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23 de julio de 2017

Ley de Comunicación: una "papa caliente" para el Ejecutivo y el Legislativo

¿Qué tanto le puede importar la sociedad en general una posible reforma a la Ley Orgánica de Comunicación? Seguramente no mucho, al igual que al sistema de gobierno que inició el 24 de mayo de 2017 en Ecuador.

El mencionado cuerpo legal desde el inicio tuvo complicaciones legislativas, tanto en su parte dogmática como en su aplicación; por un lado se la uso como una propuesta para impulsar los temas de producción nacional y por otra para – la de mayor polémica– para regular y controlar a los medios de comunicación, que a la final pasó a ser solamente un sistema de seguimiento gubernamental a los espacios periodísticos.

Además este tema “comunicacional” fue una de las piedras angulares de la campaña presidencial, de todas las carpas políticas llegaron ofertas para su reforma o derogación; pero un pico de esta gestión política llegó con la invitación gubernamental para que el martes 11 de julio, en Portoviejo –Manabí, iniciara una ronda de mesas de trabajo.

Además de las argumentaciones ideológicas, el objetivo de esta “Mesa de Comunicación”, simplemente fue: “para intercambiar iniciativas y arribar a consensos…” Leer más, sobre unas posibles (no probables) reformar a la “LEY” (las mayúsculas son intencionales).

Asistí a este evento; además de escuchar las oratorias inaugurales en una tónica eminentemente partidista y sesgada hacia lo gubernamental, pude percatarme que el discurso general estaba en función de generar un pre- juicio a quienes pasaríamos a la segunda fase de mesas temáticas. El salón del evento estuvo lleno hasta las banderas (símil usado de la jerga taurina) tal como se acostumbra en estos casos en todo acto público de esta naturaleza.

Participé en la que le subtitularon: “Regulación y control (Régimen sancionatorio)".

Este espacio estuvo a cargo del subsecretario de la Secom Patricio Pacheco; la metodología no fue de conversación, los asistentes nos limitamos a enunciar las problemáticas y los correspondientes halagos, mientras un grupo de funcionarios sistematizaban. Se nos informó de entrada que seríamos grabados para disponer de sustento adicional.

En mi oportunidad para hablar aseguré que estaba confundido porque me encontraba en un espacio del Ejecutivo y estábamos “haciendo propuestas para el Legislativo”, a sabiendas que el trabajo de la Asamblea no tenía como prioridad tratamiento a la LOC; además que los problemas que este cuerpo legal genera bien podía ser resulto vía reglamentos mediante Decreto Ejecutivo.

No incluí la potestad que tiene el Consejo de Regulación y Desarrollo de la Información y Comunicación, comúnmente llamado ‘Cordicom’. Tema para otra aventura literaria.

Ese martes 11 de julio de 2017, aseguré además que lo recabado en este proceso llamado “Mesas de diálogo nacional” en el capítulo Estrategia de Comunicación, se convertía en un camino más largo, considerando que en la Asamblea reposan más de cinco iniciativas de reformas, incluyendo la realizada por Centro Democrático que hizo el mismo trabajo de recabar información de los actores (Leer).

¿Cuál fue otra de mis aseveraciones? La respuesta debió quedar grabada para constancia: que luego de recabar toda esa información y, si fuese el caso, el Ejecutivo remitiría al legislativo la propuesta y en la correspondiente comisión se repetiría el proceso de “sociabilizar la propuesta con los actores” e ir sumando tiempos para llegar a lo mismo.

En ese marco hice la propuesta que si el Ejecutivo tenía la “buena voluntad” de implementar soluciones a los conflictos generados por la ley de comunicación (la escribo con minúsculas porque en el fondo es una ley para regular medios de comunicación social privados y dar vida jurídica a los institucionales, públicos y comunitarios), bien podría hacerlo de una manera más directa con las atribuciones constitucionales y aquellas que sin estar escritas da el poder político.

En este camino de tratar de encontrar “consensos” dejé claro que si se hubiese cumplido lo establecido en el Artículo 54 de la LOC y 45 del Reglamento General, ninguno de estos inconvenientes, impasses, interpretaciones y afines, se habrían (tal vez) presentado. ¿Por qué no está actuando el Consejo Consultivo? Una responsabilidad de la Cordicom.

¿Qué tiene que ver el Cordicom con el Ejecutivo? Una sola: Tamara Merizalde Manjarrés.

En este punto quiero resaltar la intervención que realizó Thabita Véliz, abogada y en representación de los medios Ediasa; hizo referencia a las inconsistencias en cuanto a las consultas legales, a la aplicación del reglamento de sanciones. Otro pendiente es buscar una conversación con ella para profundizar los temas expuestos en esa ocasión.

En la primera parte para recabar información de parte de los funcionarios de la Secretaria Nacional de la Comunicación, estuvimos bastantes; para la segunda ni la mitad pero igual siguió la consulta de aquellas situaciones que molestaban o se exigían a los medios de comunicación privados. Siempre prevaleció la parte emotiva muy poco la parte empresarial – legal.

Otro de los datos que me dejó pensando hasta el día que publico este post, fue la aseveración del Subsecretario en cuanto a que lo sistematizado sería un insumo para Senplades; igual ocurrió con la afirmación que existe un compromiso de la Ministra de la Política para establecer las coordinaciones con la Asamblea Nacional y que se realice el tratamiento necesario a las propuestas.

A media tarde finalizó el trabajo en esta mesa, pero quedaron en el aire algunos temas y entre ellos uno que lo considero de gravedad: “Ya venció el plazo que tenía el superintendente de la Información y la Comunicación, Carlos Ochoa, para justificar el cambió que realizó en la Ley Orgánica de Comunicación (LOC) en una de sus ediciones…” Leer completo.

Y para finalizar el post sin que exista la aun la opción de concluir pero sí para dejar en evidencia que veo oscuro este panorama, es necesario dejar otras constancia:

1.- Como referencia a este proceso “sociabilizador” está el punto de vista de otro de los protagonistas en este entramado en la aplicación de sanciones a medios de comunicación y periodistas: “Las propuestas de reforma a la Ley de Comunicación (LOC) que plantean dos grupos políticos incomodan al superintendente de Comunicación (Supercom), Carlos Ochoa, quien los acusó de querer ‘adueñarse’ de la iniciativa.” Leer más.

2.-  las informaciones sobre los resultados parciales del trabajo institucional que realiza la Secom, no han sido publicados en su página Web, al menos hasta este domingo 23 de julo de 2017.

3.- Mis otros puntos de vista sobre este proceso de análisis, críticas, cuestionamientos, alabanzas, felicitaciones y afines a lo que dejan estos cuatros años de vigencia de la Ley Orgánica de Comunicación, fueron expuestos en Mesa de Trabajo junto con el colega Juan Pablo Trampuz, puesta al aire por Oromar Televisión el lunes 10 de julio de 2017.
  

18 de junio de 2017

¿Cuándo empezaremos en Manabí a debatir sobre los mitos en los que hemos construido nuestra identidad?

Es indudable que las redes sociales virtuales es un mundo amorfo, llenos de cuentas que son manejadas por humanos asociados a un sinnúmero de estereoptipos, de los cual se puede y debe esperar -literalmente- todo. Pero en ese “todo” hay un componente fundamental: personas reales, tangibles, verificables y que son aportes al desarrollo del pensamiento.

Pero en ese multimundo, de una u otra manera, muchos debates se arman con cuentas que corresponde a personas que viven en un mismo país, pero también se generan comentarios para un estudio etnográfico.

Así como existen banalidades también se presentan casos dignos de entrar en preocupación por la manera que reaccionan los humanos que, podrían pensarse, tienen niveles intelectuales y académicos superiores, que tienen capacidad de análisis y crítica.

Mi preocupación nace cuando en el TL de mi cuenta en Twitter hubo una reacción (de las tantas) por preguntas que llamaba a la reflexión: “¿Alguno de estos héroes indígenas ha contribuido en algo al conocimiento universitario? ¿Entonces qué hacen en la Universidad Central?” con referencia a los bustos que en su momento estuvieron en la Plaza Indoamérica, ciudad de Quito – Ecuador.
Después de leer los comentarios que siguieron a esas preguntas, decidí aportar: “No había leído este tuit. En lo personal puede ser un interesante análisis para conocer la influencia ancestral en la constru social actual.” Ver original.

Pero en la mayoría de respuestas a las preguntas de Luis Espinosa Goded, la temática se centró en aspectos tangenciales, más relacionados con lo que yo llamo el “patrioterismo irracional”, además de los típicos insultos en estos casos y comentarios con claras muestras de ignorancia sobre esos monumentos.

La preocupación aumentó cuando también pude leer frases sobre la distorsión del significado de “cultura” y de “ancestralidad”; en medio de ello la clara muestra que no se generó un debate sobre un legítimo cuestionamiento a una parte del entorno urbano de Quito y, en específico, de la Universidad Central del Ecuador, ícono de la academia ecuatoriana.

El clímax de mi preocupación ocurre al darme cuenta que no tenemos la capacidad de cuestionar ni ser cuestionados, como un ejercicio de construcción de nuestra identidad y reforzamiento de nuestros espacios multiculturales urbanos y rurales, físicos y mentales.

Pero quiero extraer una de las referencias de mi libro: Hebert Readen su publicación "Al diablo con la cultura", señala que en la lengua del culto pueblo heleno no existía el equivalente de la palabra cultura. Los griegos contaban con importantes matemáticos, célebres filósofos, grandes arquitectos, pero en ningún momento se les ocurrió acuñar una palabra que englobase a las obras producidas por esos notables.

El vocablo “cultura” apareció registrado por primera vez en el año 1510, en pleno Renacimiento. Sería ridículo imaginar que hasta aquel día del año 1510 el mundo entero era inculto. Ese día sólo se le otorgó una palabra a un hecho común a los seres humanos desde que comenzaron a articular los primeros fonemas y trazar las primeras líneas. La cultura estuvo siempre, únicamente había que darle un nombre. Una vez que se lo dieron, quedó para siempre. La cultura comenzó a ser algo más vasto que la palabra que la designaba. Vasto y complejo, tanto que todavía se discute con énfasis qué se entiende realmente. (cContenido en mi libro)

Pues bien, en la línea de la crítica y el cuestionamiento está mi convivencia en Manabí, lugar en que el “amor al terruño” nos ha llevado a taparnos los ojos sobre los graves problemas políticos, sociales y económicos, y por ello dejamos de evaluar a una de las creencias culturales que se encuentra bajo el título de “lo montubio” y que luego pasó a escribirse “lo montuvio”.

Nunca nadie ha cuestionado públicamente el aporte al desarrollo de Manabí de la cultura montub(v)ia. Si lo hiciese, estoy seguro, afrontaría los mismos ataques que Luis Espinosa Goded, incluyendo la palabra “atrasapueblos” o el slogan de barricada “Con Manabí no se juega”.

En ese marco del no-cuestionamiento, se encuentra el expresidente Eloy Alfaro, a quien un show de televisión lo consagró como “el mejor presidente de todos los tiempos” y que con el tiempo se convirtió en una verdad única. Muy pocos hemos pedido el estudio histórico comparativo, hemos tratado de acceder a información sobre su sistema de administración pública, a su capacidad de controlar los actos deshonestos de sus funcionarios… pero yo casi no he logrado acceder a esos datos.

Igual ocurre con la palabra que parece salvación de la ineficiencia: “minga”.

Días después el mencionado tuitero publicó en su cuenta de Facebook, una reflexión, que bien puede servir para que desde estas tierras manabitas, empecemos a cuestionar argumentadamente cada uno de los aspectos que nos inducen a pensar como humanos ciegamente dogmáticos.

El escrito merece estar en otro post (leer el texto completo) pero considero necesario resaltar lo que bien nos vendría en Manabí: “Muchos amigos me pregunta por qué sigo insistiendo en hablar de estas esculturas, o por qué he respondido a tantos de quienes me han cuestionado. Bueno, pues porque creo que los símbolos son los que construyen los mitos, y sobre los mitos son sobre los que se construyen las realidades actuales. Y sobre mitos fundacionales frentistas, erróneos y vengadores es imposible construir un futuro próspero o feliz.”

El lío en que se metió Luis es digno de resaltarlo, para dejar de ser “sentimentaloides y patrioteros” a la hora de evaluar los proyectos de desarrollo en Manabí, cuando llegue la hora del debate sobre los temas trascendentales en nuestra provincia, para que no solo sea una fuerza electoral sino también política en Ecuador.

No, no es nuevo lo que comento en este post a propósito del tuit detonante, lo he dicho en mis otros post, uno de ellos: “¿Hace falta una propuesta política para Manabí?

Entonces solo me queda parafrasear a Luis Espinosa Goded: “… por una cultura del debate en Manabí”

No quiero dejar este post a consideración de mis lectores, sin antes recomendarles un libro que nos ayudará a re-pensar lo cultural en Manabí: “El viaje imposible. El turismo y sus imágenes”, una serie de crónicas etnográficas de Marc Augé. (Para descargar en versión PDF).

7 de junio de 2017

¿Cómo romper los mitos del sector rural en Ecuador?

Este post es un documento “para tachar” que sintetiza un plan de comunicación y nace como una propuesta para apoyar el trabajo del sector agropecuario en Ecuador, para lo cual se parte de los siguientes supuestos:

1.- El sector rural es un complejo sistema de producción basado en temas culturales;

2.- Las políticas agropecuarias de mentalizan desde un pensamiento urbano;

3.- Existencia de pre-juicios y mitos respecto a la producción agropecuaria;

4.- Baja presencia de voceros agropecuarios en los medios de comunicación social;

5.- Falta de especialización comunicacional en temas agropecuarios y de cada uno de sus componentes;

6.- Folclorización de lo rural y sus culturas sociales y de producción;

7.- Brechas entre los sistemas de producción agropecuaria desde lo regional; y,

8.- Desarticulación de lo urbano-rural;

Con estas consideraciones se recomienda:

1.- Realizar un mapa de los componentes de los sistemas de producción agropecuaria y que esté diferenciado por sectores geográficos más que geo-políticos, diseñado para ser usado como un elemento de enseñanza;

2.- Determinar y entrenar a voceros por cada una de los componentes del sistema agropecuario;

3.- Identificación de medios de comunicación especializados en producción agropecuaria;

4.- Ampliar y sistematizar cada uno de los aportes que se generen desde cada una de las áreas del conocimiento, de la producción y la comercialización;

5.- Organizar y sostener un grupo de profesionales dedicados a identificar los mitos agropecuarios para su correspondiente desmitificación;

6.- Recopilar de estudios, análisis, comentarios y leyes que rigen el sistema agropecuario, para evitar la pérdida de la memoria colectiva; y,

7.- Crear un sistema de comunicación urbano – rural, que trascienda los límites interdisciplinarios e intergeneracionales;

Apuntes:

a.- Esta enumeración requiere de ampliación conceptual con aporte de actores agropecuarios;

b.- Cada recomendación debe ampliarse con acciones concretas interdependientes; y

c.- Cada idea, concepto y crítica son bienvenidas para empezar a pulir el presente documento.

Nota: este post se actualizará permanentemente conforme los aportes que se reciban, bien como comentarios (verbales o escritos) o como menciones en redes sociales virtuales.


Foto: gobiernogalapagos.gob.ec 

28 de mayo de 2017

Recuerdos de "Escritos Turísticos"

Mi primer libro es en honor a mi padre y ya pasaron 15 años que inició su eterno viaje. Esta vez también regreso a mi pasado en encuentro algunas novedades.

Mi reciente post sobre "mi viejo" lo publique en otro de mis blogs bajo el título: 15 años después todavía le pregunto a viejo mi ¿qué hago?

Diario La Hora publicó una nota sobre este trabajo y en su parte medular indica: “El libro no trae ni una sola foto, es para leerlo en menos de cuatro horas”, expresó el escritor para quien su experiencia como director de Turismo (público) y asesor de la Cámara del ramo en Manabí (privado)..."

Otra de las novedades que me encontré es que mi trabajo fue recogido por la "Biblioteca Digital Periodismo Turístico es un blog que cuenta con el apoyo de un profesional especializado que acompaño y asesoró a la autora en los detalles de su desarrollo: el Bibliotecario Miguel Ángel Ledhesma. Por otra parte, este sitio compendia material (en audio, vídeo y escrito) inherente al Periodismo Turístico, al Turismo, y al Periodismo. Se puede visualizar en Escritos Turísticos.

En este recorrido también recuperé un vídeo realizado por mi sobrino, que recoge algunas de mis palabras durante la presentación oficial del texto.

27 de mayo de 2017

Breve recopilación de vídeo-entrevistas

Tres facetas de mi pasado que he logrado recuperar quizás como una manera de entender un poco lo que me ha tocado recorrer.

En el siguiente vídeo están mis declaraciones sobre las políticas y acciones previstas para generar desarrollo en Portoviejo a través de la Dirección Municipal. Ocurrió allá por la primera semana de agosto de 2014.




 En enero del 2010, dos de mis colegas: Marlene Mendoza y Rafaela Zambrano, debían presentar un trabajo sobre comunicación y uso de tecnologías y por ello aprovecharon mi trabajo para que les sirviera. No disponíamos en esa fecha de los servicios que ahora contamos en este 2017. En tecnología 7 años es una brecha bastante grande.



 En esta nueva era, luego de mi última aparción en televisión cuando ocurrió el terremoto en Manabí, en esta vez compartí un panel con Guido Carranza para opinar sobre lo que dejó como lecciones el discurso de nuevo Presidente de la República el 24 de mayo de 2017. El programa lo condujo mi compañero Carlos Luis Vásquez.

27 de febrero de 2017

De cuando Viktor Frankl me preguntó: ¿Por qué no se suicida usted?”


Conocí a Viktor Frankl gracias a Marisol Guarderas, cuando un día, después de algunos meses del terremoto en Portoviejo, ella llegó para conocer una tragedia que quizás nunca más ocurra.

“El hombre en busca de sentido” es el nombre del libro que María Sol me trajo como un presente, para que conociera una historia que podría servirme en la vida. La verdad: no solo fue historia sino también experiencias de una era mortal y de lecciones para esta época de la mi vida.

“¿Por qué no se suicida usted?”, es una de las expresiones que se encuentran en la contraportada; pues resulta que Frankl en su experiencia como psiquiatra, hacía esa pregunta a sus pacientes. Un hermoso gancho para interesarme por esta nueva lectura en momentos críticos de mi existencia.

Un siguiente interés me fue provechoso cuando descubrí que el Doctor en Medicina y Filosofía estuvo prisionero tres años en campo nazi Auschwits y en otros similares; de cómo llegó, de lo que lo mantuvo con vida y lo que en un momento fue su muerte emocional, es lo que relata en las casi 160 páginas, con un adicional: cada relato es una lección de fortaleza en momentos de crisis física y psicológica.

Empieza con algunas advertencias sobre lo que serán los siguientes párrafos, con el detenimiento del caso empiezo a descubrir en cada palabra algunas interesantes descripciones, hasta que me encuentro con una que me que hizo regresar a mi mundo: “… la lucha inexorable por el trozo de pan de cada día, para salvar la propia vida o la de un buen amigo.”

Si cambio pan por trabajo, la expresión aplica correctamente para esta época.

Con más interés y curiosidad avanzo hora tras hora, devorando cada una de las páginas; las ideas y las comparaciones  son parte de esta lectura, pues Frankl lograr seducir con un estilo simple y al detalle, no siento que novelea sus experiencias provocadoras de muerte junto a la muerte.

Cuando menciono “devorar” no me refiero a velocidad y comer palabras de manera irracional, me refiero al voraz apetito de reflexión que desata cada párrafo.

El libro lo empecé a leer en la ciudad, en mi cama y en esos momentos en que al terminar la jornada de trabajo la mente busca dispararse hacia otros mundos para encontrar un relax y llegué al último capítulo “La siquiatría rehumanizada” en la playa. 20 días urbanos y un fin de semana frente al Océano Pacífico.

Mucho terror inimaginable se conoce sobre lo que pasó en esos campos de concentración o, como lo dice en el libro: lager; pero bajo la pluma de connotado médico y superviviente de este horror del nazismo, uno entra a vivir y sentir lo que pudo ser esa condena inhumana hasta que el “humor macabro” toma cuerpo.

“Ese humor lo provocó la segura conciencia de haberlo perdido todo, de no poseer nada salvo nuestra existencia desnuda.”

De seguro muchos de nosotros nos hemos sentido así en algún momento de la vida. Salir de ese estado no es nada fácil, pero el profesor Frankl nos conduce a las fórmulas extremas en estos casos extremos, esas que podríamos o podremos poner en práctica para no caer en la desesperación mortal.

La narración, los ojos y la mente caen el crisol de los textos articulados de una manera verosímil, única y tangible; los argumentos para no volverse demente y ser un cadáver más, se presentan uno a uno, hasta que -con un efecto “mamushka”- el cuerpo se paraliza y el pensamiento hace sentir el encierro obligado, la sensación de un prisionero en un campo de concentración.

“El prisionero de un campo de concentración tenía un miedo brutal a tomar decisiones o a adoptar cualquier tipo de iniciativa. Era la consecuencia de un fuerte sentimiento de saberse un juguete del destino, como si el destino irremediablemente se hubiese apoderado de uno; era mejor no pretender interferir y dejarle seguir su propio destino curso.”

Con este párrafo inicia el capítulo de “Planes de fuga”, un instinto humano y natural, cuando el encierro es incuestionable y a rajatabla, en cuerpo y espíritu. Una sensación propia cuando enfrentamos problemas cuyas soluciones dependen de terceros o esos terceros se convierte en nuestros carceleros.

Entre tanta información descubrí una que es parte de mi existencia y está en el capítulo “Irritabilidad”, en que Viktor Frankl describe lo que fueron los últimos días en el campo de concentración.

“Súmese, además, la ausencia total de esos productos que en la vida diaria aplacan o mitigan la sensación de apatía e irritabilidad: la cafeína y la nicotina.” Los siguientes capítulos explican cómo luchar entre la dualidad de seguir así hasta el final o emprender una lucha desgarradora para no desprenderse de la realidad.

Podría, así mismo, transcribir una y decenas de citas “motivadoras” de esta obra, que la Library of Congress en Washington la declaró como uno de los 10 libros de mayor influencia en América; pero no es la intención de este post ese tipo de transcripciones, sino de colocar algunas que, a mi parecer, son inductoras para que otros lectores compren el libro y se sumerjan en el verdadero padecimiento humano, totalmente vivencial en comparación con los infiernos imaginados por Dante Alighieri en la Divina Comedia.

Entonces, sentado en la arena, entre que miro reflexivamente el mar y sigo con mi lectura, llegó a esa parte que hace falta saber en la vida: “En efecto, sólo unos pocos prisioneros conservamos esa fortaleza de la libertad y aprovechamos los atroces sufrimientos para una madurez interior.”

Esperanza… fe… consideraciones ilusorias cuando se sabe que el real sufrimiento no tiene fin, con un dolor permanente y el aroma de la muerte que ya no se lo percibe aunque esté allí, cuando la capacidad humana de aguante llega a su más bajo umbral y las opciones son o vivir o dejarse morir o motivar para que lo asesinen.

Pero no, “El hombre en busca de su destino” no es un manual de autoayuda o de superación personal, es una recopilación de la experiencia de muerte que él mismo la uso para sí mismo, como instinto de sobrevivencia y que al plasmarse en un libro, se convierte en la profesional terapia psiquiátrica para quienes sabemos que el sufrimiento reflexivo es la única herramienta que tenemos los humanos para ser pragmáticos y efectivos, para sobrevivir y ayudar a sobrevivir, aunque el presente nos diga en cada amanecer que es nuestro día en que seremos ejecutados.

Al final, cuando uno ha sacado sus propias lecciones, Frankl golpea nuevamente a quienes nos atrevimos a suponer que ya lo dijo todo, entonces empieza a describir lo que él titula: logoterapia; “Obra así, como si vivieras por segunda vez y la primera vez lo hubieras hecho desacertadamente, como estás a punto de hacerlo ahora”.

Leer a Viktor Frankl es una simple terapia psiquiátrica magistralmente plasmada como una obra literaria, para que, en medio de nuestros sufrimientos, usar sus diagnósticos y entender que cada día existe la oportunidad de no ser ni prisioneros ni entrar a la cámara de gas, aunque ese parezca nuestro destino.

Datos del libro:
Título original: Ein Psychologe erlebt das Konzentrationslager
Traducción: Christine Kopplhuber y Gabriel Insuasti Herrero
Edición y prólogo: José Benigno Freire
ISBN: 978-84-254-2331-4
12ª. Impresión de la edición 2004, completamente revisada y actualizada.
Editorial Herder.