31 de diciembre de 2024

Escribiré mi testamento

He logrado llegar al último día del 2024, sano y a salvo, con algunas heridas, recordando alegrías, pensando en los momentos de placer físico. En lo práctico no es más que otro salto de fecha, de los comunes y normales, pero aún así ha sido parte de mi historia tomarlo como otro hito de mi existencia. Así que preparo mi testamento y bosquejo mi 2025.


Desde ahora empiezo a escribir mi testamento, pero antes debo poner en orden mi contabilidad existencial; en otras palabras, esta historia aún es de final impredecible. Lo vivido en este año tiene rastros desde el momento que tengo memoria y debo finiquitar lo que llevaré al próximo, lo que dejaré guardado en alguna caja de cartón, en alguna botella de vidrio para usarla de pisapapeles. 

Durante mis meditaciones descubro que no me será fácil armar ese documento sentimental, pues mucho de lo empezó como un "Debe" se ha convertido en un "Haber" y tengo créditos sentimentales, también algunos débitos. Mis registros no están actualizados.

En el primer borrador de mi testamento también tengo los apuntes de lo que he recibido como intangibles donaciones humanas, aquellas que me las he ganado y las que he tomado para entender que mis pasos deben ser más cuidadosos. Vivir bien depende de saber sobrevivir.

Otro de los párrafos de lo que será mi herencia para llevarme en esta transición constan los indispensables números, esos que me muestran mis escenarios financieros. ¿Acaso el dinero no es uno de los pilares de la incierta seguridad?

Claro, como otra de las costumbres históricas, mientras bosquejo mis pensamientos tengo a la mano mi café, el activo familiar heredado que lo he mantenido como el soporte ante las tormentas y las horas de sosiego. Aún mi salud me permite seguir con esta vieja tradición.

Ahora entro en la fase de apilar aquellas cosas materiales y sensibles que deben ser destruidas, las que deben pasar a convertirse en materiales desechables que, luego de ser inventariadas, serán enterradas en una cúpula de acero y concreto. No quiero, no necesito, esas "cosas" en la época que inicio.

Pero también necesito refrescar los tonos de esas voces que me fueron aliento, alimento, soporte... en la construcción de mi temperamento. Y para aquellas que ya no son parte de este mundo, les escribiré una carta para que en el más allá sepan que no los he olvidado. Una muestra de mi imperecedero agradecimiento. Mi biografía son también mis muertos.

Imposible dejar por fuera de mi legado a quien se ha convertido en la mascota guía de un nuevo estilo de pensamiento, de una amorosa disciplina que supera los planos terrenales. En este capítulo entra también otro de los seres que me llevó por misteriosas atmósferas: Bigotes.

Por ahora no hace falta un párrafo suficiente con una foto. 


Aunque ya tengo las líneas argumentales, he puesto en documento otro fundamental activo: escribir la aproximación de la biografía de madre. En el día a día me cuenta sus anécdotas familiares, laborales, viajeras. Sus experiencias durante el Fenómeno de El Niño del 98, su nueva vida sin la presencia de mi padre, su llegada a la costa desde los la serranía, el terremoto del 2016, la GRAN cuarentena, los apagones. Sus años de experiencia son también capítulos de mi existencia.

Sus vivencias las titularé "Crónicas de sobremesa". 

Así voy armando mi primer testamento, en una era de tranquila incertidumbre, de un nuevo plan de vida armado a la vejez como si fuese (quizás) lo último que pudiese hacer mientras puedo sentir las arenas de una playa que se extingue para dar paso a un mundo de piedras que rugen ante el impacto de las olas.

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25 de diciembre de 2024

Frenos a la desintegración nacional

Ya había mencionado el 22 de diciembre de 2024 que la desaparición de Josué, Ismael, Saúl y Steven tiene un origen político por la decisión presidencial, una responsabilidad política del Ministro de Defensa y una responsabilidad operativa del mando militar, causalmente en medio de una anticipada e incontrolable campaña electoral que empieza con los gritos que este caso no hay que politizarlo.

Foto de @wambraEc 

Pero es indispensable mirar que en el escenario delincuencial de Ecuador se han presentado situaciones conflictivas de inmensurables impactos sociales y económicos, sin que las acciones emprendidas hayan dado los resultados esperados por la ciudadanía. 

En todo caso es urgente pensar en ponerle frenos a la evidente desintegración nacional provocada por la violencia; me refiero a "pensar" como el hecho de crear una hoja de ruta de fácil aplicación desde la perspectiva institucionalidad hasta el aporte ciudadano individual.

Unas horas antes de conocerse el fallo de la jueza Tanya Loor Zambrano en el caso de los cuatro adolescentes desaparecidos en Guayaquil, en que declara "Desaparición Forzada" de los cuatro niños por omisiones de una patrulla militar, Jacobo García publico un comentario asegurando que sí "Es un problema POLÍTICO, derivado de actores POLÍTICOS" con cuatro preguntas claves que, desde mi perspectiva, merecen ser respondidas.

Mis argumentaciones están pensadas bajo el principio de no implicación de grandes, costosos y largos procesos burocráticos, teniendo como política acciones visibles en el corto plazo, de bajo presupuesto y alto impacto.

Pregunta 1: ¿Cómo construimos tejido social?

Respuesta: Regresando a los programas de integración barrial - vecinal. No proyectos ni planes que tienen otras características. La idea es implementar procesos articuladores a través de intereses y problemas comunes entre vecinos, cuadras, manzanas y entre manzanas, con acompañamiento de un mediador.

Este proceso implicaría la creación de una instancia que bien podría llamarse Unidad de Seguridad Barrial: espacios barriales multisectoriales para sistematización de los problemas y soluciones partiendo de lo que se conoce como centros de ciencia ciudadana.

El pilar fundamental sería que cada barrio cuente con un sistema de "comunicación política barrial" de tal manera que los vecinos estén al tanto de lo que ocurre en su sector; no confundir con asuntos de Relaciones Públicas.

Un eje trasversal de trabajo debe ser la gestión de riesgos integral y no únicamente ante desastres, sino en todo lo relacionado con las potenciales amenazas y vulnerabilidades barriales.

Nota: los consejos barriales no están funcionando. 

Pregunta 2: ¿Cómo evitamos que una generación entera de muchachos caigan en las garras del crimen?

Respuesta: Poniendo un alto a la justificación "... eso no es mi competencia..." Existe una dispersión de responsables y responsabilidades en la implementación de proyectos de desarrollo u otras intervenciones estatales; no existe una integración real institucional sino que cada nivel de gobierno o actúa de manera independiente o sin dar seguimiento a las acciones y sus resultados; sin comunicación institucional y menos barrial.

En marco de los proyectos de desarrollo deben contemplarse programas productivos; pavimentar una calle no es proyecto de desarrollo local y menos otras obras de índole constructiva. Son los espacios en que se puedan gestar negocios legales individuales o colectivos o asociativos, que conduzca a la generación presente y futura de dinero, de fuentes de empleo.

También generar una escuela de oficios en los barrios con base en un breve estudio de mercado sobre las necesidades del sector y que este trabajo esté en el marco de lo establecido en el Código de la Niñez y Adolescencia. 

"Escuela de los Oficios es un espacio innovador de transmisión de conocimientos y habilidades laborales en el que jóvenes en situación de vulnerabilidad con problemas académicos o desencantados de la formación habitual..." (Fuente: escueladelosoficios.org)

Pregunta 3: ¿Cómo damos oportunidades para todos?

Respuesta 3: Rompiendo el mito del título universitario. Existen artes, oficios y profesiones que van más allá del título universitario y que se pueden gestar con base en lo expuesto en la anterior respuesta. 

Así mismo, implica un aporte efectivo y eficiente de la comunidad universitaria en los procesos que se gesten en la Unidad de Seguridad Barrial ya sea desde el área de integración con los programas de: Desarrollo de proyectos sociales,  Proyectos de servicio comunitario, Prácticas comunitarias, así como la Investigación y vinculación con la comunidad, pero de manera sostenible y de seguimiento.

Uno de los mitos que debe destruirse es que se requiere un título universitario para tener éxito laboral o financiero; la sociedad en general ha minimizado lo que son las carreras técnicas como la mecánica automotriz, la gasfitería, la electricidad, la agricultura, los servicios domiciliarios o aquellos que los están relacionados con el turismo como posillero, ama de llaves, meseros... o la construcción, la agricultura, jardinería...

Además de las potencialidades turísticas que tiene el Ecuador, uno de los grandes espacios que brindaría oportunidad para todos es la producción agropecuaria, con lo cual también se abre las puertas al sector rural, pues pareciese que las carreras universitarias únicamente sirven para las ciudades.

Tomando como base lo expuesto por Alex Alcívar en su artículo Agricultura y Geopolítica: relación invisible, la preparación técnica de muchos pueden estar orientada hacia convertir a la nación en un espacio gráfico con ciudadanos bien alimentados y con dinero gracias a lo que la tierra nos permita producir. 

Pregunta 4:¿Cómo enfrentamos la violencia más allá de los militares y estados de excepción?

Respuesta 4: Contrarrestando el chantaje electoral. Pero primero es fundamental entender: "El origen de la violencia es un tema que genera debate, pero se considera que tiene causas históricas y sociales, y no está inscrito en los genes de las personas. La violencia puede ser el resultado de una combinación de factores individuales, familiares, comunitarios y sociales." (Fuente: Los orígenes de la violencia courier.unesco.org)

Las campañas electorales en Ecuador se han convertido en el mejor ejemplo de la existencia del la falacia de Nirvana, lo que implica que al no ejecutarse lo ofrecido en las tarimas, los medios y las redes sociales, se genera una frustración individual y colectiva, teniendo a las distintas formas de violencia como un escape a ese fracaso de la expectativa.

"La falacia del Nirvana (o falacia de la solución perfecta) consiste en rechazar una acción o una idea porque la comparamos con lo ideal. El problema es que eso tan «ideal» es inabarcable o imposible. Estamos comparando lo real y posible con lo ideal y utópico." (Fuente: El trader perfeccionista y la falacia del Nirvana estrategiastrading.com)

Queda entonces a los ciudadanos empezar a trabajar en procesos de "resistencia civil" ante las ofertas de los candidatos, también cuando se "sociabilizan" proyectos públicos salvadores a sabiendas que su puesta en marcha traería más problemas a los que ya existen.

Lectura recomendada:  La resistencia civil - autores Antanas Mockus y Freddy Cante (2013) - A diferencia de una revolución, la desobediencia o resistencia civil no busca destruir un orden o sistema social sino, justamente, transformarlo y mejorarlo. Seguir leyendo...

A manera de ejemplo vivencial. En el 2019 las autoridades decidieron reconstruir el Malecón de Puerto Cayo, con el tiempo esa infraestructura turística no ha generado los resultados esperados y ahora, en este 2025 existen complicaciones para darle el mantenimiento requerido. Título Malecón de Puerto Cayo ¿Nos estamos comprando un problema? Leer AQUÍ 

Hasta aquí llego con una breves respuestas, pues su ampliación y demás detalles metodológicos implicaría más espacios independientes; pero a manera de conclusión bien pudo asegurar que mientras no se profesionalice la comunicación política local y no se trabaje en gestión de riesgos de manera trasversal, las importantes y preguntas de Jacobo García quedaría sin respuestas ni urgentes ni a mediano plazo. A largo plazo nos quedaríamos sin Ecuador.

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13 de noviembre de 2024

Las otras aventuras de Gala

Conversando con madre me contó que había leído en algún lado sobre una de las condiciones indispensables para tener una mascota: tiempo para dedicarle, esto a propósito de las obligaciones y la libre voluntad de cuidar, engreír, alimentar... a Gala, actividades compartidas en casa.

Cuidar a esta "sujeta" como a veces la trato, tienen entre sus implicaciones la de llevarla a pasear y ejercitarse, como parte de mantener sus características de raza Askal y con la gran ventaja de vivir frente a la playa. Así que se volvió un ritual de la mañana (casi la madrugada) el salir con ella a caminar por la arena y, claro, debe ir oliendo el camino pero sin perder ritmo de caminata. 

Hay otros rituales que obligan a darle más tiempo, pero esta vez reúno aquellos momentos en salimos a que la vida nos vea pasar, breves historias contadas en distintos momentos y publicadas en mi cuenta de X; por ejemplo lo ocurrido con una de las comidas favoritas de muchos ecuatorianos:

Así qué Gala disfruto de su profesional encebollado pero claro, con las restricciones del caso: no con cebollas, tal como recomiendan los entendidos. Las aventuras no terminan con esto ya que de una u otra manera le toca aguantar los apagones, pero creo que hay una ganancia: 

También existen otras historias que no están relacionadas con la playa, pero vienen al caso por son parte de los cambios que hemos debido implementar ante el escenario de la actual vida en Ecuador.

Además, las salidas en la mañana tiene otros objetivos relacionados con la terapia de rehabilitación a la que está sometida la mascota luego de un problema de salud que la mantuvo casi en estado de postración y del que logró salir... mejor dicho, que en conjunto madre, los veterinarios, Gala y yo logramos superar. 

Claro que estas salidas me toman mucho tiempo, porque requiere dejar la rutina con mi primer café, dejar de escribir o leer que lo hago en la madrugada, cambiarme de ropa, darle un breve desayuno y salir, el regreso y la llegada a casa, darle sus vitaminas, agua, algún canapé hasta la hora del desayuno fuerte. Pero existe un importante valor agregado: 

En todo este trajín las muestras de cariño son de ida y vuelta, al igual que el apego a una milenaria relación que humanos y canes llevamos en nuestra memoria ancestral. 

Título: canes en otro planeta.
Técnica: foto fortuita.
Álbum: a ver qué sale. 

Hasta aquí estas breves crónicas de las aventuras de Gala, comparto la otra parte, la que está relacionada con la seguridad canina:  

Por cierto, existen otros relatos que he publicado y que se suman a esta sana convivencia que pronto cumplirá un año:

Apagones, cordura y otra aventura con Gala

Un buen domingo para Gala

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6 de octubre de 2024

Periodistas ¿Cómo evolucionamos y nos volvemos futuristas?

Existen suficientes evidencias para afirmar que el periodismo ecuatoriano está cayendo en la incredulidad ciudadana; lo que no logro comprender es que quienes lo están ejerciendo todavía no han entrado a un proceso de autocrítica. ¿Por dónde empezar? Quizás Dilrukshi Handunnetti tiene algunas respuestas.

Dilrukshi Handunnetti escribe sobre política, gobernanza, medio ambiente, salud, género, ciencia y el sur de Asia.

Sobre lo que ocurre en Ecuador, me refiero a la información editorial que proviene de los medios de comunicación social, de los periodistas que trabajan en ellos, de quienes, gracias a las redes sociales virtuales, tienen sus propios espacios y ejercen la profesión de manera autónoma.

Dilrukshi Handunnetti, periodista, abogada y activista de de Sri Lanka; fundadora y directora del Centro de Periodismo de Investigación (CIR) con sede en Colombo; como periodista de investigación, ha revelado historias sobre corrupción y delitos a gran escala, conflictos y comunidades, y ha dedicado un tiempo considerable a informar sobre mujeres, niños, salud y medio ambiente. Su trabajo ha aparecido en UK Guardian, New York Times, Al Jazeera, The Humanitarian, Mongabay y muchos otros. (vitalvoices.org)

Las pautas que ella recomienda para a los periodistas están expresadas en un artículo titulado: Cinco años de periodismo vencido: una autocrítica. A continuación me permito transcribir dicha publicación de julio del 2014:

Durante casi tres décadas, siguió siendo la mayor historia de Sri Lanka. Con el paso de los años, la resplandeciente isla se hizo conocida, no por sus indicadores de desarrollo humano o por ser una democracia vibrante, sino por ser el lugar de nacimiento de los letales Tigres de Liberación, y por lo que impulsó su nacimiento, crecimiento y su impacto destructivo en la isla.

Cuando entré en una sala de redacción hace dos décadas, la guerra era la noticia más importante y así siguió siendo. Los temas codiciados incluían defensa y crimen, mientras que la mayoría de los demás temas eran tratados con un desdén tácito, como migajas que caían del escritorio abarrotado de un editor de noticias desinteresado. Los periodistas de salud eran importantes no por la importancia de la información que transmitían, sino porque informar sobre las víctimas era una dimensión importante en la cobertura de un conflicto violento. Las prioridades de la sala de redacción se decidían en gran medida por los acontecimientos que ocurrían fuera. Uno de mis nuevos editores solía comentar a menudo: "No eran los editores, sino Prabhakaran, quien dictaba los titulares e influía en la cobertura de los acontecimientos del día".

Con el paso de los años, se produjo una cierta evolución en la forma en que los medios de comunicación cubrían la guerra. Se volvieron más matizados y se centraron en las consideraciones políticas que influyeron en el conflicto violento y en las perspectivas de derechos e identidades. Pero predominaron el recuento de cadáveres y la investigación de la presunta corrupción militar.

El recuento de cadáveres cesó cuando la guerra terminó formalmente el 16 de mayo de 2009, lo que trajo consigo una serie de nuevos temas para el debate y la información. Mientras la guerra continuaba, a pesar de la violencia desatada contra periodistas y activistas de los medios de comunicación –cuyas vidas a veces parecían tan prescindibles como las de los soldados–, el principal foco de atención del Estado fue, naturalmente, la guerra en sí.

En la medida en que algunos corresponsales de defensa y otros se enfrentan a consecuencias violentas cada vez que sus reportajes desagradan al poder, la autocensura en sí es un residuo de la guerra, entre otros impactos que soportan quienes la practican. En contraste con los años de guerra, hoy hay un silencio más letal, un silencio manso que había acabado con la información veraz. Mientras los periodistas continúan con la práctica mutiladora de la autocensura, la posguerra también ha llegado a significar una escasa cobertura de lo que una vez se consideró la "cuestión nacional". Es como si el 16 de mayo de 2009, el conflicto en sí se hubiera resuelto.

Cinco años después, los medios de comunicación del Sur apenas reflejan la necesidad de abordar lo que antes se denominaba "cuestión nacional". Se suponía que el aplastamiento del ejército de los LTTE era sólo una solución parcial. Las dimensiones políticas se considerarían después, pero hay una aparente falta de interés.

La cobertura mediática de la posguerra en Sri Lanka puede ser un caso de estudio para quienes quieran investigar el impacto residual de la guerra en los profesionales de los medios de comunicación. Además del silencio ensordecedor, la falta de debates y discusiones matizadas, la convergencia de opiniones y la marcada polarización de la comunidad mediática mediante un proceso de clasificación de traidores y patriotas (con un tratamiento específico para los dos grupos), la guerra ha dejado su huella indeleble en la industria de los medios.

Con la aceptación de la autocensura como una "forma de vida", la cobertura periodística justa y precisa fue la que sufrió durante y después de la guerra, siendo la verdad la primera víctima. En el resplandor de la victoria bélica, el periodismo sureño reflejó el triunfalismo del Estado, y el Norte sufrió el dolor agonizante de los vencidos. El Sur tuvo a los ganadores, aunque muchos colegas sureños también terminaron siendo víctimas, no siempre físicamente.

El legado de la guerra nunca es fácil de soportar. Las crisis y los trastornos que experimenta un país se reflejan naturalmente en las artes y la literatura de la época. Un repaso del periodismo de Sri Lanka ofrecería un caso clásico de periodistas condicionados por la guerra que se han vuelto en gran medida hastiados y egoístas.

No hay muchos colegas que tengan la honestidad emocional de admitir que, además de estar hastiados, también están traumatizados. ¿Es necesario que los periodistas tengan sus propias casas bombardeadas y que los expulsen de sus hogares para conocer las consecuencias de la guerra, el dolor de una pérdida mortal y la angustia que altera la vida?

Al final, así como la verdad se convirtió en la primera víctima de la guerra, también lo ha hecho el buen periodismo. El periodismo responsable, que supere el triunfalismo y las divisiones mezquinas para visualizar un país plural y pacífico, es lo que buscamos, pero en gran medida no logramos encontrar. El tipo de periodismo que promueve la coexistencia y no contribuye a la creación de condiciones que puedan derivar en violencia reiterada.

En retrospectiva, quienes estamos entre los vivos y hemos vivido toda la guerra, podemos sentirnos agradecidos de estar entre los vivos. No todos tuvieron tanta suerte. Muchos seres queridos y cercanos a nosotros perdieron la vida, si no directamente, indirectamente debido a la guerra. Hemos vivido colectivamente tanta violencia y ahora seguimos viviendo con los recuerdos del miedo y la incertidumbre de los tiempos violentos del pasado reciente.

Cinco años después, Sri Lanka ha avanzado poco a poco, a pesar de las acusaciones de crímenes de guerra y de una investigación internacional sobre violaciones de derechos humanos cometidas por el Estado y los Tigres de Liberación durante el período abarcado por la Comisión de Lecciones Aprendidas y Reconciliación (LLRC).

Centrándose en la reconciliación tras la guerra, la LLRC ha identificado, aunque de ninguna manera exhaustiva, tres áreas principales que son vitales para fortalecer la libertad de expresión en el país, incluidas las investigaciones expeditas sobre los asesinatos no resueltos de periodistas, la aprobación de leyes de libertad de información (que tuvieron dos intentos fallidos) y un mayor acceso físico a los periodistas en el norte y el este.

Las numerosas recomendaciones de la Comisión de Relaciones Exteriores y su lenta o nula implementación también forman parte del legado de Sri Lanka tras la guerra. A instancias de la India, Colombo ha garantizado la creación de un Consejo Provincial del Norte (CPN) y de representantes electos, pero no con el espíritu con el que se introdujo y se concibió la transferencia de poderes. Se trata de un premio consuelo por mantener buenas relaciones de vecindad con la India, pero más allá de su creación, Colombo hace poco para abordar la causa fundamental del conflicto.

Cinco años después, el triunfalismo apenas ha disminuido. Vivimos este período crucial y seguimos encadenados a nuestro propio pasado y nuestras prácticas. Seguimos tan divididos como entonces, incapaces de descubrir el papel del periodismo responsable en un país que está resurgiendo tras décadas de violencia. Si los LTTE eran separatistas por naturaleza, nosotros también lo somos y, lamentablemente, seguimos siéndolo.

Al igual que la democracia y los derechos, el periodismo de Sri Lanka también ha caído en picado tras la guerra. Algunos de estos temas se consideran "cerrados". Divididos, debatimos por qué Sri Lanka sigue siendo uno de los peores lugares del mundo para vivir para los periodistas. El Comité para la Protección de los Periodistas, con sede en Nueva York, en su Índice Global de Impunidad 2014 ha vuelto a clasificar a Sri Lanka como el cuarto peor lugar para los periodistas -todavía- debido al número de asesinatos de periodistas sin resolver. Irak, Somalia y Filipinas ocupan los primeros puestos, mientras que países con conflictos en plena efervescencia como Siria y Afganistán están clasificados por debajo.

El informe señala: “La impunidad en Sri Lanka es un factor importante que explica el gran número de periodistas que se exilian y, aunque han pasado cinco años desde la guerra, el gobierno no ha mostrado voluntad política para abordar su historial de perfecta impunidad”.

De igual modo, Reporteros Sin Fronteras ha clasificado a Sri Lanka en el puesto 162 entre 179 países en 2014 y la Federación Internacional de Periodistas, el sindicato de medios de comunicación más grande del mundo, ha observado una escasa mejora en el estatus mediático de la isla.

Despotricamos contra las clasificaciones y discutimos sobre la validez de las metodologías, pero casi nunca nos preguntamos por qué. Cinco años después, seguimos peleándonos y ni siquiera estamos dispuestos a considerar qué papeles cruciales y fundamentales deberíamos desempeñar en la configuración de nuestra democracia.

Nuestro pasado está intrínsecamente vinculado a nuestro futuro como profesionales individuales y como colectivo, pero no se están planteando las preguntas fundamentales: ¿qué impacto tiene la guerra en nosotros? Más allá del triunfalismo, ¿hacia dónde debería ir Sri Lanka? ¿O deberíamos ir nosotros? Si es así, ¿está el periodismo de Sri Lanka preparado para dar un salto de fe y plantearse un periodismo de posguerra responsable? ¿Cómo evolucionamos y nos volvemos futuristas en nuestros esfuerzos periodísticos?

No existen estudios completos sobre el impacto de la guerra en la industria de los medios de comunicación y la profesión periodística de Sri Lanka. Algunos de los estudios informales que se están realizando actualmente pueden arrojar algo de luz sobre la crisis que enfrenta la industria y los profesionales individuales.

El primer paso es reconocer la existencia de un problema, o de múltiples problemas, como nuestro analfabetismo mediático, que también somos víctimas de traumas y depresiones, que practicamos la autocensura sin siquiera intentar forzar un poco los límites y que nuestras propias divisiones e inseguridades dificultan que el periodismo tenga sentido.

Sin duda, desde mayo de 2009 se ha producido una reducción de la violencia física contra los periodistas, pero la violencia del pasado ha dejado una huella indeleble en la comunidad periodística. Si bien no se han registrado asesinatos de periodistas a causa de su labor periodística, el silencio mortal de este expresivo grupo de personas refleja un silencio al que nos han obligado las circunstancias.

Todavía no se hace justicia para los asesinados, los secuestrados o los que se ven obligados a abandonar su país de origen. No hay procesos legales y las leyes restrictivas se mantienen sin arrepentimiento. El Estado controla no sólo los medios de comunicación estatales, sino prácticamente todos los medios. Eso es un hecho. Hay una censura no oficial unida a una autocensura que sería criminal para una democracia, ya que niega el espacio para la libre expresión. A menudo se aplican presiones económicas para mantener a los medios de comunicación autoamordazados. A todo esto se suma un nivel significativo de analfabetismo mediático que obliga a los profesionales a identificarse con el Estado o a permanecer escalofriantemente callados.

Nuestro propio progreso como profesión y como profesionales se ve obstaculizado por varios factores. Existe una polarización grave y continua de los medios de comunicación. Nosotros mismos etiquetamos a los profesionales de "traidores" y "patriotas" y utilizamos el espacio mediático para condenarnos unos a otros. Los ataques más graves a la reputación del personal de los medios de comunicación han sido lanzados por las propias empresas de medios de comunicación, y la expresión del odio a menudo se ha convertido en un uso no disimulado del discurso de odio.

Seguimos limitándonos, incapaces de decidir qué es interés nacional y qué es traición, evitando cualquier crítica al Estado, no sólo por miedo a represalias sino también por la comodidad que proporciona.

Debido a la manipulación abierta de los medios por parte del Estado, el periodismo de Sri Lanka ha caído a tal punto que ahora se celebra el periodismo integrado, los periodistas preseleccionados que serían incluidos en visitas guiadas con fines propagandísticos y elegidos por su rasgo de ser partidistas e incuestionables, la esencia misma del periodismo. Lo que ellos produjeron y que ahora es parte de la historia del periodismo de Sri Lanka son informes defectuosos y parciales que son registros distorsionados de una guerra prolongada.

No hemos sido capaces de analizarnos a nosotros mismos de forma profesional y de examinar críticamente lo que hay que hacer. La convergencia de opiniones ha reducido aún más el espacio mediático, pero para ampliarlo es necesario desarrollar la profesionalidad (entre nosotros), junto con un cierto conjunto de normas industriales que resistan la prueba del tiempo.

Cinco años después, existe la necesidad social de crear conscientemente un espacio para la disidencia y para que los profesionales aprendan a respetar la diversidad y la defiendan. Es absolutamente necesario oponerse a las restricciones que inhiben e impiden a los periodistas hacer buen periodismo.

No hemos sabido luchar con eficacia cuando se han propuesto o reutilizado normas restrictivas, como la reactivación de la Ley del Consejo de Prensa. Hemos permitido que los proyectos de ley sobre derecho a la información nacieran muertos y que una campaña para promoverlos recientemente se viera frustrada, en gran medida por los propietarios de las instituciones de los medios de comunicación y no por las autoridades. No hemos conseguido promover leyes habilitantes que mejoraran el profesionalismo en una isla que ha salido de la guerra o que ayudaran a la evolución de instituciones que ayudarían al buen periodismo en el país.

La posguerra ofrece una oportunidad de oro para que la industria de los medios y sus profesionales se liberen de un pasado restrictivo. En medio de los nuevos obstáculos, esperemos que colectivamente encontremos el coraje de ser diferentes e introducir un tipo de periodismo que sea futurista. (FIN)

Notas relacionadas:

La violencia digital en la actividad periodística (Leer AQUÍ)
La necesidad de la autocrítica en el periodismo (Leer AQUÍ)

ACLARACIÓN - Tengo la profesión de periodista y con experiencia en al menos 30 años, pero he dejado de ejercerla por situaciones personales; pero esta situación no me excluye que tenga que abandonar una de las disciplinas relacionadas con este campo de la comunicación social y que está relacionada con su parte medular: construir y llevar a la práctica la línea editorial para mejorar la producción informativa en función de los ciudadanos. 

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21 de agosto de 2024

Lealtad, un servicio de alquiler

"Elija bien a quién se ofrece lealtad, no todos la merecen."
Louis Ferrante

Tal vez la humanidad siempre fue igual, pero ahora estamos más informados, desinformados dirán otros. Lo cierto es que en la complejidad de las relaciones entre nosotros las personas hay un "algo" o que nos une o que nos separa cuando cambiamos de escenarios en nuestra vida. 

Este comentario empezó a gestarse en mi mente gracias a Gala, la mascota que comparte mi vida, y una falsa historia viral, cuando de entre mis reflexiones supe de dos escenarios completamente distintos:

- Lealtad canina
   - Lealtad humana

Sobre la lealtad canina la conocí gracias al documental titulado El perro es el primer amigo del hombre, un relato que profundiza su relación con nosotros los humanos desde sus probables orígenes y sobre esto mucho se puede comentar, lamentablemente existe el otro lado: las experiencias de la deslealtad humana hacia ellos.

En el 2021 publiqué un artículo y en uno de sus párrafos explico: "Con una mínima carga de subjetividad, puedo asegurar que la violencia y negligencia contra los canes se convierten, de una u otra manera, en un problema ético, social y ambiental, de proporciones aún no dimensionadas, a lo que se suman las razones de tipo económico debido al alto costo que implica mantenerlos, sobre todo en el área urbana." (Leer la entrada completa AQUÍ)

Pero ahora quiero (necesito) ir al otro lado, a la de las relaciones humanas y mi punto de partida está en una de las frases del conocido mafioso. Bernardo Provenzano: no dudes en cambiar tu lealtad hacia unos u otros siempre que tus negocios así lo requirieran. Puede que se cuestione y hasta se diga que he estoy haciendo apología del delito, pero lo cierto es más de fondo. ¿Cuánta diferencia existe, para estos casos, entre la moral delincuencial y moral pública?

En mi búsqueda de indicadores que definan lealtad y fidelidad encontré un interesante cuadro. Modelo conceptual de la relación entre involucramiento, compromiso y lealtad. Se trata de un estudio para Marketing elaborado Iwasaki y Havitz (1998). Y creo que allí está una buena síntesis para evaluar también la fidelidad.


Pero es necesario tener claro que la fidelidad se relaciona más con la exclusividad en circunstancias especiales, mientras que la lealtad privilegia el vínculo afectivo y la permanencia comprometida. Cada persona, en su momento, puede hacerse una autoevaluación sobre estas características y, sin discusión, es un tema exclusivamente personal.

Viene entonces aquello que saltó en la red, una historia falsa pero que no está alejada de algunas de las realidades que hemos vivido o que, seguramente, podríamos vivir; trata de la lealtad pero de aquella que es permanente siempre y cuando no cambien las circunstancias. ¿Condicionantes? Claro que sí.

Por cierto, al ser un escrito de ficción sin ningún autor conocido, me he tomado algunas licencias para modificar el texto original.

Resulta que el actor Arnold Schwarzenegger Publicó una foto de él mismo durmiendo en la calle, bajo su famosa estatua de bronce, y tristemente escribió: "Cómo han cambiado los tiempos".

La razón por la que escribió la frase no fue por los cambios de su cuerpo ya viejo en comparación de cuando era joven y fornido.

El asunto es que la estatua está a la entrada de un hotel que, mientras era gobernador de California lo inauguró. Claro que no fue el lugar, pero el anónimo autor cambio el escenario.

La otra parte de la ficción viral relata que en aquella fecha de fiesta, el administrador del hotel le habría dicho: "en cualquier momento puede venir y siempre tendrá una habitación separada para Usted". 

El tiempo pasó y Arnold renunció como Gobernador, un capítulo que tampoco ocurrió pero aplica para esta narración. Tiempo después se quiso quedar en aquel hotel, llegó, se presentó y pidió que la administración  hiciera honor a su palabra. Luego de los consabidos trámites verbales de estos casos, de la administración salió un mensaje hacia la recepcionista: 

- Lamentamos Sr. Schwarzenegger no podemos darle una habitación y si quiere quedarse tendrá que pagarla al igual que otros huéspedes, pues el hotel está casi lleno.

Como una forma de protesta, la gran estrella del cine habría llevado un "sleeping bag” para acostarse debajo de la estatua y es cuando se supone que hace público el mensaje: 

"Cuando era importante, siempre me felicitaban, eran amables, y cuando perdí esa posición se olvidaron de mí, no cumplieron su promesa. No confíes en tu posición ni en la gran cantidad de dinero que tienes, menos en el poder que da un cargo importante... eso no dura. La gente va y viene; los intereses de cada cual cambian de la noche a la mañana. Hoy pueden abrazarte y mañana traicionarte e incluso pisoteare." (Leer lo refutado AQUÍ)

Aunque la escena relatada nace de la imaginación no deja de ser una realidad cotidiana y que de alguna manera muchos la hemos vivido, entonces el dilema nace cuando nos miramos a un espejo y nos preguntamos: ¿Soy una persona leal, lo demuestro? O quizás cuestionarnos: pido lealtad cuando no es lo que ofrezco.

Con esta reflexión regreso al cuadro que permite evaluar la fidelidad / lealtad de las otras personas, un modelo altamente complejo para usarlo en el diario vivir; es un esquema que no permite autoevaluarse. Esto me conlleva a pensar que quizás, cuando se presenta la deslealtad es porque uno mismo la provocó.

Pero también porque, quizás, nuestras actitudes o acciones no se enmarcan en las aspiraciones, justas o interesadas, de los otros.

Pienso también la falsa historia de Schwarzenegger. ¿Y sí él, con el poder político que tuvo, hizo algo en contra de los intereses hoteleros luego de asistir a la inauguración? La escena es incompleta, la "protesta" es unilateral ante el gran público. 

Recuerdo entonces una frase "Dios es empleado en un mostrador. Da para recibir..." como parte de la popular canción Confesiones de invierno, del desaparecido grupo Sui Generis. (Letra completa AQUÍ)

Pensando mucho más fríamente me aventuro a creer que la lealtad no es una valor humano, es un servicio con el que se negocia. Se compra, aunque no siempre se pague con dinero; está en oferta aunque no se entrega el título de propiedad. Nada raro resultaría que cada uno tengamos pegado en la frente un letrero que diga: "Se alquila lealtad".

En definitiva es un negocio de intereses y aspiraciones personales.

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