Tal vez un día cercano los periodistas nos demos cuenta que nuestro trabajo ya no es en función de la verdad, sino de la ¡LIBERTAD!
13 de junio de 2011
Planchar con fuerza para no dañar
11 de marzo de 2010
Resultados del mapeo arqueológico en Cerro Jaboncillo

Florencio Delgado realizó una explicación sobre el trabajo arqueológico que cumplió en Cerro Jaboncillo – Manabí en el año 2008 y deslindó su responsabilidad sobre el uso posterior que se hizo de su informe, haciendo alusión a la decisión gubernamental de cierre de canteras lo que contrajo problemas sociales y legales.
En la capital manabita, el jueves 5 de marzo de 2010 en el auditorio de la Universidad San Gregorio de Portoviejo, en un evento convocado por la Fundación Identidad Manabita, representantes gubernamentales, propietarios de canteras y público en general, recibieron información sobre los resultados de la prospección arqueológica de Cerro Jaboncillo.
La investigación realizada por el arqueólogo Florencio Delgado en el 2008, cuando el patrimonio del país fue declarado en emergencia, buscaba promover un estudio de impacto, delimitación y rescate de las zonas de influencia cultural, alrededor de las áreas concesionadas a canteras en el sector de los cerros.
El sitio arqueológico que comprende los cerros Bravo, Negrito, de Hojas y Guayabal, están ubicados en el cantón Portoviejo y son pertenecientes al patrimonio cultural del Ecuador.
Delgado explicó que en su calidad de profesor de la Universidad San Francisco de Quito fue contratado para realizar un mapa arqueológico, para lo cual se realizó una prospección sobre la superficie de los cerros, así como un análisis bibliográfico y de recolección de información a través de entrevistas en las poblaciones cercanas al cerro.
Los detalles presentados por Delgado fueron a nivel de fotografías de los vestigios que estuvieron acompañadas de sus interpretaciones y la metodología aplicada; además dio detalles sobre las referencias bibliográficas de estudios anteriores. Indicó que luego de georefenciar cada vestigio encontrado, los datos fueron colocados en un mapa para mostrar un escenario conjunto de vestigios.
En este punto, Delgado aseguró que su trabajo fue únicamente el de generar información y que lo que se haya hecho luego con esta información no es competencia de él, indicando además que en ningún momento en su informe presentaba un polígono de la riqueza arqueológica del lugar, sino el mapa de los vestigios encontrados.
Afirmó el científico que han existido saqueos por parte de otros arqueólogos y pseudos-arqueólogos, así como huaquerismo.
Explicó que a partir de las disposiciones legales para el cuidado de este patrimonio se ha generado un plan de acción que está a cargo del arqueólogo Jorge Marcos, quien presta sus servicios en la Corporación Ciudad Alfaro y que será él quien deba explicar sobre este plan.
Informó que el estudio realizado por él se encuentra disponible al público en las oficinas del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, en Portoviejo.
Para finalizar su intervención y dar paso a un foro abierto al público, el arqueólogo planteó las siguientes hipótesis preliminares respecto a su trabajo:
a) Que el inicio de los asentamientos humanos en cerro Jaboncillo podría tener entre 4 mil y 5 mil años y que la “explosión” o consolidación de esos asentamientos de hace 400 o 500 años; y,
b) Que por la diversidad de estilos de cerámicas encontrados, el sitio pudo ser un centro de peregrinación.
Delgado aseguró y confirmo a manera de conclusión que el cerro Jaboncillo, arqueológicamente hablando, es muy importante y único en su especie.
Datos adicionales
En las páginas WEB de Ministerio de Cultura, (www.ministeriodecultura.gov.ec), Ministerio de Patrimonio Cultural (www.ministeriopatrimonio.gov.ec), a Corporación Ciudad Alfaro (www.ciudadalfaro.gov.ec), no fue posible encontrar disponible el informe de Florencio Delgado. Tampoco los proyectos orientados a las investigaciones arqueológicas en cerro Jaboncillo, ni los presupuestos o costos de proyectos ejecutados ni por ejecutarse.
En el Registro Oficial No. 12 del miércoles 26 de agosto de 2009 se publica el Acuerdo Ministerial del Ministerio de Cultura con el que se eleva a calidad de bien perteneciente al Patrimonio Cultural del Estado, la delimitación del sitio arqueológico conformado por los cerros Jaboncillo, Bravo, La Negrita, de Hojas y Guayabal, ubicados en los cantones de Montecristi y Portoviejo.
En el Informe de Gestión del Ministerio de Recursos Renovables, (www.recursosnorenovables.gov.ec) correspondiente al tercer trimestre del 2009 se establece que: “3.1. Actividades de Relevancia: Investigación de zonas para la obtención de material pétreo (San Mateo, La Pila, Joa, Puerto Cayo, San Lorenzo) para sustituir a las canteras ubicadas en el cerro Jaboncillo de la provincia de Manabí.”
En la página WEB de Senplades (www.senplades.gov.ec) se encuentra como parte de “Agenda Regional 4 de Desarrollo 2009-2013” en la parte concerniente al “Programa de fortalecimiento turístico” la Recuperación Arqueológica del Cerro Jaboncillo.
Jorge Marcos Pino, arqueólogo ecuatoriano de importantes méritos y reconocimientos dentro y fuera del país. Tiene más de setenta publicaciones sobre la Cultura Valdivia, el Centro Ceremonial Real Alto, del proceso de domesticación de plantas y animales, de los pueblos navegantes del Ecuador y la sociedad manteño-huancavilca; poseedor del Premio Nacional Eugenio Espejo.
La página WEB del Ministerio de Cultura informa que Florencio Delgado es Subsecretario de Patrimonio, cuya Misión es suscitar procesos sociales, institucionales y técnicos de salvaguardia y potenciación del patrimonio material e inmaterial, natural y cultural del Ecuador.
La página WEB de la Universidad San Francisco de Quito (www.usfq.edu.ec) publica que Florencio Delgado es Coordinador del Área de Antropología y que tiene un PhD en Antropología por University of Pittsburgh. En el sitio WEB http://investigadores.arqueo-ecuatoriana.ec registra a Florencio Delgado como uno de sus miembros.
Publicado en enteratecuador.com, el 10 de marzo 2010
18 de julio de 2008
Los aplausos asambleísticos
Sentí dolor al saber que la alegría que reflejaban sus rostros no tenía trazas de responsabilidad y que la mirada de unos a otros fue la de emoción cuando clasificó la Selección de Fútbol de Ecuador a su primer mundial. Siempre pensé que al redactar una ley u otro texto legal debía pensarse en las responsabilidades futuras cuando entre en vigencia esa normativa, los impactos sobre la sociedad y sobre la actividad productiva, sobre los derechos humanos y sobre la normal normalidad humana.
Lo que se sabe hasta ahora el proyecto de nueva Constitución que se ha terminado de construir en Montecristi – Ecuador, es altamente compleja al haber sido elaborada sobre el pensamiento de una élite intelectual y que requiere de bastantes aptitudes, actitudes y habilidades ciudadanas. Muchas ‘y’ para mi gusto pero no hay otra manera de explicar lo que siento.
Creo que soy uno de los pocos que tengo un tiempo adicional para mirar los debates en la Asamblea Nacional Constituyente a través de Ecuador TV y lo que vi en las últimas horas me tiene asombrado. En la vertiginosa aprobación de los últimos doscientos artículos, los aplausos de los asambleístas mientras se "anunciaba cada anuncio" de aprobación, eran impresionantes como que si se hubiera ganado una batalla, un partido de fútbol o hayan presenciado una gran obra de teatro o película.
En cada artículo aprobado la mirada de alegría y las sonrisas de una victoria reflejaban la irresponsabilidad de lo que habían hecho y las probables consecuencias sociales que ello implicaba, como que desconocía los millones de dólares que deberá gastar Ecuador para hacer realidad esos articulados.
No existe o al menos aun no sé cual es el resultado de la Asamblea Nacional Constituyente. Podrá decirse que está escrita una vieja aspiración de izquierda, podrá decirse que el es una Carta Magna de avanzada y revolucionaria, podrá decirse en que se han plasmado las soluciones a los grandes y pequeños problemas nacionales; todo eso se puede decir y mucho más.
Pero el asunto es que esos resultados no son cuantificables y, ni siquiera, cualificables. No hay como evaluar técnicamente. Y si no existe la posibilidad de evaluar para obtener resultados objetivos, entonces significa que tampoco podremos, o al menos yo no, conocer los impactos que tendrá o tendría ese proyecto de Constitución si es que entra en vigencia.
No hay como medir ni vislumbrar lo que pasará con el Ecuador del futuro.
Entonces de qué se reían y por qué aplaudían los asambleístas en las últimas sesiones. Creo que de irresponsabilidad e inconsciencia. O por nervios de las consecuencias. No creo que haya otro motivo.
21 de junio de 2008
Yo lo vi, yo lo leí, yo lo escuché
Hoy, a estas horas y hasta el 27 de julio, se supone que tendremos ya el camino trazado para lo que podría ser el Ecuador del futuro; es decir, tendremos la propuesta de nueva Constitución Política, sobre la que tendremos decidir si entra o no en vigencia. Mucho antes que esté lista ya escuchamos voces y gritos pidiendo que le demos el SI.
Pero yo, antes de decidir, sí necesito hacer algunas reflexiones sobre lo que apenas logré escuchar y ver del trabajo de los asambleístas. Dediqué muchas horas a escuchar sus debates, al menos los que sí pasaron por Ecuador TV, a escuchar los comentarios en los noticiarios, así como a leer innumerables textos en los diarios, revistas e Internet.
Sigo con las dudas.
Miré y escuché a quienes sustentaron sus propuestas, unas concordaron conmigo y otras definitivamente no sé para que puedan servir o servirán. Puede que las ideas locas funcionen y las ideas locas deben tener sustentos lógicos, deben estar amparadas en la racionalidad y no en meras actitudes de “entusiastas incompetentes” (expresión escuchada en un programa de televisión).
Las dudas que tengo para saber si la nueva Constitución es válida, primero para mi calidad de vida, de mi familia y de mi trabajo, y segundo para la sociedad en general, parte de algunas percepciones que tengo sobre quienes trabajaron en dichos articulados y llegué a algunas conclusiones a las que no pongo números ni nombro personas, solo grupos.
Indico que los procedimientos para adquirir conocimientos no son fáciles y requieren de una férrea disciplina y una personalidad bien definida. Escribir una Constitución no es tampoco una tarea fácil, más todavía con tantas teorías que existen sobre le desarrollo. Y quizás lo más complicado es el poder distinguir entre lo irrelevante en lo constitucional y lo verdaderamente importante para sociedad en general.
Puedo asegurar que una gran parte del tiempo las discusiones fueron bizantinas. Y fueron bizantinas por que una gran mayoría de asambleístas no lograron percibir que estaban enfrentados a varios obstáculos socioculturales y atacados por el síndrome de Adán (con ellos la creación).
El primer obstáculo sociocultural que mostró esa mayoría fue del “etnocentrismo”, es decir que tuvieron la tendencia a instituir los valores y las costumbres del grupo en han nacido, crecido y educado, como normas infalibles de juicio y valoración en contraposición e irrespeto a los de otros grupos sociales.
La subjetividad es también muy evidente. Se juzgó y analizó los aspectos constitucionales tomando como base la emocionalidad o afectividad, favorable y adversa, sin considerar la real situación del país y su gente, dejando de lado el razonamiento lógico. Además es evidente, aun, el autoritarismo, evidenciado como la tendencia que tuvieron o tiene muchos asambleístas para aceptar como verdadera una afirmación dicha por una persona considera como líder y en dicha aceptación tampoco primo la fuerza de la razón ni los aspectos técnicos jurídicos necesarios para escribir los artículos de la supuesta nueva Constitución.
Otro de los obstáculos evidentes fue el de dogmatismo, pues algunos de los asambleístas establecieron pensamientos que los impusieron como verdades indiscutibles y al margen de todo estudio, crítica o de discusión. Este ‘dogmatismo’ no debe confundirse con ‘dogma’.
No pude dejar de pensar en como muchas experiencias transitorias de algunos asambleístas fueron confundidas con verdades comprobadas; dicho en otras palabras, afirmaron que le ocurre a toda la gente lo único que le consta a una sola pequeño o a un colectivo mínimo de personas. A esto se le conoce como impresionismo.
Otros de los asambleístas no estuvieron alejados de los estereotipos. Pude apreciar que las imágenes o experiencias sociales que fueron construyendo, al parecer, desde la infancia o en su proceso de maduración fueron estructuradas a partir de hechos no comprobados sino de mitos, leyendas y fábulas, con respecto a grupos étnicos, culturales, políticos o regionales.
La generalización insubstanciada fue o es la base de sus discursos y argumentos. Me asombró percibir que algunos asambleístas, los que intervenían sobre todo porque el resto guardó sepulcral silencio, aplicaron procesos tácitos y expresos para devaluar cualquier conocimiento que no haya estado en el marco de lo que ellos hayan estudiado o leído y que hayan mostrado desprecio agresivo por aquellos argumentos provenientes de otras personas por el simple hecho de que no eran especialistas en ese tema que ellos sí.
El espacialismo mostrado es innegable. No puedo negar que la mayoría de asambleístas se impuso.
En muchas ocasiones expresé públicamente que más que en democracia en Ecuador vivimos bajo el régimen de la vulgar tiranía del voto y lo que pude ver y escuchar y leer de la actuación de los asambleístas me dio la razón.
No importó nada sino simplemente dar el voto y a seguir esperando a la próxima votación.
En consecuencia pienso que la propuesta de nueva Constitución que salga de la Asamblea Nacional Constituyente estará plagada de obstáculos socioculturales y no será democrática, será de artículos con corte evidentemente electoral porque los artículos se impusieron con los tiranos votos.
El epílogo de esta aventura constitucional es ya un hecho: el asedio permanente para un SI. Otra vez a las urnas y el tirano voto seguirá presente en nuestras vidas.
18 de diciembre de 2007
Diez asuntos para entender la revolución ciudadana y el socialismo del Siglo XXI
Ahora bien en séptimo lugar, en una sociedad primitiva no existe ni tan siquiera la distinción objetiva y real entre la moral, lo social y lo jurídico, pues sus confortantes, en la de la sociedad primitiva, tienen todo confundido por costumbres y prácticas pseudos jurídicos apenas escritos y vigentes.
11 de octubre de 2007
El cerro Montecristi y la Asamblea

