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3 de abril de 2020

Lo que hizo el Coronavirus con el periodismo

La crisis mundial otra vez nos puso a prueba, me refiero a quienes estamos en el mundo del periodismo, porque se recrudeció la desinformación al punto de convertirse en otra forma de ataque a la sociedad. Pero también hemos sido víctimas de estas falsas informaciones.


En el 2007, Albertt Guasch Rafael aseguró que "Las noticias falsas son un negocio. Por eso, cada vez más noticias falsas utilizan titulares llamativos: así se comparten más veces por las redes sociales y generan más ingresos para sus creadores." Que bien puede ser otra de las aristas de las noticias falsas en esta "Covid-era".

En lo personal considero que los periodistas caemos en la falla de publicar noticias falsas o ser parte de las "fakesnews" cuando no revisamos más allá de la superficie de los temas que son de interés público. Un ejemplo lo publique con el titular "Lecciones de pseudociencias y periodismo".

Esta entrada viene a propósito de las recomendaciones realizadas por Diego Cazar Baquero, cuando en Ecuador estábamos a una semana de haber empezado la cuarentena y en los medios de comunicación comenzamos a minimizar los riesgos de los equipos de cobertura.

El colega comienza una serie de tuits así: Desinformar, alarmar o ser indiferente ante la desinformación es un acto cómplice y solo nos daña irreparablemente. En tiempos de #CoronavirusEcuador eso me parece hasta criminal. Hoy viví un episodio que quiero compartir: (HILO).
A continuación escribió: Dos colegas periodistas reconocieron que no habían confirmado si esos videos correspondían o no a lo que se comunicaba en sus tuits, decidieron quitarlos de sus TL y nos despedimos en paz...

Y complementó esta historia: Otros, en cambio, reaccionaron con epítetos. Si yo no hacía lo mismo sería "tibio", si yo siendo periodista no "denuncio" estoy encubriendo violaciones de DDHH, que "así es en general" y "no importa que los videos no correspondan", palabras más, palabras menos...
E hizo un comentario: Claro, es una desgracia que la clase política (con sus trolls asalariados y sus perfiles falsos en vendetta continua) haya sido durante más de 10 años y hasta hoy, el peor ejemplo para entender que la ciudadanía digital es necesaria y es responsabilidad de todos...

Y finalizó esta lección:
Días después la situación se complicó con la alta difusión de estas mal intencionadas informaciones, al punto que el Gobierno aseguró que se trataba de un proyecto para la desestabilización institucional; sin embargo fue el periodista Arturo Torres quien publicó una investigación al respecto:
En uno de los párrafos hace esta descripción: En Ecuador hay una guerra sostenida de desinformación, al parecer protagonizada por dirigentes del correísmo y una estructura organizada con centenares de colaboradores, a diferentes niveles, y 6.000 replicadores continuos, militantes de ese movimiento.

Ante esta y otras realidades irreales, en Ecuador está en marcha un proyecto de verificación de los datos que circulan por las redes sociales y los sistemas de mensajería instantánea, que ya es parte de una operación internacional:
Al inicio la página establece las instrucciones para el chequeo: Frente a la “infodemia”, la difusión de rumores y noticias contenidos falsos, los chequeadores de Latinoamérica nos aliamos para compartir la información que producimos y, al unir esfuerzos, brindar mejor información a nuestras comunidades. Las desinformaciones que circulan en muchos casos son las mismas en distintos países y poder contar con el trabajo de otros ayuda a desmentir más rápidamente las falsedades y evitar su propagación.

Con un pedido: Las notas que están publicadas en esta base pueden ser reutilizadas libremente siempre que se cite y ponga el link a la nota original.

En agosto del 2019, la publicación La Verdad, incluyó en su edición No. 372, un artículo de mi autoría en el que aseguro: Las “noticias falsas” se han convertido en la mayor amenaza para las sociedades y en paralelo existe una profundización en la libertad de expresión e información. ¿Qué es lo que está ocurriendo en este ecosistema?

Fernando Vega, Comscore Social Manager para América Latina: "... ante la pandemia ocasionada por el coronavirus, los medios de comunicación tradicionales han recuperado la credibilidad con la que contaban en tiempos pasados pues ante la crisis sanitaria, las fakes news y la desinformación ha comenzado a reinar en la red, gran oportunidad para que la televisión, la radio y la prensa se posicionen como medios de comunicación confiables y veraces."

El 6 de marzo de 2020 me hice esta pregunta: Luego del Covid 19 ¿qué haremos los periodistas? y ahora, luego de expuesto en los párrafos precedentes, las respuestas que ofrecí en ese momento tienen un limite necesario de traspasarlo: perfeccionarnos para desmentir o confirmar el sinnúmero de informaciones (oficiales y fakes) que seguirán apareciendo, porque se lo debemos a quienes comenzaron a creer nuevamente en este oficio.

25 de octubre de 2019

El telegrama de Gobierno que se hizo viral

Un simple mensaje gubernamental tipo telegrama se convirtió en un "fakenews", despertó dudas sobre la privacidad y generó cientos de burlas, principalmente entre la comunidad tuitera que es de donde tomo la información para esta entrada.

El tema de las diferencias entre "fakenews" y "noticias falsas" ya lo había plateado en otro de mis comentarios: Delgada línea entre la verdad oficial y las noticias falsas, pero lo importante es revisar la intencionalidad y el sustento de lo difundido por la Secom. Y la historia empieza así:

La madrugada del jueves 25 de octubre de 2019, millones de usuarios de la telefonía móvil en Ecuador, sorpresivamente recibieron un corto mensaje de tipo SMS distribuido por las telefónicas y cuyo origen habría sido una disposición de la Agencia de Regulación y Control de las Telecomunicaciones (Arcotel).

El texto: “Ecuatoriano no creas en noticias falsas. No se baja el sueldo. No se entrega bono a venezolanos. No se perdonan deudas a ricos.”, firma la Secom y justifica que se trataba de un envío “dispuesto por Arcotel”.

A pesar de los justificativos emitidos por Gabriel Arroba, titular de la Secretaría General de Comunicación de la Presidencia de la República, el mensaje que llegó a los casi 15 millones de teléfonos, entró en el mundo de las discusiones sobre la forma en que se distribuyó, la hora, hasta la gramática, además de las dudas en muchos usuarios sobre cómo el Gobierno tenía su número telefónico.


Y luego otra aclaración oficial inundó el ciberespacio:

¿Por qué esta acción comunicacional se convirtió en "fakenews"? Porque los usuarios no se concentraron en el contenido del mensaje, las discusiones, burlas, memes y reacciones, estuvieron enmarcadas en la forma, lo cual tuvo más impacto que discutir la seriedad de lo que se quiso informar en un comunicado tipo telegrama.

En una lectura general es posible deducir que hubo la intención de entregar argumentos a la población para que el consumo de información sobre las reformas económicas tengan únicamente como fuente las establecidas por voceros oficiales y se deseche toda aquella que no tenga la versión de un comunicado institucional gubernamental.

Antes de pasar a revisar las reacciones sociales, aplica el ejercicio de diseccionar el SMS en sus cuatro frases:

Ecuatoriano no creas en noticias falsas. ¿En qué momento una noticia se convierte en falsa? o ¿Basta con que el Gobierno diga que es falso un dato? Pues para que esa afirmación viral sea considerada como verdad, los argumentos deberían estar sustentados más en hechos verificables que en declaraciones políticas o en un comunicado oficial. También pongamos sobre el tapete de lo dudable las intenciones oficiales de posicionar un mensaje sin sustentos.

Consideremos: está definido que las personas juzgan más por lo que ven que por el análisis razonado, porque a la final son pocos los que comprenden lo que ven y son los sentimientos de afinidad o rechazo ante lo que perciben lo que prima.

No se baja el sueldo. ¿A quienes? Una verdad relativa o una falsedad a medias, pues por un lado están las políticas que desde el 2018 se vienen aplicando para el sector público en cuanto a despidos y homologaciones salariales, ademas están las reformas laborales que actualmente están en debate en el Legislativo.

En el sector privado es otra la lógica que bien valdría analizar en el transcursos de los días cuando empiecen hacerse públicas las perspectivas de la reforma económica.

Pero nominalmente quizás el sueldo no baje, pero la escalda de precios y por ende el gasto personal en general significa que cada día se compra menos con la misma cantidad de dinero que se recibe como salario.

Sin embargo, abonando a la baja del sueldo, es posible indicar que el aumento en el tiempo de trabajo fuera de las jornadas laborales debido a la hipercomunicación, no se registra como parte de horas extras o suplementarias consideras legalmente.

Como antecedente: Las empresas francesas iniciaron "la primera semana laboral del 2017 con la garantía de que sus empleados tienen todo el derecho a 'desconectarse' una vez que terminen su jornada laboral..." pues existe "el peligro de que la tecnología lo domine todo confundiendo el tiempo de descanso con el tiempo de trabajo..." Análisis de Ignacio Moreno González-Aller

Pero claro, los escenarios para este análisis deben estar enmarcados en las necesidades de la producción de bienes y servicios, sobre todo en lo que es generación de información y conocimiento o en situaciones emergentes.

No se entrega bono a venezolanos. Sí y no. La política pública para migrantes en Ecuador es clara en cuanto a las ayudas de las que son beneficiarios a quienes lleguen al país independientemente de su origen extranjero.

Por ejemplo, estas personas que llegan para instalarse tienen acceso a beneficios para adquirir una casa de acuerdo con los programas habitaciones que implementa el Gobierno, así lo indica una nota institucional del Ministerio de Vivienda.

Además, en otra nota periodística se recogen las declaraciones del representante de Unicef en Ecuador Joaquín González-Alemán con referencia a los venezolanos migrantes que tienen niños: "Se trata de una ayuda de 150 dólares por familia y 50 por niño, hasta un máximo de 250, para que una familia pueda pagar un primer mes de alquiler, comprar libros escolares para los niños. Vamos, para que los que se queden puedan empezar de alguna manera"

No se perdonan deudas a ricos. ¿Cuál es el rango de activos y dinero que alguien debe tener para ser considerada como "rico" en Ecuador? Considero que el Gobierno con esa afirmación ahonda la idea que existe un grupo de poder económico basado en las infundadas percepciones sociales.

En un inicio la ley de fomento productivo permitió la remisión de intereses multas y recargos, que no es otra cosa que "la condonación de intereses, multas y recargos tributarios, siempre y cuando el contribuyente cancele la totalidad del capital principal adeudado dentro del plazo establecido." según indica la página del SRI.

Mientras que el actual proyecto de Ley de Crecimiento Económico, retoma lo anterior sobre la remisión de intereses de mora, multas y recargos, pero para becas y créditos de programas de educación superior, pero la condición es que debe pagase el capital de las deudas. Además de establecer ciertos beneficios tributarios al sector industrial, empresarial y comercial, así mismo grava otros impuestos a distintos productos de consumo masivo considerados especiales.

Entonces, al indicar que no se condonarán deudas a los "ricos", lo que realmente dice es que sí se perdona la deuda de quienes por alguna u otra razón incumplieron sus obligaciones tributarias, sean o no "ricos" y que provocó una sanción de tipo impositivo.

Y así es como se puede registrar otro capítulo de la historia de la comunicación gubernamental en Ecuador y cuyo epílogo se puede resumir en la algarabía ciudadana al generar en Twitter el HT #SecomStyle de los cuales registro algunos posteos:

  • Ecuatoriano no creas noticias falsas: especialmente el 28 de Diciembre. Mensaje dispuesto por la SECOM ARCOTEL


  • Ecuatorianos no creas en noticias falsas, el seco de pollo si lleva papa.



  • Esa #SECOM bien tóxica. Ni mi ex me escribió tan temprano a decir que no es verdad lo que me van a contar.

  • Ecuatorian@ no creas en noticias falsas. El vecino el lechero el del ciber no salen con tu pareja, tu pareja sale con ellos.


21 de agosto de 2019

Delgada línea entre la verdad oficial y las noticias falsas


Las “noticias falsas” se han convertido en la mayor amenaza para las sociedades y en paralelo existe una profundización en la libertad de expresión e información. ¿Qué es lo que está ocurriendo en este ecosistema?


En el 2016 el mundo occidental recibió como noticia que el Diccionario Oxford agregó un neologismo como palabra del año a “post-truth” o de la posverdad, cuyo significado “denota circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública, que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal”.

El portal The Economist pudo definir: “(...) una confianza en afirmaciones que se 'sienten verdad' pero no se apoyan en la realidad”.

Puede afirmarse que existiría una relación íntima entre lo político y el matrimonio de la posverdad con las noticias falsas, con lo cual viene bien plantearse la hipótesis que el mayor generador de la desinformación es el gobierno.

Rosa Montero en su columna en el portal de El País, publica un artículo titulado “Borregos mentirosos” y asegura “O tomamos conciencia del peligro, desarrollamos planes nacionales contra la mentira organizada y empezamos a educar a los niños en el pensamiento crítico, o seremos los borregos más tontos de la historia humana, camino del matadero y balando mentiras todos a una.”

Este argumento tiene relación con el informe “Fake news y desinformación. Monopolios de la manipulación informativa” en el que se argumentan sobre el hecho de: limitar la libertad de expresión en culpabilizar al ciudadano del consumo de noticias falsas no solucionará el fenómeno de la desinformación. Pero también se pregunta “Pero ¿cuáles son los principales culpables de la propagación de las noticias falsas? Para la plataforma xnet-x.net, son los que gobiernan, los partidos políticos, los ‘medios de comunicación’ y las corporaciones.”

Pero Javier Benegas (disidentia.com) plantea otro escenario: “El verdadero peso estadístico de una noticia falsa está en su polémica, su discusión y sus consiguientes interacciones; no en la aceptación. Por más que se desconfíe de las redes sociales, no se puede tachar de locos a sus usuarios, ni siquiera a la mayoría de ellos. Y no por compasión, sino por simple improbabilidad estadística.”
Estos antecedentes sirven de marco para entender una parte de ese llamado ecosistema informativo en Ecuador.

El 24 de mayo de 2019 se puso en marcha un interesante ejercicio de verificación de la verdad oficial durante el informe a la Nación del Presidente de la República de Ecuador; el trabajo fue desarrollado por el equipo periodístico del portal ecuadorchequea.com y con el que se verificaron 19 aseveraciones, de lo cual se obtuvo el siguiente resultado: Cierto 8, Si, pero... 1, Insostenible 3 y Falso 7.

Pero existe otro proceso periodístico en que también tiene confrontaciones con la desinformación y noticias falsas: en las coberturas y la redacción de notas con, guste o no, la información on line contenida en boletines y difundida masivamente por redes sociales virtuales.

La experiencia me hace asumir que las versiones oficiales se han convertido en un acto de fe y muchas ocasiones los periodistas las hemos difundido tal cual nos llega desde las instancias del poder político, sean nacional o de los gobiernos locales; tal vez nos hace falta poner una expresión que podría convertirse en muletilla: información sujeta a verificación.

Otro colega tiene puntos de vista que abonan a este análisis es Arturo Torres, co-autor del libro Rehenes, cuando le consulto: ¿Qué tan complejo es para los periodistas verificar la información oficial antes de publicar? La respuesta es concreta: “Al tratarse de información oficial, en general, no necesita una verificación, porque es de una fuente directa que solo requiere ser atribuida.” 

Pero para la periodista de Oromar Televisión Wendy Menéndez existen otras aristas necesarias de considerar: “Se requiere de tiempo para poder confirmar los datos, es complicado saber si lo que se dice es cierto; por ejemplo, si se dan estadísticas o cifras se requiere ir a la fuente oficial si el entrevistado es vocero, en estos casos es recomendable tomar nota y escuchar bien las declaraciones para en lo posterior confirmar la información. El escenario cambia cuando asistes a una rueda de prensa conociendo los puntos que se van a tratar, se podría decir que ya vas armada (documentos y datos) para confirmar o descartar la veracidad de la información.”

Mientras que para Jaime Ugalde, periodista y Jefe de Ediasa, la situación no tiene una sola respuesta. “En general una información cercana es más sencilla. Se puede llegar al sitio, localizar documentos o buscar otras fuentes para confirmar. Ahora, es más viable, pero no siempre es sencillo, pues los funcionarios públicos muchas veces no entienden que ellos no son dueños de la información pública.”

Y a sus argumentos expone muestras cuando un acontecimiento ocurre en una región diferente al que normalmente se hace cobertura porque es “… un gran problema por los filtros, intereses y sistemas centralizados de difusión. Por ejemplo: en algún momento las autoridades del Gobierno dijeron que habían encontrado un micrófono en la embajada de Ecuador en Londres. En la práctica ningún periodista pudo ingresar a la embajada y comprobarlo, todos debieron limitarse a difundir una versión oficial y buscar reacciones.”

Wendy que realiza coberturas en Manabí, frente a las versiones oficiales asegura que “Las condiciones responden necesariamente a un interés, pueden ser personales o empresariales, lo que busca este tipo de información es manipular a la opinión pública sobre todo cuando atraviesan por una crisis o quieren llamar la atención de ciertos grupos.”

Así mismo pone un ejemplo: “Para entender las fake news y saber confrontar periodísticamente, se analiza y acude a las fuentes que se mencionan en los boletines, en ellos suelen mencionar a los beneficiaros de algún servicio detallando lo ‘complacidos’ que están, pero suele pasar que cuando acudes a ellos la realidad es otra, la obra inaugurada o el producto entregado no satisface las necesidades.”

Mientras tanto, Arturo con la experiencia de lo investigado en el caso del asesinato al equipo de El Comercio, indica que “la información que me han proporcionado algunas entidades públicas es incompleta, sesgada o está direccionada. Más que falsa es parcial, con lo cual hay un ocultamiento sobre temas sensibles.” Y Jaime concluye: “A más de contrastar y verificar, uno encuentra contradicciones cuando hace seguimiento. El seguimiento debe recuperar protagonismo.”

Del otro lado existe una manera de contrarrestar el trabajo periodístico y es un As político bajo la manga que raya en lo dogmático: “El Gobierno hace un llamado a la ciudadanía a informarse únicamente por fuentes oficiales.” Pero yo, por ahora, me quedo con lo mencionado en un tuit del periodista colombiano Daniel Coronell: Todo lo que diga un funcionario es falso hasta que se demuestre lo contrario.

Pero existe otra expresión que el público podría asumirlo: que se publique la información oficial no significa que se avale.

Publicado originalmente en La Verdad, edición 372, julio 2019