9 de septiembre de 2010

Apuntes a #sitomasnomanejes

Existen detonantes sociales que nos hacen reaccionar sobre un mal que siempre estuvo ahí. Es también entendible por qué las autoridades son más reactivas que proactivas. Los vehículos se han convertido en parte de nuestras vidas, al igual que la tv, el celular y la Internet. ¿Por qué estas tres premisas?

Los accidentes de tránsito provocados, en gran parte, por irresponsables conductores, están en aumento y las acciones legales así como las comunicativas no han logrado el efecto esperado.
 
Hace unas semanas en Chone un ebrio al volante embistió a un grupo que salía de una discoteca; muertos, heridos, alteración popular y el vehículo incendiado. Este hecho paso casi inadvertido. Al poco tiempo, en Guayaquil, un conductor que dijo haberse quedado dormido luego de beber 2 vasos de whiskey, atropelló a otro grupo de personas; resultados: muertos, alteración social y un vehículo incendiado.
 
Este último insuceso revivió el malestar a nivel nacional, además generó un interesante intercambio de opiniones entre twiteros de Ecuador, impulsados por Pedro Ortiz Jr. situación que llamó la atención de la edición digital del diario Hoy, HOYonline, y propuso un chat interactivo entre los twitteros y el Mayor de Policía Juan Zapata.
 
Por asuntos técnicos no pude participar, así que luego de mirar la grabación escribo las siguientes observaciones:

  1. Las campañas de educación viales no han logrado tener un impacto estratégico en la población. Se han convertido en indicadores de gestión o en especies de “fiestas de pueblo”: con muchas vacas locas y fuegos artificiales.
  2. Debido a la rigidez de la planificación, las autoridades en aspectos de seguridad vial se han vuelto más reactivas que proactivas. Luego de ocurridos los accidentes entonces recién pueden hacer “algo”.
  3. Se da mucha importancia a las estadísticas que muestren los números de operativos, los detenidos, los accidentes, los sitios y demás datos que corresponden, sin contemplar aspectos cualitativos relacionados con estos accidentes de tránsito. Es decir, respuestas a la pregunta ¿Por qué el conductor no pudo prevenir el accidente que causó? Podría decir que hace falta investigación social en estos aspectos, que hay que inducir a los sociólogos que investiguen más sobre las situaciones que están alrededor de los accidentes. 
  4. Leyes más duras, reformas a las leyes, leguleyadas y artificios legales son parte de la co-existencia  humana; lo peor es que realmente no haya podido influenciar en los conductores y peatones.
  5. Las iniciativas para bajar los índices de accidentes de tránsito llegan disminuidas a las provincias, por lo que no surten el efecto deseado; ocurre esto, además, porque las autoridades locales tampoco tienen la capacidad operativa y administrativa (creo que no les interesa realmente) para comprometerse e involucrarse en las acciones emprendidas por la Policía Nacional.
  6. ¿Cuál es el impacto financiero en la institucionalidad pública por los accidentes de tránsito en las ciudades y zonas rurales?
  7. La fuerza comunicacional de la Policía Nacional, al menos en las provincias, no logra tener el impulso necesario para ejecutar efectivas acciones comunicacionales relacionadas con la prevención de accidentes de tránsito.
  8. ¿Existe un plan comunicacional (no de información) para inducir cambios en las actitudes de los conductores irresponsables?
  9. Se emprenderán jornadas de capacitación para mejorar las cualidades de los conductores y peatones ¿cómo se medirá la efectividad de las capacitaciones?
El Mayor Zapata, durante el chay, dio otras informaciones que de seguro lo recogidas y publicadas por HOY, por lo pronto he decidió que me inscribiré como voluntario cívico para impartir charlas sobre seguridad en la conducción de vehículos.

Finalmente, se puso a disposición de la sociedad la dirección electrónica corazonesazules@gmail.com para remitir ideas, propuestas, quejas, denuncias y/o informaciones respecto a la transportación terrestre.

Para mirar el video chat seguir este enlace: http://bit.ly/bqnj6B

Enlaces orientativos:
http://raulzavala.wordpress.com/2010/09/02/el-efecto-lucifer/

http://raulzavala.wordpress.com/2010/05/07/con-super-poderes/

8 de septiembre de 2010

Del académico y el estadista

No hay nada más estimulante para un académico que alguna de sus exposiciones sea considerada noticia nacional o internacional, por esta razón es que en cada discurso, en cada escenario o en algún púlpito busca que sus propuestas generen opinión o controversia para generar conocimiento.

No hay nada más estimulante para un estadista que sus declaraciones públicas sean asumidas como un gran recurso para conducir a una región, país o sociedad hacia mejores días, promoviendo la armonía y paz social entre seres humanos, procurando que tengan una mejor calidad de vida.

En diciembre del 2007 publique en este mismo blog un artículo titulado “La fuerza del universo y el gobierno ecuatoriano”, en uno de los párrafos mencioné que el negocio del gobierno está en convertir a la Nación en un laboratorio político para luego vender los resultados. Han pasado casi tres años y noto que no ha perdido vigencia.

Durante estos dos últimos años realicé varios ejercicios sobre análisis de discursos, conferencias, entrevistas y enlaces sabatinos del Presidente de la República, para luego compararlos con las reacciones sociales y la opinión pública; así establecer escenarios probables de la situación social. A este análisis, sumo lo que se informa públicamente del trabajo de la Asamblea Nacional y la gestión comparativa de los ministros de Estado.

El 7 de septiembre de 2010 llegó la información sobre la conferencia del Presidente de la República que dio en la Universidad de las Naciones Unidas en Tokyo, en la que propuso que los medios "tengan que ser sin fines de lucro" en respuesta a "la contradicción entre intereses privados y el interés público de estar informados". Pude mirar en un canal de televisión algunas partes de esa conferencia.

Con todo esto llegué a plantearme la hipótesis de que el Presidente de la República es un buen académico y tiene dotes de ser un buen profesor –aun no se si catedrático– que no ha logrado asimilar que existe una gran diferencia entre ser académico y ser estadista.

Considero que una de las explicaciones más claras del significado y alcance de ser estadista, se encuentra en el artículo de Hernando Roa Suárez titulado “Necesitamos un presidente estadista”: Queremos un civilista respetuoso de los derechos humanos y del fuero de los militares, que ejerza legítimamente como Comandante en Jefe de las fuerzas armadas. Que conozca el funcionamiento complementario de las tres ramas del poder público y que, consecuente con las tendencias del último decenio en América Latina y el mundo, gobierne organizando estructuralmente el sistema de pesos y contrapesos e impida la concentración del poder en el ejecutivo. Confiamos tener un Jefe de Estado que sea capaz de conducir y definir el proceso de paz, no sólo con la acción represiva, sino mediante acuerdos políticos y decisiones de autoridad encaminadas a atacar las causas de la injusticia social. (Cita textual)

A la hipótesis aquí plateadas le adhiero que las declaraciones presidenciales son una amalgama, en ocasiones sin una lógica, del académico y el político partidista que busca votos; tal cual un consultor realiza un taller para empezar una planificación participativa o una sociabilización de sus ideas para “ver que pasa”; también como el científico que en su laboratorio aplica metodologías de prueba error hasta encontrar la fórmula perfecta. Tal vez podrían ser cortinas de humo que tapan una intención latente.

Pero no quiero quedarme ahí. He empezado a estudiar la propuesta de Karl R. Popper quien asegura que una teoría, tesis o conclusión debe enfrentar su sometimiento a las más razonables, rigurosas y eficaces refutaciones posibles, con fines de verificación. Se conoce a esto como la Teoría de la Falsación.

Me pregunto ¿qué resultaría si a la propuesta del Presidente de que los medios "tengan que ser sin fines de lucro" y otras más que menciona diariamente se las somete a la falsación? y al mismo tiempo bosquejo otra hipótesis: no se si el académico Rafael Correa tendría la entereza para enfrentar el postulado de Popper, pero si podría asegurar que el político Rafael Correa, en su calidad de Presidente del Ecuador, no está en capacidad de enfrentar al postulado de la falsación.

En definitiva me asusto en pensar que millones de ecuatorianos podríamos ser conejillos de indias de un academicista, que no ha logrado encajar en el mundo de la política y de los postulados de la paz social y la sana armonía.

Enlaces de referencia:




31 de agosto de 2010

Un salvador de libros

Cooperyara es una cooperativa de recolectores de basura de Barueri, un pueblo de Sao Paulo, en Brasil; uno de sus integrantes, Benedito da Silva, comenzó a recuperar los libros que encontraba entre los desperdicios, y con ellos formó una biblioteca. (www.bbc.co.uk)

 

18 de agosto de 2010

Así es el delincuente

En días pasados un amigo me pasó un correo con algunos consejos para evitar ser asaltado o víctima de algún secuestro. Cada día leo y me entero de un sinnúmero de robos a miles de personas. De forma constante escucho a las autoridades decir que se está trabajando para bajar la delincuencia. Cada día hay más inseguridad.  

A pesar que es indiscutible que existen miles de recomendaciones y millones de dólares invertidos para seguridad ciudadana, es indudable que nos está ganando el delincuente ¿Por qué esta desigualdad? Para explicar la respuesta es que escribo este post. Y la respuesta es simple, porque no conocemos al delincuente y no nos entrenamos para enfrentarlos.  

Debo iniciar mi argumentación explicando que cuando hablo del delincuente me refiero a hombres y mujeres por igual, a niños y adultos, a ancianos y discapacitados, a seres humanos de raza blanca, mestiza, negra y todas las que haya, que usando sus habilidades y destrezas se apropia ilícitamente de la propiedad ajena, causando daño físico y sicológico a los propietarios legales de esas pertenencias.  

No existe clasificación estadística, social, cultural o de otra índole sobre el delincuente; es una masa humana amorfa. Y este es el primer argumento. No podemos enfrentar a un enemigo que no conocemos y sabiendo que será complicado identificarlo, lo mejor es partir de la duda frente a cualquier desconocido que quiera contactarnos; ello nos da una ventaja para evitar ser asaltados. La duda debe ser integral.

Un delincuente puede que esté bien vestido o no, ser agradable a la vista, seductor o seductora, repulsivo o pasar inadvertido. Aparece como mendigo o vendedor, como empleado o funcionario, tal vez como estudiante. Puede tener cualquier nacionalidad o preparación académica, oriundo de cualquier región o provincia. Tiene, además, artes camaleónicas e histriónicas. Los hombres, en gran mayoría, debemos reconocer nuestra vulnerabilidad ante la belleza femenina, el delincuente saben eso y se aprovecha; es conocido que una gran mayoría de mujeres son más sensibles ante la desgracia humana, el delincuente lo saben y se aprovecharan. 

El delincuente conoce nuestras debilidades. Debemos asumir que el delincuente es más inteligente que nosotros, está más preparado y tiene planes bien elaborados, ello lo hace más fuerte frente a nosotros y él lo sabe. Lo importante aquí es que empecemos a pensar como él, a entrenarnos para despistarle y a que sienta dudas sobre si asaltarnos o no. Si logramos hacerle pensar dos veces antes de que actúe habremos ganado una primera batalla. Otra ventaja que tiene el delincuente es que sabe que tenemos miedo a ser asaltados y que ese miedo nos paraliza, nos deja desarticulados, que nos incapacita para ser proactivos o reactivos ante sus intenciones. 

Con este conocimiento debemos armar un plan para perder el miedo y el miedo se quita con entrenamiento físico. Permítanme explicar mi recomendación y puede que le lleva algún tiempo, pero es eso o seguir viviendo con el miedo atravesado:  
1.- Consiga un palo de escoba, verifique que esté liso para que las astillas no lastimen su mano.
2.- Párese frente a un poste y empiece a golpearlo con el palo de escoba. Empiece suave, detecte sus sensaciones y verifique sus energías, capte las señales de su cuerpo; poco a poco vaya incrementando la fuerza hasta que usted se canse o se rompa el palo de escoba. Repita este proceso durante 3 días seguidos. Tiempo aproximado que puede llevar este ejercicio de 7 a 10 minutos.  
3.- Al cuarto día, párese de frente a una pared y empiece a golpearla con la palma de la mano, con suavidad al principio y aumentando la fuerza conforme sienta que pueda hacerlo sin que usted se haga daño. Repetir este ejercicio durante los próximos 3 días. Tiempo de práctica de 7 a 10 minutos.  
4.- Al séptimo día dedique una hora a la realizar gimnasia, con dedicación y fuerza.  
5.- Repita los 4 pasos anteriores durante 5 semanas. 

El objetivo es que pierda el miedo a golpear sin que ello le genere daños físicos, el resto llegará por añadidura. Sigamos entonces con este aporte para vencer al delincuente, describiendo su perfil, lo que nos dará conocimientos útiles y funcionales para enfrentarlos.  

El delincuente tiene sentimientos pero no los usa para robar; es igual que cualquier persona que esta al otro lado de una ventanilla y a la cual nos acercamos desesperadamente a pedir ayuda, nos mira como si no le importáramos; el delincuente tiene los mismos niveles de sentimientos que un cobrador de impuestos, que un empleado público o privado que tiene que cumplir una disposición superior. El delincuente sabe que no tiene nada que perder y por tanto no tiene miedo, pero sabe que la víctima si tiene mucho que perder y por tanto tendrá miedo. 

El delincuente sabe que la víctima piensa que es preferible que se lleve lo material pero que no le haga daño físico y por eso se presenta ante la víctima como un ser desalmado; la víctima sede con facilidad ante sus pretensiones. La seguridad del delincuente es básica para que pueda cumplir con sus actividades. 

El delincuente sabe que legalmente es inocente y que si va preso será por poco tiempo; el delincuente sabe que la víctima debe emprender un largo y costoso proceso judicial para demostrar que él es culpable, así que espera con tranquilidad que el tiempo pase. 

El delincuente es también un ciudadano al que le obligan a sujetarse a los Derechos Humanos y las normas constitucionales. Existen cientos de regulaciones, manuales, leyes y procedimientos que los que no somos delincuentes debemos cumplir y nos obligan a cumplir; el delincuente está exento de esa normativa y no hay quien le haga cumplir. 

El delincuente solo tiene un código no escrito: no dejarse capturar bajo ninguna circunstancia; sino puede cumplirlo, sabe que está cubierto y que solucionar esa falla es cuestión de tiempo. La protección al delincuente es toda una estructura. La protección a las víctimas es mínima. El delincuente sabe que no necesita hacer trámites, la víctima estará atormentada con los trámites. El delincuente pertenece a cofradías, bandas, comunidades y otro tipo de organizaciones que le brindan amparo ante los “riesgos laborales”. 

Las víctimas estamos desamparados, solos y aislados. El delincuente ha agudizado sus sentidos. Sus ojos se mueven de lado a lado detectando todo detalle y sabe escuchar conversaciones, las destrezas de sus manos son las de un cirujano con la fortaleza de un mecánico, sabe cuándo y cómo hablar y callar; a su olfato le agregó un sexto sentido: huele a la víctima más vulnerable y su miedo. Nosotros, los que nos somos delincuentes somos despistados y débiles. Sus sentidos le permiten asecharnos para emboscarnos con toda facilidad. La información es fundamental para el delincuente. 

El sistema de información delincuencial es uno de los más efectivos y eficientes que puedan existir o hayan sido desarrollados por especialista alguno, a pesar que es rudimentario; se basa en códigos y señales convencionales que muy difícilmente pueden ser interferidas o interceptadas, son claras y diversas. Sabe de análisis de escenarios, de mapeo de actores, saben infiltrarse en organizaciones y conocen de estrategias para tener y mantener informantes. Maneja indicadores de miedo y de calidad de datos.  

En otra arista de estos argumentos, el delincuente no requiere de permisos especiales para portar armas blancas o de fuego, por tanto las lleva con toda tranquilidad; sabe que las víctimas están desarmadas, que seguirán desarmadas o que en algún momento le serán quitadas sus armas o probables armas. Entonces las víctimas deberemos desarrollar otro tipo de armas y entrenarnos para usarlas con eficiencia y eficacia para evitar ser asaltados, secuestrados, atracados o sorprendidos. Deberemos aprender a demostrar al delincuente que estamos en capacidad de usar esa armas de defensa ciudadana. 

Un paraguas, un bastón, un llavero con un peso adicional, un tubo o un bate, pueden ser esas armas de defensa ciudadana sin que sean susceptibles de ser decomisadas. Recomendación: miré con fines didácticos las películas orientales de kung fu o de artes marciales y aprecié como es el entrenamiento para pelear con las manos y otros artefactos. También puede inscribirse en una academia de artes marciales. Con lo hasta ahora mencionado, la tercera estrategia es dejar de ser mencionados como víctimas y pasemos a convertirnos en enemigos del delincuente. 

El delincuente debe vernos como una amenaza a su propia supervivencia. Ellos se fortalecerán y reaccionarán, nosotros deberemos actuar de la misma manera. Antes de finalizar este perfil del delincuente, un resumen. Si los ciudadanos queremos ganar la guerra al delincuente deberemos convertirnos en enemigos de él, conociéndolo a profundidad a pesar que esté camuflado y tenga seguridad jurídica, así como asistencia especializada de las organizaciones a las que se pertenece; así mismo, entrenándonos para perderle el miedo y para usar armas ciudadanas de autoprotección, que incluye organizarnos entre quienes no somos delincuentes.  

Hay que tener claro un asunto: el delincuente es nuestro enemigo mortal y como tal hay que tratarlo.