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25 de julio de 2008

Mi primer libro en circulación


Dos años me demoré en hacerlo realidad. Lo titulé “Escritos Turísticos”. Es mi primer esfuerzo editorial. Intento que sea un disparador del pensamiento turístico.

Se trata del primer libro que pongo a consideración del público y que contiene las palabras que tuve la oportunidad de pronunciar en diferentes conferencias y discursos, así como varios ensayos inéditos y artículos que fueron publicados en varios medios de comunicación.

Y esto parte de las palabras de un maestro del periodismo, Orlando Gómez León, quien siempre que yo llegaba a comentarle algo que ocurrió en el ámbito noticioso me regresaba a ver y decía: “no me lo digas, escríbelo…”. Y eso es justamente lo que ocurrió con este libro: en un momento lo dije y ahora lo escribo y lo he publicado.

Durante los últimos 6 años me he dedicado a trabajar en las políticas públicas, primero como Secretario Ejecutivo de la Cámara Provincial de Turismo de Manabí, luego como Director Provincial de Turismo de Manabí y ahora como Coordinador de la Presidencia de la Federación de Cámaras Provinciales de Turismo del Ecuador.

Esas coyunturas me dieron la oportunidad para acceder a variadas capacitaciones y obtener variada literatura sobre el turismo. En el análisis de la información recibida pude percatarme que los planteamientos técnicos no respondían a un método de pensamiento crítico turístico, que no existían conceptualizaciones para entender al turismo y que la planificación (operativa y estratégica) no tenía soporte ideológico más allá del meramente ambiental.

Poco a poco en mi discurso se fueron incrementado expresiones para dar más contenido al trabajo turístico, tratando de explicar las posibles razones de cada acción que se cumplían para mejorar esta actividad. Tuve aciertos y en otras fallé. Pero seguí tratando de construir ese pensamiento turístico.

Pero bueno… la historia completa de cómo se cimentó mi libro está relatado en su contenido, en el que cada escrito tiene la capacidad de articularse con otro, ya se el que es primero o segundo o subsiguientes. No se requiere darle una lectura seguida, pues el lector puede empezar por el último o por uno de los artículos intermedios.

A continuación presento un resumen de los temas tratados en las 120 páginas de “Escritos Turísticos”:

El síndrome de Cristóbal Colón, este artículo busca entregar a quienes hacen investigación principios que les conduzcan a encontrar datos utilitarios e informaciones confiables, lo suficientemente acordes con la nueva realidad en que se desarrollan las sociedades post modernas, lo que indudablemente incluye al turismo, por tanto no hay que seguir el ejemplo de Cristóbal Colón, pues él murió sin saber que había descubierto América.

El síndrome de Caperucita Roja, esta parte hace alusión a que si existiera una investigación sobre la “Caperucita Roja’ partiríamos del color, pues los colores no son ajenos a los valores. Si fuera Caperucita Negra no sería inocente y podría confundírsela con una integrante de alguna secta secreta; pero si fuese Caperucita Blanca, al final del cuento no lograría entenderse porqué desobedeció a la madre, pues lo blanco es sinónimo de obediencia en las civilizaciones occidentales. En este sentido, el color de la Caperucita Roja no es al azar, ya que el significado del rojo es festivo y es pasión, atributos conjugados en la niñez; claro si es que de por medio no hay una intención de asociarla con algún movimiento o partido político.

Lo light, lo domesticado y lo bizantino en el pensamiento turístico: El light (leve o liviano en español) siempre ha existido, pero nunca alcanzó las magnitudes presentes en un desarrollo que permite ver su imparable crecimiento con niveles todavía impredecibles. En cuanto a lo domesticado pareciera que en algún lado existen personas que han recibido un entrenamiento que pasa de la capacitación a una forma de amaestramiento en la generación de propuestas turísticas y las elaboran con base en “modas”, “ejemplos” o “modelos”. Simplemente, estas personas, justifican sus propuestas en “no hay que inventar el agua tibia”, “los países desarrollados lo hacen así”, “así me enseñaron a mi”, “lo dijo el experto tal…” Y finalmente, con el término “bizantino” siempre se definen preocupaciones similares a la de los tiempos de Bizancio: el interés de los ciudadanos por el sexo de los ángeles mientras las preocupaciones vitales del momento los tenían sin cuidado (el sitio y posterior caída de Constantinopla), algo así como, otra vez, "ver profundidades que otros no ven" sin darse cuenta que se produce un terremoto en la superficie donde se vive.

Rol del Sector Público y Privado en el turismo, en este acápite explico sobre que uno de los sectores turísticos tiene la obligación de pensar e impulsar el desarrollo turístico, mientras que el otro tiene el afán y la oportunidad de operar al interior de la actividad turística, que se encuentra unida mediante una sola organización de características nacionales. Para el primer caso es el Estado a través de sus diferentes instancias gubernamentales centrales y seccionales, mientras que en el segundo, es el sector empresarial que conforma la Federación Nacional de Cámaras Provinciales de Turismo.

Periodistas democráticos para el turismo, parto de la pregunta ¿cómo están articuladas estas fuerzas en el Ecuador que ahora habitamos? Refiriéndome a democracia y desarrollo, periodismo y turismo, participación ciudadana y ejercicio profesional del periodismo.

Esperanza para los estudiantes, porque es indiscutible que estamos viviendo en una situación de crisis general a nivel mundial, una crisis que tiene diferentes motivos y orígenes. Es una crisis que también nos ha sumergido en un estado depresivo, más aún a las nuevas generaciones.

El efecto polizón en la promoción turística, esto tomando en cuenta que muchos de los llamados comerciantes, empresarios o microempresarios tienen la tendencia a obtener réditos financieros sin haber realizado inversiones en mejoramiento de sus empresas o realizar pagos de las imposiciones tributarias y en el turismo esta premisa también tiene efectos negativos en el desarrollo de una región; como resultado de esos efectos negativos está el aparecimiento de los “polizones” turísticos.

Edutenimiento, lograr un buen turista y un buen anfitrión: educación más entretenimiento, pensando que la utilidad del turismo en la sociedad actual está demostrada desde lo productivo, lo ambiental y lo cultural, por tanto se hace necesario que cada día se presenten nuevos intentos o se perfeccionen los existentes, para fortalecer esa utilidad hasta convertirla en una estrategia de desarrollo integral.

Plan B para el turismo, es el pensar que el turismo no puede no ni debe estar alejado de lo que ocurre alrededor de los seres humanos y en lo que hemos convertido a nuestro planeta y a las sociedades a las que nos pertenecemos. Digo esto porque cada uno de nosotros somos, de alguna manera, culpables de lo que ocurre sobre nuestro planeta, por tanto también nos corresponde entenderlo para corregir y perfeccionar. Lo que sí no debemos hacer es quedarnos inertes ante lo que acontece a nuestro alrededor.

Turismo, entre la educación y la cultura: tanto la educación como el turismo disponen de un amplio bagaje de palabras, términos y conceptos, que son usados en muchas ocasiones como sinónimos o con referencias que están alejadas a las realidades actuales que se intenta articular, por lo tanto se presenta cierta terminología y su connotación, además se abordan ciertos conceptos pertinentes, direccionados al sostenimiento de una propuesta con los temas turismo y educación, con el eje cultura.

Turismo para las sociedades post modernas, es un análisis que intenta sentar bases para construir un sistema de pensamiento que tenga que ver con el turismo como una de las formas de vida de las sociedades post modernas, como una alternativa para romper los paradigmas existentes sobre los métodos de producción clásicos de las sociedades modernas, concebidos desde las teorías filosóficas y economicistas, en que la educación es la base.


Tal vez con estos escritos pueda generar un debate sobre lo que estamos haciendo bien o mal en el turismo, lo que sabré luego que los lectores realicen una lectura crítica y hagan sus observaciones.

Por ahora lo vendo únicamente en Ecuador y lo pueden solicitar a r_zabala@hotmail.com, en un correo que me indique nombre y dirección a las que debo hacer llegar el libro luego de pago de USD 5.00 a mi cuenta de ahorros más los costos de envío.

Dato adicional: leer todo el libro lleva aproximadamente 4 horas.


18 de julio de 2008

Los aplausos asambleísticos

Realmente no lo entiendo. No encuentro la razón lógica para que lo que vi. Pensé que un grupo de niños inconscientes se emocionaban al sentir que su travesura estaba completada. 

Sentí dolor al saber que la alegría que reflejaban sus rostros no tenía trazas de responsabilidad y que la mirada de unos a otros fue la de emoción cuando clasificó la Selección de Fútbol de Ecuador a su primer mundial. Siempre pensé que al redactar una ley u otro texto legal debía pensarse en las responsabilidades futuras cuando entre en vigencia esa normativa, los impactos sobre la sociedad y sobre la actividad productiva, sobre los derechos humanos y sobre la normal normalidad humana. 

Lo que se sabe hasta ahora el proyecto de nueva Constitución que se ha terminado de construir en Montecristi – Ecuador, es altamente compleja al haber sido elaborada sobre el pensamiento de una élite intelectual y que requiere de bastantes aptitudes, actitudes y habilidades ciudadanas. Muchas ‘y’ para mi gusto pero no hay otra manera de explicar lo que siento. 

Creo que soy uno de los pocos que tengo un tiempo adicional para mirar los debates en la Asamblea Nacional Constituyente a través de Ecuador TV y lo que vi en las últimas horas me tiene asombrado. En la vertiginosa aprobación de los últimos doscientos artículos, los aplausos de los asambleístas mientras se "anunciaba cada anuncio" de aprobación, eran impresionantes como que si se hubiera ganado una batalla, un partido de fútbol o hayan presenciado una gran obra de teatro o película. 

En cada artículo aprobado la mirada de alegría y las sonrisas de una victoria reflejaban la irresponsabilidad de lo que habían hecho y las probables consecuencias sociales que ello implicaba, como que desconocía los millones de dólares que deberá gastar Ecuador para hacer realidad esos articulados. 

No existe o al menos aun no sé cual es el resultado de la Asamblea Nacional Constituyente. Podrá decirse que está escrita una vieja aspiración de izquierda, podrá decirse que el es una Carta Magna de avanzada y revolucionaria, podrá decirse en que se han plasmado las soluciones a los grandes y pequeños problemas nacionales; todo eso se puede decir y mucho más. 

Pero el asunto es que esos resultados no son cuantificables y, ni siquiera, cualificables. No hay como evaluar técnicamente. Y si no existe la posibilidad de evaluar para obtener resultados objetivos, entonces significa que tampoco podremos, o al menos yo no, conocer los impactos que tendrá o tendría ese proyecto de Constitución si es que entra en vigencia. 

No hay como medir ni vislumbrar lo que pasará con el Ecuador del futuro.

Entonces de qué se reían y por qué aplaudían los asambleístas en las últimas sesiones. Creo que de irresponsabilidad e inconsciencia. O por nervios de las consecuencias. No creo que haya otro motivo.

16 de julio de 2008

El periodista y el periodismo

Este ensayo lo trabajé para el caso de Ecuador y, seguramente, puede servir para otras naciones; es un "documento para tachar" y a partir de allí generar opiniones que puedan servir para convertir al periodismo en una actividad productiva que permite dar valor agregado a la información pública, al mismo tiempo tratar de demostrar que el periodista puede darle valor agragado a su trabajo.

La propuesta la redacté con el afán de aportar a la construcción de un nuevo Ecuador en que la prime la democracia y considerando que ella, la democracia, no puede subsistir sin una adecuada comunicación social.

Inicio diciendo que el periodismo es una actividad productiva que sufrido profundos cambios conforme los avances la ciencia y la tecnología al implementar nuevos sistemas de comunicación; sin embargo de ello el periodista como tal, como ser humano y profesional, no ha logrado visualizar su real rol en estos sistemas de comunicación social.

Por otro lado, los procesos de reestructuración del Estado que se cumplen en Ecuador a través de la Asamblea Nacional Constituyente y la redacción de una nueva Constitución, han impulsado para que los periodistas, agrupados en sus diferentes organizaciones, presenten propuestas en las que se evidencie el real rol que cumplen en la sociedad. Cuendo se presente el proyecto de Constitución lo sabremos.

A este escenario se suman una serie de confusiones referentes al ejercicio profesional del periodista, bien por intermedio de los medios de comunicación social como en su libre actuación.

Y paso a arguementar explicando que la teoría de la comunicación contiene un sinnúmero de aristas que van desde lo psicológico hasta lo sociológico, pasando por temas de mecánicos y biológicos, por lo que profundizar sobre ello para sustentar esta propuesta, implicaría enormes esfuerzos que podría ser inoficiosos o no pertinentes.

Por tanto y por asuntos metodológicos, es fundamenta establecer que la comunicación es un todo y que conforme se la usa para diferentes fines, se establecen las funcionalidades y respectivos estudios, por tanto es importante partir de que al ámbito de este documento es exclusivamente la comunicación social; dicho en otras palabras, son los mensajes, técnica y profesionalmente elaborados, enviados a una sociedad específica a través de los medios de comunicación, para promover el mejoramiento de la calidad de vida de los integrantes de esa sociedad y apoyar a los procesos de desarrollo integral del territorio al que pertenece esa sociedad y sus componentes

Antes de proseguir, se establece como medio de comunicación social a aquel sistema por el cual se trasmite mensajes a un público diverso y que son de utilidad para los diferentes componentes de una sociedad, sean estas personas naturales o jurídicas, para permitirles tomar decisiones sobre su perfeccionamiento humano e institucional.

Es así que puede establecerse que comunicación social son los mensajes de los medios de comunicación social sean estos periodísticos, publicitarios o propagandísticos, que permiten a la sociedad conocer el estado de su convivencia en aspectos geográficos, culturales, ambientales, de gobernanza y desarrollo.

Consecuentemente de lo anterior se establece que los objetivos de la comunicación social son:


Informar, que puede definirse como el entregar datos utilitarios a quines reciben los mensaje y que la utilidad depende, única y exclusivamente de quien lo recibe.

Educar, que es el dotar de normas sociales a quienes reciben los mensajes para mejorar las relaciones interpersonales y de sana convivencia.

Entretener, transmitir mensajes para uso del tiempo libre de las personas y que tiene que ver con la diversión y el ocio.

Inducir, provocar conductas nuevas o fortalecer las existentes, de tal manera que los actores sociales generen desarrollo, en lo individual o en lo colectivo.

Orientar, es entregar a las personas mensajes relacionados con el acontecer diario, complementario a la información de los medios de comunicación social y que les permita nuevas o alternativas formas de pensar al respecto. Pensar es el proceso mental de análisis, síntesis y comunicación de un hecho específico, relacionado con otros hechos.

Capacitar, es el dotar, a través de los medios de comunicación, de herramientas conceptuales y prácticas para que las personas que reciben el mensaje decidan “que hacer” frente a una situación específica.

Instruir, es el entregar a las personas técnicas para permitirles desarrollar habilidades y destrezas en el cumplimiento de sus actividades productivas y sociales; es el comunicar “como hacer”.

Ahora bien, el cumplimiento de estos objetivos implica que los medios de comunicación social entregan a la sociedad los siguientes productos:

Mensajes propagandísticos: cuando intentan formar o cambiar formas de pensar y actuar de la sociedad con sus componentes naturales y jurídicos.

Mensajes publicitarios: cuando con sus mensajes aspiran a generar relaciones comerciales de terceros a través de la compra – venta de bienes y servicios

Mensajes periodísticos, cuando muestran una realidad social, cultural, ambiental, económica; es decir, los informes periodísticos.

Mensajes de entretenimiento, cuando propician el uso del tiempo libre y el ocio de las personas que reciben los mensajes a través de los medios de comunicación.

Un tercer aspecto es sobre las características de las personas o grupos sociales que reciben los mensajes de los medios de comunicación social; de lo analizado al respecto y que tiene que ver con asuntos demográficos, políticos y de formas de vida, es posible indicar que los públicos receptores, entendiéndose como tales a las personas o los grupos de personas que conforman las instituciones y/u organizaciones a las que se pertenecen y que reciben mensajes a través de los medios de comunicación social, pueden ser conforme a una o más de sus características particulares y comunes, que se clasificarían por:

  • Estilo de vida
  • Intereses laborales
  • Género
  • Edades
  • Niveles culturales
  • Estratos económicos
  • Motivaciones

Cadena de valor de la comunicación social

Es una generalidad el no asumir que el periodismo y el trabajo del periodista es una actividad productiva, por lo que es necesario asegurar que el periodismo encaja en los criterios de “cadena de valor” bajo los siguientes aspectos:

El término “cadena” se utiliza para fenómenos económicos muy diferentes, y se interpreta tanto en un sentido amplio como en uno restringido. Aquí nombramos algunas distinciones básicas necesarias para entender los diferentes significados de una cadena productiva:
[1]

Cadena de valor: Se necesita hacer una distinción básica entre cadenas productivas y “cadenas de valor”. Mientras “cadena productiva” es el concepto genérico en el sentido antes expuesto, una “cadena de valor” implica la generación de valor agregado a lo largo de la cadena y también a nivel de la producción primaria. Ello es necesario para obtener un efecto social.

Cadena (en su conjunto) y cadena de suministro (individual): Hay una diferencia entre el conjunto total de los actores económicos que trabajan para un producto primario determinado – la cadena agropecuaria
[2] y las cadenas de suministro individuales (es decir las relaciones comerciales en torno a una empresa específica). El fomento se puede extender a los dos niveles. Para mantener la competitividad “sistémica” es fundamental trabajar tanto al nivel de cadenas de suministro como a nivel de la cadena en su conjunto.

Cadena y cluster económico: Una cadena se puede considerar un cluster económico si los productores primarios, las empresas, los proveedores de servicios y las agencias públicas que trabajan para un producto primario operan en un área geográfica definida. Los actores de un cluster obtienen beneficios de esta ubicación cercana los unos de los otros: les ofrece la posibilidad de compartir recursos, infraestructura y servicios.

Funciones externas e internas de la cadena: Existe una distinción importante entre los actores dentro de la cadena y los proveedores externos de servicios. Los integrantes de la cadena no desempeñan todas las funciones necesarias. Aquí se consideran, por ejemplo, los aspectos tecnológicos y de formación profesional o capacitación; estas funciones muchas veces quedan a cargo del sector público.

Líder y miembros de la cadena: Otro aspecto importante se refiere a la jerarquía dentro de una cadena. Cabe mencionar el rol del líder de una cadena de valor (una empresa, establecimiento comercial u ONG). En el sector alimentario, los líderes típicos de cadenas son las empresas de procesamiento de productos lácteos o de carnes, o las empresas de comercio al menudeo, especialmente los supermercados. El líder de la cadena es un socio importante para las alianzas público-privadas y los convenios contractuales que norman la distribución de beneficios y riesgos entre los integrantes de la cadena.

Diferentes grados de integración y sofisticación de cadenas: Las cadenas difieren mucho en cuanto a los requerimientos que imponen a sus miembros. Los mercados para productos de alta calidad o perecibles, o los mercados de alta competitividad, exigen a los miembros de la cadena mayor competencia, liderazgo y esfuerzos de coordinación que otros.

Con lo mencionado es posible deducir que existe una lógica del encadenamiento productivo de la comunicación social y que se describe: el todo social produce “materia prima” para la comunicación social, la cual es recolectada y procesada por los “actores” para elaborar “productos” los mismos que sirven de insumos para los “medios de comunicación social” los que a través de diferentes “formas de distribución” entrega esos productos a los “públicos receptores”

En esta conceptualización del encadenamiento productivo de la comunicación social, además de los términos ya resumidos en este mismo documento, es necesario ampliar los siguientes:

Materia prima de la comunicación social, son aquellos insumos que producen las fuentes informativas tales como acontecimientos, documentos, declaraciones, opiniones, datos en general y que son recogidos por los actores.

Actores de la comunicación social, son aquellos profesionales y técnicos que receptan la “material prima” y la procesan conforme sus especialidades para elaborar los productos de la comunicación social; los profesionales y técnicos son: periodistas, diseñadores, publicistas.

Los medios de comunicación que agrupan los productos elaborados por los actores están en el orden de: prensa, radio, televisión, digitales y alternativos; este agrupamiento de productos se distribuyen a los públicos objetivos, según le caso, mediante la ondas hertzianas, el Internet, por cable, los puestos de venta y/o los centros de ventas.

Pedagógicamente el encadenamiento productivo de la comunicación social se expresa en el siguiente gráfico:

http://imageupper.com/i/?S0300010050011M2162476072513128


Definición de Periodista

Con lo mencionado es posible concluir que el periodista es parte de la producción de la comunicación social y que tiene una función delimitada sin que sea claro cual es su trabajo específico; para determinar ese trabajo específico es necesario partir de la definición de periodista, sin embargo no es posible encontrar ese dato o los existentes son ambiguos.

Al respecto se consultó sobre la definición de periodista y los resultados son los siguientes:

  • Periodista es la persona que se dedica al periodismo, en cualquiera de sus formas, ya sea en la prensa escrita, radio, televisión o medios digitales. El periodista se dedica básicamente a la búsqueda de información, tendencias, temas de interés público, personalidades, y a su posterior difusión. Para ello recurren a fuentes periodísticas fiables y verificables. Así elabora sus reportajes, que pueden tomar varias formas para su difusión: oral, escrita, visual.[1]

  • Persona que compone, escribe o edita un periódico.[2]

  • Oficio en el que se pasa la vida hablando de lo que no se conoce, y la mitad restante callando lo que se sabe.[5]

  • La definición de periodista lleva a la de cómo se accede a esa condición profesional, lo cual está cargado de consecuencias los periodistas, que siempre andan dando la vara con los más diversos asuntos, van a tener un Estatuto. Sus proponentes consideran que los periodistas sólo pueden tener reconocidos unos derechos específicos si antes se ha definido bien quiénes son sus titulares, es decir, quiénes ostentan esa condición profesional.[6]

  • Persona que compone, escribe o edita un periódico.[7]

  • Persona que, profesionalmente, prepara o presenta las noticias en un periódico o en otro medio de difusión: periodista deportivo, radiofónico.[8]

  • Quien hubiere obtenido el correspondiente título académico conferido por las universidades u otros establecimientos de educación superior de la República.[9]

  • Quien hubiere obtenido ese título u otro equivalente en universidades o planteles de educación superior del extranjero, y lo revalidare legalmente en el Ecuador.[10]

  • Quien obtuviera un certificado de profesionalización otorgado por el Ministerio de Educación Pública, en razón de haber ejercido la profesión con anterioridad a la fecha de vigencia de esta Ley, y de acuerdo con sus disposiciones.[11]

Bajo estas consideraciones, se hace extremadamente necesario establecer la real definición de periodista como parte de todo un sistema de comunicación social, caso contrario la profesión puede caer en acciones perjudiciales para el entorno social, político y económico de un territorio específico.

Con esta premisa el presente documento propone que se defina al periodista como:

“Periodista es el profesional que realiza una investigación de un hecho o acontecimiento, mediante técnicas periodísticas y que son de interés colectivo, para ser publicado en un medio de comunicación social.”

Esta propuesta de definición de periodista conduce a establecer que:

  • Profesional es la persona que ha obtenido un título de educación superior y que labora en el marco de la ley y de la ética.

  • Investigación como un sistema de recolección, análisis y presentación de datos a través de un informe periodístico en el que prevalecen las conclusiones y las recomendaciones.

  • Técnicas periodísticas: entrevista, fotografía, grabaciones, documental.

  • Interés colectivo se refiera a que las personas pueden considerar que el acontecimiento es importante para mejorar su calidad de vida o uso del tiempo libre.

_______________________________________________________


[1] Seminario: El enfoque de cadenas de valor y su aplicación al desarrollo, auspiocioado por la GTZ y la CORPEI en Manta el 13 y 14 de noviembre de 2006. Ecuador
[2] Lo que se entiende bajo el concepto de “cadena” en América Latina, se llama frecuentemente “subsector” en inglés, al menos en una gran parte de la literatura internacional.
[3] http://es.wikipedia.org/wiki/Periodista
[4] http://www.definicion.org/periodista
[5] http://www.elratondebiblioteca.net/definiprofesion.htm
[6] http://www.gruporial.com/jovepress/articulosview.asp?key=196
[7] http://www.wordreference.com/definicion/periodista
[8] http://www.wordreference.com/definicion/periodista
[9] Ley de Ejercicio Profesional del Periodista, Art. 1 lit. a). Ecuador
[10] Ley de Ejercicio Profesional del Periodista, Art. 1 lit. b). Ecuador
[11] Ley de Ejercicio Profesional del Periodista, Art. 1 lit. c). Ecuador







14 de julio de 2008

Ahora entiendo porque “Una piedra en el zapato”

Desde hace unos meses estoy tratando de encontrar la o las razones para que los periodistas seamos blanco de ataques verbales permanentes por parte del poder político gubernamental. En algunos momentos pensé que tendría razón y en otros no.

La respuesta me vino luego de leer el libro escrito por Diego Oquendo titulado “Piedra en el Zapato” y en el que relata algunos, muy pocos, de los acontecimientos alrededor de lo que podría llamarse atentados contra la libertad del libre ejercicio periodístico.

Diego Oquendo, insigne periodista que lo conocí, por supuesto de lejos, en los albores de mi adolescencia cuando era presentador de noticias en el ahora Teleamazonas, así como articulista en su columna “EL Gallo de la Catedral” y ahora como uno de los principales de radio Visión que transmite desde la ciudad de Quito – Ecuador. 

El libro en mención dice en su portada “Visión analítica del ejercicio periodístico y sus desencuentros con el poder”, y durante 476 páginas presenta un recuento de los diferentes atentados que han sufrido los periodistas en el ejercicio de sus funciones sociales y profesionales en gran parte del mundo, incluido Ecuador, según indica Oquendo con base en sus propios archivos. Durante la lectura pensé que tan solo me quedaría con el conocer de los hechos violentos en contra de periodistas y en forma cronológica, hasta que de una manera interesante de cada palabra del referido libro, me llevó hasta mostrarme los posibles orígenes de esos acontecimientos; digo posibles porque en estos casos las verdaderas razones, sean justificadas o no, quedan en el limbo de la verdad. 

Y es que el ejercicio del periodismo implica, en una parte, el mostrar las acciones del poder político, el fondo y la forma de gobierno, los entretelones de las grandes y pequeñas decisiones presupuestarias de los dineros públicos; en otras palabras, mostrar el lado oscuro del manejo de los intereses públicos, un lado que nunca debe existir pero que ahí está y es parte de nuestra diaria convivencia. 

Me refiero al lado oscuro para no mencionar una expresión que aun sigue en el limbo: corrupción, pues si mencionara aquello deberían existir más ejemplos de los que son demostrados y no es así. Decimos que la corrupción está suelta y que está a todo nivel, pero no se logra probar ni un 10% (cifra nacida de mi percepción, no tiene base estadística) de todos los supuestos casos que dicen que existe. 

Redacción ambigua porque así es el tratamiento que se le da a la corrupción. 

Entonces, cuando los periodistas le dan luz a ese lado oscuro es que se arman los problemas y son generalmente intimidados o atacados, se empieza con ellos, luego con sus fuentes de trabajo, con su familia y, en ocasiones, termina con la muerte de ese profesional. 

El poder político siempre tendrá “algo más” que ocultar y que no necesita que sea de conocimiento público. Al poder político siempre le causará malestar el hecho que le digan que no está cumpliendo bien su trabajo. Al poder político siempre le molestará que “un alguien” le siga los pasos sobre sus actuaciones y omisiones. 

También es verdad que muchos, en este caso léase periodistas o pseudos periodistas, quieren aprovecharse fraudulentamente cuando descubren ese “algo más” que el poder político quiere esconder, o que deciden no mostrar el mal trabajo del poder político a cambio de una prebenda, o no dar seguimiento a las actuaciones u omisiones del poder político. 

Lamento las generalizaciones periodísticas, pero en este punto y en referencia al libro de Diego Oquendo, ese tipo de prácticas son de conocimiento público y tan indemostrables como la llamada “corrupción”. A veces sí son denunciados y he visto algunos ejemplos en www.prensacorrupta.com 

Cuando un verdadero profesional del periodismo, cuando está debidamente apoyado por el medio de comunicación en el que presta su contingente laboral o por cuenta propia, decide asumir el reto de mostrar lo oculto del manejo del poder político, generalmente se sobrevienen una serie de ataques, bien frontales o bien tras terceros, para callar esa voz o romper esa pluma o romper la cámara del periodista o clausurar ese medio de comunicación en que trabaja el periodista. 

Pero cuando el poder político no tiene nada que esconder o cuando todo es ejecutado conforme las leyes y la legitimidad, no tiene que sucumbir ante la extorsión venga de donde venga. 

Por eso creo que es verdad cuando Diego Oquendo dice que nosotros los periodistas, en el adecuado ejercicio de nuestra profesión, somos una piedra en el zapato. Y ahora lo entiendo más que nunca.

Disfruta tu café

Me lo contó mi amigo Pepe Mosquera y me pereción de lo más interesante porque el café es una de las bebidas más importantes que existen... por sus cualidades y por sus efectos. La historia cuenta que: Un grupo de profesionales, todos triunfadores en sus respectivas carreras, se juntó para visitar a su antiguo profesor. Pronto la charla devino en quejas acerca del interminable 'stress' que les producía el trabajo y la vida en general. El profesor les ofreció café, fue a la cocina y pronto regresó con una cafetera grande y una selección de tazas de lo más selectas: de porcelana, plástico, vidrio, cristal, unas sencillas y baratas, otras decoradas, unas caras, otras realmente exquisitas... Tranquilamente les dijo que escogieran una taza y se sirvieran un poco del café recién preparado. Cuando lo hubieron hecho, el viejo maestro se aclaró la garganta y con mucha calma y paciencia se dirigió al grupo: 'Se habrán dado cuenta de que todas las tazas que lucían bonitas se terminaron primero y quedaron pocas de las más sencillas y baratas; lo que es natural, ya que cada quien prefiere lo mejor para sí mismo. Ésa es realmente la causa de muchos de sus problemas relativos al 'stress.' Además dijo: 'Les aseguro que la taza no le añadió calidad al café. En verdad la taza solamente disfraza o reviste lo que bebemos. Lo que ustedes querían era el café, no la taza, pero instintivamente buscaron las mejores. Después se pusieron a mirar las tazas de los demás. Ahora piensen en esto: La vida es el café. Los trabajos, el dinero, la posición social y demás aspectos externos son meras tazas, que le dan forma y soporte a la vida y el tipo de taza que tengamos no define ni cambia realmente la calidad de vida que llevemos. A menudo, por concentrarnos sólo en la taza dejamos de disfrutar el café.

¡Disfruten su café! La gente más feliz no es la que tiene lo mejor de todo sino la que hace lo mejor con lo que tiene; así pues, recuérdenlo: Vivan de manera sencilla.

  • Tengan paz
  • Amen y actúen generosamente
  • Sean solidarios y solícitos
  • Hablen con amabilidad y…

DISFRUTEN SU CAFÉ

11 de julio de 2008

Evidencias del terrorismo mediático

Portada de la novela política de ficción
distópica, escrita por George Orwell
Conocer los entretelones del ejercicio periodístico y en especial de la comunicación social implica poner sobre la mesa de discusión algunos temas que tratan de esconderse o de ser ocultados. 

Por lo que sostengo que sigue siendo necesario iniciar un proceso de deconstrucción del periodismo, para no dejarlo que se sustente en bases endebles y sin reforzar. Pienso que en ocasiones los especialistas en periodismo sustentan sus ideas y propuestas en aspectos extremadamente subjetivos y líricos, dejando de lado las circunstancias reales del ejercicio profesional, como es la parte de conocer las motivaciones profesionales y sus consecuencias sociales. 

Estos comentarios los hago luego que tuve la oportunidad de leer con detenimiento una ponencia de María Eugenia Garcés, con el tema Terrorismo Mediático; tema bastante interesante y que intenta desnudar alguna de las tantas verdades existentes tras la inmensa cantidad de información pública que no da opción a la defensa. 

Conocí a María Eugenia Garcés cuando se posesionó como Vicepresidenta de la Federación Nacional de Periodistas del Ecuador y a partir de allí hemos mantenido interesantes conversaciones sobre temas variados sobre comunicación y su aporte al desarrollo social. 

Ella vive en Quito y yo en Portoviejo. Y es así que María Eugenia compartió su ponencia conmigo y hoy, con autorización de ella, me permito poner a consideración de mis lectores esas palabras, que ya no son de ella ni mías, sino de cada uno de quienes se han dado el tiempo para revisar el mencionado escrito. A continuación su ponencia textual sobre terrorismo mediático:

Luis Britto García, autor venezolano sostiene que “la comunicación es un arma, la única que pretende actuar por encima de toda norma: el terrorismo mediático es la única contienda en la que se supone que el agredido no tiene derecho a la legítima defensa.” 

Contradictoriamente, mientras más avances se evidencian en todos los aspectos que son parte de la vida humana, se perfeccionan los mecanismos que atentan contra sus propias bases de existencia. De igual manera, en relación inversa, mientras más se reconocen los derechos humanos, se multiplican los mecanismos para atentar contra ellos. 

Mientras la comunicación que es parte de la vida humana, y elemento fundamental para la existencia de sujetos sociales, está siendo reconocida como un derecho que además por su propia esencia se convierte en la base del ejercicio de los demás derechos; la tecnología de información y comunicación, ha transformado este derecho a tal punto de convertirse en uno de los elementos limitantes del ejercicio del derecho a la comunicación y por lo tanto del ejercicio de los demás derechos individuales y colectivos. 

Los medios de comunicación han entrado en el juego hegemónico del poder; haciendo posible la dominación, la exclusión, la sustentación de una sociedad donde se hacen extensivos y extensibles los derechos de unos pocos frente a las limitaciones, a las carencias y a las necesidades de las mayorías; convirtiéndose en la maquinaria propagandística de un sistema caracterizado por la inequidad, la pobreza, la violencia social y por qué no decirlo, la miseria humana. 

Estas maquinarias propagandísticas que, a través de su capacidad de extensión de los mensajes, proscriben como terroristas a todos los que se oponen a su poder o a los poderes que los sustentan o a los que ellos sustentan, y de esta manera acallan la legitimidad de cualquier voz disidente que es capaz de levantarse contra ellos; estos medios que tienen la capacidad de victimizar al verdugo, cambiando los papeles, creando el imaginario de que todo aquel que se opone a la opresión atenta contra la sociedad, saneando la imagen de los poderes terroristas que atentan contra la población, son armas del terrorismo que asientan los fundamentalismos; “dominación por el terror”, como define el Diccionario de la Real Academia de la Lengua a la palabra terrorismo. 

Los avances de las tecnologías de información y comunicación, lejos de sustentar los principios emancipadores que enmarcan a la comunicación, lejos de asumir a la comunicación como un elemento de transformación de las sociedades, se han convertido en opresoras al servicio de un sistema opresor y violentador de los derechos. 

La burbuja de poder detrás de la cual se parapetan, originando un falso imaginario que los ubica sobre el bien y el mal, que pretende manejar verdades absolutas, que los erigen en vigilantes del cumplimiento de las normas sociales, escondidas en valores que sustentan sus propios intereses, generando sociedades inmóviles, incapaces de acción, de reacción, de subversión; actores incapaces de actuar, a los que se minimiza, desvaloriza y finalmente esclaviza. 

Cuántas veces en los medios de comunicación hemos escuchado frases como la política para los políticos, la economía para los economistas, las leyes para los abogados y la comunicación para los comunicadores. ¿Donde quedaron entonces las millones de personas capaces de hablar, escuchar, analizar, criticar, asentir o disentir? ese derecho, es otorgado por los medios a sus actores privilegiados, que son convertidos por ellos mismos en figuras públicas a través de sus ondas que se extienden a lo largo y ancho de nuestros países, a aquellos privilegiados que son erigidos en los únicos líderes válidos, aniquilando la voz, la opinión, el pensamiento y la crítica de la mayoría. 

Esta es una clase de terrorismo, más sutil, menos evidente pero igual de perverso que las armas; que atenta contra los derechos tanto como las guerras, las bombas, la represión de los Estados o el uso de las armas químicas. 

El uso del lenguaje, la imagen y el discurso, que a través de la programación que se exhibe, o los textos construidos en los medios impresos, establece la parafernalia en donde se construye una verdad única, una sola mirada válida, no importa si ello implica falsear la realidad y manipular los hechos para ejercer una inclemente violencia simbólica sobre los sujetos, que terminan siendo los objetivos y en definitiva los objetos de la coacción mediática, eso es terrorismo. 

A través de los medios de comunicación se santifican flagrantes violaciones a principios fundamentales, muchos de ellos relacionados con la propia comunicación, como son el derecho a la comunicación misma; el derecho a la libertad de expresión y de opinión; el derecho a la información; el derecho al acceso y uso de las tecnologías de información y comunicación; a contar con medios de comunicación libres; a la democratización de los medios, entre otros. 

Paralelamente se atenta contra la dignidad, la privacidad, el respeto; y, además, a través de ello se socavan las posibilidades de la construcción de sociedades democráticas, incluyentes, participativas, respetuosas y equitativas. Al excluir de la comunicación a sus verdaderos actores, es decir a los propios seres humanos que la ejercen en la libertad de la cotidianidad; al desconocerla como un acto que fundamenta la existencia de las sociedades, que permite la participación de los ciudadanos y ciudadanas en la construcción social; se está anulando la posibilidad de que la población asuma la responsabilidad sobre su destino, de que se involucren en las decisiones que les afecta convirtiéndolos en simples objetos pasivos- receptores de las políticas y de las decisiones que les son impuestas. 

A través de estos mecanismos anula su acción política e invalida sus percepciones, sus conocimientos, lo que cree, lo que siente, lo que anhela. Convierte a la población en un cúmulo de individuos aislados, cuyo único destino y futuro es la sobrevivencia, lo que a su vez los sume en la inercia, en la anomia y los hace incapaces de emanciparse y buscar en colectivo sus propios destinos y construir su futuro. 

Al erigirse los medios en los guardianes de la “libertad de expresión”, derecho humano fundamental y sustento de sociedades democráticas, resguardan para sí ese derecho y se lo niegan al resto de la población, que ve limitada su expresión a las esferas de lo privado, sin que sus pensamientos, ideas, opiniones, necesidades, puedan ponerse en el escenario de lo público. Le impiden a la población debatir sobre los intereses públicos y, por el contrario, se convierten en el escenario para el debate público de los intereses privados a los que colectivizan y ubican como trascendentales. 

De igual manera criminalizan la pobreza, al espectacularizar la vida privada de los estratos más pobres, de manera tal que el drama social que viven termina convirtiéndolos en la escoria social, aquello que hay que rechazar y evitar, provocando la exclusión y hasta el enfrentamiento entre las distintas clases sociales, a la vez que provoca la inacción frente a las injusticias. Estructura montajes que desvían las verdaderas razones de la miseria, ubicándola en la escena privada, culpando a los pobres de su pobreza y resaltando la valentía de los ricos, que han sido capaces de sostener y acrecentar su riqueza, pero nunca se habla de los desequilibrios sociales que genera el propio sistema, no se topa a los delincuentes de cuello blanco y tampoco se permite el fortalecimiento de los mecanismos de redistribución como mecanismos para generar mayores niveles de equidad; por el contrario, cada vez que alguien se arriesga a cuestionar las acciones de las grandes empresas o a proponer medidas para que cumplan con sus obligaciones sociales, se resguardan en una supuesta violación de los sagrados derechos y libertades. 

No es para nadie desconocido que las empresas de comunicación se escudan en “la libertad de expresión” para acrecentar su negocio, desconociendo y atentando contra el derecho a la “libertad de expresión” de la población, a la que no permiten de ninguna manera acceder a sus espacios, salvo para utilizarlos para sus fines económicos, comerciales y por qué no decirlo, políticos e ideológicos; o es que acaso Juan Pérez o María Maigua, han sido invitados alguna vez a participar con los genios de la comunicación, la política, la economía, la educación o la cultura en los medios de comunicación. Definitivamente no, salvo cuando les sirven como espectáculo a mostrar en la comedia mediática. Es en esta misma lógica en la que se mueve la información. 

El derecho a la información se ha convertido en el derecho que tienen los medios de comunicación a través de todo su aparataje, del que forman parte incluso profesionales de la comunicación, a decir lo que ellos deciden lo que debe decirse, de la manera que debe decirse, cuando debe decirse, para que decirse y a quien decirse, pero siempre bajo una lectura sesgada que es la suya; que por supuesto, está mediada por sus experiencias y sobre todo, para sus intereses. 

La descontextualización y la mercantilización de la información se convierten en las armas que permiten a los medios de comunicación proteger sus negocios y el sistema del que lucran. En él no importan ni los derechos de los otros, ni el servicio público que son, ni el bien común al que se deben. De esta manera, la información se convierte en el mecanismo a través del cual se ponen en la agenda nacional los intereses privados. Para evidenciar esto, basta con hacer un acercamiento al tratamiento informativo que se ha dado a los temas de la Asamblea Nacional Constituyente, marcada por el espectáculo, lejos de los debates serios que sin duda han existido en su seno; generando incertidumbre, desconcierto, y hasta una reacción negativa frente al trabajo que en ella se está cumpliendo. 

La comunicación en nuestros países es parte del sistema de mercado: responde a su lógica, lo sustenta y lo resguarda. Frente a este escenario, tenemos una propuesta distinta, una comprensión divergente y una práctica de insurrección. 

Nuestras sociedades han encontrado los caminos para la resistencia pasiva, la respuesta insurgente, para el reclamo, demostrada en la cada vez más baja credibilidad de los medios de comunicación y la demanda cada vez mayor de participación en la acción pública. Dentro de estas demandas ha sido evidente el reclamo de la democratización de la comunicación, que implica que ella no está circunscrita solamente a los medios, sino la comprensión de que existe en todos los espacios y formas de interacción de las personas y colectivos, que deben ser reconocidos y respetados, para hacer posible el diálogo, el debate, la participación y el consenso, en el contexto de una dinámica democrática e incluyente. 

Esta democratización pasa también por los medios de comunicación, de quienes se ha pedido que abran sus espacios a la pluralidad, que incluyan la diversidad de voces, de pensamientos, de comprensiones y sobre todo que cumplan su función social con ética y responsabilidad; pero también pasa por la garantía del acceso universal y abierto a las tecnologías de información y comunicación; el acceso en condiciones de igualdad, transparencia y equidad a las frecuencias radioeléctricas y a las bandas libres del espacio electromagnético para que las personas, las organizaciones, los pueblos y las nacionalidades puedan tener los espacios desde donde se proyecten públicamente. 

Pero también pasa por la participación ciudadana en el control social de los contenidos de los medios de comunicación, siempre y cuando no impliquen censura previa; y también por el cumplimiento irrestricto de la cláusula de conciencia para toda la ciudadanía; el secreto profesional y la reserva de fuente, que garantiza el ejercicio ético de los profesionales de la comunicación. Y sobre todo se verifica en la existencia de políticas públicas, construidas de manera participativa, que se lleven a la práctica a través de sistemas de comunicación que garanticen el ejercicio y vigencia del derecho a la comunicación y el control de cualquier mecanismo que atente contra él. 

Sin duda, el derecho a la comunicación, se convierte entonces en una propuesta insurgente, emancipadora y libertaria de los pueblos de América Latina.

10 de julio de 2008

El SI o el NO / BLANCO o NEGRO

Desde ahora los que vivimos en Ecuador, nacionales o extranjeros, estamos enfrascados en una simple pregunta y de la que depende, supuestamente, nuestro futuro. 

Unos pueden abiertamente responder desde ahora, otros tienen la obligación de callar, otros aun no saben qué decir. En otras palabras el porvenir es incierto. 

En unos pocos días y contadas horas los asambleístas entregarán un proyecto de Constitución Política para Ecuador y los votantes estaremos en obligación de decirle SI o decirle NO, sin términos medios. No hay opción para nada más. ¿Cuál es el significado futuro o pasado de esas dos expresiones tajantes en este caso? Tampoco hay respuesta, es una nueva incertidumbre. 

Entonces por qué muchas personas están empecinadas a decirnos por lo que debemos votar y desde ya nos inducen a pensar que el SI es lo mejor y que el NO es peor, también que el SI es atentar contra el progreso y que el NO es darle una verdadera oportunidad al país. 

Pienso que el SI o el NO deben estar ligados a otro tipo de opciones y no en el sentido de lo bueno o lo malo, que son subjetivos; menos a que el futuro dependa de una de esas expresiones. Tampoco la respuesta debe estar relacionada con la alta o baja credibilidad de una persona y peor aun con opciones que pudieran estar alejadas de nuestra realidad social, histórica y económica. 

En definitiva, creo que el único camino es esperar que los asambleístas entreguen todo ese proyecto de Constitución, darnos el tiempo para leerlo, desmenuzarlo, interpretarlo, escuchar a los expertos y no expertos, a los unos y a los otros y hasta hacer consultas esotéricas, hasta el momento en que nos toque ir a las urnas. 

Eso implica que mucho de nuestro tiempo deberemos dedicarlo a la radio, a la TV, a la prensa, a las conversaciones de esquina y cafetín, a las discusiones familiares, dejando de lado nuestro actual anormal tiempo de trabajo para sentarse a tomar una decisión simple y sencilla: el SI o el NO. Y claro, como no puede ser de otra manera existe un Plan “B” y en este caso es de simplemente no hacer nada, no preocuparse, no leer ni querer saber si el ese proyecto es bueno o malo, peor aun tratar de entender si es que el trabajo de los asambleístas es adecuado o no. Dejar las cosas a la suerte, llegar a las urnas y simplemente rayar en lo que caiga sea SI, NO, CRUZ o BLANCO, luego a esperar los resultados. A la final seguir en lo mismo de todos los días sin importar lo que pase ahora o después. También no ir a votar. Este asunto del SI o el NO es tan simple como decidir si es que es más bonito el blanco o el negro, en que no hay opción para el gris u algunas otras gamas de colores. 

El “depende” es una opción que no existe en nuestra vida democrática actual.