4 de abril de 2015

Puerto Cayo: un lugar al sur de Manabí que induce a desconectarse

Oportunidad para hacer turismo de relax
Un día mientras tomaba mi café de la tarde decidí mirar el atardecer en Puerto
Cayo, pero la imaginación mudo más. 
El diario vivir nos conduce siempre por caminos extraños únicamente cuando abandonamos nuestras costumbres, más aun cuando son aquellas que diariamente las cumplimos cuando estamos en una ciudad.

Hace poco tiempo decidí pasar una larga temporada en Puerto Cayo, dedicarme a trabajar sin seguir las costumbres urbanas que por mucho tiempo me acompañaron, sin que ello signifique que haya abandonado las facilidades que ahora nos brinda la Internet.

En mis tiempo de relax reviso lo que he publicado en los últimos años y entre esas está un post sobre este lugar en que ahora vivo, fue publicado en el blog Ruta Manabí hace casi un año y de allí lo traigo de regreso. Lo titulé: "Para no hacer nada, Puerto Cayo es ideal" y a continuación el texto:

La velocidad con que se vive gracias a la tecnología especialmente en las ciudades está obligando a que muchas personas busquen sitios en los que se puedan desconectar, pero si a este deseo se le suma el mar y la playa, la magia podría surgir.

Al sur de la provincia costera de Manabí se encuentra Puerto Cayo es, en la mayoría de ocasiones, un tranquilo pueblo de pescadores que tiene las facilidades para que la vida de turistas buscando tranquilidad sea una entera realidad.

Esta población, compuesta por cuatro espacios bien diferenciados: el pueblo, la ciudadela, el mar y la playa, espacios en que se conjugan las actividades humanas productivas, de descanso o de simplemente comer mirando el mar en primera fila.

En el pueblo está concentrada la gran parte de servicios como la tiendas de abarrotes, ferreterías, gasolinera, centro médico, farmacias y otros servicios públicos; además es el lugar en el que vive la mayor cantidad de pescadores y sus familias. Cruzando un puente a menos de 5 minutos, está la ciudadela en que se localizan las casas vacacionales o de playa, pero también existen servicios más orientados a los turistas y temporadistas.

Una extensa playa de no menos cinco kilómetros que va de norte a sur, que, así mismo, es un vínculo entre la ciudadela y el pueblo; con lugares que sirven de balneario y hacer deporte, para acostarse en la arena y dejar que el sol torne la piel café canela. O quedarse a la sombra de un parasol para que la maravillosa vista del mar impulse la mente a extrañas sensaciones.

Puerto Cayo no es lugar en que exista mucha diversión nocturna, lo catalogo como un lugar para no hacer nada, para escapar del mundanal ruido sin tener que desconectarse de la realidad, para dedicarse a leer en entera tranquilidad o para caminar por la playa hacia el piedrero, enfrentar la magnificencia de los acantilados y el reventar de las olas a flor de piel.

¿Comida y dormida? Pues sí, en Puerto Cayo existen muchos lugares para comer, teniendo como un agregado los pies tocando la arena o en un restaurante. Hay hoteles y cabañas con precios y gustos de quien llega para dejarse arrastrar por una noche sin ruidos, con una mínima actividad urbana, con una apacible y restauradora paz.

Esta es Puerto Cayo, un centenario pueblo de pescadores, que se encuentra en la costa manabita, que aun logra detener el tiempo para que el cuerpo y la mente se reencuentren como la mayor fortaleza y enfrentar el diario vivir.

1 de abril de 2015

Los sucios dejan sus recuerdos en la playa de Puerto Cayo

Uno de los maravillosos paisajes que tiene Puerto Cayo - Manabí
Puerto Cayo es una población costera de Ecuador, localizada en la zona sur de Manabí, con una envidiable playa y una relativa calma, con su rutina de comercio y pesca, ocasionalmente alterada por los feriados y eventos públicos.

Pero ahora la playa enfrenta un sucio escenario, porque es seguro que los sucios son más.

En esta nueva realidad que estamos viviendo, plagada de mensajes directos y subliminales sobre las nuevas formas de vida que debemos tener, sobre la necesidad de cuidar el planeta Tierra, no es posible entender por qué aún existen personas que son sucias.

La propaganda política para impulsar el amor al Ecuador al parecer no llega a la gente que le gusta ensuciar los espacios públicos, a la que deja su basura en cualquier lugar.

Desde hace algunas semanas he publicado algunas fotos sobre la basura que los sucios dejan en las playas. He mencionado que uno de los males del turismo es la generación de basura que sobrepasa en muchas ocasiones la capacidad de recolección, pero es imposible controlar a cada usuario de la playa para que se lleve su propia basura.

No se puede culpar de la suciedad en las playas a las autoridades, pero sí es necesario señalar que las acciones para contrarrestar a los sucios son inexistentes; poner un letrero no es la solución, creo que los sucios no leen. ¿Poner tachos de basura? Están allí pero los sucios son también perezosos.

A continuación algunas de las fotografías que logré captar luego que para el 24 de marzo de 2015, la Junta Parroquial de Puerto Cayo y el Consejo Provincial de Manabí recogieran aproximadamente unos 15 metros cúbicos de basura.

Limpieza de la playa de Puerto
Basura de todo tipo fue retirada de la playa de Puerto Cayo, en el sector
de la ciudadela Vallejo. Captada el 24 de marzo de 2015.

Turistas que dejan basura
Días después, un grupo de "turistas" estuvo en una ramada para protegerse del sol,
pero al irse esto fue lo que dejaron: su basura.
Basura urbana arrojada entre las pangas de pescadores
Muchos "turistas" o bañistas aprovechan la sombra de las pangas de los pescadores
y este es el resultado de su estadía y disfrute de la playa.
Las botellas y otros desechos dañan el paisaje de Puerto Cayo
No es extraño encontrarse con botellas de todo tipo en la playa, en un lugar
destinado al entretenimiento y el descanso.
Descuido de los usufructuarios de la playa
A pesar que en este espacio público existen prestadores de servicios, al parecer estos
no se preocupan por mantener limpio el entorno: la playa.
Botellas en el malecón sur de Puerto Cayo
En la parte sur del malecón de la ciudadela Vallejo, las botellas quedan
abandonadas por algún sucio bebedor. 
Botellas apiladas como adorno en el malecón de Puerto Cayo
En el mismo malecón, al pie de los árboles también los sucios dejan
botellas como si fueran parte de la decoración.

26 de enero de 2015

Fotorreportaje: fractura y rehabilitación de mi tobillo

Fue una sorpresa cuando vi la radiografía. Fue uno de los huesos de mi canilla que se fracturó. El mundo cambió cuando llegó el diagnóstico del doctor luego de un mes de haber ocurrido el incidente.

Este tipo de post no merecen ser contados solamente con palabras sino con las fotografías de este proceso de recuperación que me ha tomado ya cuatro meses y sigue, tal vez, por unos dos más.

Una a una y en orden cronológico están las fotografías que muestran como fui sobrepasando este proceso.

Así quedó el pie a los pocos días del incidente. Parecía una simple
hinchazón producto de un esguince que normalmente ocurre cuando
cuando se hace un deporte. Así pasaron casi 25 días y en vista que
no bajaba fui para que se me hiciera una radiografía.


En mi desesperación para recuperarme use hasta una buena medicina,
pero es para otro tipo de problemas, no para fracturas. Es cera de abejas
que se coloca como apósito en la parte afectada. No me hizo ningún
efecto.
Y la radiografía, un mes después, mostró la dimensión de la
fractura y lo que había ocurrido en mi tobillo por falta de una
atención oportuna. La consulta con el traumotólogo terminó con 
la decisión que era urgente una operación. 
La situación obligó a un internamiento inmediato para empezar
los exámenes completos antes de entrar al quirófano, lo que
implicó además estar en cama con el pie levantado para
que se deshinche. 
Luego de 5 días de estar hospitalizado en cama, tomando medicinas
dieron resultados satisfactorios, la hinchazón del pie cedió y estaba
listo para que se me operase. Fue la hora de entrar al quirófano
con una gran advertencia: no había certeza que todo quedara bien.

Entrar a la operación implicó una serie de preparativos como
colocar sueros y otras inyecciones, pues debía ser anestesiado.

Una de las inyecciones eran puestas directamente al estómago,
fueron dos que en realidad no dolieron. Esta
El traumatólogo decidió que ante la gravedad de la situación había que realizar una osteosintesis que implicaba colocar una placa y seis tornillo, más uno adicional para evitar el movimiento. Por políticas de la clínica no me fue posible hacer ni fotos ni filmar, pero pude encontrar un vídeo que muestra una operación similar del procedimiento. Para mirar el vídeo en Youtube.

Cuando ingresé a a la sala de operaciones tenía un cierto sueño y al estar listo para la operación, todo empezó a desvanecerse pero tenía conciencia, se me acomodó para que el doctor pudiese operar. Todo empezó y sentí claramente cuando el bisturí cortó mi piel; le informé al doctor y algo dijo al anestesiólogo. Luego nada más supe hasta que vi al traumotólogo envolver mi pierna con una venda tipo Bi - Lastic con la que envolvió desde el pie hasta la rodilla. Escuché decir: eso es todo.

Me llevaron del quirófano hasta mi habitación de la clínica, casi
no tenía concepto del tiempo que había pasado. Sentía mi pierna
totalmente inmóvil. A poco rato el médico llegó para darme las
instrucciones pero fue enfático en decirme que frente a la situación
inicial, se hizo lo que se pudo y que la operación había tenido un
98% de éxito.



Dos días más en el hospital para dar seguimiento a posibles
luego de la operación. No hubo nada que diera indicios de
problemas, tanto que ni siquiera se me prohibió el tomar café
que nunca faltó en estos ocho días de hospitalización.
Al segundo día luego de la operación se me dio de alta y fui trasladado
hasta casa y con una sola condición que no debía para nada caminar, ni
asentar el pie; la prescripción aparte de las medicinas fue inmovilidad
en todo sentido del pie. Así pasé un mes y las pocas facilidades para el
diario vivir como es el ir al baño.

Pasado el mes tocó la hora de cortar vendajes y revisar la herida,
sacar los puntos y pasar a un siguiente nivel en este proceso.
Sacado el vendaje y la herida expuesta, el médico empezó a
sacar los puntos, no había síntomas de infección ni de ningún
otro problema. Fue sin anestesia y se me permitió hacer
fotografías.
Así quedó el tobillo sin los puntos. Una leve
inflamación por razones de los cuerpos 
extraños metálicos y la operación, pero sin
ningún dolor fuerte.
Y volvió a ser vendado el tobillo y esta vez solo por protección de
de la herida, además de seguir con los medicamentos recetados que
debía ser suministrados en horarios estrictos. Bastante pastillas
para mi gusto pero me debía ese esfuerzo.
Vino entonces uno de los impactos más fuertes que tuve: la imagen
del músculo de la canilla atrofiado. Literalmente tenía hueso y pellejo;
a eso se sumo la piel reseca. Una calamidad según yo pero según el
médico es normal luego de casi dos meses de estar sin ejercicio y
tapado. Aun así debía pasar a la siguiente fase. 
Aun debía permanecer una tres semanas más con movimientos
limitados pero iniciar la fase de movilidad más empezar a realizar ciertos
movimientos del pie y del resto de cuerpo: un mes de ejercicios era
mucho tiempo y para la rehabilitación se requería fuerza física y mental.
Ante esta noticia solo un cigarrillo me ayudo ese rato para tomar la
el presente con calma. 
Aprender a manejar las muletas no es una actividad que se
desarrolla de la noche a la mañana, requiere de conocer bien su
funcionamiento y uso. Entender bien con ellas para caerse lo
que sería grave para la recuperación. Mi entrenamiento empezó
mientras estaba en cama.
Para poder moverme con facilidad y levantarme de cama tuve
que usar una silla de escritorio con ruedas, allí apoyé la rodilla
y me empujaba con las muletas. Lo aprendí de Humberto Payno
en un buen vídeo de ayuda directa no especializada.
Para mirar el vídeo en Youtube.
En esta siguiente fase había que aprender a bajar gradas y entrar a trabajar con la fisoterapista. Aun sin poder asentar el pie por prescripción médica debido a uno de los tornillos que sujetaba a los dos huesos de la canilla.
Para saber lo que ocurría en el tobillo fue necesaria una segunda radiografía y allí se 
pudo observar cómo quedaron los tornillos y la placa sujetos a los huesos. El tornillo 
más grande es el que pronto debía ser extraído antes de empezar a caminar.

Luego de sacados los puntos, el próximo paso era empezar a
trabajar con la rehabilitación con sesiones de fisioterapia con
los cuidados respectivos por el tornillo de sujeción en los dos
huesos.
La fisioterapia incluyó masajes con ultra sonido, para despertar
los nervios como efecto directo de la intervención quirúrgica además
del uso de una pelota pequeña, ligas y masajes especializados. Pero
también de electricidad.
El uso de electrodos fue de las experiencias novedosas para mi,
aprendí que la idea no era tener resistencia sino comodidad
durante el proceso de estimulación nerviosa transcutánea.
Sirvió además para darme confianza en la prueba más riesgosa:
aprender a bajar y subir gradas con muletas.
Si luego de haber superado el imaginario erróneo del significado
de usar muletas, la parte realmente complicada es saber bajar
gradas; es una operación realmente compleja que requiere de
mucha fuerza y equilibrio. Igual lo aprendí luego de mirar algunos
vídeos demostrativos, al igual que saber reconocer las gradas
peligrosas y así evitar tener accidentes.




















Con muletas pasé como cuatro semanas, cada día desarrollando nuevas habilidades para usarlas. Como una estrategia para darme mayor interés y sobreponerme a ciertos bajones anímicos, desarrollé un algo como "Kung Fu Muletas", vi algunas películas de artes marciales y entre ellas las de Bruce Lee; el factor común fue que solo el entrenamiento es el que permite destrezas y superar los problemas mentales que provienen de las limitaciones.

Realmente fue entretenido y aleccionador el usar técnicas de artes marciales para sentir que las muletas no era un estorbo o un síntoma equívoco de discapacidad. Pero el plazo se cumplió y para la primera semana de diciembre debía acudir a una nueva cita médica para que se me extrajera el tornillo de sujeción.

Con una nueva cirugía, mucho menos complicada pero igual de
peligrosa como todas, se me extrajo el tornillo que sujetaba la
tibia con el peroné y al terminar la intervención se me entregó
dicho tornillo y ahora lo tengo como un amuleto. Con esto ya
empezó el trabajo de asentar le pie y tratar de caminar.


Una semana después fue necesaria la que hasta ahora parece la última intervención
médica, sacar los dos puntos dejados luego de la retirada del tornillo. En estos asuntos
médicos quirúrgicos no existe ningún trabajo sencillo o simple, un descuido y las
consecuencias pueden ser impredecibles.
En los siguientes días caminaba ya con algunas moslestias que no me permitían ni caminar seguido ni mantenerme sentado mucho tiempo; sobre todo fue incómodo para trabajar.  Al escribir este post, la fase de recuperación terminó y ahora debo entrar a la de rehabilitación y como van las cosas entiendo que será muy duro y, de igual manera requerirá de bastante disciplina.

Un resumen de las lecciones aprendidas las publique en el post: Lecciones que me dejaron la basura y las muletas para afrontar crisis. Para leer click AQUÍ

Para finalizar un "algo más", todo lo que aprendí en este tiempo no puede quedarse solo en este escrito o en mi memoria, sino que busco que trascienda hacia otras personas que necesiten sobrellevar una situación igual, que quieran aprender a usar las muletas con eficiencia,

14 de mayo de 2012

No se combate a la delincuencia con tramitología y burocracia


Parece que en Ecuador se convierte en una realidad: la violencia social, la delincuencia común y la organizada han superado a la sociedad de bien. Una de las últimas disposiciones presidenciales indicó que miembros de las Fuerza Armadas volvieran a las calles a tratar de controlar la inseguridad es una muestra de ello. Esto hacia finales de abril de 2012.

Es bueno recordar en este punto que el 13 de marzo de 2012, el Ministerio de Coordinación de Seguridad junto a los Ministerios y Secretarías que integran el Sector Seguridad, presentaron el informe de rendición de cuentas 2011. En realidad a más de los discursos positivos propios de estos acontecimientos, no fue más que un informe contable - financiero

Por más de dos semanas me pasé analizando y escuchando criterios a favor y en contra sobre esta reiterativa acción gubernamental para tratar de parar el embate de la violencia social y del crimen, al final me quedaron preguntas: ¿Con entrenamiento militar se frena la violencia social? ¿Cuál es la capacidad real de los militares para estar en las calles combatiendo al crimen organizado? ¿Se ve amenazada la delincuencia común estando los militares en las calles? ¿Acaso el Gobierno quiere enviar algún mensaje oculto a la población al poner militares en las calles?

Por aquellas casualidades de la red me enteré que “el crimen organizado es el peor enemigo de la democracia actual en América Latina” afirmación realizad por el escritor mexicano Enrique Krauze, al presentar su libro “Redentores” en el que analiza el poder en la región durante los siglos 19 y 20, quien participa en la II Feria del Libro en Español de Los Ángeles.

Según el informe de prensa también habría mencionado: “La democracia moderna tiene enemigos pero el más grande es el crimen organizado, que no sólo está conspirando para acabar con las votaciones sino con la libertad de expresión”. 

Otro de los escenarios en que actuarían las Fuerzas Armadas es: el crimen organizado movería casi tres billones de dólares cada año en todo el mundo, equivalentes al 2-5% del Producto Interno Bruto internacional, según un informe del Grupo de Acción Financiera Internacional. El incremento exponencial de la violencia, la corrupción pública y la explotación de seres humanos son algunas de las consecuencias más graves de la actividad mafiosa. No se si militares y policías ecuatorianos estén mínimamente blindados contra esta amenaza.

Sobre la delincuencia común, con información que recoge la cadena Ecuavisa obtenida de la Fiscalía, se señala que en el 2011 se reportaron 9.920 casos de robo agravado, es decir con violencia. Eso equivale a más del 20% de las denuncias presentadas y lo ubica como el delito más común. A continuación está el robo simple, con 7.724 casos reportados, más del 17% de las denuncias.

Este tipo de delitos, al parecer, lo ejecutan delincuentillos que seguramente no están inmersos en los estratos superiores del crimen organizado; estos atracos, robos y hurtos son tan comunes que se producen a diario y hora tras hora, en cada ciudad y población del Ecuador. Muchas víctimas se quedan en el silencio, por lo que  no son parte de las frías estadísticas que sirven para la planificación gubernamental.

Está la violencia social. Tal vez los militares no deban afrontar la violencia intrafamiliar o violencia doméstica que se refiere a los actos violentos que se producen en los hogares; tal vez no deban afrontar los crímenes por celos o pasionales; tal vez lo militares no deban controlar las manifestaciones ciudadanas o peleas callejeras.

Antes de contar unas perlas bibliográfica que encontré, pongo a su consideración la conclusión a la que llega Branislav Marelic, en su artículo: “Por qué no debe haber militares en las calles” y dice “… es que si un ciudadano está dispuesto aceptar la intervención militar en el orden público pese a todo lo anterior estamos en un camino irremediable, desproporcionado y complaciente hacía menos libertad y hacia más represión, todo para saciar una petición de seguridad creada por una sensación de inseguridad que no siempre es real.”

Como ya es conocido en el mundo de la política ecuatoriana el rol de Senplades en la planificación integral del Estado tiene características estratégicas en el actual marco ideológico del gobierno nacional; consecuentemente hablar de seguridad sin contar con este argumento sería un absurdo analítico.

Así mismo logré disponer de un resumen del diagnóstico realizado en agosto del 2007 y lo que se pretendía hacer en aquella época por el tema seguridad. Tal vez en otro momento sea bueno evaluar ese plan o bosquejo. Por ahora apenas dejo constancia que sí se consideró el problema.

Otro documento al que accedí fue presentado oficialmente por Gustavo Larrea Cabrera, cuando en el 2008 ejercía las funciones de Ministro Coordinador de Seguridad Interna y Externa. En septiembre se divulgó la Agenda Nacional de Seguridad Interna y Externa.

En este documento establece que como apoyo al desarrollo nacional y la seguridad interna, una de las acciones de las Fuerzas Armadas es la de apoyar las acciones de la Policía Nacional en actividades de seguridad interna.

También en el 2008 el Ministerio de Defensa divulgó la Agenda Política de la Defensa Nacional, con los respectivos lineamientos para que Fuerzas Armadas respaldaran a la Policía Nacional. Ejercía el cargo de Ministro Javier Ponce.

En este marco, en el 2009, la Fiscalía General del Estado, durante la gestión de Washington Pesántez, se publicó un texto titulado “Bases para la estructuración de la política criminal del Ecuador” que contiene un capítulo de propuestas para reducir el índice de criminalidad.

Sin embargo de ello, mediante Decreto Ejecutivo 082 fechado el 30 de septiembre 2009, se declaró el Estado de Excepción en Quito, Guayaquil y Manta “por los actos delictivos y la violencia registrada en las últimas semanas y autoriza la intervención de Fuerzas Armadas en la lucha contra el crimen organizado.” También queda pendiente encontrar información evaluativo de los resultados e impacto de la ejecución del Decreto.

Otro documento clave que muestra los avances en la neorganización de las actividades antidelincuenciales está la reformulación del Plan Estratégico de Modernización y Transformación Integral de Policía Nacional del Ecuador para el siglo XXI, con vigencia del 2010 al 2014.

Así mismo, la Senplades difundió un documento titulado “Los 5 años de revolución Ciudadana” en que únicamente cuantifica brevemente la lucha contra la impunidad, inversión en justicia, sistema de rehabilitación y coloca un cuadro para indicar los organismos responsables de la seguridad y su rol.

Según este organismo gubernamental, en un informe presentado sobre los avances del Plan del Buen vivir hasta el 2011, asegura mediante un boletín de prensa que “Ecuador fue uno de los países con mayor crecimiento económico en la región, aún en un escenario de severa crisis internacional...”

Para el 2011 también se divulgó otro documento que al revisarlo me da la impresión de ser repetitivo en cuanto a su contenido sobre la seguridad. Es la Agenda Política de la Defensa.

 Adelanto, el tema de la explosión delincuencial y la violencia social, no es de este año, sino que viene arrastrándose y de alguna manera se hizo visible a los entes gubernamentales, por ello es que en enero del 2011, presidente de la República anunció que se dividiría al Ecuador en distritos y circuitos, con la idea de poner en cada distrito Unidades de Vigilancia Comunitarias (UVC) que integre todos los servicios públicos que requiera cada sector; as u vez para agosto del 2011, el entonces Ministro de la Seguridad Interna y Externa del Estado Homero Arellano, aseguró que esas unidades responderán a un sistema que fue articulado técnicamente por la Senplades.

No pude localizar el documento, pero según diversas notas de prensa y boletines, este plan consiste en dividir a las provincias y ciudades en distritos, circuitos y subzonas; de cada una de estas divisiones, está a cargo un miembro de la Policía Nacional, quien se convierte en responsable de la seguridad ciudadana en cada sector. Por tanto Senplades habría dividido al Ecuador en 139 distritos y 1.134 circuitos.

Y resulta que cuando avanzo en este trabajo leo una nota de prensa en la que se asegura que el Presidente dijo en su cadena sabatina del sábado 12 de mayo de 2012: “La principal preocupación de nuestra gente es la inseguridad ciudadana y para combatirla requerimos de nuestras Fuerzas Armadas. No solo que pueden sino que deben hacerlo”; asegura la información que es la reconfirmación de la orden emitida el 25 de abril durante una ceremonia militar.

Puedo concluir que en materia de seguridad ciudadana el Gobierno se ha respaldado en las respectivas y necesarias planificaciones técnicas, basadas en estadísticas, con alto contenido académico; los documentos de referencia en este breve análisis no son nada más que una muestra mínima, que tal vez no sea representativa, pero que sí ofrece pistas.

Se implementó el famoso programa de “Los Más Buscados”, también se han inaugurado instalaciones policiales destinadas a brindar seguridad, así como entrega de equipos y vehículos para combatir el crimen, que ha rendido buenas contribuciones de tipo espectacularidad y un gran efecto mediático.

Las cuentas oficiales, difundidas por todo tipo de medios, aseguran que la inversión pública es mayor en comparación con años anteriores, aun a las de gobiernos precedentes. Aun no he logrado acceder a información evaluativa sobre esas inversiones, tal vez son secretas, tal vez no son públicas, tal vez no se han realizado.

A pesar de todo esto, se acrecienta la inseguridad en que vivimos. ¿Percepción? ¿Falsa idea social? ¿Mito urbano? ¿Estrategia de la oposición? ¿Desprestigio de inducido por algunos de los medios de comunicación privados? ¿Incendios ficticios en las redes sociales? ¡¡No!! Ninguna de las anteriores.

Creo y considero que las políticas implementadas por el Gobierno para la lucha contra la delincuencia en general se atomizaron hacia otras “prioridades” más bien de tipo político-partidista, orientadas a la estructuración de un programa de criminalización de actividades ciudadanas relacionadas con un Estado democrático, a burocratizar la acción policial y a desprenderse de los apoyos externos.

Tal vez otra de las equivocaciones gubernamentales es que se consideró a los delincuentes como entes pasivos sujetos a ser influenciados por la gran maquinaria propagandística que existe en el Ecuador, sin tomar en cuenta que los “capos del crimen” no se “tragan las ruedas de molino” tan fácilmente, que la delincuencia es más proactiva que reactiva, que sus inversiones son cuidadosamente planificadas y no desgastan a sus ejecutores en tramitología altamente burocratizada.

Miro también que al querer asumir el Gobierno central el manejo integral de la lucha contra la inseguridad, dejó de ser una prioridad tangible para los llamados Gobiernos Autónomos Descentralizados; o sea, consejos provinciales, municipios y juntas parroquiales.

Creo también que no existe una sociedad que esté libre totalmente de la delincuencia, seguramente muchos antropólogos, cientistas sociales, sociólogos, sicólogos sociales y hasta teólogos, podrían asegurar que la delincuencia es innata en los seres humanos, pero que unos logran superar y otros hacen de ella su forma de vida.

Creo que al final de las cuentas, al crimen no se lo combate  tantos documentos “bien bonitos”, con publicaciones bien diseñadas y expuestos en ceremonias, tampoco con planes académicamente elaborados por personas que no conocen la mentalidad y el accionar del delincuente.

Quizás por ello es que como una medida desesperada el Gobierno lanza un alarido de auxilio a las Fuerzas Armadas, grito disfrazado de orden presidencial.

1 de mayo de 2012

Las máscaras para la vida

En abril del 2008, subí un post sobre el uso de las máscaras en la vida. Lo hice como un dato novedoso a pesar que fue publicado en 1925 y lo relacioné exclusivamente para temas de planificación. Cuatro años después, a ese mismo post le di otro valor mucho más humano, afín con mis  aspiraciones, mis realidades sociales y laborales, gracias a una conversación en el ciberespacio.
El comentario en mención tiene que ver con la razón para no usar la palabra ‘Etc.’, citada en la revista SPONDYLUS que a su vez la transcribió de "El Cronista" del miércoles 5 de diciembre de 1925, bajo el título “El hombre que para todo decía Etc.” 
El contenido en mención dice textualmente:
La sinceridad no es más que una máscara inventada por los hipócritas, pero tan admirable y tan inteligentemente bien hecha que se las ponen los hipócritas y les queda bien.
La verdad no es otra cosa que la máscara de la mentira, pero hecha de tanta gracia, tanto talento y tanto arte, que se la ponen los mentirosos y les queda bien.
La valentía no es más que una máscara de la cobardía, pero hecha con tal desplante y con tal inteligencia que se las ponen los cobardes y les queda bien.
Todo es cuestión de máscaras en la vida y todas nos quedan bien, menos una, la del saber. Es muy difícil llevar la máscara del saber.
No se ha inventado todavía una máscara para la estupidez. A lo más que se ha llegado es a ponerle a la estupidez un antifaz.
Pienso ahora en mi realidad laboral. ¿Qué máscara uso cuando llego a mi trabajo con un dolor emocional? ¿Qué máscara tengo a la mano para mi vida social cuando un problema laboral me oprime el pensamiento?
Tal vez no es tan complicado responderme, lo duro es el momento cuando llego a la conclusión que en mi relación familiar y sentimental, también debo usar alguna máscara.
Extraña coincidencia, a inicios de mayo mantengo una conversación en Twitter, justamente sobre actitudes ante la vida… twitts van y vienen, pienso en mi cada vez que interactúo, entonces junto los monólogos sociales de @SaydaEleana y @gabita, recibo grandes lecciones de vida.
Con el permiso de las mencionadas damas me permito incluir sus reflexiones de manera individual y aleatoria:
El uso de máscaras es más común de lo que parece
La máscara es para ocultar algo que no deseamos que los demás noten. Paciencia es una virtud
Entiendo lo de las máscaras para no sentirse vulnerable, pero las de cambio de personalidad para conquistar?
Yo la uso en la oficina o cuando no quiero afectar a mi familia con problemas laborales. Cuando trato no mezclar!
Cada uno le pone el nombre apropiado a la máscara... Pero al final, muchos la usamos. Así es la vida a veces!
Y ante quien nos la ponemos
Si necesitas usar una máscara ante alguien que tu quieres, ese alguien no te merece
No confundamos máscaras con roles
Sería tonto usar mascaras en familia... Salvo que no exista comunicación, que sería algo terrible!
Exacto, una familia con máscaras es patética
No todos se merecen una máscara! Hay quienes te quieren por quien eres en tus buenos y malos ratos!
Entonces me pregunto ¿cuándo debo usar máscara? ¿Necesito una especial en alguna ocasión común? Respondo: Sí. Y al igual que decido qué ropa usar, busco una máscara que esté acorde con el día y guardo algunas de recambio por si acaso el ambiente tenga mutaciones en el devenir de las horas. No se el futuro.
Inesperadamente siento un denso humo invisible, busco entre mis bolsillos mentales la máscara apropiada y sigo. Por alguna otra razón escucho una conversación que me involucra y regreso la mirada para buscar la siguiente máscara. El día termina y al conducir de regreso a casa me miro en el retrovisor y me doy cuenta que a solas no uso máscaras.
Inesperadamente siento una caricia, busco entre mis bolsillos mentales la máscara apropiada y no existe. Por alguna otra razón escucho mi nombre y regreso la mirada sin máscara. El día termina sin que haya usado una máscara, hasta que descubro que a mi alrededor otros sí la tienen puesta e inevitablemente me veo en la obligación de volver a usarla, tal vez un modelo nuevo.
Es la vida, usamos máscara y mostramos el rostro limpio. Solo es cuestión de reconocer el momento oportuno para lo uno y lo otro. De conocer a la persona apropiada para lo uno y lo otro.