trasladados a Latacunga a la Brigada de Fuerzas Especiales "Patria", debíamos ganarnos una tercera insignia, la de paracaidistas de combate. Del calor tropical al frío andino, era desde ya la primera prueba y las siguientes vendrían en el costo de ganarse la Boina Roja a pesar que ya sobre nuestras cabezas lucía la Verde.

Nos graduamos al menos unos 100 de Pumas - Paracaidistas y regresamos a nuestra unidad, la vida cambió y debía empezar el momento de poner en práctica lo aprendido.

Las circunstancias y otros cursos me llevaron lejos de mi promoción, alguna vez me encontré por casualidad con algunos de ellos; nada más. Supe de ellos cuando en el 1995 nos movilizamos debido a lo que se conoció como La Guerra del Cenepa, ellos en unidades diferentes a la que yo estaba; allí me enteré de las bajas en combate de dos de mis amigos de promoción: el "mocho" Solís y el "cabezón" Villacis.

De allí para acá nada de nada, hasta que en el 2018, por mis temas de trabajo en el periodismo salude con mi Contraalmirante Aland Molestina, quien había sido nuestro oficial instructor, él a su vez me puso en contacto con mi promoción Adriano Montenegro y así fui reclutado nuevamente, pero esta vez en un grupo de WhatsApp; entonces supe nuevamente de mis excompañeros y así fui saludando y recordando a quienes supieron enseñarme el arte de sobrevivir con el "aguanta... todo pasa".

Para el 14 de julio de 2018 nos convocamos los soldados de la cuarta promoción de soldados PUMAS - Paracaidista, de quienes en un momento de la vida pertenecimos o a la Armada, a la FAE o al Ejército, pues en el 111 Rayo nacimos y criamos juntos pero dependíamos a cada una de las fuerzas.

Los que asistimos ya estamos en el servicio pasivo, los volví a saludar y tuvimos una gran reunión de conversas, recuerdos, actualización de la vida, preguntas y respuestas sobre lo que pasamos cuando hicimos los cursos, remembranzas de los instructores y memorias de quienes ya murieron o bien en servicio o bien por enfermedades.

Para el día de la reunión ya no somos los jóvenes que cruzamos por primera vez la garita del 111 Rayo, estamos sobre los 50 años -la mayoría- muchos con nietos... pero vi en ellos los mismos rostros de esos días de entrenamiento, de esas largas jornadas aprendiendo tomas de playa o de caminar en medio de la oscuridad. Allí estaban luego de más de 30 años mis compañeros de armas.

En este grupo virtual empezaron a subirse fotos de de aquellos tiempos, de cuando solo existían las de papel y poco a poco se fueron construyendo remembranzas, con nombre y apellidos, apodos y anécdotas de todo tipo.
Fue como regresar al pasado con los rostros del presente, con el cúmulo de experiencias que habíamos adquirido o bien como militares o bien como civiles; las frases y dichos de esos tiempos, las bromas y las palabrotas que jamás se perdieron del léxico normal.

Hicimos comparaciones entre lo que fue esa época y lo que ahora se hace, la política no estuvo alejada de las pláticas, ni tampoco las nuevas formas de entrenarse militarmente, las andanzas en los pases obligados. Recordamos que un día fuimos soldados que pasamos del "verde fatiga" al especial uniforme camuflaje.

Historia de las Fuerzas Especiales del Ejército Ecuatoriano
Pág. 86 y 87
Cuando llego a esta parte de esta crónica, siento el orgullo de haber pertenecido a ese grupo de PUMAS y que la única forma de honrar a mis compañeros es ir recordando y recopilando nuestras historias para que no se pierdan, para que ese capítulo, nuestro capítulo, sea incorporado en los diferentes textos que recopila la Academia Nacional de Historia Militar - Ecuador.

Lograr este objetivo, al igual que toda operación militar que realizamos los soldados de Fuerzas Especiales, depende de la velocidad y la efectividad.

Pero por ahora, me quedo con las memorias de mis compañeros de la Cuarta Promoción de PUMAS, graduados en el GFE 111 RAYO.