23 de agosto de 2018

SOS ante el acoso electoral


Entramos en época electoral, desde ya se respira otro ambiente en las calles, no es de fiesta ni de velorio, es tiempo para buscar candidatos y armar equipos de campaña. Buen momento para gritar: ¡Yo soy el elegido!

¿Qué nos espera en Ecuador hasta el 24 de marzo de 2019? Según algunos expertos no se puede conocer el futuro, otros aseguran que sí. Me quedo con los segundos en vista de las experiencias de las últimas 10 “fiestas democráticas” de las que hemos sido víctimas y victimarios, o –si lo prefieren- votantes.

Cuenta la historia que en campaña electoral no existe ni espacio público ni privado, que no esté impregnado con promesas de llevarnos al paraíso, con planes y proyectos de vida eterna, con ofrecimientos para satisfacción de cada necesidad humana. ¿Lo bueno? Que cada quien decide creer o no en esas palabras de candidato.

¿Lo malo? Que los cientos de “comunicadores”, periodistas y trovadores empezaremos una carrera desenfrenada para construir y difundir mensajes a diestra y siniestra, para llenar todo espacio humano, virtual y terrenal con frases, vídeos y fotos de los candidatos en sus más diversas posturas y muestras de amor, preocupación, mirada visionaria y escándalos.

Nada como los números para mostrar la magnitud de lo que enfrentaremos en los siguientes seis meses: en cada una de las 24 provincias se elegirán alcaldes, prefectos con viceprefectos, concejales urbanos y rurales, vocales de juntas parroquiales, en total serán 5.663 dignidades premiadas por las autoridades electorales; si ponemos un promedio de 10 organizaciones políticas las que participarán es posible indicar que al menos unas 60.000 personas entrarán en la encarnizada batalla comunicacional.

Pero eso no es todo… ¡Por primera vez! (dígalo con voz fuerte), sí, por primera vez los electores enfrentaremos a una lista para votar por quienes aspiran a convertirse en consejeros del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social. (Caso de estudio especial y espacial).

¿Se imaginan ustedes que todo ese ejército de candidatos pongan al menos 10 mensajes diarios durante esos 180 días? Pues alcanza la moderada cantidad de 108’000.000 de sustentos electorales, que multiplicado por las famosas cadenas en chats… prepárense para el colapso de sus teléfonos celulares, con o sin permiso y para que sus seis sentidos únicamente perciban: “¡¡Vota por mí!!”.

La ley dice que es calendario electoral, pero por lo aquí explicado y la experiencia se nos devela que seremos víctimas desprotegidas del virulento ataque tanto de los expertos CM’s como de los genios de la propaganda, que se traducirá en un inmisericorde acoso electoral… lamento decirlo pero nadie escuchará el único mensaje trascendental: Save Our Souls.

17 de agosto de 2018

¿Cuánto le cuesta al Ecuador los siniestros viales?

Más allá de los sentimientos y las sensaciones que dejan los siniestros viales en Ecuador, están las frías cifras que no incluyen costos; es decir, las afectaciones financieras que dejan o el mercado que existe alrededor de este problema. Por ahora no está disponible este tipo información.

Las estadísticas oficiales nos indican cantidad de eventos, tipo y clasificación demográfica de las víctimas, probables causas, mapeo geográfico del lugar, pero nada de valores en dólares; quizás cuando conozcamos ese dato sabremos la magnitud de esta situación adversa a la que llamo: masacre vial.

Tomemos como referencia Argentina: Los siniestros viales le cuestan al país 7.400 millones de dólares por año, según el Instituto de Seguridad y Educación Vial que tomó datos de los registros policiales, del sistema de salud pública y de las compañías de seguro; además se ha establecido que cada herido grave cuesta un promedio de 37 mil dólares.

El costo mínimo social de esos 37 mil dólares incluye los factores humanos: vida, disminución física y psicológica permanente y temporal; situación final del vehículo, ambiente o los daños en estructura vial; la asistencia de los servicios de salud sin contar la rehabilitación y costos administrativos legales.

Basado en datos internacionales los tres factores principales comúnmente utilizados para armar una contabilidad de siniestros viales son: costos humanos, costos generales y costos por daños a la propiedad pública y privada, a lo que es necesario sumar el lucro cesante directo e indirecto de los involucrados.

Pero también pongámonos al otro lado: ¿Cuánto es el ingreso para el sistema económico privado que se activa ante un siniestro vial?

Frente a lo que ahora cada lector tenga en mente, para entrar en detalles más explícitos y considerando que cada siniestro vial tiene sus propias características, es posible hacer un ejercicio contable partiendo de la siguiente matriz:


Ahora bien, el siguiente paso es reemplazar cada X por una cifra en dólares y por cada siniestro que ocurre a diario en Ecuador, tanto en la zona urbana como rural. Si consideramos que en el primer trimestre del 2018 oficialmente se registraron 6.164 incidentes viales, imaginemos el costo en tiempo y dinero para llenar esta matriz básica; además, mentalmente tratemos de hacer un cálculo en dólares del impacto de esos mal llamados “accidentes”.

Desde lo emotivo aplica el eslogan “no más muertos en las vías” pero no sirve para concientizar sobre el impacto que implica en el sistema financiero público y privado; porque hasta ahora no se conoce quién paga esa masacre vial.

Publicado en la revista La Verdad. Edición 360 del julio de 2018, páginas 23 y 24.

12 de agosto de 2018

Forjados como PUMAS y un reencuentro 30 años después

Fue en 1985 que decidí ingresar a un curso que cambiaría mi vida hacia un rumbo que jamás lo pensé, estaba recién graduado del colegio; un curso que me exigió fuerzas más allá de las que jamás pensé tener. 33 años después me reencontré con la promoción de ese curso.

En ese año me en listé en la milicia y la verdad que no sabía en lo que me estaba metiendo, solo seguí el instinto de la aventura de mis 20 años y desde Quito fui a parar a Guayaquil, a un cuartel que estaba al interior de lo que en ese entonces se lo conocía como el "5to. Guayas". Era una unidad de fuerzas especiales que estaba al servicio del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas.

No estaba solo en esta aventura, estaban al menos unos 500 más los que llegamos a esta unidad, allí nos esperaban otros tantos, mayoría de ellos exconscriptos (yo no la hice); entonces fuimos recibidos como la respectiva ceremonia en el Grupo de Fuerzas Especial 111 Rayo "PUMAS". Correr, formar, hostigamiento, sudor, dolor, gritos, presión y frases que hasta ahora me retumban: muchos los llamados pocos los elegidos o, no son merecedores ni del aire que respiran ni de la comida que se comen.

Había entrado a curso de alto rendimiento físico y psicológico, fueron tres meses de duro trabajo militar con el que se intentaba formar y forjar un tipo de soldados entrenados de una manera diferente a lo que tradicionalmente se hacía en el Ejército, Marina y Aviación individualmente; en un día a día que parecía no acabar fui conociendo a muchos de quienes serían mi promoción.

En cada uno de esos "día a día" otros reclutas se retiraban, el esfuerzo del cuerpo y de las limitaciones superaron su espíritu, se quebraron y se fueron. El resto seguíamos sin saber lo que nos esperaba al día siguiente.

No lo niego y lo reconozco, cada noche, al llegar al sitio destinado para dormir, lloraba de dolor y sufrimiento, me decía: "mañana me largo de esta pendeja, no tengo porqué aguantar tanta cosa"; el sueño me vencía y parecía que apenas había cerrado los ojos ciando ya se escuchaban los gritos de los instructores para que nos levantemos, era hora del trote y del regreso al esfuerzo que debían hacer ellos para doblegarnos.

En cada momento las lágrimas se me escapaban y mis compañeros me decían y me repetían: tranquilo, aguanta... todo pasa..., hacia caso y llegaba la noche simplemente para empezar todo nuevamente. hasta que en algún momento pude controlarme porque había aprendido a desprender el dolor del cuerpo ante la consigna que todo pasa.

En el primer final de este trabajo habíamos aprendido a trotar sin mayores esfuerzos casi 40 kilómetros, a caminar con 60 libras a la espalda a una velocidad de casi 6 kilómetros por hora, a sentir la derrota la física y moral para al mismo tiempo a no darnos por vencidos, vivimos el significado de morir sin haber muerto.

Llegó el momento de la graduación de soldados contratados, apenas unos 200 llegamos al momento en que nos entregaron la primera insignia, pero solo era un pequeño paso que nos permitiría descansar uno corto tiempo porque nos habíamos ganado el paso a otro curso que prometía ser más intenso y que requería de humanos con nervios templados e inmunes a los sentimientos que estuviesen fuera del uniforme, el fusil y la misión. Los sobrevivientes no sabíamos que estábamos siendo parte de otro capítulo de la historia militar de Ecuador.

La mayoría de nuestros instructores habían sido combatientes de Paquisha (1981) y ya habían hecho el curso de PUMAS, su experiencia en combate era la mejor metodología de enseñanza; en el entorno político el Ecuador estaba la presencia del grupo terrorista - delincuencial "Alfaro Vive... ¡Carajo!" (AVC). Una reseña se puede leer AQUI

En cada ejercicio en el terreno o en instrucción al interior de la unidad, se trabajaba con la presión que todo es real y nada es juego, que manejar armas y tener conocimientos tácticos operativos no era un pasatiempo; cada error nos costaba más horas de perfeccionamiento y acondicionamiento físico, además de los consabidos "teques" y medición del dolor.

Pasaron nueve meses de entrenamiento técnico - intelectual para combatientes de primera línea; si la memoria no me falla al día de la graduación apenas llegamos unos 150, pero aún faltaba más. Otro corto descanso y fuimos trasladados a Latacunga a la Brigada de Fuerzas Especiales "Patria", debíamos ganarnos una tercera insignia, la de paracaidistas de combate. Del calor tropical al frío andino, era desde ya la primera prueba y las siguientes vendrían en el costo de ganarse la Boina Roja a pesar que ya sobre nuestras cabezas lucía la Verde.

Nos graduamos al menos unos 100 de Pumas - Paracaidistas y regresamos a nuestra unidad, la vida cambió y debía empezar el momento de poner en práctica lo aprendido.

Las circunstancias y otros cursos me llevaron lejos de mi promoción, alguna vez me encontré por casualidad con algunos de ellos; nada más. Supe de ellos cuando en el 1995 nos movilizamos debido a lo que se conoció como La Guerra del Cenepa, ellos en unidades diferentes a la que yo estaba; allí me enteré de las bajas en combate de dos de mis amigos de promoción: el "mocho" Solís y el "cabezón" Villacis.

De allí para acá nada de nada, hasta que en el 2018, por mis temas de trabajo en el periodismo salude con mi Contraalmirante Aland Molestina, quien había sido nuestro oficial instructor, él a su vez me puso en contacto con mi promoción Adriano Montenegro y así fui reclutado nuevamente, pero esta vez en un grupo de WhatsApp; entonces supe nuevamente de mis excompañeros y así fui saludando y recordando a quienes supieron enseñarme el arte de sobrevivir con el "aguanta... todo pasa".

Para el 14 de julio de 2018 nos convocamos los soldados de la cuarta promoción de soldados PUMAS - Paracaidista, de quienes en un momento de la vida pertenecimos o a la Armada, a la FAE o al Ejército, pues en el 111 Rayo nacimos y criamos juntos pero dependíamos a cada una de las fuerzas.

Los que asistimos ya estamos en el servicio pasivo, los volví a saludar y tuvimos una gran reunión de conversas, recuerdos, actualización de la vida, preguntas y respuestas sobre lo que pasamos cuando hicimos los cursos, remembranzas de los instructores y memorias de quienes ya murieron o bien en servicio o bien por enfermedades.

Para el día de la reunión ya no somos los jóvenes que cruzamos por primera vez la garita del 111 Rayo, estamos sobre los 50 años -la mayoría- muchos con nietos... pero vi en ellos los mismos rostros de esos días de entrenamiento, de esas largas jornadas aprendiendo tomas de playa o de caminar en medio de la oscuridad. Allí estaban luego de más de 30 años mis compañeros de armas.

En este grupo virtual empezaron a subirse fotos de de aquellos tiempos, de cuando solo existían las de papel y poco a poco se fueron construyendo remembranzas, con nombre y apellidos, apodos y anécdotas de todo tipo.
Fue como regresar al pasado con los rostros del presente, con el cúmulo de experiencias que habíamos adquirido o bien como militares o bien como civiles; las frases y dichos de esos tiempos, las bromas y las palabrotas que jamás se perdieron del léxico normal.

Hicimos comparaciones entre lo que fue esa época y lo que ahora se hace, la política no estuvo alejada de las pláticas, ni tampoco las nuevas formas de entrenarse militarmente, las andanzas en los pases obligados. Recordamos que un día fuimos soldados que pasamos del "verde fatiga" al especial uniforme camuflaje.

Historia de las Fuerzas Especiales del Ejército Ecuatoriano
Pág. 86 y 87
Cuando llego a esta parte de esta crónica, siento el orgullo de haber pertenecido a ese grupo de PUMAS y que la única forma de honrar a mis compañeros es ir recordando y recopilando nuestras historias para que no se pierdan, para que ese capítulo, nuestro capítulo, sea incorporado en los diferentes textos que recopila la Academia Nacional de Historia Militar - Ecuador.

Lograr este objetivo, al igual que toda operación militar que realizamos los soldados de Fuerzas Especiales, depende de la velocidad y la efectividad.

Pero por ahora, me quedo con las memorias de mis compañeros de la Cuarta Promoción de PUMAS, graduados en el GFE 111 RAYO. 

29 de julio de 2018

¿Empezará la reparación de la vía Puerto Cayo - Jipijapa?


Los daños en la carretera Jipijapa – Puerto Cayo cada día aumentan y con ellos los factores de riesgo vial,  pues son aproximadamente 120 anomalías que existen en los casi 27 kilómetros que unen a estas dos dos poblaciones del sur de Manabí.

Ante la falta de información más fidedigna, la Directiva del Comité de Desarrollo Social y Comunitario Antonio de Vallejo, hizo público su malestar y preocupación, por lo que se propuso dar seguimiento a una decisión del Gobierno de Ecuador a través del Ministerio de Transportes.

Sobre su probable reparación se informó el 24 de junio de 2018, cuando el viceministro de Infraestructura del Transporte Aurelio Hidalgo, dijo que “el mantenimiento de la carretera Jipijapa – Puerto Cayo, está prevista para los próximos 45 días…”; lo hizo durante la sesión solemne conmemorativa por los 194 años de cantonización de esta circunscripción territorial. (Revisar la fuente de este dato)

Con este dato es posible determinar que la intención es iniciar el trabajo el 8 de agosto de 2018, sin embargo como antecedente se localizó la “Ficha Informativa de Proyecto 2017 - K086 MTOP - Sistema Nacional Descentralizado de la Gestión de Riesgos y Emergencias” de la Subsecretaría Zona 4 - Dirección Provincial Manabí del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, en la que consta una intervención en la mencionada arterial vial y con cargo a la reconstrucción.

Condiciones en que se maneja cuando la lluvia 
y la pesada neblina caen en la parte de la montaña, 
la necesidad de señalética vertical y horizontal 
es fundamental. El riesgo es mayo en las noches.
En el sexto informe presentado por el Comité de la Reconstrucción también se hace mención a una intervención pero sin especificar el tipo, pues se la incluye en un trabajo general bajo el rubro “Rehabilitación Emergente de varios tramos puntuales, y reparación de puentes afectados por el movimiento telúrico, de la vía: Montecristi - Jipijapa - La Cadena; Jipijapa - Puerto Cayo. (Pág. 153)

Pero el problema no es reciente, pues ya desde el 2017 se reportó que  “…pedirán que se incluya la vía Jipijapa-Puerto Cayo, que requiere trabajos puntuales y soporta un intenso tráfico porque es destino turístico y paso obligado hacia la zona sur costera.” (Nota completa en Las vías se dañan por “falta de mantenimiento”)

Ni desde la Municipalidad de Jipijapa ni desde la Junta Parroquial se ha informado oficialmente sobre los trabajos de reparación, considerando que en la actual época, las lluvias y lloviznas más el constante tráfico, aumentan los daños.  

Algunas de las anomalías observadas en estos dos últimos meses. Fotos de Raúl Zavala.

En este tramo de no más de 50 metros se observan al menos 7 anomalías en la capa de rodadura, solo una inspección técnica podría determinar la gravedad y por ende establecer costos así como tiempo de reparación.

Este bache obliga a que los conductores tengan que abrirse hacia el carril contrario, de no hacerlo el golpe en la carrocería es fuerte, además del riesgo que se presenta a pesar de límite de velocidad que se cumple por obvias razones.

Otro de los problemas observados y que constituyen una secuencia que afectan la normal circulación y que bien puede considerarse como un factor de riesgo en la siniestralidad vial.

Debido a la gravedad de hueco, en algún momento se lo tapó con tierra para facilitar el tránsito vehicular y de alguna bajar los peligros propios de este tipo de anomalías. Percatarse en los subsiguientes daños.

El periodismo no es sólo libertad de expresión

Si pensamos que con las reformas planeadas a la Ley Orgánica de Comunicación, mejorará el periodismo en Ecuador, realmente estamos equivocados.

Lo que se quiere hacer con ese cuerpo legal es apenas una pequeña parte de todo el engranaje que implica la comunicación social y que está relacionada con los modelos de negocios y de gestión que se usan para la difusión de información.

Hasta ahora no se pone sobre el tapete los costos que implican a las empresas e instituciones públicas la emisión de mensajes hacia los diversos grupos humanos y áreas geográficas, no se ha evidenciado el mercado de la comunicación social ni se ha delimitado el rango de acción de lo público con lo privado y lo comunitario.

Otro gran problema que no analizan las más de 10 propuestas reformas es que existen marcadas diferencias entre medios impresos y medios audio-visuales; cada segmento tiene sus características y funciones diferentes para poner poner al aire los variados productos informativos, así como lo que ocurre con los segmentos y distribución de los medios impresos.

El sistema empresarial de producción y difusión de contenidos informativos no está contemplado en aquellos beneficios y facilidades que reciben otros sectores privados, para mejorar sus procesos así como la actualización de sus equipos y maquinarias.

¿Cuánto le cuesta a una estación televisora ya una radiodifusora mantener las frecuencias concesionadas por el Estado? ¿Cuáles son los costos de compra o importación de papel, tintas y otros insumos para la impresión de diarios y revistas? ¿Cuánto representa la carga laboral por cada tipo de medio de comunicación social así como de los costos administrativos y operativos?

Mientras en las reformas legales no se planteen aspectos financieros, administrativos y operativos diferenciados en las empresas comunicacionales, bien complicado será que la calidad y variedad de los contenidos mejoren en función de la responsabilidad social y el accionar estratégico nacional.

La gran pregunta en definitiva: ¿Cuánto cuesta llevar una nota periodística al público diferenciando si es para radio, prensa o televisión? Lo que conlleva a plantearse otro problema: ¿Cuáles son las fuentes de financiamiento para cubrir esos costos?

El buen periodismo de notas duras o deportivas o del tipo que sean, requiere de sustentos logísticos que deben ser pagados conforme su precio y más por su valor, lo que induce a pensar que la libertad de expresión y la de prensa están sujetas indefectiblemente a los modelos de negocio en los medios de comunicación social.

Si no hay correcciones de políticas empresariales en el sistema legal ecuatoriano, en el corto plazo habremos perdido un recurso estratégico en la saludable marcha de la República del Ecuador como es el periodismo de calidad, además que el espacio queda libre y sin guardia para el perfeccionamiento del Estado de propaganda.

Artículo publicado en la revista La Verdad.