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13 de junio de 2011

Planchar con fuerza para no dañar


Las artesanías son un importante capital productivo y cultural de una región, más aun cuando se trata de aquellas que tienen un valor histórico y están ligadas a una forma de vida; tal es el caso de los sombreros de paja toquilla que se tejen y se comercializan en Montecristi.

La vida de Pablo Franco y María Mero, esposos desde hace 18 años, está muy ligada a a estos sombreros, con ellos lograron sostener a su familia y crecer como microempresarios, sobre todo han aprendido lecciones de vida que pueden ser usadas para quienes los conocen.

Y es que el sombrero de paja toquilla no está perdido ni en la historia ni en las realidades del presente. Su uso está relacionado con la moda y la elegancia, también con la prosperidad económica y hasta con las revoluciones liberales de inicios del Siglo XX. Las características de la elaboración y comercialización ya no son secretas.
Cada paso, desde la siembra y cosecha de la paja, de su preparación, del inicio del tejido, el tratamiento y del acabado del sombrero de paja toquilla están registrados; sobre su comercialización es motivo aun de debate sin que deje de venderse a valores que llegan hasta los 10 mil dólares y de aquellos que no llegan a costar a los 10.

Los procesos de desarrollo social ligados al sombrero están centrados en los tejedores, bajo el criterio que es un arte que podría desaparecer o quedar reservado para unos cuantos y es que esta prenda no es solo el tejido, es más… el planchado y el acabado. 

Pablo entró al mundo de los sombreros de paja toquilla cuando conoció a María y luego que decidieran casarse empezaron a trabajar de manera independiente en el acabado de estas prendas; aprendió a reconocer los finos, sus fallas, sobretodo aprendió a plancharlos antes de darles el terminado y venderlos.
Montecristi se ha consagrado como un fundamental centro de comercialización del sombrero de paja toquilla o conocido más como el “panama hat” y es allí donde conviven muchos de los artesanos que le dan el acabado final luego que reciben el sombrero en crudo.

Y allá en Montecristi, la antigua capital provincial de Manabí, entre tantos artesanos tiene su taller Pablo Franco y su esposa María Mero, ellos compran los sombreros crudos y le dan los acabados necesarios para exhibirlos para la venta o exportarlos. María cuenta su trabajo para darle el acabado a los sombreros  antes de llegar a parte del planchado. Pablo explica más al detalle sobre el planchado y muestra sus utensilios; entre ellos una plancha que más parece sacada de un museo, no es eléctrica ni de carbón, es de aquellas que se calientan en una hornilla.

El sombrero crudo es el nombre que le dan al que reciben de los tejedores, el que no ha recibido terminados y ni tiene la forma que lo ha hecho famoso. Las hebras aun se miran colgando al igual que ciertas imperfecciones, propio de un trabajo manual de una mano de obra que no se produce con especialidad tecnológica sino con las enseñanzas aprendidas de sus padres.

La plancha pesa como unas dos libras, es de fierro puro, de color café casi rojizo oscuro, casi como si estuviera oxidada; no tiene ningún mango “técnicamente” diseñado, es un todo que tiene la forma necesaria y nada más. Es una simple y sencilla plancha. 

Luego que los sombreros han sido lavados, azocados y ribeteados, antes de darle la forma final, se los plancha para evitar que al pasar a la siguiente fase queden dobleces y dañen; este proceso que apenas dura media hora. 

Toma un sombrero y en la copa introduce un molde de madera, es de forma circular y en la parte superior es convexa; casi es de la medida adecuada, mira con detenimiento los espacios que quedan entre el sombrero y el molde. Lo voltea y lo coloca sobre una mesa de madera, al  virarse pareciera que no hay nada dentro. 

Sobre la mesa también está un grupo de trapos, que en su conjunto se ven grueso y simulan un mango o un cogedero. Pablo los toma, los acomoda a su mano y con ellos toma la plancha que previamente estuvo durante aproximadamente cinco minutos sobre una hornilla prendida, sobre el ala del sombrero ya está un lienzo y comienza a planchar, con fuerza aplasta la plancha contra la mesa y en medio el sombrero. Pasa y lo repasa con fuerza, una y otra vez, da vuelta al sombrero y sigue con este proceso hasta cierto punto monótono. Para y vuelve a dejar la plancha sobre la hornilla. Mira el sombrero, trata de detectar algo y al parecer no encuentra nada. 

Vuelve a tomar la plancha entre sus manos fornidas, el mismo movimiento para seguir planchando. El tamaño de los trapos es mucho más grande que sus manos por los que sus dedos se aferran a ese mango improvisado para no perder el control. Mientras esto ocurre es posible mirar en sus brazos y antebrazos los músculos tensos, casi bien definidos bajo la piel cobriza. Hay una fuerza extra que se hace para que el proceso tenga éxito. 

Se detiene luego de media hora de planchar, un leve sudor corre por su frente, que lo seca con rápido movimiento del hombro cubierto por una camiseta. Alza la mirada y con ojos de satisfacción muestra el resultado de sus esfuerzos. Es posible detectar que en el sombrero no hay arrugas o pliegues, totalmente liso. 

Mientras Pablo plancha el sombrero, frente a él, sentado en una silla plástica está su hijo de 15 años, Pablo también. No pierde detalles sobre el trabajo que hace su padre, no habla,  solo mira, ocasionalmente se distrae para revisar su teléfono celular, escribe algo en él y vuele a prestar atención al planchado.

Están en la trastienda de su nuevo almacén localizado en la calle 9 de Julio, de Montecristi, la principal, donde se encuentra un sinnúmero de almacenes que ofertan artesanías de paja toquilla, muebles de mimbre, lámparas y otros adornos. Pablo junto a su esposa han emprendido una nueva aventura empresarial: decidieron comprar su propio local para lo cual han accedieron a un crédito, están en un proceso de incrementar ventas y ya cuentan con la ayuda de sus tres hijos, aunque adolescentes ya conocen el manejo comercial en la venta de sombreros.

El matrimonio Franco – Mero ahora ven el fruto de su trabajo. Están preocupados porque tienen que pagar las cuotas del préstamo y se han impuesto la regla de guardar 20 dólares diarios.

Como si fuera una conversación sólo entre esposos, María y Pablo, además del riesgo de comprar su nuevo local, también han invertido en una página WEB, se les nota que están satisfechos con este logro y casi en coro dan la dirección: www punto, montecuadorhat, punto com. Y dan una explicación extra: solo con una “e”. 

En ese momento entran unos clientes que tienen todas las características de turistas. No tienen intenciones de comprar, pues no miran ninguno de los más de 500 sombreros que están en las perchas. Uno de ellos, hombre de edad adulta con una funda en la mano, se acerca a Pablo y dice: hace unos meses compré aquí este sombrero pero se me manchó y se me dañó. Saca de la funda un sombrero ajado y lo pone en las manos del Pablo. 

Pablo toma el sombrero, lo mira, lo examina y alza a ver y le dice: sí me acuerdo. El turista le responde con una sonrisa y le pregunta si es posible reparar el sombrero. Pablo le dice que si es propio de Montecristi se puede hacer, pero que le tomará una semana como mínimo. El turista, le dice que no hay problema pero que no sabe cómo lo retiraría luego. Pablo le dice que si le deja la dirección, él lo hace llegar por correo. El turista pregunta por el costo del arreglo; Pablo le responde que 25 dólares y que ya está incluido el envío. 

¿Y el pago? Es la próxima pregunta. Si gusta me paga ahora, responde Pablo. No tengo sueltos, tengo tarjeta de débito o de crédito. ¿Las reciben? Pablo dice que sí. El turista saca la tarjeta y la extiende, Pablo la toma y llama a su esposa que está sentada frente a una máquina de coser. Al extender la tarjeta, le dice: “cobra 25 dólares”, María toma la tarjeta y se dirige tras el mostrador, en él están las máquinas electrónicas que sirven para estos casos. El negocio se cierra, le devuelven la tarjeta al turista y le hacen firmar un pequeño papel blanco. 

Pablo argumenta en voz alta. “Aquí no es que solo vendemos sombreros. También los arreglamos porque descubrimos  que muchos clientes aman sus sombreros, pero que siempre pasa algo, se les mancha, pierden la forma… además que cuando se les arregla un sombrero mínimo nos traen otro cliente que compra sombreros o nos compra para hacer regalos, con la ventaja que tenemos facturas, entregamos a domicilio y damos todas las facilidades que sean posibles.”

Pablo comenta, mientras abraza a su esposa, bajo la mirada de su hijo: planchar sombreros es un proceso corto y simple, pero fundamental; hay que planchar con fuerza para que no se dañen y lo mismo aplicamos en nuestro negocio, trabajamos con fuerza para no dañar nuestras vidas y la de nuestros hijos.

Es la noche ya en Montecristi, las luces de la ciudad están prendidas. Los almacenes no cierran aun. Pablo y María siguen trabajando mientras un viento fresco se siente a pesar de estar en la Costa ecuatoriana.

11 de marzo de 2010

Resultados del mapeo arqueológico en Cerro Jaboncillo

Florencio Delgado realizó una explicación sobre el trabajo arqueológico que cumplió en Cerro Jaboncillo – Manabí en el año 2008 y deslindó su responsabilidad sobre el uso posterior que se hizo de su informe, haciendo alusión a la decisión gubernamental de cierre de canteras lo que contrajo problemas sociales y legales.

En la capital manabita, el jueves 5 de marzo de 2010 en el auditorio de la Universidad San Gregorio de Portoviejo, en un evento convocado por la Fundación Identidad Manabita, representantes gubernamentales, propietarios de canteras y público en general, recibieron información sobre los resultados de la prospección arqueológica de Cerro Jaboncillo.

La investigación realizada por el arqueólogo Florencio Delgado en el 2008, cuando el patrimonio del país fue declarado en emergencia, buscaba promover un estudio de impacto, delimitación y rescate de las zonas de influencia cultural, alrededor de las áreas concesionadas a canteras en el sector de los cerros.

El sitio arqueológico que comprende los cerros Bravo, Negrito, de Hojas y Guayabal, están ubicados en el cantón Portoviejo y son pertenecientes al patrimonio cultural del Ecuador.

Delgado explicó que en su calidad de profesor de la Universidad San Francisco de Quito fue contratado para realizar un mapa arqueológico, para lo cual se realizó una prospección sobre la superficie de los cerros, así como un análisis bibliográfico y de recolección de información a través de entrevistas en las poblaciones cercanas al cerro.

Los detalles presentados por Delgado fueron a nivel de fotografías de los vestigios que estuvieron acompañadas de sus interpretaciones y la metodología aplicada; además dio detalles sobre las referencias bibliográficas de estudios anteriores. Indicó que luego de georefenciar cada vestigio encontrado, los datos fueron colocados en un mapa para mostrar un escenario conjunto de vestigios.

En este punto, Delgado aseguró que su trabajo fue únicamente el de generar información y que lo que se haya hecho luego con esta información no es competencia de él, indicando además que en ningún momento en su informe presentaba un polígono de la riqueza arqueológica del lugar, sino el mapa de los vestigios encontrados.

Afirmó el científico que han existido saqueos por parte de otros arqueólogos y pseudos-arqueólogos, así como huaquerismo.

Explicó que a partir de las disposiciones legales para el cuidado de este patrimonio se ha generado un plan de acción que está a cargo del arqueólogo Jorge Marcos, quien presta sus servicios en la Corporación Ciudad Alfaro y que será él quien deba explicar sobre este plan.

Informó que el estudio realizado por él se encuentra disponible al público en las oficinas del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, en Portoviejo.

Para finalizar su intervención y dar paso a un foro abierto al público, el arqueólogo planteó las siguientes hipótesis preliminares respecto a su trabajo:

a) Que el inicio de los asentamientos humanos en cerro Jaboncillo podría tener entre 4 mil y 5 mil años y que la “explosión” o consolidación de esos asentamientos de hace 400 o 500 años; y,

b) Que por la diversidad de estilos de cerámicas encontrados, el sitio pudo ser un centro de peregrinación.

Delgado aseguró y confirmo a manera de conclusión que el cerro Jaboncillo, arqueológicamente hablando, es muy importante y único en su especie.

Datos adicionales

En las páginas WEB de Ministerio de Cultura, (www.ministeriodecultura.gov.ec), Ministerio de Patrimonio Cultural (www.ministeriopatrimonio.gov.ec), a Corporación Ciudad Alfaro (www.ciudadalfaro.gov.ec), no fue posible encontrar disponible el informe de Florencio Delgado. Tampoco los proyectos orientados a las investigaciones arqueológicas en cerro Jaboncillo, ni los presupuestos o costos de proyectos ejecutados ni por ejecutarse.

En el Registro Oficial No. 12 del miércoles 26 de agosto de 2009 se publica el Acuerdo Ministerial del Ministerio de Cultura con el que se eleva a calidad de bien perteneciente al Patrimonio Cultural del Estado, la delimitación del sitio arqueológico conformado por los cerros Jaboncillo, Bravo, La Negrita, de Hojas y Guayabal, ubicados en los cantones de Montecristi y Portoviejo.

En el Informe de Gestión del Ministerio de Recursos Renovables, (www.recursosnorenovables.gov.ec) correspondiente al tercer trimestre del 2009 se establece que: “3.1. Actividades de Relevancia: Investigación de zonas para la obtención de material pétreo (San Mateo, La Pila, Joa, Puerto Cayo, San Lorenzo) para sustituir a las canteras ubicadas en el cerro Jaboncillo de la provincia de Manabí.”

En la página WEB de Senplades (www.senplades.gov.ec) se encuentra como parte de “Agenda Regional 4 de Desarrollo 2009-2013” en la parte concerniente al “Programa de fortalecimiento turístico” la Recuperación Arqueológica del Cerro Jaboncillo.

Jorge Marcos Pino, arqueólogo ecuatoriano de importantes méritos y reconocimientos dentro y fuera del país. Tiene más de setenta publicaciones sobre la Cultura Valdivia, el Centro Ceremonial Real Alto, del proceso de domesticación de plantas y animales, de los pueblos navegantes del Ecuador y la sociedad manteño-huancavilca; poseedor del Premio Nacional Eugenio Espejo.

La página WEB del Ministerio de Cultura informa que Florencio Delgado es Subsecretario de Patrimonio, cuya Misión es suscitar procesos sociales, institucionales y técnicos de salvaguardia y potenciación del patrimonio material e inmaterial, natural y cultural del Ecuador.

La página WEB de la Universidad San Francisco de Quito (www.usfq.edu.ec) publica que Florencio Delgado es Coordinador del Área de Antropología y que tiene un PhD en Antropología por University of Pittsburgh. En el sitio WEB http://investigadores.arqueo-ecuatoriana.ec registra a Florencio Delgado como uno de sus miembros.

Publicado en enteratecuador.com, el 10 de marzo 2010

18 de julio de 2008

Los aplausos asambleísticos

Realmente no lo entiendo. No encuentro la razón lógica para que lo que vi. Pensé que un grupo de niños inconscientes se emocionaban al sentir que su travesura estaba completada. 

Sentí dolor al saber que la alegría que reflejaban sus rostros no tenía trazas de responsabilidad y que la mirada de unos a otros fue la de emoción cuando clasificó la Selección de Fútbol de Ecuador a su primer mundial. Siempre pensé que al redactar una ley u otro texto legal debía pensarse en las responsabilidades futuras cuando entre en vigencia esa normativa, los impactos sobre la sociedad y sobre la actividad productiva, sobre los derechos humanos y sobre la normal normalidad humana. 

Lo que se sabe hasta ahora el proyecto de nueva Constitución que se ha terminado de construir en Montecristi – Ecuador, es altamente compleja al haber sido elaborada sobre el pensamiento de una élite intelectual y que requiere de bastantes aptitudes, actitudes y habilidades ciudadanas. Muchas ‘y’ para mi gusto pero no hay otra manera de explicar lo que siento. 

Creo que soy uno de los pocos que tengo un tiempo adicional para mirar los debates en la Asamblea Nacional Constituyente a través de Ecuador TV y lo que vi en las últimas horas me tiene asombrado. En la vertiginosa aprobación de los últimos doscientos artículos, los aplausos de los asambleístas mientras se "anunciaba cada anuncio" de aprobación, eran impresionantes como que si se hubiera ganado una batalla, un partido de fútbol o hayan presenciado una gran obra de teatro o película. 

En cada artículo aprobado la mirada de alegría y las sonrisas de una victoria reflejaban la irresponsabilidad de lo que habían hecho y las probables consecuencias sociales que ello implicaba, como que desconocía los millones de dólares que deberá gastar Ecuador para hacer realidad esos articulados. 

No existe o al menos aun no sé cual es el resultado de la Asamblea Nacional Constituyente. Podrá decirse que está escrita una vieja aspiración de izquierda, podrá decirse que el es una Carta Magna de avanzada y revolucionaria, podrá decirse en que se han plasmado las soluciones a los grandes y pequeños problemas nacionales; todo eso se puede decir y mucho más. 

Pero el asunto es que esos resultados no son cuantificables y, ni siquiera, cualificables. No hay como evaluar técnicamente. Y si no existe la posibilidad de evaluar para obtener resultados objetivos, entonces significa que tampoco podremos, o al menos yo no, conocer los impactos que tendrá o tendría ese proyecto de Constitución si es que entra en vigencia. 

No hay como medir ni vislumbrar lo que pasará con el Ecuador del futuro.

Entonces de qué se reían y por qué aplaudían los asambleístas en las últimas sesiones. Creo que de irresponsabilidad e inconsciencia. O por nervios de las consecuencias. No creo que haya otro motivo.

21 de junio de 2008

Yo lo vi, yo lo leí, yo lo escuché

Durante los últimos meses unos nos dedicamos a pensar en lo que será el Ecuador del futuro y otros se dedicaron a escribir el camino. Mientras unos nos esforzamos por conseguir un mejor trabajo o al menos trabajo, otros se dedicaron a “darnos” pensando. 

Hoy, a estas horas y hasta el 27 de julio, se supone que tendremos ya el camino trazado para lo que podría ser el Ecuador del futuro; es decir, tendremos la propuesta de nueva Constitución Política, sobre la que tendremos decidir si entra o no en vigencia. Mucho antes que esté lista ya escuchamos voces y gritos pidiendo que le demos el SI. 

Pero yo, antes de decidir, sí necesito hacer algunas reflexiones sobre lo que apenas logré escuchar y ver del trabajo de los asambleístas. Dediqué muchas horas a escuchar sus debates, al menos los que sí pasaron por Ecuador TV, a escuchar los comentarios en los noticiarios, así como a leer innumerables textos en los diarios, revistas e Internet. 

Sigo con las dudas. 

Miré y escuché a quienes sustentaron sus propuestas, unas concordaron conmigo y otras definitivamente no sé para que puedan servir o servirán. Puede que las ideas locas funcionen y las ideas locas deben tener sustentos lógicos, deben estar amparadas en la racionalidad y no en meras actitudes de “entusiastas incompetentes” (expresión escuchada en un programa de televisión). 

Las dudas que tengo para saber si la nueva Constitución es válida, primero para mi calidad de vida, de mi familia y de mi trabajo, y segundo para la sociedad en general, parte de algunas percepciones que tengo sobre quienes trabajaron en dichos articulados y llegué a algunas conclusiones a las que no pongo números ni nombro personas, solo grupos. 

Indico que los procedimientos para adquirir conocimientos no son fáciles y requieren de una férrea disciplina y una personalidad bien definida. Escribir una Constitución no es tampoco una tarea fácil, más todavía con tantas teorías que existen sobre le desarrollo. Y quizás lo más complicado es el poder distinguir entre lo irrelevante en lo constitucional y lo verdaderamente importante para sociedad en general. 

Puedo asegurar que una gran parte del tiempo las discusiones fueron bizantinas. Y fueron bizantinas por que una gran mayoría de asambleístas no lograron percibir que estaban enfrentados a varios obstáculos socioculturales y atacados por el síndrome de Adán (con ellos la creación). 

El primer obstáculo sociocultural que mostró esa mayoría fue del “etnocentrismo”, es decir que tuvieron la tendencia a instituir los valores y las costumbres del grupo en han nacido, crecido y educado, como normas infalibles de juicio y valoración en contraposición e irrespeto a los de otros grupos sociales. 

La subjetividad es también muy evidente. Se juzgó y analizó los aspectos constitucionales tomando como base la emocionalidad o afectividad, favorable y adversa, sin considerar la real situación del país y su gente, dejando de lado el razonamiento lógico. Además es evidente, aun, el autoritarismo, evidenciado como la tendencia que tuvieron o tiene muchos asambleístas para aceptar como verdadera una afirmación dicha por una persona considera como líder y en dicha aceptación tampoco primo la fuerza de la razón ni los aspectos técnicos jurídicos necesarios para escribir los artículos de la supuesta nueva Constitución.

Otro de los obstáculos evidentes fue el de dogmatismo, pues algunos de los asambleístas establecieron pensamientos que los impusieron como verdades indiscutibles y al margen de todo estudio, crítica o de discusión. Este ‘dogmatismo’ no debe confundirse con ‘dogma’. 

No pude dejar de pensar en como muchas experiencias transitorias de algunos asambleístas fueron confundidas con verdades comprobadas; dicho en otras palabras, afirmaron que le ocurre a toda la gente lo único que le consta a una sola pequeño o a un colectivo mínimo de personas. A esto se le conoce como impresionismo. 

Otros de los asambleístas no estuvieron alejados de los estereotipos. Pude apreciar que las imágenes o experiencias sociales que fueron construyendo, al parecer, desde la infancia o en su proceso de maduración fueron estructuradas a partir de hechos no comprobados sino de mitos, leyendas y fábulas, con respecto a grupos étnicos, culturales, políticos o regionales. 

La generalización insubstanciada fue o es la base de sus discursos y argumentos. Me asombró percibir que algunos asambleístas, los que intervenían sobre todo porque el resto guardó sepulcral silencio, aplicaron procesos tácitos y expresos para devaluar cualquier conocimiento que no haya estado en el marco de lo que ellos hayan estudiado o leído y que hayan mostrado desprecio agresivo por aquellos argumentos provenientes de otras personas por el simple hecho de que no eran especialistas en ese tema que ellos sí. 

El espacialismo mostrado es innegable. No puedo negar que la mayoría de asambleístas se impuso. 

En muchas ocasiones expresé públicamente que más que en democracia en Ecuador vivimos bajo el régimen de la vulgar tiranía del voto y lo que pude ver y escuchar y leer de la actuación de los asambleístas me dio la razón. 

No importó nada sino simplemente dar el voto y a seguir esperando a la próxima votación. 

En consecuencia pienso que la propuesta de nueva Constitución que salga de la Asamblea Nacional Constituyente estará plagada de obstáculos socioculturales y no será democrática, será de artículos con corte evidentemente electoral porque los artículos se impusieron con los tiranos votos. 

El epílogo de esta aventura constitucional es ya un hecho: el asedio permanente para un SI. Otra vez a las urnas y el tirano voto seguirá presente en nuestras vidas.

18 de diciembre de 2007

Diez asuntos para entender la revolución ciudadana y el socialismo del Siglo XXI

Sostiene Raúl Zavala que entender la relación del poder, la política y la violencia no es tan complicado como pareciera, simplemente basta conocer diez premisas sustanciales en cuanto a los seres humanos y las sociedades que ellos forman. Esta relación se ha hecho muy evidente en las actuales formas de gobierno que acometen a Bolivia, Venezuela y Ecuador, razón por la cual ha obligado a Raúl Zavala a ponerlas de manifiesto.

La primera es que el mal en la política no puede ser fácilmente ubicado, pues de una u otra manera todos estamos contagiados de él y en consecuencia sería posible pensar que el bien político es un ideal inasequible. 

Existe un autoengaño, como segundo punto de la política, en pensar que se puede preservar fácilmente la pureza moral en la actividad privada que en la pública. 

Un tercer aspecto está relacionado con el pensar que el realismo político busca, de una u otra manera, suprimir toda problemática moral en el ámbito de la política, intento que es inconsecuente por limitado, imposible e irrealista. 

Como cuarto aspecto y en referencia al Estado puramente idealista, Raúl Zavala sostiene que ello no puede darse en vista que los buenos y malos no están nunca perfectamente separados en ese Estado o Nación y por tanto quien quiera consolidar un gobierno a partir de ello, sería menester calificarlo de ingenuo y estúpido, tomando en cuenta que la ingenuidad y la estupidez pueden ser puestas al servicio de la conveniencia del gobernante. 

Y si se trata de los buenos y los malos en el quehacer político, como sustento de un gobierno idealista que se instala más allá del bien y el mal, además que considera que ha llegado a la paz con la eliminación de todo posible conflicto moral, simplemente estaría conduciendo a sus gobernados hacia un final trágico y no dramático; lo anterior como un quinto punto. 

Sexto punto, es el entender, desde lo público y privado, a los derechos humanos, si estos son de exclusiva propiedad de los seres humanos es posible deducir que los derechos humanos son de propiedad privada y por lo tanto en un Estado socialista no caben estos derechos. 

Ahora bien en séptimo lugar, en una sociedad primitiva no existe ni tan siquiera la distinción objetiva y real entre la moral, lo social y lo jurídico, pues sus confortantes, en la de la sociedad primitiva, tienen todo confundido por costumbres y prácticas pseudos jurídicos apenas escritos y vigentes. 

Quienes han crecido bajo el amparo de la escolástica y el academicismo, sin conocer lo real de la una sociedad elementalmente productiva y desconfiada de la política, con altas ideas estoicas construidas en la pura teoría abstracta, utópica, minoritaria y absolutamente impotente, establecen duros e innecesarios condicionamientos socio-económicos a la sociedad en general. Octavo punto que argumenta Raúl Zavala. 

Uso y ataque a los medios de comunicación (léase prensa y periodistas) es parte de un encuentro personal para importantes movilizaciones y así adquirir poder social al servicio de la causa ideológica; sin embargo esos medios de comunicación no son más que eso “medios” y que generalmente se convierten en los primeros actores políticos tomando en cuenta sus espacios dedicados a esta materia. Acotación final de este punto nueve: La verdad es que hoy puede entenderse como democracia a un sistema de comunicaciones cuya descripción puede ser fácilmente simbolizada en términos de cibernética más que en términos de derecho. 

Y finalmente el décimo: poder político y violencia, pues existe una engañosa ilusión de la probable vida política en un sentido pacífica o de no-violencia; sin embargo la violencia se halla en el origen mismo del poder, en la lucha por conseguirlo y mantenerlo y desde allí nace todo sistema de gobierno ideológico y académico. Ampliando el tema, los actuales conceptos de gobierno ya no usan la violencia primaria, elemental o desnuda y lo que usan es una violencia que no se reconoce como tal porque está institucionalizada y auto justificada por la Ley y en consecuencia en un socialismo o revolución no es posible distinguir entre la violencia y la pureza, sino solamente entre distintos tipos de violencia. 

En conclusión, sostiene Raúl Zavala que esta moda académica e ingenua de revolución ciudadana no deja de ser un conflicto moral en una sociedad primitiva que, en uso del Poder Político tomado a la fuerza de un ideal utópico llamado Socialismo del Siglo Veintiuno que al final del día no es más que una simple forma de neo violencia, nos está conllevando a una involución social.

11 de octubre de 2007

El cerro Montecristi y la Asamblea



Sostiene Raúl Zavala que mejor no puede ser el espectáculo natural que tendrán como escenario los próximos asambleístas al pie del cerro Montecristi, provincia costera de Manabí en Ecuador.

Y es que luego de visitar la zona el pasado domingo 7 de octubre de 2007, no podía dejarse de escribir sobre lo visto. Un día esplendoroso que permitió ver más allá de lo que los ojos ven.

Raúl Zavala indica que ha tomado algunas fotos del espectáculo natural en que se construye el edificio de la Asamblea Nacional Constituyente, quizás algún día esas fotos sea el hermoso recuerdo del lugar que forjó la Nación Ecuatoriana de este siglo y los próximos mil años.

El edificio de lo que será la Asamblea Constituyente está entre dos maravillas naturales, El cerro de Montecristi y el paisaje marino con toque urbano. Desde el majestuoso edificio es posible mirar a la ciudad de Manta, Montecristi y algunas de las vías que unen a estas urbes con el resto de la provincia. Esa vías son como dos líneas negras perfectamente trazadas que cruzan el agreste terreno manabita. 

Raúl Zavala se anima a escribir sobre este tema porque se sintió impactado luego de la vista que hizo a este lugar, lo que además le sirvió para reflexionar sobre el futuro del Ecuador.

El asunto es que con semejante espectáculo los asambleístas no tienen opción a fallar, mejor dicho, fallarle al Ecuador entero y no solamente a quienes somos ecuatorianos sino también a cientos de extranjeros que han optado por vivir en este país. Ellos también tienen puestas sus esperanzas en los asambleístas.

Las largas horas de trabajo que les espera a los asambleístas estarán compensadas por lo que sus ojos mirarán y si en algún momento sienten el cansancio de las duras jornadas, no tienen más que salir, mirar lo que la naturaleza les muestra y será la más poderosa fuente de inspiración.

Pero dice Raúl Zavala que si alguien piensa que eso no es suficiente para el buen trabajo de los asambleístas tienen apenas un poco de toda la razón, de seguro requerirán cientos de otros incentivos que pueden ser económicos, sentimentales, culturales, logísticos y demás, pero ellos promocionaron sobre todo su amor por la patria y la patria les entrega un aliciente maravilloso como el lugar en que trabajarán. Más no pueden pedir.

Pasará el tiempo y podrá demostrarse si es que estas palabras tienen justificación de ser escritas, llegará el día en que todos los asambleístas, a ojos de millones de ecuatorianos y extranjeros, decidan hacer un buen trabajo teniendo al cielo como techo, al Océano Pacífico como piso, al cerro de Montecristi como pared y a la brisa marina como el resto del hogar en que soñarán al Ecuador del futuro.