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9 de febrero de 2020

¿Nos mienten los candidatos?

A pesar de los problemas que los ecuatorianos hemos enfrentado con la elección de candidatos, el sistema electoral es, hasta ahora, una de las herramientas prácticas que permiten en algo, hacer un sondeo de las preferencias de los ciudadanos. Pero hay circunstancias adversas aún no superadas.

Con este marco, escribí un nuevo artículo de colaboración para La Verdad, publicación impresa mensual, y que fue considerado para la edición de enero del 2020, a vísperas que inicie la época electoral; en él transmito una inquietud hacia quienes hacemos periodismo.

El título es ¿Nos mienten los candidatos? y el texto el siguiente:

Los votantes ecuatorianos entramos a la época en que nos lloverán las ofertas para salvar a la nación y por toda vía posible tratarán de influenciar en nuestras decisiones, ante lo cual cabe preguntarnos ¿Nos mienten los candidatos? ¿Qué deberíamos hacer?  

Es necesario dejar claro que una cosa son las ofertas electorales legalizadas, otra los discursos y queda a un lado la veracidad de esas propuestas, pues aparentemente existe una especie de fe ciega en el candidato. Pero también una animadversión por quienes no comulgan con nuestras creencias.

En una primera conclusión es que en la mayoría de veces optamos entregar un voto más por aspectos emocionales que como una decisión razonada sobre quién es el más apto para cumplir una función específica en el sector público.


Aún no hay certezas de opciones electorales, pero si la seguridad que el siguiente año tendremos que ir a las urnas para elegir un nuevo binomio presidencial y a un grupo de asambleístas que en teoría debe representarnos.

Podrían llamarse a estos tiempos como de acoso electoral, pues no habrá espacio libre de propaganda con rostros alegres de candidatos, con una frase que supuestamente sintetiza las aspiraciones “del pueblo” y de una manera que rima al pronunciarla.

Con todo esto lo que nos queda es poner sobre el escenario nuestra incredulidad y empezar a buscar si en verdad el candidato en mención es capaz de cumplir con su palabra, para lo cual debemos tener preguntas que nos den luces sobre si es apto para “el trabajo que pide”.

Pero tendremos dos escenarios: el de los candidatos presidenciales a los que es bien complicado que el votante pueda preguntarle directamente; y el de los asambleístas, que de alguna manera podría ser más fácil interactuar con ellos.

Segundo consejo: para saber si un candidato a Presidente podría hacer un buen trabajo, es indispensable que busquemos la manera de mirar a quienes lo rodean, quienes son los voceros que responden por él y quienes son representantes en cada cantón y provincia.

Tercer consejo: debemos preguntarle al aspirante a la ser asambleísta sobre sus conocimientos de fiscalización y legislación, independiente de la profesión que tenga; la sola popularidad del candidato no sirve como atributo para ejercer un cargo de tanta responsabilidad.

Es muy complejo que tengamos acceso directo a los candidatos para hacerle preguntas y si logramos hacerlo, existe la alta probabilidad de no nos responda.

Cuarto consejo: pero los votantes tenemos otra herramienta fundamental para dejar nuestras dudas y cuestionamientos, se trata de las cuentas en las redes sociales virtuales. Aunque por experiencia debo asegurar que generalmente no son los candidatos los que interactúan, es alguna otra persona que administra la cuenta. Lo importante allí es que nuestro punto de vista quede expuesto.

Quinto consejo: en nuestro nuevo escenario electoral, es recomendable que partamos de la premisa que todo candidato nos debe demostrar fehacientemente que es capaz de cumplir con sus funciones.

Sexto consejo: no se deje llevar por sus sentimientos a la hora de decidir por su voto.

Y a manera de epílogo: los periodistas somos la primera línea para descubrir los indicios de que los candidatos nos están mintiendo. 

Para descargar la revista completa en PDF: click AQUÍ

31 de marzo de 2019

Votos blancos y nulos ganaron en Jipijapa

Sin proponerse como objetivo, quienes impulsaron el voto nulo para los candidatos al Consejo de Participación Ciudadana, lograron también poner sobre la mesa de la critica pública el impacto de este tipo de sufragio en los gobiernos locales.

Por mi lugar de votación y el interés respecto a Puerto Cayo, voy a poner como ejemplo lo que ocurre en Jipijapa, provincia de Manabí, con la distribución de votos para la elección de Alcalde, sobre todo por el escenario administrativo municipal que enfrenta este cantón.

Los datos para este análisis fueron obtenidos de la información del CNE respecto a los resultados del conteo de votos con corte al sábado 30 de marzo del 2019 a las 20h18, según consta en documento oficial. (PDF: Reporte de resultados preliminares para Alcalde de Jipijapa)

Es necesario aclarar que para la siguiente exposición no es pertinente conocer la orientación política de los candidatos ni la organización política que los auspicio, en vista que pertenecería a otro estudio de tipo cualitativo.

Primer escenario. Al momento de realizar las operaciones matemáticas con los números ofrecidos por el CNE, fue posible detectar que existen diferencias de no más de 20 votos, lo que en términos generales no afecta al resultado final; en este sentido lo primero es conocer el universo de sufragantes y la distribución genérica de los votos que nos da una primera aproximación a un primer mokmento:


Traslademos estos números a un gráfico para ver desde otra perspectiva este mismo escenario pero con asignación porcentual y su validez conforme lo estipulado en le Código de la Democracia:


Siguiente escenario. En este cantón manabita se postularon oficialmente 14 aspirantes para conseguir ser electos como Alcalde, por tanto el promedio de votos del total de electores se lo obtiene de una una división simple para conocer la cifra referencia de la premisa democrática 50% + 1:
66.591 electores ÷ 14 candidatos = 4.756,5 y con esto podríamos asumir que el Alcalde electo debería tener a su haber al menos 4.757 votos, pero tomando en cuenta que es una relación inversamente proporcional no aplicable a este contexto; pero la realidad es otra y que se muestra en la siguiente lista en que se consigna la cantidad de votos que cada uno obtuvo, además de la sumatoria de blancos y nulos, con lo cual tenemos:

Blancos y Nulos
13.713
Luis Gencón
8.871
Julio Hidalgo
7.059
Miguel Murillo
5.887
José Walther
4.363
Sonia Robles
4.123
Lenin Merchán
3.971
Rommel Moran
2.474
Marcos Alay
2.115
Miriam Castro
2.085
Alejo Baque
1.213
Benito Parrales
1.109
Roberto Figueroa
793
Arturo Ponce
648
Carlos Indacochea
572
Total
58.996

Este listado de candidatos se traspola a un gráfico pero en sentido ascendente con lo cual nos da otra visión complementaria:


Conforme estos datos preliminares, el candidato Luis Gencón estadísticamente habría sido electo como Alcalde, pero ¿Cuál es el peso específico de sus votos en el contexto general?


Siguiendo con la metodología de análisis, esta tabla la convertimos en un gráfico porcentual con lo cual alcanzamos una cuarta dimensión electoral:


El gráfico anterior tiene como datos el total de votos que fueron depositados en las urnas, pero existe el universo de electores, total de votantes y votos para candidatos, por tanto las cifras cambian si aplicamos una simple operación de regla de tres a cada uno de los casos:


Hasta aquí los datos matemáticos que los puedo considerar trascendentales para conocer el escenario de electoral de Jipijapa, pero que me deben llevar hasta algunas conclusiones, recomendaciones e interpretaciones de tipo cualitativo:

1.- La cantidad de candidatos influye en los resultados establecidos en la regla de 50% + 1, por tanto se hace indispensable la necesidad de evaluar el proceso de selección o de escrutinios para este caso, de tal manera que el funcionario administrador cuente con un respaldo mayoritario de los sufragantes que lo legitime políticamente.

2.- El peso específico de los sufragantes que está en el rango de ausentismo, 10%, puede ser visto como marginal que no incide en el resultado, pero al sumarse con nulos y blancos, aumenta considerablemente el porcentaje de una votación aún no está estudiada desde el punto de vista del significante democrático.

3.- Los votos nulos y blancos, aunque no tenga un valor en las distintas candidaturas, están emitiendo un mensaje político que -como muestra el cuadro respectivo-  supera a los mal llamados votos válidos y se diría que porcentualmente son los "ganadores" de esta lid electoral.

4.- Dado los resultados según el documento del CNE, el candidato Luis Gencón, se aprestaría a ocupar el cargo de Alcalde de Jipijapa, pero llevando consigo apenas la aceptación del 13% de los sufragantes, 15% de los votantes y el 20% de los votos válidos. En aspectos de gobernabilidad el segundo rubro sería el que debe prevalecer para la toma decisiones.

5.- En números: del total de convocados a votar en Jipijapa: 66.591, por Luis Gencón votaron 8.871 personas.

6.- El 85% de los votantes de Jipijapa no aceptaron la oferta electoral del candidato Luis Gencón. Esta conclusión necesariamente conlleva a estudiar su plan trabajo que se encuentra notarizado y forma parte de los requisitos para cumplir su inscripción en el CNE. (PDF: Plan de Trabajo de Luis Gencón).

Este es un primer análisis, el segundo está relacionado con la definición de concejales que estarán en la co-administración municipal, lo que dará luces sobre lo que políticamente podría ocurrir hasta el 13 de mayo, considerando que el 14 tomarán posesión oficial del cargo en calidad de funcionarios.

El otro tema novedoso para mis análisis electorales es conocer y exponer lo que ocurrió con la jornada electoral en Puerto Cayo, desde la perspectiva de la conformación de la Junta Parroquial así como los desmanes provocados por la presencia de votantes que llegaron desde Portoviejo.

Esta es la nota informativa que publicó Oromar Televisión:



23 de agosto de 2018

SOS ante el acoso electoral


Entramos en época electoral, desde ya se respira otro ambiente en las calles, no es de fiesta ni de velorio, es tiempo para buscar candidatos y armar equipos de campaña. Buen momento para gritar: ¡Yo soy el elegido!

¿Qué nos espera en Ecuador hasta el 24 de marzo de 2019? Según algunos expertos no se puede conocer el futuro, otros aseguran que sí. Me quedo con los segundos en vista de las experiencias de las últimas 10 “fiestas democráticas” de las que hemos sido víctimas y victimarios, o –si lo prefieren- votantes.

Cuenta la historia que en campaña electoral no existe ni espacio público ni privado, que no esté impregnado con promesas de llevarnos al paraíso, con planes y proyectos de vida eterna, con ofrecimientos para satisfacción de cada necesidad humana. ¿Lo bueno? Que cada quien decide creer o no en esas palabras de candidato.

¿Lo malo? Que los cientos de “comunicadores”, periodistas y trovadores empezaremos una carrera desenfrenada para construir y difundir mensajes a diestra y siniestra, para llenar todo espacio humano, virtual y terrenal con frases, vídeos y fotos de los candidatos en sus más diversas posturas y muestras de amor, preocupación, mirada visionaria y escándalos.

Nada como los números para mostrar la magnitud de lo que enfrentaremos en los siguientes seis meses: en cada una de las 24 provincias se elegirán alcaldes, prefectos con viceprefectos, concejales urbanos y rurales, vocales de juntas parroquiales, en total serán 5.663 dignidades premiadas por las autoridades electorales; si ponemos un promedio de 10 organizaciones políticas las que participarán es posible indicar que al menos unas 60.000 personas entrarán en la encarnizada batalla comunicacional.

Pero eso no es todo… ¡Por primera vez! (dígalo con voz fuerte), sí, por primera vez los electores enfrentaremos a una lista para votar por quienes aspiran a convertirse en consejeros del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social. (Caso de estudio especial y espacial).

¿Se imaginan ustedes que todo ese ejército de candidatos pongan al menos 10 mensajes diarios durante esos 180 días? Pues alcanza la moderada cantidad de 108’000.000 de sustentos electorales, que multiplicado por las famosas cadenas en chats… prepárense para el colapso de sus teléfonos celulares, con o sin permiso y para que sus seis sentidos únicamente perciban: “¡¡Vota por mí!!”.

La ley dice que es calendario electoral, pero por lo aquí explicado y la experiencia se nos devela que seremos víctimas desprotegidas del virulento ataque tanto de los expertos CM’s como de los genios de la propaganda, que se traducirá en un inmisericorde acoso electoral… lamento decirlo pero nadie escuchará el único mensaje trascendental: Save Our Souls.

11 de marzo de 2018

El oneroso coste de votar. Por Luis Espinosa Goded

Hace algunas semanas el Ecuador estuvo inmerso en un proceso electoral y desde esa fecha empezaron los preparativos para un siguiente, justo dentro de un año. La votación para los ciudadanos, evidentemente, que no es un derecho sino una obligación y tiene su costo financiero. 

Previo al 4 de febrero de 2018, Luis Espinosa Goded (@luisesgo) puso a consideración de la nación un artículo relacionado con lo que le cuesta a cada elector ir a la urna, pero además hace cuestionamientos sobre las políticas que se aplican para que esas jornadas, mal llamadas "fiesta electoral" se cumplan con tranquilidad para el organismo que las ejecuta.

Podría parecer que lo mencionado por mi estimado amigo está fuera de tiempo, pero no es así, es un momento justo luego que ha bajado la fiebre de la consulta popular y referéndum (aunque existe otro virus) que nos permitirá analizar con mayor pragmatismo algunos cambios urgentes en el Código de la Democracia (si es que los asambleístas quieren).

Entonces, pongo a consideración el análisis del catedrático:

Este fin de semana miles (¿decenas de miles? ¿Cientos de miles?) de ecuatorianos viajarán a sus lugares de origen a encontrarse con sus familias… pero no será un viaje placentero ni voluntario, será un viaje costoso, tedioso y obligado.

En Ecuador el voto es obligatorio, aunque ya lo hemos asumido como normal, no lo es. Es una pura contradicción que el voto, que es un derecho, lo hagamos una obligación. Y cómo todos los absurdos tiene graves consecuencias, se obliga a votar a millones de personas que no tienen ni interés ni motivos para informarse, por lo que es mucho más probable que caigan en el voto populista o el voto vendido, lo que resta mucha calidad a los elegidos, si los electores votan por obligación.

Pero además tiene un muy oneroso coste para los votantes. Miles de ecuatorianos tendrán que gastarse unos 40$ por persona para ir a sus lugares de origen. Quizá a usted le parezca bonito, o le parezca barato, pero no lo es. Esos 40 dólares equivalen a un dólar en ir desde sus casas hasta la estación de buses, unos 10$ que cuesta el trayecto desde Quito hasta las distintas provincias del Ecuador, unos 5$ para ir desde donde les deja el bus hasta sus casas (suelen tener que tomar un taxi si viven en lugares lejanos) y unos 5$ que pueden gastar en comida y agua durante el trayecto (ambos por dos de ida y vuelta).

De hecho este es el cálculo aproximado pues es el mismo monto de la “multa” que te impone el Estado por no votar que es de 37,5$. Si tenemos en cuenta que el salario mínimo en Ecuador es de 386$ (en realidad el salario medio es muy inferior pues hay más de un 40% de empleo informal), esos 40$ supone más de un 10% de un salario mensual que siempre es ajustado. Eso por persona, si hay hijos, cónyuge o personas al cargo todavía se hace mucho más oneroso. Sin tomar el cuenta del coste de faltar en el trabajo, o trabajadores por cuenta propia que hay que descontarle tres días de trabajo que equivalen a ingresos. Es, evidentemente, un cálculo aproximado, que puede variar de caso en caso, pero que nos hace una idea de que no es un coste baladí para las personas humildes.

Pero además pocas veces se relata lo tortuoso de estos viajes. Las estaciones de buses están desbordadas estos días, hay horas y horas de espera en el suelo de salas llenas, las carreteras atascadas, los buses pueden llegar a cobrar sobreprecios, los horarios a los que hay que viajar son intempestivos, las casas de los familiares también pueden estar sobre-ocupadas, y la visita es apenas de unas pocas horas, que no da tiempo a disfrutar de la visita a la tierra natal. De hecho el fin de semana que viene es Carnaval, estoy seguro de que la inmensa mayoría preferiría ir a su tierra natal por Carnaval a disfrutar más días, y no por obligación a votar.

Me preocupa que cuando los teóricos de la democracia hacen razonamientos sobre “la conveniencia del voto obligatorio” -o no- hablen siempre en nombre de “el pueblo” pero parecen desconocer la realidad de los ciudadanos ecuatorianos; que cientos de miles de ellos habitan en lugares distintos de donde están inscritos, entre otras cosas por lo tedioso que son los trámites de empadronamiento. La democracia, que está para garantizar derechos y facilitar un mejor nivel de vida, se convierta en una carga muy onerosa para los ciudadanos más humildes (para los ciudadanos pudientes o de clase alta no les supone mucho esos 37,5$ de multa), que un derecho tan importante como poder elegir a nuestros representantes lo hayamos convertido en una obligación onerosísima para nuestros ciudadanos más vulnerables.

Y si modificamos la ley electoral, ya se podría modificar las otras dos absurdas normativas. Aquella que impone un “silencio electoral” o “jornada de reflexión”, que parte del supuesto de que los ciudadanos son tan manipulables -tan tontos- que votan por lo último que leen u oyen. Esa norma nunca fue muy lógica, pero en tiempos de internet con las redes sociales (donde no se aplica) es absolutamente estúpida.

Así como la “ley seca electoral”, la idea de que los ciudadanos no tienen control sobre lo que toman, se van a emborrachar completamente y votar ebrios… cuando en realidad la única justificación que podría haber para que voten a ciertos candidatos que han votado mucho es que efectivamente estuvieses completamente beodos cuando les votaron.

Probemos a tratar a los ciudadanos como adultos. Probemos a tener una ley electoral que otorgue derechos y no imponga obligaciones.

11 de febrero de 2018

Otra realidad de la tenue línea roja electoral en Ecuador

Con los resultados oficiales proclamados, termina la fase de consulta popular y referéndum en Ecuador, se ingresa a la de implementación, a pesar que las cifras parciales consolidadas en los "votos válidos", dejan por fuera al resto de opiniones. ¿Qué nos muestran los datos generales consolidados? ¿Es decisión del "pueblo"?

A esas dos preguntas le sumo una más: ¿Hubo realmente una victoria del Gobierno? y respondo: al parecer no, según los cálculos que hice con base en los reportes oficiales del Consejo Nacional Electoral.

Pero a continuación se encuentran gráficos que resultan de los cálculos con matemáticas electorales,en un primer cuadro se encuentran consolidados los resultados que individualmente difundió el organismo electoral:


Para la toma de decisiones en cuanto a la aplicación legal de los resultados únicamente se consideran los votos por el Sí y por el No, dejando por fuera a los nulos y blancos; en este primer análisis me llamó la atención la anomalía que el ausentismo no es igual en las 7 preguntas ¿Por qué?

En el siguiente cuadro se muestran los porcentajes diferenciados y que por metodología sumé los votos que no fueron directamente para el Sí, además del ausentismo. El 100 % del universo se consideran las 13'026.598 personas registradas por la autoridad como "electores".

Lo interesante resulta al mirar a los dos lados de la tenue línea roja del 50 %, sin considerar los aspectos legales porque son construcciones políticas para distorsionar la realidad numérica de los votos, por tanto el escenario se muestra distinto a la "oficial", motivo de grandes titulares públicos y privados.


¿Qué hubiese pasado si los votos blancos se asignan al de mayor porcentaje? ¿Qué hubiese pasado en Ecuador político si es que el ausentismo y el No fueren tomados como opinión válida? Por ahora pasemos a revisar pregunta a pregunta y lo que nos muestran los datos generales motivo de este análisis, además para entender el contexto transcribiré las preguntas planteadas por el Ejecutivo.

Aclaración: asumo que quienes dejaron su voto en blanco o lo anularon, opinan que no están apoyando directamente al Sí; además aun hace falta saber las razones del ausentismo.

Pregunta 1 del referéndum: ¿Está usted de acuerdo con que se enmiende la Constitución de la República del Ecuador, para que sancione a toda persona condenada por actos de corrupción con su inhabilidad para participar en la vida política del país, y con la pérdida de sus bienes?

En términos generales esta fue una pregunta ganadora, el 27 % no voto por el Sí y el 19 % no se presentó a votar. El origen de los datos puede ver AQUI (PDF)
Pregunta 2 del referéndum: Para garantizar el principio de alternabilidad, ¿está usted de acuerdo con enmendar la Constitución de la República del Ecuador para que todas las autoridades de elección popular puedan ser reelectas por una sola vez para el mismo cargo, recuperando el mandato de la Constitución de Montecristi y dejando sin efecto la reelección indefinida aprobada mediante enmienda por la Asamblea Nacional el 3 de diciembre de 2015?

Si se sigue la lógica anterior esta es pregunta perdedora, pues no votaron por el Sí el 34 % y no votó el 19 %. El origen de los datos puede ver AQUÍ (PDF)
Pregunta 3 del referéndum: ¿Está usted de acuerdo con enmendar la Constitución de la República del Ecuador para reestructurar al Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, así como dar por terminado el periodo constitucional de sus actuales miembros, y que el Consejo que asuma transitoriamente sus funciones tenga potestad de evaluar el desempeño de las autoridades cuya designación le corresponde, pudiendo, de ser el caso, anticipar la terminación de sus periodos?

La segunda pregunta perdedora. El 35 % de votantes no apoyaron directamente al Sí más el ausentismo del 19%. El origen de los datos puede ver AQUÍ (PDF)
Pregunta 4 del referéndum: ¿Está usted de acuerdo con enmendar la Constitución de la República del Ecuador para que nunca prescriban los delitos sexuales en contra de niñas, niños y adolescentes?

Segunda pregunta ganadora, tiene en contra un 27 % con el ausentismo del 19 %.
El origen de los datos puede ver AQUÍ (PDF)
Pregunta 5 del referéndum: ¿Está usted de acuerdo con enmendar la Constitución de la República del Ecuador para que se prohíba sin excepción la minería metálica en todas sus etapas, en áreas protegidas, zonas intangibles y centros urbanos?

Cuando se suman los porcentajes que no son Sí resulta 6'548.442 votos, contra los 6'486.181, puede leerse como otra pregunta que pierde el Sí, considerando que porcentualmente es un 50 y 50.
El origen de los datos puede ver AQUÍ (PDF)
Pregunta 1 de la consulta popular (6): - ¿Está usted de acuerdo con que se derogue la Ley orgánica para evitar la especulación sobre el valor de las tierras y fijación de tributos, conocida como “Ley de Plusvalía”?
Cuarta pregunta perdedora considerando que del universo de votantes el Sí obtuvo el 46%.
El origen de los datos puede ver AQUÍ (PDF)
Pregunta 2 de la consulta popular (7): ¿Está usted de acuerdo en incrementar la zona intangible en al menos 50.000 hectáreas y reducir el área de explotación petrolera autorizada por la Asamblea Nacional en el Parque Nacional Yasuní de 1.030 hectáreas a 300 hectáreas?
Es posible asegurar que 32 % más el 19 % hacen contrapeso al 49 %, con lo cual tampoco es una pregunta ganadora. El origen de los datos puede ver AQUÍ (PDF)
De cada una de las lecturas realizadas a los números electorales, es posible deducir - además de lo mencionado a inicio- que existe la necesidad de rehacer el sistema electoral desde los conceptos de votos para que tenga una adecuada interpretación en el contexto real democrático como base de un sistema republicano. 

De una u otra forma la votación obligada y con interpretaciones legales obsoletas, es una herramienta para la administración pública, pues deja sentada en las masas de personas la idea que las decisiones que toman los funcionarios están en el marco de lo que el "pueblo quiere".

4 de mayo de 2015

El Portoviejo electoral: un año después

Desde hace algunos años he publicado sobre la situación electoral en el cantón Portoviejo, provincia de Manabí, tanto como planteamiento de un escenario para julio de 2011: El peso electoral en Portoviejo, o en enero del 2014: ¿Cuántos votos deciden el futuro de Portoviejo? y en esta ocasión es una visión luego de transcurrido un año que los procesos electorales decidieron por la actual administración municipal.

Previa a las elecciones, así mismo, publiqué dos post sobre los candidatos que se postularon para alcanzar la Alcaldía uno bajo el título: Frases electorales para conseguir votos en Portoviejo, y el otro: ¿A quién contrataría para alcalde de Portoviejo?

Para este análisis se usaron las bases de las matemáticas electorales tomando como fuente los datos que entregó el CNE en su página oficial, en el link referente a Portoviejo y exclusivamente en lo referente a “Alcaldes municipales”.

En términos generales se presentaron 9 candidatos y el padrón registró un total de 223.249 electores tanto urbanos y rurales; los resultados de las votaciones fueron:



Al leer matemáticamente sin registrar decimales, del cuadro es posible deducir que:

1.- Los votos válidos que fueron considerados para elegir Alcalde corresponde al 72% del total de electores que constaron en el padrón.

2.- Los 28.446 votos registrados como blancos y nulos no aportaron para la elección de Alcalde; representan el 13% del total del padrón.

3.- El ausentismo representa el 15% del total del padrón electoral.

Ahora bien, la distribución de los 161.290 votos válidos para la elección del Alcalde de Portoviejo, fue de la siguiente manera:

Nombre del candidato
Votos
Porcentaje
IGNACIO 
NAVIA
1.261
0,78
VERÓNICA MENDOZA
20.923
12,97
MERY 
ZAMORA
8.945
5,55
VENANCIO
LARREA
7.229
4,48
CELESTE VILLARROEL
645
0,4
LUIS 
CANO
2.086
1,29
AGUSTÍN CASANOVA
65.051
40,33
FÉLIX ALCÍVAR
53.367
33,09
WALTER CEVALLOS
1.783
1,11

De acuerdo con estas cifras, el Consejo Nacional Electoral proclamó al candidato Agustín Casanova como Alcalde electo del cantón Portoviejo para el período 2014 – 2019; sin embargo, estas mismas cifras con otras lecturas matemáticas nos indican lo siguiente:

1.- El candidato ganador obtuvo 65.051 votos que le representan 40,33% de los votos válidos que al mismo tiempo son el 29.14% de padrón y el 34% del total de votos depositados en las urnas (votos válidos, blancos y nulos).

2.- Fueron 124.685 electores que no votaron por el candidato ganador, que representan el 65,71% del total de votos válidos más los nulos y los blancos; a su vez son el 55,85% del total del padrón.

Gráficamente así se puede apreciar la votación comparativa entre el ganador y el resto de segmentos de electores que asistieron a las urnas el 23 de febrero del 2014:


En conclusión es posible determinar que las matemáticas electorales nos permiten dar otro tipo de lecturas a lo que legalmente está establecido como que la mayoría del 50% + 1 y que es suficiente para ser electo; además que existe un segmento de votantes a los que no se les considera su opinión como son los blancos y nulos.

Un análisis que está pendiente es de los pesos específicos de votos comparados entre las parroquias rurales y urbanas.