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14 de febrero de 2021

Pactos políticos y proyectos placebo

En este inédito escenario en que se mezclan los problemas sanitarios y las decisiones electorales, viene bien plantearse algunos escenarios sobre la gobernabilidad en Ecuador, que van desde las juntas parroquiales hasta el Ejecutivo. Indudable que la administración pública cambió.

Este comentario parte de alguna razón sociológica aún no determinada con precisión, por la que los ciudadanos en Ecuador depositamos nuestras expectativas de solución de problemas a una persona, sea presidente o alcalde. No consideramos la vital trascendencia de la institucionalidad.

La velocidad de los acontecimientos nos ha llevado, en esta ocasión, a buscar en los aspirantes a la Presidencia de la República al ser humano que tenga cualidades casi divinas para que anuncie la manera en que “nos salvara” de cada uno de los conflictos que a diario debemos enfrentar. Cada grupo humano pelea para que sus intereses particulares estén representados por separado en ese posible nuevo funcionario.

Permítanme un paréntesis. José Antonio Gabelas en su artículo “La distopía política” nos revela un panorama bastante preocupante en cuanto a la gestión pública. Los dos siguientes párrafos son textuales publicados en disidentia.com:

“La distopía no es el coronavirus, son nuestros políticos que viven una realidad paralela, que circulan por el holograma de la virtualidad en su confortable mundo imaginario, mientras los ciudadanos cargan sobre sus espaldas sus delirios, como Sísifo cargó con su roca de por vida. Pero esto no se mantiene por casualidad, para que la información, el pensamiento y la libertad estén restringidos, es necesario un guion.”

“Un aparato mediático que marque las horas, los contenidos y los ritmos. Un diapasón permanente pero invisible. Contador de infectados, fallecidos, recuperados… Sin muertos, sin muertes, sin dolor, sin soledad, sin silencio. La muerte convertida en una mera abstracción. Se evitan las terribles imágenes para que los grandes números sean meras estadísticas.”

¿Cómo estamos preparándonos los ciudadanos para contrarrestar esa posible arremetida política de los nuevos funcionarios?

Entonces pasemos a otro nivel de gestión pública: “Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal”. Esta institución cantonal de un indiscutible valor estratégico en lo político, tiene como imagen humana visible al alcalde, que ha logrado implementar un sistema alejado del control social que le ha permitido pasar de manera invisible de la democracia a la autocracia. Hasta ahora no ha sido posible encontrar un método efectivo de evaluación a los concejales en sus funciones de fiscalizadoras, pero sí es posible observar su gestión de co-administración municipal.

Traigo este tema luego de hacer una breve evaluación de lo realizado por los funcionarios municipales durante la cuarentena y la era post cuarentena, sobre el funcionamiento de muchos COE cantonales, sobre las decisiones propias de su competencia y la ausencia de políticas de transparencia así como de control social. Tal vez con el tiempo pueda evaluarse este accionar entre marzo del 2020 y marzo del 2021.

Como bisagra para ir a la segunda parte de este artículo: En nuestra sociedad, la variable clave para superar una crisis epidemiológica no emana de la biología, sino de la política. (Pablo Andrade Andrade, en su artículo “No es la epidemia, es la política”)

Las soluciones a los graves problemas nacionales y sus consecuencias podrían tener un giro con un nuevo Presidente, quien tendrá, irremediablemente, la tarea de enfrentar a los alcaldes. La crisis sanitaria no es lo único por resolverse, está la incredulidad ciudadana en las cinco funciones del Estado, obras y proyectos del 2019 a medio ejecutar o abandonadas, anomalías constantes en los procesos de contratación, resultados de auditorías y de fiscalización; pero también en aspectos sociales como delincuencia y criminalidad, gestión de riesgos, falta de empleos adecuados, ampliación y mejora de servicios básicos, deforestación y contaminación… una larga lista de inconvenientes.

Ninguno de los ítems mencionados en el párrafo anterior puede intervenir únicamente el Gobierno, por tanto necesita tener una contraparte: los alcaldes. Llega entonces la época de los nuevos pactos y los acuerdos para lograr el fortalecimiento político y de la imagen pública de los funcionarios, que se vende luego a la sociedad como “obras para el pueblo” o el “desarrollo que anhelamos”.

"...el miedo es fundamental en el arte de gobernar, es constitutivo de la autoridad"

Antecedente. Luego del terremoto vino una mega operación política llamada “reconstrucción y reactivación productiva” en la que tanto el Gobierno central como los gobiernos locales emprendieron proyectos de cualquier tipo bajo ese paraguas. Ha pasado el tiempo y los resultados son evidentes.

Es posible prever que en los próximos meses tengamos un nuevo eslogan que resuma las intenciones gubernamentales para salir de los problemas, sustentado por nuevos logos, canciones, vídeos y toda una artillería propia del Estado de Propaganda. Las referencias históricas me dan la pauta para sostener este criterio.

Estas circunstancias pueden llevarnos a otro mundo de la política, pues los funcionarios aprendieron otra forma de tomar decisiones. Dice el escritor argentino Ernesto Salas: “… el miedo, lejos de ser espontáneo o irracional se ubica en el centro de una  relación política (…) atravesando todas las ideologías, el miedo es fundamental en el arte de gobernar, es constitutivo de la autoridad.”

¿Se puede ejercer el control social cuando los ciudadanos profesamos un miedo oculto ante las retaliaciones invisibles que pueden ejecutar los funcionarios nacionales y locales?

Pero en contrapartida tenemos la presencia de un “algo” que sirve como capote para evadir las responsabilidades ante el incumplimiento de funciones en la gestión pública. Laura Fàbregas, periodista especializada en información política asegura: “El victimismo, motor de muchas de las nuevas ideologías, sitúa al que lo propugna en una condición de superioridad basada en el chantaje emocional. Y, hasta la fecha, era el terreno de juego del nacionalismo. El victimismo impide el debate racional entre adultos y, a menudo, no es más que una excusa para esconder lo que, en realidad, es cobardía. Es el infantilismo de querer las ventajas de ese derecho sin afrontar obligaciones ni responsabilidades.”

¿Podremos fiscalizar la gestión de alcaldes, prefectos, presidentes de juntas parroquiales y ministros, si es que se ponen en el papel de víctimas cuando se les pide cuentas, explicaciones y transparencia?

En todo este momento de incertidumbres sobre lo que nos espera en Ecuador, también están alimentadas por las nuevas formas de administración pública en que no sabemos las cualidades y calidades de los proyectos que se ejecuten en este año que bien puede llamarse pandémico.

¿Cómo estamos preparándonos los ciudadanos para contrarrestar esa posible arremetida política de los nuevos funcionarios y de los que ya tienen experiencia en la manipulación social?

Casi seguro que una semana antes del 24 de mayo del 2021, ya el nuevo rumbo del país esté decidido por quienes tienen el poder político y la fuerza para decidir por nosotros los ciudadanos, sea alcalde o presidente, prefecto o presidente de Junta Parroquial.

Una mayoría de ciudadanos de seguro seguiremos ausentes de los procesos de desarrollo eficientes, pero satisfechos por las gratuitas actividades placebo que nos entregan los sonrientes funcionarios.



Artículo publicado originalmente en "La Verdad" edición No. 389 correspondiente a diciembre del 2021.

 

15 de mayo de 2016

Terremoto en Portoviejo: capítulos de heroísmo o vergüenza

El titular de este post nació a partir de una conversación con la @mmcuesta, luego que yo empezara a subir algunas de las fotos que hice durante un recorrido por los exteriores de la Zona 0 de Portoviejo.


Durante estos 30 días se han publicado miles y miles ¿millones? de historias, desde medios de comunicación hasta las escritas por usuarios en las redes sociales, de ciudadanos y de cuentas institucionales. Cada una con vida propia.

El ímpetu mediático del terremoto decae lentamente porque así lo exigen los actuales cánones comunicacionales: los de masas, los de políticas nacionales y de interés social; pero la desgracia sigue allí… seguirá por mucho tiempo aunque todo parezca normal.


Esta foto la tomé 15 horas después del terremoto. algo
del caos inicial había pasado y aun había shock.
Cuando subo este post habrán pasado 30 días de aquel histórico momento en que el terremoto en Manabí nos sacudió como nación, como sociedad, como familias y como personas.

En esta época no escribí ningún comentario, artículo o “noticia”, me dediqué a publicar en mi cuenta de Twitter una gran cantidad de historias cortas en un promedio de 50 tuits diarios.

Allí están pero no son suficientes, ni nunca lo serán.

Tengo pendiente autorrelatarme públicamente lo que viví aquella noche del 16 de abril del 2016, sin cámara fotográfica ni de vídeo, tuiteando con lo poco de batería que le quedaba a mi teléfono y escuchando la radio del patrullero que se apostó a la entrada del puente Papagayo en Portoviejo, que ya había colapsado y por el que decenas de personas buscaba pasar.

Esa noche fueron 98 tuits que alcancé a publicar, no se sabía a ciencia cierta lo que había pasado, los rostros de incertidumbre y lágrimas se vivieron con los vecinos, todos en las calles sin saber cuál era nuestra realidad de Manabí.

En la radio que logramos sintonizar en los autos, exactamente Caravana, fue la  más datos arrojó en esos momentos, no hubo electricidad para la televisión y en ese escenario uno de mis tuits de aquella noche fue el que más impacto entre mis seguidores:



Luego del amanecer del domingo 17, fui hasta el puente Papagayo, a mirar lo que la noche anterior nos había dejado estaban colapsados los accesos, allí fui uno de los testigos de un acontecimiento que me sorprendió y que luego de hacer las fotos, pensé que nunca publicar una de ellas porque pareció un absurdo; me equivoqué porque supe que allí estaba el mensaje oportuno:


El tiempo pasa, el shock de aquella noche está registrado en millones de memorias, se enfrió la urgencia y el murmullo mediático es, por suerte, aun audible pero que va generando grandes dudas ciudadanas; una de ellas, la mía, la dejé en el micro blog:


El sábado 14, regreso al lugar pude nuevamente ser testigo de lo que allí se podía mirar y mucho pude fotografiar, pero hasta que no llegué a casa y las miré en una pantalla grande no supe lo que captado; una de esas fotos fue la del almendro en la calle Sucre y Rocafuerte, con un añadido que ofrece Google Maps:


En esta captura de pantalla es posible mirar el lugar donde está
el árbol cuando el Google Car recorrió Portoviejo.
Me permito publicar otras tres de mis breves historias posteadas en mi cuenta Twitter pero usando las fotos originales que tomé:

Portoviejo Córdova, mirando hacie el centro de la ciudad.
Esta es otra de mis fotos que lleva como título "Contrastes post terremoto en Portoviejo"
Tomada el sábado 14 de mayo del 2016, 29 días después.


Terremoto en Portoviejo, 29 días después.
Entre hierros retorcidos y escombros siempre hay una señal de vida que viene de los ciudadanos.
Tomada el sábado 14 de mayo del 2016, 29 días después.

Terremoto, 29 días después en Portoviejo
Reconocer la nueva imagen del centro de #Portoviejo solo depende de los letreros sobrevivientes y la memoria.
Tomada el sábado 14 de mayo del 2016, 29 días después.

Pero al final de esta primera crónica que sumo a mi blog, por ahora me queda la incertidumbre y el misterio de aquellas historias de heroísmo ciudadano y los actos que nos avergüenzan como sociedad, plasmado en un mismo escenario.

14 de noviembre de 2015

Cuando el pasado llamado “Calamidad” me llevó al piedrero

Desde hace un año llevo un lento proceso de recuperación de mi tobillo en que el miedo fue uno de mis mayores limitantes, hasta que un recuerdo ajeno por unas fotos me llevó hasta al el mejor de los sitios que frecuento desde mi infancia. La sensación de ese miedo desapareció.

A consecuencia de un accidente deportivo, de tres meses de recuperación y algunos más de rehabilitación, supe que mi tobillo no quedaría igual a pesar de las previsiones realizadas por la fisioterapista. El miedo de caminar por lugares “peligrosos” me mantuvo en una rutina de mirar cada lugar en que pondría mi pie y si miraba riesgo, simplemente buscaba otro camino.

Vista de norte a sur de Puerto Cayo, al sur de Manabí. Al fondo
el acantilado del piedrero.
Ocurrió que durante un feriado tuiteaba desde aquella playa que me vio crecer y a la que miro constantemente, subí fotos de la arena y la manera en que las olas abrazaban por instantes, constante, a la arena; tal como es habitual, en esa red social, alguien comentó una de mis fotos con un simple pero contundente: “… en esa playa pasé todas las vacaciones de mi juventud.”

Una respuesta de esa magnitud necesitaba, quise, responder y así lo hice. Las normales preguntas de cómo, cuándo y cómo así; la tuit conversación avanzó por los senderos normales que usan dos tuiteros que se siguen mutuamente y que, quizás, antes de ese día, nunca interactuaron.

Así me pasó con @Quitenamona, no recuerdo que antes de ese día haya interactuado con ella, es parte de mi TL y sí la tenía presente, la leía por sus interesantes y reflexivos aportes, a veces de la vida cotidiana y otras del mundo en que vivimos; estaba allí, entre mis lecturas pero nada más.

“Calamidad”, como se hace llamar, me comentó algo de su pasado en esa playa y, me aseguró en aquella conversación, que le gustaba ir a un sitio en que había muchas piedras; sin pensarlo dos veces le dije el nombre del sitio: el piedrero, frente al islote Pedernales, en Puerto Cayo, al sur de Manabí (Ecuador).

Vista general del piedrero, al fondo a la derecha el islote Perdernales.
El piedrero, nombre popular que se le ha dado a ese sitio, está al pie de los acantilados que forman parte de la extensa franja costera en esa parte de la provincia y al que es posible acceder con tranquilidad cuando baja la marea. Deja mirar un espectacular y solitario escenario.

En un misterioso acto transformador y sin pensar en consecuencias, me comprometí con “Calamidad” a ir al día siguiente al piedrero para hacer unas fotos y mostrarle como estaba dicho lugar, considerando que me había comentado que desde hace mucho no había regresado a ese lugar de su adolescencia.

Fui, caminé al menos un kilómetro con tranquilidad por la playa, la marea ya había bajado, y las grandes plataformas de piedras sobresalían en el constante ir venir de las olas, la otra parte se dejaba caminar; el miedo en mi revivió, decidí hacer de lejos las fotos prometidas… sentí que no había razón para más.

Con cada foto me fui adentrando en ese mundo de piedras que hasta hace pocas horas había estado bajo el mar, verdosas, resbaladizas y semi secas.

Piedras verdosas y resbaladizas que complementan tan
maravilloso espectáculo.
Con cada foto mis pies buscaban seguridad para encontrar mejores tomas. La sensación de aventura me invadió, de aquella de mi juventud, de esa que mi hizo llegar por primera vez a ese lugar hace más de cuatro décadas. A cada paso con los acantilados a mis espaldas, frente a mí el mar y a mi alrededor solo el bramido de las olas al chocar contra las rocas. Fue el otro mundo al que regresé.

Mis pies tanteaban las piedras antes de asentase, mi tobillo reaccionaba con seguridad pero el miedo está allí y listo para ser vencido, le di la oportunidad y fue ocurriendo con cada nuevo espectáculo que miraba y quería fotografiar.

Durante casi 30 minutos estuve en este lugar, disfrutando de la batalla que había ganado, mientras captaba algunas fotos. Me sentí seguro sobre mi tobillo y pero no percibí ningún dolor.

Esta sensación de alivio me permitió no solo observar los detalles del mar, de las piedras, de las olas del infinito horizonte marino, sino también lo majestuoso de un acantilado que se le notaba sensible y fuerte; por causalidad unas aves volaban frente a esas paredes… se deslizaban en miedo del viento.

Casi no se ve el gallinazo flotando, pero allí está.
Siempre será maravilloso ver el vuelo lento de un gallinazo y estaba allí, viajando sin mover sus extendidas alas y dejándose llevar por alguna brisa. Vino una foto sin mucha esperanza de lograr captar de cerca ese contraste entre piedra, plumas y viento.

Regresé sobre mis pasos, caminando sobre la arena, con seguridad y sin esa esa sensación de titubeo que mucho tiempo estuvo acompañando mis andanzas y despertares.

En este caminar de regreso a mi casa, en esos 20 minutos de tranco fuerte y decidido sobre la arena, recordé las razones por las fui para allá y de Calamidad Morales que sin saber nada había aceptado mi oferta de pasarle unas fotos.

Frente a mi computador y con mi cuenta activa inicié el proceso de subir las fotos ofrecidas a @Quitenamona, una a una con una mención, pero al escribir no estaba poniendo simples palabras, puse en cada letra y cada adjunto mi retribución por, sin haberlo planificado, haberme llevado hacia una batalla que estaba pendiente. Fue la persona indicada, en el lugar indicado y con los recuerdos indicados.

Crédulo de los mágicos acontecimientos de este mundo, hoy doy pasos físicos que me dan señales que pronto mi tobillo pueda estar totalmente curado. No por el piedredro, no por la caminata, sino por haber aceptado las palabras de una actual desconocida que quizás en el pasado nos conocimos en aquel lugar. Un misterio que no pienso desentrañarlo ni cuestionarlo.

Con la última foto que le pasé para hacerle recordar una parte de su pasado, simplemente me dijo: “…mil gracias de verdad.” Pero soy yo quien está agradecido por el presente y futuro que medio @Quitenamona. 

26 de febrero de 2012

Hipótesis no comprobadas sobre el caso El Universo

Las últimas semanas es el tema del día en cualquier conversación, a cualquier nivel, pues ni los medios de comunicación públicos, gubernamentales y privados, incluyendo las redes sociales, ha dejado de informar y comentar sobre la confirmación de la sentencia a El Universo en el juicio seguido por Rafael Correa.

Es inevitable escribir un artículo en que refleje mi posición sobre este tema, que se sume a los ya miles y miles que existen y se han publicado, tanto a favor como en contra, también hay los de incredulidad; este post lo escribo cuando se conoce que es probable que el Presidente Correa decida ‘perdonar’ a El Universo.

En realidad para saber si es que los jueces que fallaron y que son acusados de pertenecer a una corte_correista, habría que leer todo el proceso, igual para darles la razón si es que efectivamente fueran independientes. Pero no voy a juzgar a los jueces.

Tampoco creo que sea importante lo que Emilio Palacio escribió en la columna y que ‘obligó’ a Rafael Correa iniciar, en su calidad de ciudadano ecuatoriano, una demanda contra él y el medio que lo publicó. Además, que importa que los jueces hayan puesto en vigencia una expresión meramente jurídica de la que muchos nos hemos burlado y tal vez otros ni la entiendan como es la de ‘autor coadyuvante’, ni la velocidad o lentitud del juez Paredes en redactar la sentencia.

Y en este juicio, uno a uno han saltado los argumentos para que la sociedad en general tenga nuevos temas de comentario y poco a poco se olvide del origen del problema; por ejemplo: a quien, como un simple ciudadano, no le habría gustado ganar un juicio a cuatro personas y en ‘combo’ por 40 millones de dólares, en un proceso que duró  desde el 22 de marzo del 2011 al 16 de febrero de 2012, en que se ratifica la sentencia, pero no se la ejecuta.

Comentan y hasta sostienen que 40 millones de dólares es bastante dinero y que no tiene parangón en la vida jurídica en estos casos. Eso no lo puedo justipreciar yo. No soy abogado y nunca he tenido esa cantidad de dinero y creo que como simple ciudadano que no puedo pagar un buen abogado, no lo tendría nunca.

Algo conozco de las interioridades de algunos medios de comunicación. Tal vez muy poco de El Universo, a lo sumo su capacidad de distribución, la calidad de su información (por ahora no la valoro en buena o mala); sobre Emilio Palacio, solo lo que escribía mucho antes que Rafael Correa sea Presidente; por lo que desde mi punto de vista, El Universo es un medio de comunicación social que logró su espacio entre miles de lectores y que perdió a otros también. Mi relación con El Universo ha sido de lector.

Mi interés por el juicio es que luego de haberlo seguido, mirando y leyendo los medios privados, públicos y gubernamentales, con tranquilidad pude plantearme una hipótesis: la sentencia a Emilio Palacio, El Universo y sus directivos, interpuesto por Rafael Correa, es una venganza personal en que para consumarla se pudo haber usado el poder político que la anterior y actual Constitución entrega a quien ejerce las funciones de Presidente de la República del Ecuador.

En qué trato de sustentar esta hipótesis. Si es que no me falla la memoria, fue Emilio Palacio una de las primeras personas que desafío o cuestionó en público a Rafael Correa. Este hecho está registrado en algunas web’s y he logrado conseguir una transcripción: Rafael Correa expulsa a periodista de conferencia.

Tengo la impresión que fue en ese momento que la espina quedó clavada. Puedo reconocer la virtud de quienes están en el poder central y la capacidad de planificar por escenarios, para ello, tal vez dispongan de una muy buena información, así como la fuerza comunicacional para obtener datos estadísticos públicos y privados. Tal vez un primer intento de venganza o tal vez un globo de ensayo ocurrió cuando Emilio Palacio también fue ‘perdonado’ por el caso del artículo “Camilo El matón”.

Y se tuvo la paciencia para estudiar bien el caso y esperar el momento oportuno, o tal vez para ir acomodando el escenario para que la venganza se ejecute con certeza y efectividad. Lo que al parecer sí ocurrió, tal vez logre un día sustento o indicios para este tema.

No, creo que le falta más peso a mis argumentos, con lo cual la comprobación de mi hipótesis queda pendiente, pues no soportaría, por ahora, someterla a la falsación.

Ahora viene la parte del ciudadano que interpuso una demanda y que actuó en función de su actividad laboral en su calidad de funcionario público, con el cargo de Presidente de la República. Al parecer usó bienes y recursos del Estado para difundir su verdad del juicio, claro que este caso definitivamente fue archivado por el actual Fiscal General, también exfuncionario del régimen.

Por demás evidente fue el día en que los nuevos jueces rechazaron el recurso de casación interpuesto por la defensa, que estuvo en la audiencia tal vez medio gabinete presidencial acompañando al Mandatario ecuatoriano. Desde lo que pude mirar en la televisión de la transmisión de canales privados, gubernamentales y públicos, el poder político del Ecuador estuvo frente (literal) a los jueces que debían decidir sobre una causa particular.

Entonces si es que no fue la venganza la que motivo a Rafael Correa a demandar a Emilio Palacio y El Universo, pudo –otra hipótesis– haber sido para demostrar que los medios de comunicación que no son afines a las líneas editoriales del gobierno nacional podría sufrir este tipo de demandas, pues no es desconocido que el diario tiene una larga trayectoria y que de alguna manera ha logrado posicionarse en el mercado de la influencia pública, que tal vez sea un espacio que el Gobierno lo quiera.

Creo que no tengo sustento para esta otra hipótesis: Rafael Correa intenta amedrentar a los medios de comunicación no alineados a sus intereses de orden ideológico, de tal manera que abandonen el periodismo para entrar en una fase de relaciones públicas y parte de la propaganda electoral, para que le permita llegar a una nueva reelección.

Por ejemplo, ¿cómo logro demostrar que los periodistas estamos atemorizados cuando se trata de investigar un desliz gubernamental que afecte la imagen del Presidente y su sistema de gobierno? ¿Cómo logro demostrar que muchos medios de comunicación temen difundir información para no perder las canonjías de la publicidad gubernamental?

Por cierto y las otras funciones del Estado Ecuatoriano: la Asamblea Nacional por coincidencia recién terminó su vacancia legislativa y se supone que deberá aprobar la que sería la Ley de Comunicación, no ha se ha pronunciado, me refiero al cuerpo colegiado y no a quien hace de represente; la Función de Transparencia y Control Social creo que no se ha pronunciado y está concentrada en sus concursos; la Función Electoral ya presento un nuevo escenario con base en las, también polémicas, reformas al Código de la Democracia, con lo cual ya tenemos las nuevas fechas para regresar a las urnas, votar y tal vez esperar que ocurra lo mismo a lo que se le ha llamado la fiesta democrática; la Función Judicial creo que ya no existe, pues ahora actúa el Consejo Transitorio de la Judicatura.

Tal vez encuentre nuevos argumentos para sustentar mis hipótesis leyendo, viendo y escuchando exclusivamente las argumentaciones que presenten los productos de relaciones públicas gubernamentales.




4 de octubre de 2010

Por qué ocurrió lo que no debió ocurrir

Cuando enfrentamos una crisis generalmente tratamos de recurrir al pasado y nos preguntamos ¿qué y por qué pasó? Las respuesta son tantas o tal vez una, seguramente ese momento no hay una respuesta. Lo que sí creo que muchos ecuatorianos y extranjeros nos quedamos aterrorizados de saber lo que ocurrió el 30 de septiembre de 2010 en Quito Ecuador.

Me doy cuenta que la democracia tiene varias caras, siempre depende del lado en que la persona se encuentre, le convenga y/o/u esté el dinero, por tanto al escribir este post lo que hago es presentar una versión basada en lo que pude acceder desde la experiencia y la información que me llegó en estos días. No estuve allí, así que siempre habrá alguien que sepa más.


Sostengo que en política no existen situaciones emergentes o coincidentes, sino que siempre obedecen a un plan; por tanto tengo la teoría, proceso de construcción y sujeta a la falsación, que el actual Gobierno de Ecuador tiene, justamente, ese plan bien estructurado, con los ejecutores adecuados, la información necesaria y que cada día se alimenta más, así como los recursos financieros y no financieros para ejecutarlo.


Ya mucho se ha dicho y escrito al respecto, seguirán los comentarios y análisis del 30 de septiembre del 2010, sin embargo siempre será poco lo que se escriba frente a esta crisis; por eso voy a exponer algunas situaciones que a mi parecer son concomitantes:


  1. Definitivamente estamos en manos de la delincuencia; las pocas o muchas horas que la Policía Nacional se paralizó, la ciudadanía se descontroló y el miedo se hizo presa de cada ser humano en las ciudades; así lo confirman los diferentes informes llegados a través de medios de comunicación privados, de varios sitios on-line y de las redes sociales. Todo un trabajo realizado durante los últimos años para combatir a esta lacra social se fue al piso, los controles prácticamente se han convertido en nada frente a la incredulidad ciudadana.
  2. La estructura policial fue desconectada; el mando de la institución hizo sus propios trabajos y dejó a sus filas desguarnecidas. Si esto no fuera verdad los policías habrían sabido lo que luego se enteraron sobre lo “supuestos” beneficios que la nueva ley les traería. Esto no les justifica por ningún lado la paralización de sus actividades. Pero algo más debe haber.
  3. Bajo la situación crítica legislativa, eran necesarias varias “cortinas de humo” para evitar que tres leyes fundamentales sufrieran estancamientos, debido a sus respectivos vetos presidenciales. Los plazos se cumplieron y las tres leyes entraron en vigencia por ministerio de la ley sin cumplir un precepto legislativo fundamental.
  4. Hace pocos días se logró desarticular un intento de paralización del transporte terrestre urbano, interprovincial, de taxis y pesado.
  5. Así mismo, en las mismas fechas, el Presidente de la República había anunciado la probabilidad de llamar a una “muerte cruzada”, como un recurso constitucional.
  6. Un activista político empezó la recolección de firmas para la revocatoria del mandato presidencial, lo que a su vez desató iguales procesos para alcaldes y otras dignidades de elección popular.
  7. El Ejecutivo continuaba con su confrontación con los medios de comunicación privados.
  8. Los acontecimientos del 30 de septiembre se dieron y me han generado una duda ¿estuvo realmente el Presidente secuestrado, hubo realmente intento de un magnicidio? La versión oficial dice que sí mientras que otras voces con igual credibilidad dicen que no.
  9. Lo cierto es que luego de los acontecimientos la sociedad ecuatoriana ha quedado más divida que antes, más vulnerable que antes, con mucha más confrontación y con riesgos aun no visibilizados.
He visto las intervenciones del Presidente y cada vez me pregunto sobre las razones por las que él “saca en cara” las acciones que cumple como una obligación constitucional y con dinero de la Nación que son recursos públicos, sujetos al control institucional y ciudadano. Vi y miré el espectáculo que hizo frente a una tropa policial que perdió su norte y, tal como lo aseguré en un post anterior, no mostró las actitudes de un estadista sino del profesor al que sus alumnos le hacen perder la paciencia.

Las preguntas que algunos se hacen son importantes y que yo mismo me hago: ¿Por qué fue hasta el sitio del conflicto cuando aun no era su tiempo de actuar? ¿Si hubo información que ponía en alto riesgo la integralidad del Presidente por qué su seguridad no tomó precauciones? ¿Dónde estuvieron los planes de contingencias para estos casos? ¿Por qué fue llevado a un centro médico cercano al sitio del conflicto y no evacuado a otro sitio más seguro?
 

Siguieron las horas de angustia, el país empezó a caer en manos de la delincuencia y prácticamente se paralizó, se activaron las alarmas en las fronteras, las cancillerías y cuerpos diplomáticos empezaron las gestiones propias de este tipo de situaciones; los medios de comunicación activaron sus equipos de reporteros. Los militares no se hicieron presentes, sino hasta algunas horas después. La comunicación social se apagó y empezó la propaganda oficial, bajo el estado de excepción.

Por no conocer ni ver lo que ocurría en las cercanías del lugar en que se encontraba el Presidente, y con base en las informaciones de redes sociales, puedo plantear la siguiente hipótesis: no había ningún cordón militar; es decir el área no fue sujeta de los perímetros necesarios en estos casos de seguridad y alta seguridad. Seguramente porque desde el Palacio de Gobierno se incitaba a la gente para ir a “rescatar” al líder que estaba “secuestrado”. Un secuestro de este tipo obliga a que en menos de una hora las Fuerzas Armadas tendieran alambres de púas al menos a cinco cuadras del lugar del objetivo y evacuarán a todo civil, incluidos periodistas, que ese encontraban al interior del cerco.


Sobre el control total de la comunicación social. Hasta la presente fecha, las fuerzas políticas gubernamentales no había tenido la oportunidad de hacer un ejerció sobre la toma total de la comunicación social, por tanto asumo que la "cadena nacional" sirvió como ejercicio previo para conocer reacciones, estrategias y tácticas sobre para el manejo de la información en situaciones normales y de crisis.


Lo que me lleva a esta conclusión es que durante las horas que ECTV, canal estatal no gubernamental ni de alguna agrupación política, mantuvo el monopolio de la información, desfilaron por su set de entrevistas funcionarios afines al régimen y como es de suponerse que no sería lo contrario, siempre impulsaron versiones de apoyos incondicionales más que informativos. Hubo la denuncia, que de hecho ocurrió, que manifestantes contrarios al gobierno irrumpieron en las instalaciones de dicha televisora. Las radios simplemente re-trasmitieron la señal de ECTV. Las páginas web de los medios se saturaron y las redes sociales fueron los únicos canales de información diversa y no siempre confirmada.


En alguna parte de la trasmisión se hizo una entrevista telefónica al Presidente, quien en su habitual estilo explicó la situación desde su punto de vista, con las respectivas connotaciones políticas que el caso ameritaba. Los entrevistadores se desgastaron en elogios y aprendizaje de las palabras presidenciales, que luego fueron repetidas una y otra vez tanto por el medio como por quienes fueron entrevistados.


En los vídeos que muestran cuando que uniformados evacuaban al Presidente fue posible observar a reporteros o periodistas, con cámara en mano que registraban directamente lo ocurrido, sin que ningún elemento armado les estuviera encañonando; les vi hacer su trabajo aunque con los maltratos propios de este tipo de acciones de rescate. El tumulto por captar imágenes fue tanto que hasta interrumpían la operación. No he leído ni escuchado aun sobre secuestradores que amenazaron a estos profesionales ni que los hayan tenido como rehenes al interior de las instalaciones.


Podría decir que este experimento dejó muchas lecciones a quienes a diario analizan la situación comunicacional del país, realizan investigaciones profundas sobre los impactos del consumo de información y las vías que realizan los ciudadanos, con lo cual tendría unos de los elementos claves para sostener el proyecto político. El objetico conocer Las reacciones sociales cuando se maneje un solo canal de información, de acuerdo con las técnicas establecidas por la sicología social para estos casos.


Los efectos posteriores de esta “cadena nacional” es probable que lo observemos en los próximos 2 o tres años, uno antes de las próximas elecciones, que incluirán un probable control de las redes sociales o desarticulación de éstas.


Tal como ocurre en estos casos, empezaron a surgir explicaciones contrarias a los mencionado por el Presidente sobre lo ocurrido al interior de lugar en que permaneció durante las horas previas a ser evacuado y que no logran ser sustentadas por la “versión oficial”. La información mostró el espectacular “rescate” y su posterior discurso sobre sus partidarios desde el Palacio Presidencial. Todo este proceso: evacuación, traslado y presentación en público no duró más de 30 minutos; no tengo una grabación para medir tiempos exactos pero si pude calcularlo mientras miraba la señal de televisión y leía los textos de las redes sociales.


Viernes 1, sábado 2 y domingo 3 de octubre lo que más fuerza tuvo fue la versión oficial, explicada directamente por el Presidente, mientras las publicaciones en la red más favor de la democracia y que en contra, circulaban a velocidades impresionantes. Los medios de comunicación social trataron en lo posible de ser objetivos, pero ante la cantidad de información y opiniones fue realmente imposible.


El lunes 3 de octubre, en horas de la noche, una nueva cadena nacional, con una versión al puro estilo de tragicomedia, mostró una realidad cruda que fue adjetivada como “macabra” y el final feliz con celebraciones características de campaña política. Se realizaron acusaciones directas sobre los probables culpables de esta crisis, pero nada más… ni siquiera pruebas fehacientes sino meramente coyunturales.


Uno de los argumentos que se ha mostrado es que los policías no leyeron el proyecto de ley y por tanto estaban desinformados, consecuentemente actuaron irracionalmente; la realidad es que una mayoría de ecuatorianos apenas alcanzamos a revisar los textos de los proyectos de ley, por una cosa es la que se discute, otra la que se legisla y otra más la que se publica en el Registro Oficial. Esta falla de comunicación en la Policía Nacional le costó el cargo a la cúpula policial, pero también desnudó la realidad que las “famosas” sociabilizaciones no existen en este proceso de gobierno. Pueden llamarse otra cosa menos eso y es tema de un nuevo post.


No conozco declaración de persona alguna o grupo político que se haya atribuido las acciones desestabilizadoras que dice el Ejecutivo existieron. Solo se de las acusaciones informales que se han realizado y las culpas que se han entregado, sin sustentos fehacientes.


Tengo la impresión que el Presidente, no valiente sino adjetivado como temerario,  no estuvo secuestrado, fue actor de un plan, interno o externo, para generar nuevos escenarios políticos necesarios para continuar en la consolidación de un proyecto político.


Hasta la hora que publico este post las dudas se mantienen en cuanto a los orígenes de esta crisis. En lo que no hay duda es que hermanos ecuatorianos murieron, que hermanos ecuatorianos se dispararon unos a otros. Que los ecuatorianos quedamos indignados y que muchos no olvidarán los momentos de terror vivido durante la confrontación bélica entre policías y militares.


Tampoco tengo duda que alguien podría estar riéndose y celebrando por la perfección en la creación, resolución y resultados de esta crisis, mientras madres, esposas e hijos lloran. A la final son daños colaterales.

8 de septiembre de 2010

Del académico y el estadista

No hay nada más estimulante para un académico que alguna de sus exposiciones sea considerada noticia nacional o internacional, por esta razón es que en cada discurso, en cada escenario o en algún púlpito busca que sus propuestas generen opinión o controversia para generar conocimiento.

No hay nada más estimulante para un estadista que sus declaraciones públicas sean asumidas como un gran recurso para conducir a una región, país o sociedad hacia mejores días, promoviendo la armonía y paz social entre seres humanos, procurando que tengan una mejor calidad de vida.

En diciembre del 2007 publique en este mismo blog un artículo titulado “La fuerza del universo y el gobierno ecuatoriano”, en uno de los párrafos mencioné que el negocio del gobierno está en convertir a la Nación en un laboratorio político para luego vender los resultados. Han pasado casi tres años y noto que no ha perdido vigencia.

Durante estos dos últimos años realicé varios ejercicios sobre análisis de discursos, conferencias, entrevistas y enlaces sabatinos del Presidente de la República, para luego compararlos con las reacciones sociales y la opinión pública; así establecer escenarios probables de la situación social. A este análisis, sumo lo que se informa públicamente del trabajo de la Asamblea Nacional y la gestión comparativa de los ministros de Estado.

El 7 de septiembre de 2010 llegó la información sobre la conferencia del Presidente de la República que dio en la Universidad de las Naciones Unidas en Tokyo, en la que propuso que los medios "tengan que ser sin fines de lucro" en respuesta a "la contradicción entre intereses privados y el interés público de estar informados". Pude mirar en un canal de televisión algunas partes de esa conferencia.

Con todo esto llegué a plantearme la hipótesis de que el Presidente de la República es un buen académico y tiene dotes de ser un buen profesor –aun no se si catedrático– que no ha logrado asimilar que existe una gran diferencia entre ser académico y ser estadista.

Considero que una de las explicaciones más claras del significado y alcance de ser estadista, se encuentra en el artículo de Hernando Roa Suárez titulado “Necesitamos un presidente estadista”: Queremos un civilista respetuoso de los derechos humanos y del fuero de los militares, que ejerza legítimamente como Comandante en Jefe de las fuerzas armadas. Que conozca el funcionamiento complementario de las tres ramas del poder público y que, consecuente con las tendencias del último decenio en América Latina y el mundo, gobierne organizando estructuralmente el sistema de pesos y contrapesos e impida la concentración del poder en el ejecutivo. Confiamos tener un Jefe de Estado que sea capaz de conducir y definir el proceso de paz, no sólo con la acción represiva, sino mediante acuerdos políticos y decisiones de autoridad encaminadas a atacar las causas de la injusticia social. (Cita textual)

A la hipótesis aquí plateadas le adhiero que las declaraciones presidenciales son una amalgama, en ocasiones sin una lógica, del académico y el político partidista que busca votos; tal cual un consultor realiza un taller para empezar una planificación participativa o una sociabilización de sus ideas para “ver que pasa”; también como el científico que en su laboratorio aplica metodologías de prueba error hasta encontrar la fórmula perfecta. Tal vez podrían ser cortinas de humo que tapan una intención latente.

Pero no quiero quedarme ahí. He empezado a estudiar la propuesta de Karl R. Popper quien asegura que una teoría, tesis o conclusión debe enfrentar su sometimiento a las más razonables, rigurosas y eficaces refutaciones posibles, con fines de verificación. Se conoce a esto como la Teoría de la Falsación.

Me pregunto ¿qué resultaría si a la propuesta del Presidente de que los medios "tengan que ser sin fines de lucro" y otras más que menciona diariamente se las somete a la falsación? y al mismo tiempo bosquejo otra hipótesis: no se si el académico Rafael Correa tendría la entereza para enfrentar el postulado de Popper, pero si podría asegurar que el político Rafael Correa, en su calidad de Presidente del Ecuador, no está en capacidad de enfrentar al postulado de la falsación.

En definitiva me asusto en pensar que millones de ecuatorianos podríamos ser conejillos de indias de un academicista, que no ha logrado encajar en el mundo de la política y de los postulados de la paz social y la sana armonía.

Enlaces de referencia:




18 de agosto de 2010

Así es el delincuente

En días pasados un amigo me pasó un correo con algunos consejos para evitar ser asaltado o víctima de algún secuestro. Cada día leo y me entero de un sinnúmero de robos a miles de personas. De forma constante escucho a las autoridades decir que se está trabajando para bajar la delincuencia. Cada día hay más inseguridad.  

A pesar que es indiscutible que existen miles de recomendaciones y millones de dólares invertidos para seguridad ciudadana, es indudable que nos está ganando el delincuente ¿Por qué esta desigualdad? Para explicar la respuesta es que escribo este post. Y la respuesta es simple, porque no conocemos al delincuente y no nos entrenamos para enfrentarlos.  

Debo iniciar mi argumentación explicando que cuando hablo del delincuente me refiero a hombres y mujeres por igual, a niños y adultos, a ancianos y discapacitados, a seres humanos de raza blanca, mestiza, negra y todas las que haya, que usando sus habilidades y destrezas se apropia ilícitamente de la propiedad ajena, causando daño físico y sicológico a los propietarios legales de esas pertenencias.  

No existe clasificación estadística, social, cultural o de otra índole sobre el delincuente; es una masa humana amorfa. Y este es el primer argumento. No podemos enfrentar a un enemigo que no conocemos y sabiendo que será complicado identificarlo, lo mejor es partir de la duda frente a cualquier desconocido que quiera contactarnos; ello nos da una ventaja para evitar ser asaltados. La duda debe ser integral.

Un delincuente puede que esté bien vestido o no, ser agradable a la vista, seductor o seductora, repulsivo o pasar inadvertido. Aparece como mendigo o vendedor, como empleado o funcionario, tal vez como estudiante. Puede tener cualquier nacionalidad o preparación académica, oriundo de cualquier región o provincia. Tiene, además, artes camaleónicas e histriónicas. Los hombres, en gran mayoría, debemos reconocer nuestra vulnerabilidad ante la belleza femenina, el delincuente saben eso y se aprovecha; es conocido que una gran mayoría de mujeres son más sensibles ante la desgracia humana, el delincuente lo saben y se aprovecharan. 

El delincuente conoce nuestras debilidades. Debemos asumir que el delincuente es más inteligente que nosotros, está más preparado y tiene planes bien elaborados, ello lo hace más fuerte frente a nosotros y él lo sabe. Lo importante aquí es que empecemos a pensar como él, a entrenarnos para despistarle y a que sienta dudas sobre si asaltarnos o no. Si logramos hacerle pensar dos veces antes de que actúe habremos ganado una primera batalla. Otra ventaja que tiene el delincuente es que sabe que tenemos miedo a ser asaltados y que ese miedo nos paraliza, nos deja desarticulados, que nos incapacita para ser proactivos o reactivos ante sus intenciones. 

Con este conocimiento debemos armar un plan para perder el miedo y el miedo se quita con entrenamiento físico. Permítanme explicar mi recomendación y puede que le lleva algún tiempo, pero es eso o seguir viviendo con el miedo atravesado:  
1.- Consiga un palo de escoba, verifique que esté liso para que las astillas no lastimen su mano.
2.- Párese frente a un poste y empiece a golpearlo con el palo de escoba. Empiece suave, detecte sus sensaciones y verifique sus energías, capte las señales de su cuerpo; poco a poco vaya incrementando la fuerza hasta que usted se canse o se rompa el palo de escoba. Repita este proceso durante 3 días seguidos. Tiempo aproximado que puede llevar este ejercicio de 7 a 10 minutos.  
3.- Al cuarto día, párese de frente a una pared y empiece a golpearla con la palma de la mano, con suavidad al principio y aumentando la fuerza conforme sienta que pueda hacerlo sin que usted se haga daño. Repetir este ejercicio durante los próximos 3 días. Tiempo de práctica de 7 a 10 minutos.  
4.- Al séptimo día dedique una hora a la realizar gimnasia, con dedicación y fuerza.  
5.- Repita los 4 pasos anteriores durante 5 semanas. 

El objetivo es que pierda el miedo a golpear sin que ello le genere daños físicos, el resto llegará por añadidura. Sigamos entonces con este aporte para vencer al delincuente, describiendo su perfil, lo que nos dará conocimientos útiles y funcionales para enfrentarlos.  

El delincuente tiene sentimientos pero no los usa para robar; es igual que cualquier persona que esta al otro lado de una ventanilla y a la cual nos acercamos desesperadamente a pedir ayuda, nos mira como si no le importáramos; el delincuente tiene los mismos niveles de sentimientos que un cobrador de impuestos, que un empleado público o privado que tiene que cumplir una disposición superior. El delincuente sabe que no tiene nada que perder y por tanto no tiene miedo, pero sabe que la víctima si tiene mucho que perder y por tanto tendrá miedo. 

El delincuente sabe que la víctima piensa que es preferible que se lleve lo material pero que no le haga daño físico y por eso se presenta ante la víctima como un ser desalmado; la víctima sede con facilidad ante sus pretensiones. La seguridad del delincuente es básica para que pueda cumplir con sus actividades. 

El delincuente sabe que legalmente es inocente y que si va preso será por poco tiempo; el delincuente sabe que la víctima debe emprender un largo y costoso proceso judicial para demostrar que él es culpable, así que espera con tranquilidad que el tiempo pase. 

El delincuente es también un ciudadano al que le obligan a sujetarse a los Derechos Humanos y las normas constitucionales. Existen cientos de regulaciones, manuales, leyes y procedimientos que los que no somos delincuentes debemos cumplir y nos obligan a cumplir; el delincuente está exento de esa normativa y no hay quien le haga cumplir. 

El delincuente solo tiene un código no escrito: no dejarse capturar bajo ninguna circunstancia; sino puede cumplirlo, sabe que está cubierto y que solucionar esa falla es cuestión de tiempo. La protección al delincuente es toda una estructura. La protección a las víctimas es mínima. El delincuente sabe que no necesita hacer trámites, la víctima estará atormentada con los trámites. El delincuente pertenece a cofradías, bandas, comunidades y otro tipo de organizaciones que le brindan amparo ante los “riesgos laborales”. 

Las víctimas estamos desamparados, solos y aislados. El delincuente ha agudizado sus sentidos. Sus ojos se mueven de lado a lado detectando todo detalle y sabe escuchar conversaciones, las destrezas de sus manos son las de un cirujano con la fortaleza de un mecánico, sabe cuándo y cómo hablar y callar; a su olfato le agregó un sexto sentido: huele a la víctima más vulnerable y su miedo. Nosotros, los que nos somos delincuentes somos despistados y débiles. Sus sentidos le permiten asecharnos para emboscarnos con toda facilidad. La información es fundamental para el delincuente. 

El sistema de información delincuencial es uno de los más efectivos y eficientes que puedan existir o hayan sido desarrollados por especialista alguno, a pesar que es rudimentario; se basa en códigos y señales convencionales que muy difícilmente pueden ser interferidas o interceptadas, son claras y diversas. Sabe de análisis de escenarios, de mapeo de actores, saben infiltrarse en organizaciones y conocen de estrategias para tener y mantener informantes. Maneja indicadores de miedo y de calidad de datos.  

En otra arista de estos argumentos, el delincuente no requiere de permisos especiales para portar armas blancas o de fuego, por tanto las lleva con toda tranquilidad; sabe que las víctimas están desarmadas, que seguirán desarmadas o que en algún momento le serán quitadas sus armas o probables armas. Entonces las víctimas deberemos desarrollar otro tipo de armas y entrenarnos para usarlas con eficiencia y eficacia para evitar ser asaltados, secuestrados, atracados o sorprendidos. Deberemos aprender a demostrar al delincuente que estamos en capacidad de usar esa armas de defensa ciudadana. 

Un paraguas, un bastón, un llavero con un peso adicional, un tubo o un bate, pueden ser esas armas de defensa ciudadana sin que sean susceptibles de ser decomisadas. Recomendación: miré con fines didácticos las películas orientales de kung fu o de artes marciales y aprecié como es el entrenamiento para pelear con las manos y otros artefactos. También puede inscribirse en una academia de artes marciales. Con lo hasta ahora mencionado, la tercera estrategia es dejar de ser mencionados como víctimas y pasemos a convertirnos en enemigos del delincuente. 

El delincuente debe vernos como una amenaza a su propia supervivencia. Ellos se fortalecerán y reaccionarán, nosotros deberemos actuar de la misma manera. Antes de finalizar este perfil del delincuente, un resumen. Si los ciudadanos queremos ganar la guerra al delincuente deberemos convertirnos en enemigos de él, conociéndolo a profundidad a pesar que esté camuflado y tenga seguridad jurídica, así como asistencia especializada de las organizaciones a las que se pertenece; así mismo, entrenándonos para perderle el miedo y para usar armas ciudadanas de autoprotección, que incluye organizarnos entre quienes no somos delincuentes.  

Hay que tener claro un asunto: el delincuente es nuestro enemigo mortal y como tal hay que tratarlo.