16 de junio de 2019

"Les va a llover bomba y bala"

La velocidad con la que se mueve la información y lo extensa que se hace, nos está a obligando a que una nota periodística tenga más de una publicación; pero ¿Qué pasa cuando aun así el espacio queda corto? La opción o es publicar en un sitio Web o bien publicar un libro.

Arturo Torres y Belén Arroyo
El párrafo anterior es una de las deducciones a las que llegué luego de leer el libro: "Rehenes. ¿Por qué ejecutaron a los periodistas de El Comercio?" cuyos autores son María Belén Arroyo y Arturo Torres, los dos periodistas de reconocimiento internacional en trabajos de investigación, confundadores del portal Código Vidrio. Los antecedentes son un aval para creer lo que han publicado y de las evidencias sobre una de las historias negras de la política ecuatoriana de los últimos tiempos.

El asesinato de los periodistas Javier Ortega y Paúl Rivas, junto al chofer Efraín Segarra, aún es un misterio a pesar de la cantidad de información que ha sido recopilada y difundida, pero en este caso la publicación de Torres y Arroyo incluye datos que sirven como una pieza más en este rompecabezas en el que al parecer ni la Fiscalía ni el Gobierno le ponen muchos esfuerzos para completarlo y conocer al detalle las reales razones del crimen.

El uso de la primera persona en los relatos ayuda a sumergirse en la crónica periodística, sutilmente conducida en un viaje por algunos de los episodios oscuros del entramado gubernamental y sus relaciones con el narco, el espionaje y la incomunicación política en situaciones críticas.

Portada del libro "Rehenes"
La historia empieza con los sentimientos y experiencias en la redacción de El Comercio desde los acontecimientos violentos en San Lorenzo, una explosión que bien podría decirse fue la detonante de los graves problemas existentes en este sitio ya denunciado como un territorio rural al que el Estado Ecuatoriano no logró llegar con "calidad y calidez".

Y es en este lugar alejado de la llamada civilización es que toma fuerza el personaje principal de la trama, a quien lo conocimos como Guacho, que por ahora parece que se convirtió en un mito al no saberse si lo buscaban vivo o se lo quiso muerto; así, lo narrado en el libro abre puertas para saber que en esa duda hay mucho por desenterrar.

Un actor secundario es la Policía, el rol que desempeñó antes, durante y después de la crisis por los ataques de los narcos-guerrilleros y el secuestro del equipo de cobertura; un oficial que fue el nexo con Guacho pero que a la final no fue más que un simple mensajero y que durante el relato es el que pone en evidencia las fallas de comunicación así como la incapacidad de negociación de los tomadores de decisiones políticas.

El libro toma fuerza justamente porque deja cabos sueltos que debieron ser atados a su momento, pero que en algún lado alguien prefirió levantar humaredas para ocultar las falencias.

Breve reseña fotográfica que es parte del contenido del libro
La narración de los autores no es un mero recuento cronológico de lo ocurrido, es un sinfin de lecciones periodísticas para ser consideradas durante el manejo gubernamental de una crisis, en que las verdades de los comunicados oficiales y las ruedas de prensa, no son más que tenues luces sobre la gravedad de la situación. Recapacito sobre algunas de esas lecciones y casi podría decirse que tal vez aún los periodistas somos "evangelizadores" comunicaciones de los gobiernos.

¿Cuántas mentiras nos dijeron durante aquellos días de incertidumbre? ¿Fue táctica policial o necesidad política?

Por eso considero que uno de los capítulos más importantes es el que lleva como título: "La espera por la liberación fue en vano", con un recuento de la hora tras hora hasta esperar alguna información, las relaciones con la prensa colombiana. Aquí se publica una entrevista con quien fue el eje entre lo político, lo policial y lo militar: César Navas. Las revelaciones que hace son para leerlas entre líneas, para ir juntado lo mencionado con otros acontecimientos que se conocieron públicamente o por mensajes internos, que en su momento eran especulaciones sin "la confirmación oficial y menos el desmentido".

Aun así, las dudas se acrecientan.

Síntesis del conflicto político - policial - militar.
Cuando decido escribir este comentario ya tenía en mente el titulo para la entrada, pues en el se refleja lo que ocurrió y se cumplió, lo que ahora sigue ocurriendo pero sin violencia física: "Les va a llover bomba y bala", una frase de Guacho que resume la trama inicial de este conflicto que terminó con la ejecución de Javier, Paúl y Efraín.

Pero la muerte de ellos no fue el final, aún no se lo conoce, y por ello este libro, tal como están plasmado en una de sus páginas, es un viaje con muchas escalas y lo narrado no es más que una de ellas, en la que quizás la lluvia de bomba y bala llegue desde otro lado.

4 de junio de 2019

Un nuevo capítulo en la vida de Javier Ortega y Paul Rivas

Un nuevo capítulo fue escrito en la historia del periodismo de Ecuador cuando Javier Ortega y Paul Rivas fueron incluidos el lunes 3 de junio de 2019 en el Memorial del Newseum, localizado en Washington D.C.

Este museo es el rincón más importante del periodismo y los medios de comunicación, que conmemora a aquellos periodistas que murieron mientras cumplían con el deber de informar; en el 2018 Reporteros Sin Fronteras registró 66 periodistas asesinados y en lo que va de este 2019, son 16 profesionales que fallecieron de manera violenta.

El Newseum incluye los nombres de 2.344 reporteros que perecieron ejerciendo el oficio entre 1837 y 2018, y dice en su nota editorial de junio del 2019: Imagina un mundo sin periodistas. ¿Cómo sería un mundo sin ellos para reportar las noticias?

En una ceremonia especial, las fotografías de los ecuatorianos fueron presentadas con una breve reseña de ambos y su vinculación al ejercicio periodístico; también se colocó una placa en la que constan detalles de cuando fueron asesinados mientras realizaban una cobertura en la frontera norte, específicamente en Esmeraldas, frontera entre Ecuador y Colombia, al dar seguimiento a los enfrentamientos con alias "Guacho".

Yadira Aguagallo, también periodista y pareja de Paúl Rivas, resumió la situación del crimen: “Cuando matan a un periodista, cuando lo asesinan en medio de su trabajo es importantísimo que lo sigan recordando porque alrededor del crimen de un periodista hay muchísima impunidad.” Rivas fue el fotógrafo del diario El Comercio asesinado junto Javier Ortega y al conductor del medio Efraín Segarra.

A su vez Gene Policinski, presidente del Freedom Forum Institute, aseguró que "este ejercicio anual de memoria nos recuerda todos los días que el mundo es un lugar cada vez más peligroso para quienes reúnen y reportan las noticias."

En este contexto Fred Hiatt, columnista del diario The Washington Post que publicaba los trabajos del periodista saudita Jamal Khashoggi, se refirió al significado de esta ceremonia: “Si el pudo haber sido asesinado con impunidad, entonces ningún periodista está a salvo, si un crimen pudo ser cometido dentro de una misión diplomática (...) entonces no hay ningún lugar seguro”

Jamal Khashoggi fue asesinado en el consulado de Arabia saudí en Turquía en octubre de 2018.

 Además Newseum hizo público su homenaje a través de un vídeo difundido a través de redes sociales virtuales y en el constan Javier Ortega y Paul Rivas (3' 30")



Una parte de lo ocurrido con los reporteros ecuatorianos está recogido en el libro "Rehenes - ¿Por qué ejecutaron a los periodistas de El Comercio?", autoría de María Belén Arroyo y Arturo Torres; además de lo expuesto en el trabajo periodístico Frontera Cautiva.

Sobre el aún espinoso tema, pregunté a María Sol Borja, quien aportó al reportaje: - ¿Cuál es la descripción del escenario político nacional luego de la publicación de “Frontera cautiva”? y me respondió:

Al parecer la estrategia del Gobierno de no dar respuesta al tema se ha mantenido. Igualmente la Fiscalía. Los propios familiares han exigido en distintos espacios que las autoridades les den respuestas, pero desde mi perspectiva personal, justamente la estrategia es no mediatizar el tema porque esas respuestas no existen. (Artículo completo)

En el siguiente vídeo de casi 45 minutos está la ceremonia completa, intervienen además Daisy Sindelar, presidenta interina de Radio Free Europe y Radio Liberty, el editor de Capital Gazette, Rick Hutzell, y Fred Hiatt, editor de la página editorial en el The Washington Post. (26'45" la síntesis sobre Javier Ortega y Paul Rivas)



12 de mayo de 2019

Desaparecidos ¿Pesquisas de nuestra propia familia?

Un tuit despertó mi curiosidad, traía consigo una carta de una hija a la comunidad por la desaparición de su madre, aquello despertó mi interés por un tema poco analizado: el de las desapariciones. Luego de recabar algunos datos, escribí un artículo que amablemente fue publicado en "La Verdad", edición de abril de 1019.

A continuación se encuentra la transcripción del análisis titulado: Desaparecidos: ¿voluntarios o forzados?

Emilia no ha regresado a su hogar y a sus familiares les dijeron que es una desaparición voluntaria. Su hija escribe un comunicado y lo difunde por redes sociales virtuales, cuenta el drama y cómo fue tratada cuando pidió a la Policía que se la encuentre.

Emilia Males Sarabia ahora consta en la lista oficial en desaparecidosecuador.gob.ec, al igual que decenas de ecuatorianos, sin contar aquellos a los que oficialmente “no hay que buscarlos”.

En el actual mundo hiperconectado recibimos a diario pedidos de ayuda para localizar a un amigo o pariente, los datos se viralizan y de pronto viene el aviso que fue encontrado… y no se sabe más; la persona que envió masívamente el mensaje no cuenta las circunstancias en que la persona desaparecida fue encontrada o regresó. Todo queda en el más oscuro secretismo.

Pero el caso de Emilia tiene otro componente que me llamó la atención: desaparición voluntaria. ¿Cómo funcionan los protocolos para este tipo de conclusiones?

Lo primero indispensable de conocer es que en Ecuador está activada la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestro (Dinased), como parte de la estructura de la Policía Nacional.

En otro lado. La Fiscalía General del Estado también está involucrada en estos casos y para ello cuenta con un Protocolo de actuación para la búsqueda, investigación y localización de personas desaparecidas, pérdidas o extraviadas en el que se establecen “tres etapas de acción: i) recepción de denuncia y recopilación de información relevante, ii) alerta y coordinación con instituciones públicas y privadas; e, iii) indagación a partir del delito.”

En este escenario también actúa la Asociación de Familiares y Amigos de Personas Desaparecidas en el Ecuador (ASFADEC) y a la que se suma la Defensoría del Pueblo y otros organismos estatales y privados.

¿Por qué Emilia Males habría querido desaparecer?

Joselyn, su hija asegura en su mensaje: “Los agentes encargados del caso me dijeron que llegaron a la conclusión de que su salida fue voluntaria. Yo sé que no es así. Mi mami, en cualquier ocasión, siempre se comunica conmigo porque quien la conoce más que cualquier otra persona, soy yo. Yo creo, desde mi corazón, que no fue voluntario”.

Nunca había seguido la tramitología obligatoria que deben cumplir los familiares de los desaparecidos para que, primero, la Policía los considere como tales y, segundo, la Fiscalía inicie las indagaciones, siempre tomando en cuenta la clasificación de personas desaparecidas, pérdidas o extraviadas, un aspecto que de seguro muy pocos lo conocemos.

Según un informe de la Fiscalía, hasta diciembre del 2018, estaban en investigación 1.359 casos y, claro. Emilia aún no estaba en esas estadísticas.

Un dato comparativo: en México se estima que 40.000 personas están desaparecidas, más de 1.100 en fosas clandestinas y 26.000 cuerpos sin identificar; esta información me conlleva a otro actor fundamental de las investigaciones en Ecuador: las realizadas por el Servicio Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.

Según el Director de esta dependencia Milton Zárate, actualmente se trabaja en conjunto con otras unidades para cruzar información de los resultados de las investigaciones forenses con los datos que proveen las instancias de búsqueda.

Compliquemos el escenario: desapariciones forzadas, porque este problema no es meramente administrativo.

Amnistía Internacional las define como: “Las víctimas de desaparición forzada son personas que desaparecen, literalmente, de entre sus seres queridos y de su comunidad cuando agentes estatales (o con el consentimiento del Estado) las detienen por la calle o en su casa y después lo niegan o rehúsan decir dónde se encuentran. En algunos casos, quienes llevan a cabo las desapariciones son actores no estatales armados, como grupos armados de oposición. Sea como sea, la desaparición forzada es siempre un delito de derecho internacional.”

El grave problema de las desapariciones está latente en Ecuador. Los que miramos de cerca, los que deben investigar y completar los trámites burocráticos, los familiares y allegados, conocemos las implicaciones de esta anomalía social; tal vez el Estado aún no se ha percatado, tal vez aún no conoce de cerca la experiencia dolorosa e incertidumbre de su significado, o quizás no tiene la capacidad para responder al reclamo social, al igual que otras tantas complicaciones sin soluciones efectivas.

Emilia no ha regresado a su hogar y su desaparición nos deja como lección que debemos estudiar lo que las dependencias gubernamentales requieren como información para ir a presentar una denuncia, que debemos convertirnos en pesquisas de nuestra propia familia para estar preparados en caso de una desaparición y no debamos esperar días y hasta semanas hasta que “alguien” en algún lado disponga iniciar la búsqueda.

Mientras tanto, tan solo nos queda pedir ayuda en las redes sociales virtuales, tal como lo hizo Joselyn y cientos de personas más, claro… mientras el Estado aún lo permita.

11 de mayo de 2019

Preguntas Venenosas: del periodismo real a la novela periodística

¿Quién es la doctora Peggy Hidalgo? la mujer de senos pronunciados que investiga el asesinato de aquel presidente durante una entrevista, pero que también "sería ideal para un programa de farándula en televisión."

Este personaje aparece en Preguntas Venenosas, una novela que juega entre el género negro y el histórico, ambientada en un Ecuador en que fácilmente se conjuga o se confunde lo político con la crónica roja.

Quien da vida a la Dra. Peggy es el periodista Rafael Cuesta Caputti, un crítico exreportero, director de programas de opinión y actual radiodifusor, con la novedad que es él mismo protagonista en su obra; la antesala del crimen y las investigaciones son expuestas en primera persona y conducen al lector por una trama muy parecida a las que aparecen en los noticieros cada día.

Rafael narra la manera cómo llegó a un set de televisión aquel mandatario, su tocayo, que gobierna la nación sudamericana y que una de sus características es la confrontación con los medios de comunicación privados cuestionadores de sus decisiones.

Cuatro conocidos entrevistadores, todos de la televisión, han sido convocados para preguntar lo que quieran... el detalle de preparar este tipo de espectáculos queda evidenciado en cada uno de los párrafos de la historia. Empieza la entrevista y toma un giro inesperado que finalmente termina con el cuerpo convulsionado del Presidente sobre el piso, sin que las cámaras dejen de trasmitir el acontecimiento único para la teleaudiencia.

El narrador no deja escapar lo que ocurre en el set, es como si tuviese la habilidad de recorrer los acontecimientos de cada segundo, en diferentes planos, entre el inicio de la agonía de un ser humano que ha sido envenenado y el aparecimiento de la Dra. Peggy.

Entonces empieza una especie de vía crucis para el periodista - protagonista porque se convierte en el primer sospechoso del crimen, claro: según la policía. El arresto, los agentes, el cuarto secreto de interrogatorios, los métodos para lograr la confesión, las intimidades de estos procesos investigativos, son expuestos al lector... puede que lo aseverado sea producto de la imaginación del escritor, pero en eso consiste la novela histórica. Incluye un capítulo en que trasladan al sospechoso a la cárcel más famosa del Ecuador: La Roca.

Lo que ocurre en ese centro penitenciario de máxima seguridad, merece una especial atención, pues en ella es que se guardan los mayores secretos del sistema con el que funciona el crimen organizado, considerando que es bajo la perspectiva de la trama en esta novela entretenida y que tiene las características de una crónica periodística.

Ninguna de las vivencias de Rafael Cuesta (el protagonista) son independientes del acontecer político relacionado con el entorno de aquel Mandatario asesinado, sus más allegados amigos y ministros, da la impresión que se estuviera leyendo los periódicos con las noticias que supuestamente son importantes para los medios de comunicación.

Nada está suelto en esta novela, todo tiene un hilo conductor y es decisivo hasta llegar a descubrir al asesino; aunque lleven otros nombres, quienes están familiarizados con los acontecimientos de la llamada "década ganada", descubren de quienes se tratan en la vida real... menos de la Dra. Peggy y su voz chillona.

En el género Negro siempre se puede imaginar quien es el criminal y hasta es parte de una suerte de adivinanza, a la final siempre puede ser cualquiera de los personajes inmersos en la obra, pero lo que sorprende siempre es la forma en que se planificó y ejecutó el crimen; Rafael Cuesta (el escritor) no es ajeno a esta realidad y al final relata una novedosa forma de hacer que un funcionario altamente custodiado y de seguridad extrema, caiga en una trampa.

Lograr la excarcelación de Cuesta (el protagonista) es también un acto político más que jurídico, pero gracias a un sistema de información y contactos que bien podría pensarse que se trata de un agente secreto y que necesita que lo extraigan del lugar de la operación.

Preguntas Venenosas es una muy buena apuesta literaria en el mundo de la Novela Negra, un género que aún no ha logrado calar en los escritores ecuatorianos y que buena falta le hace; además, es un aporte a otro tipo de narrativa que rompe el mito del "realismo mágico" para incursionar en la novela periodística.

Y así, el final de la narración coincide con el inicio de otra de las tramas políticas que pueden llamarse de las más oscuras y emblemáticas, justamente, relacionada con el periodismo: Javier, Paúl y Efraín.

4 de mayo de 2019

Alertas de violencia contra la mujer

Existen la opción de prevenir ciertos delitos pero ello implica tener todo un sistema de alarmas y alertas, que parten de la organización social como sustento de la estructura institucional. Los ataques a mujeres por asuntos sentimentales y de orden familiar se han incrementado, lo que obliga encontrar las causas y una de ellas es que no prestamos atención a los indicios.

La intención es que de una u otra manera, quienes conformamos los diferentes grupos sociales tanto en nuestros sectores barriales, laborales o de diversión, estemos atentos a una señal que bien podría ser para salvar una vida.

Con esta premisa es que trabajé en un artículo que fue tomado por la revista "La Verdad" y publicado en la edición 368 de marzo del 2019 con el título: "Alertas tempranas contra el femicidio", en el que se muestran unas pocas estadísticas que podrían significar apenas una muestra numérica pero no una realidad social bien compleja.

A consideración lo publicado en fotografías de alta resolución que permiten la lectura: